martes, 29 de octubre de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, MARTES 29/10/2019

JEANETTE ORTEGA CARVAJAL: VENEZUELA DESNUDA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 7 minutos
En Venezuela, el paso destructivo de un huracán comunista está devastando la esperanza y entre sus vientos tormentosos, hemos extraviado sueños, principios democráticos, morales y éticos. En Venezuela hemos perdido la capacidad de asombro y adquirido habilidad para superar adversidades. Sin embargo, esto no es de agradecer. No debemos acostumbrarnos, por ejemplo, a ver en la calle a personas, como si de animales se tratara, escarbar la basura para comer. Es inhumano e inaceptable, pero está ocurriendo. En Venezuela (esperemos que no le cambien el nombre) la vida se ha transforma... más »

CARLOS ALBERTO MONTANER: LA DESTRUCCIÓN EN CHILE

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 16 minutos
Dice Andrés Oppenheimer, el primer analista de la realidad latinoamericana en Estados Unidos, que los motines callejeros chilenos son la expresión de la revuelta de una sociedad exitosa que demanda estándares de vida como los de Estados Unidos o Europa. No es un pobre país qontrario, se trata de una nación triunfadora que desea acelerar su desarrollo. “Vayamos por partes”, diría Jack el Destripador. Chile, efectivamente, es una sociedad muy exitosa. Encabeza casi todos los índices económicos y sociales de América Latina, incluido el de la honradez (Transparencia Internacional). H... más »

LEANDRO AREA PEREIRA: POLITORIUM

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 26 minutos
A lo mejor es que seguimos pensando en la democracia aquella, como si ella continuara existiendo en definitiva primavera, impávida eternidad de nuestro orgullo. Y lamentablemente esa ilusión es con la que estamos atados a un patrón de anhelos y conductas que es ficticio e implica que el resultado de frustración, relación entre aspiraciones y logros, esté asegurado. Esta romántica y perversa concepción ya dicha, trae como consecuencia que la decepción colectiva e individual con sus consabidas respuestas de indiferencia, abulia, evasión, desesperanza, fragilidad anímica y rechazo, i... más »

NOEL ÁLVAREZ: HONESTIDAD DE LOS POLÍTICOS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 37 minutos
Hace unos años, cuando yo aún estaba activo en el movimiento gremial empresarial, un político amigo, me describió la política de la siguiente forma: “la política partidista es una actividad que debe ser practicada las 24 horas del día y los 365 días del año. Los procesos electorales, por el contrario, son solo una circunstancia en la carrera política”. Luego se extendió en la explicación: “la actividad política es equiparable a un maratón y los procesos electorales a las estaciones de hidratación dentro de la carrera”. Según el símil utilizado, vas corriendo, te detienes para hidra... más »

REINALDO AGUILERA: “NO HAY MAL QUE DURE 100 AÑOS Y YA VAN 21”

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 49 minutos
Famoso refrán de profundo arraigo popular en muchas regiones de Latinoamérica, el cual pareciera que en el caso específico de Venezuela se ve muy lejos de que ese “Mal” termine. Se trata efectivamente de un dicho que encierra mucha sabiduría, objetivamente hablando; es que, en efecto, o bien el mal o enfermedad acaba con el cuerpo, llevándolo al sepulcro antes de llegar a los reseñados cien años, o el cuerpo se revela y derrota al mal que lo aqueja. Llevando lo antes mencionado al caso Venezolano, a la sociedad (País), vale decir algo más o menos así: una sociedad no puede y no deb... más »

RUBÉN CONTRERAS: EL HURACÁN BOLIVARIANO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 56 minutos
Como una cosa normal, observamos que, desde hace muchos años, algunas zonas del hemisferio norte son azotadas por tormentas, tifones y huracanes, los cuales por la fuerza e impetuosidad de sus vientos causan grandes destrozos, a los espacios a los cuales llegan y los cineastas han sido tan pródigos, que los han utilizados para llevarlos a las pantallas de cine con el fin que los ciudadanos del mundo observen la magnitud del daño que causan o generan estas tempestades. El diccionario de la lengua española, define la palabra Huracán de la siguiente manera: 1.- “Viento muy impetuoso ... más »

JEANETTE ORTEGA CARVAJAL: VENEZUELA DESNUDA


En Venezuela, el paso destructivo de un huracán comunista está devastando la esperanza y entre sus vientos tormentosos, hemos extraviado sueños, principios democráticos, morales y éticos.


