domingo, 2 de junio de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, DOMINGO 02-06-2019

LUDMILA VINOGRADOFF: NEGOCIAR BAJO PRESIÓN

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 42 minutos
Las reuniones entre el régimen chavista de Nicolás Maduro y la oposición, representada por el líder Juan Guaidó, celebradas en Oslo, son un “déjà vù” de anteriores diálogos que permitieron que Maduro ganara tiempo en el poder, como pretende ahora repetirlo en Noruega, sin muchas probabilidades de que lo logre. La diferencia está en que las condiciones son diferentes para las dos partes en el conflicto. En Oslo el régimen de Maduro, con su período vencido porque ningún país reconoce su reelección fraudulenta de mayo de 2018, llega debilitado a la mesa mientras que la oposición va co... más »

ROMÁN IBARRA: CONFIANZA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 51 minutos
Los errores de la antipolítica que se ha venido imponiendo en Venezuela en los últimos años cuando el liderazgo ha sido rebasado, primero por sus inconsistencias, y luego por el atropello de quienes se sienten ungidos con la sabiduría máxima para dictar pautas en cuanta materia existe, nos tienen en este mar de incertidumbre y desesperanza. En varias oportunidades hemos advertido y recordado los errores que se cometieron y que sirvieron para entregar el país en bandeja de plata al comunismo militarista y corrupto que hoy destruye a Venezuela. El paro petrolero; la huelga indefinida... más »

RAFAEL POLEO: DE NORUEGA A NORIEGA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
El adelanto de unas elecciones presidenciales que se presentan inevitables, porque las exige y terminará imponiéndolas la comunidad internacional de cuyo respaldo dependemos, ha potenciado el daño que nos causan los compatriotas afectados por esa endemia que a cualquier ciudadano normal le hace mirar como barato el precio que la patria tenga pagar para que ellos conquisten Miraflores. A estos enfermos del ego les parece legítimo cualquier pretexto utilizable para debilitar a quien en el momento sea favorecido por la voluble opinión pública. Así es como a Guaidó, en cuyo hombro der... más »

JORGE V. ORDENES-LAVADENZ: LA DESUNIÓN DE LOS MIEMBROS DE LA UNIÓN EUROPEA,

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Del 23 al 26 de mayo hubo elecciones en Europa para elegir representantes del Parlamento Europeo que muchos consideran paquidérmico. Pero los países continúan independientes y disímiles sobre todo en desarrollo económico lo que ha hecho la política de ayuda a los menos desarrollados del este de la Unión Europea (UE). Esta legendaria realidad ha sido el trasfondo de las elecciones parlamentarias que abordaron desde las funciones de liderazgo de las instituciones de la UE, hasta los asuntos políticos de cada uno de los países miembros. Se temía un avance del populismo de derechas y s... más »

ALFREDO MICHELENA: ¿HAY ALGO PODRIDO EN OSLO?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
El diplomático Dag Nylander, director de Paz y Reconciliación del Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega, quien participó en las negociaciones con la FARC en La Habana y luego fue nombrado Buen Oficiante para el tema del Esequibo, es quien está al frente en el proceso de negociación en Oslo. Hay una percepción en el ambiente de que haber aceptado la invitación de los noruegos no ha sido una buena idea. A pesar de las críticas y no teniendo el poder y la fuerza para forzar la salida, Maduro y su combo ven una opción a explorar, teniendo claro los objetivos y el marco temporal ... más »

ANDRÉS OPPENHEIMER: EL PELIGROSO REGRESO DE CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Cuando le pregunté a la novelista chilena Isabel Allende sobre encuestas recientes que muestran que la ex presidenta populista de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, podría ganar las elecciones del 27 de octubre, la escritora meneó la cabeza con asombro y dio una respuesta brutalmente honesta. Me dijo que “Argentina es un país políticamente inmaduro”. Allende se refería al hábito de muchos argentinos de votar a gobernantes peronistas, a pesar de que la mayoría de ellos han arruinado al país. Allende agregó durante la entrevista que “la política argentina siempre ha sido ext... más »

LUDMILA VINOGRADOFF: NEGOCIAR BAJO PRESIÓN

Las reuniones entre el régimen chavista de Nicolás Maduro y la oposición, representada por el líder Juan Guaidó, celebradas en Oslo, son un “déjà vù” de anteriores diálogos que permitieron que Maduro ganara tiempo en el poder, como pretende ahora repetirlo en Noruega, sin muchas probabilidades de que lo logre.

