domingo, 2 de febrero de 2020

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, DOMINGO 02/02/2020

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: NI BONITO, NI SAGRADO, NI BUENO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 3 minutos
"He decidido enfrentar la realidad, así que apenas se ponga linda, me avisan”. Un genial Quino ponía la frase de marras en boca de Felipe, niño “bueno” pero ansioso y procastinador, siempre presto a dejarse atajar por los monstruos de ese “sueño de la razón” que pinta Goya y cuya oscuridad nos zarandea. Al revés de su amiga Mafalda, idealista consciente de la necesidad de concreciones, el pragmatismo en aquel es espantado por la creencia de que la realidad es demasiado díscola para domarla: así que parece propicio darle la espalda, esquivar su feo rictus, esperar panglossianamente ... más »

CARLOS BLANCO GIRA QUE GIRA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 6 minutos
1. Hasta el momento Guaidó sigue en su gira con dos éxitos muy importantes. El primero es ser recibido como presidente, con el boato concomitante, en Colombia, Francia, Reino Unido y Canadá. Frente a las escenas del 5 de enero, con un presidente que intenta saltar una verja, surge el contraste de las guardias de honor, caravanas, respaldo político y tratamiento respetuoso dispensado; a lo cual se añaden los encuentros no programados pero sí fotografiados con la canciller Merkel, el ex secretario de Estado John Kerry y otras personalidades. Para la oposición ha sido un bálsamo. ... más »

AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ: ¿UCV PARA LA REVOLUCIÓN?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 8 minutos
En Dic-66 y Nov-69 la UCV fue invadida militarmente por orden de los presidentes Leoni y Caldera por ser promotora y sede de la lucha armada. Entre 1960-63 Betancourt autoriza el cerco e incursiones al interior del campus universitario para enfrentar con la represión y leyes de la democracia la política crítico-contestataria que promovía el cambio social por medios que se consideraban revolucionarios. Lo que se denomina como Revolución Bolivariana y Socialista del siglo XXI persigue objetivos mayores: tomar los centros de enseñanza para implantar el modelo marxista-leninista, basad... más »

RAFAEL GARCÍA MARVEZ: “NOSOTROS SOLOS NO PODEMOS”

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 10 minutos
De lo que se conoce de esta extensa como exitosa travesía emprendida por Juan Guaidó, debemos destacar la importancia que ella tiene desde la óptica estratégica y la oxigenación que le suministra tanto a los ciudadanos como a la propia dirigencia política. De la misma manera, se arraiga su liderazgo, se dispara el optimismo y motivación entre sus prosélitos, pero con tiempo de expiración en ambos casos. Queda momentáneamente fuera de juego cualquier aspiración de sucesión. La mesita se hace cada vez más microscópica, casi invisible. Se consolida la Asamblea Nacional que obtuvo cien... más »

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: VENEZUELA YA NO TIENE TIEMPO…

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 14 minutos
A veces la teoría política, pareciera ser ciega y sorda. No termina de comprender que más allá de las circunstancias en la que la praxis política asienta sus postulados, existen infinitas razones que explican mejor, incluso que la historia, que en torno a la vida hay intereses y necesidades que exaltan otros elementos. Así, por ejemplo, se tiene el tiempo histórico como factor que determina la preservación o la fatalidad de un hecho el cual deviene en motivación para decidir el rumbo que ha de emprenderse cuando está presente la disposición de alcanzar un objetivo o propósito de vi... más »

ROMÁN IBARRA: EL REGRESO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 17 minutos
Mientras escribo estas líneas, el Presidente de la Asamblea Nacional ya debe estar en territorio de los Estados Unidos, miembro clave del grupo de aliados de los factores democráticos de nuestro país. Luego de su muy exitosa gira que comenzó en Colombia con la Cumbre contra el Terrorismo, y continuó en un largo y atareado periplo por Europa, incluyendo el Foro Económico de Davos en Suiza, llega ahora a EEUU a reunirse con la amplia y diversa diáspora de venezolanos en este país. La gira de Guaidó ha generado todo tipo de reacciones, especialmente en el seno del oficialismo, el cual... más »

