viernes, 15 de noviembre de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, VIERNES 15/11/2019

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: CUERVOS DE LA DEMOCRACIA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 13 minutos
Forjada a punta de sacrificios y apuestas riesgosas que no pocas veces comprometen la vida de quienes contribuyen con su advenimiento, la conquista de la democracia resulta todo un desafío. Penosamente y a despecho de quienes vieron en la tercera ola de democratización una señal decisiva de evolución blindada por la razón civilizatoria, ello no marca el fin de un camino lleno de idas y vueltas, corsi e ricorsi. “Ni lejanamente se me hubiera ocurrido pensar que Italia se dejaría quitar de las manos la democracia que le había costado tantos esfuerzos y que su generación consideraba c... más »

TRINO MÁRQUEZ: EL SUICIDIO DE EVO Y LOS RETOS DE LA OPOSICIÓN

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 27 minutos
Era cuestión de tiempo para que Evo Morales se lanzara por un barranco. Desde hacía tiempo venía mostrando peligrosos signos de megalomanía. Convocó el referendo aprobatorio de 2016, convencido de que cambiaría la Constitución para reelegirse indefinidamente luego de una década en la cual había cosechado notables éxitos económicos y sociales. La consulta la perdió por escaso margen. Su respuesta fue terminar de dividir Bolivia. Comenzó su presión sostenida sobre el Tribunal Constitucional para que este dejara sin efecto las consecuencias de esos resultados: no podría participar en... más »

CARLOS BLANCO: MAESTRA HISTORIA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 37 minutos
1.- De Bolivia hay que aprender. Fue escenario en 1952 de una de las tres grandes revoluciones del siglo XX latinoamericano, al lado de la mexicana en 1910 y de la cubana en 1959. En aquel país ha habido luchas tremendas por los derechos de los trabajadores, variadas dictaduras y también notables liderazgos civiles. 2.- Caben diversas interpretaciones sobre lo acaecido y dada la vecindad política Evo y Chávez/Maduro, hay la tentación de acomodar esa historia exitosa contra la dictadura boliviana a la narrativa nuestra para que cada quien demuestre que su estrategia es la correcta. ... más »

JORGE V. ORDENES-LAVADENZ:LOS 70 AÑOS DE COMUNISMO EN CHINA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 57 minutos
El “Gran Salto Adelante” fue una campaña de medidas económico-político-sociales del presidente Mao Zetong en la República Popular China entre 1958 y 1961 que buscaba dejar atrás la tradicional economía agraria e iniciar la rápida industrialización y colectivización. Todavía están en eso y Xi Jinping, el actual presidente, no escatima esfuerzo en contribuir al “Salto Adelante” a su manera. Para controlar China Xi busca controlar su historia… lo que tiene como credo en las recientes celebraciones del 70 aniversario de los sangrientos “triunfos” de Mao Zetong. Para eso ha hecho public... más »

GABRIEL BORAGINA: ¿PERSONAS O INSTITUCIONES?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Este es el gran debate de vital actualidad desde siempre, sobre todo en Latinoamérica, marcada a fuego con el personalismo político desde sus albores coloniales. Legatarios de las monarquías absolutas europeas -pese a los intentos de importar sistemas no-personalistas, como el anglosajón (en rigor, el único en su especie)- los países hispanoparlantes nunca dejaron de ser monarquistas, no tanto por convencimiento o decisiones deliberadas, sino más que nada por costumbre o tradición hasta nuestros días. Y han querido adaptar sus peculiares "democracias" a ese espíritu monárquico del ... más »

OSCAR ARNAL: LA CAÍDA DEL MURO, EVO Y MADURO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Hace 30 años la cortina de hierro se desplomó. Alemania dividida artificialmente a raíz de la guerra se reunificó. El comunismo sufrió su peor derrota. El pueblo de la Alemania del este no aguantó la dictadura del proletariado y en masa derribó el Muro de Berlín. La Unión Soviética hizo aguas de manera progresiva. La construcción del Muro fue una prueba de cómo se le cerraba el tránsito a un pueblo que clamaba libertad. Muchos a pesar de todo siguieron escapando por las diversas fronteras y cientos perdieron la vida buscando un mundo mejor. El 9 de noviembre un error en el mensaje ... más »