La diferencia está en que las condiciones son diferentes para las dos partes en el conflicto. En Oslo el régimen de Maduro, con su período vencido porque ningún país reconoce su reelección fraudulenta de mayo de 2018, llega debilitado a la mesa mientras que la oposición va con más fuerza con el apoyo internacional, el respaldo y unidad nacional, y una hoja de ruta que se ha convertido en un mantra político religioso.

Esa “pequeña” diferencia del mantra: 1. cese de la usurpación, 2. gobierno de transición y 3. elecciones libres es lo que ha hecho que Guaidó se mantenga en su 1,2 y 3 , y además no abandone la lucha en las calles con las protestas pese a que Maduro arremete contra la Asamblea Nacional persiguiendo y encarcelando a los diputados.

En las dos anteriores tentativas de diálogo, celebradas la primera en Caracas (2016) y la segunda en República Dominicana (2017), bajo la tutela de José Luis Rodríguez Zapatero y el aval del Vaticano, la oposición se había dejado engañar de que debía dejar la calle y el referéndum revocatorio para evitar la violencia y no supo negociar bajo presión.

Justo en medio de las conversaciones el régimen apretaba las tuercas y aumentaba la violencia contra los opositores. Esta vez también arremete e incrementa la persecución con su brazo armado del Sebin, el militar Dgcim, el policial Faes y el paramilitar de los colectivos.

Pero ahora, lección aprendida, la oposición sin complejos ni tapujos no ha abandonado su lucha en la calle a pesar de las reuniones con el chavismo. Así lo ha dicho Guaidó “no nos prestamos para una farsa” al referirse a las conversaciones en Oslo, con el Grupo de Contacto de la Unión Europea, mientras el embajador Carlos Vecchio ya se reunió el lunes con el jefe del Comando Sur de los EEUU, almirante Craig Faller. Todas las opciones sobre la mesa.

En Oslo el chavismo llevaba en su manga 4 cartas, según ha adelantado el embajador chavista en Madrid, Mario Isea, y la página digital Costa del Sol en Caracas de Fran Tovar. Las propuestas chavistas eran elecciones presidenciales y parlamentarias en Diciembre 2019, Nicolás Maduro se queda hasta las elecciones, suspensión de las sanciones económicas, Nicolás Maduro manejaría los recursos financieros que permitirían ayudar a solventar la crisis económica.

En cambio Fernando Martínez Mottola, ex ministro del periodo de Carlos Andrés Pérez, y el segundo vicepresidente del parlamento, Stalin González, fueron enfáticos al asegurar que en Oslo “el cese de la usurpación” no es negociable. Primero es lo primero.

Aparentemente las fuentes de la web Costa del Sol afirman que las propuestas de la oposición serían elecciones presidenciales en 3 meses, gobierno de transición para realizar elecciones y cambio del Consejo Nacional Electoral.

Sea como sea, el canciller venezolano Jorge Arreaza, afirmó a la cadena Al Jazeera que el régimen de Maduro no aceptaba las propuestas de la oposición, “No aceptamos en una mesa de Oslo, o donde sea, cualquier iniciativa para conversar con una pistola en la frente o una orden imperial”.

En estos momentos las partes en conflicto presentan un gran obstáculo como es la “gran desconfianza” que se profesan mutuamente. Pero están condenados a seguir conversando pese al aire de fracaso que les antecede.

Ludmila Vinogradoff
@ludmilavino

ROMÁN IBARRA: CONFIANZA

Los errores de la antipolítica que se ha venido imponiendo en Venezuela en los últimos años cuando el liderazgo ha sido rebasado, primero por sus inconsistencias, y luego por el atropello de quienes se sienten ungidos con la sabiduría máxima para dictar pautas en cuanta materia existe, nos tienen en este mar de incertidumbre y desesperanza.

