viernes, 1 de noviembre de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, VIERNES 01/11/2019

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: LOS RÍOS DEL CAMBIO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 11 minutos
"Todo fluye, todo está en movimiento, nada dura eternamente... en los mismos ríos entramos y no entramos, somos y no somos”. Así se expresa Heráclito, “el oscuro” de Efeso, filósofo melancólico y poético. Como el fuego, decía, el mundo está sometido a la tiranía del movimiento perpetuo, una movilidad que refleja la lucha entre opuestos, esa misma dinámica contradicción (antinomia, matizaba luego Spengler) que está en el corazón de todas las cosas. “Panta rei”, reescribe Platón, en su afán de descifrar al oscuro. La realidad es cambio, es manifestación de un logos impulsando la tr... más »

TRINO MÁRQUEZ: LOS PECADOS DE EVO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 22 minutos
Evo Morales intenta violentar la soberanía popular expresada en las elecciones del 20 de octubre, tal como lo hizo con el resultado del referendo de febrero de 2016, cuando la mayoría de los bolivianos le dijeron NO a la reelección indefinida. Ese pronunciamiento era vinculante y obligatorio para el mandatario. En esa ocasión, Morales presionó al Tribunal Constitucional para que declarara con lugar la solicitud presentada por un grupo de sus partidarios, quienes señalaban que el gobernante había perdido la consulta por un margen muy estrecho -51% contra 49%- y que tenía todo el d... más »

AMÉRICO MARTÍN: TEODORO: DIFÍCIL AUSENCIA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 30 minutos
Refiriéndose a la que pudiera ser calificada como la obra escrita más significativa de Teodoro Petkoff, Valentina Rodríguez quiso saber si, dada la excelente vinculación política y personal que hubo entre nosotros conocería yo, antes de ser editada, pormenores de “Checoslovaquia. El socialismo como problema” Recuerdo por dónde iban las preocupaciones de Teodoro. En nuestras tertulias en el Cuartel San Carlos, Teodoro, Maneiro y yo nos engolfamos en largas y atrevidas reflexiones sobre el marxismo, el leninismo, la Unión Soviética, el socialismo. Los mitos habían ido cayendo, uno tr... más »

ADRIANA MORÁN: HAY QUE VOLTEAR LA MIRADA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 41 minutos
Un nuevo llamado a la calle pretende unir a la oposición democrática en torno a ese movimiento que empezó en enero e insuflarle aire a un proyecto que se asfixia y que ya no logra conectar con las expectativas de la mayoría. Ese chaleco de fuerza en el que se convirtió la ruta de tres pasos se ha ido estrechando progresivamente alrededor del cuello de sus creadores y amenaza con estrangularlos mientras insisten en el cese de la usurpación como única razón para marchar, como único punto negociable, como única consigna y en general, como única razón de ser de una oposición que se apa... más »

ALFREDO M. CEPERO: RECTIFICAR ES DE SABIOS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 53 minutos
Donald Trump es el presidente norteamericano que más éxitos ha logrado en el corto espacio de tiempo de tres años Trump es, a todas luces, un hombre inteligente, un guerrero valiente y un consumado patriota, pero está muy lejos de ser infalible. A pesar del obstruccionismo de los demócratas y del odio vitriólico de sus enemigos de la prensa parcializada y fanática Donald Trump es el presidente norteamericano que más éxitos ha logrado en el corto espacio de tiempo de tres años. Ha revitalizado la economía, aumentado el número de empleos, reducido la tasa de desempleo, logrado la ind... más »

GABRIEL S. BORAGINA: LA ESCUELA AUSTRÍACA DE ECONOMÍA (10° PARTE)

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Hasta aquí hemos comentado los diez principios básicos de la escuela en estudio a partir de los cuales se enraízan sus demás teoremas. "Las implicancias de estos diez principios son, en buena medida, radicales. Si se prueban verdaderos, la teoría económica se fundaría en la lógica verbal y el trabajo empírico enfocado a la narrativa histórica."[1] Si bien no queda claro hacia donde apunta el autor en comentario con la frase "el trabajo empírico enfocado a la narrativa histórica" puede inferirse que, en realidad, quiere decir que los teoremas económicos y postulados de la Escuela Au... más »

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: LOS RÍOS DEL CAMBIO

"Todo fluye, todo está en movimiento, nada dura eternamente... en los mismos ríos entramos y no entramos, somos y no somos”. Así se expresa Heráclito, “el oscuro” de Efeso, filósofo melancólico y poético. Como el fuego, decía, el mundo está sometido a la tiranía del movimiento perpetuo, una movilidad que refleja la lucha entre opuestos, esa misma dinámica contradicción (antinomia, matizaba luego Spengler) que está en el corazón de todas las cosas. 

