martes, 7 de mayo de 2019

ACTUALIZACIÓN, "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, MARTES 07-05-2019,

PROVEA, 451 VENEZOLANOS Y VENEZOLANAS SE PRONUNCIAN POR UNA SALIDA PACÍFICA, ELECTORAL, DEMOCRÁTICA Y SOBERANA PARA VENEZUELA. CRECE EL NÚMERO DE FIRMAS.

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 4 minutos
Nosotros, un grupo de venezolanas y venezolanos de distintas procedencias y divergentes pensamientos políticos, pensamos que es urgente y necesario en este momento dejar de lado nuestras diferencias y abogar juntos por el bien común, con una propuesta que suponga la resolución del conflicto actual de manera pacífica, electoral, democrática y soberana. Creemos que esto será posible si promovemos los siguientes principios y acciones. Exhortamos de manera apremiante que sean acatados: 1) El rechazo a la injerencia indebida de gobiernos extranjeros, cualquiera que sea su bandera, así c... más »

ALBERTO BARRERA TYSZKA, LOS VENEZOLANOS ESTAMOS CONDENADOS A NEGOCIAR

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 12 minutos
Los venezolanos creemos que la improvisación es un método. Tal vez eso pueda explicar lo inexplicable: la fallida rebelión contra un Estado fallido que se produjo el 30 de abril. A medida que pasan las horas, cada vez parece más difícil conocer realmente qué ocurrió. La ausencia de información y la falta de credibilidad en los diferentes actores implicados dejan al ciudadano común sin posibilidades de acercarse a la verdad. Más que datos ciertos, solo abundan las especulaciones. Como si, más que analizar la realidad, solo fuera posible imaginarla. Quizás nunca se llegue a saber cie... más »

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, Y LA REVOLUCIÓN DEGENERÓ EN GOBIERNO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 20 minutos
La madrugada del 4 de febrero de 1992 los militares venezolanos salieron rampantes de sus cuarteles. Casi tres décadas después, no han regresado. Quienes nos gobiernan, pero curiosamente también quienes los adversan desde la oposición, desean que tal cosa continúe así. Lo cierto es que desde entonces gravita en la política venezolana la presencia del estamento castrense. El partido militar estaba de nuevo allí. Cómo hacer para recoger el agua derramada. Imposible. Sólo queda esperar que se seque, que se evapore. Pero puede regresarnos en forma de lluvia ácida. La historia venezolan... más »

LAUREANO MÁRQUEZ, DEL DIFÍCIL ARTE DEL SALTO DE TALANQUERA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 32 minutos
La expresión “saltar la talanquera” es un venezolanismo (la talanquera es una valla o cerca) que significa cambiar de opinión o bando. Tiene lógica que sea una expresión muy nuestra, porque si hay una institución venezolana por excelencia es la del “salto de talanquera”, con raigambre y tradición histórica. Desde los albores de nuestra vida como nación, allí estuvo el salto de talanquera presente: los que no querían la separación de España en el primer congreso, fueron los primeros en saltarla y a partir de allí, como se dice en latín popular: “tuttiri mundachi”. Durante la Guerra ... más »

REINALDO J AGUILERA R., “EL AVIÓN JEFE, EL AVIÓN”

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
No es nada extraño para muchos de nuestra generación, el nombre del presente artículo, todos quienes vimos la famosa serie esperábamos con ansias observar el paso del hidroavión y así escuchar esa voz inconfundible anunciando la llegada de los visitantes con su frase "¡El avión, el avión!" mientras repiqueteaba una campana; de ese modo empezaba “La Isla de la Fantasía” serie de televisión transmitida a finales de los años setenta por la cadena norteamericana ABC Lo cierto es que las vivencias diarias de los venezolanos no son una fantasía precisamente, por el contrario estamos inme... más »

