domingo, 1 de septiembre de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, DOMINGO 01-09-2019

SOLEDAD MORILLO BELLOSO: EN LA NECIA BÚSQUEDA DE LA FANTASÍA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 12 minutos
Los abyectos de uno y otro bando que, asidos a pretextos, se niegan a procesos de negociación coinciden en ser quienes curiosamente no están pasando "roncha". Sea de origen limpio, dudoso o sucio, tienen dinero (en abundancia) para aguantar el desastre sin pasar calamidades personales o familiares, sin realmente enfrentar ni un día de privaciones vitales. Plantean entonces sus propuestas desde el confort de su situación de vida almohadada. Nunca se angustian por si al abrir los ojos por la mañana habrá o no algo que poner en un plato para alimentar a unos niños que miran con ojos d... más »

RAFAEL GARCÍA MARVEZ: DE BARBADOS A LA CASA BLANCA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 22 minutos
Dentro de las características de nuestra política, destacan de manera especial —más aún en gobiernos no democráticos y con señales graves de evidentes debilidades autoritarias— los cambios intempestivos, frecuentes y desconcertantes a la vez. Son tan comunes que nos convierten, a quienes opinamos con frecuencia, en una especie adicta a incurrir en oscuros equívocos. Sin embargo, lo importante en estos casos tempestuosos es retomar una y otra vez, cuantas veces sea necesario, el nuevo rumbo por donde se desarrollan los acontecimientos; no quedarse atorado en el tema por mantener ca... más »

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: ¿HASTA DÓNDE LLEGA EL CAOS?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 34 minutos
Muchas veces el desconocimiento del significado de “política”, lleva a pensar equivocadamente. Así como a actuar incoherentemente. Y es que tales situaciones se dan no sólo al momento de hacer consideraciones que rayan en conjeturas, debido a escuetas y groseras especulaciones que no llegan a ningún lugar. Sino que también surgen de posturas que se asumen de forma apremiante, improvisada. Y por tanto, tergiversada. Es lo que ciertamente sucede cuando se pretende argumentar opiniones al margen de las propias realidades. O suponer explicaciones sin pruebas de fondo y forma. Este tip... más »

CARLOS ALBERTO MONTANER: EN COLOMBIA ESTALLÓ LA PAZ

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 43 minutos
La ruptura se podía prever. En enero de 2019, desde la clandestinidad, Iván Márquez había declarado que fue un error entregarle las armas a un “estado tramposo”. Iván Márquez, Jesús Santrich y “El Paisa”, rodeados de algunos conmilitones, finalmente retomaron la lucha. Alegaron, naturalmente, la causa de los pobres y la falta de garantías para los ex guerrilleros que seguían siendo exterminados. “Timochenko” inmediatamente declaró que los disidentes de las FARC “sólo” eran un 10% de su grupo. El 90 restante seguía apegado a la fórmula de la paz. Les faltó contar la parte más s... más »

GABRIEL BORAGINA: ROBARON, PERO HICIERON

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 55 minutos
"Robaron, pero hicieron" es el slogan con el cual políticos y quienes los votan justifican sus latrocinios una vez alcanzado el poder. En el fondo, está el dogma marxista detrás de este slogan. Por el cual, se da por sentado que la única manera de hacer cosas es mediante el robo, con lo que el robo queda "admitido" socialmente, aunque este penado jurídicamente (menos cuando el que roba es el propio gobierno a través de los impuestos y otros "pretextos" legales). Si el robo está aceptado para todos como "único remedio" para solucionar problemas económicos de la gente, la sociedad ci... más »

BEATRIZ DE MAJO:LA NUEVA “MARQUETALIA”.