“Panta rei”, reescribe Platón, en su afán de descifrar al oscuro. La realidad es cambio, es manifestación de un logos impulsando la transformación y eventual identidad de los contrarios; casi un anticipo de la idea de la puja dialéctica. El universo está sometido así a un proceso eterno de nacimiento y destrucción, y sobre la base de esa fluctuación cabe calcular lo calculable. 

Todo fluye, nada permanece. La frase retumba con especial gravedad en días en que el mundo da cuenta de esa ininterrumpida agitación. Sin ir lejos, el rostro político-social que Latinoamérica exhibía a principios de año en nada se concilia con el brusco guiño que hoy nos lanza. Hablamos de Chile, la rabiosa fractura del espejismo de estabilidad inconmovible; la encendida protesta en Ecuador contra el alza del combustible; la ratificación de un inconstitucional cuarto mandato para Morales en Bolivia, en medio de reclamos de fraude por parte de actores resteados con la lucha electoral. Los “tiempos recios” en Perú, el barranco en Honduras. En Colombia, la pérdida de apoyos del extremismo uribista y el fortalecimiento del centro, o la vuelta del peronismo a Argentina gracias al triunfo de la dupla Fernández-Kirchner. Cambios, por un lado, no sólo decisivos para las dinámicas de esos países, sino que presagian reordenamientos de equilibrios regionales que, ligados al posible debilitamiento del Grupo de Lima, llegan también para sacudir paradigmas entre la oposición venezolana. 

Todo está en movimiento, nada dura eternamente. Un axioma vital en política -terreno cuya naturaleza está intrínsecamente asociada a la tensión entre opuestos que preconiza Heráclito- resuena para empujarnos fuera de la precaria zona de confort. Frente a la “bête noire” de un autoritarismo en constante proceso de adaptación a los cuerazos del hábitat, la estrategia que induce a desplazar el locus de control a manos resbalosas como las de la comunidad internacional, no parece tener asegurada una vida eficiente. El barrunto aplica a casos donde la planificación elude el conteo de cañones, la medición serena de la urgencia, la gestión directa de recursos: pues la aspiración que no se amarra a la posibilidad de realizarse, lleva el signo de la extinción temprana. 

Lo permanente es el cambio, “todo es devenir”. Se trata de la lucha entre lo estable y lo nuevo, entre la inercia y las fuerzas que la desafían y generan el caos amenazando al viejo orden. Son reglas, de paso, que prevalecen en esta “sociedad líquida” que según Bauman ha ido conjurando todos los referentes sólidos a los que antes nos aferrábamos, a fin de sustituirlos por lo volátil, la incertidumbre, lo instantáneo. Partir de esa premisa en épocas de globalización, vértigo comunicacional y lógica 2.0, es indispensable. No en balde los líderes, antes seres inabordables, ahora se ven obligados a descalzarse para descender del Olimpo y encarar en tiempo real las resultas de sus movidas. En atención a eso, un Sebastián Piñera en Chile pide perdón por el error acumulado, o un Lenín Moreno en Ecuador reconsidera una medida que desató ardores. La opción de ignorarse a sí mismos, de recluirse en su propia “habitación del pánico” cuando se equivocaban, ya no es tan factible. 

Con más razón, ese fluir constante de las condiciones exige un liderazgo que no sea ejercido de forma improvisada. Uno capaz de identificar mástiles a los cuales atarse cuando el canto de las sirenas anime al suicidio o que, ante el vacío recurrente de una política, entienda que flexibilizarse es avío esencial para avanzar. He allí donde una oposición negada a alterar mantras topa con su mayor falencia. La insistencia en asignar el peso de la decisión sobre nuestro futuro a factores que no controlamos sigue causando estragos, como también los causa creer que hacer mucho pero sin ningún sentido estratégico sustituirá a la acción enfocada, contundente, bien armada, pensada de principio a fin. Eso que arrima al aprovechamiento de zonas de oportunidad que contribuyan a erosionar el poder del Gran Otro. 