BEATRIZ DE MAJO, ESPAÑA SE LA JUEGA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Con un proceso electoral interno aun fresquito, como pan recién salido del horno, le tocó a España y a su gobierno definir un rol en el nuevo episodio que vive la batalla por la democracia en Venezuela. Especular es fácil sobre el interrogante del momento: ¿quien estuvo dando las ordenes en La Moncloa para que su representación diplomática en Caracas le haya metido el hombro a Leopoldo López como lo hizo, en el gesto más gallardo que haya tenido España en los últimos meses en relación a nuestro país?. La realidad es que poco importa. Porque lo cierto es que se nos brindó la opor... más »

PROVEA, 451 VENEZOLANOS Y VENEZOLANAS SE PRONUNCIAN POR UNA SALIDA PACÍFICA, ELECTORAL, DEMOCRÁTICA Y SOBERANA PARA VENEZUELA. CRECE EL NÚMERO DE FIRMAS.

Nosotros, un grupo de venezolanas y venezolanos de distintas procedencias y divergentes pensamientos políticos, pensamos que es urgente y necesario en este momento dejar de lado nuestras diferencias y abogar juntos por el bien común, con una propuesta que suponga la resolución del conflicto actual de manera pacífica, electoral, democrática y soberana. Creemos que esto será posible si promovemos los siguientes principios y acciones. Exhortamos de manera apremiante que sean acatados:

1) El rechazo a la injerencia indebida de gobiernos extranjeros, cualquiera que sea su bandera, así como cualquier tipo de salida armada y de fuerza.

2) La promoción de mecanismos pacíficos, así como la valoración de la solidaridad y los esfuerzos de los países que apoyan la negociación.

3) La realización de un proceso electoral democrático, confiable, incluyente y transparente, que le otorgue protagonismo al pueblo venezolano.

4) Apoyar la alternabilidad democrática, que es la mejor garantía de convivencia presente y futura, del disfrute de los derechos humanos y de dirimir los conflictos sin aniquilarnos, mediante la participación de organizaciones políticas de cualquier ideología, en igualdad de condiciones.

Adhieren (Hasta este momento. Si hay algún error con su firma o con sus datos escriba a este correo: coordinacion.general@derechos.org.ve para hacer los ajustes correspondientes)

Crecen las firmas. Puedes sumarte a esta iniciativa

Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos.
@_Provea

ALBERTO BARRERA TYSZKA, LOS VENEZOLANOS ESTAMOS CONDENADOS A NEGOCIAR

Los venezolanos creemos que la improvisación es un método. Tal vez eso pueda explicar lo inexplicable: la fallida rebelión contra un Estado fallido que se produjo el 30 de abril. A medida que pasan las horas, cada vez parece más difícil conocer realmente qué ocurrió. La ausencia de información y la falta de credibilidad en los diferentes actores implicados dejan al ciudadano común sin posibilidades de acercarse a la verdad. Más que datos ciertos, solo abundan las especulaciones. Como si, más que analizar la realidad, solo fuera posible imaginarla.

Quizás nunca se llegue a saber ciertamente ni qué pasó ni qué podría haber pasado esta semana con las fuerzas armadas en Venezuela. Esta opacidad, sin duda, es otro síntoma del enorme deterioro institucional del país. Pero lo ocurrido también demuestra, nuevamente, que ese vacío institucional no puede llenarse con violencia. Es otro recordatorio de que la democracia no se legitima con fusiles sino con votos.

Cuando apenas amanecía el martes pasado en Caracas, apareció Juan Guaidó en las redes sociales anunciando “el cese definitivo del gobierno usurpador” y la activación de los militares para consolidar la llamada Operación Libertad. El líder de la oposición estaba rodeado de soldados y, tras él, en primera fila, destacaba Leopoldo López, un preso político emblemático del gobierno chavista que se encontraba bajo arresto domiciliario. El hecho de que López estuviera también ahí, libre, sobre un puente, en medio de soldados, parecía ser una parte fundamental de la noticia.

