lunes, 30 de noviembre de 2015

CARICATURAS, 30 de Noviembre de 2015, EL REPUBLICANO LIBERAL, DIARIO DE OPINION, RAFAEL RIOS Y/O EDUARDO SANTOS, HUMOR, DEL DÍA, FORMA ESPECIAL DE OPINAR, RECOPILACION, MAS RECIENTES, VENEZUELA,


















Rafael Rios
rariga2@gmail.com

Eduardo Santos
eduardosantos211@gmail.com

@rariga
@edsantos211

EDITORIAL
Jesus Alberto Barrios

16:06 (hace 4 horas)

CARLOS BLANCO, ¡VOTO CON ENERGÍA!

Bajo dictaduras, el fraude es un ingrediente estructural de las elecciones y éstas operan como escudo de legitimación. Entonces, ¿por qué votar si la voluntad del elector es alterada?

En democracia, votar es parte de la condición ciudadana, como lo es pagar impuestos, ejercer derechos y asumir deberes consagrados por la norma. En una dictadura –aunque sea posmoderna o del siglo XXI–, depende de las circunstancias. La abstención puede ser conveniente si hay otras opciones. En 2005 todos los partidos políticos opositores y las organizaciones ciudadanas promovieron o apoyaron la abstención porque había o se pensó que había una opción (¿insurreccional?) que se dispararía con la abstención, que llegó a ser 83% del padrón. Esa situación no ha existido ni antes ni después de ese momento. De tal modo que votar es hoy la manera más efectiva de impulsar la derrota política del régimen. La perspectiva electoral se ha convertido en una rendija, trocada en boquete, por donde se derrama el sustento del bochinche bolivariano.

He sostenido que la derrota electoral debe estar precedida de una derrota política del régimen. Ésta avanza hoy de manera colosal. No es algo que vendrá sino que está en marcha y se ha acentuado con el paso del tiempo.

La derrota política de Maduro comenzó en 2014 con el movimiento nacional de protesta. No fue suficiente para que renunciara. A un costo altísimo en vidas, por la represión y división, evidenció ante el mundo y miles de sus camaradas, la naturaleza dictatorial del régimen. A partir de ese momento la descomposición se aceleró. En 2015, con las dificultades de todo proceso de convergencia, la oposición unida en una porción significativa se comprometió en una estrategia electoral como camino para fortalecer el relevo constitucional del régimen.

En el marco de un desgaste brutal de la dictadura roja, deshecha por la corrupción, con una economía de ruina, con la descomposición interna y la presencia ominosa del narcotráfico, la voluntad de cambio se ha manifestado ya de una manera contundente. Esa voluntad se expresa en las calles, en los resquicios que se abren a pesar del control comunicacional ejercido desde el poder, en el propio ambiente de fracaso que cunde en las filas rojas.

Está en marcha la derrota política que tendrá un momento excepcional –no único ni final– el 6-D, con la derrota electoral. La admitan o no, así será. 

Con esta perspectiva votaré e invito a hacerlo con determinación.

Carlos Blanco G.
@carlosblancog .
www.tiempodepalabra.com

Caracas - Venezuela

SUSANA MORFFE, VENEZUELA EN ALERTA MÁXIMA, ENTRE CIELO Y TIERRA,

Quizás el título de esta reflexión les pueda parecer exagerado, pero con sinceridad no lo es porque hemos llegado a un punto en el que ya no tenemos derechos, especialmente el derecho a la vida al exponer a toda la población en estado de alerta ante la violencia desatada en los últimos meses y días.

Señores, ¿qué nos pasa? Acaso no somos capaces de demostrar que podemos razonar para buscar soluciones en lugar de destruirnos. El poder ha envilecido la postura de  los dirigentes cultivados en democracia y más aún a la clase gobernante que lleva años amenazando, secuestrando, culpando a otros de sus irresponsabilidades. Venezuela nunca estuvo hundida en tal magnitud de crisis, ya basta de continuar con la orden de esclavitud impuesta desde Cuba, hemos perdido la identidad, no tenemos patria, no somos nada.
A escasos días de finalizar la jornada electoral para elegir una nueva Asamblea Nacional, también estamos ante el preludio de lo que será la campaña presidencial, pero sino atajamos todo el desastre que se ha desarrollado para llegar, al menos queremos cumplir con nuestro deber de votos vivos el 6 de diciembre.
Es una falta de respeto, es una irresponsabilidad, es una bofetada en el rostro de cada venezolano, mantener el país en semejante crisis. No queremos muertos, cae muy mal la frase intencional “como sea” para seguir gobernando sin consideraciones hacia un pueblo que solo pide justicia, equilibrio, respeto a la condición humana, y específicamente reclama su soberanía.
No se debe entender ni aceptar que las urnas electorales se conviertan en urnas de sangre. Por cada venezolano caído la maldición recaerá en sus propios gobernantes.
Han incluido en el juego político, la alimentación, la salud, el bienestar, la educación y la seguridad ciudadana, como si se tratara de piezas de ajedrez. “Tan solo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él”, frase de Immanuel Kant.  Por qué se han empecinado en maltratar al pueblo que es a la larga la gigantesca víctima de este descalabro socioeconómico. A quiénes les quieren hacer más daño con sus objetivos esquizofrénicos.
Por un momento, en la vida de cada político, deténganse a reflexionar sobre el crimen de “lesa humanidad” que están cometiendo contra un pueblo que solo desea trabajar y alcanzar una mejor calidad de vida ¿Es acaso una pretensión o un disparate?
Mi vecina llora y yo con ella por su impotencia de encontrar medicinas y alimentos, mi familia llora al igual que mis amigos, toda mi gente llora, la que conozco y a los que no. Todos son dignos de respeto, consideración, de tenderles una mano para construir el país que estamos soñando.
A ti, al que gobierna de frente, al  que gobierna de espaldas, a todos los que contribuyen al deterioro del país, quedan pocos días para asumir con responsabilidad el manejo correcto sobre el destino legislativo de nuestro país. En las manos de ustedes se puede enderezar el odio impuesto. No permitan un baño de sangre, como tampoco obstaculicen  el camino trazado con más engaños.
Si Venezuela les duele, déjenla crecer. Si crees en el mismo Dios que a mí me sustenta, permite que haga algo por sus equivocaciones. No sean los causantes de una nueva caída. Hagan fluir la libertad y escuchen el grito de cambio que Venezuela está reclamando. Los hombres sabios discuten los problemas, los necios los deciden (Anacarsis)
Susana Morffe
susana.morffe@gmail.com
@susanamorffe
Nueva Esparta - Venezuela