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: NI BONITO, NI SAGRADO, NI BUENO

"He decidido enfrentar la realidad, así que apenas se ponga linda, me avisan”. Un genial Quino ponía la frase de marras en boca de Felipe, niño “bueno” pero ansioso y procastinador, siempre presto a dejarse atajar por los monstruos de ese “sueño de la razón” que pinta Goya y cuya oscuridad nos zarandea. Al revés de su amiga Mafalda, idealista consciente de la necesidad de concreciones, el pragmatismo en aquel es espantado por la creencia de que la realidad es demasiado díscola para domarla: así que parece propicio darle la espalda, esquivar su feo rictus, esperar panglossianamente a que mejore. La incapacidad para lidiar con lo que amenaza deviene así en negación, la mentira confortable en promesa para mitigar el trauma del cambio.

En tiempos de “modernidad líquida”, seducidos por el vértigo y la veleidad de la política 2.0, ese síndrome se vuelve pan de cada día. En los activos hornos de la posverdad hoy se cuecen paisajes y certezas a gusto del antojadizo consumidor. Por allí cada quien puede pasar y elegir lo que mejor le acomoda, erigir una ciudad y amurallarla, si le provoca, o dinamitarla, minutos después; aplaudir o vilipendiar con igual ímpetu, acogerse a la ilusión del falso activismo o, cual “zombis nómadas de la sociedad del yo”, (Peter Sloterdijk dixit) reivindicar el derecho al narcisismo de la opinión; soltar: “acá se hace lo que quiero” y endosar el propio, porfiado apetito a los demás. Gracias al gran mercado de ficciones que esos entornos proveen, el niño mortificado que se resiste a trajinar con los dolores del crecimiento puede, al menos por instantes, creer que su solo deseo conjurará toda imposibilidad.

Pero el rato de blanda evasión vive limitado por el cortocircuito que encaja la evidencia fáctica, la realidad que no se pone “linda” por más que queramos, ni se muestra dispuesta a entrar en el estuche que una retórica marrullera le destina. Si al caso venezolano nos remitimos, por cierto, habrá que asumir que un adversario recurrentemente subestimado sigue allí, a expensas de un equilibrio inestable, sí, pero asistido por el poder que en efecto ejerce, esa “probabilidad de imponer la propia voluntad dentro de una relación social, aun contra toda resistencia de otros y cualquiera sea el fundamento de esa probabilidad”, como explica Max Weber. Una facultad, además, que da pistas precisas acerca de “quién gobierna”, quién dispone del uso de la fuerza y la emplea a discreción, con saña de carcelero.

Nos recuerda de paso el propio Weber que “es de sentido común que algo puede ser verdad, a pesar o precisamente debido a que no es bonito, ni sagrado, ni bueno”. Intentar diluir la certeza perturbadora apelando a subterfugios, a la doxa generosamente untada como linimento, al espejismo del poder dual, no tendrá por tanto efecto eficaz ni duradero sobre ella, no la hará más dúctil ni menos trágica.

Una gira internacional para asegurar apoyos a favor de la eventual búsqueda de acuerdos gobierno-oposición (es lo que asoman declaraciones de voceros como el Ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, François-Philippe Champagne) tendrá sentido entonces si esa irritante realidad doméstica se incorpora a las previsiones. Y si el camino de la negociación se abraza finalmente y sin complejos, habrá que admitir que el adversario existe e influye, que su odiosa presencia no se borrará de un avispado plumazo. Y que lidiar con él, políticamente, -como aconseja la mayoría de los aliados- exige trabajar para debilitar a factores intransigentes que sin tener cómo ni con qué, se niegan a aceptar una ruta que no implique replicar los métodos de la barbarie.