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Una declaración heroica, con todo y fanfarria, le comunicó al país colombiano que Iván Márquez, Jesús Santrich, El Paisa y Romaña regresarán al combate y darán comienzo a una nueva era de lucha armada, a una renovada “Marquetalia”. Una Marquetalia resulta ser – de acuerdo a Wikipedia - un territorio sin control del Estado. Ello si nos retrotraemos a la era de los inicios de la subversión en el país vecino, particularmente en la región del Tolima. Pero hurguemos un poco más dentro del tema. El altisonante comunicado de los guerrilleros y antisociales estaba dirigido a Colombia, sin ... más »

SOLEDAD MORILLO BELLOSO: EN LA NECIA BÚSQUEDA DE LA FANTASÍA

Los abyectos de uno y otro bando que, asidos a pretextos, se niegan a procesos de negociación coinciden en ser quienes curiosamente no están pasando "roncha". Sea de origen limpio, dudoso o sucio, tienen dinero (en abundancia) para aguantar el desastre sin pasar calamidades personales o familiares, sin realmente enfrentar ni un día de privaciones vitales. Plantean entonces sus propuestas desde el confort de su situación de vida almohadada. Nunca se angustian por si al abrir los ojos por la mañana habrá o no algo que poner en un plato para alimentar a unos niños que miran con ojos de desahucio y han sustituido el "bendición" por gruñidos de hambre. Sufren por el país, quizás, a su manera, pero no tienen carencias propias sobre su espalda. Eso tal vez les hace sentir que una negociación sería, además de un tatuaje de perdedores, una evidencia de debilidades que (según ellos) no tienen. 

Pero en el medio del bramido de los abyectos está el país, el país que no come y al que las ropas raídas se les deslizan por los huesos ya sin panículo adiposo. El país que no tiene empleo. El país de las industrias apagadas, los comercios sobreviviendo a duras y a penas, los empleados públicos ganando mal y cayendo en las turbias tentaciones de hacerse de ingresos extras en las trochas de la corrupción. El país donde ya no es posible la pedantería de llenarse la boca hablando pomposamente de recursos naturales. Está el país dañado, roto, sucio, que huele mal. El país hostil donde la vida no vale nada. El país que se queda sin maestros, profesores e investigadores. El país del que huyen los médicos y enfermeros. El país con medios de comunicación mediocres que llenan la pantalla con concursos de belleza que son muestra de la profunda estupidez que ha tomado de su cuenta a los ejecutivo de los canales y los revuelca en la banalidad. El país que cada día se ahoga más y más en alcohol y se llena el cuerpo de drogas. El país que piensa en irse a cualquier parte y como sea. El país de muertos en vida deambulando por calles destrozadas. 

Ese país no lo ven esos grandilocuentes que se oponen a cualquier negociación. Y si de soslayo lo ven, no les importa. Los de uno y otro bando, paradójicamente, son caras opuestas de la misma moneda. Ambas especies viven asomados a la mar pero sin mojarse las patas. Y alimentan en sí mismos (y en otros) la necia búsqueda de la fantasía. Viven en una versión criolla de la tierra del verde jengibre. Son incapaces física y espiritualmente de ponerse en la piel de los que sufren. Pero, ah, tienen una narrativa cargada de frases hechas y lugares comunes sacados del diccionario de la demagogia patriotera que consigue cautivar (y manipular) a muchos que buscan en donde sea algo que se parezca a una pequeñita esperanza de la que aferrarse. 

En el medio hay también los que pretenden vender un protoplasma viscoso. La juntura entre Claudio Fermín y Juan Barreto -contra natura- despliega el hedor de la payasada oportunista, de la pesca en el fango revuelto. A Claudio le sobran varios kilos y a Juan Barreto más bien fanegas. Pero en su lenguaradas cargadas de chupetines churriguerescos pringados de cianuro pueden caer algunos desesperados incautos. 

Por supuesto que habrá negociaciones. No lo duden. Fuera del territorio. Con "palabreros" de diversas nacionalidades. No será, por cierto, en los términos que pretendan imponer Maduro o Trump. El uno no tiene fuerza para empecinarse y al otro no le importa tanto el asunto como para dejarse la piel. Este proceso, mucho más complejo y empastelado de lo que algunos con mentalidad simplona creen, tomará aún más tiempo, para desembocar en un acuerdo, incómodo para ambos bandos en disputa. Es un camino largo y espinoso el que aún tenemos por delante. Y perderemos, para nuestra infinita desgracia, la poca inocencia que nos queda como personas y como país. De esta caja de Pandora no saldrá la esperanza. Puede salir tal vez la sensatez, esa que hace ya tantos años ha estado callada y ausente. 