www.susanamorffe.blogspot.com

OSWALDO ÁLVAREZ PAZ, RESPONSABILIDAD NACIONAL

Todos los estudios de opinión, sin excepciones, nos ahorran la tarea de hacer especulaciones con relación a los resultados del próximo 6D. Si se tratara de una elección presidencial el ilegítimo que ejerce la función de presidente sería borrado del mapa. Estaría decretado el fin de la etapa más penosa de nuestra historia republicana. La nación entera se dedicaría con mística y convicción a la tarea de la reconstrucción de la república. En el alto gobierno de eso que llaman la “revolución bolivariana” lo saben. Hay preocupación y angustia. No lo pueden esconder. Todos temen la rendición de cuentas y buscan ponerse a buen resguardo. El “sálvese quien pueda y como pueda” están de moda, incluyendo a los sabidos aliados y asesores cubanos, de Irán y Siria que alimentan la política del país.

Estas son algunas de las cosas que explican la locura gubernamental. La desesperación enorme que se nota en todas las declaraciones, especialmente en boca de la dupla máxima Maduro-Cabello, el ventajismo grosero e inaceptable en todas las áreas, sobre todo con el uso y abuso de los medios de comunicación. Saben que se acabó. El final se acerca inevitablemente.
Ganar “como sea”, “masacre y muerte” si gana la oposición, invitación a rezar para mantener la paz en este caso y otras afirmaciones propias de imbéciles en su hora final, reafirman el reconocimiento de una derrota cantada. Hagan lo que dicen o cualquier otra temeridad, violencia desenfrenada en estos días finales en la estrategia de miedo y temor que desarrollan, dádivas y limosnas de última hora, no servirán de nada. Terminó la larga farsa.
En votos nacionales la paliza será indescriptible. Con el perverso sistema que fraudulentamente han construido eso no se reflejará proporcionalmente en el número de diputados opositores democráticos, pero, sin embargo, será imposible impedir que por lo menos la mayoría, es decir, la mitad más unos cuantos opositores designen la nueva directiva de la Asamblea, la integración de las Comisiones y, en ejercicio del cumplimiento constitucional de sus funciones, ejerzan la fiscalización y el control del régimen y las de legislar para restaurar el alterado Estado de Derecho, indispensable para la vida en democracia y libertad.
Un Consejo para Tibisay Lucena y demás integrantes del CNE. No se les ocurra participar en tramposerías de última hora. Lo que iban a hacer ya lo hicieron. Si proclaman resultados falsos, contrarios a la voluntad nacional… pobre de ustedes. La historia NO los absolverá. Mucho menos el presente.
Oswaldo Álvarez Paz
oalvarezpaz@gmail.com
@osalpaz
Desde El Puente Rafael Urdaneta

prensaalianzapopular@gmail.com

ALICIA FREILICH, EL VOTO- CAMBIO DEL CHAVISMO ENGAÑADO

Este poder castrista y castrense fue el error colectivo de una sociedad políticamente muy inmadura, impaciente, superficial y oportunista. Pero el enamoramiento más hondo provino de la enorme población que crecía marginal, ignorada largo tiempo, harta de promesas incumplidas por partidos ciegos y sordos. Por eso su re-despecho es todavía mayor  y decisivo en estas elecciones parlamentarias.