En Venezuela hemos perdido la capacidad de asombro y adquirido habilidad para superar adversidades. Sin embargo, esto no es de agradecer. No debemos acostumbrarnos, por ejemplo, a ver en la calle a personas, como si de animales se tratara, escarbar la basura para comer. Es inhumano e inaceptable, pero está ocurriendo.

En Venezuela (esperemos que no le cambien el nombre) la vida se ha transformado en un suplicio que inicia a las 4:00 de la mañana, hora en la que muchos trabajadores y estudiantes tratan de tomar un metro sucio, sin aire ni vigilancia, con escaleras mecánicas perennemente averiadas y donde, porque ya ha ocurrido, se corre el riesgo de sufrir un asalto, un descarrilamiento o quedarnos atrapados por un corte eléctrico.

En Venezuela, casi a diario, debemos hacer cola en el banco para retirar una cantidad limitada e insuficiente de dinero porque, irónicamente, hasta en las entidades bancarias el efectivo escasea.

En Venezuela, pinceladas o mejor dicho, grandes brochazos en un cuadro dantesco hecho por un pintor demencial, exhibe sin decoro la agonía de servicios médicos y el deterioro de hospitales. Muestran, además, galenos abnegados y mal pagados que ponen de su dinero para atender a pacientes que no pueden costear medicamentos, los cuales sí, es verdad, ya no escasean, pero son inalcanzables por sus elevados precios.

En Venezuela, la familia ha sido desmembrada. Los más jóvenes, en su mayoría, emigran en contra de su voluntad buscando no un sueño, sino el derecho de lograr una vida acorde a su esfuerzo. Muchas historias, abrazos y lágrimas de rupturas obligadas, reposan en mosaicos del otrora feliz y ahora adolorido Cruz-Diez del Aeropuerto Internacional de Maiquetía.

En Venezuela, en el área educativa, la crisis es grave. El índice de deserción estudiantil ha aumentado de manera alarmante. Cada vez es mayor el número de profesores capacitados que emigran y quienes, estoicamente se quedaron para impedir el deterioro de la enseñanza de nuestros hijos, deberían devengar un salario digno. Hay que cuidar a nuestros docentes, de ellos depende la formación del estudiante. Nelson Mandela, de manera certera, dijo: “Sólo la educación de las masas puede liberar al pueblo. Un hombre educado no puede ser oprimido si es capaz de pensar por sí mismo”.

En Venezuela, los abuelos, nuestros pobres viejos, son humillados al verse obligados a hacer colas denigrantes para cobrar pensiones vergonzosas cuyo monto es una estocada a la dignidad. A su edad están solos y muchos han fallecido con sus hijos lejos del hogar. Así de injusto, a grandes trazos, es el panorama.

Entonces, ¿qué? Pretendemos que un hombre haga lo que un país unido podría lograr. Lo dejamos solo. Lo criticamos. En agradecimiento, nos hacemos eco y partícipes de difamar su nombre y el de su esposa, difundiendo videos e información que destruyen la imagen de quienes meses atrás eran símbolo de esperanza.

Entonces, ¿qué? Achacamos la responsabilidad y condenamos a quienes han tenido el valor de enfrentar al diablo y a su séquito, como si veinte años de destrucción pueden recuperarse en pocos meses y como si nosotros, dioses quizás, fuéramos dueños de la verdad para juzgar y sentenciar. Como si en la vida real existieran superhéroes. No. No existen. Lo que hay son hombres valientes, honestos y comprometidos con una causa libertaria que necesita de nuestro apoyo, porque sin eso, sin unión y sin fe, no conseguiremos nada.