Pero un cambio urdido por demócratas dependerá justamente de desbancar esa idea schmittiana de la política: el antagonismo respecto a un otro público, siempre visto como enemigo. Lo cual no es fácil, pues sabemos que esa lógica de la exclusión tan propia de los extremismos se ha colado, baila, se toma selfies, vive cómoda entre quienes deberían cortarle el paso. He allí el más avieso de los efugios: la “política de la dignidad” sólo ha interpuesto estorbos entre los fines y su consecución, dando preeminencia al rasgo infantil, al impulso, al puro deseo sin que inquiete la incapacidad para realizarlo. El “giro en la estrategia”, entonces, sería volcarse a cambiar ese paradigma y disponerse a asumir con sentido realista la responsabilidad sobre la confección del propio destino. Decir, como Walesa: “No quiero, pero tengo qué” (“Nie chce, musze ale”), conscientes de que omitir el contexto y sus restricciones seguirá apartando la fruta de la boca del famélico.

En ese sentido tocará definirse respecto a la participación en próximos comicios; no los que se desean, no los que se ajustan a las sublimes expectativas de lo bonito, lo sagrado, lo bueno. La elección parlamentaria, “un hecho político real”, como apunta Henrique Capriles, estaría poniendo a prueba la madurez del liderazgo para decidir y plantarse -sin retozos que nos hagan perder el tiempo- frente a lo inminente. 

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal

CARLOS BLANCO GIRA QUE GIRA

1.     Hasta el momento Guaidó sigue en su gira con dos éxitos muy importantes. El primero es ser recibido como presidente, con el boato concomitante, en Colombia, Francia, Reino Unido y Canadá. Frente a las escenas del 5 de enero, con un presidente que intenta saltar una verja, surge el contraste de las guardias de honor, caravanas, respaldo político y tratamiento respetuoso dispensado; a lo cual se añaden los encuentros no programados pero sí fotografiados con la canciller Merkel, el ex secretario de Estado John Kerry y otras personalidades. Para la oposición ha sido un bálsamo. Excelente si ve a Trump; mal signo si no.

2.     El segundo éxito importante es la visita a Madrid. Guaidó tuvo un evento de masas, lo que rebotó entre nosotros como algo significativo. Supongo que no solo por el acto en sí mismo sino por el contraste con la frialdad de la calle en Venezuela; fue un factor de relativa moralización doméstica y tal vez de idénticos efectos en la comunidad democrática, venezolana y española, de España. A lo que se agrega el desastre de un gobierno como el de Pedro Sánchez, incapaz de formular una política hacia Venezuela, sumido en las contradicciones provocadas por su alianza con Podemos, y con la metida de pata de la recepción que ocurrió/no ocurrió/pudo haber ocurrido con Delcy Rodríguez.

3.     Sin embargo, la gira ha tenido algunas carencias significativas y errores lamentables. La asesoría no funciona adecuadamente o tiene asesores contradictorios. La intervención en Davos fue muy pobre. Ese es un auditorio de gente que se ocupa del planeta entero y que quiere escuchar lo que viene para el mundo económico, financiero y político. No haberse preparado para ese evento fue un error monumental.

4.     Otro problema es que Guaidó tiene un discurso muy básico sobre los problemas de Venezuela, pero no presenta una estrategia. Sus interlocutores sí tienen visión de la estrategia que debe ser aplicada en Venezuela y sus posiciones no son idénticas, y con frecuencia son contradictorias. No se puede admitir entusiasta la línea dura de Estados Unidos, Colombia y Brasil, y, al mismo tiempo, consentir la línea blanda de la mayor parte de Europa.

5.     El resultado es que ha desplazado “el cese de la usurpación” por “elecciones libres”. En términos retóricos se puede afirmar que no hay elecciones libres sin que cese la usurpación; pero, en términos políticos, si se coloca el tema electoral se vuelve desleída la consigna principal y en el camino se puede llegar a que, “dado que no hay otra cosa”, debe irse a elecciones con el régimen en el poder. Guaidó puede terminar en la posición de Capriles, quien la asume con más claridad.

