martes, 3 de septiembre de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, MARTES 03-09-2019

CAROLINA JAIMES BRANGER: ¿QUIÉNES SERÁN LOS MAESTROS?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 7 minutos
Los países más desarrollados del mundo tienen entre sus profesionales mejor pagados a los médicos, los maestros y los policías: la salud, la educación y la seguridad. En Venezuela es vergonzoso lo que gana un maestro, y no ahora, sino desde hace muchos años. La diáspora de maestros es una de las más dolorosas y la que más caro nos costará como nación. Porque lejos de lo que cree Maduro -que no sabe nada porque no estudió- un maestro no se improvisa. Un maestro, además de años de estudio y preparación, tiene que llevar consigo largo tiempo de educación en valores y una mística incom... más »

MARIO VARGAS LLOSA: RETORNO A LA BARBARIE

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 11 minutos
El segundo hombre fuerte de Venezuela, Diosdado Cabello, enfurecido porque, debido a la vertiginosa inflación que azota a su patria, el bolívar ha desaparecido de la circulación y los venezolanos sólo compran y venden en dólares, ha pedido a sus compatriotas que recurran al “trueque” para desterrar del país de una vez por todas a la moneda imperialista. Es seguro que los desdichados venezolanos no le van a hacer el menor caso, porque la dolarización del comercio no es un acto gratuito ni una libre elección, como cree el dirigente chavista, sino la única manera como los venezolanos ... más »

REINALDO J. AGUILERA R.:EL HURACÁN ROJO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 16 minutos
Tratar de explicar dónde comenzó el derrumbe de la Venezuela que era considerada una verdadera potencia en diferentes aspectos, podría situarse en el momento del surgimiento de la llamada “Revolución del Siglo XXI”, quizás sería objeto de un libro más que de una sencilla columna el estudio al respecto. Me atrevería a decirles que tal vez desde el mismo inicio del proyecto, con la conformación dentro de las Fuerzas Armadas de aquel “Movimiento Bolivariano Revolucionario 200” (MBR-200) inició el fin real, el mismo no era otro que acabar cual huracán con todo lo existente, sobre todo ... más »

JHONASKI RIVERA RONDÓN: SADO-MONETARISMO: DEL VALOR DE USO AL VALOR DE ABUSO DE LAS ECONOMÍAS SOCIALISTAS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 23 minutos
El lenguaje marxista, al igual que el lenguaje zurdo en general, es sumamente paradójico, ya que al aplicar esquemas teóricos esclerotizados a una realidad tan dinámica y viva como la capitalista, rescata la lengua de los muertos al describir mejor a los muertos, por ello es que las categorías y conceptos que utilizan la izquierda para el cuestionamiento y la hipercrítica de dicha realidad, más bien parecen aludir a los malestares que se producen en la realidad que ellos promueven e impulsan, el socialismo y el comunismo. En consecuencia, así como Marx se tomó el atrevimiento de ... más »

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: ¡POLÍTICAMENTE INÚTILES!

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 29 minutos
Causa horrores apreciar que ningunas de las opciones puestas hoy en el tapete de la política nacional dan respuestas a una población sumergida en emergencias, arrastrada a condiciones paupérrimas de descalidad de vida, donde la hiperinflación, escasez de medicinas y caotización de todo el espectro público (que arrastra lo privado) han hecho del suicidio una salida cada vez más común. Finalmente, el Bolívar murió, quedó pulverizado ante el innatural proyecto cubano impuesto en Venezuela, nuestra moneda no tiene ningún respaldo, el remanente del aparato productivo criollo continúa ... más »

RICHARD CASANOVA: ELECCIONES PARA SUPERAR LA CRISIS, NO PARA ATORNILLAR AL RÉGIMEN

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 37 minutos
Desde algunos sectores de la oposición se insiste en participar a todo evento en las elecciones parlamentarias que pretende convocar arbitrariamente el gobierno ¿Una nueva Asamblea Nacional es la solución a esta pavorosa crisis que padece el país? ¿Acaso hoy no tenemos mayoría en el parlamento y antes de que se instalara, ya el gobierno había actuado desde el írrito TSJ para burlar la voluntad de los venezolanos y secuestrar al Poder Legislativo? ¿Acaso no montaron una ilegal y oprobiosa Asamblea Constituyente para intentar liquidar al parlamento? ¿Qué garantías hay de que esta tr... más »

CAROLINA JAIMES BRANGER: ¿QUIÉNES SERÁN LOS MAESTROS?

Los países más desarrollados del mundo tienen entre sus profesionales mejor pagados a los médicos, los maestros y los policías: la salud, la educación y la seguridad. En Venezuela es vergonzoso lo que gana un maestro, y no ahora, sino desde hace muchos años. La diáspora de maestros es una de las más dolorosas y la que más caro nos costará como nación. Porque lejos de lo que cree Maduro -que no sabe nada porque no estudió- un maestro no se improvisa. Un maestro, además de años de estudio y preparación, tiene que llevar consigo largo tiempo de educación en valores y una mística incomparable. 

El magisterio ha venido sufriendo una degradación incomparable a cualquier otra profesión. De hecho, ya nadie quiere estudiar Educación. Hasta hace unos veinticinco años ya era una carrera “para el repele” como me comentó la madre de una bachiller recién graduada, quien quería estudiar Comunicación Social, pero su promedio era 11 puntos. “Estudiará Educación”, sentenció la madre. “Es la única carrera donde la aceptan con esas notas”. 