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: CUERVOS DE LA DEMOCRACIA

Forjada a punta de sacrificios y apuestas riesgosas que no pocas veces comprometen la vida de quienes contribuyen con su advenimiento, la conquista de la democracia resulta todo un desafío. Penosamente y a despecho de quienes vieron en la tercera ola de democratización una señal decisiva de evolución blindada por la razón civilizatoria, ello no marca el fin de un camino lleno de idas y vueltas, corsi e ricorsi. “Ni lejanamente se me hubiera ocurrido pensar que Italia se dejaría quitar de las manos la democracia que le había costado tantos esfuerzos y que su generación consideraba conquistada para siempre”, admite Benedetto Croce al repasar los estragos de la deriva fascista; tal vez recordando que antes había apuntado contra esa misma democracia cuando advertía en ella alguna amenaza para la libertad individual de la que era vigoroso defensor. 

El choque entre el ideal de la democracia y lo que acaba siendo en la práctica -nunca perfecta ni ajustada a los crecientes apetitos que, paradójicamente, va alentando la estabilidad- complica el enfoque. De allí la tendencia a atribuir cualquier malestar económico, social o político a fallas imperdonables del sistema, a atacar sin advertir el riesgo de traspasar los límites impuestos por la lógica relacional, el espacio inter-sujetos. 

Es ese el instante que aprovecha el agitador populista para hurgar en el pathos, en la rabia del “niño viciado” y trocar eso en adhesiones. En nombre de la democracia, se erige así en fustigador del estancamiento que endosa al “pacto de élites”; presto a desacreditar a las instituciones y sustituir su mediación, hábil urdiendo cismas tan insalvables entre “ellos” -la casta, los traidores- y “nosotros”, que hagan imposible imaginar una sociedad plural y obligada, por tanto, a pactar para coexistir. 

Víctimas de la desilusión respecto a una democracia siempre insuficiente, los venezolanos podemos dar fe de tales asaltos. Pero lo cierto es que lo que nos ocurrió al trajinar con la insatisfacción que abrió las puertas a Chávez, no deja de asomarse en países incluso con democracias funcionales, donde personas azuzadas por las expectativas de mejora que alienta la sociedad abierta comienzan a demandar reacomodos. Una dinámica que no tendría que ser traumática, de hecho, que también debería formar parte de las previsiones de todo sistema inspirado por la interpelación constante entre gobernantes y gobernados; pero que no siempre logra esquivar los bandazos de los enemigos íntimos que esa misma sociedad incuba y cría incesantemente, sin poder evitar que prosperen como cuervos resueltos a picotear los ojos de sus bienhechores. 

“¿Sabrá la democracia resistir a la democracia?”, se preguntaba Giovanni Sartori, quizás acuciado por el barrunto de que esos desleales actores suelen escudarse en el derecho al cuestionamiento que avala un régimen como este, para ir minando la confianza en sus posibilidades. El manoseo caótico del malestar, sin duda, agudiza la contradicción entre el ser y el deber ser, origen de la desafección ciudadana que el traficante de espejitos nota y estruja. La cabriola minada de pasión, vendida como exigencia de reivindicación popular, como virtuoso afán de conjurar desarreglos que la inequidad acumula en forma de resentimiento, seduce por su apariencia próvida, refundadora. El populista irrumpe así con un traje de “demócrata radical” que acaba legitimando sus métodos, siempre justificados por la urgencia “general”. 

Triste es confirmar que, apremiados por el pinchazo del todo-o-nada, solemos ser arrollados por la nada. A santo de esto, luce revelador el testimonio que Peter Keup -testigo del proceso que condujo a la caída del muro de Berlín- ofrecía recientemente en Venezuela: “como si se nos hubiese olvidado lo que pasamos hace 30 años”, hoy Alemania sufre también por el surgimiento de extremismos cuyo discurso se vuelve popular entre jóvenes. Hijos de la globalización y su incertidumbre, hijos en muchos casos de la desmemoria, parte de esas nuevas generaciones a menudo omite que “mejorar el sistema pasa por hablar entre sí, por escucharse unos a otros, para generar cambios que aun siendo pequeños, puedan ser útiles”. 

