lunes, 13 de mayo de 2019

ACTUALIZACIÓN, "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, LUNES 13-05-2019,

MARIA TERESA ROMERO, NICARAGUA O LA PARODIA VENEZOLANA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 21 minutos
Hace poco más de cinco meses, en noviembre de 2018, publicamos un artículo que titulamos “Nicaragua en el espejo de Venezuela”, donde hacíamos un paralelismo entre las situaciones que vivían ambas naciones y de cómo la Nicaragua de Ortega y Murillo se deslizaba peligrosamente por la adolorida y caótica ruta a la que Maduro sometió a Venezuela, hasta llevarla a la parodia triste que es hoy la patria de Bolívar. Lamentablemente ese es el camino que lleva un tiempo transitando el pueblo nica. A un año de la crisis de 2018, cuando Nicaragua vivió un período de protestas antigubernament... más »

CLAUDIO FERMIN, URGENCIA DE DIÁLOGO Y DE ELECCIONES

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 31 minutos
Venezuela, desde diferentes referentes y discursos políticos, ha expresado su voluntad de cambio. Ese asunto ya no es una divisoria. El punto de quiebre ha sido la encrucijada del colapso de la economía, la creciente conflictividad política y la pérdida total de capacidad de respuesta por parte de un gobierno que luce inerte ante las demandas sociales. El partido de gobierno ha iniciado encuentros con su dirigencia de base para presentarle a Maduro una propuesta de rectificaciones. Se trata de una pública e irreversible autocrítica. No aguantan más las presiones de abajo, las deser... más »

RAFAEL MARTÍNEZ NESTARES, RECONOCERSE EN EL OTRO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Al ver la situación actual de Venezuela, nos percatamos que, pareciera como si hubiésemos involucionado a la nuestra ya lejana historia nacional del siglo XIX. Ciertamente, los actores políticos y sociales actuales, en especial los representantes del régimen chavista/madurista han venido haciendo un esfuerzo inconmensurable por retrotraernos a las ya superadas etapas decimonónicas, propio Chávez sentía, al parecer, una fijación por ese triste período nacional, destructor del legado del Libertador y de todo lo que fue su obra, la independencia y creación de la Gran Colombia, con los... más »

FERNANDO MIRES – EL MARX DE VLADIMIR PUTIN

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
De acuerdo a la religión oficial de la URSS, Lenin llegó a ser la representación de Marx sobre la tierra. Algo así como “Marx es Dios y Lenin su profeta”. Ocurrió durante los tiempos del marxismo de la Santísima Trinidad: Marx- Lenin - Stalin. Mediante ese procedimiento, Marx, un alemán de proveniencia judía, eslabón de una larguísima cadena del pensamiento filosófico de su patria a la que pertenecen nombres como Kant, Hegel y Nietzsche, fue extraído de su contexto cultural originario para ser convertido en patrimonio del Estado soviético. Pese a que Marx en sus referencias al llam... más »

JOSÉ LUIS MÉNDEZ LA FUENTE, PERRO QUE LADRA NO MUERDE

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
En un artículo titulado “El populismo de Trump y Venezuela” de comienzos del mes pasado, decíamos lo siguiente: Está claro que el viento que mueve la veleta del presidente norteamericano sopla en dirección a Noviembre del 2020 y que cualquier circunstancia política con capacidad de afectar su reelección será diferida, apartada o menospreciada, pues no solo desea ganar sino hacerlo, esta vez, sin ninguna mácula que empañe su investidura. Solo esperemos que en el caso de Venezuela, el apoyo a Guaidó y, sobre todo, al sufrido pueblo venezolano, no se vea comprometido por dicha causa ... más »

LUIS FUENMAYOR TORO, EL ORIGEN DE LA POLÍTICA EXTREMISTA Y SECTARIA ACTUAL

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
El origen de la política actual se remonta a la consulta hecha por la AN el 16-7-2017, sin la participación del Consejo Nacional Electoral ni de ningún organismo técnico oficial, a la que se llamó Plebiscito Nacional, y que fue concebido como un acto de desobediencia civil y de desconocimiento del CNE y del Tribunal Supremo de Justicia. Tuvo como motivación o excusa la consideración de que el hilo constitucional se había roto. En esta consulta, según la Mesa de la Unidad Democrática hubo una participación de 7 millones de personas, cifra que tiene la misma credibilidad que la señal... más »



MARIA TERESA ROMERO, NICARAGUA O LA PARODIA VENEZOLANA

Hace poco más de cinco meses, en noviembre de 2018, publicamos un artículo que titulamos “Nicaragua en el espejo de Venezuela”, donde hacíamos un paralelismo entre las situaciones que vivían ambas naciones y de cómo la Nicaragua de Ortega y Murillo se deslizaba peligrosamente por la adolorida y caótica ruta a la que Maduro sometió a Venezuela, hasta llevarla a la parodia triste que es hoy la patria de Bolívar. Lamentablemente ese es el camino que lleva un tiempo transitando el pueblo nica.

A un año de la crisis de 2018, cuando Nicaragua vivió un período de protestas antigubernamentales enfrentadas con una sangrienta represión por parte del régimen, que produjo más de 300 fallecidos y cerca de 600 personas aún encarceladas, el país centroamericano enfrenta la peor crisis política de varias décadas, con miles de exiliados – principalmente en la vecina Costa Rica – y millones de dólares en pérdidas económicas, tanto para el país como para los países vecinos.

Duro es constatar que en este primer aniversario del alzamiento popular, ahogado en sangre por el gobierno de Ortega, la represión sigue rampante, por lo que el actual diálogo que ha iniciado el régimen, acompañado por el Vaticano y la Organización de Estados Americanos ( OEA), no deja de ser, como en el caso venezolano, otro intento de Ortega por ganar tiempo, una táctica dilatoria en la que no cede ni un centímetro de espacio a las peticiones de la oposición representada en la Alianza Cívica.

Ortega ha negado reiteradamente una de las principales propuestas del lado opositor, el adelanto de los comicios presidenciales como fórmula para iniciar la democratización del país, argumentando que constitucionalmente su mandato termina en 2021. De igual forma no cede ante las peticiones de liberar a los más de 600 presos políticos, toda vez que, si bien algunos privados de libertad fueron excarcelados, no se ha podido comprobar que en las listas estén aquellos que fueron apresados a partir de la revuelta de 2018.

Por otra parte, desde hace un año se ha registrado más de 700 agresiones a periodistas y medios de comunicación, como lo comprobó la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, la mayoría de ellos cometidos por la policía o por turbas y civiles armados adeptos al régimen, como en el caso de los llamados “colectivos” de Nicolás Maduro. Esta persecución llevó a más de 66 periodistas a exiliarse, lo que fue corroborado por la comisión de la ONU que preside Michelle Bachelet.

Dada la posición geográfica estratégica de Nicaragua, la crisis que vive alcanza también a sus países vecinos. En primer término, el bloqueo de las rutas incidió en una merma del comercio interregional que afectó no solo a Nicaragua sino a las naciones colindantes. De igual forma, los problemas económicos del país representaron un creciente incremento del desempleo para la mayoría de Centroamérica, sin dejar de mencionar los problemas creados por los cientos de miles de exiliados nicaragüenses en los países limítrofes, que ya están en condiciones económicas no muy favorables. Acnur calcula que más de 60 mil nicaragüenses han dejado el país en el último año, como dijimos anteriormente, principalmente en Costa Rica

La situación nicaragüense también ha generado tensión en las relaciones diplomáticas en la región, que lleva años intentando consolidar su unión en todos los ámbitos con el llamado Sistema de la Integración Centroamericana (Sica).Incluso el próximo presidente de El Salvador, Nagib Bukele, quien tomará posesión el próximo 1 de junio, ya declaró que ni Ortega ni Maduro están invitados a su investidura, lo que es un indicador del grado de tirantez que se está produciendo en los países centroamericanos frente al líder sandinista y su accionar abusivo y antidemocrático.

Ante todo este oscuro panorama, no cabe duda de que la crisis venezolana ha servido, para bien o para mal, para poner de manifiesto la crítica situación de Nicaragua, por sus semejanzas y por el claro y evidente apoyo entre los dos gobernantes, Nicolás Maduro y Daniel Ortega, quienes llevaron a sus respectivos países al despeñadero, por sus análogas y desmedidas ansias ilimitadas de poder, en nombre de un fracasado socialismo que solo ha servido para empobrecer a sus poblaciones.  

Ante Nicaragua, como en el caso de Venezuela, la comunidad internacional no puede mantenerse al margen y simplemente expectante. Es necesario que las presiones y sanciones se activen también contra el genocida régimen de Ortega y Murillo, para que la nación centroamericana vuelva al cauce democrático y sus pobladores superen la miseria a la que se han visto sometidos.  Nicaragua debe dejar de ser la triste parodia del drama venezolano.

María Teresa Romero
@mt_romero 

CLAUDIO FERMIN, URGENCIA DE DIÁLOGO Y DE ELECCIONES

Venezuela, desde diferentes referentes y discursos políticos, ha expresado su voluntad de cambio. Ese asunto ya no es una divisoria. El punto de quiebre ha sido la encrucijada del colapso de la economía, la creciente conflictividad política y la pérdida total de capacidad de respuesta por parte de un gobierno que luce inerte ante las demandas sociales.

El partido de gobierno ha iniciado encuentros con su dirigencia de base para presentarle a Maduro una propuesta de rectificaciones. Se trata de una pública e irreversible autocrítica. No aguantan más las presiones de abajo, las deserciones y la pérdida de confianza de esa dirigencia que una vez les creyó lo de la contraloría social, el empoderamiento de los consejos comunales y hasta lo de la revolución.

Nada de eso ha ocurrido. Las evaluaciones hechas por el chavismo de base sobre obras de infraestructura, servicios públicos y programas de activación de la economía, han sido desde hace años negativas. Sólo el recuerdo y la lealtad al trabajo político de Hugo Chávez ha podido contener como tema interno las fuertes críticas que las bases del PSUV hacen a un gobierno que perdió el rumbo y con ello ha desvanecido el soporte popular del gobierno chavista, hasta el punto de ser llamado ahora, por ellos mismos, el gobierno madurista.

Esa deliberada diferenciación es gruesa demostración de que no se trataba de una campaña negativa de sindicatos, de partidos de oposición, de gremios profesionales y de empresarios interesados que han denunciado la destrucción del aparato productivo y el empeoramiento de la vida en todos los estamentos de la sociedad. La estampida de millones de venezolanos buscando una vida habla por sí sola.

Estamos a la espera de esas propuestas de rectificación que el propio chavismo de base hará al gobierno de Maduro. Por más que las filtren y las maquillen, no podrán ocultar que el país todo, incluido el chavismo, quiere cambio.

¿Entenderá eso el madurismo? En las capas medias del PSUV ya no hacen sólo de receptores del reclamo de las bases, sino que se ha asumido la vocería de esa protesta ante Maduro, los ministros y los gobernadores. Ya no es sólo la oposición.

¿Entenderán los beneficiarios de la polarización extrema que esa urgencia del cambio ha permeado las fronteras de la intransigencia que ellos han auspiciado para hacerse visibles y crear desentendimientos perpetuos que les garanticen lealtades alimentadas por el odio y la venganza?

El tratamiento conjunto de nuestros problemas y necesidades, por parte de distintos partidos de oposición y de gobierno, se ha convertido en una quimera. Esa actitud no es casual. Es consecuencia de décadas de sectarismo y de miopía histórica. Tan grande ha sido esa ceguera y tanto ha permeado a los seguidores de algunos liderazgos que todavía una de sus banderas es el “no diálogo”. Se deleitan en su autosuficiencia y con el desprecio al otro agregan dificultades al reto de avanzar juntos en la superación de las dificultades.

Estamos comprometidos con el cambio que toda Venezuela reclama. No podemos desmayar en esa lucha. Queremos el cambio de gobierno. No un “quítate tú pa ponerme yo”. Reclamamos un cambio de políticas económicas. Planteamos como urgente la reinstitucionalización del país. No puede Venezuela salir adelante con la ficción de dos Asambleas Nacionales, dos Fiscalías, dos Tribunales Supremos. Hasta algunos plantean que tenemos dos Presidentes. Y otros creen que tenemos dos Fuerzas Armadas. La política requiere un mínimo de seriedad. Esos disparates deben cesar.

No es hora de sacarle en cara a otros venezolanos que se suman ahora porque están a la defensiva, o que estuvieron años indecisos. Es la hora de todos.

Basta de seguir embaucando al país con falacias y fantasías. La abstención, una y otra vez planteada, no resultó. Usted no votó y el gobierno sigue allí. La agitación por la agitación no resultó sino para recrear las imágenes de sus promotores. Multitudes se expusieron. Dolorosamente, centenares fueron asesinados. Miles han sido reprimidos y encarcelados. El gobierno sigue allí. Y la vía insurreccional ahora se ofrece por goteo, un poquito hoy, otro poco mañana. Y el gobierno sigue allí. Lo de Venezuela es algo serio. Ya basta de improvisaciones.

Sólo el diálogo y el entendimiento nos ofrece posibilidades de cambio a corto plazo y en paz. Los protagonistas de viejos ensayos de diálogo no nos han rendido cuentas de las razones de sus fracasos. Han mantenido sus yerros en secreto. Pero eso no invalida la necesidad que los venezolanos tenemos de cambiar en paz y de que no se nos siga vacilando con ofertas engañosas.

Hay que dialogar con transparencia y con eficiencia. Hay que hacerlo para impedir que siga la destrucción de Venezuela. Hay que hacerlo para evitar la violencia. Hay que darle el derecho de palabra al pueblo y convocar elecciones generales en paz y cuanto antes para salir de esta crisis. Hay que hacerlo por Venezuela.

Claudio Fermín
@claudioefermin
claudioefm@gmail.com

RAFAEL MARTÍNEZ NESTARES, RECONOCERSE EN EL OTRO

Al ver la situación actual de Venezuela, nos percatamos que, pareciera como si hubiésemos involucionado a la nuestra ya lejana historia nacional del siglo XIX. Ciertamente, los actores políticos y sociales actuales, en especial los representantes del régimen chavista/madurista han venido haciendo un esfuerzo inconmensurable por retrotraernos a las ya superadas etapas decimonónicas, propio Chávez sentía, al parecer, una fijación por ese triste período nacional, destructor del legado del Libertador y de todo lo que fue su obra, la independencia y creación de la Gran Colombia, con los países fruto de sus luchas emancipadoras. 

Hoy día vemos con preocupación cómo bastiones armados del régimen, llamados colectivos, se enfrentan armados a dirigentes políticos y civiles opositores y a venezolanos en general. Esta tan grave nueva forma de practicar la política es justamente a lo que llamamos el regreso a las montoneras de nuestro siglo XIX en el siglo XXI. 

No puede haber paz en el chantaje ni en la conculcación de las libertades humanas de nuestros compatriotas. La paz tan cacareada como propia y, casi exclusiva, de un régimen que promueve el amor, a su muy “sui géneris” manera. 

Es así que, el momento actual mueve a dos grupos fundamentales que pugnan por el poder político nacional. Por un lado nos encontramos al conjunto de ciudadanos que, con militancia política o no, estamos de seguro ajenos al conflicto pero inmersos en él. Mientras que del otro lado, se encuentran los aspirantes al poder gubernamental, bien sean opositores o, psuvistas más sus aliados. 

De esta forma se abre una interesante puerta en nuestra historia contemporánea. Cierto es que el estamento político y militar venezolano tienen una relevancia singular a los fines de detentar, en forma directa o subrepticia, el poder del régimen; pero no es menos cierto, que el colectivo nacional, entendido el colectivo al conjunto de venezolanas y venezolanos que conforman nuestra patria y no las montoneras decimonónicas reinstauradas en el siglo XXI por los trasnochados líderes del gobierno actual. 

Debemos formar el conglomerado de compatriotas que seremos signatarios de un nuevo pacto político, económico y social que, cual Pacto de Punto Fijo, permita a las generaciones venideras construir y preservar una sociedad mejor y más justa de cara a los venideros años. Nuevo pacto que debe provenir de las multitudes sin nombre, de quienes somos la mayoría y, que a pesar de nuestras eventuales posturas somos capaces de vernos, reencontrarnos en el otro, en el distinto, en el diferente y descubrirnos nuevamente como venezolanos. 

Rafael Martinez N.
@RafaelMartinezN  
@ProyectoPais

FERNANDO MIRES – EL MARX DE VLADIMIR PUTIN

De acuerdo a la religión oficial de la URSS, Lenin llegó a ser la representación de Marx sobre la tierra. Algo así como “Marx es Dios y Lenin su profeta”. Ocurrió durante los tiempos del marxismo de la Santísima Trinidad: Marx- Lenin - Stalin. Mediante ese procedimiento, Marx, un alemán de proveniencia judía, eslabón de una larguísima cadena del pensamiento filosófico de su patria a la que pertenecen nombres como Kant, Hegel y Nietzsche, fue extraído de su contexto cultural originario para ser convertido en patrimonio del Estado soviético.

Pese a que Marx en sus referencias al llamado “modo de producción asiático“ había insistido en que en Rusia, inmenso país de campesinos bárbaros, no estaban dadas las condiciones para alcanzar el socialismo, fue convertido por Lenin en el padre espiritual del socialismo ruso. Escándalo que llevaría mucho después al joven Rudi Dutschke a plantearse desde mediados de los setenta la inmensa tarea teórica de re-europeizar a Marx. Su tesis doctoral “Un intento para poner a Lenin sobre sus pies” fue estudiada con ahínco en diversas sectas universitarias. Aunque ya era tarde. Repensar al Marx de la era industrial en pleno corazón de la llamada “sociedad post-industrial” tenía un sentido puramente académico.

Los dos Marx, el del pensamiento alemán y el de Lenin, son hoy tan importantes para la política como las bicicletas para los peces. Después de los dos milagros, el de la Perestroika y el de la caída del muro de Berlín, el cuento terminó. Llegó la posmodernidad, la era del pensamiento líquido (Bauman), el fin de los grandes relatos (Lyotard), la euforia deconstructivista (Derrida) y el fin de las ideologías (Fukujama). Solo Rusia, la del Zar, la de Lenin y Stalin, no fue tragada por las vorágines de las modas intelectuales. Y ahora la tenemos de nuevo ahí, con Putin a la cabeza, dispuesto a recuperar los fantasmas hegemónicos del pasado, intentando ocupar un gran sitial, si no en el orbe, en gran parte de Europa, en el mundo islámico, e incluso en Latinoamérica.

Vladimir ll. ¿Un nuevo Lenin? No parecía serlo. Ex comunista, ex KGB, ex cualquier cosa, actuaba como simple administrador del quilombo que había dejado Jelzin entre una y otra curda. A su manera gangsteril puso orden: a las mafias las articuló a su gobierno, a los opositores ofreció buenos puestos, a los más honestos los borró de la lista de los vivos. Descubriría a la confesión ortodoxa y a sus popes, almas arcaicas de la Santa Rusia al lado de quienes los islamistas son un ejército de libertinos. A ellos ofreció nada menos que la des-secularización de Rusia. Una que ni siquiera habían podido obtener bajo el Zar Nicolás. 

Ordenado así el frente interno se dedicó a expandir su imperio territorial: En las dos guerras de Chechenia muy pocos quedaron para contar la historia. Con Georgia ha sido más sutil: hostigamiento permanente. Y como todavía no puede apoderarse de Ucrania decidió hacerlo con sus habitantes regalando pasaportes rusos a cada ucraniano que lo pida. Gracias a la guerra contra el terrorismo y a las torpezas de Bush ll, más la inocencia de Obama, ha logrado convertir a la república de Siria en su enclave islámico, la puerta de oro que le abre paso hacia el Medio Oriente. A partir de ahí descubrió sus afinidades con la Turquía de Erdogan y con el Irán ayatólico: dos potencias regionales con los cuales ha construido una suerte de comunidad histórica. La alianza Rusia-Turquía- Irán parece ser cada vez más sólida.

Evidentemente Putin sabe que su inferioridad militar con respecto a los EEEU e incluso la OTAN no es recuperable en el corto tiempo y en ese sentido Rusia no parecería ser un peligro físico inmediato para ninguna otra potencia. No obstante, lo que la física no da, la metafísica lo puede prestar. Ese ha sido efectivamente el nuevo re- descubrimiento del jerarca ruso: el arma de Lenin: la ideología. Un arma que puede ser tanto o más efectiva que una bomba atómica. Con la ventaja de que con las armas ideológicas se pueden conquistar las almas sin destruir a los cuerpos.

Lenin tenía, claro está, la palabra santa de Marx detrás de sí, palabra a la que no titubeaba en modificar, adulterar, censurar, cada vez que lo consideraba conveniente. Para el efecto convirtió la obra del alemán en manuales de fácil acceso. Stalin solo continuó la gesta depredadora iniciada por Lenin. Así nació el marxismo-leninismo o “marxismo soviético” (Herbert Marcuse), subproducto ideológico hecho a la medida de las decisiones del Buró político. Y los partidos comunistas dependientes de la URSS adoptaron el marxismo-leninismo como si hubiera sido la nueva religión de Occidente sin darse cuenta de que consumían un producto asiático, algo que tenía que ver más con Genguis Kahn que con Marx. Putin en cambio no tenía detrás de sí a la sombra de Marx y si la hubiera tenido, no le habría servido demasiado. Necesitaba pues con urgencia un nuevo Marx. Otro Marx. Y lo encontró. Su nombre: Alexandr Dugin

¿Quién es Alexandr Dugin? Los periodistas menos ingeniosos lo llaman el Rasputín de Putin. No es cierto. Rasputin manejaba a la corte. En cambio Dugin es un historiador, filósofo y politólogo independiente muy apto para cumplir las funciones ideológicas encomendadas por Putin. Esa es una gran ventaja de “su” Marx sobre el Marx de Lenin. Putin no necesita adulterarlo. Basta un llamado telefónico para pedir que resalte una u otra opinión. Tiene además una segunda ventaja: es más ruso que el vodka de modo que no hay que ni siquiera traducirlo. Y por si fuera poco, no es cualquier intelectual. Todo lo contrario: se trata de un pensador de altísimo vuelo, como casi ya no los hay en occidente, respetado hasta por sus más enconados adversarios. Dugin ya es considerado el ideólogo del ultranacionalismo mundial y por eso se codea con mandatarios como Orban, Salvini y otros similares, y por supuesto con casi todos los líderes de los partidos del populismo nacionalista europeo.

Nacido en enero del 1962 hizo sus primeras apariciones públicas como consejero de la federación nacional rusa. El aῇo 1990 fundó el Partido Nacional Bolchevique cuya misión debería ser mantener en alto los principios nacionalistas de Stalin en medio de la borrasca desatada por Gorbachov. Como era de esperarse, fue calificado de “fascista” por sus adversarios lo que es cierto solo en parte. Dugin bebe de aguas fascistas, pero de otras muchas más. El mismo se declara seguidor del tradicionalismo conservador de Julius Evola y René Guenón. En su libro “Geopolítica de Rusia” recurre efectivamente a las concepciones pre-fascistas de Karl Hausofer relativas al “espacio vital”. Allí postula la tesis que más debe haber deslumbrado a Putin: “Eurasia”: un espacio de afinidades culturales y religiosas cuyo centro no puede ser sino Rusia.

Pero “Eurasia” es algo distinto a la “Germania” de Hitler. La diferencia es fundamental: La “Germania nazi” era un espacio vital racial. La “Eurasia” de Dugin (y la de Putin) es un espacio vital cultural, tradicional y sobre todo religioso. Y allí reside justamente la gran diferencia de la doctrina Dugin con el fascismo. Dugin no es racista. Si tuviéramos que catalogarlo podríamos decir que estamos frente a un tradicionalista radical, muy radical. Terriblemente radical.
Dugin defiende antes que nada las tradiciones rusas. Podríamos decir que en cierto sentido es un tolstoiano, concepto que endilgó Dutschke al “último Solyenitizin”, enemigo mortal de la modernidad. Pero a la vez se nombra defensor de todos los pueblos que defienden sus tradiciones haciendo resistencia a las ofensivas globalizadoras y neo-liberales de nuestro tiempo. Esas tradiciones solo pueden estar aseguradas, según Dugin, por instituciones religiosas. Planteamiento que lo lleva a negar de cuajo el principio de la secularización política. De ahí su amor declarado a las naciones islámicas como Irán y a la cada vez más fuerte religiosidad del estado de Israel.
Para Dugin el sujeto del pensamiento liberal es el individuo quien arrancado del contexto de sus tradiciones olvida su razón de ser para adentrase en el mundo del hacer y del tener, tesis heideggeriana que él asume con absoluta convicción. Pero Dugin va más allá de Heidegger quien buscó siempre una concordancia entre su filosofía y la de Nietzsche. Dugin es definitivamente antinitzscheano. Con absoluto aplomo opone a la apología ditirámbica de Dionisios el ideal de Apolo: la serenidad, la templanza, la forma y sobre todo, el orden. Orden, Patria y Familia en contra de la disociación capitalista de la modernidad (ahí se junta con el Marx de Lenin) De ahí que su grito de batalla vaya dirigido en contra de la democracia liberal, sobre todo la norteamericana y la de gran parte de los países europeos. Naturalmente Putin pone oído atento a esas tesis. En cierto modo son las suyas. Pero Dugin les otorga, además, el formato intelectual para interpelar a las elites de otras naciones en la lucha ideológica que, igual que Lenin ayer, necesita para debilitar los fundamentos culturales del orden democrático occidental. Putin y Dugin se necesitan el uno al otro como si fueran el mar y la arena.
Precisamente siguiendo los pasos de su mentor político Putin, Dugin advierte hacia donde van los tiros. Por eso y de modo rápido se apresuró a detectar al enemigo número 1 de “Eurasia”. Este no puede ser otro sino la Unión Europea. “Eurasia” versus la UE. Una declaración de guerra ideológica a Merkel y a Macron, este último considerado por Dugin como el “Anti-Cristo” de la posmodernidad. Del triunfo de “Eurasia” dependerá el futuro no solo de Europa sino de la entera humanidad.
Dugin ha ahorrado a Putin la ingrata tarea que emprendió Lenin con Marx, la de envasar sus ideas en manuales de explicación fácil. El mismo Dugin ha sistematizado su concepción del mundo en un capítulo de su libro titulado “La Cuarta Teoría Política”, lectura obligatoria en los institutos de enseñanzas de Rusia y, por cierto, muy estudiado por los ultranacionalistas de Hungría, Italia, Eslovenia y Polonia.
¿Por qué “cuarta teoría”? Las tres primeras son: 1. El capitalismo liberal cuyo sujeto es el individuo abstracto 2. El fascismo, incluyendo la variante nazi alemana, cuyo sujeto es el Estado-Nación. 3. El marxismo cuyo sujeto es la clase social proletaria.
La cuarta teoría es la que fundamenta la revuelta de la tradición representada por Rusia, Putin y el mismo Dugin.
Hay que tomarlo en serio. Más allá de su ostensible charlatanería, de su anti-humanismo cruel y exhibicionista, de sus simplificaciones históricas, hay que tomarlo muy en serio. Estamos frente a un filósofo de prosa poderosa y pensamiento cósmico. Un gigante del intelecto. Un pensador cuya potencia destructiva parece no tener límites. Habrá que exigirse a fondo para enfrentarlo. No será esta por lo tanto la última vez que deberemos referirnos a Alexandr Dugin: el “Marx de Vladimir Putin”. Valga este artículo solo como una carta de presentación.
Fernando Mires
@FernandoMiresOl 

JOSÉ LUIS MÉNDEZ LA FUENTE, PERRO QUE LADRA NO MUERDE

En un artículo titulado “El populismo de Trump y Venezuela” de comienzos del mes pasado, decíamos lo siguiente: Está  claro que el viento que mueve la veleta del presidente norteamericano sopla en dirección a Noviembre del 2020 y que cualquier circunstancia política con capacidad de afectar su reelección será diferida, apartada o menospreciada, pues no solo desea ganar sino hacerlo, esta vez, sin ninguna mácula que empañe su investidura. Solo esperemos que en el caso de Venezuela, el apoyo a Guaidó y, sobre todo, al sufrido pueblo venezolano, no se vea comprometido por dicha causa en esta segunda mitad que todavía le queda de mandato y no caiga en el saco de las promesas incumplidas u olvidadas, en la agenda del candidato Trump.

Desde el malogrado intento de ayuda humanitaria del 23 de febrero, pasando por la abortada  Operación Libertad del día 30 de abril, y después de varias manifestaciones multitudinarias,  de esas que son ya costumbre en la Venezuela chavista, desde el 11 de abril del 2002, muchos piensan que la ofensiva de calle liderada por Guaidó ha entrado en un proceso de enfriamiento y recesión del que costará reponerse. Una de la principales razones, entre otras, sería el cansancio y la desilusión de la gente después de tres lustros de protestas populares; primero contra Chávez y ahora contra Maduro, con los resultados de represión brutal, muerte y violencia, ya mundialmente conocidos. También hay quienes van más allá y piensan que, en general, toda la estrategia y ofensiva contra Nicolás Maduro y su régimen, incluida cualquier lejana posibilidad de una intervención militar directa o indirecta de los Estados Unidos en Venezuela ha fracasado, y que solo queda como camino a seguir el  de la diplomacia y negociación a través de Rusia y Cuba.

Las críticas en esta dirección son  concretas y apuntan, en línea recta, al gobierno norteamericano, al que acusan de llevar el asunto venezolano a remolque, siempre, de las iniciativas ruso-cubanas y con el manejo de una diplomacia abierta, llevada con torpeza, que dejó en evidencia a muchos de esos interlocutores oficialistas. Una negociación, por otra parte, a distancia, cuyos principales objetivos se anunciaban en la prensa; basada en amenazas vacías, el ofrecimiento de beneficios penales, y que para quienes aceptaban, tenía como premio mayor el botín correspondiente. En definitiva, una estrategia con componentes nada éticos y muy pragmáticos, con los cuales, la gran mayoría de los venezolanos, esos que llevan diecisiete años marchando y protestando contra el chavismo, no pueden estar  de acuerdo. 

Pero, al parecer, no son  los venezolanos los únicos que se sienten frustrados, según The Washington Post, uno de los diarios de mayor prestigio en el país norteño, el propio Donald Trump se siente  engañado por sus consejeros con respecto a Venezuela. Especialmente, por su asesor de Seguridad Nacional John Bolton quien lo convenció de que lo de Venezuela sería pan comido y que, por lo tanto, había que apoyar a Juan Guaidó para que liderará todas esas marchas de protesta cívica, ayuda humanitaria y demás acciones políticas, como consecuencia de lo cual  Maduro y su régimen caerían pronto. 

Sin embargo, la falta de buenos resultados mediante la ofensiva diplomática y sancionatoria empleada por los Estados Unidos, hasta ahora, de la cual Trump no se hace personalmente responsable, no va a tener como consecuencia inmediata, para quienes ansían una pronta acción militar en Venezuela, la intervención de los marines norteamericanos. No obstante la ingenuidad del mandatario de la Casa Blanca, a quien sus asesores engatusan tan fácilmente, Bolton no ha sido despedido de su cargo, a pesar de las circunstancias, así como de los antecedentes de volatilidad que registra el gabinete de Trump en estos dos años y medio de presidencia, con números de récord. Por el contrario, el mandatario norteamericano le ha pedido a su halcón que más bien se concentre en el problema venezolano; aunque ya le ha avisado, primero en forma de chiste y ahora, mas seriamente, que no se dejará involucrar en una guerra como la de Siria de la cual acaban de salir. Que es lo mismo que le han venido aconsejando sus asesores políticos de campaña, quienes consideran que pudiera perder muchos más votos de los que ganaría.

Hasta ahora, Trump ha demostrado ser un populista de lo más típico. Amenaza, vocifera, habla con una verborrea belicosa; pero como dice un viejo refrán popular “perro que ladra no muerde” y eso parece que lo saben muy bien los cubanos, Putin y , por supuesto, Maduro.

José Luis Méndez La Fuente
@xlmlf

LUIS FUENMAYOR TORO, EL ORIGEN DE LA POLÍTICA EXTREMISTA Y SECTARIA ACTUAL

El origen de la política actual se remonta a la consulta hecha por la AN el 16-7-2017, sin la participación del Consejo Nacional Electoral ni de ningún organismo técnico oficial, a la que se llamó Plebiscito Nacional, y que fue concebido como un acto de desobediencia civil y de desconocimiento del CNE y del Tribunal Supremo de Justicia. Tuvo como motivación o excusa la consideración de que el hilo constitucional se había roto. En esta consulta, según la Mesa de la Unidad Democrática hubo una participación de 7 millones de personas, cifra que tiene la misma credibilidad que la señalada por el CNE de 8 millones de votantes, en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, realizada poco después por el gobierno como respuesta al plebiscito señalado. En ambos casos los testigos fueron sus organizadores, lo que le quita total seriedad a las cifras señaladas.

El enfrentamiento polarizado continúa, aunque pareció tener un lapso de distención, con la apertura de conversaciones y negociaciones entre los polarizados a finales de ese mismo año, las cuales tuvieron como sede a la República Dominicana y como facilitador, y si se quiere fiador de ambos negociadores, al Presidente de dicha nación. Jorge Rodríguez y Julio Borges fueron los protagonistas por los bandos en pugna y todo pareció caminar sobre ruedas hasta el final. La última reunión, sin embargo, se suspendió por la aparición de un desacuerdo sobre la fecha para la realización de la elección presidencial adelantada, solicitud que había hecho la oposición y que había aceptado el gobierno. En aquel momento, el gobierno proponía la realización de los comicios en el mes de abril, mientras la MUD proponía que fueran en mayo. Fijan entonces una última reunión para finiquitar la fecha y proceder a firmar el acuerdo negociado por meses.

Esta información se obtiene de conversaciones con la MUD y el gobierno y era hasta ese momento coincidente, incluso con la dada por el Presidente de Dominicana. ¿Qué pasó entonces? ¿Por qué no se firmó? Saliendo a Dominicana para la última reunión, Borges señala que todo está listo, incluso lo del CNE paritario, y que va a firmar el acuerdo negociado. Así lo cree el gobierno, que se lleva la sorpresa al llegar que Borges no sólo no firma sino que se saca de la manga un acuerdo distinto, para presentarlo posteriormente como el propuesto por ellos y objetado por la representación gubernamental. Esta afirmación mentirosa es fácilmente descubierta pues los medios Tal Cual y Últimas Noticias publican el acuerdo negociado que se iba a firmar, el cual fue ratificado como tal por el Presidente de Dominicana. El desagrado y cólera del gobierno no tenía límites, pues habían sido engañados como unos novatos políticos por Julio Borges.

Mi opinión personal es que no se firmó porque ya la línea de la MUD había sido decidida en el plebiscito señalado, pero sobre todo porque ya habían logrado convencer a sus aliados extranjeros de desconocer cualquier elección en el país y de impulsar la salida no electoral de Nicolás Maduro, para así obtener la Presidencia de la República como un hecho de facto, sin la realización de la consulta electoral constitucional. De ahí viene el cuento de que el cese de la usurpación tiene que ser el inicio del proceso y de allí la designación por Trump de Guaidó como Presidente de la República. 

Encabezará la transición que puede durar lo que ellos decidan y organizará unas elecciones sin acuerdos de ningún tipo, en la que sólo ellos saldrían victoriosos. Y esta burla tramposa a los venezolanos y estas violaciones constitucionales tenemos que aceptarlas, pues de no hacerlo somos reos que pagaremos en la hoguera de la nueva inquisición nuestro desafío.

Reafirmamos que queremos salir del gobierno de Maduro. Pero nuestra propuesta es nacional, es decir soberana y sin invasiones ni presiones indebidas; y es constitucional y electoral desde sus inicios, para que sea el pueblo soberano quien decida y no Trump ni su instrumento Duque, ni los instrumentos partidistas ni personales que hacen vida en Venezuela o en el exterior.

Luis Fuenmayor Toro
@LFuenmayorToro