En algunas oportunidades de su mensaje, Guaidó habló en pasado. Como si, de alguna manera, ya lo importante hubiera ocurrido. Las imágenes que se transmitieron después le sumaron más confusión al momento. En rigor, no se encontraban dentro de una base militar. Tampoco había ningún alto oficial dando la cara y haciéndose responsable de la rebelión ni hubo información sobre algún alzamiento militar en otras regiones del país.

La transmisión desde el puente se fue convirtiendo rápidamente en un espectáculo cada vez más pobre: imágenes de Leopoldo López sonriendo y abrazando a algún amigo, como si celebrara algo que nadie podía entender. Juan Guaidó se difuminó y el escenario épico del amanecer empezó a transformarse en un espacio incomprensible, lleno de movimientos erráticos y sin voceros dispuestos a declarar. La llamada Operación Libertad no parecía ni siquiera una operación.

Sin embargo, la ausencia de los altos funcionarios del oficialismo hizo posible que se pensara que algo estaba ocurriendo. Nicolás Maduro desapareció completamente. Las hipótesis de las conspiraciones se sostienen en el silencio. Ese martes 30 de abril nadie dijo nada definitivo. Hubo alguna declaración de algún ministro, denunciando un intento desestabilizador de la oposición, pero nada más. Los discursos articulados empezaron a llegar los días posteriores, cuando la marea bajó y el panorama comenzó a aclararse. Pero durante el día crucial la mayoría de los actores quedaron en silencio. En suspenso. A la espera.

Ni siquiera los otros líderes de la oposición se manifestaron abiertamente. Tampoco lo hizo de forma decidida y en bloque la comunidad internacional. Ni todos los funcionarios del gobierno ni todos los altos jerarcas militares. Es posible pensar que, en el fondo, todos estaban contenidos, atentos, calculando. En una situación límite, se sintieron obligados a esperar de qué lado, finalmente, se inclinaba la balanza. Nadie deseaba arriesgarse sin saber el resultado. Todos querían tener alguna certeza de que están apostando al ganador.

A esta ausencia de las élites, hay que sumar también la censura oficial que controla medios de comunicación y bloquea redes y plataformas. Frente a esto, el chisme termina siendo la única fuente de información. Los ciudadanos, finalmente, estamos obligados a aceptar que solo tenemos el rumor como forma de conocer e interpretar la realidad. Que si Leopoldo López y Juan Guaidó actuaron en solitario, traicionando al resto de la oposición. Que si había un plan acordado con altos mandos militares para forzar la salida institucional de Maduro, pero que los rusos intervinieron antes y lo impidieron. Que si había una conspiración en marcha pero, al final, todo se abortó por culpa del afán protagónico de Leopoldo López. Que si había un acuerdo entre el Departamento de Estado estadounidense y varios dirigentes cercanos a Maduro. Que si los cubanos evitaron que los militares traicionaran a la revolución. Que si sí. Que si no. Que si Rusia, que si los chinos, que si Donald Trump. Que todo puede ser mentira, que todo puede ser verdad. Que nunca hubo nada y que casi hubo un golpe. Que la intervención viene y se va cada día. Que la Operación Libertad continúa pero de otra forma. Que estamos igual pero no tan igual que ayer. Seguiremos informando.

Como si se tratara de un desquite infantil, dos días después, también al amanecer, Nicolás Maduro apareció en una transmisión obligatoria para todos los canales, rodeado de los jefe militares que le juraban lealtad. Esa era su respuesta al llamado rebelde de Guaidó. Pero también tenía algo de espectáculo patético e incomprensible. Parecía un mensaje para el interior de la propia institución castrense.

Probablemente, en un balance temprano de lo ocurrido esta semana, nadie quede bien. Ni la dirigencia de la oposición ni la del oficialismo. Tampoco los líderes internacionales. Parecen todos una élite errática que se echa la culpa, unos a otros, sin demasiados argumentos ni lucidez. Sobran las palabras grandes. Los discursos se desinflan. La apelación a la libertad, a la patria, a la soberanía… parece fatua. Todo son solo errores de cálculo. La improvisación no sirve para gobernar. El chavismo lo ha demostrado. Tras veinte años en el poder solo han logrado un récord de corrupción y la destrucción total del país. Pero del otro lado pasa lo mismo: tampoco la improvisación sirve para derrocar dictaduras.