Pareciera que en Venezuela no hay una fuerza cohesiva que tenga por objeto algo tan noble como luchar por el bien común. Quizás ese es nuestro error. Quizás por eso no hemos avanzado con los pasos agigantados que amerita la emergencia. Quizás, esa es la razón por la que muchos se han convertido en seres egoístas, criticones, conformistas, ingratos y pasivos.

Todavía podemos salvarnos. Todavía, tenemos esperanzas. Consolidémonos en un bloque único e indivisible. Evitemos caer en campañas nefastas cuyo objetivo es la desunión, sembrar desconfianza y transformarnos en agentes multiplicadores que destruyen y desprestigian a todo aquel que intenta recuperar nuestro país. Diseñemos una nación mejor. Nuestros hijos lo merecen.

No caigamos en la trampa. Sabemos quién es el enemigo. No permitamos que nos manipulen. Allí está nuestro error. Por difícil que sea, tengamos paciencia, recuperemos la esperanza, seamos perseverantes y activos, solo así lograremos cambiar las condiciones atmosféricas y entonces podremos ver cómo el huracán llega a su fin.

Jeanette Ortega Carvajal 
@Jortegac15

CARLOS ALBERTO MONTANER: LA DESTRUCCIÓN EN CHILE

Dice Andrés Oppenheimer, el primer analista de la realidad latinoamericana en Estados Unidos, que los motines callejeros chilenos son la expresión de la revuelta de una sociedad exitosa que demanda estándares de vida como los de Estados Unidos o Europa. No es un pobre país qontrario, se trata de una nación triunfadora que desea acelerar su desarrollo.  

“Vayamos por partes”, diría Jack el Destripador. Chile, efectivamente, es una sociedad muy exitosa. Encabeza casi todos los índices económicos y sociales de América Latina, incluido el de la honradez (Transparencia Internacional). Ha reducido los niveles de pobreza muy notablemente. Ha aumentado los años de vida de las personas hasta ser de los más altos del planeta, lo que demuestra la calidad de sus servicios públicos de salud. (Los médicos cubanos radicados en Chile me dicen que sus homólogos chilenos cuentan con mucho mejores conocimientos, adiestramiento y equipos que a los que ellos accedieron en la Isla). 

A ese panorama hay que agregar el bajo desempleo (6,5%), la mínima inflación (2,2%), el alto per cápita conseguido ($24,600) y el hecho innegable de que ese perfil de Primer Mundo se debe a los mercados libres y abiertos, impulsados, primero, por Pinochet. Y luego, a la democracia lograda por la transición, en la que figuran dos democristianos (Aylwin y Frei), dos socialistas (Lagos y Bachelet) y un conservador (Piñera). Cuando comenzaron las reformas había 200 compañías exportadoras. Hoy hay casi 2,500 y el país ha firmado docenas de “Tratados de Libre Comercio” con todas las naciones accesibles. 

No creo que la motivación tras los desórdenes callejeros sean producto de las frustraciones de las clases medias. No conozco a ninguna persona razonable capaz de quemar una estación de trenes por alcanzar la calidad de vida de los norteamericanos y europeos. Los chilenos no viven peor que los húngaros, polacos o portugueses. Viven mejor que los rumanos, búlgaros y montenegrinos, todos pueblos de Europa, y las perspectivas eran que seguirían mejorando.  