¿Que pasará de despacharse la presión del cambio ineludible? Cabría recordar, claro, que el riesgo de no adaptarse es desaparecer. Las encuestas reflejando la dilución de expectativas en torno a la capacidad del liderazgo criollo para impulsar transformaciones, alertan como un codazo. Revivir errores como la abstención, por ejemplo, robaría ocasión preciosa para rearmar la potencia que ha sido descuidada, y que en el marco de estos reacomodos podría servir de río en el cual volver a entrar, sin ser ya los mismos. 

Mibelis Acevedo D.
@Mibelis

TRINO MÁRQUEZ: LOS PECADOS DE EVO

Evo Morales intenta violentar la soberanía popular expresada en las elecciones del 20 de octubre, tal como lo hizo con el resultado del  referendo de febrero de 2016, cuando la mayoría de los bolivianos le dijeron NO a la reelección indefinida. Ese pronunciamiento era vinculante y obligatorio para el mandatario. En esa ocasión, Morales presionó al Tribunal Constitucional para que declarara con lugar la solicitud presentada por un grupo de sus partidarios, quienes señalaban que el gobernante había perdido la consulta por un margen muy estrecho -51% contra 49%-  y que tenía todo el derecho como ser humano a ser reelecto Presidente cuantas veces quisiera. 

El Tribunal Constitucional, en un acto insólito de abyección, invocó la Convención Americana sobre Derechos Humanos, Pacto de San José, para darles la razón a los simpatizantes del caudillo. Dictaminó que de aceptarse los resultados de  la consulta, se violarían los “derechos humanos” del gobernante. Sin más trámites, lo habilitó para presentarse como candidato en los comicios de 2019. La decisión favoreció también a Álvaro García, su eterno vicepresidente. El exabrupto del Tribunal no se detuvo allí: sin ningún tipo de reforma previa, declaró inconstitucional el artículo 168 de la Constitución, que limitaba la cantidad de períodos que Morales podía ser Presidente. Los magistrados no se anduvieron con rodeos. Se entregaron en brazos del gamonal sin pudor. 

A partir del dictamen del Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo Electoral autorizó la inscripción de Morales como aspirante a la presidencia de la República. Todo esto ocurrió después que el cacique había declarado que acataría sin chistar la opinión expresada en el referendo y se iría “feliz” del Palacio de Gobierno, si perdía la consulta. Toda una farsa para esconder la inmensa presión que luego desató sobre las instituciones.

En esta oportunidad a Morales le ha sido más difícil torcer la voluntad de la gente. Carlos Mesa, el principal candidato opositor en las elecciones presidenciales, asumió la conducción de la lucha. Denunció el escandaloso fraude que Evo intenta perpetrar. El autócrata ordenó detener el conteo rápido cuando los cómputos lo desfavorecían. Veinticuatro horas después, el mismo conteo, que había dejado de ser ‘rápido’, le dio una ventaja apreciable y definitiva. La adulteración fue legitimada por el Tribunal Electoral, organismo que lo declaró Presidente en la primera vuelta, a pesar de que la diferencia con relación a Mesa fue sólo de 0.57% por encima del 10% exigido por la Constitución, y luego de un episodio tan sospechoso y cuestionable como fue detener la información sobre el conteo rápido. 

La respuesta de Mesa consistió en movilizar sus partidarios e insistir en que será Presidente o irá preso. Ahora no se trata, como en 2017, de la defensa difusa de un referendo popular que pertenecía a todos los bolivianos, pero en realidad no pertenecía a ninguna persona o fracción particular. En la actualidad, el afectado tiene nombre y apellido. Evo Morales cree que porque es de ascendencia indígena y posee arraigo popular en los estratos pobres de la población, puede perpetrar toda clase de abusos. En esta oportunidad  se enfrenta con un adversario que también cuenta con apoyo de masas y está dispuesto a confrontar  el proyecto hegemónico, el ventajismo y la corrupción representados por el señor Morales.

Debido a la presión interna e internacional, Evo se ha visto obligado a aceptar una auditoria internacional de las elecciones del 20 de octubre. En ella podrían participar la OEA, la Unión Europea y otros países. Morales dice que los resultados que arroje esa investigación serán vinculantes y obligatorios para él. Sin embargo, ya se sabe lo que estas palabras significan para el mandatario boliviano, acostumbrado a hacer durante trece años lo que le place.  

