martes, 27 de octubre de 2015

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ, EL TRIÁNGULO: ROSALES, CAPRILES, LÓPEZ

Al destruir la política como convivencia competitiva, se retrocede a la violencia

Sicólogos sociales, sociólogos, siquiatras analizaron cómo el odio se convirtió en sentimiento generalizado en las relaciones sociales en Venezuela. El tanatos, la tendencia a destruir, es un componente inseparable de la naturaleza animal del ser humano. Está en su impronta biológica, en sus cromosomas, las sociedades primitivas se regían por la violencia, la ley del más fuerte y no es nada nuevo por lo tanto. Pero la civilización, las leyes y la cultura lograron "encapsularlo" como un tumor maligno, y con tanta fragilidad como a éstos. El país contaba con una democracia imperfecta en la que las diferencias convivían y hasta come-alacranes revolucionarios y golpistas llegaron a vicepresidencias e incluso a presidencias accidentales de la Cámara de Diputados por decisión de los partidos mayoritarios.

Las sociedades desarrolladas se caracterizan por el cumplimiento de la ley. Los castigos al asesinato, el uso de la fuerza física, son implacables, y como la impunidad es marginal, los ciudadanos introyectan las normas y en sus decisiones pende el temor al castigo. Pero el Kraken permanece en el fondo y basta que parpadeen las barreras represivas para que estremezca con su rugido. En situaciones coyunturales, comunidades civilizadas -los Angeles, Montreal, Nueva York, Estocolmo, París, Caracas, Londres-, se desenfrenaron en masa cuando pudieron actuar violentamente sin castigo. Durante apagones, crisis policiales, guerras, salió el demonio a las calles, pero rápidamente regresó a la cueva ante la fuerza institucional. En cambio el ascenso de movimientos revolucionarios y populistas de masas vino siempre con la entronización progresiva del odio en la medida que destruían el Estado de Derecho.

Normalidad patológica

El análisis del discurso de López Obrador en México 2006 evidenció que incitaba la inquina general entre pobres y ricos, blancos y mestizos, indígenas y no indígenas, empresarios y trabajadores, inquilinos y dueños de pensiones, provincianos y citadinos, funcionarios altos y medios, comerciantes y consumidores. Y por la tirria contra los países exitosos, "el imperialismo", a los que se culpa de los problemas de la incompetencia local, cosa difícil si un gobierno dilapida 2 billones de dólares, no hay alimentos, ni siquiera medicinas, con la peor inflación del planeta, mientras Nicaragua, Perú, Panamá y Bolivia tienen de las mayores tasas de crecimiento y las menores de inflación en el área. Pero hay otros ejemplos en los que la bestialidad, la disolución social, se impone paulatinamente sobre la ley y la decencia, y se torna nueva normalidad. La vida se animaliza lentamente en una metamorfosis.

240 mil muertes en 16 años son un crecimiento aritmético regular de la disolución como luce en el gráfico. En aberrante venganza, emerge el linchamiento de delincuentes. Los movimientos populistas (y marxistas) tienden a destruir la cohesión y a entronizar la violencia crónica, porque su prédica es el conflicto en una pirámide de odio de la que no escapa ningún estrato social. Cuando las cabezas de las instituciones -paradigmas de imitación- lanzan mentiras y ultrajes extravagantes contra la ciudadanía, los convierten en práctica normal a seguir por ella. El Parlamento en el que debaten y conviven amistosamente los dirigentes, se convierte en circo de agavillamientos físicos contra líderes de oposición. Al destruir la política como convivencia competitiva, se retrocede a la violencia.

El chapulín colorado

Y ese virus se recuela hasta las comisuras incluso entre quienes se agrupan en posiciones democráticas. Hay tres casos entre muchos, en los que los fanáticos, irracionales, zelotes, odiantes, fans, dieron pruebas patéticas de lo grave de su enfermedad. Desde que Capriles en 2013 responsablemente eludió las estúpidas consejas de sacar la gente a la calle, lo que hubiera producido el mismo desenlace pero con 200 o 300 muertos, se inició una campaña sádica e implacable de descrédito humano contra él. Leopoldo López llevó su parte, y más allá de que no se compartan acciones tomadas por él o su partido, es abominable la inclemencia de los juicios e invectivas en su contra. Pareció que a muchos les importaba un adarme, o tal vez se alegraban, de que estuviera en un tigrito, incomunicado, sin ver a su mujer ni sus hijos.

Y por último. Manuel Rosales en una decisión también dura de entender vino y se entregó a quienes tienen la sentencia previamente redactada. Ello desparramó un enjambre de abejas asesinas que lo emponzoñaron con vejámenes, calumnias, como contra López y Capriles antes, los tres han dado la cara y gracias a sus errores y aciertos hoy existe una alternativa (ojalá acertaran siempre) Realizaron actos de valor personal y político que no se les conocen a energúmenos enchancletados en las redes que "sospecharon desde un principio". En los tres casos las invectivas vienen de aficionados a la política que se la dan cómicamente de astutos y zahorí, diletantes a los que habría que herrarles esta frase Montaigné y ojalá la entiendan: actúa como si fueras hombre de pensamiento y piensa como si fueras hombre de acción. No son ni de acción ni de pensamiento, sino haraganes, fans con cabezas de utilería.

Carlos Raul Hernandez
carlosraulhernandez@gmail.com

@carlosraulher

LUIS MARIN, ¿FASCISMO O COMUNISMO?

 “En nuestro caso, tanto como ocurre en Ecuador, se ha instaurado el régimen de la mentira, pariente del fascismo de mediados del siglo XX”, se lee en el pormenorizado Informe presentado por Asdrubal Aguiar ante la LXXI Asamblea de la SIP. “La música debe ser un instrumento de promoción de dignidad y libertad, no una herramienta del fascismo”, puede leerse a su vez en la reciente carta de Coronel a Dudamel.