Sin embargo, a lo largo de mi vida he visto numerosos fanáticos capaces de destruir los fundamentos de una sociedad, como ocurrió en Cuba o Venezuela, incluso en Argentina, basados en supersticiones ideológicas. Basta conque se tengan las ideas y percepciones erróneas. Basta con que se desprecie al adversario por sus imaginadas fallas de carácter y humanidad. Basta con caracterizarlos como “burgueses al servicio del imperialismo yanqui” para salir a asesinarlos. A lo largo del siglo XX, entre nazis, fascistas y comunistas mataron mucho más de cien millones de “enemigos del pueblo”. 

A mi juicio, está bastante claro que los comunistas querían destruir a Chile. ¿Por qué? Porque es un ejemplo nocivo para ellos. Era una sociedad exitosa en la que se empeñaban en ver solo las supuestas fallas. Si se había logrado el más abarcador de los éxitos educativos de América Latina, era a costa de explotar a los estudiantes, como denunciaba la joven comunista Camila Vallejo, acompañada por su pareja cubana.  

Si los niveles sociales medios habían aumentado notablemente, exhibían el equivocado libro del francés Thomas Piketty sobre el capitalismo, o el índice Gini de Chile (50) para tratar de demostrar que la falta de equidad era terrible, ocultando que el coeficiente menor de Hispanoamérica lo ostenta El Salvador (35), lo que implica que ese dato no sirve para casi nada. Incluso, ocultaban que Chile, en la medida que se desarrollaba, reducía ese dato esquivo. En el año 2000 el Gini de Chile era 55. En el 2018 ya se había reducido a 50. 

¿Quiénes fueron los encapuchados que cometieron esos desmanes contra la sociedad chilena? En primer lugar, creo que hay mucho de diversión siniestra en la tea incendiaria. Es tremenda la mezcla de las hormonas juveniles con las causas políticas, como se vio en París en el 68. Pero también hay que tomar en serio a Nicolás Maduro y a Diosdado Cabello cuando indican que ellos fueron los instigadores, pero los ejecutores fueron los comunistas locales. No se trató de una explosión espontánea, sino de un plan meditado.  

Como dijo el analista Juan Lehuedé, en un vídeo que se ha transformado en viral (https://mail.google.com/mail/u/0/#search/Juan+Lehuedé?projector=1), no es posible quemar simultáneamente decenas de estaciones de trenes sin una previa coordinación. Por eso Estados Unidos y Europa van a aumentar las sanciones contra Cuba y Venezuela. Para esas naciones es muy clara la relación entre el pecado y los pecadores.

Carlos A. Montaner
montaner.ca@gmail.com 
@CarlosAMontaner  

LEANDRO AREA PEREIRA: POLITORIUM

A lo mejor es que seguimos pensando en la democracia aquella, como si ella continuara existiendo en definitiva primavera, impávida eternidad de nuestro orgullo. Y lamentablemente esa ilusión es con la que estamos atados a un patrón de anhelos y conductas que es ficticio e implica que el resultado de frustración, relación entre aspiraciones y logros, esté asegurado.

Esta romántica y perversa concepción ya dicha, trae como consecuencia que la decepción colectiva e individual con sus consabidas respuestas de indiferencia, abulia, evasión, desesperanza, fragilidad anímica y rechazo, individual y social, sea el mercado más próspero para los socios que invierten concienzudamente en tal negocio, el de la dictadura digo, que son sin duda el gobierno y sus aliados, a los que tendríamos que sumar, paradójicamente, algunos que deambulan guasones por los pasillos de la oposición.

Y es que el modelo de respuesta opositora que nos domina desde hace algunos años y que parece más bien de siglos interminables, debe ser revisado y transformado, con Juan Guaidó a la cabeza de esos trámites, para generar los cambios que nos permitan superar la etapa estacionaria, empantanada, especie de guerra de trincheras, a la que se nos ha llevado calculadamente.