Al margen de las trampas G2, CNE y PSUV, de su conducta final depende el cambio calificado con el número de asambleístas necesario que libere al país del control bolivarista, modifique o recupere leyes básicas y se pueda refundar al país.
Es un hecho que la oposición obtendrá  diputados para alcanzar la mayoría simple .Pero nada puede cambiar si  continúan de adorno, como han sido durante el ciclo chavista, reprimidos con humillantes fechorías del régimen militarista, sostenidos allí de fachada para simular que el populismo totalitario es una democracia plena con representación opositora en ese circo malandro. Hoy aquella masa enamorada de un resentimiento hecho carne en Hugo Chávez Frías, es un 20% votante de adictos a su fantasma, sujeto con regalos, ridícula cháchara revolucionaria, vigilancia, castrado en absoluta sumisión y listo para cumplir órdenes de violencia criminal. 
Hoy, el resto es un numeroso pueblo de ex chavistas, antes adecopeyanos, de otras militancias y ninis. Doblemente resentido y rencoroso, en desengaño mayor, un tanto a la deriva, sin líderes libres que lo dirijan y en su mayoría deudos de los 260.000 asesinados en 16 años. Consciente víctima del embuste aún recibe limosnas y sabe que se acabó el dinero para misiones repartido a cambio de su obediencia total pero más empobrecido que antes, rechaza los sacrificio que aún se le exigen pues a pesar de la censura en los medios, ven, oyen, palpan  y rechazan a esa cúpula dirigente como a la peor oligarquía, una derecha represora de facto, corrupta a niveles que producen asco, millonaria mediante el robo de la riqueza pública y privada, desde el dólar subastado y la cocaína, cogollo de una mafia sin vergüenza.
Si no votan, su gran abstención numérica compensará el vacío de los 28 diputados opositores ya casi anulados pues deben ser electos bajo los kalashnikov de distritos fronterizos en estado de sitio para ese propósito. Si ceden a controles y amenazas gobierneras, tienen dos opciones.
Se hacen los locos, a todo riesgo pulsan la tarjeta azul, esquina inferior izquierda de la mano por la unidad del cambio con la sigla MUD. Así se liberan de la servidumbre y serán ciudadanos con derechos y deberes ordenados por la Constitución democrática de 1999 violada cada día desde entonces.
Si ya sufren de resignación aprendida a juro y votan de nuevo por sus amos y verdugos, como si fueran rojos yihadistas tropicales, con su elección se suicidan y destruyen gran parte del entorno todavía en pie.
Por eso, de la voluntad  puesta  en acción por ese mismísimo pueblo civil y militar, depende si la Venezuela libre, justa y decente resucita y los integra a la república liberal que respetará por ley a sus personas y los escasos logros que obtuvieron durante quince años mentirosos.
Su nuevo poder está en la  tarjeta azul esquinera  y  no es boleto de lotería.
Alicia   Freilich
alifrei@hotmail.com
@aliciafreilich

Caracas - Venezuela

LUIS DANIEL ÁLVAREZ V., HACER POSIBLE LO IMPOSIBLE

Mucho se ha hablado del proceso electoral argentino que se desarrolló el pasado domingo y que dejó como gran ganador, no sólo a Mauricio Macri, sino también a una ciudadanía que está cansada del populismo y la arrogancia gubernamental de los últimos 12 años y que tuvo entre los derrotados a una forma arcaica, demagógica y sumamente personalista de hacer política.

Lo más relevante del tema es que el cambio protagonizado por Macri no es solamente producto de una campaña electoral propositiva que logró vencer al discurso revanchista y populista, sino también obra de una ciudadanía que supo entender que para romper con las cadenas que la estructura oficial le imponía, era pertinente una participación contundente. Por ello, el hecho de que el 78 por ciento de los ciudadanos habilitados para sufragar acudieran a votar, demuestra que los argentinos supieron entender que para derrotar el aparataje del Estado, tenían que concurrir a la jornada comicial de forma masiva y fiscalizar el proceso.

De todo lo alegre e incluso musical de la celebración del nuevo Presidente de la República, hay una frase que debe rescatarse, y repetirse hasta la saciedad en los distintos países latinoamericanos, en la que Macri le dice a la ciudadanía que con su voto hicieron posible lo imposible y se fueron a dormir comprendiendo que sí era verdad que con el voto se puede cambiar la historia, y que ellos lo hicieron.

Varias lecciones deja la historia electoral argentina, comenzando por la derrota del miedo en un país donde el que lee los resultados es un integrante del gabinete ministerial y en el que la corrupción se ha convertido en política de Estado, aunado a que muchas acciones se sustentan en discursos de Juan Domingo Perón (y ahora Néstor Kirchner) con el objetivo de establecer un vínculo emotivo. A ello debe unirse que el gobierno de Cristina Fernández se ha caracterizado por un enorme ventajismo y por imponer prácticas de censura y aprovechamiento de su cargo (incluso haciendo campaña al momento de sufragar) sin que institución alguna frenara sus ímpetus. Ante ese escenario, pudieron los argentinos sentirse abrumados frente al gobierno. Sin embargo, participaron y vencieron.

No se sabe qué pasará con el gobierno de Macri y en qué quedarán sus alianzas con radicales socialdemócratas e independientes. Tampoco se conoce el futuro (tal vez prometedor) de Massa y en qué condición queda Scioli (quien gallardamente deseó éxito al nuevo jefe de Estado). Tampoco se vislumbra claridad en el futuro de Cristina Fernández después del 10 de diciembre cuando entregue el cargo. Lo que si resulta indudable es que los argentinos hicieron historia el 22 de noviembre de 2015, cuando demostraron que votando, lo que parece imposible se torna posible y real. Sepan muchos pueblos que están a las puertas de las elecciones, que votando masivamente como lo hicieron los argentinos, lo que parece improbable en cuanto a derrotar el abuso de los regímenes, se puede convertir en el origen de los cambios que lleven finalmente a un paulatino retorno de la democracia plena y del estado de derecho.

Luis D. Alvarez V
luis.daniel.alvarez.v@gmail.com
@luisdalvarezva

Caracas - Venezuela

CARLOTA SALAZAR CALDERÓN, RAZONES PARA QUE UN CHAVISTA VOTE POR LA MUD

Este mensaje lo hago sin pretender ridiculizar a quienes han creído o siguen creyendo el proyecto que presentó Chávez al país. Digo esto porque he leído frases ofensivas que lejos de buscar reconciliación, dividen aún más. El venezolano que creyó en el proyecto de cambio de la Venezuela llena de vicios como la corrupción, clientelismo, amiguismo…hacia una Venezuela incluyente, solidaria y con la pobreza en la agenda pública, que se ha ido dando cuenta que la revolución además de agravar los vicios del pasado en grado superlativo, ha producido otros de peor estirpe, se siente defraudado e impotente. Pero no siente alternativa de cambio y puede abstenerse, con estas líneas quiero evitarlo y llegar a su amor y compromiso por Venezuela ¡Ojalá lo logre!