“¿Cómo se forma parte de la dictadura? Quiero decir, más allá del voto ritual en las elecciones amañadas, ¿cómo se manifiesta la adhesión al totalitarismo? Muy sencillo: suscribiendo el relato y repitiendo el discurso oficial”, dice Carlos Alberto Montaner en el foro organizado por la Asociación de Periodistas Venezolanos en el Extranjero, tan lejos como en septiembre de 2013.

En consecuencia, es importante detenerse en las palabras, qué significan, qué se quiere decir con ellas, porque las palabras configuran el mundo, dan una visión de la realidad y pueden determinar, en cierta medida, las acciones y reacciones humanas y, por qué no decirlo, la comunicación política.

El uso del término “fascismo” y sus derivados se ha revelado como el más importante leitmotiv del lenguaje político venezolano, no solo porque es un notable denominador común de gobierno y oposición sino por su tenaz persistencia, que lo vuelve como un engranaje indispensable del discurso del que ninguno puede  prescindir. Este solo hecho ya lo hace digno de reflexión y estudio.

Por ejemplo, ¿por qué el régimen de la mentira instaurado en estos países es pariente del fascismo de mediados del siglo XX pero no del comunismo que reinaba por la misma época? Si se supone que el fascismo fue aplastado en la guerra, con tanta más razón se impone hacer referencia al comunismo que salió victorioso, que trascendió aquella y otras guerras sucesivas y que todavía hoy en día nos acogota.

Podría pensarse que AG no quiere producir una fisura en la unidad perfecta de la “alternativa democrática” venezolana haciendo una alusión condenatoria al comunismo, tanto menos si los líderes y autores intelectuales de “La Unidad” son comunistas de nacimiento e incluso en el resto de Latinoamérica la unión con comunistas y socialistas parece esencial a toda concertación o frente amplio, lo que vuelve pecado de lesa diplomacia denunciar las faltas de potenciales interlocutores.

El caso de Coronel vs Dudamel tiene que ser enteramente distinto, porque se trata de un crítico de la MUD frente a un funcionario de la nomenklatura. Puede discutirse si ciertamente la música debe ser instrumento de algo, así sea la libertad o la dignidad y concluir que no, que la música sólo tiene que ser buena música o mejor simplemente “música”, cumplir su función de conmover, alcanzar el puro goce estético.

Son los músicos, ejecutantes, directores, compositores, quienes como personas tienen compromisos morales y políticos,  preferencias individuales y responsabilidades, como las tendría un matemático, dejando a salvo las matemáticas, pero este no es el punto.

El punto es porqué se vuelve problemático decir que la música no debe ser una herramienta del comunismo, como sería lo correcto, si Maduro se formó en las escuelas de cuadros del Partido Comunista Cubano y no como Perón, en la Italia de Mussolini.

Esta cuestión va más allá del compromiso con la verdad o la corrección política. El tema de la censura y la persecución de la prensa libre es apenas un elemento colateral al proceso de instauración de un Estado totalitario, que implica sobre todo la socialización de la economía y la eliminación de toda oposición política organizada.

El epicentro de este proceso está en La Habana y su correa de transmisión es el Foro de Sao Paulo. El partido hegemónico es el Partido Comunista Cubano, corriente dominante en el Foro de Sao Paulo, incluyendo a la ferviente creyente en la doctrina de la “lucha armada” Dilma Rousseff.

Para mejor ilustración consideremos qué pasaría si por razones de conveniencia política comenzáramos a hablar del dictador comunista Francisco Franco, con lo que toda nuestra visión y comprensión de la guerra civil española se vería trastocada hasta lo irreconocible, como ocurre al denunciar al dictador fascista Fidel Castro (cosa que, por cierto, ya hacen algunos bienaventurados socialdemócratas norteamericanos).

El régimen instaurado en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, El Salvador, etcétera, es vicario del régimen comunista de La Habana y no se le hace ningún favor a la verdad histórica, ni a la interpretación de nuestra realidad y al diseño de una estrategia política acertada llamarlo de un modo que no le corresponde y que es incluso incongruente con el contexto en que se inscribe.

Es añadir otra “disonancia cognitiva” al ya incomprensible discurso oficialista.

EL COMUNISMO DE HOLLYWOOD

Más que una ideología es una emotiva exaltación del romanticismo, desprendimiento y espíritu de sacrificio, completamente pre-leninista, que yerra al concentrar toda el cinismo, mezquindad y egoísmo en el otro bando, como si no fueran éstas condiciones humanas, tan universales como aquellas.

Hollywood ve al comunista como individuo, con su dignidad personal, con respeto, no al comunismo como una ideología inhumana que pretende precisamente destruir al individuo, su dignidad y respeto; de hecho, el mismo Hollywood sería inconcebible bajo un régimen comunista.

Ser anticomunista para “la izquierda” de Hollywood es lo mismo que ser “de derecha”, esto es, Macartista, haber ejecutado a Sacco y Vanzetti, estar contra Charles Chaplin, a favor de la guerra de Vietnam y así por el estilo: resulta tan impresentable como lo sería repudiar a cualquier minoría estigmatizada, como negros o gays.

Este extraño mecanismo psicológico permite olvidar el estalinismo, el gulag, las marchas de Pol Pot, la limpieza étnica en Serbia y el hecho, indiscutible, de que Viet Nam del Norte sí era comunista, como lo es Corea del Norte, etcétera.