Porque la acción política no puede reducirse enfermiza a la tensión entre gobierno y oposición, a lo que se cocina en  Miraflores y se responde o no en la Asamblea Nacional, ni queda exclusivamente en las redes sociales, ni se expresa solo en artículos de opinión, ni más faltaba. Para nada, la política queda en la gente, en el cada quien y su compleja relación con los otros, en la vida cotidiana comenzando por el bolsillo y después que venga lo demás. Y si allí reside su geografía, por qué no llegarnos hasta allá y dirigimos todo nuestro esfuerzo a caminar y encontrarnos en ese su territorio natural. Eso es lo que espera la ciudadanía de los que se dicen políticos y no el espectáculo de hoy.

Porque en Venezuela la política ha quedado clausurada, vaciada de contenido y por tanto de propósito, de partidos, de gente, y de líderes también. La política venezolana, con los políticos adentro, ha sido succionada, abducida, como en una especie de acción llevada a cabo por seres extra terrestres. Más que de ficción, de película macabra o de hadas pareciera.

Se ha convertido en vacío lleno de un listado o agenda impuesta desde el gobierno a la que la oposición responde con total inocencia, supongo. Ahora esta vedette incomprensible, especie de fenómeno de circo que todos observan con sorpresa y que llaman “la política venezolana” se hace, maquilla, discute y determina desde distintos escenarios y foros, en su gran mayoría internacionales, que vendrán a ser buenos o malos dependiendo de todas las circunstancias posibles menos de una voluntad surgida de entre nosotros mismos.

La política que vivimos o padecemos es en todo caso circunstancial y no sustancial, está alienada, responde a un inexistente diálogo entre marionetas sordas que no tienen público real, en un país o selva más bien, arruinado a conciencia, material, moral y políticamente.

Pero si nos ponemos a ver en ese espasmo perentorio que llamamos calle, con nuestros ciudadanos que la habitan padeciéndola, es hacia dónde debemos fijar prioridades y acciones. Porque es en esa inmediatez existencial, la vida diaria, donde la gente padece, escarba y muere sin voz ninguna de esperanza, sin horizonte alguno.

Desde adentro hacia adentro así debemos ir, con todo lo demás que sume y ni estorbe ni encandile, sin caer en la alucinación de la salida externa y mágica que no vendría sino a corroborar las cuatros hipótesis que manejo sobre las razones profundas del comportamiento sociopolítico del venezolano que nos ha traído históricamente hasta estas orillas, a saber: inseguros por huérfanos; resentidos de invasión; turbios de libertad; y, viciosos de poder o por no poder.

Leandro Area Pereira
leandro.area@gmail.com
@leandroarea

NOEL ÁLVAREZ: HONESTIDAD DE LOS POLÍTICOS

Hace unos años, cuando yo aún estaba activo en el movimiento gremial empresarial, un político amigo, me describió la política de la siguiente forma: “la política partidista es una actividad que debe ser practicada las 24 horas del día y los 365 días del año. Los procesos electorales, por el contrario, son solo una circunstancia en la carrera política”. Luego se extendió en la explicación: “la actividad política es equiparable a un maratón y los procesos electorales a las estaciones de hidratación dentro de la carrera”. Según el símil utilizado, vas corriendo, te detienes para hidratarte y continúas corriendo, independientemente de lo que haya ocurrido en la estación de abastecimiento. El mejor operador político que he conocido, rubricó este comentario de la siguiente forma: Para el político de corazón, no existe el descanso, colgará el flux, pero nunca su vigilia.  

Pareciera que los procesos electorales son a la política, lo que el aire es a la vida: indispensables. pero si esos procesos vitales no son manejados cautelosa y estratégicamente, podrían convertirse en una guillotina para los dirigentes políticos y por extensión para sus organizaciones. Este comentario no está traído de los cabellos, tiene su asidero en los signos que últimamente está emitiendo la AN, los cuales permiten columbrar que los partidos del g-tanto, se están preparando para asistir a un proceso electoral parlamentario, donde ni por asomo se menciona el cese de la usurpación. Sin olvidar que, el símil de la hidratación es fundamental para el desarrollo y consolidación de la democracia, así como también para el fortalecimiento de las organizaciones políticas, es imperativo señalar que cuando sabes que los organizadores del maratón, son individuos sin escrúpulos, es muy probable que los envases de hidratación contengan ácido muriático.  

