domingo, 17 de febrero de 2019

ACTUALIZACIÓN, DE "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, DEL DOMINGO 17-02-2019,

CARLOS ALBERTO MONTANER, PANORAMA VENEZOLANO DESDE CUBA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 17 minutos
El Comité Central del Partido Comunista de Cuba (o sea, Raúl Castro) está muy preocupado. Ha hecho publicar en Granma, su tribuna, una “Declaración del Gobierno Revolucionario” con el objeto de “detener la aventura militar imperialista contra Venezuela”. Los operadores políticos cubanos radicados en Venezuela saben (y así se lo han hecho saber a La Habana) que Nicolás Maduro está liquidado sin remedio. No tienen forma de salvarlo. Juan Guaidó tuvo el respaldo del 87% de los venezolanos, pero, según las encuestas, en los últimos días aumentó más de 3 puntos. Ya exhibe el 90.08 % fren... más »

GONZALO VILLAMIZAR ADARME, SE ACERCA EL DESENLACE

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 31 minutos
El grupo de ignorantes - en historia, política, economía, moral ciudadana- que gobierna en Miraflores, va a caer pronto, hecho precipitado por la indignación mundial cuando esta gente, torpe e incapaz de ver y comprender, impida el ingreso a Venezuela de la masiva ayuda humanitaria de centenares de países ante la insólita situación de hambre y carencia de medicinas, de todo utensilio necesario, en un país rico. Todo lo niegan, las embajadas envían a diario a sus gobiernos las fotos de hambrientos hurgando en basureros, las interminables colas para obtener los pocos ... más »

HEISY MEJÍAS, LOS JÓVENES SOMOS EL CAMBIO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 41 minutos
Mucho nos han señalado por ser jóvenes "muchacho no es gente grande/.../ ese es un niño, no sabe lo que hace, los chamos de ahora no piensan" y como estas frases, un sin número de ellas nos acusan de estar poco preparados para afrontar el devenir de la vida. Gente con poca visión, incapaz de ver que los millenials somos en su mayoría, personas con metas y sueños por alcanzar, preocupados por la sociedad en la que vivimos, la educación, la salud, la economía y los diversos factores que determinan el "buen vivir" que aspira cualquier ser humano. Sin embargo, las dificultades son m... más »

BEATRIZ DE MAJO, ¿CÓMO NOS VEN LOS VECINOS?

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 58 minutos
La presencia constante de la crisis venezolana en la prensa de Colombia, además de la percepción generalizada, a través del boca a boca ciudadano, del problema que representa para los vecinos el flujo continuo de eyectados de nuestro país que intentan insertarse desordenadamente en la dinámica colombiana, ha conseguido fortalecer la imagen de Iván Duque hasta niveles insospechados. Antes de la crisis venezolana, el apego de los neogranadinos por su presidente había sufrido el usual descalabro que experimenta todo mandatario que se inicia en la magistratura. Duque no se había escap... más »

ALBERTO JOSE HURTADO B., POR MAYORES RESERVAS INTERNACIONALES

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Las reservas internacionales se definen como la cantidad de recursos que los países tienen y utilizan para cumplir sus compromisos internacionales, amortización de deuda externa y pago de intereses. Son activos líquidos aceptados como medio de pago, generalmente constituidos por oro y divisas, empleadas por las naciones para garantizar el pago de los bienes y servicios que importa. De igual forma, son útiles para intervenir en el mercado cambiario con el propósito de defender la tasa de cambio; fortalecen la función de prestamista de última instancia del banco central; y respaldan ... más »

FELIPE GONZÁLEZ, DEVOLVAMOS LA DEMOCRACIA A VENEZUELA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Tengo vínculos políticos y personales con Venezuela desde hace más de cuatro décadas. Conocí y disfruté de la amistad de Rómulo Betancourt, fundador de la democracia venezolana; de la relación con Carlos Andrés Pérez, quien gobernó al país en dos periodos, y con todos los presidentes de la Venezuela democrática. Tanta y tan intensa ha sido mi relación con Venezuela que, tras el golpe de Estado fallido contra el presidente Hugo Chávez, a finales de 2002, el entonces secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Kofi Annan, me pidió que fuera su representante personal... más »



CARLOS ALBERTO MONTANER, PANORAMA VENEZOLANO DESDE CUBA


El Comité Central del Partido Comunista de Cuba (o sea, Raúl Castro) está muy preocupado. Ha hecho publicar en Granma, su tribuna, una “Declaración del Gobierno Revolucionario” con el objeto de “detener la aventura militar imperialista contra Venezuela”.
Los operadores políticos cubanos radicados en Venezuela saben (y así se lo han hecho saber a La Habana) que Nicolás Maduro está liquidado sin remedio. No tienen forma de salvarlo. Juan Guaidó tuvo el respaldo del 87% de los venezolanos, pero, según las encuestas, en los últimos días aumentó más de 3 puntos. Ya exhibe el 90.08 % frente al 3.75% satisfecho con Maduro. 
Por la otra punta, 51 de las mayores y más acreditadas democracias del planeta reconocen a Guaidó. Asimismo, es el gobernante legítimo de acuerdo con la Constitución del país, mientras la Asamblea Nacional, la única institución oficial del país internacionalmente aceptada, lo ha convertido en “presidente interino”. 
La hipótesis que todos manejan (incluido el régimen cubano) es que el 23 de febrero, o antes, cuando lleven la ayuda humanitaria a los venezolanos, el mínimo respaldo que posee Maduro se desmoronará. 
En ese punto, la dictadura cubana podrá darle a su colonia la orden de utilizar la violencia, pero Estados Unidos, Brasil, Colombia y otras naciones libres latinoamericanas entrarán en combate junto los demócratas venezolanos e impedirán rápidamente un triunfo de los golpistas de Maduro. Esto acabaría con la infraestructura de las FARC, el ELN y los islamistas. 
Ya navega cerca de Venezuela una escuadra estadounidense que incluye un portaviones, mientras en Cartagena fondean decenas de buques de guerra y varios submarinos. Al fin y al cabo, es imprescindible ponerle fin al éxodo de los venezolanos hacia Colombia y Brasil, y eso no se logrará mientras Maduro mantenga el poder secuestrado y la hiperinflación destroce la economía del país. 
Raúl Castro no sabe qué hacer. Resistir inútilmente le parece una sangrienta idiotez, pero la vorágine acaso lo arrastre, como le sucedió a Cuba en Granada en 1983. Los rusos no pueden darle protección real a Maduro. Se limitarán a declaraciones retóricas que serán utilizadas por los camaradas de todos los países para reclutar pacifistas ingenuos o acanallados agitando el fantasma de una guerra mundial. 
No habrá tal conflicto. El acuerdo tácito entre Moscú y Washington es que “los rusos” actúan en Ucrania o en el Cáucaso y “los americanos” en su inmediata zona de influencia, es decir, en Venezuela y América Latina. A los chinos lo único que les interesa es cobrar los 65 000 millones de dólares adelantados al inútil de Maduro y asegurarse el suministro de materias primas. Si lo logran con Guaidó, excelente. Para pagar y vender cualquiera es bueno. 
Ahí no terminan las cuitas de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. El 24 de febrero adoptarán una nueva Constitución mediante un referéndum señalado para ese día. La consulta electoral ya ha sido totalmente deslegitimada por Transparencia Electoral, una institución dirigida por el politólogo argentino Leandro Querido, y por los opositores –entre otros-- Rosa María Payá, José Daniel Ferrer y Guillermo Toledo. 
Todos, pese a carecer del menor acceso a los medios de comunicación, les han pedido a los cubanos que voten NO a una Constitución que consagra el partido único y posee unos candados legales que hacen imposible modificar ese régimen absurdo. El “aparato” castrista, por su parte, mediante un sistema triple de sondeos constantes, ha logrado saber que una parte sustancial de los cubanos se dispone a votar NO, y la respuesta ha sido brutal: palo y tentetieso.  
¿Cómo han conseguido burlar a los cancerberos propagandísticos del régimen? Por algo que, en su momento, señaló Yoani Sánchez: porque la revolución digital es casi imposible de detener, incluso en Cuba. Basta un simple teléfono “inteligente” para que penetren mil mensajes, Facebook, Twitter, Instagram y el resto de las herramientas que sirven para acallar la propaganda de los regímenes totalitarios. Y basta un simple error para que caigan los muros y surjan las “primaveras” liberadoras sin que nadie sepa cómo y sin que nadie sepa cuándo. 
Es posible que el fin de la tiranía venezolana afecte a Nicaragua a Bolivia y a Cuba. Esos son los restos del Socialismo del Siglo XXI. ¿Se inmolarán Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel defendiendo la causa perdida de Nicolás Maduro? El último párrafo del análisis-advertencia publicado en Granma asegura que lo harán. Yo los creía más inteligentes.   
Carlos Alberto Montaner
@CarlosAMontaner

GONZALO VILLAMIZAR ADARME, SE ACERCA EL DESENLACE


       El grupo de ignorantes -  en historia, política, economía, moral ciudadana- que gobierna en Miraflores, va a caer pronto, hecho  precipitado por la  indignación mundial  cuando esta gente, torpe  e incapaz de ver y comprender,  impida el ingreso a Venezuela de la masiva ayuda humanitaria de centenares de países ante la insólita situación de hambre  y carencia de medicinas, de todo utensilio necesario,  en un país rico. Todo lo niegan, las embajadas envían a diario a sus gobiernos las fotos  de hambrientos hurgando en basureros, las interminables colas para obtener los pocos alimentos, las medicinas que solo existen dos de cada diez, el paciente que perece por apendicitis  dentro de un vehículo después de ser rechazado en clínicas y hospitales por no tener los insumos necesarios para la operación, drama que se repite para muchas cirugías;  lo mismo con diálisis, cardiopatías, neumopatías, cáncer, vías urinarias, el ámbito neurológico,  el psiquiátrico sobrecargado de trabajo por estado demencial  preocupante,  diversas infecciones que habían desaparecido;  consecuencia de la intencionalmente provocada abolición de la Soberanía Alimentaria y el fatal manejo de la Economía. Igual es el abatimiento de la Democracia, de la República.  El mundo observa  la muerte aparatosa de un país postrado invocando la ayuda de Dios. Pidiendo castigos por el descomunal saqueo de los dineros de la Nación a manos de los criminales de Miraflores, con violación sistemática de los Derechos Humanos y cometer Lesa Humanidad, delitos que castigarán los Tribunales  Internacionales.   

                        El nuevo gobierno  deberá recuperar el país en escombros, unido a la población  a totalidad  habrá de necesitar cerca de diez años para cumplir esa misión, otro tanto para reparar la moralidad ciudadana, una Generación para que los genes eliminen las anomalías provocadas en los sistemas neurológico y psiquiátrico  debido a  las carencias alimentarias y medicamentosas sufridas por los niños durante los veinte años de la tragedia Chávez Maduro. Valores extinguidos serán recuperados:  nuestra significación en la historia de Iberoamérica, el auténtico lugar que siempre ocupaba el Libertador Simón Bolívar, Padre de la Patria, junto a su leal amigo, el héroe de la batalla de Carabobo, General José Antonio Páez, el único de nuestros héroes que en persona recibió homenajes por su gesta libertaria,  fuera de Venezuela. Con orgullo volveremos a ocupar sitio emblemático por los cuarenta años de Democracia, de ser fundadores y genuinos representantes de la industria petrolera mundial, en 1.999 producíamos tres millones de barriles diarios de petróleo,  por el “milagro” del chavismo ahora no se llega ni a un millón diariamente.

                       Acabar  con el divisionismo,  controlar las ambiciones  partidistas y personales, respetar las minorías, contribución unánime al bien común. Lo más conveniente en el nuevo período presidencial  que promoverá el actual Presidente Encargado, parlamentario Juan Guaidó, debería ser la instalación de una Junta de Gobierno, apoyándose en la Constitución Nacional en momentos extraordinarios,  con cinco integrantes de diferentes tendencias, para gobernar la mitad del período de recuperación, cinco años, un equipo  cuyo presidente cambie cada año,  podría figurar una dama para la primera vez en tener una mujer presidente  de Venezuela.