Asimismo la izquierda hollywoodense considera la mentira como un monopolio de la administración norteamericana, lo que, paradójicamente, la lleva a concederle una veracidad contra toda prueba a dictadores nefandos como Saddam Husseim, Fidel Castro o Chávez, como en el pasado lo hicieron con Mao y Ho Chi Minh, simplemente porque son enemigos de su gobierno, por lo que salen harto beneficiados de este acto reflejo, sólo explicable en algún tratado de psicopatología.

Así, el comunismo y el anticomunismo se esfumaron del lenguaje de la administración de los Estados Unidos como parte del discurso políticamente incorrecto, junto al racismo, sexismo y quizás como consecuencia también desaparecieron del discurso político venezolano.

Es bueno recordar que Chávez y su coro se ofendían al unísono cuando se les llamaba comunistas, mientras adelantaba la simbiosis con Castro e introducía al país en la internacional, montaba los adefesios eufemísticamente llamados “comunales”, incluso el Estado Comunal y uniformaba de rojo no solo a los funcionarios sino a todo el  país. El rojo fue, es y será el color que identifica históricamente a los comunistas, desde la Comuna de París.

En Venezuela está prohibido mencionar al comunismo y a Cuba, al punto de que se puede leer todo un libro dedicado a desnudar la neolengua totalitaria, como los exhortos de los 31 expresidentes iberoamericanos, sin que estas palabras aparezcan ni una sola vez en los textos y la causa va más allá de la censura oficial.

No se trata solamente de que la unidad opositora esté conformada por partidos y personalidades explícitamente identificadas como comunistas, sino que su aspiración manifiesta es tenderle puentes a los partidos y personalidades del “polo patriótico” en el gobierno, que son todos comunistas por definición. Resulta completamente obvio que un mensaje anticomunista atentaría contra este propósito de “unidad total”.

De manera que el más somero análisis pone de manifiesto la razón por la cual no puede esperarse nada de la oposición oficial, porque en realidad comparte con el régimen ideología y propósitos, son el sueño dorado de la crítica eurocomunista a la democracia de partidos occidental: presentar el mismo refresco con diferentes chapas.

La única verdadera alternativa tiene que ser liberal, capitalista, pluralista y centrada en valores individuales.

Es decir, lo más equidistante tanto del comunismo como del fascismo.

MECANICISMO JURÍDICO

Sería materialmente imposible para un analista e insoportable para cualquier lector pasar revista a los extensos y enjundiosos estudios jurídicos realizados a las recientes “sentencias” con que el régimen ha producido la estupefacción universal, de letrados y legos, que al fin y al cabo estos últimos son el indicador del sentido de justicia de cualquier sociedad.

Baste para resumir que lo que se aprecia en primer lugar es una suerte de automatismo jurídico, una creencia consolidada en cómo deben discurrir los casos en un tribunal y cómo operaría la mente de un juez para arribar a algo que pueda denominarse “fallo”.

Siendo la verdad que nada de esto ocurre ni puede ocurrir en la Venezuela actual; nuestros bienintencionados analistas jurídicos olvidan los testimonios del magistrado Eladio Aponte Aponte entre otros, según los cuales las “sentencias” son elaboradas por un comité político en las oficinas de la Vicepresidencia de la República y luego enviadas a jueces provisorios o accidentales para que les estampen una firma sin siquiera leerlas.

De manera que todas esas expresiones como “la juez de la causa encontró, valoró, concluyó”, son pura fantasía; los expertos “en cuya opinión se basó la juez para dictar su fallo”; “basándose la juez para llegar a esa insólita conclusión”; “que su mente imaginó” y tantísimas otras, parecen sugerir que se trata de un proceso penal ordinario, con verdaderas pruebas, hechos establecidos, leyes aplicables y conclusiones plausibles y aquí es donde comienzan las preguntas inquietantes.

¿Algún jurista serio, con los pies en la tierra y la mano en el corazón puede afirmar que cree realmente en estas supercherías? La otra cuestión es más grave, porque apunta a la responsabilidad: Si no es así, ¿por qué escriben estas cosas? ¿Para quién lo hacen? ¿Para hacerle creer qué a quién?

Como siempre se debe partir de la buena fe, supongamos que un abogado razona que no puede hacer otra cosa sino utilizar los recursos procesales disponibles, de acuerdo con la ley y finalmente, confiar en la justicia. Sin embargo, dejando a un lado lo ingenuo que parezca, esto no exime de decir la verdad, primero al cliente y luego al público.

Lo contrario es prestarse a otra charada, como los que convocan a elecciones, cumplen con las supuestas leyes electorales y luego confían en los resultados, esto es, legitiman una infamia aparentando que no se dan cuenta de que es una infamia; o peor, saben que es una infamia, lo dicen, pero concluyen en que no hay otra salida.

El mecanicismo jurídico induce a la idea de que en Venezuela existe un Estado de Derecho lo que, si alguna vez se intentó establecer seriamente, desapareció hace rato, desde que entró en esta vorágine “revolucionaria” que arrasó la escasa institucionalidad que se había labrado con tan laboriosos esfuerzos, con tanta buena voluntad y paciencia de tantos venezolanos abnegados, que también los hubo y los hay todavia.

Ahora lo único que puede admitirse es decir la verdad, dejar testimonio, confiar en que los mecanismos de la conciencia individual hagan levantar la esperanza, la alternativa, en cualquier parte o en muchas partes.

Lo más aterrador del  nacionalsocialismo alemán es que aquel régimen de horror era administrado por los pensadores y juristas más ilustrados de su tiempo; algo semejante a lo que ocurre en Venezuela donde académicos y magistrados se confabulan y confunden con la canalla militarista para depredar un país sin remisión, en el más absoluto abuso no solo del poder sino del conocimiento.