Por experiencia propia, sé lo difícil que resulta para una organización política negarse a concurrir a un evento electoral y tener que lidiar con los costos políticos que implica, la decepción de la militancia, bien porque algunos se han venido preparando para aspirar a un cargo de elección popular, o bien porque, es el momento de la zafra, como señalan otros. No obstante, prendo una señal de alerta: Si algo debemos agradecer al reciente evento electoral boliviano es que, nos demostró que frente a los regímenes autoritarios no existen procesos electorales limpios y confiables, sin que importe cuantos observadores internacionales asistan, los tiranos siempre se las arreglaran para que, antes, durante y posterior al evento electoral, se pueda consumar el fraude.  

Es una ingenuidad supina, por decir no decir una estolidez, el haber permitido la reincorporación de los diputados del Psuv a la AN y el pretender concurrir a un proceso electoral, sin antes haber exigido el desmontaje del mamotreto constituyente. El permitir que se reincorporara un grupo de diputados que había aceptado otros cargos remunerados, coloca en una situación de violación constitucional, tanto a los reincorporados como a los aceptantes. Haber puesto en peligro la supervivencia democrática del único ente legítimo que queda en el país no tiene precio y ni siquiera tiene asidero el falaz argumento de que, por no reconocer la validez de la constituyente, no habría violación por haber ejercido como constituyentista. Me pregunto entonces ¿Qué pasa con los que ejercieron como ministros u otros cargos dentro de la administración pública? ¿tampoco existen esos entes?   

Si tomamos como bueno el otro argumento esgrimido: de que se está respetando la voluntad del pueblo que eligió a los diputados el 6 de diciembre del 2015, en consecuencia, todos tienen derecho a estar presentes en las sesiones del hemiciclo. Nuevamente me pregunto ¿Dónde queda el respeto a la decisión del soberano que eligió a los diputados de la oposición que hoy se encuentran presos, refugiados o exiliados y que también deberían estar presentes en esas sesiones? ¿O es que la guasacaca que se le pone al pollo, no sirve también para la gallina?   

Desde hace muchos años vengo pensando y sosteniendo que los políticos piensan y miden los acontecimientos en tiempo ontológico, es decir en hechos y no en horas, ni minutos, y por tanto les resulta muy cómodo seguir detentando sus posiciones actuales, con las que algunos, según leyendas urbanas, resolvieron su situación de por vida, mientras que el pueblo llano vive su crisis y su hambruna cronológicamente, minuto a minuto, y en consecuencia, se muere de hambre y mengua, mientras que sus representantes se pasean por el mundo disfrutando de la buena vida que proporcionan las mieles del poder ¡La historia ineluctablemente pasará factura!

Noel Álvarez
Noelalvarez10@gmail.com 
@alvareznv 
*Coordinador Nacional del Movimiento Político Gente 

REINALDO AGUILERA: “NO HAY MAL QUE DURE 100 AÑOS Y YA VAN 21”

Famoso refrán de profundo arraigo popular en muchas regiones de Latinoamérica, el cual pareciera que en el caso específico de Venezuela se ve muy lejos de que ese “Mal” termine.

Se trata efectivamente de un dicho que encierra mucha sabiduría, objetivamente hablando; es que, en efecto, o bien el mal o enfermedad acaba con el cuerpo, llevándolo al sepulcro antes de llegar a los reseñados cien años, o el cuerpo se revela y derrota al mal que lo aqueja.

Llevando lo antes mencionado al caso Venezolano, a la sociedad (País), vale decir algo más o menos así: una sociedad no puede y no debería prolongar su situación de crisis indefinidamente, porque o bien se quiebra como proyecto de convivencia social (cosa que ya está sucediendo) o bien esa sociedad asume el desafío de terminar con los males que la carcomen para avanzar y progresar; el asunto no es fácil, aunque muchos crean que lo es.