Y luego -porque siempre hay un luego- entenderemos que un país no se hace a punta de gritos y no deben guiarlo nunca los que insultan más. El liderazgo que se precisa es el que no tiene que recurrir a discursos manidos. Y si finalmente optamos por la democracia de verdad y no solo de papel, será bueno que comencemos por entender que un demócrata respeta y se hace respetar, pero nunca se inclina ante nadie y no compra las órdenes de esos que desde cuarteles y palacios han convertido este país en una degradante película. Un demócrata no comulga ni colabora con la necia búsqueda de la fantasía. 

Soledad Morillo Belloso
soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob

RAFAEL GARCÍA MARVEZ: DE BARBADOS A LA CASA BLANCA

Dentro de las características de nuestra política, destacan de manera especial —más aún en gobiernos no democráticos y con señales graves de evidentes debilidades autoritarias— los cambios intempestivos, frecuentes y desconcertantes a la vez. Son tan comunes que nos convierten, a quienes opinamos con frecuencia, en una especie adicta a incurrir en oscuros equívocos.

Sin embargo, lo importante en estos casos tempestuosos es retomar una y otra vez, cuantas veces sea necesario, el nuevo rumbo por donde se desarrollan los acontecimientos; no quedarse atorado en el tema por mantener campante el récord de aciertos entre estos enredijos de cosas invisibles.

Entrelazando los ovillos, no hay que devanarse los sesos pensando mucho para llegar a la conclusión de que el gobierno usurpado por Nicolás Maduro tiene un final determinado. Estamos a la puerta de dar el último paso que nos conducirá al gobierno de transición; el paso más importante de la serie establecida por el presidente (e) Juan Guaidó hasta llegar a la última etapa —elecciones libres— que se supone se hará con buenos avales.
Hasta unos pocos meses atrás no había confianza en el voto como elemento de solución que garantizara la realización de elecciones libres y justas que decrete la alternancia en el poder. Todas las estadísticas indican que más de 80% apoya esta salida democrática; además de que, llegado el momento, “este grupo” sufragaría por la oposición. Difiere de estos números, la encuestadora Datanálisis,  “que señala que” 76% prefiere la opción de invasión extranjera, en discrepancia con otras mediciones estadísticas que se apuntan perfectamente a la salida electoral preferentemente. De manera muy coloquial, diría yo que a los venezolanos lo que les interesa es salir de esta cosa sin importarle el procedimiento ni las consecuencias; justamente a esto conduce el desespero, el hambre.
La premura por el caos dificulta, en sumo grado, que se desarrollen en las mesas de negociaciones los acuerdos para no verse en el aprieto de vaciar las cacerinas; recurrir a las urnas electorales y no a otro tipo de estuches fúnebres. Esa es la razón de todas estas gestiones hasta ahora infructuosas que no responden a factores de orden financiero que muchos irresponsables, que se dicen de oposición, se encargan de denunciar a los cuatro vientos sin una sola prueba que mostrar.
Desde la semana pasada para acá, se está produciendo un hecho de profundo alcance al cual algunos no le han dado la importancia que merece. Es cuando se genera el diálogo que en esta oportunidad se inició en Noruega, pasa luego a Barbados hasta que se produce el intempestivo abandono del régimen de la mesa de negociaciones con la excusa infundada del bloqueo por parte de Donald Trump. Lo extraño es que esa rabieta de Maduro procede contraria a cualquier lógica. Raudos, toman el avión y vuelan a la capital norteamericana a reanudar lo que a continuación resultó ser el viejo diálogo en la búsqueda de la salida de Maduro por parte de sus más cercanos compañeros, para ir a unas elecciones presidenciales. Luego, caemos en cuenta por qué, semanas atrás, altos funcionarios de ese poderoso gobierno ponían como condición invariable para que se dé ese proceso electoral la salida de Nicolás Maduro de Miraflores. Este hecho es la demostración más evidente de la fragilidad que en estos nuevos tiempos sufre el gobierno absolutista, a pesar de que en el escenario interno, hacia la calle, no se refleje con tanta nitidez.
Pienso que de la Casa Blanca, la cueva del lobo donde ahora les tocó sentarse a los gestores de Maduro, saldrá de manera definitiva el desenlace de la crisis que vive la nación venezolana. Es un “lo toma o lo deja”. Si lo deja, es muy probable que el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el almirante Craig Faller, reciba la orden para hacer lo que sea preciso en Venezuela. Nuestro país está de nuevo a las puertas de un acontecimiento histórico. Ojalá que La Providencia interceda en esta oportunidad para que dé los frutos que riega la tierra y la haga renacer y producir. Que espante la consternación de este sufrido pueblo, que eche al averno el rostro del fascismo.
Rafael García Marvez
@RGarciaMarvez