Pero ahora nadie quiere estudiar Educación. Ni que los bequen. Porque ser maestro en la Venezuela de hoy es firmar una sentencia de morirse de hambre. “El primer ciudadano de la nación”, como pedía Simón Rodríguez, es hoy el último y por largo trecho. 

Circulan rumores de que incorporarán a los participantes de la Misión Chamba Juvenil como maestros. No sé si será verdad, pero no me extrañaría, a la luz del deterioro del país. Los padres de los niños que asisten a las escuelas en barrios populares no tienen medida para comparar si un maestro sabe o no, si sirve o no, si educa o no. Los niños que aún asisten a las escuelas serán los conejillos de indias de esta historia, una nueva historia de dolor dentro del viacrucis nacional. En cualquier caso, aun no siendo cierto, la mayoría de los maestros buenos se han ido del país. Los buenos que quedan tienen dos, tres o más trabajos paralelos que les permitan sobrevivir, de manera que ocuparse de cuarenta o cincuenta alumnos se les hará cada vez más cuesta arriba y las víctimas –además de ellos- serán los niños, a quienes se les cercena el futuro de un solo guamazo. 

Ya empezará el año escolar. Ojalá y por el bien de los niños -hacedores del futuro del país- salgamos pronto de esta pesadilla. 

Carolina Jaimes Branger 
@cjaimesb

MARIO VARGAS LLOSA: RETORNO A LA BARBARIE

El segundo hombre fuerte de Venezuela, Diosdado Cabello, enfurecido porque, debido a la vertiginosa inflación que azota a su patria, el bolívar ha desaparecido de la circulación y los venezolanos sólo compran y venden en dólares, ha pedido a sus compatriotas que recurran al “trueque” para desterrar del país de una vez por todas a la moneda imperialista.

Es seguro que los desdichados venezolanos no le van a hacer el menor caso, porque la dolarización del comercio no es un acto gratuito ni una libre elección, como cree el dirigente chavista, sino la única manera como los venezolanos pueden saber el valor real de las cosas en un país donde la moneda nacional se devalúa a cada instante por la pavorosa inflación —la más alta del mundo— a la que han llevado a Venezuela sus irresponsables dirigentes multiplicando el gasto público e imprimiendo moneda sin respaldo. La alusión al trueque de Cabello es una diáfana indicación de ese retorno a la barbarie que vive Venezuela desde que, en un acto de ceguera colectiva, el pueblo venezolano llevó al poder al comandante Chávez.

El trueque es la forma más primitiva del comercio, aquellos intercambios que realizaban nuestros remotos ancestros y que algunos pensadores, como Hayek, consideran el primer paso que dieron los hombres de las cavernas hacia la civilización. Desde luego, comerciar es mucho más civilizado que entrematarse a garrotazos como hacían hasta entonces las tribus, pero yo tengo la sospecha que el acto decisivo para la desanimalización del ser humano ocurrió antes del comercio, cuando nuestros antecesores se reunían en la caverna primitiva, alrededor de una fogata, para contarse cuentos. Esas fantasías los desagraviaban del espanto en que vivían, temerosos de la fiera, del relámpago y de los peores depredadores, las otras tribus. Las ficciones les daban la ilusión y el apetito de una vida mejor que aquella que vivían, y de allí nació tal vez el impulso primero hacia el progreso que, siglos más tarde, nos llevaría a las estrellas.

En este largo tránsito, el comercio desempeñó un papel principal, y buena parte del progreso humano se debe a él. Pero es un gran error creer que salir de la barbarie y llegar a la civilización es un proceso fatídico e inevitable. La mejor demostración de que los pueblos pueden, también, retroceder de la civilización a la barbarie es lo que ocurre precisamente en Venezuela. Es, en potencia, uno de los países más ricos del mundo, y cuando yo era niño millones de personas iban allá a buscar trabajo, a hacer negocios y en busca de oportunidades. Era, también, un país que parecía haber dejado atrás las dictaduras militares, la gran peste de la América Latina de entonces. Es verdad que la democracia venezolana era imperfecta (todas lo son), pero, pese a ello, el país prosperaba a un ritmo sostenido. La demagogia, el populismo y el socialismo, parientes muy próximos, la han retrocedido a una forma de barbarie que no tiene antecedentes en la historia de América Latina y acaso del mundo. Lo que ha hecho con Venezuela el “socialismo del siglo XXI” es uno de los peores cataclismos de la historia. Y no sólo me refiero a los más de cuatro millones de venezolanos que han huido del país para no morirse de hambre; también a los robos cuantiosos con los que la supuesta revolución ha enriquecido a un puñado de militares y dirigentes chavistas cuyas gigantescas fortunas han fugado y se refugian ahora en aquellos países capitalistas contra los que claman a diario Maduro, Cabello y compañía.

Las últimas noticias que se han publicado en Europa sobre Venezuela muestran que la barbarización del país adopta un ritmo frenético. Las organizaciones de derechos humanos dicen que hay 501 presos políticos reconocidos por el régimen, y, pese a ello, se hallan aislados y sometidos a torturas sistemáticas. La represión crece con la impopularidad del régimen. Los cuerpos de represión se multiplican y, el último en aparecer, ahora operan en los barrios marginales, antiguas ciudadelas del chavismo y, debido a la falta de trabajo y la caída brutal de los niveles de vida, convertidos en sus peores enemigos. Las golpizas y los asesinatos a mansalva son incontables y quieren, sobre todo, mediante el terror, apuntalar al régimen. En verdad, consiguen aumentar el descontento y el odio hacia el Gobierno. Pero no importa. El modelo de Venezuela es Cuba: un país sonámbulo y petrificado, resignado a su suerte, que ofrece playas y sol a los turistas, y que se ha quedado fuera de la historia.