En varias oportunidades hemos advertido y recordado los errores que se cometieron y que sirvieron para entregar el país en bandeja de plata al comunismo militarista y corrupto que hoy destruye a Venezuela.

El paro petrolero; la huelga indefinida; la plaza Altamira; el Carmonazo, todos en 2002, y la guinda de la torta: la abstención en las parlamentarias de 2005, hicieron posible la locura de regalarle a Fidel Castro y su esclavo Chávez un mundo de oportunidades para desangrar literalmente a nuestro país, y para enriquecer descaradamente a un montón de hampones y aliados del oficialismo.

Con el enriquecimiento grotesco y descarado de Chávez, su familia y sus aliados, se empobreció el país; sus instituciones, y su gente común.

Hoy no hay hospitales; carreteras; servicio de transporte superficial, ni subterráneo; alimentos; medicinas, ni nada. Todo lo destruyeron, pero miserables y cobardes como son, culpan de su fracaso a un enemigo externo, según convenga: El Imperio; los judíos; los escuálidos; España; los antipatriotas. En fin, todos somos culpables, menos ellos que todo se lo robaron y lo exhiben impúdicamente como si alguna vez en sus asquerosas vidas hubieran trabajado.
Hoy somos una vergüenza, solo comparable con lo peor del mundo africano, en cuanto a pobreza; corrupción; inseguridad; mala administración, y pésima calidad de vida de nuestros ciudadanos.

El país con las más grandes reservas de petróleo en el mundo, hoy no es capaz de producir gasolina; ni gas. Venezuela tiene grandes recursos hidroeléctricos, y no produce electricidad; tiene inmensas extensiones de tierras fértiles, y mares relativamente sanos y no produce alimentos; grandes talentos humanos y los expulsa al exterior a sufrir y luego a brindar sus servicios profesionales a industrias de otros países, siendo que su formación ha sido producto de la inversión del Estado venezolano.

Un país al que la providencia todo se lo dio en materia de recursos naturales, es incapaz en manos de comunistas y militaristas ladrones, de producir bienestar a sus ciudadanos.

No obstante, hay que advertir que frente a ese panorama desolador en manos del oficialismo, en la oposición no hemos sabido encontrar la fórmula para vencer a los destructores de la nación.

No hay esfuerzo opositor que no sea ampliamente criticado por unos súper héroes que todo lo saben, pero incapaces de hacer un esfuerzo de unidad. Son más fieros en el ataque a los líderes de la oposición que a los destructores del gobierno. Es decir, conscientes o inconscientemente se ponen al servicio de los intereses de la satrapía corrupta y asesina que viene acabando con nuestro país en los últimos 20 años, y que de seguir cometiendo errores, promete extenderse en el tiempo.

Hoy, luego de varios fracasos por la viveza y mala fe del régimen, se ha vuelto a intentar mecanismos de entendimiento para luego proceder –si es el caso- a negociar una salida democrática, esta vez, por mediación del gobierno de Noruega, y tampoco les gusta a los ¨sabios¨. Ni siquiera hay negociaciones formales, y ya destruyen el intento. Para quién trabajan?

Hacemos un ruego para que se permita a Juan Guaidó llevar adelante las negociaciones, y Dios quiera que alcancemos una solución electoral supervisada internacionalmente, con nuevo CNE, nuevo REP, sin presos políticos, votación universal de los venezolanos dondequiera se encuentren. El líder de la AN necesita nuestra confianza.

Román Ibarra
@romanibarra

RAFAEL POLEO: DE NORUEGA A NORIEGA

El adelanto de unas elecciones presidenciales que se presentan inevitables, porque las exige y terminará imponiéndolas la comunidad  internacional de cuyo respaldo dependemos, ha potenciado el daño que nos causan los compatriotas afectados por esa endemia que a cualquier ciudadano normal le hace mirar como barato el precio que la patria tenga pagar para que ellos conquisten Miraflores.

A estos enfermos del ego les parece legítimo cualquier pretexto utilizable para debilitar a quien en el momento sea favorecido por la voluble opinión pública. Así es como a Guaidó, en cuyo hombro derecho se posa, por ahora, la paloma paráclita, le critican lo que hace porque lo hace, como si no lo hiciera le criticarían por no hacerlo. 