Derrotar las andanzas del autócrata resulta crucial para quienes consideramos que la salida a la crisis nuestra debe ser pacífica, democrática y electoral. En Bolivia, de nuevo se busca aplicar el modelo cubano usado en Venezuela: valerse de las elecciones como fachada para crear la ficción de democracia y participación; actuar convencidos de que los comicios se ganan por las buenas o por las malas, pues los revolucionarios no conquistan mayorías legítimas, sino que se imponen por la vía del control de la fuerza y la manipulación de las instituciones. 

En Venezuela, se libra una batalla sin cuartel para derrotar, en las filas de la oposición, el escepticismo con relación a los procesos comiciales y por recuperar la confianza en que a través del voto es posible impulsar los cambios que la sociedad exige, salir de la dictadura y construir una nación próspera y equitativa. Todavía está muy cerca en la memoria de la gente la dolorosa experiencia de las elecciones de la Asamblea Nacional, en 2015, cuando el régimen amputó las competencias fundamentales del Parlamento. Nos toca lidiar con esa inmensa frustración, y con el prejuicio de que quien confíe en la transparencia del voto, es porque todavía cree en la cigüeña. La agresión de Morales a la soberanía popular contribuye a reforzar la desconfianza de nuestros escépticos. Las instituciones democráticas del continente deben obligarlo a ir a una segunda vuelta supervisada y confiable. 

A Evo no puede permitírsele que siga pecando contra el voto. Los demócratas salimos afectados.

Trino Márquez
@trinomarquezc. 

AMÉRICO MARTÍN: TEODORO: DIFÍCIL AUSENCIA

Refiriéndose a la que pudiera ser calificada como la obra escrita más significativa de Teodoro Petkoff, Valentina Rodríguez quiso saber si, dada la excelente vinculación política y personal que hubo entre nosotros conocería yo, antes de ser editada, pormenores de “Checoslovaquia. El socialismo como problema”

Recuerdo por dónde iban las preocupaciones de Teodoro. En nuestras tertulias en el Cuartel San Carlos, Teodoro, Maneiro y yo nos engolfamos en largas y atrevidas reflexiones sobre el marxismo, el leninismo, la Unión Soviética, el socialismo. Los mitos habían ido cayendo, uno tras otro. Después, ya en libertad, cada uno fue marcando su nueva manera de enfocar la lucha política y el valor de las ideologías.

Más tarde, Teodoro rompió el hielo del partido donde militó y escribió contra la despiadada destrucción de la hermosa Primavera de Praga.

Reinaba el estigma de la derrota en 1968 de la Checoslovaquia reformista, y la final rendición del líder de la Primavera de Praga. Alexander Dubcek, obligado a convalidar el zarpazo soviético. Aceptó para evitarle a sus conciudadanos el desastre de la invasión militar.

Las dictaduras tienen la horrenda costumbre de ensañarse contra quienes las desafíen. Necesitan exhibirlos en su menoscabo. Dubcek se había levantado a la altura de los héroes. Desde la humilde Checoslovaquia, emprendió la democratización humanización del país. Sus medidas entusiasmaron. Prestarse al escarnio preparado contra él en Moscú pudo ser un lunar en su resplandeciente acometida. Aunque sea fácil decirlo.

Lea también: Teodoro y Morodo, por Fernando Rodríguez

De esas humillaciones públicas sabía algo Cleopatra, la que imaginó Shakespeare en “Antonio y Cleopatra”:

- Sabed, señores –le manda decir al vencedor Octavio, quien la ha invitado a Roma garantizándole el respeto a su dignidad- que no iré a la Corte de vuestro amo. ¿Se cuenta acaso con levantarme en brazos para mostrarme a la turbamulta vocinglera de la insultante Roma? . Echando mano de una penosa tautología. Lenin, embutido en la condición de profeta único, había sentenciado:

El marxismo es omnipotente porque es verdadero. La tautología tomó el rango de incuestionable verdad y proporcionó a los militantes una consigna que oponer a los campanudos ideólogos de otras corrientes

El mundo soviético desapareció, China asumió el libre mercado, las obras marxistas no se venden ni en chiveras, pero de “Checoslovaquia. El socialismo como problema” (1968) puede repetirse lo que en su prólogo a la segunda edición dejó sentado Arturo Uslar Pietri: fue un libro de anticipación. A lo que me permito agregar: y de educación. Las nuevas generaciones que ya venían desasiéndose de tabúes ideológicos, encontraron una sana lección acerca de la inanidad de los dogmas y autoridades únicas.