Venezuela está cada día más débil. Incluso como noticia. Lo ocurrido esta semana también lo demuestra. Hay un agotamiento generalizado que cada vez se contagia más, la fragilidad de todos los poderes es cada vez mayor. Es obvio que Maduro no puede confiar en quienes lo rodean. Es evidente que la unidad de la oposición está fracturada. Ninguno de los dos bandos tiene la capacidad de derrotar y someter al otro. Ni el chavismo puede gobernar ni la oposición puede quebrar internamente a la fuerza armada. Ni los cubanos van a salir voluntariamente del país ni Trump va a invadir militarmente a Venezuela. Se acabó el tiempo de las consignas radicales. Los venezolanos estamos condenados a negociar. El problema es cómo hacerlo, con quiénes, bajo qué condiciones.

Ante una crisis económica que se desborda y adquiere una dimensión cada vez más aterradora, las decisiones políticas son también cada vez más costosas y determinantes. No es el momento de improvisar, sino de diseñar y de acordar un salida institucional. Esta semana ha vuelto a quedar claro que la violencia, de ninguno de los lados, representa un verdadero desenlace. Mientras no haya elecciones limpias y confiables, tampoco habrá futuro para Venezuela.

Alberto Barrera Tyszka 
@Barreratyszka 

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, Y LA REVOLUCIÓN DEGENERÓ EN GOBIERNO

La madrugada del 4 de febrero de 1992 los militares venezolanos salieron rampantes de sus cuarteles. Casi tres décadas después, no han regresado. Quienes nos gobiernan, pero curiosamente también quienes los adversan desde la oposición, desean que tal cosa continúe así. Lo cierto es que desde entonces gravita en la política venezolana la presencia del estamento castrense. El partido militar estaba de nuevo allí. Cómo hacer para recoger el agua derramada. Imposible. Sólo queda esperar que se seque, que se evapore. Pero puede regresarnos en forma de lluvia ácida.

La historia venezolana, como todos sabemos, tiene una larga tradición militarista. Eso caracterizó a todo el siglo XIX y parte del XX. Pero en la pasada centuria el oficio y arte de la guerra se profesionalizó. Y aunque Juan Vicente Gómez era un militar y su régimen se sustentaba en el componente castrense, no obstante, a su estilo, metió a los hombres de uniforme en los cuarteles. Les dio privilegios ciertamente, pero no más que a su familia y que a muchos civiles de su entorno.

Marcos Pérez Jiménez y AD, revolución de octubre de 1945 mediante, inauguran el concepto de lo cívico-militar como forma de gobierno. El maridaje duró poco. El dictador tachirense se sacude a los civiles y gobierna en lo adelante en nombre de las Fuerzas Armadas. Sin embargo el ensayo sólo dura una década. Ese espectro cívico-militar, muy distinto a lo que conoció Venezuela en el siglo XIX y durante los regímenes militares del siglo XX, reaparece, esta vez sí, con enorme fuerza en el siglo XXI en forma de revolución socialista bolivariana.

No comprender este fenómeno hace que quienes insisten en conspirar hoy en los cuarteles como lo hicieron en la pasada centuria los adecos durante los años 40 y 50, la izquierda marxista en los 60 y Chávez y su logia en los 80 y 90, estén destinados al fracaso. Por eso pasó lo que pasó el pasado 30 de abril. La conspiración palaciega tradicional venezolana choca con una nueva realidad: en nuestro país, desde hace casi 20 años, el dinero y las armas cambiaron radicalmente de manos. Y además se han puesto al servicio de un proyecto ideológico. Tal cosa no había pasado antes, por lo menos con la profundidad y escala que conocemos ahora.