Por desgracia, no sólo Venezuela retorna a la barbarie. Argentina podría imitarla si los argentinos repiten la locura furiosa de esas elecciones primarias en las que repudiaron a Macri y dieron 15 puntos de ventaja a la pareja Fernández / Kirchner. ¿La explicación de este desvarío? La crisis económica que el Gobierno de Macri no alcanzó a resolver y que ha duplicado la inflación que asolaba a Argentina durante el mandato anterior. ¿Qué falló? Yo pienso que el llamado “gradualismo”, el empeño del equipo de Macri en no exigir más sacrificios a un pueblo extenuado por los desmanes de los Kirchner. Pero no resultó; más bien, ahora los sufridos argentinos responsabilizan al actual Gobierno —probablemente, el más competente y honrado que ha tenido el país en mucho tiempo— de las consecuencias del populismo frenético que arruinó al único país latinoamericano que había conseguido dejar atrás al subdesarrollo y que, gracias a Perón y al peronismo, regresó a él con empeñoso entusiasmo.

La barbarie se enseñorea también en Nicaragua, donde el comandante Ortega y su esposa, después de haber masacrado a una valerosa oposición popular, han retornado a reprimir y asesinar opositores gracias a unas fuerzas armadas “sandinistas” que se parecen ya, como dos gotas de agua, a las que permitieron a Somoza robar y diezmar aquel infortunado país. Evo Morales, en Bolivia, se dispone a ser reelegido por cuarta vez como presidente de la República. Hizo una consulta a ver si el pueblo boliviano quería que él fuera de nuevo candidato; la respuesta fue un no rotundo. Pero a él no le importa. Ha declarado que el derecho a ser candidato es democrático y se dispone a eternizarse en el poder gracias a unas elecciones manufacturadas a la manera venezolana.

¿Y qué decir de México? Eligió abrumadoramente a López Obrador, en unas elecciones legítimas, y en el país prosiguen los asesinatos de periodistas y mujeres a un ritmo aterrador. El populismo comienza a carcomer una economía que, pese a la corrupción del Gobierno anterior, parecía bien orientada.

Es verdad que hay países como Chile que, a diferencia de los ya mencionados, progresa a pasos de gigante, y otros, como Colombia, donde la democracia funciona y parece hacer avances, pese a todas las deficiencias del llamado “proceso de paz”. Brasil es un caso aparte. La elección de Bolsonaro fue recibida en el mundo entero con espanto, por sus salidas de tono demagógicas y sus alegatos militaristas. La explicación de ese triunfo fue la gran corrupción de los Gobiernos de Lula y Dilma Rousseff, que indignó al pueblo brasileño y lo llevó a votar por una tendencia contraria, no una claudicación democrática. Desde luego, sería terrible para América Latina que también el gigante brasileño comenzara el retorno a la barbarie. Pero no ha ocurrido todavía y mucho dependerá de lo que haga el mundo entero, y, sobre todo, la América Latina democrática para impedirlo.

Mario Vargas Llosa
vargas_llosa@gmail.com
@Mariovargasllo
España
http://www.diarioeltiempo.com.ve/noticias/mario-vargas-llosa-retorno-la-barbarie

REINALDO J. AGUILERA R.:EL HURACÁN ROJO

Tratar de explicar dónde comenzó el derrumbe de la Venezuela que era considerada una verdadera potencia en diferentes aspectos, podría situarse en el momento del surgimiento de la llamada “Revolución del Siglo XXI”, quizás sería objeto de un libro más que de una sencilla columna el estudio al respecto.

Me atrevería a decirles que tal vez desde el mismo inicio del proyecto, con la conformación dentro de las Fuerzas Armadas de aquel “Movimiento Bolivariano Revolucionario 200” (MBR-200) inició el fin real, el mismo no era otro que acabar cual huracán con todo lo existente, sobre todo con las cosas del pasado que generaban estabilidad a los ciudadanos, ejecutando un malévolo plan de ensayo y error que tiene sus consecuencias en éste momento, tratando de reescribir la historia misma de un país.

La implementación de modelos económico, político y social, con un corte estrictamente socialista de izquierda, rayando en lo comunista, que no funcionaron y que aún no lo hacen, son a todas luces la mejor muestra de que fallaron y la situación del país en 2019 así lo demuestra. 

Una nación con todas las características como las que tiene Venezuela y observar de primera mano que en los actuales momentos está arruinada, que el aparato productivo natural simplemente no produce y si produce lo hace a pérdidas, constituye el mejor ejemplo del gran fiasco tanto del gobierno del fallecido Hugo Chávez, como el de su pupilo Nicolás.

El monumental fracaso administrativo del chavismo está ampliamente documentado, un ejemplo lo encontramos en el libro “Del Pacto de Punto Fijo al Pacto de La Habana”, obra que ilustra el desperdicio de lo que ha sido el mayor auge petrolero en la historia del país, y cómo los gobernantes de la otrora y tan odiada por los revolucionarios 4ta. República, construyeron y desarrollaron mucho más con mucho menos.