Hasta ahora el venezolano no había visto la delincuencia desatada y armada, como está ahora, menos aún organizada por los PRANES desde la cárcel y por unos llamados COLECTIVOS, con el silencio cómplice del gobierno. Ya en cada familia una historia de secuestro, atraco, robo a mano armada…ese es el pan nuestro de cada día, gracias a que el gobierno a cambio de protección se ha entregado a bandas criminales, que azotan nuestros hogares. 
Que el gobierno se haya empeñado en la construcción de una economía socialista que ha destruido todo el aparato productivo, sin generar uno nuevo, no tiene perdón de Dios. Lo peor es que no ha podido generar esa economía socialista porque la corrupción es tal, que el dinero se ha usado para el beneficio lo boli burgueses, carros lujosos, despilfarro en saraos, derroche… mientras que la salud y el bienestar del resto de los venezolanos está en penuria. Con lo cual dejan en evidencia lo peor: la estafa moral, cuando dicen que combaten la pobreza y que son honestos ¡¡¡Que descaro!!!! 
La guinda de la torta es el escándalo de los narcosobrinos. Tan grave es que un sobrino de la primera magistratura venezolana este preso por tráfico de droga, como el hecho de que los parientes, altos funcionarios públicos y asalariados de todos los venezolanos, no expliquen al país ¿cómo pasó? y ¿cómo afecta la imagen del país? Pero, peor es que nos pidan solidaridad porque “eso pasa en todas las familias”. En cada familia puede haber un consumidor de droga, enfermo gracias a traficantes como los narcosobrinos. No hay comparación. Es un irrespeto a todos los venezolanos: a quienes comulgan con ellos y a quienes no.
 Señores chavistas es necesario un balance, un equilibrio en la Asamblea Nacional, que pueda hurgar en el presupuesto públicos, que lo haga transparente. Donde, entre otras temas importantes, se discuta política y política de altura, donde se aprueben los créditos adicionales, pero se diga para qué son y en que se gastan, donde se exijan rendición de cuentas por la ineficiencia de los servicios públicos y los por escándalos de corrupción: cadivi, Banco Andorra, HSBC, tráfico de droga en el alto del gobierno Fiscales, Ministros, Diputados, Pdval, PDVSA…  
Por ello amigo chavista no te abstengas, por favor. No te entregues, no te rindas, ni ahora de nunca. Debes votar el 6D y por la tarjeta de la MUD, porque nos gusten o no, allí hay un compromiso político de cambio que servirá de base para las luchas ciudadanas por la verdadera inclusión, solidaridad y combate contra la pobreza, en paz y en democracia.
Carlota Salazar Calderón
carlotasc@gmail.com
@carlotasalazar

Anzoategui – Venezuela

ANTONIO JOSÉ MONAGAS, ESCENARIOS DE UNA HISTORIA NO ACABADA,

No comprender que la política es expresión de la historia, es arriesgarse a “tropezar con la misma piedra”. Antonio José Monagas
ESCENARIOS DE UNA HISTORIA NO ACABADA