No en balde el propio Croce entendía la civilización como “vigilancia continua” contra la barbarie. El “fin de la historia” no es una garantía: cuervos agazapados, las fuerzas regresivas inhiben constantemente los avances, democratización y des-democratización son marchas que viven forzosamente vinculadas. 

De allí la importancia de reconocer los límites de lo realizable, de definir con propiedad con qué contamos, de entender qué puede esperarse razonablemente de la democracia y sus fortalezas. Una reflexión que, de paso, no deja de repicar cuando el autoritarismo hinca su pezuña y la convicción democrática resiste. En nuestro caso, saber reconocer ventajas que efectivamente se tienen cuando se lidia con la regresión instalada, podría ayudarnos a sacar el jugo a cada oportunidad que surja para rehabilitar lo perdido. 

Mibelis Acevedo D.
@Mibelis

TRINO MÁRQUEZ: EL SUICIDIO DE EVO Y LOS RETOS DE LA OPOSICIÓN

Era cuestión de tiempo para que Evo Morales se lanzara por un barranco. Desde hacía tiempo venía mostrando peligrosos signos de megalomanía. Convocó el referendo aprobatorio de 2016, convencido de que cambiaría la Constitución para reelegirse indefinidamente luego de una década en la cual había cosechado notables éxitos económicos y sociales. La consulta la perdió por escaso margen. Su respuesta fue terminar de  dividir Bolivia. Comenzó su presión sostenida sobre el Tribunal Constitucional para que este dejara sin efecto las consecuencias de esos resultados: no podría participar en los comicios presidenciales previstos para 2019. Forzó al Constitucional y este al Tribunal Electoral. El resultado fue que, contra la voluntad de más de la mitad del país, se presentó en las elecciones del pasado 20 de octubre. La secuencia es harto conocida: envanecido por el poder, intentó perpetrar un fraude obsceno. El país le dijo basta y lo obligó a renunciar.

En su largo camino hacia la locura egocéntrica, se le extravío el sentido práctico. Irrespetó a los militares, proponiendo crear una escuela de formación de cuadros marxistas dentro de las Fuerzas Armadas, para ideologizarlas. No indultó a los altos mandos de las distintas Fuerzas que reprimieron las manifestaciones de 2003 por órdenes del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, a quien hostigó hasta expulsarlo, tal como luego hizo con Carlos Mesa. Eso avivó el descontento dentro de la alta oficialidad.  Se le olvidó que el Ejército boliviano persiguió, acorraló y, finalmente, asesinó a Ernesto ‘Che’ Guevara, acto del cual se sentían orgullosos porque significó el exterminio de la guerrilla comunista en el Altiplano.

Evo Morales pudo haberse convertido, a partir de enero de 2020 cuando debía producirse la trasmisión de mando, en la figura civil más importante de la historia boliviana por los notables logros alcanzados a lo largo de sus catorce años como mandatario. Sus políticas permitieron que la economía creciera a un robusto 4.5% de promedio durante gran parte de ese ciclo.  Redujo la pobreza en algo más de la mitad. Incorporó a los indígenas, más de la mitad de los habitantes, a los planes de desarrollo. Elevó la capacidad de consumo de los bolivianos. Estabilizó política e institucionalmente a la nación, tal vez su conquista más significativa. Bolivia, luego de su creación en 1825 y hasta 2006, cuando Morales arribó  a la Presidencia, había sufrido más de cincuenta golpes de Estado.  
Prefirió, sin embargo, practicarse un harakiri. Se dejó seducir por las temeridades de los representantes de ese esperpento llamado socialismo del siglo XXI, para terminar dando patéticas ruedas de prensa como la de Ciudad de México el día 13 de noviembre. Daba pena oírlo hablar de la ‘traición’ de sus oficiales y del golpe de Estado en su contra. 

En realidad el único que trató de alzarse con el poder de forma ilegítima fue él. Primero, pisoteó los resultados del referendo del 16; luego, trató de violentar los de las votaciones del 20-O.  La imagen del Canciller mexicano dándole unas palmaditas de consuelo en la cara y el cuello el día que lo recibió en el aeropuerto, sintetizan los desbarros cometidos por el antiguo héroe y el lugar donde lo coloca la estricta diplomacia mexicana. 
A Morales se le olvidó que los militares solo son leales a sus propios intereses, los cuales en este caso coincidieron con los de la inmensa mayoría de personas que gritaban fraude y con los de una dirección civil, conducida por Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho, quienes no parpadearon a la hora de cercar al atribulado mandatario.