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: ¿HASTA DÓNDE LLEGA EL CAOS?

Muchas veces el desconocimiento del significado de “política”, lleva a pensar equivocadamente. Así como a actuar incoherentemente. Y es que tales situaciones se dan no sólo al momento de hacer consideraciones que rayan en conjeturas, debido a escuetas y groseras especulaciones que no llegan a ningún lugar. Sino que también surgen de posturas que se asumen de forma apremiante, improvisada. Y por tanto, tergiversada. Es lo que ciertamente sucede cuando se pretende argumentar opiniones al margen de las propias realidades. O suponer explicaciones sin pruebas de fondo y forma. 

Este tipo de problemas generados por la carencia de referencias válidas, hace que muchas personas, sin conocimiento exacto o escasamente aproximado del núcleo del cual dimanan las dificultades o contradicciones, se tornen atorrantes y hasta belicosas al pretender justificar su obstinación. En materia de gobierno, por ejemplo, debe reconocerse realmente que buena parte de los problemas que ocurren en sus predios, son producto de desatinadas o disparatadas consideraciones de momento. Y que además, terminan calificándose de “políticas públicas”. Aunque problemas de otra índole, igualmente se han intensificado en los últimos tiempos. 

De entrada, no podría obviarse que las incongruencias asomadas por el gobierno, y que han convalidado el autoritarismo mediante el cual el régimen busca imponer sus criterios. Pero al mismo tiempo, se ha servido del mismo para haber animado el enrarecimiento de las relaciones y condiciones que vive el país. En consecuencia, se ha acentuado la crisis política cuyas secuelas han devenido en complicaciones de la economía y en descomposición de la sociedad. 

Cabe así aludir al problema educativo nacional el cual no se ha resuelto con meras arengas que sólo confunden más que aclarar dilemas o precisar posiciones. El dictamen del ilegítimo tribunal supremo de justicia, TSJ, en torno a ordenar elecciones universitarias, es una de de esas razones que han disparado las mayores y más disonantes alarmas a nivel político-institucional. Tampoco, nada resuelve el régimen creando en cada ciudad o pueblo instituciones de educación superior dirigidas por militares y llevadas por furibundos sin formación académica y docente. 

Si tal alusión se analiza a manera de consideración desde la perspectiva comparativa, podría concluirse que dicha decisión provocará serios inconvenientes desde todo punto de vista. Debería entonces saberse que en Venezuela existen más de 300 instituciones de educación superior entre universidades, institutos universitarios, colegios universitarios, tecnológicos, pedagógicos. Así como otras instituciones con delegación para otorgar licenciaturas como seminarios religiosos y academias militares. Eso, sin contar que muchos de ellos tienen anexiones mediante núcleos y extensiones en ciudades y poblaciones del país. 

Sin embargo, con base en la matemática elemental, ello significaría que cuantitativamente el problema no se supera creando más instituciones de educación superior. Al respecto, resulta contradictorio titubear sobre el alcance de la investigación que se realiza, al menos, en las más importantes universidades venezolanas como la UCV, ULA USB, UC, UDO y LUZ. Por nombrar apenas uno de esos resultados, está la “orimulsión”, contenido que facilita la extracción del petróleo pesado que se extrae, fundamentalmente de los bitúmenes ubicados, fundamentalmente, en el sureste venezolano. El mismo, descubierto entre investigadores de la UCV y de la ULA. 