Todo proceso histórico tiene un inicio, un auge, un deterioro y un ineludible final. Desde aquellos que exaltan los hechos bélicos, hasta los que enaltecen los momentos impasibles. Pero que no por ello, dejan de tener la importancia que destaca la creación, desarrollo, consolidación, fenecimiento y transmutación de toda idea que distingue al hombre en medio de sus fortalezas y las pesadumbres que atosigan su vida en todos sus sentidos.
Justamente en términos de lo que arriba se explica, la política es expresión de un proceso histórico. Como tal, responde a condiciones que solamente la historia puede comprender. Por eso se dice que la historia se repite, aunque sus lecciones no sean aprovechadas en beneficio de la consciencia de la libertad. Sin embargo, el problema estriba cuando hay que esperar a que se desarrolle pues en caso contrario se reduce al hecho en el que queda pendiente su consumación. Y así, no vale esfuerzo alguno que pueda salvar el devenir de calamidades que sólo la historia es capaz de predecir como evento del futuro. Tan cierto, que Dionisio de Halicarnaso, historiador griego (60AC-10), refería que “la historia es una filosofía de ejemplos”. Así que no entenderla y atenderla, significa “tropezar con la misma piedra”.
Decir pues que la política es expresión de un proceso histórico, es considerarla como ámbito de un espacio de la historia. En consecuencia, su proyección o análisis de cara al futuro debe evaluarse a través de escenarios o descripciones de circunstancias que representan situaciones posibles del entorno en términos de tiempos de ocurrencia. En el caso Venezuela, es reconocer que las condiciones que preceden y presiden los procesos sociales que signan la movilidad política, han de corresponderse con las susceptibles realidades que definirán las elecciones parlamentarias a realizarse el venidero domingo 6 de diciembre.
Para la planificación política, dicho acontecimiento luce de sumo interés. Semeja un inmenso aunque difícil auditórium con capacidad para acoger una población habilitada para votar de 19 millones 496 mil 296 venezolanos (Según el CNE). No obstante, la estructura política que permitirá tan concluyente hecho, conjuga los espacios necesarios para proceder a un análisis cualitativo que invite a pensar en las posibilidades que precisarán las realidades de tan esperada fecha. Asimismo, en las consecuencias de las decisiones a ser asumidas en virtud de las necesidades e intereses a servir como directrices de acción tan especial día.
Así, habrán de considerarse distintos escenarios. Por ejemplo, el determinado por vaivenes de una economía debilitada tanto como zarandeada por los avatares de las circunstancias nacionales e internacionales. Acá se tienen variables relacionadas con el precio del petróleo y del oro. Así como lo causado por la política asumida de estímulos financieros. Otro que define el posible comportamiento electoral, tiene que ver con factores propios del ambiente político dominante. Al respecto, hay que tomar en cuenta la tensión inducida por problemas vinculados con la exasperación de grupos que actúan bajo la violencia permitida por el gobierno central. Está también aquel aducido por la no negada incidencia de un fraude encubierto por la impunidad jurídica que asoman algunas actuaciones del mismo Poder Electoral. Otro que no debe descartarse, está emparentado con una presunta negación del alto gobierno a reconocer al otro lo cual requeriría de un supuesto apoyo por parte de un sector militar de escaso sentido de lo que significa la institucionalización de la democracia.
Pero, ¿qué razones llevan a pensar en tan delicados escenarios? La respuesta no es del todo difícil aducir. En principio, cabe señalar la desidia, embrollo, inseguridad y la represalia suscitada a consecuencia de una gestión de gobierno dedicada al proselitismo excesivamente ejercido. Tal comportamiento gubernamental, ha generado problemas hasta ahora no resueltos. O provocados para desviar la atención de los primeros. Entre esas razones, puede hablarse de la galopante corrupción, una desmedida inflación, conminaciones del TSJ, libertades políticas secuestradas, falta de autonomía de los poderes públicos, apoyo militar comprado mediante prebendas y preferencias, un desproporcionado régimen de controles y una hegemonía comunicacional injusta y desproporcionada. Todo esto, anima temor, desconfianza, confinamiento resignación y apatía en la población. De ahí que esta explicación resalta escenarios de una historia no acabada.
VENTANA DE PAPEL
CONSTRUIR UNIVERSIDAD: DURA TAREA
Hacer universidad no es cuestión de discurso. Tampoco de lacónicas ideas. Mucho menos, de estrechos sentimientos o meras acciones al voleo. Hacer universidad, es un asunto de compromiso de cara al viento que sopla en medio de los embates de un tormentoso momento. Hacer universidad, es mirar lo que cada pensamiento ilumina, para luego otear más allá del horizonte. La conjugación de ambas perspectivas constituyen la llave que abre el compartimiento que guarda la voluntad. Pero que también abre la ventana de la razón sobre la cual se cimienta la estructura que soporta los niveles que sirven de plataforma al libre juego de elementos que dan sentido y dirección a las apreciaciones de la vida. Apreciaciones éstas que, derivadas de la relación intelectualidad-conocimiento, saben cernir las orientaciones que determinan la movilidad del mundo en sus más amplias expresiones.
Este preámbulo vale a manera de iluminar camino que conduce hacia la razón de ser de la universidad. O sea, rectora de la educación, la cultura y la ciencia. También, de las humanidades, la tecnología y las artes. Pero a pesar del esfuerzo que ha significado abrirse paso por tan ardua senda, las universidades (autónomas) se han visto en serias dificultades para recorrerla. Más aún, hoy día cuando el actual régimen político venezolano, valiéndose del poder, se ha dado a la perversa tarea de obstruir su paso. De modo que es harto conocido, que estas universidades viven su peor trance: exiguos presupuestos, salarios de miseria. La violencia  y la inseguridad campean sus aulas, jardines y pasillos.
Sin duda, estos eventos se traducen en zozobra, escrúpulo, inasistencias, conflictos. Sobre todo, desarreglo en lo institucional afectando por consiguiente, bibliotecas, laboratorios y clases. Esto se resume en una mediocre calidad académica y precariedad institucional. Desde luego, esto ha contribuido a que el país haya visto contraer su otrora posición en el universo académico al decaer en índices de desarrollo relativos a indicadores científicos y universitarios.
Paradójicamente, la actual crisis universitaria ha servido no sólo para justificar justos reclamos que fungen como legítimas y válidas reivindicaciones que buscan elevar la condición socioeconómica de los miembros de la comunidad universitaria. Así como también, la condición político-institucional que reclama la universidad autónoma en virtud de las contingencias  que vapulean sus libertades académicas y valores morales que asientan su desarrollo y consolidación.
Es claro que el discurrir de la universidad autónoma no debe estar enviciadamente sujeto a estigmas que se nutren del resentimiento, el odio o del egoísmo que caracteriza el devenir político-partidista que define al país desde la crisis político-administrativa-financiera que consume sus ya debilitadas razones.
La polarización que afecta al país político, ha arrastrado inexorablemente las universidades a detenerse y reducirse en su forma de accionar protestas que mejor aviven sus capacidades y fortalezas. “Solidarizarse con la dignidad y autonomía de la universidad venezolana”, como la FAPUV denomina uno de sus documentos fundamentales, más que protestar a viva voz, es refutar con el ejemplo que bien puede darse al mostrar el talante militante del profesorado de vocación democrática. Asimismo, el talento diligente de una comunidad universitaria creativa e innovadora con la fuerza de propuestas necesarias para infundirle consciencia al país político, económico y social. Por todo esto, construir universidad es una dura tarea.
 “La historia es a la política, como los ríos al mar, o como el aire al espacio. De su aporte depende su contenido y calidad”
Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas

Merida - Venezuela

CARLOS ALBERTO MONTANER, MACRI Y EL FIN DEL POPULISMO EN ARGENTINA

La victoria de Mauricio Macri en Argentina es el triunfo del sentido común sobre el discurso crispado y fallido de las emociones. Es, también, el arribo de la modernidad y el entierro de una etapa populista que debió desaparecer hace mucho tiempo.

Hay una exitosa manera de gobernar. Es la que se emplea en las 25 naciones punteras del planeta, donde debiera estar Argentina, donde estuvo en el primer cuarto del siglo XX. La esperanza de todos es que Macri encamine al país en ese rumbo.