El chavismo obtuvo en un momento $1.29 billones en ingresos y la mayor parte de eso fue derrochado, señala la obra, editada por el ex ministro y ex gobernador José Curiel, y en la que participaron más de dos docenas expertos y académicos.

Con esta inmensa cantidad de recursos, equivalente a cerca de 100 veces el costo del Plan Marshall, implementado para la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial, un verdadero gobierno con visión de futuro, ha podido convertir a Venezuela en un paraíso y no en el país en ruinas que tenemos ahora.

Los fracasos constantes del mal gobierno de Nicolás Maduro y que salpican e involucran también al gobierno de “el comandante supremo”, se mide en acciones y consecuencias, para ningún venezolano analítico, objetivo y pensante, es un secreto que las nefastas decisiones tomadas por “Ellos” han ido cayendo por su propio peso una tras otra.

Las medidas a casi todo nivel han sido tomadas sin medir el daño que le hacían y hacen a los ciudadanos o quizás siendo abogado del diablo, quizás el daño sí fue fríamente calculado y lo que les resultó es que se les fue todo de las manos, con ésta gente cualquier cosa es posible.

Sin embargo, con todos los argumentos en contra, el maltrecho régimen de Nicolás Maduro, plagado de escándalos por corrupción, con familiares detenidos prácticamente in fraganti por tráfico de drogas y con un largo etcétera, pretende continuar engañando a un país que ya lo descubrió todo, el aparato propagandístico del régimen es todavía grande y poderoso; cada día, cada hora y cada minuto por prensa, radio y televisión, manipulan o al menos pretenden hacerlo, la realidad de muchos y al mismo tiempo se les cae la careta al no poder sostener las mentiras que transmiten.

Con un país en el que de manera generalizada el 95% de los ciudadanos están sobreviviendo, el régimen despliega una campaña denominada #NoMoreTrump (No Más Trump), inundando de vallas al país con los costos que eso implica; éstas cosas son entre otras, las que pretenden sostener a un mal gobierno que se sabe perdido y que también sabe que defraudó a una gran porción de venezolanos, que aspiraban tener un futuro mejor. 

Por lo pronto, con la aceptación a medias de las partes en conflicto y de la incorporación de representantes del gobierno Noruego en las gestiones pro dialogo, podemos afirmar que el huracán rojo puede pasar y disolverse en alguna medida para poder iniciar la reconstrucción.
Sabemos que a muchos no les gusta el diálogo pero hay que necesariamente sentarse y conversar para buscar puntos coincidentes, para abrir un camino que nos permita salir de este desastre evitando derramamiento de sangre si es posible, para luego enrumbar al país hacia nuevos escenarios que traerán vida nueva para todos, así de simple y sencillo.

Reinaldo J. Aguilera R.
@raguilera68/@AnalisisPE

JHONASKI RIVERA RONDÓN: SADO-MONETARISMO: DEL VALOR DE USO AL VALOR DE ABUSO DE LAS ECONOMÍAS SOCIALISTAS

El lenguaje marxista, al igual que el lenguaje zurdo en general, es sumamente paradójico, ya que al aplicar esquemas teóricos esclerotizados a una realidad tan dinámica y viva como la capitalista, rescata la lengua de los muertos al describir mejor a los muertos, por ello es que las categorías  y conceptos que utilizan la izquierda para el cuestionamiento y la hipercrítica de dicha realidad, más bien parecen aludir a los malestares que se producen en la realidad que ellos promueven e impulsan, el socialismo y el comunismo. 

En consecuencia, así como Marx se tomó el atrevimiento de poner a Hegel de cabeza, y así como con otros muchos liberales, con ello lograron la adaptación de muchas de sus categorías al paradigma mecanicista del marxismo, así como sus distintas vertientes socialistas y comunistas. De tal modo, hay categorías propias de la izquierda que habla mejor de lo muerto que de  lo vivo, de ahí que no sería condenable hacer una inversión de izquierda a derecha de ciertas categorías de pensadores zurdos para problematizar y analizar al propio socialismo, incluyendo incluso al “Socialismo del Siglo XXI”. 

Por consiguiente, presentaremos a James Wiltgen, quien enseña cine e historia en la Escuela de Estudios Críticos (The School of Critical Studies) de CalArts, cuyos planteamientos consiste en (hiper)criticar el despiadado y desaforado mecanismo de los mercados digitales, como la expresión exponencial de nuevas modalidades de control que tiene el capitalismo en lo más profundo de la vida personal, y por ello su sado-monetarismo[1], el poder cuantificar todos esos detalles. Sin embargo, primero habría que falsear tal presupuesto, y de ahí contrastarlo con los mecanismos de control económico-político que han utilizado los regímenes socialistas y comunistas. 

En primer lugar lo que habría que resaltar es que la existencia de mercados digitales es posible gracias al crecimiento tecnológico que ha experimentado el mundo, en el cual la competitividad, la efectividad y la inventiva se ha puesto a prueba para desarrollar todas las potencialidades del hombre, que sea virtuoso o despiadado vendrían a ser calificativos que contienen un trasfondo abiertamente ideológico, el cual, según sea la posición que se asuma, implica promover un determinado orden moral. Por tanto, una aversión al capitalismo vendría a suponer una aversión a las cualidades más digna del hombre libre, dado que: “El capitalismo es el único sistema en el que tales hombres pueden funcionar libremente y donde el progreso es acompañado, no por privaciones forzadas, sino por un constante ascenso en el nivel general de prosperidad, consumo y goce de la vida.”[2] 

Y precisamente ha sido en el seno del capitalismo que surgió el Internet, un esquema de interacción descentralizado, que no solo ha permitido la democratización de los medias y el conocimiento, sino que también ha generado esquemas descentralizados de relacionamiento económico, téngase en cuenta las criptomonedas, como la mayor expresión de individualidad y confianza, en el que los agentes prescinden de un ente mediador que solidifique la confianza, dado que al ser una interacción casi directa entre los sujetos económicos, la facilidad y velocidad de las interacciones de compra-venta han aumentado su rendimiento exponencialmente, logrando trascender fronteras y validando esa confianza que en parte motoriza la fluidez del capital. 