6.     Finalmente, es absurdo plantear que Cuba puede ser parte de la solución, cuando es el problema central por su dominio rapaz sobre el país.

7.     Deseo su regreso en paz, sin atropello.

Carlos Blanco
@carlosblancog
@ElNacionalWeb

AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ: ¿UCV PARA LA REVOLUCIÓN?

En Dic-66 y Nov-69 la UCV fue invadida militarmente por orden de los presidentes Leoni y Caldera por ser promotora y sede de la lucha armada. Entre 1960-63 Betancourt autoriza el cerco e incursiones al interior del campus universitario para enfrentar con la represión y leyes de la democracia la política crítico-contestataria que promovía el cambio social por medios que se consideraban revolucionarios.

Lo que se denomina como Revolución Bolivariana y Socialista del siglo XXI persigue objetivos mayores: tomar los centros de enseñanza para implantar el modelo marxista-leninista, basado en el dogma del socialismo científico, que deja a un lado el manido pluralismo y apertura de pensamiento. Esencial el pensamiento único.

Pero el logro de este objetivo hoy no es fácil en universidades alejadas de toda violencia y subversión. Más bien apagadas, postradas. E invadirlas, tomarlas y reorientarlas en la dirección establecida no sería nada difícil. Sin embargo, como no hay un pretexto para actuar por la fuerza, se impulsa su toma por esa vía para evitar reacciones internacionales.

La trampa legal se practica desde el 2012 cuando el TSJ paraliza las elecciones de nuevas autoridades en la UCV hasta tanto no se produjese un reglamento que tome en cuenta como electores la totalidad de profesores, estudiantes, egresados, empleados y obreros, como lo contempla la Ley Orgánica de Educación Superior. Las universidades acusan la medida de ilegal por violar el 109 constitucional que consagra la autonomía universitaria. Pero no se elabora reglamento ni se convoca a elecciones de acuerdo con la ley. Y las autoridades se convierten así ya por 8 años en “salvadoras” de las universidades.

La UCV en particular pasa al deterioro ético-moral y material. La comunidad se aparta de su realidad. Todos nos convertimos en cómplices del no hacer y con el silencio de las autoridades que hoy, ante la renuncia del vicerrector administrativo, motivada por el autoritarismo y presunta corrupción rectoral, han quedado plenamente descalificadas y sin ascendencia.

Y ante este binomio que actúa directamente contra la UCV, se impone una reacción de la comunidad para que tome conciencia del compromiso de asumir la conducción de la lucha por la universidad autónoma.

Sancho, todos somos culpables de que las fuerzas del dogma y la inmoralidad invadan hoy la UCV.

Agustin Blanco Muñoz
abm333@gmail.com
@ablancomunoz
@ebusterias
@UNoticias

RAFAEL GARCÍA MARVEZ: “NOSOTROS SOLOS NO PODEMOS”

De lo que se conoce de esta extensa como exitosa travesía emprendida por Juan Guaidó, debemos destacar la importancia que ella tiene desde la óptica estratégica y la oxigenación que le suministra tanto a los ciudadanos como a la propia dirigencia política. De la misma manera, se arraiga su liderazgo, se dispara el optimismo y motivación entre sus prosélitos, pero con tiempo de expiración en ambos casos. Queda momentáneamente fuera de juego cualquier aspiración de sucesión. La mesita se hace cada vez más microscópica, casi invisible. Se consolida la Asamblea Nacional que obtuvo cien votos el cinco de enero en la sede del diario El Nacional. 