Observar lo ocurrido hace horas con el caso de las elecciones en la Argentina es un ejemplo que impacta y sirve de referencia, después de años bajo el proyecto denominado Kirchnerismo, el pueblo eligió a Mauricio Macri quién intentó adelantar reformas que hicieran salir a su país del perfil que arrastraba durante mucho tiempo con el Peronismo y sin embargo esa misma sociedad no le dio el voto de confianza y vuelve al pasado eligiendo nuevamente a la fórmula Peronista de Centro Izquierda, con la cuestionada expresidenta Cristina Fernández de Kirchner ahora como vicepresidenta, tiempos extraños por venir en la nación del Sur.

Un ejemplo típico en cualquier hogar cuando se daña un artefacto es el siguiente o hay que realizar cualquier tarea de mantenimiento; esa tarea se puede ir retrasando, pero llega el momento en que hay que arreglarlo o sino revienta un conflicto peor; una vez subsanada la situación el mal, enfermedad o arreglado el artefacto, ya no crea más crisis o al menos se controla y minimiza.

Entender el alcance del denominado “legado de Chávez” nos hace pensar en si Venezuela realmente avanzó durante el auge populista de la Revolución Bolivariana o si por el contrario la nación ha sufrido y aún sufre el retroceso más grande de su historia en todos los aspectos, en TODOS.

A diferencia de lo ocurrido recientemente en Argentina, en Venezuela no ha ocurrido un ápice de oportunidad para otro proyecto que no sea el de “La Revolución”, es decir, lo más cercano a modelos diferentes son las pocas victorias alcanzadas en gobernaciones y algunas alcaldías que si bien son de oposición, no han podido desarrollar como debe ser sus políticas de gobernabilidad a profundidad, pues desde el gobierno central se han dado a la tarea de asfixiarlos mediante la reconducción de presupuestos y limitando la obtención de recursos mediante recaudación de impuestos, por lo tanto prácticamente todo el país está bajo el control del régimen Chavo/Madurista desde 1998 sin que se vea con claridad una salida.

En conclusión, la semana pasada escuché a varias personas apegadas al “Proceso Revolucionario” decir que aunque estuvieran en crisis, con hambre y sin medicinas, seguían apoyando dicha situación, es realmente casi inentendible ver a personas pasando verdaderas necesidades diciendo lo referido, lo cual me lleva a indicar que con todo y que el refrán indica que el “Mal” no durará 100 años y que no hay cuerpo que lo resista, sí existe la excepción a la regla y los 21 años que ya van corriendo hacia los 22 podrían ser más y muchos cuerpos resistiendo sin accionar para lograr un cambio que mejore su situación, es una realidad por el momento, así de simple y sencillo.  

Reinaldo J. Aguilera R. 
reinaldoaguilera1968@gmail.com
@raguilera68 

RUBÉN CONTRERAS: EL HURACÁN BOLIVARIANO

Como una cosa normal, observamos que, desde hace muchos años, algunas zonas del hemisferio norte son azotadas por tormentas, tifones y huracanes, los cuales por la fuerza e impetuosidad de sus vientos causan grandes destrozos, a los espacios a los cuales llegan y los cineastas han sido tan pródigos, que los han utilizados para llevarlos a las pantallas de cine con el fin que los ciudadanos del mundo observen la magnitud del daño que causan o generan estas tempestades.

El diccionario de la lengua española, define la palabra Huracán de la siguiente manera:

1.- “Viento muy impetuoso y temible que, a la manera de un torbellino, gira en grandes círculos, cuyo diámetro crece a medida que avanza apartándose de las zonas de calma tropicales, donde suele tener origen.”

2.-Viento de fuerza extraordinaria.”

3.- “Persona impetuosa.”