En general, debe decirse que los logros obtenidos por académicos universitarios en las distintas áreas del conocimiento, son ampliamente utilizados gracias a convenios nacionales e internacionales. Sin dejar de hacer mención, por supuesto, a la labor y resultados de egresados al sustentar y apoyar procesos que comprometen decisiones que giran alrededor de distintos proyectos de desarrollo. 

Lo que sí es cuestionable, son aquellas decisiones injustificadas que intentan dudar de estos resultados académicos. Más, al intentarse poner en marcha decisiones que no se corresponden con la misión de la Universidad que contempla la misma Ley de Universidades cuando estipula el compromiso institucional de actuar como pivotes del desarrollo de la nación. O porque el régimen atiende primeramente el llamado de instituciones de educación superior carentes de proyecto y de propuestas en firme. 

No entiende que una universidad que carezca de procedimientos institucionales en un todo de acuerdo con un proyecto académico consolidado, no debe llamarse “Universidad”. Escasamente llegaría a nivel de “cuartel” por permitirse el ingreso de estudiantes al margen de su rendimiento pasado, de sus aptitudes vocacionales y de sus capacidades demostradas. Esta realidad, pudiera generar una situación en la que “el remedio sería peor que la enfermedad”. 

Para exasperar el grado de crisis que vive la educación superior, el régimen se ha valido de excusas consideradas “constitucionalmente” como lo de la gratuidad de la enseñanza. Desde luego, desconociendo que ante las exigencias que plantea la formación universitaria, de cara al esfuerzo financiero que debe hacer el Estado, otorgando el presupuesto de ley, no tendría sentido pensar en la excelencia y, menos en la calidad aducida desde toda plataforma funcional académica. Quizás, de esta breve forma explicativa pudiera inferirse una respuesta que satisfaga le interrogante que todo venezolano se hace: ¿Hasta dónde llega el caos?

Antonio José Monagas 
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas 

CARLOS ALBERTO MONTANER: EN COLOMBIA ESTALLÓ LA PAZ

La ruptura se podía prever. En enero de 2019, desde la clandestinidad, Iván Márquez había declarado que fue un error entregarle las armas a un “estado tramposo”.  

Iván Márquez, Jesús Santrich y “El Paisa”, rodeados de algunos conmilitones, finalmente retomaron la lucha. Alegaron, naturalmente, la causa de los pobres y la falta de garantías para los ex guerrilleros que seguían siendo exterminados. “Timochenko” inmediatamente declaró que los disidentes de las FARC “sólo” eran un 10% de su grupo. El 90 restante seguía apegado a la fórmula de la paz.  

Les faltó contar la parte más sustanciosa de la historia. Marlon Marín, sobrino de Iván Márquez y “lazarillo” de Santrich (casi ciego), le declaró a la DEA en Estados Unidos, que a ellos les había tocado pactar con el Cartel de Sinaloa una entrega grande de cocaína colombiana después de la firma de la paz entre el gobierno de Santos y las FARC. Habían sido descubiertos en flagrante delito o “con las manos en la masa”, como dice el pueblo llano.  

En realidad, Colombia no era un estado tramposo. Especialmente desde que Iván Duque ganó la presidencia en agosto de 2018. Antes, en la época de Juan Manuel Santos, lo había sido. De lo contrario, Santos hubiera aceptado el resultado del referéndum sobre el proceso de paz y lo habría replanteado. Santos hizo trampas y lo desconoció en beneficio de las FARC. 

El error original fue igualar a los narcoguerrilleros comunistas con el Estado colombiano. Eso siempre es un disparate que acaba mal. Es legítimo que existan conversaciones de paz, pero es nefasto que se olviden las diferencias. La narcoguerrilla se maneja con unos códigos morales y políticos absolutamente diferentes y contrarios a los del estado colombiano. 