¿Cuáles son esas naciones? Las que consignan todos los manuales rigurosos, desde el Índice de desarrollo humano que publica Naciones Unidas, hasta el Doing Business del Banco Mundial, pasando por Transparencia Internacional. Son una veintena de compilaciones y da igual cómo se crucen: a la cabeza siempre comparecen los mismos.

¿Cuáles? Los sospechosos habituales: Noruega, Inglaterra, Suiza, Canadá, Alemania, Estados Unidos, Holanda, Dinamarca, Japón, y el consabido etcétera. ¿Cómo lo hacen? Con una mezcla de respeto a la ley, reglas claras, fortaleza institucional, mercado, apertura comercial, razonable honradez administrativa, buen nivel educativo, innovaciones, competencia, productividad y, sobre todo, confianza.

A veces los gobiernos son liberales, democristianos o socialdemócratas. A veces se combinan en coaliciones. Pese a las disputas, todos forman parte de la extendida familia de la democracia liberal. Lo que suelen discutir en las elecciones no es la forma en que se relacionan la sociedad y el Estado, sino el monto de la presión fiscal y la fórmula distributiva del gasto social. No se juegan en las urnas el modelo económico sobre el que descansa el aparato productivo ni el modelo político que organiza la convivencia y garantiza las libertades. En eso están de acuerdo.

Son naciones, en fin, sedadas, sin sobresaltos, sin ruido de sables ni rumores de caos, maravillosamente aburridas, en las que las voces antisistema son demasiado débiles para tomarlas en cuenta, y en las que se pueden hacer planes a largo plazo porque es muy difícil que la moneda pierda su valor súbitamente o que el gobierno te secuestre los ahorros en un infame e ilegal corralito.

Eso no quiere decir que no surjan crisis y burbujas especulativas, o que algunos, como Grecia, hagan trampas y haya que sacarles las castañas del fuego. Claro que ocurren, pero se superan y la economía se recupera sin que se rompa el juego democrático. Son los ciclos inevitables que se producen en los mercados libres en los que la codicia, cada cierto tiempo, distancia a compradores y vendedores. Las naciones punteras han aprendido a superarlos y seguir adelante.

Todos esperan que Mauricio Macri se desplace en esa misma dirección por el bien de los argentinos, pero tratándose del país mayor y mejor instruido de América Latina, puede aventurarse que su triunfo va a tener notables consecuencias en todo el continente. Por lo pronto, es muy importante que Argentina haya abandonado la deriva chavista en que la introdujo el kirchnerismo.

El triunfo de Macri va a repercutir en las elecciones venezolanas del 6 de diciembre próximo, a las que la oposición democrática llegará con la certeza de que tiene un nuevo y valioso amigo que se negará a convalidar el fraude que prepara Maduro, y mucho menos la opresiva Junta Cívico-Militar con la que ha amenazado si las urnas le son adversas.

Va a tener efectos sobre el panorama electoral brasileño, fortaleciendo a las fuerzas de centro derecha que se oponen a Lula; y sobre el chileno, cuando la señora Bachelet, cuya popularidad está en el suelo, convoque a unas nuevas elecciones en las que no podrá ser candidata.

No sólo Mauricio Macri, como acertadamente señala Joaquín Morales Solá en La Nación, es la expresión del relevo generacional que el país necesita, con hombres y mujeres que no sufrieron el trauma de la dictadura militar ni la barbarie guerrillera de la oposición armada, sino puede ser quien encabece en América Latina la lucha por la democracia y las libertades. Alguien que conduzca al país a ese siglo XXI que empezó hace casi 16 años, y lo saque del viejo pantano populista en el que lo atascó el peronismo hace muchas décadas.

Pocos gobernantes han comenzado su mandato con tantas ilusiones nacionales e internacionales puestas en su gestión. Tiene un gran país que merece a un gran presidente.

Carlos Alberto Montaner
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner
Vicepresidente de la Internacional Liberal
Estados Unidos

http://www.elblogdemontaner.com

DAVID LUHNOW Y JUAN FORERO EL POPULISMO PIERDE TERRENO EN AMÉRICA LATINA, THE WALL STREET JOURNAL, FUENTE INDEPENDENT INSTITUTE,