Alemania no fue redimida por los alemanes sino desde afuera, como un poderoso castigo; ojalá Venezuela reúna la voluntad y la inteligencia que sea necesaria para hacer un  país nuevo desde las cenizas del anterior, como diría Juan Carlos Sosa Azpúrua.

La alternativa es el caos y la disolución, que están a la vista de quien quiera verlos.

Luis Marin
lumarinre@gmail.com

@lumarinre

CARLOS E. AGUILERA A., ENTRE SOLDADO Y GUERRERO, AGUILERA

Gobernar no es tarea fácil, y en democracia es más complejo aún mantener los niveles de popularidad, con  altos estándares de eficacia por tiempo determinado y ello se está viendo en estos últimos tiempos, en varios gobiernos que dan muestras de agotamiento del sistema, y de su entusiasmo revolucionario no queda virtualmente nada. En el vecino país brasileño, la popularidad de Dilma Rousseff  asoma niveles de un 10% y en el nuestro, Maduro con apenas el 18%. Si grandes líderes como Thatcher en Inglaterra, Kohl en Alemania o Felipe González en España demostraron con claridad que luego de 10 años las cosas no son iguales, ¿cómo es posible creer que a los antes mencionados les puede ir mejor?

El desgaste, es la contradicción permanente como en el caso venezolano, en el que el doble discurso desdibuja los propósitos que en sus enunciados suele hacer con regularidad Maduro, en su diaria obsesión discursiva (¿) a través del monopolio mediático con el que cuenta el régimen, pese a lo cual no se renueva y contrariamente dedica más tiempo a determinar quienes le son infieles y quienes no en su gobierno, por lo que las incoherencias y su pésima gestión al frente de los destinos del país comienzan a pasarle factura.

La vida se enriquece y profundiza cuando los humanos entienden las diferencias conceptuales, su uso y significado. Somos testigos de un mundo que pierde cada vez más la capacidad de pensar. Las grandes multitudes como intuyó, hace más de medio siglo Ortega y Gasset, no son más que "masas" humanas condicionadas por los abalorios de falsos mensajes. Su pensamiento parece tener  más vigencia que antes.

La sociedad contemporánea puede captar la diferencia entre los conceptos de soldado y guerrero, que aparentemente estén ligados a la guerra, pero sus contenidos son diametralmente opuestos. El soldado como señala el origen de la palabra, es quien va al combate y pertenece a un componente militar que va más allá de la configuración estructural y funcional, pues su razón es la de prepararse para la guerra, lo cual implica la necesidad de armonizar los procesos productivos de la defensa en tiempos de paz, para asegurar una eficiente labor que facilite las operaciones en caso de emergencia.

El guerrero es aquel hombre o mujer que combate por sus ideales y creencias y no le importa dejar su cuerpo hecho jirones, en calles, avenidas o cualquier terreno, pero ello constituye parte de su propio dogma. Estos son los hombres y mujeres que a través de la historia construyen sociedades dignas y hacen avanzar a la humanidad por sendas de esperanzas. Sobre las duras calles de las impasibles ciudades de nuestro país, caminan cientos de guerreros y soldados, que todos los días salen a su campo de batalla. Sin embargo, los guerreros dejarán su huella profunda, en los círculos de su entorno. Los grandes guerreros marcaron la historia y viven en la estela mitológica de los pueblos.

Descrito el significado, nuestros lectores pueden sacar sus propias conclusiones y definir a hombres y mujeres que marchan todos los días, portando en sus manos el pabellón tricolor, para exigir el cumplimiento de  sus derechos constitucionales,  violentados por quienes bajo una falsa revolución a la que le adosaron el nombre del Libertador, poco o mejor dicho nada, les  importa la crisis económica que asola a la mayoría de los venezolanos, la cual se ha convertido en la más desgarradora situación que pudiese haberse imaginado.

Esta respuesta refleja la incapacidad de quienes nos gobiernan (¿), además de que ellos saben lo que hacen, es parte de su plan. Si acaso llegó a sus manos la obra  “El Príncipe de Maquiavelo” seguro habrá sido almohada de los “líderes” de la susodicha revolución, pues literalmente siguen el precepto: “Si un príncipe se quiere mantener en el poder ha de aprender a no ser bueno”; es decir, hay que ser malo. Entienden por malo como ineficiente.

Estos llamados líderes de la revolución socialista marxista y bolivariana y por ende comunista, se comportan con el temor natural del chimpancé frente a los gorilas. Hay que ser malo y asustar al enemigo. Lo que sí es malo (de haraganes) es que ignoran al Maquiavelo republicano (discursos), quien afirma que los hombres son malos por naturaleza y que las leyes los hacen buenos, por lo que desconocen que al violar las leyes del Estado no está siendo malo en el concepto monárquico, sino despreciable y perjuro ante los ojos de la nación, y además no pueden ocultar la violencia y odio, que inculcan a diario en sus largas peroratas discursivas.

La razón de Estado del régimen madurista,  podría encontrarse en la fábula “Vicios privados, beneficios públicos” (B Mandeville), sátira en la cual la sociedad prospera por los vicios de sus miembros, es decir,  por lo que permita garantizar prosperidad y se desgobierna para que los reyezuelos de la corrupción se ahoguen en sus propios vicios y glotonerías, tal como venimos observando desde hace mucho tiempo en nuestro sufrido y desgraciado pueblo.