A los narcoterroristas no les importa incurrir en la voladura del club social El Nogal, con la muerte de 33 personas (algunos de ellos niños) y más de 160 heridos, porque la historia estaba de su parte. Son simples “gajes del oficio”. Y luego vienen las preguntas retóricas: “¿qué significan unas cuantas niñas campesinas violadas o adversarios secuestrados o asesinados ante la tarea ciclópea de liberar a los pobres de sus cadenas? ¿Qué puede importar mil kilos de cocaína enviados al Imperio ante el proyecto final de una sociedad sin clases, feliz y en paz”? 

Al Estado colombiano, en cambio, forjado en torno a los ideales liberales de los republicanos latinoamericanos del siglo XIX, el cumplimiento de las leyes es una condición esencial. Ese fue el leitmotif de Francisco de Paula Santander, el hombre clave de la independencia colombiana, y quien desde entonces les confirió unas señas de identidad a ese país tan hermoso y singular de América Latina.

Es cierto que en Colombia reina una enorme corrupción, y también que las fuerzas de orden público con frecuencia violan las leyes, pero la diferencia con las FARC o el ELN (y con todas las mafias), es que los narcoterroristas cuentan de antemano con la absolución marxista a todos estos pecados o comportamientos porque los cometen en nombre de una doctrina supuestamente “científica” que tendrá su día glorioso tras el triunfo definitivo. En cambio, los funcionarios y militares de la República que se extralimiten en sus tareas deben enfrentarse permanentemente a sus delitos. 

Ya sé que la mayor parte de los asesinos de las FARC y del ELN no han dedicado un minuto a leer a Marx o a sus epígonos, pero les basta la vulgata, o el rumor de la vulgata, para llenarse la boca hablando de “los pobres” y de las causas de esa desgracia. Cuando, en realidad, vuelven a la selva y al delito porque es en esa atmósfera en la que se sienten material y emocionalmente recompensados.  

Le toca a Duque organizar la batida final de estos criminales. En el momento en que Santos comenzó a pactar la falsa paz las FARC estaban cuasi derrotadas. Duque no debe perder tiempo. Ahora o nunca.    

Carlos Alberto Montaner
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner 

GABRIEL BORAGINA: ROBARON, PERO HICIERON

"Robaron, pero hicieron" es el slogan con el cual políticos y quienes los votan justifican sus latrocinios una vez alcanzado el poder.

En el fondo, está el dogma marxista detrás de este slogan. Por el cual, se da por sentado que la única manera de hacer cosas es mediante el robo, con lo que el robo queda "admitido" socialmente, aunque este penado jurídicamente (menos cuando el que roba es el propio gobierno a través de los impuestos y otros "pretextos" legales).

Si el robo está aceptado para todos como "único remedio" para solucionar problemas económicos de la gente, la sociedad civil se convertirá -más temprano que tarde- en otra de ladrones que se robarán continuamente unos a otros. No cuenta -quien pronuncia esa frase- que, en dicho marco, lo que es objeto de robo será dejado de producir por el antes dueño (hoy robado) porque para robar algo de alguien otro debió haberlo producido primero, y es esta la parte que no refieren. Porque, si lo razonara, advertiría lo absurdo del slogan.

Y es marxista porque, justamente fue Marx el que decía que la producción capitalista no era más que un dato, o sea algo "dado", presupuesto. Y que obedecía a ciegas "fuerzas materiales" de producción. Para Marx, la producción y la riqueza eran algo presupuesto, y -conforme a su determinismo- siempre seria así. Ergo, quien aprueba el robo es porque da por sentado que la propiedad privada no existe o no debería existir, entonces contribuye a su abolición de la manera que puede, que es precisamente robándola.

Quien pronuncia el eslogan cree que el gobernante al que se refiere robó a otros para darle cosas a él, a su familia, o a otros "en necesidad". Nunca se cuenta entre los robados. Sin embargo, está en un error, porque cuando el gobernante se decide a robar no discrimina a sus víctimas (salvo en el discurso cuando declama "a los cuatro vientos" -y a quien quiera escucharlo y a quien no también- que el despojará a los ricos para darles a los pobres y -de esa manera- consumar la "justicia social").