Desafiar al régimen en el escenario de la violencia y de la fuerza, mediante conjuras temerarias es terriblemente antidemocrático y además inútil. Carece de toda eficacia. Por eso, la única salida exitosa a la severa crisis política y económica que nos empobrece día a día, es la de transitar los caminos que jamás deben abandonar los demócratas, los de la negociación y el entendimiento entre los actores, para pactar un proceso de cambio político y unas elecciones competitivas, posiblemente tutelado por la FANB y monitoreado por la comunidad internacional.

El gobierno de Nicolás maduro y su revolución socialista bolivariana cometen muchos errores, no tanto en el terreno de su visión político -estratégica, que hasta ahora ha sido muy buena y le ha permitido continuar en el poder, sino en su desempeño, en su gobernanza. Por ahí es que hay que atacar. Recordemos aquello que se decía en la revolución mexicana y que se atribuye a Emiliano Zapata, “la revolución degeneró en gobierno”.

La revolución bolivariana hace mucho tiempo que degeneró en gobierno. Se mantiene atrapada en sus convicciones revolucionarias de ideología socialista que le impiden y le impedirán estabilizar la economía. Si hay un gran clamor nacional es por estabilidad, la hiperinflación desquicia todo cálculo económico e impide que las personas puedan programar sus vidas con un mínimo de certidumbre. 

Como decía el gran economista Ludwig Erhard, responsable de la reconstrucción alemana de la postguerra, “la estabilidad no lo es todo, pero sin estabilidad no hay nada”. Recientemente, por ejemplo, Maduro convocó a un milagro agrícola para recuperar la producción del campo y aunque soy creyente y creo en los milagros, no tiene sentido esperar un milagro para que se puedan producir alimentos y la gente pueda comer. Yo siempre he dicho que esta revolución es una revolución anti guevarista. “El Ché” Guevara decía que la revolución es el momento en el cual lo extraordinario se convierte en cotidiano. En Venezuela lo cotidiano que debería ser tener luz, agua, gas en nuestras casas o saber a qué precio voy a comprar mañana la comida, resulta que en verdad tal cosa es un evento extraordinario.

Pedro Elías Hernández
@pedroeliashb  

LAUREANO MÁRQUEZ, DEL DIFÍCIL ARTE DEL SALTO DE TALANQUERA

La expresión “saltar la talanquera” es un venezolanismo (la talanquera es una valla o cerca) que significa cambiar de opinión o bando. Tiene lógica que sea una expresión muy nuestra, porque si hay una institución venezolana por excelencia es la del “salto de talanquera”, con raigambre y tradición histórica. Desde los albores de nuestra vida como nación, allí estuvo el salto de talanquera presente: los que no querían la separación de España en el primer congreso, fueron los primeros en saltarla y a partir de allí, como se dice en latín popular: “tuttiri mundachi”.

Durante la Guerra de Independencia, los partidarios de Boves, que eran las grandes mayorías populares, la saltaron. De hecho, aquello de: “americanos contad con la vida aun siendo culpables” (tan vuelto a poner de moda en estos tiempos), no fue otra cosa que una invitación al salto de talanquera. Cuentan que Negro Primero en Carabobo, los días previos a la batalla, a punto de conocer al Libertador, le pidió a Páez que por favor no le contara que él había estado al servicio de la causa del rey Fernando VII y menos que lo había hecho por la única razón de que le habían ofrecido un uniforme bonito. Cuando Páez, llanero por todo el cañón, le presenta a Pedro Camejo a Bolívar le dice más o menos:

– ¡A Bolíva!… ¿a qué no sabes quien estaba con los realistas? (mientras torcía la boca señalando con picardía)…Esteban de Jesús!!!!

El Negro tenía mucho miedo de que Bolívar se molestase, pero Páez, buen conocedor de nuestra idiosincrasia sabía que no lo haría y que tomaría la “delación” con buen humor, porque en esta tierra nuestra, el que esté libre de pecado que lance la primera piedra.