La explicación radica en los conceptos prusianos (Hitler y Stalin sus máximos representantes), de que la soberanía no reside en el pueblo sino en las quijadas del asno esgrimidas por el más fuerte: el derecho (o sea el poder) es el predominio de la omnímoda y caprichosa voluntad del gobernante. La alianza con lo imposible presagia un Estado corporativista-fascista, fácil de deducir por las evidencias que a lo largo de estos 16 años, el pueblo ha podido constatar en carne propia. Las huellas llevan a alianzas y financiamientos, con obscuras intenciones por parte de quienes nos quieren vender las bondades foráneas de un  pueblo, que subsiste bajo las más precarias condiciones, como el cubano.

En los Estados democráticos, los militares en servicio activo son ciudadanos sometidos, aún en tiempo de guerra, al poder civil (Truman despidió a MacArthur en plena guerra de Corea); pero en nuestro país, en el que la arbitrariedad de quienes detentan el poder ha llegado a extremos inauditos, como la de pisotear la propia Constitución Nacional, que despectivamente el Comandante galáctico la denomino “La Bicha”, hizo posible que los militares coparan todos los espacios de la administración pública: Ministerios, Institutos Autónomos, empresas del estado, Banca, hasta gobernaciones y Alcaldías, para de esta manera  constituir el llamado gobierno cívico-militar, con el que se afianzaría desde entonces y hasta el día de su muerte, y que ahora su hijo putativo y heredero Nicolás Maduro, no vacila en confiarles más poder a oficiales activos y retirados, visto el crecimiento del rechazo a su gestión (¿) y con el perverso propósito de darle estabilidad al régimen, que viola los derechos de los venezolanos, y conduce  al país por el peligroso camino que llevo a la humanidad al infierno nazi-comunista de Hitler y Stalin.

Forjar la historia es seguir y aprender de los guerreros, porque es avizorar un futuro mejor, lejos de la convulsión gigantesca y visión egoísta de un régimen, cuya hegemonía será extinguida el próximo 6 de diciembre en las elecciones parlamentarias, por haber truncado con palabras y más con  hechos la libertad, justicia y democracia del pueblo venezolano.

No olvidemos que en la vida cotidiana se puede elegir entre ser guerrero o soldado, y definir nuestro destino y  la visión de trascender por encima de todas las cosas. Hombres, mujeres, jóvenes, ancianos, estudiantes, obreros, campesinos, profesionales, empresarios, en fin, la sociedad entera de Venezuela, seguros estamos es guerrera; y por eso tenemos la firme convicción de que encontraremos los puntos de motivación que aglutinen las acciones en una sola dirección para salvar el futuro. Es el momento oportuno.
¡Ni un paso atrás!

Carlos E. Aguilera A.,
careduagui@yahoo.com
@_toquedediana
Miembro fundador del Colegio Nacional de Periodistas (CNP-122)

ANDRES SCOTT VELASQUEZ, DERROTAR A LOS CHIFLADOS QUE NOS GOBIERNAN, CON CORAJE

Tú que me lees, debes tener claro que cuando un grupo de chiflados e incapaces gobiernan a un país lo llevan a la bancarrota y  al desastre. Lamentablemente eso le ha sucedido a nuestra querida Venezuela.
Una persona chiflada siempre ve fantasías y vive de ellas, sino pregúntenselo al Ilegítimo que se lo pasa viendo al espíritu del Innombrable en un pajarito dándoles consejos y, lo ilumina para decir  que nuestro pueblo vive en un paraíso, gracias a su proyecto político o mejor dicho al régimen castro comunista.

Según él y todo su tren ejecutivo la escasez de alimentos para la dieta diaria, de medicinas para atender la salud, de materiales de construcción para asumir las obras de ingeniería (construir viviendas, hospitales, escuelas, carreteras,  autopistas, represas, reparar puentes) y la prestación de malos servicios públicos (Electricidad, agua potables, seguridad, etc.), se debe a una guerra económica.

La chifladura de este gobierno llega a lo inconfesable, que ahora ante la inminente derrota del 06 de Diciembre, tanto el Ilegítimo como el Camorrero de la Asamblea Nacional, solo usan los medios de comunicación para mentir y para amedrentar.  El Camorrero declara: “Ni por las buenas, ni por las malas, la oposición democrática ganará las elecciones parlamentarias”.  El Ilegítimo como en una suerte de competencia dice: “Ganaremos, así tengamos que hacer lo que sea”. Son frases que reflejan desesperación y miedo,  que a lo mejor según dicen algunos, van dirigidas a sus propios electores para compactarlos habida cuenta de que en las filas del oficialismo se está produciendo una diáspora. Pero la chifladura y la desesperación del Ilegítimo lo lleva tan lejos, que se atreve  declarar: “No entregaré el poder mientras viva”, un demócrata no asume públicamente tamaña irresponsabilidad, a la cual se le puede dar las siguientes lecturas, o piensa que se morirá el 06 de Diciembre o anda en proyectos inconfesables. Amigo tú que me lees, claro que morirá políticamente con el resultado de las elecciones parlamentarias, no cabe la menor duda, la victoria de la oposición democrática será aplastante, pero como quiere seguir con vida su mente perturbada lo hace pensar en preparar un autogolpe y asumir de una vez por toda la dictadura y la tiranía propia del proyecto castro-comunista.

Amigos de la oposición democrática, representada en la MUD o en la tercera vía, hoy más que nunca se deben unir para utilizar cualquier vía de lucha y evitar que el sátrapa de Miraflores cristalice su deseo irresponsable.

Tú que me estás leyendo, cuando se va al combate político sea cual sea el tamaño del compromiso, debemos estar preparado para matar tigres aun cuando nos salga cunaguaros.