Guaidó hace lo único que él puede hacer y sin duda haría la Sra. Machado si ahora mismo despertara el entusiasmo que una vez despertó, como luego lo despertarían -y ya no lo despiertan- Capriles y Ramos Allup. “Así son las cosas”, como decía Oscar Yanes, “La multitud es hembra”, como dijo Musolinni, y “La donna e mobile”, como dijo Verdi sin que nadie le acusara de machista, por lo mismo de que “así son las cosas”. 

Y, ¿qué es eso “único” que Guaidó puede hacer después de haber hecho todo lo factible? Pues confiar nuestro destino a la comunidad internacional, sociedad de brujas que de que vuelan vuelan y, más por interés económico que por espíritu democrático (“Ya ni en la paz de los sepulcros creo”, dijo Espronceda), ha resuelto montar en Venezuela un régimen como el de Chile pero con petróleo, etcétera. Se cumple la genial parábola galleguiana, con los míster Dánger y los míster Danger, acentuando aquí o allá según hablemos de América o Europa, disputándose la flor de Marisela. Disputa que también enlentece el proceso y fue, por cierto, la causa el fracaso el 2002… Pero esas son aguas profundas. 

Noruega, nación que a sus virtudes suma las ajenas, en este caso la inteligente neutralidad de Suiza, resultó útil a los poderes -Estados Unidos, Europa, Rusia y China- que se disputan la flor de Marisela.  Allá fueron a hablar con los mandaderos de Putin, los enviados de Guaidó. Los que aceptaron hacer el largo viaje al frío, pues no muchos estuvieron dispuestos a colgarse el estigma de negociadores. Situación paradójica, puesto que en esta hora de negociar el de negociador debería ser preciado título.

Pero, ampliando el aforismo yanero –de Yanes, no del Llano: “Así son las cosas cuando las pasiones ponen bruta a la gente”.  Y, ¿por qué hay que negociar? Porque para actuar como se debe, el Presidente de los Estados Unidos tiene que llenarse de razones que satisfagan a la opinión pública estadounidense, y además Guaidó no tiene tripas para echar a la calle una multitud para que la masacren esos sociópatas que nos gobiernan. Tripas que tampoco tiene la Sra. Machado, de mención obligada porque es quien año tras año despotrica contra las soluciones pacíficas sin que por ello se atreva a encabezar la rebelión que pide. ¡Imagínense un alzamiento nacional con la honorable dama en uniforme de tarea, jean y camisa blanca, escoltada por Salas Rohmer, que abandonó el campo de Carabobo; Petit da Costa, Sosa Azpúrua, García Banchs y Smith, que nunca olieron pólvora; Arria, que tiene que hablar amuñuñao para que no se le vayan las costuras!

En fin, ese deplorable coro-corino que teniendo buena voz manda a cantar a otros.     El párrafo anterior deben anotármelo como un elogio a la Sra. Machado, de quien ahí digo que dice disparates pero no los comete. Si la paloma (paráclita) se le hubiera parado (en el hombro), haría lo que Guaidó, pues posibilidad no existe otra. A Noruega hubo que ir, porque lo exigieron los únicos “amigos” que tenemos, quienes deben agotar el repertorio de persuasiones contenido en el manual diplomático. Si después de todo el poder real en Venezuela, sostenido por Rusia y ejercido por los generales, sigue haciéndose el cómico, Trump podrá pasar de Noruega a Noriega. Total, apenas son una vocal y dos palabras.  Dos palabras en inglés, por supuesto: ¡Go ahead! 

Rafael Poleo
@PoleoRafael

JORGE V. ORDENES-LAVADENZ: LA DESUNIÓN DE LOS MIEMBROS DE LA UNIÓN EUROPEA,

Del 23 al 26 de mayo hubo elecciones en Europa para elegir representantes del Parlamento Europeo que muchos consideran paquidérmico. Pero los países continúan independientes y disímiles sobre todo en desarrollo económico lo que ha hecho la política de ayuda a los menos desarrollados del este de la Unión Europea (UE). Esta legendaria realidad ha sido el trasfondo de las elecciones parlamentarias que abordaron desde las funciones de liderazgo de las instituciones de la UE, hasta los asuntos políticos de cada uno de los países miembros.