DAVID LUHNOW
La victoria presidencial del dirigente de centroderecha Mauricio Macri en Argentina marca un giro en la llamada “marea rosa” de los movimientos políticos populistas que han llevado hacia la izquierda buena parte de América del Sur en los últimos 15 años.
Mientras que algunos gobernantes populistas, como el boliviano Evo Morales, siguen siendo populares y permanecen firmemente arraigados al poder, otros se están desvaneciendo gracias al derrumbe de los precios de las materias primas que alimentó las exportaciones de estos países, una serie de escándalos de corrupción, la mala gestión macroeconómica y el deseo de cambio de los votantes.
El triunfo de Macri en Buenos Aires termina con 12 años del llamado kirchnerismo, la marca populista de la política de izquierda consagrada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su difunto esposo Néstor Kirchner. Ambos nacionalizaron empresas, despojaron al banco central de su independencia e intensificaron el gasto y los subsidios en políticas que elevaron temporalmente los ingresos, pero que perjudicaron las inversiones y avivaron la inflación.
JUAN FORERO
En Brasil, la izquierdista Dilma Rousseff, ex guerrillera que pertenece al Partido de los Trabajadores, lucha contra un índice de aprobación de 10% en medio de la mayor crisis económica del país en 25 años y un escándalo de corrupción que involucra a la petrolera estatal Petrobras.
Y se espera que el 6 de diciembre los venezolanos asesten un golpe en las urnas al presidente Nicolás Maduro, el heredero del líder populista Hugo Chávez, en las elecciones legislativas de mitad de período. Las encuestas muestran que la oposición ganaría por al menos 20 puntos porcentuales, con lo que probablemente obtendrá el control de la Asamblea Nacional.
“Lo que pasó en Argentina ayer fue el primer cambio en América Latina”, dijo Maílson da Nóbrega, ex ministro de Hacienda de Brasil y socio de Tendências Consultoria en São Paulo. “Puede ser el comienzo de una caída en los gobiernos populistas. Creo que el próximo debe ser Venezuela .... Y creo que Brasil hará lo mismo en 2018”.
La recesión económica explica en parte la voluntad de cambio de los votantes. Venezuela atraviesa por su peor contracción económica. Después de caer 4% el año pasado, se espera que la economía retroceda 10% este año y otro 6% en 2016, según el Fondo Monetario Internacional.
El FMI prevé una contracción de 3% para Brasil este año, seguido por otro descenso de 1% en 2016. En Argentina, la economía creció apenas 0,5% el año pasado y se espera una expansión de apenas 0,4% este año, seguida por una recesión de 0,7% en 2016.
“Cuando no hay dinero, no hay populismo”, dijo Marta Lagos, directora de la firma encuestadora Latinobarómetro, con sede en Santiago. Lagos dijo que el fin del auge de las materias primas perjudicará a todos los gobiernos de América del Sur, de izquierda y de derecha, pero que la izquierda populista pagará un precio más alto, ya que fueron los que peor gestionaron sus economías.
El cambio hacia el centro podría tener profundas consecuencias para la región, abriendo la puerta a un estilo más pragmático de hacer política, pero también aumentando los riesgos de inestabilidad si los pobres no ven beneficios. Los países que luchan por pagar sus cuentas con la crisis de las materias primas pueden abrirse más a la inversión y el comercio internacional. Las relaciones con Washington probablemente mejorarán.
Macri ya ha señalado su intención de adoptar una línea mucho más dura frente a Venezuela. En los últimos años, el gobierno venezolano ha dado marcha atrás en cuanto a las libertades democráticas, congestionando los juzgados y encarcelando opositores como Leopoldo López, el líder antichavista más popular del país.
Hasta ahora, Argentina ha sido el aliado incondicional más influyente de Venezuela en América del Sur. Pero la semana pasada, Macri dijo que, como miembro del Mercosur, la unión aduanera sudamericana, Argentina pediría la suspensión de Venezuela de la organización por violar la llamada cláusula democrática debido a “los abusos en la persecución de opositores y la libertad de expresión”.
Presionados por la desaceleración de China y la caída de los precios de los commodities, algunos países, entre ellos Argentina, podrían abrirse más al comercio y la inversión extranjera. Hace poco, la Cámara de Comercio de Estados Unidos organizó su primera visita formal a Argentina en al menos una década. Representantes de empresas estadounidenses de diversos sectores como la agricultura y la banca se reunieron con el equipo de Macri para tratar temas como la resolución de la disputa del país con los acreedores y el fin de los controles de capital.
Por ese entonces, el presidente de Bolivia, Evo Morales, viajó a Nueva York para tratar de atraer inversiones. Incluso Cuba, el único régimen comunista del hemisferio, se está abriendo al restablecer sus relaciones diplomáticas con EE.UU. y buscar con cautela inversiones extranjeras.
La marea rosa comenzó a fines de 1998 con la elección de Chávez. Desde ese año hasta 2008, siete líderes más de centro izquierda asumieron el poder en Sudamérica. A fines de la década de 2000, casi 300 millones de los 365 millones de habitantes del subcontinente estaban viviendo en países gobernados por líderes de izquierda.
No todos los izquierdistas fueron populares. Los de Chile y Uruguay, por ejemplo, han adoptado políticas de libre mercado al tiempo que han expandido los programas de bienestar social. Argentina y Venezuela, en cambio, recurrieron a la nacionalización de empresas foráneas y la impresión de dinero para financiar la transferencia de efectivo a los pobres, lo que agravó la inflación pero les aseguró la lealtad de millones de votantes.
Los populistas tomaron el poder al inicio de un auge de los commodities que duró una década. Venezuela, que posee las mayores reservas petroleras del mundo, obtuvo miles de millones de dólares en ganancias de la venta de crudo durante los años de Chávez. Brasil se convirtió en un líder mundial en productos como el pollo, el mineral de hierro y el jugo de naranja.
Pero la mayoría de los gobierno no ahorró para la época de vacas flacas. Brasil acumuló reservas de US$371.000 millones, pero Argentina y Venezuela tienen menos de US$30.000 millones y US$20.000 millones, respectivamente.
La producción del Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela, cayó 0,4% el año pasado y se espera que caiga 2,3% este año. En cambio, la de los países de la Alianza del Pacífico, un bloque mucho más orientado hacia el comercio y compuesto por México, Perú, Colombia y Chile, creció 2,6% en 2014 y se prevé que se expanda 2,3% este año, según estimaciones de BBVA.
Conforme el dinero ingresó a raudales durante el auge de los commodities, aumentaron los escándalos de corrupción. Brasil ha estado envuelto en un escándalo de sobornos de Petrobras, en el que ha sido implicado el partido de gobierno. En Argentina, el ex vicepresidente de Kirchner, Amado Boudou, ha sido imputado en dos casos de corrupción. Asimismo, la presidenta y su hijo son investigados por acusaciones de lavado de dinero. Ellos niegan que hayan cometido delitos y afirman que los tribunales tienen motivaciones políticas.
Venezuela, en tanto, es considerado el país más corrupto de América, según un ránking de 174 naciones de Transparencia Internacional. El país se encuentra incluso por debajo de Siria, Guinea-Bisáu o Zimbabue.
“Estos nuevos líderes fueron íconos de movimientos sociales. Se suponía que serían diferentes a los políticos tradicionales, pero demostraron que se comportaron exactamente como políticos tradicionales, si no es que peor”, afirma Lagos, de Latinobarómetro.
Thiago de Aragão, un analista político de Brasília, dice que es probable que América Latina finalmente vaya dejando atrás las divisiones ideológicas entre la izquierda y la derecha y se enfoque en lo que funciona. “La ideología es sólo el envoltorio. El contenido es lo que importa”, asegura.
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El populismo pierde terreno en América Latina - WSJ lat.wsj.com/articles/SB12297746184145843482104581374433639739992

hace 6 días - El populismo pierde terreno en América Latina ... David Luhnow, en Ciudad de México, y Juan Forero, en Buenos Aires. Martes, 24 de ...