Andres Rafael Scott Velasquez 
anscott25.11@gmail.com
@andresscott

EGILDO LUJAN NAVA, VENEZUELA URGIDA DE GERENCIA, FORMATO DEL FUTURO

Existen países en los que la Administración Pública es una carrera profesional. En ellos, inclusive, existen universidades en las que el pregrado y los resultados de la dedicación estudiantil, constituyen la antesala para optar a postgrados y especializaciones en la gestión pública.

Por supuesto, se trata de países civilizados en los que aquellos que se dedican a la política, están obligados a trabajar seriamente para convencer al ciudadano bien informado, formado y que sabe perfectamente lo que es participar y no dejarse engatusar. Mejor dicho, los políticos no actúan como farsantes de oficio, sino como líderes de avanzada; obligados a actuar aceptando que necesitan del ciudadano, y no que el ciudadano necesita de ellos para acceder a un carguito público o, en el peor de los casos, al abrazo de rigor y a la sobada oportunista.

En esta parte del mundo, aún hay que recorrer mucho trecho para alcanzar esos estándares sociales. Pero hay que trabajar con miras a esas metas. Y hacerlo sin dudar un segundo que ese es el recetario histórico más útil, cuando se trata de curar las enfermedades en la relación administración-administrados, y que hoy, en el caso de Venezuela, se traducen en las peores de las crisis por las que no está pasando ningún otro país del Continente y, posiblemente, en no muchas otras naciones del resto del mundo.

Si las angustias y los temores de un país y de sus ciudadanos se midieran con un termómetro, en el caso de Venezuela el mercurio ya se estaría desbordado y todas las alarmas encendidas. Nadie que esté en su sano juicio puede explicarse cómo fue que el país que hace pocos fue un modelo político, económico y social  de América Latina y de otras latitudes, por su potencial de desarrollo y su capacidad de ofrecer futuro y oportunidades, haya llegado hasta aquí.

Venezuela es hoy también referencia regional y mundial. Es verdad. Pero, triste y lamentablemente, por ocupar las últimas posiciones de los diversos índices con los que, organizaciones e instituciones especializadas en todo el mundo, evalúan el cumplimiento de requisitos y condiciones para ser países considerados apropiados para la inversión privada, para la vida en familia, para conquistar bienestar y prosperidad, para vivir en libertad.

Seguridad, desabastecimiento, salud, educación; cualquier otro tema relativo a calidad de vida del ciudadano en Venezuela, sólo refleja una progresiva descomposición de la base esencial de todo país que presume de civilizado: su base institucional. Las instituciones públicas venezolanas legitiman a cada segundo el comprometedor lema de "sálvese quien pueda".

El instinto de supervivencia ha ido minando los valores morales; inclusive, los principios fundamentales de la convivencia en paz, en armonía, en un sano y apropiado uso de la inteligencia y de la racionalidad. El primitivismo signa hoy la vida de millones de personas que consideran que sólo así es posible subsistir.

¿Qué hacer?. ¿Cómo hacerlo?. Emerge la necesidad imperiosa de las coincidencias, de los acuerdos entre los liderazgos, indistintamente de las posiciones que detenten. Y para que eso suceda, se hacen sentir las miradas que identifican a varios actores imprescindibles para impedir que la irracionalidad se apodere de Venezuela después del 6D.

La Iglesia en procura de rescatar la moral, buenas costumbres y respeto al prójimo, por lo demás, fundamento imprescindible para el diálogo proactivo y respetuoso. Ese aporte, de hecho, hoy se hace sentir en distintas partes del mundo. Los  emprendedores dispuestos a servirle al país a partir del uso apropiado de la capacidad de gerenciar. Los propios partidos políticos como soporte de la necesidad del orden social y de la capacidad de impedir el arraigo prolongado de la anarquía. Las Fuerzas Armadas y su disposición  a actuar con base en los requisitos que les establece la Constitución de la República. Y, sin duda alguna, los trabajadores organizados y liderados, en atención a la comprometedora realidad de  que será a las empresas y a sus socios productivos, es decir, a sus empleados, a quienes les corresponderá asumir el mayor de los costos ante la urgencia de que la necesidad del entendimiento se convierta, finalmente, en el punto de partida de la estabilidad económica y social de la nación.

Actualmente, las organizaciones partidistas tienen en sus manos la responsabilidad del protagonismo electoral. Están actuando, por razones obvias, como maquinarias electorales: prevalecen los intereses personales con miras a convertir en un hecho positivo la gestión del convencimiento colectivo. Todo gira alrededor de la importancia de coronar una victoria, de un triunfo que, sin embargo, no puede pasar a convertirse en una nueva patente de corso para señalar, enjuiciar, castigar y de imponer procedimientos a partir del resentimiento y de la administración de la venganza. Es, por supuesto, la misma y válida acepción con la que tiene que identificarse la conducta de los llamados independientes, convertidos por anticipado en posibles vencedores electorales en diferentes partes del país.

Construir soluciones a partir de estas realidades implica que, así como no es posible –por inaceptable- hacer política como siempre, tampoco puede pretenderse que la administración del Estado venezolano siga siendo lo que ha sido hasta ahora. Es decir, un culto al personalismo, a la degradación del sano empleo del diálogo, en contra del necesario resguardo al principio de la administración apegada a la ética y a la gerencia de calidad, como a la importancia de que sea una auténtica expresión del servicio al ciudadano

La administración del Estado se tiene que adecentar a partir del mismo momento que la voluntad ciudadana disponga que llegó el momento de cambiar. Y eso es ahora. Pero no para el reemplazo de individualidades, sino de poner en marcha un verdadero proceso transformador capaz de erradicar progresivamente cada una de las causas que han hecho posible lo que cada venezolano percibe: ir a un cargo público es acceder al santuario de la riqueza fácil, del dinero mal habido, del aprovechamiento cuasi criminal  de la representación de la sociedad para afianzar la corrupción.