Quedó ratificado que los partidos son políticos, no ideológicos. Se valen de la ciencia-arte de la Política y no de gargarismos para deslumbrar entornos.

El primero en acuñar el vocablo eurocomunismo en tono de deslinde fue Fernando Claudín, aunque con sentido práctico lo hiciera suyo Santiago Carrillo, quien con Enrico Berlinguer y George Marchais, pusieron en alza el nuevo evangelio. En Venezuela discutíamos mucho sobre democracia y socialismo. De hecho las ideas que aquí veníamos desarrollando precedieron a las europeas. Las tesis de Teodoro reventaron las costuras del viejo partido comunista como lo reconoció implícitamente Leonid Brezhnev. El mandamás soviético, cubrió a Petkoff de infames epítetos para no debatir.

No sin altibajos dentro de una continuidad, la democracia se ha posicionado en casi toda Europa. Nadie se bate ya por Marx y Lenin. En el Tomo III de Mis Memorias dejé sentado que fueron utopías del siglo XIX, nunca aplicadas ni por aplicar. Los sistemas así llamados fueron maquinarias totalitarias.

Esas realidades definen el conflicto. Dura, cruenta ha sido esta lucha en Venezuela pero es la democracia –la más alta expresión de la libertad- la que asoma en el horizonte. .

Américo Martín 
@AmericoMartin

ADRIANA MORÁN: HAY QUE VOLTEAR LA MIRADA

Un nuevo llamado a la calle pretende unir a la oposición democrática en torno a ese movimiento que empezó en enero e insuflarle aire a un proyecto que se asfixia y que ya no logra conectar con las expectativas de la mayoría. Ese chaleco de fuerza en el que se convirtió la ruta de tres pasos se ha ido estrechando progresivamente alrededor del cuello de sus creadores y amenaza con estrangularlos mientras insisten en el cese de la usurpación como única razón para marchar, como único punto negociable, como única consigna y en general, como única razón de ser de una oposición que se aparta cada vez más de los que ya no encuentran cómo creer en ese inalcanzable primer punto. 

El chavismo ha dicho muchas veces que no se irá nunca y en cierta forma es verdad. Va a pelear para asegurarse un lugar lo más grande posible en la vida política del país, porque nos guste o no nos guste, el lugar permanente en la historia, amado por unos y repudiado por otros, ya lo tiene asegurado. Lo que no es cierto es que se va a quedar en el poder para siempre. Al menos no mientras haya una fuerza política lo suficientemente articulada, no para aniquilarlo o borrarlo del mapa, sino para disputarle electoralmente el poder al que se aferra. 

Despojarse de camisas de fuerza autoimpuestas, apartarse de las frases inútiles, de los monstruos que ellos mismos crearon para desestimular la unión y la participación y de la fantasía alimentada por los extremistas que quieren invasiones que no se producirán, es imprescindible para entender que ya no podemos seguir esperando por los promotores de gobiernos etéreos con cargos sin poder real, con embajadores sin embajadas, y con un apoyo internacional que ya no encuentra nada que apoyar aparte de imponer más y más sanciones porque no estamos haciendo nada. 

Voltear la mirada hacia adentro y trabajar con lo que tenemos para construir opciones reales que puedan ser apoyadas de forma efectiva desde afuera y nos permitan competir electoralmente en las mejores condiciones posibles para ser la fuerza política que nos merecemos ser, pasa por escuchar a quienes estén dispuestos a decirnos la verdad y a trabajar en base a realidades. No a quienes esperan estar en democracia para elegir, sino a los que elijan seguir el camino para construirla.

Adriana Moran
@NuevaTec47

ALFREDO M. CEPERO: RECTIFICAR ES DE SABIOS

Donald Trump es el presidente norteamericano que más éxitos ha logrado en el corto espacio de tiempo de tres años

Trump es, a todas luces, un hombre inteligente, un guerrero valiente y un consumado patriota, pero está muy lejos de ser infalible.