La salida de Morales no significa que esté acabado. Todavía cuenta con un sólido respaldo de cerca de 40% de los bolivianos. Este porcentaje significa que la salida del caudillo resolvió parte del asunto, no la totalidad. A la oposición le corresponde ahora convertirse en una opción legítima frente al antiguo líder cocalero, quien fue desvariando hasta convertirse en caricatura de sí mismo. En el curso de las próximas semanas está obligada a devolverle la calma política al país y, luego, debe retomar los programas de desarrollo económico y social para repotenciarlos. La población indígena y los sectores más vulnerables tendrán que sentirse incluidos. Ya vemos lo que sucede en Chile, donde las cifras macroeconómicas no sirven para ocultar el inmenso descontento existente en amplias capas de la población. La situación de Bolivia es más frágil que la de Chile, país con un nivel de industrialización mucho más elevado.

La élite que sustituirá a Evo Morales y su equipo debe diferenciar entre la política económica y la economía política. El movimiento campesino y obrero se empoderó durante la era del exdirigente sindical. Los programas de inversión y la ayuda económica que reciba Bolivia han de incorporar la opinión y la participación activa de esas clases. Crecimiento con equidad e inclusión tendrá que ser la consigna. 

Sería lamentable que luego del inmenso esfuerzo realizado por los bolivianos para sacudirse a Evo, un líder popular devenido en cacique egocéntrico, este regrese cabalgando sobre el alto porcentaje que todavía lo respalda. Morales está fuera y debilitado, pero no extinguido. De la nueva dirigencia depende alejar su fantasma.

Trino Márquez
@trinomarquezc

CARLOS BLANCO: MAESTRA HISTORIA

1.- De Bolivia hay que aprender. Fue escenario en 1952 de una de las tres grandes revoluciones del siglo XX latinoamericano, al lado de la mexicana en 1910 y de la cubana en 1959. En aquel país ha habido luchas tremendas por los derechos de los trabajadores, variadas dictaduras y también notables liderazgos civiles.

2.- Caben diversas interpretaciones sobre lo acaecido y dada la vecindad política Evo y Chávez/Maduro, hay la tentación de acomodar esa historia exitosa contra la dictadura boliviana a la narrativa nuestra para que cada quien demuestre que su estrategia es la correcta.

3.- El caso boliviano está en la piel venezolana porque a un pueblo entrañable como ese le cayó la maldición roja, la que a su vez le sirvió de caja de resonancia a Chávez y a Maduro. Sin duda la victoria de Evo hace casi 14 años significó un cambio mayúsculo en Bolivia y en América Latina; pero, apenas andados los primeros pasos, el maleficio de Fidel y de Chávez envolvió al representante de “los pueblos originarios” en la madeja tortuosa de las revoluciones cubana y venezolana.

4.- Hay dos aspectos que vale la pena destacar, según mi criterio. El primero consiste en que la renuncia de Evo es producto de la estrategia de una dirección política consistente. Por lo que se observa en los medios de comunicación, allí no hubo diferencias sobre el objetivo en el vasto movimiento opositor: se buscó el reconocimiento de los votos emitidos por Carlos Mesa para procurar la segunda vuelta; sin embargo, al ser proclamado Evo por efecto del fraude electoral, se remontó la demanda hacia una nueva elección presidencial; y una vez que la insurrección se había desatado, el objetivo escaló a la exigencia de la renuncia del presidente. Así se generó el efecto dominó en las instituciones hasta llegar a la policía y los militares.

5.- Una dirección política coherente fue la que logró que el centro de gravedad del poder se desplazara desde el Palacio Quemado a la calle, y en la calle lo tomaron los dirigentes sociales, jefes de la rebelión. Una vez que la calle se impuso y logró la renuncia de Evo, pareciera que el proceso se inclina a buscar los cauces constitucionales.

6.- El segundo aspecto consiste en que la salida de una dictadura genera una situación de difícil control durante el período en que las referencias institucionales se vuelven gelatinosas e ineficientes, o paralizadas. Las facciones se enfrentan y la violencia puede instalarse por un tiempo impreciso.

7.- Al pensar en Venezuela desde lo que hoy vemos en Bolivia, rescataría como elementos centrales los referidos arriba: la necesidad de una dirección firme alrededor del objetivo del cambio de régimen; la exigencia no de un programa de gobierno como si se fuese a una elección presidencial tradicional, sino un programa para estabilizar la transición e impedir su naufragio.

8.- Y hay que saber que los militares antes o después tienen un papel. Guste o no.

Carlos Blanco
@carlosblancog

JORGE V. ORDENES-LAVADENZ:LOS 70 AÑOS DE COMUNISMO EN CHINA

El “Gran Salto Adelante” fue una campaña de medidas económico-político-sociales del presidente Mao Zetong en la República Popular China entre 1958 y 1961 que buscaba dejar atrás la tradicional economía agraria e iniciar la rápida industrialización y colectivización. Todavía están en eso y Xi Jinping, el actual presidente, no escatima esfuerzo en contribuir al “Salto Adelante” a su manera.

Para controlar China Xi busca controlar su historia… lo que tiene como credo en las recientes celebraciones del 70 aniversario de los sangrientos “triunfos” de Mao Zetong. Para eso ha hecho publicar libros, películas, programas de televisión y museos a fin de destacar una China dinámica y unida bajo el partido comunista que él lideriza y, para mostrarlo, acaba de estar en la histórica provincia central de Xiniang a fin de celebrar la fundación de la República Popular China y recordar los 130.000 originarios de esta área que dieron su vida por la causa. Como dice C. Buckley, de Bloomberg Politics: “en la ocasión ni siquiera hizo referencia al millón de campesinos que perecieron de hambre en Xiniang como consecuencia de las reformas de Mao y su penosa secuela.”

Xi busca regresar a lo que él llama los “genes rojos,” o un tradicionalismo recalcitrante de una China dizque pujante que se origina en un pasado sin duda peluqueado que sirve de razón de un presente cada vez más “promisorio” con miras a un futuro todavía mejor que siga el dogma comunista de monopolio político y económico. Ensoñación que él cultiva devotamente. Se trata de un “mensaje patriótico” que descarta cualquier referencia a los costos humanos tempranos, a los de la Plaza Tiananmen, a los campos de concentración y muerte paulatina a la que hoy están sometidos millones de chinos por haber mostrado desacuerdo con los principios oficiales sobre todo en regiones rurales donde habita la mayor parte de la población de la que Xi dice. ”Esta tierra roja fue ganada a un alto precio y pagada con la sangre de cientos de millones de nuestros antepasados revolucionarios… Los último 70 años han sido de inusitado progreso económico y tecnológico.”

Claro que no sorprende que las recapitulaciones de logros de Xi, que se hacen con bombo y platillo desde hace tiempo, descarten sistemáticamente los traumas históricos como la hambruna que mató a decenas de millones entre 1958 y 1960 en todo el país; y omitan totalmente las promesas de “un gran adelanto” en la producción de alimentos que no se logró. La verdad es que si hoy se tomara en cuenta empíricamente y se hablase de ello, ayudaría a que semejante tragedia no se repitiese pero para eso lo peor es escubrirla en las referencias históricas oficiales del momento.

Xi también encubre el que la economía china hoy crezca anualmente al 6,3 % siendo la cifra más baja de los últimos 30 años. Según el WP, en el occidente de China, la demolición de mezquitas y la mecanizada excabación de cementerios es constante. Por lo menos un millón de musulmanes han sido confinados en campos de concentración donde el Corán está prohibido, los imanes son encandenados y los jóvenes son forzados a renunciar al islam. La que más está sufriendo es la etnia musulmana uigur que vive en el noroeste de China, una de las 56 etnias de China reconocidas y toleradas por el gobierno hasta hace poco. Pero el régimen de Xi busca eliminarla y reemplazar su deísmo con ¡Lealtad al Partido! Lealtad que Xi busca también en Hong Kong… porque teme el contagio político que acaso llegue a la China continental.

Jorge V. Ordenes-Lavadenz
jvordenes@yahoo.com
@JvordenesV   

GABRIEL BORAGINA: ¿PERSONAS O INSTITUCIONES?

Este es el gran debate de vital actualidad desde siempre, sobre todo en Latinoamérica, marcada a fuego con el personalismo político desde sus albores coloniales. Legatarios de las monarquías absolutas europeas -pese a los intentos de importar sistemas no-personalistas, como el anglosajón (en rigor, el único en su especie)- los países hispanoparlantes nunca dejaron de ser monarquistas, no tanto por convencimiento o decisiones deliberadas, sino más que nada por costumbre o tradición hasta nuestros días. Y han querido adaptar sus peculiares "democracias" a ese espíritu monárquico del cual pocos tienen conciencia de poseer. Es así que, en Latinoamérica, no importa tanto cómo se gobierna sino quién gobierna. El "cómo" pasa a ser algo secundario, y el "quien" lo fundamental. Es por eso que, la historia política de Latinoamérica es la historia de un continente donde han sabido convivir dictaduras -al mejor estilo fascista- con esa democracia criolla que tan poco tiene de tal. Y sigue siendo de este modo.

Pero volviendo al intríngulis del título, habrá que decir que el dilema es meramente aparente. No son pocos los que dividen las aguas como si personas e instituciones fueran cosas diferentes y separables y, en tanto algunos opinan que son los hombres los que deben gobernar, otros se pronuncian en contra y afirman que las instituciones deben hacerlo.

Pero ¿qué son -en definitiva- las instituciones? Las instituciones (más allá de toda definición técnico - jurídica -política) en el fondo, no son más que ideas de amplio consenso de cómo deben organizarse las cosas y como estas deberían funcionar. Y las ideas son productos humanos, lo que de más está decir. Pero, esto no equivale a afirmar, sin más, que -en definitiva- serán los hombres los que gobiernen, porque, en realidad, esos hombres son a su vez gobernados, no tanto por sus ideas propias, sino más bien por las ideas de otros que tuvieron en el pasado o en el presente y que dieron lo que se llama el diseño institucional actual de un país. Ahora bien, tengamos en cuenta que todas esas ideas son de muy diversa variedad y -en muchos casos- completamente opuestas entre sí. El marxismo y el liberalismo, por citar solo dos de ellas muy debatidas (más conocida la primera que la segunda) suponen -en su plasmación práctica- instituciones de índole muy diferente entre ellas, tanto, que se enfrentan en forma diametral.

Así se habla de instituciones políticas, económicas, jurídicas, sociales, religiosas, etc. significando las ideas de cómo debe organizarse y regirse la vida humana desde esos diferentes campos.

Las instituciones son un producto socialmente evolutivo. No nacen espontáneamente, sino que son fruto de una larga maduración. Algunas fueron breves y desaparecieron pronto. Otras, por el contrario, perviven desde hace siglos. Pero, si nos adentramos en su análisis, descubriremos que detrás de cada institución hay una teoría que la sustenta y en la medida que se convierte en dominante por la aceptación creciente de una gran mayoría, se asienta en el tiempo y se torna en perdurable, hasta que otras teorías (mediante el mismo proceso) desplazan a las primeras y toman su lugar, en cuyo caso las instituciones cambian o se transforman.

En este tránsito progresivo las instituciones se van abriendo camino primero mediante los usos y costumbres, y a medida que estos se extienden suelen encontrar plasmación legal.

Esto sucede en todos los ámbitos humanos, así en la política -por ejemplo- la institución de la monarquía dio paso -a través del proceso descripto- a la institución de la democracia, e incluso, como en los modernos países europeos, se han fusionado y conviven (España, Gran Bretaña y Holanda pueden citarse como los ejemplos más conocidos entre los estados más grandes).

No todas las instituciones (no digo humanas porque es una burda redundancia, ya que las instituciones no pueden ser no humanas) son buenas, ni provechosas para el hombre, baste como ejemplo mencionar la institución de la esclavitud, cuya legalidad y aprobación generalizada como algo natural se prolongó durante siglos hasta bien entrado el siglo XX según los países que se consideren.

La institución es la teoría llevada a la práctica en un determinado campo del quehacer humano. Por eso carece de sentido el prolongado debate sobre la falsa disyuntiva hombres vs Instituciones y viceversa, porque -en rigor- no existe tal distinción, excepto la del hombre con su creación intelectual. En el fondo, el debate sigue siendo entre teorías buenas o malas, útiles o inútiles, de acuerdo a las instituciones que fueron su resultado.