Es así que el esquema descentralizado en el que se sustenta el sistema de Blockchain precisamente vendría a contrarrestar la tesis que el capitalismo genera más mecanismo de control “absoluto” de los individuos, si bien, no se niega que el Internet está propensa a la manipulación, sugestión, control y vigilancia, dentro de ella también las herramientas que permiten contrarrestar en alguna medida las invasiones que puedan ocurrir, lo que nos invitaría en otro apartado hablar sobre la ética del hacker en estos tiempos de globalización. 

Pero bien, todo ello reconoce que respecto al tema hay mucha tela que cortar en torno a las posibilidades que se abre en el “capitalismo digital”, porque así cuando se cierran algunas puertas, hay otras bisagras que se pueden girar. Entonces, prosiguiendo con Wiltgen, según él, el sado-monetarismo vendría a ser el predominio de una lógica utilitarista que se maneja en este mundo globalizado, en el cual impera una razón instrumentalista en el cual las voluntades individuales son medidas en términos de “ganancia y pérdida”, la cuantificación de lo cualitativo, lo que aparenta ser la aversión más grande que pueda, la información como moneda de cambio. De tal planteamiento se desprende lo siguiente, al parecer en las relaciones económicas del mercado digital existe“…la combinación de resentimiento con utilidad, valor-abuso como valor intercambiable.” (Trad. del a.)[3] Pero ¿hasta qué punto eso es tan cierto? La experiencia política e histórica ha demostrado que el resentimiento ha sido un arma más efectiva para los políticos que para los comerciantes, lo que no niega que de las acciones de los primeros estos últimos se vean beneficiados, así como también potencialmente amenazados. 

Ahora bien llegados a este punto, el reto vendría a ser el manejar un lenguaje marxista sin vernos arrastrados por el, de allí que sus propuestas sean tomadas deslastrándonos de los presupuestos en los que se sustenta. Entonces, para dimensionar la noción de valor-abuso es necesario recordar que al comienzo Karl Marx abordó el asunto de la mercancía, como “una cosa apta para satisfacer necesidades humanas, de cualquier clases que ellas sean.”[4] De ahí que tales “cosas” posea un valor, un valor según la utilidad de las personas, en consecuencia, para que exista un intercambio de los bienes, debe haber un lenguaje valorativo común, de ahí el valor de cambio sirva de mediadora para hacer la equivalencia entre productos tan dispares, y de ahí que la moneda sirviera como patrón común para poder tasar la desigual carga de valor de uso de las mercancías. 

Entonces, el marxismo es consiente que tales categorías pasan también por la contingencia histórica, y de ahí que ellas definan la especificidad de un tipo de relacionamiento social que predominó en cierto momento, de tal modo que las propias categorías de valor de uso y valor de cambio no solo sirven para analizar una determinada realidad socio-histórica, sino que también les sirve al pensamiento siniestro para reafirmar su identidad al deslindarse de “La Economía política burguesa”[5]. Teniendo en cuenta este doblez que tiene el lenguaje de izquierda, podemos proceder a la inversión analítica. 

Es así que la noción de valor de uso y valor de cambio logran definir formas de relacionamiento económico de un lugar y momento determinado, en consecuencia, la referencia a un valor abuso pretende definir un tipo de relacionamiento económico perteneciente a las especificas condiciones socio-históricas del capitalismo inserto en la dinámica del mercado digital, pero por lo que se logra entrever, la misma plataforma descentralizada de las monedas digitales brinda un cierto grado de autonomía, garantía y respeto entre los mismos individuos, sin la necesidad de estar a merced un ente mediador y centralizado, tal como un banco o el Estado, que pueda transgredir su propia  individualidad, de allí que el sado-monetarismo venga al traste con la realidad que pretende describir y cuestionar. 

En consecuencia, ante la poca correlación con la realidad que pretende cuestionar la noción de sado-monetarismo ¿A qué realidad podría ayudar a explicar tal categoría? A la realidad económica, social y política de los regímenes socialistas y comunistas instaurados. 

En primer lugar debemos desmontar el supuesto de James Wiltgen, su total fobia al libre mercado como se dijese en un artículo anteriormente publicado http://ideasenlibertad.net/el-miedo-a-la-libertad-economica-en-venezuela/ o al comercio como lógica que puede primar en nuestra relaciones interpersonales. Bien decía Aristóteles que “…uno es el mayor amigo de sí mismo. Con que hay que amarse, antes que nada, a uno mismo…”[6], y ello será indicador del valor que me doy a mí mismo, y podrá darme el criterio para darle el valor a las personas que merezcan compartir mi espacio y mi tiempo, una mercancía que puede satisfacer las necesidades de otro, de ahí que en las relaciones interpersonales sirva también en el esquema de intercambio comercial, ya que: “Amor, amistad, respeto, admiración, son la respuesta emocional de un hombre por las virtudes de otro, el pago espiritual entregado a cambio de placer personal, egoísta, que un ser humano obtiene por las virtudes de carácter de otro hombre.”[7] 