A pesar del obstruccionismo de los demócratas y del odio vitriólico de sus enemigos de la prensa parcializada y fanática Donald Trump es el presidente norteamericano que más éxitos ha logrado en el corto espacio de tiempo de tres años. Ha revitalizado la economía, aumentado el número de empleos, reducido la tasa de desempleo, logrado la independencia energética, reducido los impuestos, eliminado regulaciones que asfixiaban a las empresas y confrontado el chantaje de China Comunista. Trump es, a todas luces, un hombre inteligente, un guerrero valiente y un consumado patriota, pero está muy lejos de ser infalible. Como todo ser humano se equivoca. Pero, a diferencia de la mayoría de los seres humanos, sabe rectificar cuando se da cuenta de que está equivocado.

Esa fue la situación en que se encontró el presidente cuando tomó la decisión festinada de repatriar a todos los soldados norteamericanos destacados en Siria creando un vacío que sería llenado por los enemigos de los Estados Unidos y de sus aliados en el Medio Oriente. El dictador turco Recep Tayyip Erdogan lanzó un ofensiva contra sus enemigos ancestrales de la etnia kurda, los clérigos de Teherán comenzaron los preparativos para adueñarse de los campos petroleros en el norte de Siria, los kurdos buscaron en Moscú la protección que les negaban los Estados Unidos y Vladimir Putin daba pasos para hacer realidad su obsesivo sueño de restaurar el imperio soviético como potencia determinante en los asuntos mundiales.

Sin embargo, aunque equivocada, la decisión de Trump estuvo basada en el cumplimiento de su palabra empeñada en el curso de su aspiración a la presidencia. El 27 de abril de 2016, el entonces candidato republicano Donald Trump fue invitado a pronunciar un discurso sobre relaciones internacionales en el emblemático Hotel Mayflower de la ciudad de Washington. Acorde con el pensamiento político de toda su vida, Trump acusó a los presidentes de ambos partidos de haber derramado la sangre y derrochado los recursos de los Estados Unidos en prolongadas e infructuosas guerras internacionales. Acto seguido prometió que, de ser electo, pondría fin a esa pesadilla. Quienes ahora lo atacan por su posición pacifista tienen mala memoria o creyeron que era uno de esos tantos políticos que nunca cumplen sus promesas.

Parte importante del cumplimiento de esa promesa fue exigirle a los países europeos miembros de la OTAN que aumentaran sus pagos destinados al mantenimiento de esa Alanza Occidental. La mayoría de ellos han aumentado sus contribuciones pero Trump insiste en que sus pagos no son suficientes porque los Estados Unidos todavía pagan una cantidad desproporcionada para la defensa de Europa. Un planteamiento similar hizo a una acaudalada Arabia Saudita que por años se había aprovechado de las larguezas de los Estados Unidos en lo relativo a la defensa de su territorio. Bajo el gobierno de Trump, los sauditas se han comprometido a pagar el 100 por ciento de los gastos militares y de mantenimiento de tropas norteamericanas en su país.

Pero Trump desató una tormenta a nivel nacional cuando declaró que traería de regreso a los Estados Unidos a todos los soldados norteamericanos destacados en Siria. Le salieron al paso militares del prestigio de los generales David Petraus y Jack Keane , la totalidad de los demócratas en el Congreso y hasta muchos de sus aliados en el Partido Republicano encabezados por el Senador Lindsey Graham. El presidente descubrió que se había equivocado y consideró que lo más prudente era enmendar el error. Con ello dio muestras de sabiduría cuando aplicó el proverbio español que reza: "Rectificar es de sabios."

A tal efecto, instruyó al Pentágono que diseñara un nuevo plan que incluyera varios centenares de soldados con sofisticados equipos militares que serían destacados en la zona oriental de Siria. La misión de estos efectivos militares consiste en combatir al Estado Islámico y bloquear el avance de las fuerzas militares rusas y sirias en una región rica en recursos petroleros. Un plan que muy pronto produciría resultados de inmensa importancia en la lucha contra el terrorismo a nivel mundial.

La semana pasada, el Presidente Trump anunció que fuerzas especiales de los Estados Unidos habían dado muerte al líder del Estados Islámico, Abu Bakr al-Baghdadi. En el curso de la conferencia de prensa convocada al efecto, el Presidente declaró que Abu Bakr al-Baghdadi había estado bajo vigilancia durante varias semanas. Pero lo más importante fue su revelación de que Turquía, Siria, Iraq, Rusia y los Kurdos habían contribuido al éxito de la operación. Una prueba más de que cuando Washington se enfurece sus enemigos se suman a la comparsa.