Se temía un avance del populismo de derechas y sus banderas antiinmigrantes que hoy son pregonadas como una “invasión inminente” con destino Italia, Hungría y Polonia, que también tiene eco en otras partes de Europa… como en Alemania que en 2015 acogió a más de un millón de musulmanes. Países de las fronteras este de la UE se dice que rechazan cualquier abertura a emigrantes sobre todo asiáticos y africanos… que a menudo buscan dirigirse a otros lugares europeos pese a su espetada condición de humanos de segunda categoría. Tampoco Italia hoy acepta inmigrantes africanos. Cabe recordar, a propósito, que el presidente de EEUU habla de edificar una pared de metal en la frontera con México…“que se caliente con la luz solar… y queme a los que intenten pasarla.”

El Foro Algebris Bruegen afirma que las encuestas descartan el resurgimiento de la derecha en Europa y los resultados de la elección le dan la razón. Open Democracy opina que los partidos ultraderechistas están recibiendo “dinero negro” de ultramar. Los “verdes” medio ambientalistas ganaron terreno, Macron de Francia cedió un margen a la ultraderecha francesa, y en España el socialista Sánchez salió ganando con la ultraderecha de VOX marginada. En Italia, Hungría, Polonia e Inglaterra se afianzó la derecha lo que se vaticinaba. Pero nada disminuye la urgencia de encontrar solución al postergado problema de “desarrollo” económico y social” de los países del este europeo para que de una vez se logre la vía al emparejamiento económico ya que la diferencia de idioma y costumbres, más la historia, no dejan de ser obstáculos fáciles de aludir… pero menos fáciles de eludir.

Hay otra preocupación, más compleja e incluso opuesta a la anterior. Y es que los polacos, húngaros e italianos están abandonando sus países por miles lo que lógicamente aflige a los que permanecen. Incluso hay encuestas recientes que muestran que los que permaneces están más preocupados por los coterráneos que se van que por los emigrantes que lleguen. Según Project Syndicate, el Consejo Europeo de Relaciones Internacionales ha hecho saber que el 52% de los italianos favorecerían legislación que declarase ilegal el éxodo de italianos. Votaciones afines en Polonia arrojaron un resultado de 50%, y en Hungría 49% a favor de la ilegalidad de los que se marchan. Resultados similares se asocian con España y Rumania, aunque la ansiedad de emigrar se muestra menor en estos últimos. De todas maneras, fuera de decomisar nacionalidad, confiscar pasaportes y quizá aplicar multas cobrables de alguna manera, resulta intrincado diseñar una penalidad para los que se marchan… como se han marchado de su solar de nacimiento y niñez millones de europeos de todas las naciones que han emigrado sobre todo a América desde 1492. Un problema es que si no hay jóvenes que trabajen y paguen impuesto, no habrá para pagar jubilaciones. Fue una razón para que Alemania dejase entrar refugiados.

Jorge V. Ordenes-Lavadenz
@JvordenesV 

ALFREDO MICHELENA: ¿HAY ALGO PODRIDO EN OSLO?

 El diplomático Dag Nylander, director de Paz y Reconciliación del Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega, quien participó en las negociaciones con la FARC en La Habana y luego fue nombrado Buen Oficiante para el tema del Esequibo, es quien está al frente en el proceso de negociación en Oslo.

Hay una percepción en el ambiente de que haber aceptado la invitación de los noruegos no ha sido una buena idea. A pesar de las críticas y no teniendo el poder y la fuerza para forzar la salida, Maduro y su combo ven una opción a explorar, teniendo claro los objetivos y el marco temporal en el que se debe dar el proceso.

Parafraseando lo que dice Horacio en  la famosa obra de Shakespeare “Hamlet”, aunque no para Noruega sino para Dinamarca,  las “negociaciones en Oslo huelen mal.  Pero ¿qué es lo que huele mal?

 Razones para no negociar

Un grupo de compatriotas insiste que no hay que negociar. Y argumentan, primero, que no se le deben hacer concesiones a quienes han desmantelado y vendido al país al mejor postor, a fin de hacerse no solo con el poder sino también ricos. Y menos si han violado sistemáticamente los derechos humanos. Segundo, no se puede confiar en ellos. La experiencia es muy clara. Y tercero, no podemos reconstruir el país con los que lo han destruido.

En parte tienen razón, porque en una negociación se debe tener claro que ambas partes deben ceder en algo o en mucho. Cuánto y en qué vamos a ceder es un tema álgido que, sin duda, traerá problemas. Baste mirar a Colombia con los acuerdos de paz de La Habana con las FARC y los problemas derivados de ese acuerdo. Sin embargo, la guerra interna (si bien no terminó en su totalidad pues el ELN sigue en ella) al menos ha bajado en intensidad. Y eso es un logro.  Aunque aún persistan las críticas y los problemas de implementación.

En cuanto a la desconfianza, en el régimen también tienen la razón; por eso la participación de una Comunidad Democrática internacional es clave. En cuanto a la eliminación del chavismo, la respuesta es más sencilla: ellos son venezolanos y como tal deben participar en cualquier proceso político si cumplen las normas de la democracia representativa. Puede que desaparezcan como el perezjimenismo -aunque este vive en el corazón de muchos- o se mantengan al acecho como hizo la “pacificada” izquierda de los años sesenta. Para evitar esto, nuestro compromiso será derrotarlo ideológica y prácticamente.

La mejor alternativa es la fuerza

Sin duda que la mejor alternativa para acabar con la pesadilla en la que nos hemos metido es el uso de la fuerza. De esta forma sacaríamos a Maduro y a su combo del poder y los meteríamos a todos presos para que paguen sus crímenes.

No habría negociación sino la capitulación del régimen. Y como las condiciones del armisticio las pone el vencedor, todo lo anterior sería posible. Podemos imaginarnos a los alemanes firmando hace 99 años el Armisticio de Compiègne y luego el “Tratado de Versalles”. O mejor imaginémonos el desmantelamiento del nazismo con las tropas aliadas entrando a Berlín en 1945.

Lo anterior es pura imaginación. La oposición venezolana no tiene la fortaleza  para compeler la salida del régimen por la fuerza. Ni por la presión de calle, como sucedió con Chávez en abril de 2002 aunque esta vez la ruptura interna de la institución militar deberá ser más radical; ni por una acción militar sea doméstica, internacional o combinada.  La primera sería el clásico golpe de Estado, la segunda, la cacareada invasión -intervención- de fuerzas internacionales y la tercera una combinación de ambas.

Muchos piensan que lo que hace falta para que los marines marchen hacia Miraflores es que se lo pida Guaidó, o mejor dicho que la Asamblea Nacional lo autorice sobre la base del artículo 187-11.  Aquí merece la pena citar al reconocido politólogo venezolano Ángel Álvarez cuando dice en un tuiter: “Creer que una potencia militar internacional no interviene un país determinado porque una fuerza desarmada y debilitada no se lo pide o lo impide es de una gran candidez política. Las invasiones ocurren cuando realmente interesan al invasor, “no a petición de parte interesada.”

¿Negociar otra vez?

En un anterior artículo argumentábamos que no es el método, es decir, la negociación con sus variantes lo que ha fracasado en repetidas ocasiones. Una negociación tiene éxito cuando hay condiciones para ella. Y es evidente que, a diferencia de 2003-2004 y en especial del 2014 o 2017-2018 ahora se han dado cambios importantes. Solo para nombrar dos: primero hay un liderazgo reconocido de Juan Guaidó, y segundo la comunidad internacional que acompañó los anteriores procesos ahora tiene una posición muy firme en defensa de la democracia y la libertad en Venezuela y maniobra para que esta crisis se resuelva tan rápido como sea posible.

En otras palabras, para el proceso en Oslo, que se ha vendido como una mediación, la oposición va mucho más fuerte que en las dos anteriores. Esto no asegura que el proceso de Oslo resuelva el cómo saldrá Maduro y su combo del poder; pero es una alternativa que había que explorar.