Por tanto ¿Qué hay de malo en el reconocimiento del valor de la mercancía espiritual de un individuo virtuoso? En tal relacionamiento no parece percibirse un componente negativo, lo negativo o positivo radicaría en la acción-recepción del individuo, ya que una reacción patológica sería aquel que pague con gratitud y amor a aquella persona que la maltrata y la vitupera, de ahí que la dignidad humana caiga en bancarrota, y en este caso estaríamos presenciando un valor-abuso, porque es en esta distorsión donde precisamente se logra explotar las necesidades y debilidades del otro para encontrar en los hombre un mero instrumento o medio político, de allí que tengamos ejemplos históricos que respalden lo dicho como el testimonio del profesor ruso Kuznetzov, quien le llegó a participar en una carta a Trotski en 1919, que Moscú sucumbía por el hambre, a lo que Trotski respondió: 

“Eso no es pasar hambre. Cuando Tito sitió Jerusalén, las madres judías se comían a sus propios hijos. Cuando yo consiga que las madres de Moscú comiencen a devorar a sus hijos usted podrá venir a decirme: «Aquí pasamos hambre».”[8]

Estas respuestas dan cuenta de como el valor-abuso asevera sobre los otros a partir del resentimiento. De ahí el hecho en que ciertas personas que se les adjudiquen merecedoras de ciertos servicios asistenciales según el criterio de un Estado justiciero, haga notar una clara preferencia sobre los “desposeídos” que sobre esa clase media “burguesa” sobre la que recae la mayor carga en la redistribución de los bienes, porque ante la precarización progresiva de las condiciones materiales de un país ella es la que recibe el mayor golpe, véase el caso venezolano que ante el colapso eléctrico, de las comunicaciones y del combustible los bienes más indispensables terminan siendo priorizados para la burocracia y los más “susceptibles y desfavorecidos”, dejando a merced a toda esa clase productiva por ser catalogado como “traidores” y “explotadores”, y allí es donde reside más que un criterio de valor de uso es un valor-abuso sobre las personas, porque ya no se mide desde la capacidad y el mérito sino desde el resentimiento, respuesta que despiertan las virtudes en aquellos que tiene un afán enfermizo por el reconocimiento de lo inmerecido. 

Y precisamente fue desde el valor-abuso que personas como el difunto Hugo Chávez al implantar el proyecto socialista en Venezuela, no solo manifestaba el acto de menosprecio que puede tener hacia su país, sino que al dejar a figuras tan resentidas como Nicolás Maduro, que han sabido hacer uso instrumentalizado del resentemiento como razón de Estado, y de allí se han sostenido figuras como Mussolini, Hitler, Lenin, Stalin, Mao y Fidel, trayendo consigo las mayores calamidades de la humanidad. 

¿Habrá algo más que pueda decir el sado-monetarismo como aquella realidad de precarización económica en el que las personas son valoradas más que por sus meritos, son apreciadas por el resentimiento de otros? Pues si, James Wiltgen agrega el alcance que puede tener el resentimiento y el sadismo en el plano social, económico y político de los sistemas totalitarios, y por ello nos dice: 

“…lo que podría ser denominado el elemento “sado” deberían ser direccionado, como extremadamente densas fuerzas que atraviesan el sistema social y cultural entero, incluyendo clases, géneros y líneas étnicas, en correspondencia de lazos que conectan los macro-agregados con la microtexturas de producción, antiproducción, consumo y redes simbólicas.” (Trad. del a.)[9] 

Lo que da cuenta de esto es como desde la economía se encontró el medio para logra totalizar el poder de control político de las individualidades en cada una de las dimensiones, en donde se promueven ciertos rasgos simbólicos para establecer un determinado orden moral que sirva para el asedio de la libertad, tanto material, simbólico y espiritual, un asedio que se hace desde el resentimiento y el sadismo macabro de aquellas que sopesan a los demás a partir del valor-abuso. Y por ello que el psicólogo social W. Drabovitch dijera que “Estas dictaduras implican lógicamente una esclavitud espiritual y material, a la cual queda sometido todo el resto de la población.”[10] 

No obstante, hay otro aspecto que encierra el sado-monetarismo en las economías socialistas y comunistas, y ellos son las redes de complicidades que permiten constituir y solidificar los mecanismos de control político y social que pueden llegar a lo más privado de los individuos, por ello que sea el mismo Wiltgen sea quien haya referido a un extracto del Antiedipo de Deleuze y Guattari, diciendo que en estos ordenes políticos y económicos: “No hay en ningún grado algún maestro, sino únicamente esclavos comandando a otros esclavos.”[11] Y de ahí que expliquen como las redes de vigilancia cubana en el ejercito Nacional, los ojos vigilantes de cada uno de los servicios asistenciales del CLAP y la Misiones, así como cada uno de aquellas personas que ocupan puestos estratégicos que ayudan al régimen imperante fomentar la desconfianza y deshabilitar parte del dinamismo propio del capitalismo. 

Y ha sido así con el que a partir de categorías del pensamiento siniestro las hemos incrustado desde una perspectiva liberal, en el cual hemos encontrado mayor pertinencia descriptiva y analítica en la disección de los regímenes que promueve el propio pensamiento zurdo, de allí que su paradoja los haga caer al absurdo.