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MALÚ KIKUCHI, ¿Y AHORA QUÉ?

Pido perdón de entrada, voy a ser referencial. Probablemente a Usted no le importe lo que siento y como me siento, pero necesito contarlo. La sensación es rara, inédita y me tiene descolocada.

He estado luchando contra los K desde el 14/5/2003, el día en que Menem se bajó del balotaje y Néstor aceptó la presidencia. Fue en el auditorio del hotel Panamericano, después de las 18hs. Un acto insólito, todavía difícil de explicar. Yo transmitía para “Cuento Chino”, entonces en radio Belgrano.

Me llamó la atención que no hubiera ni una foto de Perón, ni a caballo, ni en uniforme, ni como presidente. Tampoco había fotos de Eva, ni un escudo del PJ. Aclaro que nunca fui, ni seré peronista, pero eché de menos los símbolos conocidos. Los asistentes tampoco eran PJ.

No cantaban la marcha, probablemente porque no la sabían. Estaban presentes ex montoneros amnistiados por Menem, mucho seguidores del Chacho Álvarez, Zaffaroni, y personas desconocidas por mí. En el fondo de la sala unos jóvenes tarareaban la marcha del Dr. Obregón Cano, gobernador de Córdoba en tiempos de Cámpora.

No la recuerdo bien, pero era algo como “Somos la patota del Dr. Obregón Cano, vengan todos, vamos a hacer la revolución con Evita y con Perón”. Bueno, aunque fueran revolucionarios a la violeta, nombraban a Eva y a Perón, me tranquilicé. Duró un momento. Luego me asusté, pensé que volvían los 70.

Así lo dije por la radio, bastante ofuscada, y sin entender nada. En el periodismo era imperioso conocer lo que los K habían hecho durante 4 años de intendencia y 12 años de gobernación (3 periodos, 2 cambios de Constitución provincial para hacerlo posible), en Santa Cruz. Imposible ignorarlo. Nunca habían sido revolucionarios.

Sin embargo, la mayoría de los periodistas lo ignoraban o lo ignoraron. Tratando de ser amable, prefiero pensar que los nuevos gobiernos siempre entusiasman y se quiere creer lo mejor de ellos. No fue mi caso. Luché desde ese 14/5/2003 (11 días antes de asumir Néstor), hasta el domingo pasado. Contar las penurias sufridas no tiene sentido. Pero fueron varias.

Y de pronto, toda esas ganas de cambiar las cosas, todo ese frenético trabajo para sobrevivir tiempos adversos (mucho y muchos), toda la esperanza de un final feliz en que los K no estuvieran en el poder, comprando los DDHH de los terroristas, saqueando al país, tomándole el pelo a las instituciones y con ello a todos nosotros, se está yendo, se deshilacha, se escurre como agua entre los dedos, se va.

Dentro de doce (12) días, ella no va estar. No más condenas nacionales, no más retos públicos, no más dedos acusadores, no más leyes absurdas votadas en paquete sin tiempo de leerlas porque la reina de Tolosa lo ordena. Dentro de 12 días tendremos instituciones que se respetarán. Viviremos dentro de los límites de la Constitución.

Ni siquiera pido un extraordinario gobierno de Macri, me conforma un gobierno sano que cumpla con la CN, que nos inserte en el mundo civilizado, que nos devuelva libertades perdidas y enderece la economía. Libertad al campo para producir y comerciar, libertad a todos para importar y exportar, libertad para comprar la moneda que se nos antoje, y ojalá no se nos antoje ninguna que no sea un $ valorizado. ¡Libertad! Sentido común y respeto. Transparente honestidad.

Quizás todo eso sea demasiado pedir. Pero ahora que mi objetivo obsesivo de no tener más a un K dirigiendo los destinos de la nación, se ve casi cumplido (¡faltan sólo 12 días!), me pregunto, ¿y ahora, qué? ¿En qué pongo mi energía, mis ganas de trabajar, mi empeño tozudo en explicar lo que la CN permite y lo que no?

Ahora que la lucha está llegando al final, me siento vacía, como los maratonistas sin meta. Espero que con el correr de los días, el vacío se vaya llenando de esperanzas y críticas, ya que el periodismo está para criticar aquello que cree que no está bien y contar aquello que cree es acertado.

En este momento en que me quedo sin objetivo, me disculpo por esta larga confesión, pero a alguien tenía que contarle como me siento.

Ojalá el gobierno de Macri colme todas las expectativas, que son muchas y de mucha gente. Pareciera que Argentina no soporta una desilusión más, van demasiadas. Abro una puertita a la esperanza, y espero.

Espero mientras ella, la resentida, rencorosa, enferma de poder, dinero y absurdas venganzas, en 12 días, SE VA!!!  Después, Dios dirá.

Malu Kikuchi
maluki@fibertel.com.ar
@malukikuchi
Argentina