Por lo general, soy reacio a escuchar a personajes viles e indignos como quien destruye a Venezuela en los actuales momentos, y menos a ese personaje ruin y nefasto, que utiliza como portaestandarte y símbolo de su palabra el mazo de Trucutú, dado que a mi juicio, solo expresan en sus escatológicos mensajes la podredumbre de su excremento cerebral, lo cual hiere mi cualidad como ciudadano venezolano y formado en las fuentes del humanismo cristiano, así como intelectual egresado de la Escuela de Historia de la honorable Universidad Central de Venezuela.

Pero el caso es que, en estos días, producto de la estrategia del tautológico Foro de Sao Paulo, realizado durante el mes de julio en nuestro país, en el cual brillaron por su ausencia los cabecillas del mismo, de las diferentes regiones del mundo, pero no por ello, aportaron las ideas que se debían asumir en cuanto a sus propuestas de destrucción, de los bienes y servicios consolidados en aquellos países, en los cuales ejerce el gobierno la democracia liberal burguesa.

Es así que el término acuñado por el seguidor de Trucutu, cayo como anillo al dedo para aquellos que no comulgamos con regímenes despóticos y dictatoriales, como el venezolano actual, o el cubano, norcoreano, nicaragüense o boliviano, entre otros, dado que demuestra el norte y sentido de la acción política que ellos encarnan y preconizan, porque para ellos la elevación de la calidad de vida y bienestar de los ciudadanos es la igualdad hacia abajo, tal como se observa en la vida diaria de los venezolanos, que por lo general no disponen ni siquiera de una sutura en un centro de salud.

Pero para reafirmar esa estrategia de destrucción de bienes y servicios, después de haber anunciado el Trucutu que lo que estaba aconteciendo en Ecuador y Chile, era apenas una brisita y ya venía la otra parte del huracán bolivariano, las redes de una manera inmediata, pero muy efectiva, trasmitieron parte del discurso del ignaro y agrafo personaje que usurpa

el poder en esta Venezuela, asumiendo que la estrategia diseñada en dicho foro realizado en Venezuela se estaba cumpliendo al pie de la letra, lo que nos indica y demuestra las protestas llevadas a cabo en los países señalados y porque nuestro país está en la situación actual.

El caso es que ellos, como destructores, expresan su satisfacción por estos actos vandálicos, que de una u otra forma pervierten la institucionalidad democrática y de los servicios públicos que generan el bienestar de los ciudadanos, lo que nos permite aseverar, que se debe buscar la forma y manera para que este pranato integrado por delincuentes y narcotraficantes salgan del poder.

Ya en Venezuela tenemos 20 años con este huracán, el cual comenzó el 4 de febrero de 1992 y se empezó hacerse realidad cuando el felón de Sabaneta eliminó el Fondo de Estabilización Macro Económico y creó el FONDEN, así como los círculos bolivarianos y colectivos como la piedrita, integrados por delincuentes comunes y terroristas urbanos como Cilia Flores, Freddy Bernal y Vanessa Davis, entre otros; siguiéndole a esto las expropiaciones de fincas, haciendas, arroceras, Agro Patria, y muchas empresas más.

Esos son algunos de los resultados de este huracán bolivariano y le damos por esta y única vez, la razón al Trucutu, porque si observamos la destrucción a la cual ha sido sometida Venezuela, ya habíamos dicho en otras oportunidades que nos semejábamos al Egipto asolado por las 7 plagas, pero estos 20 años de chavismo-madurismo que han sido un cáncer, ratifican la metástasis de la Venezuela de hoy, dado el paso del huracán bolivariano, destructor de lo bello que era nuestro país.

Ante esto, debemos dejar el miedo, elevar nuestra voz y fortalecer el musculo para contribuir con el llamado de protesta de Guaido y podamos ponerle coto final a esta pesadilla

Rubén G. Contreras G. 
rubencontrerasg@gmail.com
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