Referencias: 

[1] Este planteamiento está expuesto ampliamente en su artículo “Sado-Monetarism or Saint Fond-Saint Ford”. En Sande Cohen y R. L. Rutsky (Eds.): Consumption in an Age of Information. Oxford-New York: BERG, 2005. pp. 97-118.
[2] Ayn Rand: La virtud del egoísmo. Buenos Aires: Grito Sagrado, 2006. p. 121.
[3] “the combination of ressentiment with utility, abuse-value with exchange-value” James Wiltgen: “Sado-Monetarism or Saint Fond-Saint Ford”. En Sande Cohen y R. L. Rutsky (Eds.): Consumption in an Age of Information. Oxford-New York: BERG, 2005. pp. 97-118. p. 100.
[4] Karl Marx: El Capital. 2da. ed. México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1959. p. 1.
[5] Este posicionamiento locutivo es sumamente enriquecedor en el lenguaje marxista-leninista empleado en la Enciclopedia de Filosofía, para ampliar al respecto consúltese: G. A. Kursanov: El Materialismo Dialectico y el Concepto. México: Grijalbo, 1966.
[6] Aristóteles: Moral, a Nicómaco. 5ta. ed. España: Espasa Calpe, 1992. p. 275.
[7] Ayn Rand: La virtud del egoísmo. Buenos Aires: Grito Sagrado, 2006. p. 45.
[8] Extracto sacado en Svetlana Aleksiévich: El fin del “Homo Sovieticus”. Barcelona-España: Acantilado, 2015, p. 12.
[9] “what might be termed the “sado” element must be addressed, as extremely dense forces cut across the entire social and cultural system, including class, racial, gender, and ethnic lines, in feedback loops linking the macro-aggregates with the microtextures of production, antiproduction, consumption, and symbolic networks.” James Wiltgen: “the combination of ressentiment with utility, abuse-value with exchange-value” “Sado-Monetarism or Saint Fond-Saint Ford”. En Sande Cohen y R. L. Rutsky (Eds.): Consumption in an Age of Information. Oxford-New York: BERG, 2005. pp. 97-118. p. 102.
[10] W. Drabovitch: Fragilidad de la Libertad y Seducción de las dictaduras. Santiago de Chile: Zig-Zag, [¿1935?]. p. 149.
[11] “there are no longer even any masters, but only slaves commanding other slaves;” Fragmento extraído en James Wiltgen: “the combination of ressentiment with utility, abuse-value with exchange-value” “Sado-Monetarism or Saint Fond-Saint Ford”. En Sande Cohen y R. L. Rutsky (Eds.): Consumption in an Age of Information. Oxford-New York: BERG, 2005. pp. 97-118. p. 102.

Jhonaski Rivera R.
@ideas_libertad
@Jhonaski_RdR

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: ¡POLÍTICAMENTE INÚTILES!

Causa horrores apreciar que ningunas de las opciones puestas hoy en el tapete de la política nacional dan respuestas a una población sumergida en emergencias, arrastrada a condiciones paupérrimas de descalidad de vida, donde la hiperinflación, escasez de medicinas y caotización de todo el espectro público (que arrastra lo privado) han hecho del suicidio una salida cada vez más común.  

Finalmente, el Bolívar murió, quedó pulverizado ante el innatural proyecto cubano impuesto en Venezuela, nuestra moneda no tiene ningún respaldo, el remanente del aparato productivo criollo continúa su rumbo a la extensión y lo único que sostenía nuestra moneda, Pdvsa, cedió ante los tentáculos del chavismo, reino de un Midas a la inversa, que todo lo que toca lo vuelve… trisas. Ante la carencia de divisas, el régimen ofrece incuantificables suma de Bolívares a sus proveedores, mismos que salen corriendo a comprar monedas fuertes para proteger sus capitales, por si fuera poco, el régimen cree que equiparando la tasa oficial al dólar paralelo las personas confiarán sus divisas a él, así lo único que ha logrado es disparar el paralelo al infinito ¡Listo! La hiperinflación se consolidó, nadie la controla, el hambre en Venezuela apenas comienza.  

Todas las “medidas” del régimen son refritas, trilladas, desprovistas de ciencia, de confianza, fracasadas una y otra vez. Por lado de la oposición, su accionar pareciera creen estamos en Suiza, ideando procesos electorales pulcros a mediano-largo plazo, como si el venezolano pudiera continuar esperando ¡No señores de la oposición, el venezolano ante su desespero emigra en condiciones infrahumanas o se está suicidando! La nación requiere cambios inmediatos ¡YA!  

20 años después, pareciera la oposición no termina de comprender a qué se enfrenta, continúa cayendo en la trampa de los diálogos, cree el régimen aceptará procesos electorales limpios, transparentes, apegados a la constitución, en ese pastoreo de nubes se desgasta estérilmente. No termina de comprender (queremos creer por ingenuidad, no por complicidad) el castrismo al que se enfrenta el pueblo jamás cederá dócilmente a las protecciones que les ofrece el control/manejo discrecional de las riquezas, armas e instituciones del Estado, mientras el régimen gana tiempo con sus trapos rojos la desesperanza gana terreno dentro y fuera del país, el mundo nos aísla poco a poco a través de visados cada vez más restrictivos.  

Lea con atención, a efectos pragmáticos (los únicos que en política importan) el régimen y la oposición hasta hoy han sido del todo inútiles al pueblo ¡Inútiles! Sabemos la coyuntura histórica es extremadamente compleja, pero sus roles son para resolverla no para empeorarla. El gobierno ocultó sus desmanes endilgando a los 40 años de la carta república los males que agravó, hasta que pudo inventar nuevas excusas con las sanciones y embargos recientes… qué nos espera ¿20 años más de una oposición excusándose por lo complejo de la situación, cayendo en diálogos inservibles, pidiendo paciencia a un pueblo que emigra pobremente o se suicida?  

La radicalización no va mermar, el régimen invierte al máximo recursos e instituciones de la república para profundizarla, de ello depende, necesita manosear la visceralidad, sí permite los sesos funcionen y la institucionalidad recupere terreno sabe estará perdido.  

La situación social es trágica, a pesar el régimen se ha vacunado contra la presión social, las protestas por hambre, medicinas y caos generalizado se alzan contra los viles mecanismos represivos… todos los escenarios apuntan a la salida del régimen y lo sabe. La oposición debe arreciar en sus acciones pues el pueblo requiere urgentemente alimentos, medicinas, todo cuanto puede ofrecer inversores criollos y foráneos dispuestos a reconstruir el otrora país más envidiado del planeta. Al parecer, Guaidó comprendió los diálogos son inútiles, dio forma a su impreciso gobierno, no importa el nombre utilizado para los nuevos cargos ¡Lo importante es que finalmente actúen! El país no tiene mediano ni largo plazo… requiere cambios ya. 

Leandro Rodríguez Linárez 
leandrotango@gmail.com
@leandrotango  

RICHARD CASANOVA: ELECCIONES PARA SUPERAR LA CRISIS, NO PARA ATORNILLAR AL RÉGIMEN

Desde algunos sectores de la oposición se insiste en participar a todo evento en las elecciones parlamentarias que pretende convocar arbitrariamente el gobierno ¿Una nueva Asamblea Nacional es la solución a esta pavorosa crisis que padece el país? ¿Acaso hoy no tenemos mayoría en el parlamento y antes de que se instalara, ya el gobierno había actuado desde el írrito TSJ para burlar la voluntad de los venezolanos y secuestrar al Poder Legislativo?  ¿Acaso no montaron una ilegal y oprobiosa Asamblea Constituyente para intentar liquidar al parlamento? ¿Qué garantías hay de que esta truculenta historia no se repita?  Ninguna!  

La dictadura calcula que con esas elecciones (solo parlamentarias) gana tiempo y se garantiza su permanencia hasta final del período.  No se percata de que la situación es insostenible y el gobierno se ha hecho inviable.  Al contrario, si esos comicios no incluyen la elección de un nuevo presidente y un cambio de gobierno, la crisis se prolongará y con total certeza se agudizará, elevando la conflictividad social y abriendo la puerta a salidas violentas,  golpistas, intervencionistas y otros atajos de consecuencias inimaginables.      

A pesar de ello, algunos sectores autodefinidos como opositores plantean que indefectiblemente hay que participar en cualquier elección sin importar las condiciones, ni la unidad y mucho menos la opinión del resto del país. Argumentan a partir de falsos supuestos, interpretaciones maniqueas de la democracia y otros alegatos de orden principista. En algunos casos, la intención de tergiversar el debate es deliberada.  Decir que los "participacionistas" son demócratas y todos los demás solo buscan un desenlace bélico o están a favor de una intervención militar, es una falacia ¿Quién les dijo que Guaidó, la AN o algún factor de la coalición opositora mayoritaria, no desea una salida electoral a la crisis?    

A eso apostamos todos y en el G4 (principales partidos de oposición), no hay la menor duda sobre el particular.  Lo que hay es una ruta para lograr que esas elecciones (parlamentarias y presidenciales) se den en las mejores condiciones posibles y por eso se agotan todos los esfuerzos de negociación con la intermediación de Noruega y mucha presión internacional.  Lo que hay es una determinación absoluta de ir a un proceso que contribuya o se traduzca en una real salida a la crisis, no unas elecciones para complacer al régimen, atornillarlo y como dijimos antes, prolongar la crisis, agudizando la tragedia que sufren los venezolanos.   Una salida electoral es lo ideal pero tenemos el compromiso de tomar una decisión consustanciada con la realidad y atendiendo a la opinión del país: gremios profesionales y empresariales, sindicatos, universidades, la iglesia y en general, la sociedad civil organizada.  

No hay duda alguna, lo que hay es un propósito firme de actuar de manera unitaria y a partir de lo antes expuesto: dependiendo de las circunstancias, vamos todos o no va nadie.  A diferencia de otros que piensan “vamos nosotros así no vaya nadie”. Queremos unas elecciones que sean realmente una salida y si no lo son, habrá que evaluar otras opciones.   

A esa oposición que insiste en enturbiar el debate, les decimos que participar en una farsa no está alineado con los principios democráticos con que pretenden arropar sus opiniones.  En todo caso, no es el peor escenario que el gobierno compita solo -contra sí mismo o contra candidatos prefabricados-  pues se trata de un régimen desprestigiado e ilegítimo, que pocos reconocen, que está internacionalmente acorralado y financieramente arruinado. Nuestra preferencia es clara a favor de un desenlace electoral pero no es incondicional, ni es la única opción que tienen las fuerzas democráticas, eso es bueno que lo tenga claro la dictadura y quienes estén pensando en ponerle el hombro en esta hora agónica. 

Richard Casanova
@RichCasanova 
Dirigente progresista / Vicepresidente ANR del Colegio de Ingenieros de Vzla.