Se saltó la talanquera en La Cosiata, también en la Revolución de las Reformas contra Vargas, cuando el mismo Páez cabalgaba a Caracas sin decir muy claramente de qué lado estaba. Todo el siglo XIX fue de salto de talanqueras, una guerra tras otra, la federal incluida. El siglo XX comienza con Gómez saltándola para salir de Castro, López para salir de Gómez, los militares para librarse de los adecos y una larga lista de etcéteras. Quizá en nuestro escudo, más que el caballo de la libertad, deberíamos representar a la talanquera salvadora que -en algunos casos- ha podido ahorrarnos tantos males en el último momento, cuando ya nadie se lo esperaba.

El arte de saltar la talanquera entraña un cálculo milimétrico de la supervivencia política e incluso, muchas veces, de la física. No debe ser confundido con el rebote, que es su degradación, muy propio de personajes que no saltan sino brincan de un bando a otro sin la necesaria premeditación. Esos siempre serán despreciados por todos y nunca generarán confianza.

Para que se entienda bien, saltar de talanquera es como cambiarse de un autobús que va rumbo al abismo a otro que viene en ascenso en plena marcha y a gran velocidad. Es algo que se hace una sola vez, que requiere de mucha precisión y de algunas certezas: la primera la seguridad de que la caída es inminente, porque si saltas demasiado pronto el chofer del autobús que abandonas (que está armado siempre) puede aniquilarte. Si saltas demasiado tarde puede que pierdas el autobús que viene (que es el último) y el impulso del que cae te arrastre al fondo del barranco de la historia.

Además, tu salto debe ser útil para el que asciende, para poder conseguir puesto y no ser de los que van siempre de pie, agarrados del tubito. La física tiene un concepto extrapolable al del salto de talanquera, es el llamado “momentum” (“una magnitud física fundamental de tipo vectorial que describe el movimiento de un cuerpo”) . El salto de talanquera es al final, más que un tema de ideología, convicción o conciencia, un simple cálculo matemático-vectorial de la propia supervivencia. Hay gente que se amarró demasiado fuerte al autobús que se desbarranca, esos nunca podrán saltar. Hay otros (los más), sin embargo, que fingen estar atados, están sacando sus cuentas y tratando de vencer sus vértigos. A ellos les digo: ¡señores es el “momentum”!

Laureano Márquez
@laureanomar

REINALDO J AGUILERA R., “EL AVIÓN JEFE, EL AVIÓN”

No es nada extraño para muchos de nuestra generación, el nombre del presente artículo, todos quienes vimos la famosa serie esperábamos con ansias observar el paso del hidroavión y así escuchar esa voz inconfundible anunciando la llegada de los visitantes con su frase "¡El avión, el avión!" mientras repiqueteaba una campana; de ese modo empezaba “La Isla de la Fantasía” serie de televisión transmitida a finales de los años setenta por la cadena norteamericana ABC

Lo cierto es que las vivencias diarias de los venezolanos no son una fantasía precisamente, por el contrario estamos inmersos en una pesadilla que pareciera que nunca va a terminar, sin embargo con la última dictadura formal y cruenta que se vivió en el país sucedía lo mismo, se creía que nunca acabaría, pero sucedió.

Según las reseñas históricas, luego de que estallara la huelga de prensa y horas después de esta, la huelga general convocada por la Junta Patriótica el día 21 de enero de 1958, Caracas se detuvo y posteriormente se ejecutó un paro que se cumplió a cabalidad; sin embargo, en muchos sitios se produjeron enfrentamientos con las fuerzas del gobierno que aún para ese momento dirigía el General Marcos Evangelista Pérez Jiménez, así iniciaron según cuentan los últimos momentos de aquella dictadura.