Un marco claro

El gobierno de Guaidó ha sido reacio a sentarse a negociar. Razones no le faltan. Por esto, desde el comienzo, esta alternativa se mantuvo en secreto hasta que el régimen la coló para debilitar a Guaidó –al menos logró que una jauría verbal le cayera encima. De allí que al aceptar que esta es una de las diferentes alternativas que se exploran dejó establecido un marco muy claro y que todos conocemos: “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”.

La comunidad internacional abrió un compás de espera para ver qué pasa en Oslo. El Grupo de Lima ha mantenido una cierta distancia de la iniciativa, mientras el Grupo Internacional de Contacto (impulsado por la Unión Europea) la recibió muy bien, insistiendo en que la solución pasa por unas elecciones “libres y justas”. Incluso Rusia y Cuba también apoyan las conversaciones en Oslo; pero insisten en no imponer un ultimátum a Maduro -lo que da mala espina.

Por su parte, EE.UU. fue muy claro y en un comunicado dijo que “… lo único para negociar con Nicolás Maduro son las condiciones de su partida” y esperan “…que las conversaciones en Oslo se centren en ese objetivo, y si lo hacen,… el progreso sea posible”. Advirtió que “los esfuerzos anteriores para negociar el fin del régimen y las elecciones libres han fracasado porque el régimen los ha utilizado para dividir a la oposición y ganar tiempo”.

¿Por qué Oslo?

Los noruegos han aquilatado una bien merecida fama como agenciadores en la solución de conflictos entre o intrapaíses. Desde los noventa han participado en unos 10 procesos. De ellos dos en la región: el de Guatemala  (1996)  y ahora en el de Colombia.  Por cierto que el diplomático  Dag Nylander, director de Paz y Reconciliación del Ministerio de Asuntos Exteriores noruego, quien participó en las negociaciones con la FARC en La Habana y luego fue nombrado Buen Oficiante para el tema del Esequibo, es quien está al frente de este proceso.  Nylander, sin duda, conoce el tema y a las partes.

Lo preocupante es que estas intervenciones noruegas, en la mayoría de los casos, han durado años y lo de Venezuela es un asunto a resolverse lo más rápido posible.

Según se ha dejado colar, el punto central que se trata en Oslo es la realización de elecciones “justas y libres” para fines de año con la supervisión de  la comunidad internacional. Otros temas son los usuales, ya tratados anteriormente, como desarmar y dispersar a los colectivos, el ingreso de ayuda humanitaria, la liberación de los presos políticos y la participación de todos los inhabilitados en la contienda electoral.

¿Convenía ir a Oslo?

Solo el anuncio de que se estaba negociando creó malestar, no solo en Venezuela sino en el exterior. A Luis Almagro, secretario general de la OEA, no le gustó y como vimos EE.UU. tiene sus aprensiones. Pero Europa tiene peso y esto empujó para que las negociaciones se dieran.

La ventaja de ir a Oslo es que “todos están avisados”, es decir,  todos sabemos a qué atenernos y las tácticas del chavismo. Decir que es lo mismo que antes es no entender que las condiciones que existían en 2017-2018, o antes en 2014, cambiaron y en algunos casos como en el contexto internacional ese cambio ha sido sino radical al menos muy importante.  En lo doméstico no solo está el liderazgo de Guaidó sino el deterioro del pranato en el poder que se evidencia cada día.

Vale la pena volver a insistir que aquí el punto clave es convencer a Maduro y a su entorno de que medirse en unas elecciones limpias les es más conveniente que intentar mantenerse en el poder y ser sacado por la fuerza finalmente; por eso la amenaza creíble del uso de la fuerza es clave, aunque esa fuerza sea solo para quebrar significativamente la alianza en el poder.

Si Oslo fracasa, la comunidad internacional tendrá que entender que hay poco espacio para maniobrar una salida no violenta y que una salida de fuerza sería una solución válida.