No obstante, esto nunca es así, lo sepa el tirano o no. Podrá quizás -si habla sinceramente- ser esa su intención, pero en los hechos, si se decide a robarle a los ricos lo estará haciendo también a los pobres, porque la riqueza de los ricos es la misma que comparten con los pobres obligados los primeros por el mercado a proveerles de trabajo, bienes y servicios, para beneficio de los pobres y para que mediante el ejemplo de los ricos, aquellos pobres vayan dejando de serlo, siempre y cuando decidan aprovechar ese modelo y el gobierno no se entrometa en el asunto para echarlo todo a perder como habitualmente sucede en casi todas partes. En el mercado libre los ricos están forzados a compartir su riqueza con los menos ricos (o pobres) porque de lo contrario la irán perdiendo en favor de estos últimos.

Supongamos que un empresario -rico y avaro- decidiera repentinamente no pagarle más salarios a toda su actual planta de obreros para no perder ni un céntimo de su enorme fortuna. ¿quién en ese caso trabajaría para él? Nadie. Y esos obreros que se rehusaran a trabajar sin paga serian contratados por otros empresarios menos avaros y menos estúpidos que el primero. Quien habría perdido, en este caso, sería el empresario avaro y no sus obreros. Estos y sus nuevos empleadores saldrían ganando.

Pero no hace falta llegar a estos extremos, porque la gente -consciente o inconscientemente- defiende la propiedad privada de sus bienes, y se resistirá a ser robada, por muchos que sean los "argumentos" con los cuales los ladrones quieran excusar el robo. De la misma manera que quien no recibe su pago se negará a trabajar sin cobrar, porque su propiedad es su trabajo, precisamente.

Quienes defienden el slogan, generalmente, son personas incapaces de producir nada, o que habiendo intentado producir y comerciar fracasaron al primer ensayo, y en lugar de superarse y probar de nuevo en el mismo o en otro renglón, permitieron que la envidia invada sus corazones y desean con todas sus fuerzas castigar al "otro" (aunque no lo conozcan y ni siquiera exista) de quien "suponen" ha sido el autor de sus fracasos en lugar de culpar a sus propias inhabilidades o incapacidades elaborativas. Es el síndrome de la génesis del socialismo, que se nutre de la semilla de la envidia al exitoso.

Ahora bien, para reconocer que el éxito de uno o de muchos es fruto de las personales habilidades laborales y/o productivas es necesario que el marco en donde el éxito aparece sea el de un mercado abierto, competitivo e inadulterado. Si estas condiciones no se dan, cualquier riqueza será digna de sospecha. Pero raramente ese entorno de libertad económica se presenta en los países actuales.

El slogan (bien visto) luce más socialdemócrata que marxista puro. Hay en el mismo un cierto tinte de reconocimiento de que robar está mal generalmente, pero está particularmente permitido cuando con el botín se hacen "obras" para los pobres. Parece decir que robar está mal, pero -a veces- está bien dependiendo para qué o para quién se robe. Si se roba para repartir a los pobres estaría "bien", y estaría "mal" si se roba para quedárselo uno mismo. El fin (la solidaridad) excusaría el medio (el robo). Esto último está más aceptado social y jurídicamente que lo que podemos imaginar a simple examen. En realidad, todo nuestro sistema fiscal está basado en dicha premisa. Si robamos "un poco", pero es para repartir, estamos "exceptuados de condena" parece decir el lema. En última instancia, y correctamente explorado, este es el sustrato "filosófico" del mal llamado "estado benefactor" o de "bienestar", tan extendido hoy en día en el orbe.

Nuevamente, no se tiene en cuenta el meta-mensaje que se le da al resto de la sociedad con esta falaz pseudo-argumentación. Ya que, muchos serán los que se enrolen en "la causa de los pobres" simplemente para disimular sus ataques a la propiedad ajena y con fines de personal beneficio mediante el robo, quizás no por particulares manos, pero si apoyando leyes como las fiscales y la gran mayoría de las nuestras, que son expoliadoras de la propiedad privada.