Sin embargo, los acontecimientos a los que hemos hecho referencia en este trabajo no restan validez a la política nacionalista de Donald Trump, que pone en primer lugar los intereses de los Estados Unidos. Este país no puede continuar siendo policía de la paz y exportador de democracia para el resto del mundo. Los pueblos que no sean capaces de defender su libertad y escoger sus sistemas de gobiernos no merecen ayuda externa ni tienen derecho a ser libres.

Si nos remontamos a los padres fundadores de los Estados Unidos — George Washington, Thomas Jefferson y John Quincy Adams — nos encontramos que todos ellos enunciaron una posición de lazos económicos con todos y alianzas políticas con ninguno. Todos ellos se dieron cuenta de que las alianzas políticas conducen a conflictos internacionales.

El francés Alexis de Tocqueville fue todavía más profundo en su libro Democracy in America, cuando hizo referencia al arte de asociación que sirve de cimientos al edificio de la democracia norteamericana. Los norteamericanos, según Tocqueville, tienen una capacidad especial para el auto-gobierno y para formar asociaciones que les permite resolver problemas que el gobierno no puede.

Para el filósofo francés este es un elemento fundamental que explica el éxito de la democracia en los Estados Unidos. En términos claros, la democracia no es exportable porque es un traje que no le sirve a todo el mundo. Cada pueblo tiene que encontrar por sí mismo el sistema de gobierno que refleje su idiosincrasia y sus metas. Por eso la cruzada norteamericana para exportar democracia ha fracasado en la mayor parte de los casos. Frente a los éxitos en Alemania Occidental y Japón nos encontramos los fracasos en Cuba, Haiti, Somalia y Vietnam.

¿Cómo pueden entonces los Estados Unidos beneficiarse a sí mismo y al resto del mundo? Si los Estados Unidos quieren sinceramente ayudar a los países más pobres del mundo, la forma más simple de lograrlo no es con el envío de dinero, ayuda extranjera, asistencia humanitaria o fuerzas militares. Es demostrando las virtudes del capitalismo y de la libre empresa dando a esos países pobres acceso al gran mercado norteamericano. En cuanto al sistema político, que cada país se ponga el traje que mejor le quede

Alfredo M. Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com
Desde Estados Unidos

GABRIEL S. BORAGINA: LA ESCUELA AUSTRÍACA DE ECONOMÍA (10° PARTE)

Hasta aquí hemos comentado los diez principios básicos de la escuela en estudio a partir de los cuales se enraízan sus demás teoremas.

"Las implicancias de estos diez principios son, en buena medida, radicales. Si se prueban verdaderos, la teoría económica se fundaría en la lógica verbal y el trabajo empírico enfocado a la narrativa histórica."[1]

Si bien no queda claro hacia donde apunta el autor en comentario con la frase "el trabajo empírico enfocado a la narrativa histórica" puede inferirse que, en realidad, quiere decir que los teoremas económicos y postulados de la Escuela Austríaca de Economía pueden ser corroborados en la experiencia histórica, no en el sentido de que esta "pruebe" que sean verdaderos, sino en el de que la historia (económica en el caso) confirma lo que aquellos postulan. Y no -como podría pensarse- porque dichos principios hayan sido aplicados en la mayoría de los países del mundo, sino que, por el contrario, por el hecho de que no lo fueron. No obstante, donde en escasa medida se implementaron probaron satisfactoriamente la bondad de la teoría.

Es que, como dice Ludwig von Mises, la historia -en rigor- no enseña nada, sino que se limita a ser una reseña de vicisitudes resultantes de la aplicación de teorías previas (falsas o verdaderas) llevadas a la práctica. La falsa teoría produce errores prácticos, los que en el devenir del tiempo se transforman en errores históricos. Y lo mismo sucede en sentido inverso con la teoría verdadera.

"En lo que atañe a las políticas públicas, se podrían expresar severas reservas en torno a la habilidad de los agentes gubernamentales para intervenir óptimamente en el sistema económico, por no mencionar que no podrían manejar racionalmente la economía."[2]

"Manejar racionalmente la economía" equivaldría -por parte de los burócratas- el control total o parcial de las decisiones y acciones de cientos, miles o millones de personas.

Friedrich A. von Hayek ha sido claro en lo imposible del intento, en especial en su último libro La fatal arrogancia. dado que involucraría tanto como el absoluto conocimiento previo de aquellos, de lo que todas las demás personas -ajenos a ellos- desean para ellas y para los suyos. Las "políticas públicas" no son sino otra denominación (algo más edulcorada quizás) para lo que -sin eufemismos- se trata de una verdadera planificación económica, que importa sustituir los planes de los individuos por los deseos y aspiraciones de uno o más burócratas. Es iluso conjeturar que estos últimos conozcan mejor que los propios interesados cuáles son sus verdaderas y reales necesidades y que puedan atenderlas de manera más optima que estos últimos.

Sin embargo, la tesis de la planificación central estuvo muy en boga no hace demasiado tiempo atrás, y en su base se han estructurado diferentes sistemas económicos intervencionistas, en escalas que van desde pequeñas injerencias estatales a los de mayor, para desembocar en la planificación total del aparato económico (casos de la URSS, China, Cuba, países detrás de la "cortina de hierro", bloque soviético, etc.). En la actualidad, puede decirse que, la gran parte de las naciones están situadas en un grado intermedio en esa escala, que oscila -sin embargo- hacia un más alto o menor grado de intervención, pero que en ningún caso plantea el abandono de la injerencia estatal económica.

"Tal vez los economistas deberían adoptar el credo de los médicos [11] “Lo primero es no hacer daño”. La economía de mercado se desarrolla a partir de la inclinación natural de las personas por mejorar su propia situación y, que al hacer eso, descubren que el beneficio surgido de los procesos de intercambio mutuo les permitirá alcanzar ese objetivo. Adam Smith fue el primero que sistematizó esta tesis en La riqueza de las naciones (1776)."[3]

Los economistas intervencionistas creen, por el contrario, que sin su ayuda la gente no sabría como desempeñarse en su vida económica. Esto no figura -de modo alguno- que todo el mundo sea un experto en economía; alguien puede contratar los servicios de un economista, o un asesor financiero para entender cuál es la mejor manera de mejorar su patrimonio. Pero no se necesita un economista para saber que todo el mundo quiere optimizar su situación patrimonial y que naturalmente actúa y actuará en esa dirección. Nuevamente, el intervencionismo estatal significa tratar de reemplazar los planes individuales por los de los burócratas gubernamentales, porque detrás de ellos están esos economistas intervencionistas que creen que el mundo no funcionaría en absoluto si faltaran sus consejos o -en el caso- su intervención directa. Es la fatal arrogancia de suponer que nadie haría nada sin nuestra acción e intervención directa en los asuntos de los demás. Esto no es igual a decir que la gente jamás cometería errores económicos, porque la perfección humana no existe en ningún campo del saber.

En suma -y como decía Adam Smith- la gente intercambia con otros no por motivos de beneficencia al prójimo, sino para mejorar su propria situación personal. Esto no presume que no seamos selectivos en nuestras transacciones, y que -pese a esa intencionalidad- algunos intercambios terminen perjudicándonos en lugar de beneficiarnos, lo que -dígase nuevamente- forma parte de la falibilidad humana.

"En el siglo XX, los economistas de la Escuela Austriaca de economía fueron los defensores más intransigentes de este mensaje, no porque estuvieran sometidos a una actitud ideológico negativa, sino por la propia convicción presente en la lógica de sus argumentos."[4]

Hay varias maneras de entender el término "ideología". En este caso, se lo hace como sinónimo de cerrazón mental e impermeable a cualquier idea extraña al dogma generalmente aceptado. Es decir, un bloque compacto y cerrado de ideas. Precisamente, no es el caso de los economistas de la Escuela Austríaca de Economía.

Los economistas de esta escuela no sostienen sus tesis por cuestiones caprichosas o tozudas, sino porque existe en ellos la evidencia de la certeza de sus teoremas, demostrables por vías lógicas y perfectamente racionales.


[1] Peter J. Boettke. *Hacia una Robusta Antropología de la Economía**La Economía Austriaca en 10 Principios* Instituto Acton Argentina. Trad: Mario Šilar.

[2] Boettke, P. ibidem

[3] Boettke, P. ibidem

[4] Boettke, P. ibidem

Gabriel Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina
Acción Humana
Buenos Aires- Argentina