Alfredo Michelena
@Amichelena

ANDRÉS OPPENHEIMER: EL PELIGROSO REGRESO DE CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER

Cuando le pregunté a la novelista chilena Isabel Allende sobre encuestas recientes que muestran que la ex presidenta populista de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, podría ganar las elecciones del 27 de octubre, la escritora meneó la cabeza con asombro y dio una respuesta brutalmente honesta. Me dijo que “Argentina es un país políticamente inmaduro”.

Allende se refería al hábito de muchos argentinos de votar a gobernantes peronistas, a pesar de que la mayoría de ellos han arruinado al país. Allende agregó durante la entrevista que “la política argentina siempre ha sido extraña. Eligen a la gente más rara... Perdón a los argentinos amigos míos, pero así lo vemos desde afuera”.

La escritora tiene razón. La inmadurez puede ser definida como falta de sensatez, o buen juicio. Y el principal problema de Argentina ha sido su costumbre infantil de vivir más allá de sus posibilidades, y —como vimos más recientemente durante el mandato de Fernández de Kirchner— culpar a otros cuando se acaba la fiesta.

La mayoría de las encuestas muestran que la fórmula populista de Fernández de Kirchner está ligeramente por delante o empatada con el actual presidente Mauricio Macri, que se postula para la reelección.

La ex presidenta, que gobernó de 2007 a 2015, anunció recientemente que se presentará como candidata a vicepresidenta, y nombró a su ex jefe de gabinete, Alberto Fernández, como su candidato presidencial.

Alberto Fernández había criticado fuertemente a la ex presidenta en años recientes, y puede haber sido elegido por ella para tratar de ganar votos moderados. Algunos especulan que ella en algún momento hará un enroque y se colocará como candidata a la presidencia.

Si llegara a ganar la ex presidenta, puede que Allende se haya quedado corta al describir a Argentina como un país “políticamente inmaduro”. Sería más bien un país políticamente masoquista, o suicida.

El gobierno de Fernández de Kirchner se benefició de la mayor bonanza económica en la historia reciente de su país gracias al alza de los precios mundiales de la soja y otras exportaciones agrícolas argentinas. Y, a pesar de eso, la ex presidenta dejó el país en bancarrota.

En lugar de usar esa bonanza económica para mejorar los estándares educativos, construir proyectos de infraestructura, convertir al país en un imán para las inversiones extranjeras en industrias del futuro y ahorrar para los años de las vacas flacas, Fernández de Kirchner la derrochó en subsidios sociales insostenibles.

Fue una gratificación instantánea, a expensas del atraso a largo plazo. Pan para hoy, hambre para mañana.

Entre 2010 y 2015, durante su mandato, la cantidad de hogares que recibieron subsidios del gobierno aumentó de 40.7 por ciento a 59.3 por ciento, según cifras oficiales. Durante el gobierno de Macri, esa cifra bajó ligeramente, al 56.9 por ciento, en parte porque Macri no se atrevió a hacer recortes drásticos por temor a que desencadenaran protestas sociales que hicieran al país ingobernable.

Los funcionarios del gobierno me dicen que Macri redujo la corrupción en la asignación de los subsidios que heredó, y obligó a muchos beneficiarios a enviar a sus hijos a la escuela o a buscar trabajo.

Tal vez sea así, pero el hecho es que Argentina es un país donde una minoría de 7.8 millones de personas que trabajan en el sector privado están subsidiando a 18.8 millones de personas que reciben pagos del gobierno, incluidos los subsidios, jubilaciones y empleos públicos. Eso es insostenible en cualquier país del mundo.

En una entrevista reciente, el asesor de imagen de Macri, Jaime Durán Barba, me dijo que aún confía en que, a pesar del actual bajón económico, Macri será reelegido. Según me dijo, los argentinos tienen todavía fresca la memoria de la corrupción masiva de la ex presidenta, sus estadísticas económicas ficticias y su desdén por las instituciones democráticas. La mayoría no querrá volver al pasado, agregó.

Ojalá que así sea. Elegir la fórmula de la ex presidenta sería un acto de increíble inmadurez política, y condenaría a Argentina a una nueva fiesta populista, seguida del declive económico y de una mayor pobreza. Recemos por Argentina. 

Andrés Oppenheimer
@oppenheimera