Gabriel S. Boragina  
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina 

BEATRIZ DE MAJO:LA NUEVA “MARQUETALIA”.

Una declaración heroica, con todo y fanfarria, le comunicó al país colombiano que Iván Márquez, Jesús Santrich, El Paisa y Romaña regresarán al combate y darán comienzo a una nueva era de lucha armada, a una renovada “Marquetalia”. Una Marquetalia resulta ser – de acuerdo a Wikipedia - un territorio sin control del Estado. Ello si nos retrotraemos a la era de los inicios de la subversión en el país vecino, particularmente en la región del Tolima.

Pero hurguemos un poco más dentro del tema. El altisonante comunicado de los guerrilleros y antisociales estaba dirigido a Colombia, sin duda. Pero tiene lugar después de incontables acercamientos de estos personajes con el régimen de Nicolás Maduro. Ello nos lleva a pensar que el mensaje va dirigido igualmente al resto del mundo y a los norteamericanos en particular. Una estrategia comunicacional ideada de la mano con los usurpadores del gobierno de Venezuela, pues.

No es difícil imaginar cómo a Nicolás Maduro y su combo les interesa fortalecer su posición en las tratativas que sostienen con los Estados Unidos y en el diálogo de Noruega, de forma de mostrar que el régimen de Venezuela tiene ya ramificaciones y fortalezas más allá de nuestra geografía, todas ellas altamente poderosas. Y están utilizando a sus asociados guerrilleros, a quienes vienen protegiendo, de manera proactiva y desde hace muchas lunas, para pisar fuerte en todos los foros en los que se está dirimiendo la suerte de los venezolanos.

Resulta que existe ahora un contubernio perfecto entre el ELN, las FARC y el régimen de Nicolás Maduro que quiere enfrentarse a Donald Trump en el momento en que el gobierno americano está poniendo muchos de sus alfiles en lograr la eyección del personaje venezolano con el propósito de provocar elecciones libres en Venezuela y, a la vez, desarmar a La Habana de un soporte económico que la mantiene viva y activa.

A esta cuerdita de colaboradores no es solo el negocio criminal del narcotráfico lo que los ocupa, aunque si es el más protuberante. La droga que se produce más allá del Arauca y que atraviesa suelo venezolano hacia otros mercados, cuenta, además, con una participación muy protagónica de

los carteles mexicanos, lo que completa un manejo eficiente y universal de esta actividad criminal.

Por si lo anterior fuera poco, la extracción ilegal de oro y de Coltan de Venezuela, en la que intervienen efectivos militares nuestros, integrantes del ELN, ahora secundados por los disidentes de las FARC, completan un cuadro que complejiza todos los acercamientos que se están armando a escala internacional para conseguir la salida del madurismo del poder.

Así que no seamos ingenuos al punto de creer que los líderes guerrilleros colombianos apenas están mandando un mensaje de advertencia a sus compatriotas cuando, frente a una cámara, informan los próximos pasos de la lucha guerrillera hacia el establecimiento de ese nuevo territorio sin control estatal. Si a eso se circunscribiera todo ya sería suficientemente grave. Pero hay más.

Porque aunque no sea un hecho ni cacareado, ni evidente, la relación del régimen venezolano con las fuerzas terroristas del Medio Oriente- me refiero a Hezbolah- complica seriamente el panorama.

¿Podemos imaginarnos la fuerza desestabilizadora y la capacidad de recaudación de ingresos ilícitos que pueden tener todos estos actores reunidos bajo el mismo paragua del crimen organizado?

Todo el escenario anterior es complejísimo para Colombia, un país que hace esfuerzos denodados por equilibrar su economía, por hacer más igualitaria su sociedad, por ganarse el respeto del resto de las naciones. Y lo es tanto o más para Venezuela.

Lo que tiene de bueno, sin embargo es que frente a la determinación de los norteamericanos de ordenar el juego entre todos estos actores, debido a la gravitación que todo ello tiene en la estabilidad de la región, este golpe de agresividad va a hacerle mucho más daño a quienes lo originan.

¿O es que alguien ve a Washington cruzarse de brazos frente a ello?

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo1