martes, 21 de enero de 2020

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, MARTES 21/01/2020

THAYS PEÑALVER: EL ZAFARRANCHO VENEZOLANO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 6 minutos
Para la inmensa mayoría lo que ocurrió en Venezuela a partir del 5 de enero fue coloquialmente un zafarrancho, es decir, “una agitación desordenada y ruidosa” pero, como siempre, hay dos lecturas. Vista la foto de estos días parece tratarse de un verdadero despelote, pero examinado como el resultado de una planificación previa, el análisis es muy distinto. Veamos. El régimen venezolano el 5 de enero del año pasado amaneció con el 80% de las economías mundiales reconociendo que las elecciones no habían sido justas, ni transparentes, y en la práctica del ejercicio del poder, para eso... más »

DOMINGO ALBERTO RANGEL: RADICALISMO VIOLENTO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 8 minutos
El mal viene tomando cuerpo desde los golpes militares de los años noventa en el siglo pasado. Es cierto radicalismo violento que ocupa un espacio en las redes, que no por minúsculo y ayuno de razones… deja de ser preocupante al presentarse sus propagandistas como lo que no son y tampoco están dispuesto a ser: Disfrazados como Demócratas. Aclaro que este disfraz lo usan algunos chavistas y no pocos opositores… quienes más allá del lenguaje de la violencia que les es común… a unos y otros se les puede archivar en la vieja clasificación como de izquierda o de derecha… siendo que su ... más »

SIMÓN GARCÍA: LA DIFÍCIL RUTA ELECTORAL

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 11 minutos
Apartando la costumbre, instalada como automático reflejo condicionado, de atacar personas en vez de convencer con ideas, es indispensable el esfuerzo de explicarnos donde estamos y por dónde intentar nuevamente avanzar. En la panorámica general uno puede observar que el gobierno logró inclinar la relación de fuerzas a su favor. Los hechos son tercos y rudos: Maduro sigue en Miraflores y a Guaidó se le impide sesionar en el Palacio Legislativo. En el 20||9, la oposición dio importantes batallas y la solidaridad internacional le sumó algunos logros, pero hasta en el clima emocional ... más »

RAFAEL GARCÍA MARVEZ: EL HECHO OLIGOFRÉNICO DEL RÉGIMEN

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 14 minutos
Antes de entrar en el fondo de la materia voy a intentar hablar de ese funesto y memorable 5 de enero de 2020, señalando, algunos puntos derivados de los cuales poco o nada se ha dicho, sin magnificación. El caso, quizá el más sustancial, es que ese día Juan Guaidó se graduó de líder; incluso dentro de los propios parlamentarios, quienes no todos lo consideraban con ese título a pesar de que le manifestaban su respaldo absoluto. El joven diputado que por cosas del destino estaba para ese momento estelar en el lugar propicio, de allí su doble presidencias, pues bien, desde ese hecho... más »

NOEL ÁLVAREZ: TIEMPOS DE DICTADURA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 18 minutos
La historia de la humanidad ha sido testigo de los actos más crueles y sanguinarios ejecutados por dictadores, en diversas partes del mundo. Por definición, los tiranos son gobernantes que asumen todos los poderes del Estado, ajenos a cualquier control constitucional o legislativo. El siglo pasado estuvo plagado de discursos y acciones autocráticas que pretendieron erigirse por encima de los valores democráticos, pero que vieron frenados sus impulsos por las fuerzas institucionales y la cultura democrática prevaleciente en la mayoría de los países. Las perturbaciones y trastornos c... más »

JOSE LUIS ZAMBRANO: CON LAS ANSIAS DE VER NOTICIAS VERDADERAS. SAINETE EN CÁPSULAS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 21 minutos
Cuando anunció la decisión, lo hizo sin una sola pausa. Se esmeró por hacernos entender las razones justas de esta nueva propuesta. Parecía inescrutable. Quizá incompresible. Al principio no se valió de algún argumento invencible para precisarnos sobre esta ocurrencia medio descabellada. Parecía una versión corriente de una broma de mal gusto. No fue un decretó magnífico, que nos hubiese levantado de algún mullido asiento, para aclamar a grandes voces por un veredicto que cambiaría las direcciones de la misión. El anuncio de Juan Guaidó todavía desprende injustas risotadas hasta de... más »



THAYS PEÑALVER: EL ZAFARRANCHO VENEZOLANO

Para la inmensa mayoría lo que ocurrió en Venezuela a partir del 5 de enero fue coloquialmente un zafarrancho, es decir, “una agitación desordenada y ruidosa” pero, como siempre, hay dos lecturas. Vista la foto de estos días parece tratarse de un verdadero despelote, pero examinado como el resultado de una planificación previa, el análisis es muy distinto.

Veamos. El régimen venezolano el 5 de enero del año pasado amaneció con el 80% de las economías mundiales reconociendo que las elecciones no habían sido justas, ni transparentes, y en la práctica del ejercicio del poder, para esos países se dio la paradoja de reconocer a dos gobernantes, es decir, a un gobierno de facto que lleva la acción de gobierno y a un gobierno provisional sustentado únicamente en la Constitución, que solo lleva la razón jurídica.

Por lo tanto, para el régimen venezolano, lo prioritario fue a partir de ese momento quitarle a Juan Guaidó, a como diera lugar, esa razón jurídica y constitucional y de allí ha centrado todos los esfuerzos de manera muy hábil en algunos casos y es precisamente a partir de ese zafarrancho de combate, donde se debe apreciar lo ocurrido.

El régimen supo anular internacionalmente, y al mejor estilo cubano, a Estados Unidos

Cuando digo “muy hábil” me refiero a que el régimen supo anular internacionalmente, y al mejor estilo cubano, a Estados Unidos. Para ello abrió canales de comunicación con la ONU, Unicef, la Unión Europea, e incluso, como lo admitió Elliot Abrams, representante de EEUU para Venezuela, se sentó también con los estadounidenses y logró lo impensable: invalidar el futuro de Guaidó con sus negociaciones.

Con ello el régimen se volteó sobre sus apoyos internos y les dijeron: “Los estadounidenses consideran que Guaidó solo es un líder transitorio” y, pese a que no querían a Nicolás Maduro en unas futuras elecciones, públicamente hicieron hincapié en que el gobierno estadounidense “no avalaría una elección” con Guaidó.

El resultado de esas negociaciones con Estados Unidos es que dejaron acéfala a la oposición de cara al futuro. Al sacar a Guaidó del juego político futuro, quedaba solo una oposición atomizada y sin popularidad visible, lo que hacía impracticable una transición.

Es de esta manera que se debe analizar la semana. Una vez aislado Estados Unidos y eliminado Guaidó de una transición futura, ahora llegaba el turno de quitarle lo único que le quedaba: la legitimidad jurídica. Para ello, era necesario contar con una mayoría simple de votos en la siguiente elección del 5 de enero.

Pero había dos problemas. La mayoría de los 51 votos del polo chavista y sus acólitos se habían marchado del Parlamento, y necesitarían 30 votos adicionales. De este modo, entre abril y mayo del año pasado comenzó a constituirse una oposición artificial en función a perseguir a los diputados principales que terminaron con el allanamiento de sus inmunidades, amenazados, en el exilio, la cárcel o escondidos, mientras que trataban de encontrar algún apoyo entre los amenazados y sus suplentes.

Para darle alguna legitimidad a tal artificialidad, no pocos zombis políticos olvidados fueron convidados a participar y se prestaron de buena gana a volver al ruedo.

A partir de ese momento, como lo explicó un diputado venezolano al que intentaron sobornar, aplicaron “la frase de aquel conocido capo: ‘Plata o plomo’. El que no acepte el dinero le aplican la violencia”. Otro más explicó que se llamaba Operación Alacrán y estaba “orquestada por grupos financistas del régimen”. Señaló a tres de sus colegas mientras que al menos cinco diputados declararon públicamente que los habían tratado de sobornar con un “millón de dólares”.

El resto resultó más fácil al régimen porque fueron a buscar a la docena de diputados que habían sido expulsados de la oposición por estar señalados en actos de corrupción.

En el ínterin, el chavismo regresó a la Asamblea Nacional al grito de “Guaidó traidor” y “que se preparen”. Como casi siempre, la mayoría de los analistas de oposición celebraron esta vuelta, pensando que era el primer escalón para salvar lo poco que quedaba de democracia. Otros hablaban de “calmar a la opinión publica internacional”. No pocos pensaron que era obra de los rusos y chinos que obligaron al régimen.

Los pocos analistas que nos atrevimos a decir que esa gente no da puntada sin dedal fuimos anulados con la señal de costumbre, porque en la oposición otporista nadie pensaba que el chavismo superaría el ultimo trimestre del año.

Y así llegó el 5 de enero donde todo parece demostrar que el régimen había contado, al menos sobre el papel -o lo convencieron de que era posible- ,el sorpasso a Guaidó.

Es posible que sencillamente los que llevaban la “operación” sobredimensionaran sus cifras, entre los votos revolucionarios y nuevos votantes pretendían llegar a 81 diputados, pero al final de acuerdo a expertos alcanzaron poco más de 70 votos.

El resultado después del 5 de enero para ambas partes terminó siendo un caos, pero calamitoso para el régimen

Es temerario pensar que quizás algunos presionados no acudieron al llamado y se escondieron, o que otros simplemente se retractaron al último segundo. La realidad es que el resultado terminó siendo un caos para ambas partes, pero calamitoso para el régimen.

El espectáculo matutino que buscaba el sorpasso dio más bien cabida a una locura en la que los dirigentes del régimen abiertamente mandaban a callar y sentarse a los diputados opositores, mientras afuera los militares impedían el paso a un Guaidó que trataba de entrar a como diera lugar y se lo impedían con escudos antimotines. Al hacer eso frente a la mirada mundial, incluso quienes no pensaban votar por Guaidó lo hicieron. Finalmente logró una cómoda mayoría para ser reelecto.

Fue aún más calamitoso para el régimen cuando sus aliados de Uruguay, México y Argentina reaccionaron considerando la acción del régimen como ilegal y se declararon de inmediato en contra de lo ocurrido, mientras que incluso Argentina fue más allá y no reconoció a la embajadora enviada por el chavismo.

El resultado práctico para cualquier lector es el mismo caos que se puede encontrar si se consulta Wikipedia. Venezuela es un país cuya presidencia está “disputada” y ahora amanece con una presidencia parlamentaria también “disputada” y reconocida por distintos bloques de países.

Por lo tanto, Venezuela es un país único en la historia del despelote tercermundista, de allí que para el mundo existan dos presidencias y tres poderes legislativos, donde el lunes sesiona una parte, el martes otra, y el miércoles no dejan entrar a la que logró la mayoría y que debe sesionar en plazas públicas.

Pero lo que importa realmente es lo que viene. Se trata de un caos diseñado para crear el escenario que sucederá a continuación. Guste o no, habrá elecciones por mandato constitucional y, guste o no, la oposición tal como la conocemos, enfrenta sus últimos meses de existencia.

El problema grave es que el bloque mayoritario opositor se niega categóricamente a participar sin condiciones objetivas, pero, sobre todo, se niega al debate sobre posibles alterativas electorales y vías para lograr compensar lo que le viene.

La oposición, en vez de estar preparándose y debatiendo sobre su futuro, gastan su tiempo en debates estériles sobre una crisis educativa que no puede resolver o la toma de una televisión que nadie verá

Por eso, en vez de estar preparándose y debatiendo sobre su futuro, en vez de tratar de unificar la conciencia opositora y convencer, la oposición gasta sus pocas horas formales en debates estériles sobre una crisis educativa que no puede resolver, los sueldos de maestros que nadie puede pagar, o la toma de una televisión como Telesur, que nadie verá en Venezuela, o probablemente en ningún otro país. Es improductivo gastar tiempo, y mucho menos los pocos recursos de que se disponen, si es que se disponen, a tales efectos.

Todos los esfuerzos deberían estar concentrados en esta última hora política. Porque todo indica que la oposición sufrirá una tercera fractura, entre quienes están dispuestos a terminar de una vez con todo, pensando que algo renacerá de las cenizas, y los que saben que sin representación política estarán enterrados de por vida. Un sector irá a las elecciones,pero frente a esta alternativa la votación –aunque mínima- será mayoritaria para el chavismo.

La apuesta del régimen es simple. Esperan con ansias que un Trump impopular y en proceso de impeachment no repita, vuelvan los demócratas al poder, y reabran las negociaciones con Cuba, para sumarse en la misma propuesta de ser reconocidos como una “República Unipartidista”.

Internamente cuentan con que la oposición no acuda a las elecciones, y el mundo se vea obligado a dejar de reconocerlos, adquiriendo la condición de disidencia.

En la apuesta del régimen, a partir del 5 de enero próximo, la oposición política en Venezuela ya será otra. En la hipótesis de no acudir, ya no estará ni Guaidó, ni otro elegido, sino que habrá unos pocos diputados de partidos alternativos en la nueva Asamblea mayoritariamente unipartidista.

Una vez eliminada la razón jurídica que da legitimidad a la oposición, ya no habrá una presidencia en disputa, no habrá embajadores ni representantes políticos de la oposición en los organismos internacionales, y las medidas y recursos serán asignados al mismo modelo que los cubanos, pues ya no habrá diputados en el exilio, sino simplemente blogueros, que solo serán leídos por la comunidad de exiliados.

Una vez eliminada la razón jurídica que da legitimidad a la oposición, ya no habrá una presidencia en disputa, ni embajadores, sino simplemente blogueros

Las cartas hasta el momento parecen estar echadas. No se trata de “convocar” elecciones, se trata de un callejón sin salida, de un único escenario donde no caben más espejismos, ni utopías ni soluciones mágicas, sino de un mandato constitucional impostergable que tiene impacto directo sobre una legitimidad política opositora, que luce paralizada.

Ante este escenario real e inevitable, una oposición menos suicida debería estar pidiendo ayuda para construir un sistema de votación electrónico, avalado por los 60 países que apoyan a la oposición.

Debería sumar los 12 millones de electores que votarían sin pensarlo dos veces en ese sistema y prepararse para los que van a votar en los colegios electorales de manera tradicional.

Es en este momento en que se debería estar debatiendo con los gobiernos del mundo para que todos los millones de venezolanos en el exterior pudieran votar.

Debería estar convenciendo a los venezolanos de un último esfuerzo mayoritario, a los partidos de unirse con candidatos históricos y reconocidos en el voto contra un adversario que está ya a punto de aniquilarlos y convertir a Venezuela en la segunda Cuba del hemisferio.

Cuanto más tarde en darse el debate nacional, más peligro corre lo que queda de la República democrática en ser enterrada. Pero en un país en el que nadie quiere escuchar, y donde razonan con los mismos argumentos de un suicida, ni a gritos se les puede convencer de que el futuro, y no el presente, es todo lo que importa. 

Thays Peñalver
thays.penalver@me.com
@thayspenalver
@elindepcom

Thays Peñalver es abogada y escritora. Es autora de La conspiración de los 12 golpes.

DOMINGO ALBERTO RANGEL: RADICALISMO VIOLENTO

El mal viene tomando cuerpo desde los golpes militares de los años noventa en el siglo pasado.

Es cierto radicalismo violento que ocupa un espacio en las redes, que no por minúsculo y ayuno de razones… deja de ser preocupante al presentarse sus propagandistas como lo que no son y tampoco están dispuesto a ser: Disfrazados como Demócratas.

Aclaro que este disfraz lo usan algunos chavistas y no pocos opositores… quienes más allá del lenguaje de la violencia que les es común… a unos y otros se les puede archivar en la vieja clasificación como de izquierda o de derecha… siendo que su único denominador común es la violencia ya que nunca presentan propuestas o programa… y no les importa.

Digamos que unos son opositores y otros chavistas… que los hay de izquierda pero también de derecha… y en ambos grupos hay tanto violentos como demócratas que somos mayoría.

Obvio que nada se inventó en los golpes militares que llevaron al comandante Chávez a ganar elecciones. Total: La toma del poder por medio de la fuerza es algo tan viejo como la humanidad… y por ese camino iba la guerrilla que desde los años sesenta intentó copiar el guión de Fidel Castro.

Por fortuna el comandante Chávez y eso se le puede anotar en el “debe” de Luís Miquilena… se reconvirtió al credo democrático y abandonó las inclinaciones violentas.

No así algunos de sus seguidores y lo más insólito… es que entre los opositores más encabritados abundan violentos que zumbonamente se definen como “demócratas”.

La situación sería un chiste de no ser que estos guerreros del teclado se sienten apoyados por el gobierno de USA… lo cual es otra contradicción… y que desde el lado del gobierno hay violentos que no solo predican el uso de la fuerza… sino que a veces la administran como cuando atacaron los autos de diputados opositores.

A ver; ante esta moda solo vale que los moderados formemos filas en defensa de la paz y la democracia… también de la herencia histórica que los venezolanos recibimos de la potencia española… de los criollos que combatieron la Independencia… y de los indígenas y afrodescendientes.

No hacerlo a tiempo es arriesgar la integridad territorial… algo que a estos violentos poco les importa.

Domingo Alberto Rangel
doalra@yahoo.com
@DomingoAlbertoR

SIMÓN GARCÍA: LA DIFÍCIL RUTA ELECTORAL

Apartando la costumbre, instalada como automático reflejo condicionado, de atacar personas en vez de convencer con ideas, es indispensable el esfuerzo de explicarnos donde estamos y por dónde intentar nuevamente avanzar.

En la panorámica general uno puede observar que el gobierno logró inclinar la relación de fuerzas a su favor. Los hechos son tercos y rudos: Maduro sigue en Miraflores y a Guaidó se le impide sesionar en el Palacio Legislativo.

En el 20||9, la oposición dio importantes batallas y la solidaridad internacional le sumó algunos logros, pero hasta en el clima emocional vivimos este enero varios pasos atrás de las expectativas de hace un año cuando se llevó la apuesta de cambio hasta el cese de la usurpación. Una estrategia que se aplicó y falló.

Importantes dirigentes opositores; moderados o radicales, pero no extremistas, cedieron a lo que constituía una nueva versión de La salida. Un resumen, aumentado y sin corregir, de las versiones anteriores: ya el 23 de enero con la operación si o si se le quebraron las patas al caballo y el 30 de abril la soledad de una intentona militar mostró la magnitud del desacierto.

Las derrotas, cuando provienen de acciones que sustituyen la acción conectada a la mayoría, son catastróficas. Seguramente habrá voces que, a nombre de repetir intentos similares, disfrazarán el fracaso como un éxito.

Reiterar el error, favorecerá prolongar la acción destructiva de un régimen que sigue pasando factura a toda la población y se profundizará una crisis en el modelo que continúa invadiendo partes aún sanas del cuerpo social, tras el espejismo de los bodegones y los goteos de bienestar montados sobre la tragedia existencial de la mayoría.

No se puede ocultar: en el 2019 el régimen dio pasos en dirección inversa al aspirado rescate progresivo de la democracia. El gobierno aplicó el poder dual en el ámbito del parlamento y tendremos dos directivas, una de las cuales con apoyo social y de la comunidad internacional y otra respaldada por el aparato del Estado y avalada por el TSJ. La senda que pudo abrir una negociación fue sustituida por un envite frontal sin tener en las manos las cartas para ganar.

El avance de fondo del gobierno es que su cultura hegemónica, autoritaria y al margen de la Constitución se está infiltrado en sectores opositores que combaten la autocracia con una visión similar sobre el poder y en términos de criminalizar la disidencia, imponer exclusiones, prohibir acuerdos y convertir adversarios políticos en un enemigo que hay que exterminar.

Esta transferencia respecto al papel y los valores de la oposición mata el valor para ser una alternativa y capacidades para sumar fuerzas, diversas y hasta opuestas proyectualmente, a una labor que requiere de la unificación del país para resolver el desafío de generar cambios con estabilidad y resultados que incidan rápidamente en recuperar bienestar.

La puerta al fracaso del país hay que cerrarla. La llave de un desenlace pacífico está en ejercer democracia votando. El único terreno donde el régimen tiene que remontar el rechazo casi unánime de los venezolanos, incluyendo desacuerdos de sectores que todavía lo apoyan.

Simon Garcia
simongar48@gmail.com
@garciasim

RAFAEL GARCÍA MARVEZ: EL HECHO OLIGOFRÉNICO DEL RÉGIMEN

Antes de entrar en el fondo de la materia voy a intentar hablar de ese  funesto y memorable 5 de enero de 2020, señalando, algunos puntos derivados de los cuales poco o nada se ha dicho, sin magnificación. El caso, quizá el más sustancial, es que ese día Juan Guaidó se graduó de líder; incluso dentro de los propios parlamentarios, quienes no todos lo consideraban con ese título a pesar de que le manifestaban su respaldo absoluto. El joven diputado que por cosas del destino estaba para ese momento estelar en el lugar propicio, de allí su doble presidencias, pues bien, desde ese hecho memorable del cinco de enero de 2020, glorioso para las fuerzas democráticas venezolanas, el parlamentario doble presidente es catapultado para ser reconocido como la cabeza vanguardista del movimiento que lucha por desplazar a Nicolás Maduro del poder, más allá de su privilegiado origen geográfico. Ahora, liberado de disciplina partidista, fortificado el respaldo de sus compatriotas y reforzado el apoyo de la comunidad internacional, podrá actuar con mayor autonomía.

Juan Guaidó mejoró significativamente su imagen y autoridad. Este reconocimiento y confirmación de su liderazgo es producto de ese hecho trascendental del que ya hemos hecho mención. También tiene su cuota parte en ese aventón la dictadura, la cual incurrió en el garrafal error de llevar el conflicto de la Asamblea Nacional a un terreno donde ellos no tenían ni tienen ninguna posibilidad de victoria. Ni siquiera la compra de diputados con sobreprecio, ni el uso de la fuerza a través de la Guardia Nacional, la Policía Bolivariana, ni los colectivos, fueron capaces de detener lo que era un hecho incuestionable.  La oligofrenia, la discapacidad mental e intelectual, no supuso que la Asamblea Nacional no depende ni del ejecutivo ni de la asamblea constituyente (en minúsculas). Ellos, los del régimen, siempre la han relegado, como han pisoteado sus competencias, Sin embargo, así ha funcionado la AN hasta ahora, salvaguardando su fuero. La valoración de la AN ha radicado exclusivamente en el   reconocimiento internacional y con este opera en estrecha concordancia con nuestros compatriotas. Para nada será impedimento lo que decida o no decida la Asamblea Nacional, obediente a NM y sus socios de la esmirriada Mesita de la casa Amarilla.

Ese hecho oligofrénico le brindó, además, la oportunidad a la oposición para deslastrarse de las sombras depravadas que dentro de su fracción de diputados solo se ocupaban en desparecer las pruebas de corrupción donde estaban implicados funcionarios y amigos del gobierno. De igual forma, le fue útil a JG para romper el silencio, la mudez donde lo sumergió alguno que otro error de cálculos, injustificable.  La afonía también se producía por el despiadado acoso de militares y policías postrados a los pies del usurpador.

Para finalizar, cabría hacerse las siguientes reflexiones, casi de rigor: ¿Qué debe hacer de ahora en adelante Juan Guaidó? ¿Qué, la Asamblea Nacional?  ¿Insistirán en llamar a Vente Venezuela, Alianza al Bravo Pueblo, entre otros partidos, a integrase alrededor de JG? ¿Insistirán en que sesione la AN en la sede del Palacio Federal Legislativo (PFL) con las luchas y riesgos que ello implicaría? ¿Está la oposición tácticamente preparada para tramarse cuerpo a cuerpo en una reyerta asimétrica con el régimen? ¿Han medido las consecuencias de una derrota en ese inseguro barrial? ¿Tanto y cuánto vale, desde el punto de vista político, funcionar desde el PFL y no en otro lugar? ¿Se insistirá en ir a las elecciones presidenciales este año y no a las parlamentarias que por ley deben realizarse antes del fin de 2020?

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez

NOEL ÁLVAREZ: TIEMPOS DE DICTADURA

La historia de la humanidad ha sido testigo de los actos más crueles y sanguinarios ejecutados por dictadores, en diversas partes del mundo. Por definición, los tiranos son gobernantes que asumen todos los poderes del Estado, ajenos a cualquier control constitucional o legislativo. El siglo pasado estuvo plagado de discursos y acciones autocráticas que pretendieron erigirse por encima de los valores democráticos, pero que vieron frenados sus impulsos por las fuerzas institucionales y la cultura democrática prevaleciente en la mayoría de los países. Las perturbaciones y trastornos conductuales de los autócratas son tan frecuentes y variados que sería imposible agruparlos en una sola categoría, de allí que valga la pena conocer algunas caracterizaciones efectuadas por especialistas. 

James Fallon, neurocientífico de la Universidad de California, dice que: “los dictadores son carismáticos, mentirosos, manipuladores, de excelente memoria, abusivos y simuladores. Según su criterio, la mente de los dictadores tiene más inclinación a odiar que a matar. Por eso no siempre son asesinos en serie. Afortunadamente, solo una persona de cada 50.000 reúne este tipo de características. Estas personas sufren un desajuste cerebral, tienen la amígdala subdesarrollada y esto afecta sus niveles de satisfacción. Padecen una disfunción en la glándula que regula el miedo, la rabia, el historial emocional y el deseo sexual”. 

Nassir Ghaemi, director del programa de desórdenes mentales en la Tufts University Medical Center y autor del libro Una locura de primera clase, sostiene que la locura es un factor presente en muchos dirigentes, incluso en los democráticos, por lo que no sería una condición necesaria para la dictadura. Su argumento es que la depresión convierte a los líderes en personas más empáticas y que las manías les hacen más creativos y con más resiliencia. No por ello, sin embargo, les convierte en dictadores. 

John Gunther, autor de libros sobre los regímenes totalitarios, afirma que: “todos los dictadores son anormales. La mayoría de ellos son neuróticos. Adolf Hitler es el nombre tal vez más citado en la literatura científica. De personalidad bipolar, sufría paranoias y complejos de variada índole, que le llevaron a cometer crímenes atroces, purgas étnicas y que arrastraron su pueblo a guerras suicidas. Es el caso extremo, evidentemente. Pero es común que los dictadores, una vez instalados en el poder, pierdan la cordura”. 

En opinión de Richard Ebstein, de la Universidad Hebrea de Jerusalén: “el dictador es aquel que se ve dominado por una estructura cerebral situada en el tronco encefálico, sorprendentemente idéntica al cerebro que tiene cualquier reptil y que empuja hacia el dominio, la agresividad, la defensa del territorio y la auto ubicación en la cúspide de una jerarquía vertical e indiscutida. Puede que el cerebro reptil siempre hubiera estado ahí, pero disimulado. Hasta que el político, una vez que se instala en el poder, descubre todo lo que puede hacer con una orden o una firma. Si la persona no está preparada, entonces es solo cuestión de tiempo para que el cerebro reptil se apodere de los resortes de mando”. 

En el siglo XVI, Étienne de la Boétie escribió que los seres humanos tenían una tendencia casi natural a la servidumbre y que esto los llevaba a subordinarse a hombres que a menudo no tenían una personalidad desbordante. “El pueblo sufre el saqueo, el desenfreno, la crueldad no de un Hércules o de un Sansón, sino de un hombrecito. A menudo este mismo hombrecito es el más cobarde de la nación, desconoce el ardor de la batalla, vacila ante la arena del torneo y carece de energía para dirigir a los hombres mediante la fuerza”.

Uno de los padres del psicoanálisis, Carl Jung, dijo lo siguiente: “los dictadores siguen dos patrones: el de jefe tribal, caso de Mussolini, y el de brujo o chamán, la tipología de Hitler. Creo que es un error pensar que un dictador se convierte en tal por motivos personales, por ejemplo, un trauma paterno que puede haber sufrido cuando era niño. Millones de hombres se han rebelado contra su padre y sin embargo no han llegado a ser dictadores. Los autócratas tienen que encontrar condiciones adecuadas para concretar su obra macabra”. 

Según Jung, los diferentes dictadores tienen poco en común. Pero la diferencia no estaría tanto en ellos como entre los pueblos que dominan. Para demostrar su tesis, citó una entrevista que le hiciera el periodista y escritor alemán Emil Ludwig a Benito Mussolini, cuando este se encontraba en la cúspide de su poder. La principal pregunta fue: “¿Un dictador puede ser amado?”. “Sí, siempre y cuando las masas le teman al mismo tiempo. La muchedumbre adora a los hombres fuertes. La muchedumbre es como una mujer”, respondió Mussolini.

Noel Alvarez 
Noelalvarez10@gmail.com 
@alvareznv
Coordinador Nacional del Movimiento político GENTE 

JOSE LUIS ZAMBRANO: CON LAS ANSIAS DE VER NOTICIAS VERDADERAS. SAINETE EN CÁPSULAS

Cuando anunció la decisión, lo hizo sin una sola pausa. Se esmeró por hacernos entender las razones justas de esta nueva propuesta. Parecía inescrutable. Quizá incompresible.

Al principio no se valió de algún argumento invencible para precisarnos sobre esta ocurrencia medio descabellada. Parecía una versión corriente de una broma de mal gusto. No fue un decretó magnífico, que nos hubiese levantado de algún mullido asiento, para aclamar a grandes voces por un veredicto que cambiaría las direcciones de la misión.

El anuncio de Juan Guaidó todavía desprende injustas risotadas hasta de algunos partidarios. Dijo sin preámbulos que recuperaría la señal de Telesur. Un canal televisivo que fue edificado por Chávez para manipular a los pueblos de Sudamérica. Una plataforma que no recuerdo, si alguna vez, haya dicho una verdad. Una planta que nunca nos ha pertenecido, en realidad.

Rescatar y reorganizar a Telesur. Tarea desangelada y poco memorable en apariencia. Quizá una idea sin basamento creíble. Guaidó no pareció un aparatoso panfletista que tuvo una ingeniosidad y la soltó en la furia de un discurso. No es así. No lo es en ningún caso. No ha sido un desatino ni un entramado incierto.

Aunque para muchos es construir castillos de naipes en aguas turbulentas, la razón valedera va más allá. El presidente interino, sin galimatías inservibles y con un tono preciso, dijo que “he tomado la decisión de iniciar un proceso de reorganización y rescate de Telesur para ponerlo al servicio de la verdad, la pluralidad, la democracia venezolana y regional”.

La pregunta incisiva es cómo lograrlo. Todos los recursos e infraestructura están en manos de la usurpación. A tenor de las buenas intenciones, cómo repeler toda la verborrea vacía de un canal dado para el engaño y el ensalzar al comunismo isleño.

Es cierto que ese canal “miente, busca la desigualdad, la desinformación y promueve a grupos terroristas”, como bien aseveró Guaidó. Pero dónde está el poder comunicacional para trastocar 14 años asentados en una señal que ha sido una voz lóbrega, sombría y fatal para quienes soñamos con la libertad de nuestro país.

Recordemos que la intención de este ingrato canal ha sido el ser vocero internacional. Tener corresponsales para expandir una mentira mal cantada. Apuntalar las sublevaciones incoherentes. Justificar cuando el dictador asesta otra puñalada o hacerlo la víctima al momento de ser sancionado por los ojos del mundo.

Precisamente por eso Guaidó nombró una comisión especial sin cortapisas, la cual “asumirá la tarea de coordinar con los aliados de la región, para iniciar el proceso de sustitución efectiva de la señal actual, por un nuevo contenido plural y democrático que pueda ser transmitido y sintonizado progresivamente, dentro y fuera de Venezuela”.

¿Podrá lograrlo? Tal vez. Son cercanos aquellos que tienen el poder de la tecnología en el planeta y él cuenta con el apoyo de más de 50 naciones, siendo gran parte de aquellos países latinoamericanos donde ya Telesur no será factor para la farsa.

Según las primeras estimaciones, la señal del canal cambiaría de nombre y operaría desde Miami. El mismo Leopoldo Castillo, quien fue designado para presidir tal comisión, ha dejado claro que la idea es que tenga contenido nuevo y divulgue valores democráticos, de libertad y progreso.

No será el lamebotas de siempre o el que crea espejismos alucinantes. Tendrá una misión renovada, apostando por una información creíble y constructiva. No estará al servicio del régimen. Será un real órgano conductor del acontecer.

 Existen elementos ostensibles para convencernos de esta posibilidad. Se ha dicho a viva voz que la nueva Telesur contará con el financiamiento del gobierno de Estados Unidos y de otros países de América Latina; que se firmarán acuerdos con naciones de la región para transmitir la señal y contará con corresponsales en toda Latinoamérica.

¿Por qué no fue Radio Caracas Televisión? La respuesta resulta simple y compleja a la vez. RCTV es una meta tras la restauración de la democracia, que volverá a sus labores inconmensurables y a hacernos soñar con sus producciones inigualables.

Mientras, la futura Telesur será en estos tiempos un caballo de Troya. Cumplirá con el deber de provocarle una implosión inesperada a la tiranía venezolana. Por eso tiene un cometido de guerra: el ser un instrumento valedero en esta batalla determinante. Un mensajero tangible. Es como si se pudiera capturar el tanque del enemigo y lo adaptáramos para restablecer el combate a nuestro favor.

Es la hora de los sesudos. De los versados para la contienda. De aquellos con el pulso de acero y las ideas resueltas. No es posible negar olímpicamente que es un año definitivo. De tomar de los pelos a los bribones y restablecer el orden. Nos haremos a la mar de las oportunidades. De nada vale la crítica visceral sin condimento. Y más si existe la posibilidad de observar noticias verdaderas en un canal que ha sido por años pasto para el engaño.  

José Luis Zambrano Padauy
zambranopadauy@hotmail.com
@Joseluis5571
Ex director de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”