Esto aplica a la llamada "calidad institucional", fórmula que -en si misma- nos dice muy poco si prescindimos de lo explicado arriba. Si admitimos que el diseño institucional de un país o de una sociedad determinada es un proceso evolutivo, deberemos llegar a la necesaria conclusión que las instituciones adoptadas en el transcurso de la historia -como fruto de ese proceso escalonado- lo fueron porque en dichas sociedades se las pensó en su época y en cada momento a todas ellas de calidad. Volviendo al ejemplo de la esclavitud, por espacio de mas de 18 siglos s (si sólo contamos la era cristiana) se la entendió mayoritariamente como una institución útil y necesaria para el desarrollo de los pueblos. Y aunque no faltaron en todas las épocas voces que la cuestionaron con firmeza, el consenso ampliamente general logró imponerse y acallarlas, hasta que se produjo el recambio cultural que adoptó la postura inversa y tuvo a dicha institución como algo aberrante y enfrentado a la naturaleza misma.

Por eso, la pretensión de -por medio de la fuerza- implantar instituciones reconocidas evolutivamente en cierta región o país en otro donde el estado de desarrollo social no ha llegado a esas instancias, o bien ha tomado un derrotero diferente, esta condenada al fracaso, porque es como pretender cambiar el estado de naturaleza de las cosas, convertir lo que es en lo que no es.

Entonces el debate sobre si son las personas o las instituciones las que "deben" dirigir los destinos de la sociedad es, en el fondo, estéril. Porque las personas son instrumentos de sus ideas y las instituciones son el resultado de esas mismas ideas acumuladas.

Gabriel S. Boragina 
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina 

OSCAR ARNAL: LA CAÍDA DEL MURO, EVO Y MADURO

Hace 30 años la cortina de hierro se desplomó. Alemania dividida artificialmente a raíz de la guerra se reunificó. El comunismo sufrió su peor derrota. El pueblo de la Alemania del este no aguantó la dictadura del proletariado y en masa derribó el Muro de Berlín.

La Unión Soviética hizo aguas de manera progresiva. La construcción del Muro fue una prueba de cómo se le cerraba el tránsito a un pueblo que clamaba libertad. Muchos a pesar de todo siguieron escapando por las diversas fronteras y cientos perdieron la vida buscando un mundo mejor.

El 9 de noviembre un error en el mensaje que transmitió el vocero del partido comunista, hizo estallar la olla de presión, y el pueblo le puso fin al símbolo de la tiranía. El ser humano quiere vivir en libertad, sin imposiciones antinaturales, escogiendo su propio destino.

Las libertades políticas de occidente y el respeto a los derechos humanos, entre otros: prensa libre, autonomía de poderes, libre tránsito, democracia y alternancia, separación entre estado y gobierno, son principios que definen un ideal que se resumen en la inviolabilidad de la dignidad de la persona humana.

Cuando vemos un desgobierno alineado con países como: Cuba, Corea del Norte, Bielorrusia, Turquía, Rusia y China, nos damos cuenta que mal vamos en materia de violaciones a los derechos humanos y por qué hay importantes partidos y líderes políticos perseguidos, inhabilitados, presos y en el exilio. Las cifras según el Foro Penal hablan por sí solas: 429 presos políticos, 109 de ellos militares y 329 civiles. La arremetida contra los medios es feroz, el bloqueo de internet es el más alto del hemisferio occidental, incluyendo a Cuba. Cientos de medios impresos han sido ahogados con la crisis del papel y han desaparecido o se han transformados en simples portales.

A lo anterior se suma la crisis económica que se produce por calcar en buena medida políticas del pasado y las que aplicó una Unión Soviética, ineficiente e improductiva. En fin, la caída del Muro nos llama a la reflexión. Ante el absolutismo de la tiranía libertad. Así como un día Alemania despertó, así despertará Venezuela. Todos muy atentos. El 16 de noviembre todos debemos salir a la calle a clamar por libertad, la justicia, el respeto a los derechos humanos y el cambio. Lo que acaba de suceder en Bolivia podría suceder aquí y todo depende de nosotros.

Oscar Arnal 
oscar.arnaln@gmail.com
@OscarArnal