Destacar, también, —la eficacia como procedieron los funcionarios diplomáticos del gobierno provisional venezolano, quienes organizaron todo lo enmarañado que implican los empalmes de esa magnitud en tiempo récord, y bajo un absoluto manto de confidencialidad; nada podía salir a la luz pública—. Es importante resaltar este punto que puede pasar inadvertido para algunos; ya que ello es la mejor expresión, es una evidencia de lo que existe detrás de esta lucha sin brillantez, de zancadillas y disfraces. Son profesionales capacitados, compatriotas altamente preparados, de elevado nivel intelectual para enfrentar la crisis con celeridad y eficiencia una vez que el líder democrático asuma el poder en toda su plenitud. 

No es nada sencillo, por ejemplo, que altos dignatarios de los países más poderosos del planeta accedieran en la brevedad del caso a abrirle la puerta de par en par al joven mandatario, además con una afabilidad no muy común. Allí se anotan: —El presidente colombiano, Iván Duque, cancilleres del Grupo de Lima. Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos; Boris Johnson del Reino Unido, Ángela Merkel de Alemania, el presidente francés, Emmanuel Macron y Justin Trudeau de Canadá— por mencionar tan solo algunos. 

¿Para qué sirve y qué importancia tiene todo esto? Sin la menor duda este es un apoyo esencial para logar los objetivos. Permítanme un inciso para agregar que ningún líder nuestro, nunca antes realizó una visita internacional de tanta acogida y recibido tanto apoyo como el obtenido hoy con el propósito de logar la salida del poder del usurpador y sus adláteres. Sin estos respaldos no existiría fuerza humana posible para que retorne a nuestro país la libertad. Por estas circunstancias, considero que el planteamiento más trascendente y digno de subrayar es la frase muy lejos de la épica, de la epopeya, de las proezas: “Nosotros solos no podemos”. 

Llano enunciado de una perfecta exactitud. Los hechos del pasado, esos que muchos han criticado porque habían fracasado; hechos inútiles calificados injustamente y a la ligera de torpeza política son las raíces de estas palmas. —Según aquellos, nuestros castos dirigentes fueron engañados por las perspicacias de Maduro Moros, Cabello y los hermanos Rodríguez; me refiero a todas las acciones llevadas a cabo durante los últimos cuatro años—: referéndum revocatorio en contra de Nicolás Maduro. A la par, las protestas de calles que trajeron como consecuencia  la muerte de cientos de jóvenes. Presos, torturados, desaparecidos, exiliados, hostigados… diálogos, intentos de negociaciones, de un alto costo político para la oposición. Ahora, si todos estos pasos no se hubieran dado, sino se hubiera hecho lo que se hizo, hoy no tuviéramos el respaldo de más de la mitad del planeta, por la sencilla razón de que nos hubieran preguntado, ¿qué es lo qué han hecho ustedes para recobrar  la democracia? 

En definitiva, el desenlace de este drama en el cual vivimos: radica, estriba, consiste, gravita, en que “Nosotros solos no podemos”; ese es el quid del asunto. Sin que esto signifique que la oposición democrática no continuará haciendo su trabajo en búsqueda de unas elecciones libres, limpias, sin tramposerías. ¿Cómo resistirse, si más del 85 % de venezolanos desea un cambio político radical?  

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: VENEZUELA YA NO TIENE TIEMPO…

A veces la teoría política, pareciera ser ciega y sorda. No termina de comprender que más allá de las circunstancias en la que la praxis política asienta sus postulados, existen infinitas razones que explican mejor, incluso que la historia, que en torno a la vida hay intereses y necesidades que exaltan otros elementos. Así, por ejemplo, se tiene el tiempo histórico como factor que determina la preservación o la fatalidad de un hecho el cual deviene en motivación para decidir el rumbo que ha de emprenderse cuando está presente la disposición de alcanzar un objetivo o propósito de vida. O la desesperanza para sortearlo. 

En ese sentido, la teoría política luce insuficiente como ciencia para explicar las azarosas coyunturas que definen el rumbo a seguir de un acontecimiento. De manera que no hay un criterio estricto para advertir a plenitud las consecuencias animadas por la dinámica de un evento. Evento éste definido por la sumatoria de razones expuestas ante condiciones diferentes o antagónicas. Incluso, generadas por motivos asociados. Muchos, discordantes con otros que, posiblemente, incitaron los segundos o terceros.  

