martes, 10 de diciembre de 2019

CESAR VIDAL: LA DISYUNTIVA DEL PP, CASO ESPAÑA

Como me pasé años anunciándolo en todas las ocasiones que pude, ahora puedo repetirlo con total legitimidad.  Digan lo que digan sus memorias, el gobierno de Rajoy fue un desastre para España, para la derecha y para su partido.  La prueba está en que el PP ha logrado pasar de una mayoría absolutísima a tener una representación inferior a la de la AP de Fraga que se enfrentó con Felipe González. 

Que tan magros resultados se vean como buenos indica las dimensiones del descalabro sufrido por el PP.  Lo cierto, sin embargo, es que no son lo peor porque, entre otras circunstancias, el PP puede pasarse dos décadas fuera del gobierno nacional e incluso corre el riesgo de acabar como la UCD frente a AP, una AP que ahora sería VOX.  

Con tal tesitura, la única salida que tiene el PP es no buscar a todas horas el antagonismo con VOX sino estudiar las maneras en que podría gobernar con este partido que, a fin de cuentas, es una rama de su tronco.  Mayoritariamente, la gente que vota a VOX votaron y votarían al PP de Aznar, pero consideran el período de Rajoy suspendido entre la frialdad, la altanería y la indiferencia, como mínimo, y la abierta traición, como máximo.  

Razones no les faltan porque los gobiernos de Rajoy se encuentran entre los más nefastos de los últimos cuarenta años.  Esta búsqueda de un entendimiento con VOX – pensar en Ciudadanos a estas alturas se acerca a lo paranormal - tendría que pasar por reasumir lo que en su día convirtió al PP en un gran partido que iba del centro hasta los confines de la derecha: austeridad en el gasto y bajadas de impuestos; enfrentamiento con los nacionalismos catalán y vasco recurriendo al código penal si fuera necesario; respaldo a las víctimas del terrorismo por encima de a los verdugos incrustados en las instituciones; abandono total de la ideología de género y defensa de la familia; lucha contra la corrupción y cierre de chiringuitos; educación y sanidad iguales para todos los españoles y una política exterior robusta y patriota proyectada más allá de los límites cada vez más tristes y pobretones de la Unión Europea.  

Sobre esa base, el PP puede llegar a acuerdos con VOX y regresar al poder en coalición.  Incluso podría hasta soñar con gobernar en solitario al cabo de no muchos años.  Sin embargo, si persiste en adoptar posturas histéricas frente a VOX, en considerarlo su enemigo principal, en asumir las banderas izadas por la izquierda intentando justificar con la buena gestión económica que, con Montoro y Guindos, dejó muchísimo que desear, el PP se suicidará.  Al final, acabaría sufriendo el mismo destino deplorable de tanta derecha necia - casi siempre - de la triste Historia de España.   

César Vidal · 
cesarvidal@cesarvidal.com
@esCesarVidal.

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