Cambiar implica, desde luego, no más corrupción, no más despilfarro, no más populismo. Gerenciar tiene que ser una obligación basada en la importancia de entender y convertir en una máxima moral, de  que la hacienda pública no es un botín. También una nueva concepción de la gestión pública apegada  al cumplimiento de la norma, y lo cual implica la rendición de cuentas, como la del sometimiento a la sanción penal y pública cuando se viola esa misma norma.

Sin duda alguna, es todo eso lo que dejan entrever y hacen sentir los resultados de las encuestas  ciudadanas cuando le dicen no a lo que está sucediendo en altas instancias públicas, y se pronuncian a favor de nuevas opciones, de otras alternativas partidistas o independientes para que, desde la Asamblea Nacional, se comiencen a dar los pasos que, inevitablemente, también se tendrán que producir en el resto de la estructura institucional venezolana.

Por último, y no por ello menos importante, no se pueden plantear modificaciones en aquello que hoy es señalado como negativo o inconveniente en el ámbito público, si se desestima la actuación determinante de las diversas instituciones universidades y los gremios profesionales, en respuesta al reto transformador. Su sabiduría acumulada, su experiencia referencial y su relación permanente con las exigencias del futuro, conforman, sin duda alguna, el valioso aval para que sean sus conocimientos y disciplina, las que hagan posible que la tecnología  y los avances científicos se conviertan en la base imprescindible para que se den los pasos necesarios, en procura del desarrollo y del rescate del gran país que es Venezuela.

Egildo Lujan Navas
egildolujan@gmail.com
@egildolujan

FAUSTO MASÓ, EL CAMINO DE VIOLETA CHAMORRO

¿Aceptará su derrota el chavismo? ¿Sabrá la oposición administrar su triunfo? Algo realmente nuevo ocurrirá, porque Chávez ganaba cómodamente las elecciones, con Maduro el chavismo perderá esta y las sucesivas elecciones, si se celebran o si Maduro sigue en el poder. Ya no estamos en los tiempos de Chávez.
Como Francisco Franco, Maduro estaba convencido de tener todo atado y bien atado, habla como si la revolución siempre se impondrá. Se equivoca, los venezolanos olvidaron a Chávez más pronto de lo que nadie hubiera imaginado, solo que Maduro pretende lo imposible: seguir mandando a las  buenas, con votos, o a las malas, con la fuerza. Ignora que el triunfo electoral de la oposición abrirá las puertas a un enfrentamiento entre la futura Asamblea y el chavismo enquistado en Miraflores. A partir de diciembre comienza la pelea, ante la amenaza cierta de otras derrotas en las futuras elecciones como las de gobernadores, o la posibilidad de un revocatorio.
Las revoluciones no entregan el poder, como lo hizo un Rómulo Betancourt y un Leoni, que se alegraron del triunfo de Rafael Caldera, porque la presencia de un presidente opuesto a Acción Democrática demostraba que en Venezuela había una verdadera democracia, podía llegar al poder la oposición. Los chavistas no son los adecos de los años sesenta, quienes habían dado la vida por la democracia. Tampoco los chavistas son verdaderos revolucionarios, la mayoría de ellos no apoyará una dictadura.
¿Maduro es un presidente democrático? ¿Vivimos bajo una democracia? Oigamos cómo habla Maduro, lo que insinúa, a ratos parece consciente de que perderá las elecciones, pero no se imagina en la oposición.
Durante la edición 41 del programa Contacto con Maduro, afirmó: “Solo con nosotros se pueden superar las dificultades. Con la burguesía vendría el caos, vendría la violencia. Si la revolución perdiera las elecciones el 6 de diciembre, es muy probable que en el transcurso de los próximos meses y años la revolución tome otro carácter”.
¿Qué quiere decir? Maduro pretende no abandonar el poder, pero dentro del chavismo, más temprano que tarde, reconocerán la verdad. El chavismo prefiere hasta la salida de Maduro a la pérdida del poder, lo que se volverá inevitable después de una derrota el 6 de diciembre.
Nos aproximamos no solo a la primera gran elección donde vencerá la oposición, sino también a una situación novedosa: la oposición contará con un poder para enfrentar a Miraflores y la confianza de ser mayoría.
Hay razones para el optimismo en la oposición y para un pesimismo creciente en el gobierno, porque inevitablemente las mayorías se imponen. El chavismo no es una fuerza homogénea, hay hasta verdaderos demócratas chavistas que pueden comportarse como los sandinistas, cuando Violeta Chamorro los derrotó, y apostar por la vuelta al poder en un futuro no lejano. Es lo más sensato.
¿Está preparada la oposición? ¿Sabrá manejar estos tiempos difíciles?
Pronto lo sabremos.
Y para rematar, no alcanzan los dólares. Eulogio del Pino aseguró que el petróleo a 40 dólares no es suficiente. “En 40 dólares por barril, estamos por debajo del precio del equilibrio”. Los grandes productores, Rusia y Arabia Saudita, necesitan un precio mayor, pero no les molesta que los pequeños productores, y que el mismo Estados Unidos, dejen de invertir en aumentar su producción. La OPEP ya no funciona como antes, no es un cartel para defender precios.
En esto, como en todo, Maduro vive en un mundo irreal. Pide que la OPEP imponga los precios, como podía hacerlo 20 años atrás. Hoy es imposible.
El futuro es incierto, nunca ha estado tan oscuro para el chavismo que se ha convertido en minoría. Solo falta saber, repetimos, si la oposición estará a la altura del reto que le espera versada previo ablandamiento de la opinión pública nacional.
Fausto Masó
fausto.maso@gmail.com
@faustomaso