Estos problemas quedan atados a un ámbito de realidades bastante complicadas. No sólo por tratarse de que son realidades resultantes de procesos históricos cuyos episodios configuran acumulaciones de problemas no solventados. Asimismo, de interpretaciones deformadas por esas mismas circunstancias que le imprimieron rigurosidad operativa al manejo de las respuestas que se esperaron de la crisis que se originó en los predios de retorcidas estructuras que llegaron a confundirse con propuestas y normativa elaborada a solicitud de premuras y coyunturas. 

Fue así como surgió la crisis actual (venezolana) que si bien vino manifestándose desde los inicios de los ochenta, a consecuencia del desorden administrativo que se abalanzó detrás del boom petrolero de mediados de la década de los setenta, adquirió imponente fuerza dado el caudal de complicaciones que venía arrastrando. Luego, la esencia del neopopulismo permitió que dicha crisis arreciara. Peor aún, se magnificó al asentirse debido a la impunidad gubernamental. Su efecto, desmandó actitudes que se afincaron en la corrupción desatada en el marco del llamado “socialismo del siglo XXI”. Así terminó de redoblar sus secuelas. 

Sin embargo, no se entendió, ni siquiera apoyándose en axiomas de la teoría política, la razón por la cual se juntaron la crisis política y la crisis económica. Al juntarse, combinaron sus fuerzas para acabar con la institucionalidad democrática que, con aprieto, llegó simbolizó el espíritu de trabajo de instancias y proyectos gubernamentales. Para algunos, la razón estuvo en el hecho revolucionario. Para otros, en la ineptitud de altos funcionarios acompañada de las improvisaciones sobre las cuales se deparó la gestión pública a partir de 1999.  

En fin, todo fue un concierto de decisiones cargadas de la máxima alevosía posible y necesaria para borrar del mapa nacional cualquier residuo de democracia representativa. Aunque luego, el régimen quiso ajustarla mediante el concurso de la retórica demagógica y de mecanismos proselitistas que en nada o poco contribuyeron a evitar el desmoronamiento del Estado de democrático y social de Derecho y de Justicia.  

Así que en medio de tan conflictivas trapisondas, el país se convirtió en un descarnado escenario de choque entre las fuerzas del atraso y del oscurantismo político, con la retrógrada propuesta de intervenir todo lo posible con desalmado descaro chantajista, y las combativas fuerzas que buscan reivindicar las libertades en su concepto más determinante y envolvente. Precisamente, en el fragor de tan profunda crisis, crisis de dominación, crisis de acumulación, el pueblo contestatario sigue empeñado en la renovación de los cuadros de gobierno toda vez que la gestión emprendida sólo ha llevado el país al más horrible atolladero que la historia republicana haya podido dilucidar. Al día actual, en el umbral de la tercera década del siglo XXI, Venezuela entró en “picada”. Como nunca. Ni siquiera por causa de las aberraciones políticas provocadas durante el siglo XIX. 

Hoy, las frustraciones amontonadas sobre sentimientos y esperanzas de una población empeñada en vivir bajo una merecida calidad de vida social, económica y política, se exacerbaron al punto, que no hay posibilidad de retorno. El cambio, como hecho de recia dinámica, va delante de cualquier impedimento que paute el régimen (usurpador) como freno a tan legítimos derechos exigidos por la sociedad venezolana. No habrá fórmula que no consiga despejar la incógnita que comprometa un resultado de libertad. 