Gonzalo Villamizar Adarme
Asociación de Médicos Escritores FMV
gonvillan1924@gmail.com
@GonzaloVillami2

HEISY MEJÍAS, LOS JÓVENES SOMOS EL CAMBIO


Mucho nos han señalado por ser jóvenes "muchacho no es gente grande/.../ ese es un niño, no sabe lo que hace, los chamos de ahora no piensan" y como estas frases, un sin número de ellas nos acusan de estar poco preparados para afrontar el devenir de la vida. 

Gente con poca visión, incapaz de ver que los millenials somos en su mayoría, personas con metas y sueños por alcanzar, preocupados por la sociedad en la que vivimos, la educación, la salud, la economía y los diversos factores que determinan el "buen vivir" que aspira cualquier ser humano. 

Sin embargo, las dificultades son muchas, sobretodo cuando el sistema imperante niega nuestras oportunidades para el desarrollo socioeconómico y personal ¿Cuántos jóvenes se han visto obligados a salir de su salón de clases, de su trabajo, de su confort para hacer cosas que jamás en sus vidas se habrían imaginado que harían? ¿Cuántos chamos se nos han ido del país por buscar algo mejor, de una universidad por no poder pagarla o por no tener el dinero de los pasajes y dónde quedan los que dejan sus trabajos porque el sueldo no alcanza ni para trasladarse de un lugar a otro, cuando menos para comprar comida. 

Unos se van y otros se quedan. Ambos son igual de temerarios. Aquí no es más difícil que afuera y ahí vamos, los despatriados, los huérfanos de historia, los de sueños olvidados y las maletas sin memorias, buscando nuevos rumbos, nuevas cuentos que contar, nuevas historias. 

Nosotros los jóvenes somos unos visionarios y hoy más que nunca, lo decimos a viva voz, no tenemos temor. No podrán vencer nuestras ganas de construir la Venezuela que queremos, porque nosotros somos las piezas que servirán de fortaleza para la nación que nos abraza. No tenemos miedo "pues somos muchos y ellos poca gente" diría Lope de Vega en Fuenteovejuna.

Aguerridos lucharemos contra la tiranía, con nuestras fuerzas y nuestro ímpetu, lograremos nuestro gran anhelo, liberarnos de la opresión.

Heisy Mejias
vivzla@gmail.com
@HeisyVisionaria

BEATRIZ DE MAJO, ¿CÓMO NOS VEN LOS VECINOS?


La presencia constante de la crisis venezolana en la prensa de Colombia, además de la percepción generalizada, a través del boca a boca ciudadano, del problema que representa para los vecinos el flujo continuo de eyectados de nuestro país que intentan insertarse desordenadamente en la dinámica colombiana, ha conseguido fortalecer la imagen de Iván Duque hasta niveles insospechados. 

Antes de la crisis venezolana, el apego de los neogranadinos por su presidente había sufrido el usual descalabro que experimenta todo mandatario que se inicia en la magistratura. Duque no se había escapado de ello. Pero haber asumido una posición firme y agresiva frente al criminal gobierno venezolano y en torno al ELN –vinculado también con la realidad venezolana de hoy– le ha ganado el respeto de su propio electorado.

Al inicio de su magistratura Duque conservaba una opinión favorable de la mitad de su electorado, lo que era una posición consistente con su triunfo electoral que apenas alcanzó con algo más de 50% de los votantes en la segunda vuelta. Pero para septiembre, cerca de 3 meses después de las votaciones, la opinión favorable de los colombianos se había descolgado hasta casi la mitad. (27,2%). A raíz de la crisis migratoria venezolana y del atentado del ELN y la definición de una posición fuerte del Palacio de Nariño en torno a ambos temas, la popularidad de Iván Duque se ha recuperado hasta gozar hoy de 42,7% del favor de los suyos.

De la misma forma, los temas inherentes a Venezuela, que hasta hace pocas semanas mantenían indiferentes al colectivo vecino fuera de las áreas de fronteras, a fuerza de ser aireados de cara a la población, están comenzando a generar un posicionamiento de opinión. Lo interesante es observar cómo se ha iniciado una lenta pero consistente migración de criterios hacia el fortalecimiento de la presencia venezolana en suelo colombiano y cómo se ha ido disipando el rechazo o la xenofobia que al inicio del éxodo estaba presente entre los encuestados frente a la invasión generada por quienes escapan de la crisis del otro lado de la frontera.

El caso es que la crisis venezolana está hoy presente en la mente de los vecinos en la misma proporción que las actuaciones del ELN dentro del suelo vecino. Y el presidente goza de la aprobación de sus administrados en el manejo de ambas crisis.

Toda esta situación de intranquilidad en Venezuela ha provocado un fortalecimiento de la binacionalidad, un asunto que los venezolanos siempre hemos dado por descontado pero que no es visto con los mismos ojos desde allá hacia acá. Si algo ha conseguido Duque de constructivo en menos de un año de gestión es haber manejado en positivo la crisis venezolana, haber concitado la colaboración de sus nacionales, hacerles ver los aspectos favorables de la inmigración, poner de relieve la relación de la tiranía vecina con las fuerzas del mal y haber conseguido de los suyos la venia necesaria para la intervención humanitaria de Estados Unidos desde el territorio colombiano. No es de extrañar, pues, que más de la mitad de los colombianos se animen a permitir que su gobierno facilite un eventual tránsito de tropas con miras a una posible intervención en suelo venezolano.

Más diciente que todo lo anterior es que si las elecciones se celebraran mañana en Colombia el lado de Juan Guaidó contaría con un buen soporte de la población colombiana. La reputada encuesta de Invamer, que en esta ocasión fue requerida por la revista Semana, Caracol Televisión y Blu Radio revela que 4 de cada 5 colombianos sabe con claridad meridiana quién es Juan Guaidó, y que más de 2 de cada 3 tienen de él una imagen favorable. Por el contrario, por encima de 9 de cada 10 colombianos tienen hoy, según esta medición de opinión, una imagen negativa de Nicolás Maduro.

Beatriz De Majo
@beatrizdemajo1

ALBERTO JOSE HURTADO B., POR MAYORES RESERVAS INTERNACIONALES


Las reservas internacionales se definen como la cantidad de recursos que los países tienen y utilizan para cumplir sus compromisos internacionales, amortización de deuda externa y pago de intereses. Son activos líquidos aceptados como medio de pago, generalmente constituidos por oro y divisas, empleadas por las naciones para garantizar el pago de los bienes y servicios que importa. De igual forma, son útiles para intervenir en el mercado cambiario con el propósito de defender la tasa de cambio; fortalecen la función de prestamista de última instancia del banco central; y respaldan las calificaciones de riesgo crediticio de un país.

En el caso de Venezuela, pertenecen al país y son administradas por el Banco Central de Venezuela (BCV), para lo cual se consideran los siguientes criterios: a) seguridad: tenencia de activos de calidad, que representen el mínimo riesgo; b) liquidez: posesión de activos que puedan ser negociados fácilmente; y c) rentabilidad: propiedad de activos cuya ganancia de capital y rendimiento sea adecuado. De esta manera, el ente emisor reconoce que el principal objetivo de contar con reservas internacionales es coadyuvar a la estabilidad del poder adquisitivo del bolívar mediante la compensación de la balanza de pago, es decir, las diferencias entre los ingresos y egresos de divisas al país.

La bonanza petrolera de los primeros años del siglo XXI, el impacto de la crisis financiera internacional de 2008, la elevada conflictividad política y social a nivel doméstico, el impacto del cambio de ciclo en el precio internacional del petróleo venezolano, así como la actual crisis económica nacional, han hecho que dichos criterios de administración de las reservas internacionales fueran ponderados a razón de principios subjetivos. Esto dio lugar a medidas como: a) traspaso, en 2005, de un millardo de dólares de las reservas internacionales al Ejecutivo Nacional para financiar programas agrícolas, utilizándose a partir de entonces el principio de reservas excedentarias para justificar la transferencia de grandes cantidades de recursos al gobierno nacional; b) traslado, en 2012, del oro monetario venezolano custodiado en el exterior a las bóvedas del BCV; y c) el aumento de la proporción de oro en las reservas internacionales del país.

Así, la volatilidad del mercado mundial del oro, la menor obtención de divisas por la venta del petróleo venezolano, y el crecimiento de la demanda interna de moneda extranjera, han provocado una reducción de las reservas internacionales de Venezuela que al 15 de febrero de 2019 totalizaban 8.343 millones de dólares. Una cantidad muy por debajo del nivel óptimo establecido por el ente emisor para la economía venezolana, sumamente baja para un país que solo en 2019 debe pagar 9.336 millones de dólares por deuda externa.

Ante esta situación es importante volver a recordar que la valoración de las reservas internacionales siempre estará expuesta a variaciones a partir del comportamiento natural de los mercados, por ende, deben ser manejadas como una cartera de inversiones, privilegiando la diversificación para garantizar que un precio que cae, sea compensado por otro que sube. En este sentido, el país amerita esfuerzos públicos para incrementar el nivel de reservas internacionales mediante financiamiento externo, apoyo de entes multilaterales, recuperación de fondos venezolanos obtenidos mediante actos de corrupción, y rescate de la actividad productiva con fines de exportación, para comenzar el camino hacia la estabilidad del poder adquisitivo del bolívar y el adecuado manejo de los desequilibrios externos que enfrenta el país.

Alberto Jose Hurtado B.
@ajhurtadob

FELIPE GONZÁLEZ, DEVOLVAMOS LA DEMOCRACIA A VENEZUELA


Tengo vínculos políticos y personales con Venezuela desde hace más de cuatro décadas. Conocí y disfruté de la amistad de Rómulo Betancourt, fundador de la democracia venezolana; de la relación con Carlos Andrés Pérez, quien gobernó al país en dos periodos, y con todos los presidentes de la Venezuela democrática.

Tanta y tan intensa ha sido mi relación con Venezuela que, tras el golpe de Estado fallido contra el presidente Hugo Chávez, a finales de 2002, el entonces secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Kofi Annan, me pidió que fuera su representante personal para el país. Le dije que no quería, pero que tampoco podía negarme. Añadí que Chávez no lo aceptaría por mi amistad con Pérez, quien era su bestia negra, y porque él creía que España había tenido algo que ver con ese golpe. Aclaré que era verdad mi amistad con Pérez (incluso cuando discrepamos), pero que yo no estaba a favor de ningún golpe de Estado, ni en ese momento ni cuando lo intentó el propio Chávez, en 1992, entonces un teniente coronel que intentó derrocar a Pérez. Como esperaba, Chávez rechazó la propuesta.

Siempre entendí que la relación entre España y Venezuela era fundamental. Venezuela fue un actor importante en América Central y el Caribe, además del refugio político de muchos exiliados de las dictaduras latinoamericanas y, con los años, de cientos de miles de españoles. Esa tierra siempre los acogió como una hermana.

Así que, desde el gobierno o como mero ciudadano comprometido con los valores de la democracia y el progreso, he dedicado tiempo y esfuerzo a ayudar a los venezolanos a recuperar sus libertades. Lo he hecho desde una posición que ha sido tan incómoda como incomprendida por los que proclaman unos valores y se dedican a ejercer los contrarios, pero no me importa: la defensa de la democracia no tiene color político ni puede tener “padrinos” por razones ideológicas.

No exagero cuando digo que Nicolás Maduro ha convertido a Venezuela en un Estado fallido. Por eso no podemos fallarles a los venezolanos y debemos ayudarles a recuperar su democracia.

El gobierno de Maduro ha destruido el aparato productivo de un país rico en recursos, en donde aproximadamente el 90 por ciento de la población vive en la pobreza. Ha generado una atroz escasez de alimentos de primera necesidad y medicamentos básicos y ha provocado una hiperinflación sin precedentes. Ha forzado el mayor éxodo de la historia de América Latina, vaciado las instituciones e instaurado una tiranía arbitraria donde los opositores carecen de los más mínimos derechos, incluyendo el derecho a la vida.

La mayoría de las democracias occidentales han dictaminado que las elecciones del 20 mayo de 2018 fueron ilegales y fraudulentas. La Asamblea Nacional, que es la única institución elegida democráticamente que queda en el país, ha obrado correctamente al designar a Juan Guaidó como presidente encargado. Dudar de su legitimidad es dudar de la democracia. La paradoja más increíble es que la oposición sea la que le exija a Maduro el respeto a la constitución bolivariana, creada durante el mandato de Hugo Chávez, y sea él quien la incumpla.

Aunque llegue mucho más tarde de lo que me habría gustado, estamos ante una oportunidad única para devolver la democracia a Venezuela. No será una tarea fácil. Maduro tiene la fuerza que le dan las armas mientras que la Asamblea Nacional, que tiene toda la legitimidad, carece de poder fáctico. ¿Cómo cambiar este fatal equilibrio?

En primer lugar, debemos apostar por una unidad sin titubeos ni fisuras. Las naciones democráticas que reconocen a Guaidó deben reforzar su legitimidad política y su autoridad sobre los activos económicos del país, dentro y fuera de él. Ello privará a Maduro de los recursos para seguir oprimiendo a los venezolanos y mandará una señal muy clara a sus seguidores, particularmente a los militares, de que carecen de futuro a su lado.

Pero también es esencial devolver al conflicto a su esfera original, que es América Latina. Venezuela no debe convertirse en un escenario más de la pequeña guerra fría que Estados Unidos y Rusia vienen librando en frentes como Siria y Ucrania. Estados Unidos, Rusia y China deben evitar ver a Venezuela como una pieza más en su lucha de poder geopolítico. Absteniéndose de interferir, pueden evitar un impasse que podría darle a Maduro tiempo y recursos para aferrarse al poder.

La gestión de la crisis venezolana debe ser devuelta a los actores de la región. La Unión Europea, con el apoyo de Canadá, debe abrir los espacios para que pueda actuar el Grupo de Lima, que conforman catorce países latinoamericanos. También, debe sumar al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, a la causa de la democracia en Venezuela y hacer ver al régimen cubano que no puede mantener más tiempo su injerencia en Venezuela ni seguir parasitando sus recursos.

El retorno de la democracia a Venezuela exige que los pirómanos se hagan a un lado. Las amenazas y bravatas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre una invasión militar deben cesar inmediatamente. Sería irónico, si no fuera trágico y preocupante, que el gobierno de Trump —aislacionista por vocación y con una nula preocupación por la promoción de la democracia en el mundo— convirtiera a Venezuela en un objetivo central de su política exterior. Estados Unidos hace tiempo que agotó el cupo de intervenciones militares en América Latina. Ese escenario debería quedar como un mal recuerdo del siglo XX. Por eso pido a los líderes demócratas y republicanos en el congreso estadounidense que trabajen juntos con sus socios y vecinos latinoamericanos y europeos para devolver la democracia a Venezuela de forma legal, legítima y pacífica.

El presidente encargado, Juan Guaidó, tiene delante de sí una tarea colosal. Debe tomar el control del país, poner las fuerzas armadas al servicio de las instituciones democráticas, desarmar a las milicias bolivarianas, hacer frente a la catástrofe humanitaria y migratoria y estabilizar la economía.

El gobierno de transición que lidere Guaidó deberá convocar unas elecciones presidenciales, pero ese objetivo requerirá tiempo, pues antes es necesario reconstruir el Consejo Nacional Electoral, liberar a los presos políticos y elaborar un censo electoral válido. La reconstrucción institucional es, como todo lo que vale la pena, costosa en tiempo y en esfuerzos. Sería una miopía política, con riesgos de conflicto permanente, apurar a Guaidó por el mero hecho que la transición se haga incómoda para algunos socios internacionales.

Restaurar la democracia en Venezuela es posible, pero el proceso es tan frágil y precario como la salud de los venezolanos, que han perdido en promedio 11 de kilos de peso. Maduro, por el contrario, sigue bien alimentado y sus adeptos continúan robando los recursos del país a escala masiva. El presidente encargado, Juan Guaidó; la Asamblea Nacional, portadora de la legitimidad democrática, y el pueblo de Venezuela necesitan el aliento y apoyo de una comunidad de naciones democráticas que sea unida y esté determinada a ayudarles a recuperar la libertad que su país merece.

Felipe González
@Felipe_GM__
Fuente: https://www.nytimes.com/es/2019/02/14/felipe-gonzalez-venezuela-guaido/?..