Posteriormente, el día 22 de enero se reunieron altos jefes militares en la Base Naval de Mamo y en la Comandancia General de la Marina en el Centro Simón Bolívar, para considerar la situación; sus deliberaciones concluyen que debe formarse una Junta Militar de Gobierno la que posteriormente pide formalmente la renuncia al Presidente Pérez Jiménez. 

Para la noche de ese mismo día 22, la Marina de Guerra y la Guarnición de Caracas se pronunciaron plenamente contra la dictadura y Pérez Jiménez, privado de todo apoyo de las Fuerzas Armadas, decide huir en la madrugada del 23 de enero, rumbo a Ciudad Trujillo, conocida hoy como Santo Domingo, capital de la República Dominicana.

El dictador huyo de Venezuela a bordo del avión presidencial, un monoplano modelo Douglas C-54, conocido popularmente como “La Vaca Sagrada”, en dicho vuelo, fue acompañado del piloto, Mayor (Av) José Cova Rey; su esposa, Flor María Chalbaud Cardona, sus tres hijas, su suegra; Luis Felipe Llovera Páez quien se desempeñaba como Ministro de Relaciones Interiores, Pedro Gutiérrez Alfaro Ministro de Sanidad y Asistencia Social, Antonio Pérez Vivas, Gobernador del Estado Táchira, Raúl Soulés Baldó Secretario General de la Presidencia y Fortunato Herrera de quien se decía fungía de testaferro del presidente. 

Como han podido detallar, sólo doce (12) personas partieron en el avión presidencial aquella madrugada, en la que renació la democracia en Venezuela, el pueblo se volcó a las calles de Caracas y varias ciudades del país para celebrar la llegada de la libertad.

Ahora nos preguntamos, hoy luego de los recientes acontecimientos ocurridos en las cercanías de la Base Aérea de la Carlota, sabiendo la cantidad de los involucrados en tantas marramucias, delitos, violaciones de derechos humanos y un sinfín de cosas, todos ellos supuestamente amparados bajo el manto de la “Revolución Bonita”, en el momento que les toque como estuvo a punto de pasar, ¿irán a caber todos en el avión?, no sé ustedes, pero yo sinceramente lo dudo mucho

Recientemente escuchamos en cadena nacional a un General decir que lo intentaron comprar, a otro que no le preocupa para nada ser responsable de delitos de lesa humanidad, cosa que debiera ser preocupante para ellos, la lista es bien grande y está siendo plenamente documentada aunque muchos lo duden, con lo que quiero afirmar, sin lugar a dudas es que en su momento alguien les hará pagar por esos delitos.

El régimen con el paso de los días y en su terquedad de aferrarse al poder, inventa toda clase de artimañas, lo lamentable es que ya muy pocos le creen, como dicen en los pueblos del oriente de Venezuela, esas son “patadas de ahogado” pretendiendo evitar lo inevitable. 

Si bien es cierto que los altos niveles de desigualdad económica y el aumento de la pobreza sumado a la inestabilidad de las instituciones democráticas, hacen más difícil la integración social de los sectores que tradicionalmente son los más discriminados y excluidos, no es menos cierto que en los actuales momentos eso se ha agudizado y sin un cambio real todo será peor con el paso del tiempo.
Por lo pronto la presión internacional es continua, si llega el momento de actuar será sin que nadie sepa ni cuándo, ni cómo, ni dónde, pero puede suceder, con total seguridad algunos podrán tomar el “Avión” al ver terminada su fantasía pero otros no podrán de eso tengan la certeza.

Cerrando sólo decimos que los responsables constitucionalmente de un gobierno no son los del sector castrense nada más y llegado el momento si no se consiguen a acuerdos formales y reales de salida a lo que actualmente ocurre en Venezuela y de lo que ellos son grandes responsables, definitivamente tendrán que asumir las respectivas consecuencias, así de simple y sencillo.