De modo tal que ante tan arraigada decisión, el valor de una sociedad hastiada de tanta arbitrariedad, humillación y desprecio, cometida en nombre de una revolución que arremete con violencia la dignidad e integridad de una juventud, de un país que ha visto truncado su futuro, se convirtió en bandera de lucha frontal y declarada. Y es porque no puede esperarse más allá del límite que marca la tolerancia. Venezuela ya no tiene tiempo…

Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas

ROMÁN IBARRA: EL REGRESO

Mientras escribo estas líneas, el Presidente de la Asamblea Nacional ya debe estar en territorio de los Estados Unidos, miembro clave del grupo de aliados de los factores democráticos de nuestro país.

Luego de su muy exitosa gira que comenzó en Colombia con la Cumbre contra el Terrorismo, y continuó en un largo y atareado periplo por Europa, incluyendo el Foro Económico de Davos en Suiza, llega ahora a EEUU a reunirse con la amplia y diversa diáspora de venezolanos en este país.

La gira de Guaidó ha generado todo tipo de reacciones, especialmente en el seno del oficialismo, el cual se vio desbordado y sorprendido. A ese respecto, vale recordar la actitud nerviosa, brutal, y vulgar exhibida por Maduro, y otros líderes del régimen, así como el envío ilegal de la Vicepresidente de la República a territorio europeo, violando amplias disposiciones  en su contra, complicando la existencia del gobierno español.

Este, el gobierno contra natura de Pedro Sánchez co-gobernado con los enemigos de España, como Podemos y los separatistas, recibieron a Delcy Rodríguez violando las sanciones impuestas por la Unión Europea contra la dictadura venezolana, generando un conflicto interno de marca mayor, el cual tendrá amplia repercusión en la política española, y en un gobierno que apenas comienza.

Volviendo a lo nuestro, vale decir que lo que se conoce de la gira es ampliamente positivo por la estrecha relación que desarrolló con los más importantes líderes del mundo, quienes ahora conocen con más detalle la dimensión de la crisis generada por la corrupción de Chávez-Maduro, y sus amos cubanos en estas dos décadas.

Ahora viene la parte más importante y fuerte, como es el regreso a Venezuela. Por una parte, cómo y por dónde piensa ingresar, en vista de que tiene una absurda e injusta prohibición de salida del país, la cual, burló desafiando al régimen de Maduro. Por la otra, qué trae como información, o estrategia para los venezolanos en este 2020 –año de elecciones parlamentarias en principio-, y de qué manera piensa enfrentar al régimen para intentar conjurar la crisis política, económica y social que destruye la vida de todos los venezolanos.

El año 2019 no logró cumplir el cometido de salir del régimen de Maduro por la inviabilidad de su propuesta; no se logró el llamado cese de la usurpación, ni el gobierno de transición, ni las elecciones libres anunciadas. Se resquebrajó la unidad opositora, y se produjo una gran frustración en la población.

Comenzó el 2020, y en medio de trampas, y traiciones se logró con 100 diputados su reelección, pero cuestionada por el absurdo asalto del oficialismo al parlamento ¨designando¨ sin quórum, ni legalidad alguna, otra directiva.

La tarea que le corresponde realizar a Guaidó y su equipo es titánica porque tiene la obligación de cumplirle a la mayoría de los venezolanos que depositaron su confianza en él, y encontrar un camino para derrotar al comunismo y la corporación criminal que ellos representan internacionalmente, y que está acompañada por el narcotráfico; el terrorismo fundamentalista de medio oriente, el paramilitarismo con sus colectivos, y la corrupción generalizada en el país.

Rectificar de inmediato, y dedicarse a trabajar en la reconstrucción y ampliación de la unidad democrática y junto a la comunidad internacional, presionar la celebración de elecciones presidenciales para conjurar la crisis.

Luchar por condiciones electorales, libertad de los presos políticos, nuevo CNE, y Registro Electoral, y garantizar el voto de los venezolanos en el exterior. Pero si en el habitual ventajismo de Maduro no se consiguen condiciones ideales, salir a votar de todas maneras, masivamente y defendiendo cada mesa con nuestros testigos.

El país no aguanta más miseria! 

Román Ibarra
romanibarra@gmail.com
@romanibarra