CARLOS PADILLA CARPA, EDITORIAL, REPUBLICANOS LIBERALES

Ser republicano y liberal es creer en un país cuya máxima autoridad y representatividad pública sea elegida periódicamente por los ciudadanos, porque se mantiene el credo de la independencia de los poderes públicos y de la descentralización, porque se entiende que nos hay otra riqueza distinta a la que es fruto del trabajo, porque se hacen personales los principios fundamentales de la constitución que defienden la igualdad de las personas ante la ley, los derechos de propiedad y la libre empresa. Porque se cree que el gobierno más eficaz, responsable y sensible es aquel que se encuentra más cerca del pueblo, porque no se quiere que nos gobierne ni represente una casta basada en la sucesión, en ideologías caducas ni en los privilegios del poder o en la exclusión de un sector de la población por otro, Es oponerse a cualquier dictadura que enfrente al concepto "República" y no proteja los valores de la libertad individual, de la familia, de la libertad religiosa, asi como los valores morales y la  ética. Un republicano liberal se propone lograr un país de propietarios con un gobierno limitado y una Venezuela que viva con bienestar y libertad.

Carlos R. Padilla L.
carlos.padilla.carpa@gmail.com

@chino121

CARICATURAS DEL martes, 27 de octubre de 2015 EL REPUBLICANO LIBERAL, DIARIO DE OPINION, RAFAEL RIOS Y/O EDUARDO SANTOS, HUMOR, DEL DÍA, FORMA ESPECIAL DE OPINAR, RECOPILACION, MAS RECIENTES, VENEZUELA,

















Rafael Rios
rariga2@gmail.com

Eduardo Santos
eduardosantos211@gmail.com

@edsantos211

@rariga

CONRADO PEREZ, CLARO Y RASPAO, DESDE VALERA, ESTADO TRUJILLO,

 EL VOTO ES SECRETO.  AHORA SIN MIEDO.
Luego de la derrota en el SIMULACRO los enchufados iniciaron una persecución horrible contra los funcionarios públicos. Ellos no son lectores del pensamiento bolivariano, usan el nombre del Libertador como cualquier babiecas, son sujetos acercados al pensamiento de Hitler quien le decía a sus generales en la postrimerías de su mandato “Mientras más grande es la MENTIRA más gente la creerá”.  


Recuerdan cuando dijeron que el canal de Directivi nos espiaba o que las maquinas tenían un lente que captaba por quien votamos. Esto no solo se alieno en los obreros exclusivamente, empleados profesionales como ahora. NO LE CREAS, el VOTO es absolutamente SECRETO. Ellos van a continuar haciendo agónicas jornadas con MERCAL, Maduro lanzando amenazas refritas,  continuaran haciendo llamadas a los beneficiarios de cualquier Programa mala muerte de ahora, van a seguir ofreciendo vivienda, electrodomésticos, becas a los ancianos y el cuento que los beneficios, de GANAR los demócratas, le serán retirados. Toda una mentira al estilo de Hitler, porque al igual saben que están DERROTADOS.  Seguirán haciendo listas de los obreros y empleados, utilizando los vehículos del gobierno para que en fila casi de formación “militar” transportarlos al Centro de Votación a votar so pena de que quien no acuda al llamado  está votado.  Detrás del paraban NO PIENSES en colores, ideologías, credos. Piensa en ti, en tu familia, en el futuro. Piensa en la ESPERANZA por un mejor vivir. VOTA CON CONCIENCIA ABAJO Y A LA IZQUIERDA POR EL PORVENIR Y POR EL CAMBIO.  Derrotemos este modelo.
QUE LA DIRECTORA DEL CNE NO SE EQUIVOQUE
En la reciente reunión de la MUD y el Comando de Campaña  se  paso revista a la situación del CNE  regional, a la actividad que Gilberto Hernández, Presidente del FUDET, aspirante a Gobernador, representante por ante el CNE del Madurismo, además de paisano y asociado  del Candidato del Circuito N°. 2 y presuntamente quien dirige las acciones de PECULADO DE USO al utilizar bienes del estado para fines político electorales  anda él y en su nombre reclutando los Operadores de las maquinas y los Coordinadores de los Centros de Votación para el CNE. Basta esperar esta semana la conducta de la Directora regional. Les adelanto que tenemos los listados de inscritos del PSUV, de  Maisanta, demás listados del régimen  y del “madurismo”, con solo cruzar los listados se podrá demostrar  este hecho y por supuesto esperar a quien pretendan designar para esos cargos. Hace 17 días incoe un escrito a la Dirección  y Junta Regional del CNE, a los fines de enterar y buscar solución política para que con TRANSPARENCIA crucemos el rio. No adelanto opinión pero que se sepa que NO SOMOS CIEGOS y que el VOTO  NO SERÁ robado o boicoteado por macollas en las Mesas de Votación. ZAPE
¿CURIOSO NO?:    UNA MARCHA DE PENDEJOS.
Hace cerca de 16 años el Periodista y Caricaturista Pedro León Zapata, recientemente fallecido, convoco para Caracas una “MARCHA DE PENDEJOS”, así fue el titulo de la Convocatoria.  Decidí acudir a la marcha. Me impresionó cuando llegue a la Marcha porque el número de asistentes no llegábamos a 200. Me acerque a uno de los colegas “pendejos” participantes y le dije: “Me siento Feliz de la concentración porque en Venezuela con la población actual SOMOS MUY POCO LOS PENDEJOS”, el tiempo me demostró que estaba equivocado, así que ahora otros NO SE CREAN que este pueblo es de PENDEJOS.  ES AUTENTICO.