Reinaldo J Aguilera R.
@raguilera68/@AnalisisPE

BEATRIZ DE MAJO, ESPAÑA SE LA JUEGA

Con un proceso electoral interno aun fresquito, como pan recién salido del horno, le tocó a España y a su gobierno definir un rol en el nuevo episodio que vive la batalla  por la democracia en Venezuela. Especular es fácil sobre el interrogante del momento: ¿quien estuvo dando las ordenes en La Moncloa para que su representación diplomática en Caracas le haya metido el hombro a Leopoldo López como lo hizo, en el gesto más gallardo que haya tenido España en los últimos meses en relación a nuestro país?.  

La realidad es que poco importa. Porque lo cierto es que se nos brindó la oportunidad de ver al líder de VP crecido, maduro, sabio, aplomado y generoso con Juan Guaidó, hablar sobre la búsqueda de un norte para su país desde las puertas de la delegación diplomática de la Madre Patria. Que después, el Canciller Josep Borrel haya decidido asumir posición y advertir que no se autorizarán gestos políticos domésticos desde su representación diplomática, no es sino un gesto cuerdo y razonable en política. Válido para nosotros venezolanos. 

Lo trascendente de todo es te capítulo es que la Madre Patria, con las acciones que ha protagonizado en Caracas en las últimas horas, ha recuperado el rol que debe jugar en todo lo latinoamericano frente a sus socios de la Unión Europea. Nadie en el Viejo Continente como España sabe cómo se bate el cobre en nuestros países; nadie puede contribuir como España a aportar soluciones a nuestros entuertos; nadie puede como España, llevar de la mano a los países europeos a través de los vericuetos de nuestras luchas; nadie puede como España, aquilatar la trascendencia global que tiene el devolverle a Venezuela la senda de la cordura política y del progreso económico y detener la perniciosa influencia que el gobierno fallido de Nicolás Maduro pretende exportar al resto del sub-continente. Más que nada, nadie puede como España, conocer los costos de la pérdida de las libertades, los escollos del retorno a la democracia, las dificultades de la reconstrucción de las instituciones y la recuperación de la confianza en la justeza del gobierno.  

 Desde la llegada del PSOE al timón de la política española, ese país estuvo dando bandazos en lo atinente a Venezuela. Ello lo hemos estado deplorando porque su falta de posicionamiento firme lo que ha provocado es que los restantes países de la Unión se hayan querido embarcar, como lo han hecho, en un proyecto soso – el del Grupo de Contacto- instancia que sigue blandiendo el estandarte de nuevas y prontas elecciones cuando está clarísimo que tal aspiración es una quimera mientras en Miraflores siga sentado Nicolás Maduro acompañado de los gorilas cubanos y soportado por movimientos como el ELN, las FARC y Hezbolah.   

Poco importa cómo ocurrieron los hechos. Conservaremos en la memoria el apoyo español a la gesta tan desigual que se libra en suelo patrio y todo ello en medio de su propia lucha interna por armar un gobierno nuevo que cree prosperidad y calidad de vida para los españoles. Lo deseamos de corazón.  

Le toca ahora a España hacerse presente como factor determinante y principalísimo del futuro de la nación caribeña. Sus intereses allí siguen siendo significativos tanto en lo económico y empresarial como en el terreno de la protección de las vidas y haberes de cientos de miles de sus compatriotas que allí comparten las vicisitudes del venezolano. Su rol en el re-despegue económico tiene que ser determinante en un país donde todo está por hacer. Las destrezas adquiridas por España en el manejo de sus propios sectores productivos incluyendo el energético, en el campo de la administración de la seguridad y protección ciudadana, en el terreno de la educación y de las disciplinas informáticas y de telecomunicaciones, lo hace el socio ideal hacia una transición dinámica y modernista.   

España ha sido un Estado amigo, al proteger a un inmenso contingente de nacionales criollos que han recibido buena acogida y oportunidades en su suelo. Su soporte, hoy más que nunca, nos permitirá salir del oscurantismo del desgobierno y de las injusticias de estos pasados años y reorganizarnos nuevamente como país.  España, haz que pase. 

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo1