viernes, 22 de marzo de 2019

ACTUALIZACIÓN, "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, VIERNES 22-03-2019,

TRINO MÁRQUEZ, LOS PELIGROS DEL 187

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 9 minutos
La forma irresponsable, represiva y cínica como el régimen de Nicolás Maduro se ha comportado ante la crisis eléctrica, el arraigo popular de Juan Guaidó y el reconocimiento internacional alcanzado por el Presidente de la Asamblea Nacional y Presidente encargado, unido a la petrificación de los usurpadores, atornillados a Miraflores y negados a dejar el palacio de gobierno, ha conducido a numerosos sectores a pedirle a Guaidó que invoque el artículo 187, numeral 11, de la Constitución nacional. El 187 prescribe las competencias de la Asamblea Nacional. El numeral 11 señala que un... más »

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, LOS PODERES DE UN CONJURO,

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 30 minutos
En 1998, un demagogo poderoso pudo llegar a la presidencia de Venezuela por la vía del sufragio universal, directo y secreto. Una democracia madura, la clase media y sus élites culturales, políticas y económicas, no resistieron el encanto de un mensaje que convocaba a una refundación republicana. Jorge Olavarría fue uno de ellos. Y a título de la amistad que entre nosotros existía y al respeto intelectual que le tenía, en una ocasión le pregunté: Jorge, ¿por qué el país creyó en Chávez? Y para mi sorpresa, que esperaba una explicación argumentalmente estructurada y con alambicadas a... más »

ÁNGEL RAFAEL LOMBARDI BOSCÁN, ODISEA DEL ENANO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 36 minutos
“Odio y detesto a ese animal que se llama hombre”. Jonathan Swift El desprecio de los tiranos por el pueblo es palpable. Saben los déspotas que basta la zanahoria junto al garrote, sobretodo, éste último para mantenerlo a raya y sumiso. La mansedumbre es la marca del “bravo pueblo”, una ficción alentada por himnos y símbolos nacionales para que las elites mantengan sus privilegios mal habidos: el crimen glorificado ata los nudos de una autoridad acatada sin protestas, y si éstas últimas las hay, pues se reprimen a sangre y fuego. A su vez, la indiferencia del pueblo sobre sus manda... más »

YOANI SÁNCHEZ, ¿POR QUÉ LA HUELGA ESTUDIANTIL POR EL CAMBIO CLIMÁTICO NO HA LLEGADO A CUBA?

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 43 minutos
Greta Thunberg tiene 16 años, es callada y tímida. La adolescente sueca se parece a cualquier cubana de esa edad que ha comprendido que el mundo no es el lugar cuidado y limpio que describen los cuentos infantiles. Su preocupación por el cambio climático la llevó a faltar cada viernes a la escuela para reclamar a los políticos acciones efectivas que protejan el medioambiente, una actitud que se ha extendido a los escolares de varias ciudades europeas y ha cruzado el Atlántico hasta contagiar a miles de latinoamericanos. Sin embargo, hasta ahora en Cuba ningún alumno de primaria, se... más »

BEATRIZ DE MAJO, EL DRAMA DE ESTUDIAR EN CHINA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 52 minutos
No son solo las grandes luminarias del cine mundial o importantes celebridades quienes acuden al subterfugio de pagar enormes sumas de dinero para asegurarse el ingreso de sus hijos a los grandes colegios y universidades del mundo, como hemos visto en las recientes semanas. Esta odiosa práctica, tan criticada en la prensa mundial cuando se trata de estrellas de Hollywood, es usada con mucha frecuencia por ciudadanos chinos con holgados recursos económicos que desean, igualmente, garantizarle un mejor futuro a sus hijos “comprándoles” un pupitre en las mejores escuelas del país asiá... más »

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, DE LA UNIÓN Y LO PLURAL

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
“Nadie”. “Todos”. “Ningún venezolano admite”, “La gente lo que quiere es...” “El pueblo entero pide…” La taxonomía reduccionista, simplificadora, abunda en los pequeños-grandes debates donde hierve la política venezolana. De allí las expresiones que parecen orientadas a validar la percepción de sus voceros, no importa la solidez del dato empírico en contra: “no creo en encuestas que me digan lo que no quiero creer”, casi nos espetan. La verdad factual tiende a sucumbir en el piélago del deseo y la ilusión de esa esperanza que no se basa en la responsabilidad, como dice Solzhenitsyn.... más »

TRINO MÁRQUEZ, LOS PELIGROS DEL 187


La forma irresponsable, represiva y cínica como el régimen de Nicolás Maduro se ha comportado ante la crisis eléctrica, el arraigo popular de Juan Guaidó y el reconocimiento internacional alcanzado por el Presidente de la Asamblea Nacional y Presidente encargado, unido a la petrificación de los usurpadores, atornillados a Miraflores y negados a dejar el palacio de gobierno, ha conducido a numerosos sectores a pedirle a Guaidó que invoque el artículo 187, numeral 11, de la Constitución nacional.



El 187 prescribe las competencias de la Asamblea Nacional. El numeral 11 señala que una de esas atribuciones consiste en “autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país”. De acuerdo con la letra constitucional, según la interpretación de quienes aspiran a invocar ese texto, y dada la crítica situación nacional, con tendencia a agravarse, la tozudez de Maduro y su equipo, y la impotencia de la sociedad para desalojarlos del poder, habría que valerse del 187 para solicitar  el empleo de una misión militar en Venezuela. Es decir, una invasión.

Juan Guaidó se ha comportado de forma cautelosa frente a esa posibilidad. No se ha dejado acorralar por quienes pretenden arrinconarlo para que apruebe la solicitud. Por razones tácticas, insiste en que todas las salidas están puestas sobre la mesa. Es la postura lógica. Para conservar el poder, el régimen abandonó todas las fórmulas basadas en la persuasión y el consenso. Optó por la coerción abierta apoyado en la GNB, la PNB, las Faes y grupos delictivos paramilitares. En ese escenario, lo más sensato es que Guaidó subraye lo que sus aliados  internacionales de mayor peso sostienen: que ninguna alternativa ha sido descartada. Si el régimen pretende mantener el secuestro indefinido del país, debe asumir que esa posibilidad está contemplada. Tiene que convencerse de que puede resultar muy alto el costo de atornillarse a Miraflores en contra de la voluntad de la inmensa mayoría y de los países democráticos de la región, que además sufren las consecuencia de la ineptitud madurista.

Hay que distinguir entre enarbolar el 187, teniéndolo como refugio, y exigirle a Guaidó y a la Asamblea Nacional que solicite su aplicación en la actual coyuntura. La precipitación en este campo puede conducir a un error gravísimo, con consecuencias letales para el movimiento que se ha organizado en torno de Guaidó. Si el presidente encargado y los diputados de la AN tomasen la decisión de valerse del 187 para llamar a la comunidad internacional a que aterrice en Venezuela, y ese llamado no es respondido por los Estados Unidos, Brasil y Colombia, las naciones más proclives a intervenir, el prestigio y autoridad de Guaidó y los parlamentarios quedarían seriamente lesionados. Tal posibilidad es muy alta.

En nombre de la soberanía nacional y del respeto que merecen los factores de poder y la opinión pública, los presidentes de cada una de esas sociedades tendrían que realizar las consultas de rigor y manejar con prudencia las diferentes opiniones que surjan. Involucrar a un país en un conflicto bélico con otro, no es una cuestión sencilla, que pueda resolverse en un cenáculo. La gravedad que los venezolanos les asignamos a nuestras penurias, no es igual a la que les asignan los pueblos de otras latitudes.

El Presidente y las Fuerzas Armadas de las naciones aliadas no pueden sentir que Guaidó y la AN están dictándoles órdenes. Si esos gobiernos deciden intervenir en Venezuela será porque concluyen que nuestra situación es insostenible por las razones que ellos consideren pertinentes,  no porque Guaidó y la AN lo pidan.

Según todos los indicios, la estrategia escogida por los socios internacionales de los demócratas venezolanos, en primer lugar los Estados Unidos, consiste en doblegar al régimen de Maduro. Asfixiarlo en el plano financiero. Dejarlo sin recursos económicos para que no pueda seguir operando. Las sanciones a Pdvsa persiguen ese fin.  Cada vez le resulta más arduo al régimen negociar con el oro, los diamantes y demás minerales extraídos del Arco Minero. La producción e importación de gasolina se hace cada vez más empinada. Las posibilidades de resolver la grave crisis eléctrica se alejan. Se requieren inversiones multimillonarias que Maduro no está en capacidad de atraer. Mucho menos de generar. El deterioro de los servicios públicos continuará. Recuperar el suministro de agua será imposible porque el gobierno está incapacitado de conseguir los fondos necesarios. Lo mismo ocurrirá con el gas, el transporte público, la salud, la infraestructura.

Resulta duro admitirlo, pero es la verdad: la comunidad internacional no atenderá la solicitud de Guaidó y de la AN. Trazó una ruta en la cual veremos cómo el país continúa despedazándose, con la esperanza de que el régimen, como resultado del malestar e ira de la gente, implote. Para ir bien tendremos que permanecer juntos sin solicitar invasiones extranjeras.

Trino Márquez
@trinomarquezc

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, LOS PODERES DE UN CONJURO,


En 1998, un demagogo poderoso pudo llegar a la presidencia de Venezuela por la vía del sufragio universal, directo y secreto. Una democracia madura, la clase media y sus élites culturales, políticas y económicas, no resistieron el encanto de un mensaje que convocaba a una refundación republicana. Jorge Olavarría fue uno de ellos. Y a título de la amistad que entre nosotros existía y al respeto intelectual que le tenía, en una ocasión le pregunté: Jorge, ¿por qué el país creyó en Chávez? Y para mi sorpresa, que esperaba una explicación argumentalmente estructurada y con alambicadas analogías históricas, sencillamente me respondió, “es que Chávez nos dijo de forma muy elocuente lo que queríamos oír.




No es extraño que un líder político le diga a la gente lo que desea escuchar. Sucede una y otra vez, y una y otra vez muchas personas les creen. Lo que sí llama la atención es cómo una parte muy significativa de la inteligencia venezolana, de sus medios de comunicación, de sus formadores de opinión, de sus notables, se hayan decantado por la opción del trepidante comandante. Un vasto consenso se enseñoreó en la Venezuela de entonces. Cierta cobardía cívica se hizo presente. También el cálculo crematístico y el acomodo circunstancial. Pero lo más terrible fue la casi absoluta abdicación de la crítica, salvo las excepciones de siempre que confirmaban la tendencia general.

Hoy, más de 20 años después, se ha conformado una nueva hegemonía política constituida por las víctimas depauperadas del enorme y trágico fracaso del socialismo del siglo XXI. Pero está ocurriendo algo semejante a lo que aconteció en su oportunidad con el fenómeno de Chávez, esta vez salpicado con elementos más virulentos dada la extensión del efecto de las redes sociales. El odio y el resentimiento engendrado tras dos décadas de abusos imponen la agenda de una parte de esta nueva hegemonía, lo cual tiende a deformar la realidad. La tarea de exterminio de los partidos políticos y de la propia acción política adelantada por el gobierno y por poderes facticos aliados a la oposición, lleva a la población a estar expuesta a una prédica maximalista, extraviada.

Las plataformas comunicacionales disponibles, nos mantienen más informados pero no mejor informados. Una suerte de verdad editada circula como moneda corriente. Cada quien se atrinchera en su posición y los algoritmos de esta peculiar tecnología amurallan las percepciones ya instaladas y prescriben selectivamente los contenidos de los mensajes para proteger las opiniones preexistentes de otras influencias a objeto de que las mismas no cambien. La intolerancia es el anti cuerpo. La reflexión se desdibuja, se consumen las informaciones que llegan sin sentido de inventario. Se rechaza lo que tenga visos de disonancia respecto a las corrientes de opinión que se han hecho dominantes.

En ese contexto la labor de la conducción política en el seno de las fuerzas democráticas en Venezuela sucumbe ante el empuje de la inmediatez. El voluntarismo sustituye el análisis objetivo. No importa si se frustran expectativas, se crearán rápidamente otras nuevas, elevando cada vez más la apuesta. Mientras más delirante sea lo que se propone mejor suena al oído de públicos cautivos. Nuevamente se abdica del espíritu crítico por temor a perder los aplausos. Los líderes políticos, como si fueran celebridades del espectáculo, se convierten en rehenes de sus audiencias. Un fenómeno altamente peligroso.

Afortunadamente, hay densos sectores de la población que conservan la sindéresis. Existe una porción de la opinión que ha podido resistir la extorsión que ejerce lo que se considera políticamente correcto por parte de los sectores fanatizados, que aunque tienen un importante volumen, están lejos de constituir la totalidad del espectro nacional. Una reciente encuesta de la prestigiosa empresa Datincorp revela que casi el 60% de los venezolanos está a favor de una salida negociada a la actual crisis política y solo un 26% está de acuerdo con una eventual invasión militar extranjera, un golpe de Estado o una rebelión civil. Lo que se creía que era una mayoría inclinada hacia escenarios de violencia, la verdad es que no era ese el criterio que prevalecía de la opinión pública, sino simplemente el criterio de cierta opinión publicada.

Es evidente que ese 26% de la opinión que desea salidas de fuerza, que no es poca gente, pero mucho menor en comparación a la corriente que apuesta por soluciones pacíficas y electorales, sin embrago está mejor organizada, estructurada y se proyecta con gran agresividad comunicacional. Es un segmento minoritario, pero con mayor determinación y activismo político en el mundo de las redes sociales. Tiene capacidad de extorsión moral sobre las personas o grupo de personas con opiniones divergentes y con frecuencia puede hacer que una parte del resto del espectro se pliegue hacia sus posiciones por la ausencia de un liderazgo articulado que se atreva a desafiar las corrientes extremistas en el ciberespacio.

Por el lado del gobierno, su interés es desinformar, confundir y alentar a los sectores fanatizados para llevarlos al escenario del uso de la fuerza, en donde la superioridad del oficialismo es notable. Sabe, como decía Michael Corleone en la novela “El padrino”, que el que odia a su enemigo se le nubla el juicio. Pero También comete muchos errores. Se mueve con mensajes voluntaristas, como el de apresar a Guiadó cuando llegara al país, o falsamente arrogantes, cuando desafía a los EE.UU como el ultimátum de las 72 horas a su cuerpo diplomático para abandonar Venezuela. Esas cosas, dichas para no ser cumplidas, le mellan mucho la credibilidad entre su base social y política y lo exhibe con enorme debilidad.

A la ruta de “cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres” se le atribuyeron los poderes de un conjuro, que solo por invocarlo, crearía instantáneamente una nueva realidad. Lógicamente no ha sido así. Los hechos ponen en evidencia el fin de la estrategia de desenlace relámpago. El transcurrir del tiempo pesa demasiado. La oposición consume fuerzas y capital político, mientras el chavismo que se creía desahuciado, resiste y acumula cada día un día más al frente del gobierno, lo que por sí solo y a la luz a los pronósticos iniciales, parece una victoria.

Está claro que a Maduro, a pesar de mantener los hilos del poder en sus manos, se le hace cada vez más difícil la tarea de gobernar, sus esfuerzos se concentran en sobrevivir. Por su parte, a Guaidó, parece que se le agotó el repertorio. El devastador apagón nacional desestabilizó más a la oposición que al oficialismo. Lo patriótico y responsable es sentarse a negociar, los sectores democráticos poseen buenas cartas para ello. El país está siendo triturado y se desliza sobre un plano inclinado.

Pedro Elías Hernández
@pedroeliashb

ÁNGEL RAFAEL LOMBARDI BOSCÁN, ODISEA DEL ENANO


“Odio y detesto a ese animal que se llama hombre”. Jonathan Swift

El desprecio de los tiranos por el pueblo es palpable. Saben los déspotas que basta la zanahoria junto al garrote, sobretodo, éste último para mantenerlo a raya y sumiso. La mansedumbre es la marca del “bravo pueblo”, una ficción alentada por himnos y símbolos nacionales para que las elites mantengan sus privilegios mal habidos: el crimen glorificado ata los nudos de una autoridad acatada sin protestas, y si éstas últimas las hay, pues se reprimen a sangre y fuego. A su vez, la indiferencia del pueblo sobre sus mandamases es ya legendaria porque se saben rebaño obediente de las circunstancias miserables de la existencia, y porque el Jefe les mima como chula clientela, cuando puede o le interesa. El mito del pueblo y del héroe es tan falaz que Jorge Luis Borges (1899-1986), con delicada y portentosa inteligencia, lo alcanza a desmontar con elegante prosa en su cuento: “Tema del traidor y del héroe” (1944).

Jonathan Swift (1667-1745), nos ofrece, en “Los Viajes de Gulliver” (1726), como unos insignificantes enanos logran todos juntos anular al portentoso gigante. La metáfora no sólo es gráfica sino básicamente conceptual, filosófica. Así como en la vida, unos muchos tontos, anulan la virtud de unos pocos elegidos por sus talentos. La democracia cuestionada, porque la dictadura de la mayoría, puede terminar siendo el gobierno de los más bobos e incapaces en nombre de un ideal populista y pendenciero, tal como nos ha sucedido, trágicamente, a los venezolanos durante la hegemonía chavista.

El verdadero “Élan vital” que mueve a la humanidad es el rencor de los ególatras. En el Eclesiastés, un sabio libro bíblico cuyas incongruencias son coherentes con lo que representa el misterio humano, no se anda por las ramas: todo es vanidad y no hay nada nuevo bajo el Sol. Quién vino a contracorriente a defenestrar esos supuestos egoístas y viles que se hacen presente en el barro de muy mala calidad que utilizó el Creador para constituir la simbiosis del cuerpo/alma fue Jesús de Nazaret y su prédica imposible de amor al prójimo. El atrevimiento por cuestionar al hombre modelado por la insumisa Eva y el envidioso Caín le costó el suplicio y la muerte. Los Evangelios son el testimonio de la cruz, un símbolo de terror, que nos recuerda todo el tiempo que los corderos son siempre sacrificados por lobos.

Otro tanto ocurre con el elogio a la pobreza, otro derivado del enanismo antropológico. La Historia es una paridora de ejércitos de la noche: de gente que hace de la pobreza una existencia infeliz. La Iglesia cristiana católica desarrolló un populismo doctrinal para hacer de la pobreza, la mayor parte de la feligresía, una poblada resignada cuya salvación, imposible en los espacios terrenales, se concretaría en el difuso más allá (“Dios responde: —Bien, hijo mío, entrarás en el cielo; mas no tendrás nunca la certeza de hallarte en él”): un lavado mental perfecto. Los protestantes a partir del siglo XV decidieron romper con esa doctrina, triste y sombría, y empezaron a reivindicar valores como el ahorro, la laboriosidad y la producción de riquezas: Dios ayuda y acompaña al hombre sí éste se ayuda también así mismo. Y desde entonces no les ha ido nada mal. Lamentablemente la natalidad monstruosa siempre está un paso por delante de la economía más productiva. Finalmente, como sostiene, una vez más, Jorge Luis Borges: “Ni la riqueza, ni la dicha, ni el lujo, ni la vida mundana son barreras para entrar en el Cielo. Ser pobre no es una virtud, como tampoco lo es ser desventurado”.

El triunfo de los enanos en la historia es obvio: la injusticia en el mundo reina junto a la banalidad e indiferencia ante el mal. La hegemonía chavista ha devenido en una agonía existencial para toda su población. Hoy Venezuela está en los escombros para satisfacción de una elite mediocre y resentida que se atrincheró en el poder. Sí la venganza hacia los ricos hubiese significado la elevación de los pobres, el ideario incendiario de estos supuestos redentores sociales, merecería algún tipo de respeto. Hoy los pobres de Venezuela son mucho más pobres y miserables que antes del arribo de la actual horda destructiva. Y los ricos de antes y los nuevos ricos del chavismo acrecentaron sus fortunas, la inmensa mayoría desde la corrupción más obscena. La Historia siempre termina siendo predecible y aburrida.

El enanismo no es un asunto de tamaño o altura sino de déficit de grandeza de espíritu. Y en estos tiempos de una Venezuela en pleno cataclismo histórico el envilecimiento y la desgracia han sido esparcidos sin compasión.

Ángel Rafael Lombardi Boscán
@lombardiboscan

YOANI SÁNCHEZ, ¿POR QUÉ LA HUELGA ESTUDIANTIL POR EL CAMBIO CLIMÁTICO NO HA LLEGADO A CUBA?


Greta Thunberg tiene 16 años, es callada y tímida. La adolescente sueca se parece a cualquier cubana de esa edad que ha comprendido que el mundo no es el lugar cuidado y limpio que describen los cuentos infantiles. Su preocupación por el cambio climático la llevó a faltar cada viernes a la escuela para reclamar a los políticos acciones efectivas que protejan el medioambiente, una actitud que se ha extendido a los escolares de varias ciudades europeas y ha cruzado el Atlántico hasta contagiar a miles de latinoamericanos. Sin embargo, hasta ahora en Cuba ningún alumno de primaria, secundaria, preuniversitario o universidad se ha sumado a la iniciativa.

Que el pasado viernes las calles habaneras o de otras ciudades de la Isla no se llenaran de rostros juveniles exigiendo recortar las emisiones de dióxido de carbono o implementar políticas urgentes para cuidar el planeta, no significa -para nada- que los niños y adolescentes cubanos no reflexionen sobre estos temas. Lo que denota es la falta de autonomía y de derechos que padecen para manifestar su inconformidad. Ni la mayoría son apáticos e insensibles ante las cuestiones medioambientales, como muchas veces los adultos quieren hacer creer con esa nefasta frase de que "la juventud está perdida", ni Suecia queda ya tan lejos como para no saber el terremoto de activismo que está causando Thunberg.

A través de las redes sociales, del acceso a internet en los móviles y de las conversaciones entre amigos, es fácil hallar la historia de la joven que se plantó por semanas sola en una plaza de Estocolmo hasta lograr inspirar a miles de personas en todo el mundo. De manera que, al menos en este caso, no vale la justificación de la desinformación o el desconocimiento. Tampoco sirve el argumento de que en Cuba no tenemos los graves problemas medioambientales "del mundo desarrollado", como le gusta repetir a la prensa oficial. Basta ver la larga columna de humo que se levanta cada mañana desde la Refinería Ñico López en La Habana, para percatarse de la gravedad de la situación.

Más allá de las excesivas emisiones locales o la contaminación puntual de una zona, las protestas iniciadas por Thunberg intentan llamar la atención sobre el hecho de que se trata de un problema global que nos compete a todos. ¿Por qué, entonces, los jóvenes cubanos no han seguido el camino de los ecuatorianos, los brasileños, los mexicanos, los chilenos y los argentinos que se han sumado al reclamo iniciado por ella? La respuesta no es la indiferencia, sino el miedo.

Ninguna de las estructuras que engloban a los estudiantes y jóvenes en esta Isla está diseñada para actuar con voz propia. La Organización de Pioneros José Martí, la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media y La Federación Estudiantil Universitaria son poleas de transmisión desde el poder hacia las nuevas generaciones y no plataformas para la representación, el reclamo y la presión ante las autoridades. Si la Plaza de la Revolución no les ordena que salgan a la calle no lo hacen y, tristemente, esa "orientación" solo llega por objetivos de corte ideológico, como protestar contra la Casa Blanca, reclamar la liberación de algún espía o participar en un acto de repudio contra disidentes.

Son entidades pensadas para amordazar la voz de los jóvenes en lugar de amplificarla. Eso explica por qué el ejemplo de Greta Thunberg se ha topado en Cuba con el silencio.

Yoani Sánchez
@yoanisanchez

BEATRIZ DE MAJO, EL DRAMA DE ESTUDIAR EN CHINA


No son solo las grandes luminarias del cine mundial o importantes celebridades quienes acuden al subterfugio de pagar enormes sumas de dinero para asegurarse el ingreso de sus hijos a los grandes colegios y universidades del mundo, como hemos visto en las recientes semanas. Esta odiosa práctica, tan criticada en la prensa mundial cuando se trata de estrellas de Hollywood, es usada con mucha frecuencia por ciudadanos chinos con holgados recursos económicos que desean, igualmente, garantizarle un mejor futuro a sus hijos “comprándoles” un pupitre en las mejores escuelas del país asiático.

Este género de “donaciones” a colegios y universidades de postín son igualmente combatidas por las autoridades quienes no pueden sino reconocer que la competencia despiadada por acceder a la mejor educación es una secuela de la vieja política de “un solo hijo” que imperó en China hasta 2016. En efecto, dos parejas de abuelos y una de padres deben ingeniarse para que los nietos o los hijos accedan a la mejor educación básica, media y, sobre todo, universitaria para que se aseguren que ese infante estará en capacidad de generar los recursos necesarios para mantener a las dos generaciones que lo precedieron cuando sus edades no les permitan trabajar más.

La educación básica y media está garantizada por el Estado en China a cada ciudadano durante nueve años, lo que permite finalizar la educación media o técnica. Pero no así la educación superior, que es la que permite acceder a un nivel alto de especialización profesional y a ingresos significativos para su núcleo familiar. Desde 1985 el gobierno eliminó el sistema de educación superior financiado con los ingresos fiscales, lo que hace que los estudiantes deban demostrar una habilidad académica destacada para acceder a las universidades tanto públicas como privadas.

Lo anterior ha traído como consecuencia que cada padre de un hijo en edad escolar deba exigirle al menor un desempeño por encima de la media y deba, por igual, invertir recursos en prepararlos extracurricularmente, para poder acceder al sistema de becas basadas en el desempeño, lo que es un perfecto y cruel embudo para seleccionar solo a los mas destacados. Y deben, sobre todo, ejercer una presión incisiva sobre los más jóvenes para que sus resultados escolares sean los mejores.

No es para menos. Sobre la geografía del gigante de Asia hay solo 1600 entidades educativas superiores en esta hora para recibir cerca de 29 millones de aspirantes a estudios universitarios. Pero hay menos de 500 universidades calificadas de internacionales que imparten estudios en inglés. Las cifras son lapidarias. Es así como el rigor del ingreso a través de complejos y exigentes test de capacitación, de evaluación de personalidad y de destrezas personales es realmente extremo, particularmente por parte de las casas de estudios. Ni hablar de lo empinado que puede ser el ingreso en las Universidades de Shanghai o Beijing. ASi pues, la necesidad de un “performarce” colindante con la genialidad es una obsesión en cada hogar con hijos en el proceso de aprendizaje escolar.

Esta es una sola de las razones del fracaso de la política emprendida por el gobierno de Xi para repoblar al país a través del estímulo de la natalidad, lo que se ha convertido en una necesidad al fracasar la política de un solo hijo.

Lo que está en juego es que la crisis demográfica que ya se hace inminente en China, va a llevarse por delante a la política de crecimiento económico que es imperativa, indispensable, para la administración actual y para el propio Partido Comunista.

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, DE LA UNIÓN Y LO PLURAL


“Nadie”. “Todos”. “Ningún venezolano admite”, “La gente lo que quiere es...” “El pueblo entero pide…” La taxonomía reduccionista, simplificadora, abunda en los pequeños-grandes debates donde hierve la política venezolana. De allí las expresiones que parecen orientadas a validar la percepción de sus voceros, no importa la solidez del dato empírico en contra: “no creo en encuestas que me digan lo que no quiero creer”, casi nos espetan. La verdad factual tiende a sucumbir en el piélago del deseo y la ilusión de esa esperanza que no se basa en la responsabilidad, como dice Solzhenitsyn. Y con ella, sucumbe la posibilidad de acceder a un conocimiento más o menos preciso de esa realidad que limita y ajusta nuestra condición de seres deseantes.

A merced de una visión dualista que impele a militar en el blanquinegrismo, no es raro toparse con tales paisajes. La invocación a la democracia se vuelve entonces cada vez más abstracta; allí va, acometiendo como puede su caminata de funambulista en la retórica, mientras en la áspera cotidianidad del foro gana terreno una praxis de hegemonización de la opinión que elude toda noción de pluralidad. ¿Y de qué vale hablar de democracia sin pluralismo?, nos preguntamos con genuina desazón. Poco, casi nada.

Eso lo sabe bien el populista, por cierto, para quien el reconocimiento de grupos heterogéneos, ideológica y socialmente independientes, es premisa negada; la pluralidad desmantelaría ese mondo antagonismo entre “pueblo virtuoso” y “élite corrupta”. Pero también lo resiente el elitismo, llevado por la convicción de que recae en un puñado de elegidos moral, cultural e intelectualmente superiores a la masa, la tarea de decidir sobre el destino colectivo. En medio de eso, los matices ven aplastado no sólo su derecho a existir, sino a aportar aliño sustancial para que la calidad de un debate que debería ser amplio, se nutra y prospere.

Entendemos, claro, que el contexto en el que acá nos movemos es todo menos democrático. De allí la emergencia, porque el pantano despótico alimentado por los extremos salpica y nos traga. Así que se trata de apelar a la supervivencia de ese ethos compartido, de esa “segunda naturaleza” del hombre, refugio donde encuentra su propia fuerza, tal como preconizaban bellamente los griegos; hablamos de ese carácter, ese reducto de valores, ese temperamento, ese modo de ser y hacer que permite intercambiar puntos de vista sin que ello nos lleve a cortar cabezas. He allí la esencia de la política, sin duda.

Precisamente: es la política -banalizada, desfigurada por los dueños de la verdad- la que más ha perdido lumbre en este tránsito. La política, que es lo opuesto a la aniquilación simbólica o real del contrario y por ello, antítesis de la barbarie y de la guerra, lejos de verse como un elevado medio acaba percibida como una rémora, una manía de nostálgicos e ingenuos. Algo especialmente preocupante en medio de la emergencia social que avanza con botas de siete leguas, de los compromisos que dimanan del vidrioso malabarismo entre tiempo, recursos y expectativas; de la debacle que nos apunta con dedo esquelético. Porque es eso, y el ineludible conflicto. Al margen incluso de la estimulante cohesión que hoy experimenta una oposición picada por el ímpetu de la dirigencia emergente, por ejemplo, las diferencias sobre forma, contenido y secuencia de la ruta propuesta no dejan de asomarse; esto, que debería verse como una oportunidad de mejora, cuando salta al debate abierto no deja de revolcarse entre recelos e implacables nones. Así, la duda sana y razonable que aporta el contraste, corre el riesgo de sofocarse dentro de camisas de fuerza auto-impuestas.

Sin la flexible incorporación de matices, de esa pluralidad atada a la unicidad –y vista no sólo como fenómeno empíricamente comprobable, según apunta Arendt, sino como disposición ontológica y moral que posibilita el encuentro entre los hombres- será complicado afinar movidas que eviten incurrir en nuevos-viejos errores. Ah, pero dado el colosal costo que eso supone, hay que esforzarse. Lo ha entendido así la comunidad internacional que presiona por la salida negociada y pacífica, por la celebración de elecciones libres; un afán particularmente exhibido por la UE y su Grupo de Contacto, que hoy sondea visiones de diversos grupos de interés y actores políticos locales.

¿Qué derroteros anuncia el brete venezolano? Justo ahora cuesta saberlo. La angustia se divide en partes iguales entre una guerra que nos relegue a los sótanos sirios, un colapso que sólo promete exterminar a más venezolanos o una inercia producto del apego por el choque, la autofagia de los uróboros, la determinación a no ceder ni un milímetro. En otro plano, el de la razón y no la ira, sobrevive la confianza de que otras voces sean escuchadas. Voces que últimamente parecen clamores, invitando a salir del juego suma-cero para construir esa “diversidad provisionalmente unificada” de la que sabiamente nos hablaba Salvador Pániker.

Mibelis Acevedo Donís
@Mibelis