viernes, 20 de septiembre de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, VIERNES 20/09/2019

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: DÉFICIT DE PIEDAD

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 5 minutos
El 21 de mayo de 1972, un atentado contra “La Pietà” impactó al mundo. Laszlo Toth, fanático religioso de 33 años, se coló esa tarde en la Basílica de San Pedro, Roma, seguramente sumado a la riada de turistas. Una vez dentro y armado de su piqueta de geólogo, se lanzó sobre la magnífica, a la vez trágicamente desguarnecida figura de mármol… “¡Yo soy Jesucristo!”, gritó. Bajo el ataque cayó un brazo, cayeron todos los dedos de una mano, la nariz, el párpado, parte del velo de la santísima Madonna, madre mutilada y sufriente. Vaya penosa boutade. El inmisericorde estropicio retratab... más »

TRINO MÁRQUEZ: GRIETAS EN LA CASA AMARILLA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 15 minutos
El encuentro del gobierno con varios partidos minoritarios con el fin de constituir una mesa de diálogo y llegar a un conjunto de acuerdos, algunos de los cuales entraron en vigencia, desató una larga cadena de críticas, no solo de los ‘guerreros del teclado’, grupúsculo imposible de complacer, sino de analistas muy sensatos, que tratan de interpretar el curso de la realidad nacional con el cerebro, y no con las vísceras. Eduardo Fernández, quien venía trabajando con parte del grupo firmante y a quien no puede calificársele de extremista, tomó distancia de ese encuentro, con el esti... más »

BERNARD HORANDE: TODOS LOS TABLEROS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 56 minutos
El reciente “acuerdo” firmado entre la narcotiranía venezolana y un grupete de engendros político-partidistas de dudoso proceder, da para hacer unos comentarios sobre las últimas actuaciones de la oposición venezolana. Lo primero es que este episodio no representa sino el corolario de una equivocada estrategia política seguida por quienes dominan la Asamblea Nacional. El G4. Esa “estrategia” decidida fue la de jugar “en todos los tableros”. Qué bonito suena eso de “todos los tableros”, ¿no? Es amplio, atractivo, inclusivo, democrático. Hasta romántico resulta. Uno se imagina conqu... más »

ALFREDO M. CEPERO: EL PERÍODO FINAL

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Y después de la desaparición de la Unión Soviética y del advenimiento de la irreversible depauperación venezolana, de este "período final" no los salva ni el mismísimo Lucifer que se disputa hoy el gobierno del infierno con el diabólico Fidel Castro. El gran filosofo que fue mi padre, un niño huérfano a los cinco años de edad y que alcanzó solamente el sexto grado de escuela primaria, me decía cuando yo buscaba en forma apresurada soluciones inmediatas: "Alfredito, todo empieza y todo acaba". Y así mismo ocurrirá con esta infame tiranía cubana. No voy a caer en el ridículo de vatic... más »

JORGE V. ORDENES-LAVADENZ: DIEZ NAVES CARGADAS DE ORO AMERICANO, VÍCTIMAS DE UN TEMPORAL

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Los ciclones del océano Atlántico como el reciente de nombre “Dorian” que arrasa una buena parte de las islas Lucayas o Bahamas matando a cientos y quizá miles, y azota las costas de la Florida, Carolina del Sur y del Norte, no son de nueva data ni mucho menos. La costa de la Florida históricamente ha sido más que violentada por vendavales que incluso en el siglo XXI emergen, inundan y destruyen zonas costeras e islas sobre todo en el verano septentrional pese a los repetidos avisos satelitales de pronóstico y prevención que no alcanzan a eliminar el número de muertos y la masiva d... más »

GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS: EL BONO DEMOGRÁFICO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
No, no me refiero al Bono de Vacaciones, ni al Bono Independencia, Pueblo Libertador, Pueblo Unido, Pueblo Libre, ni Bono Regreso a Clases, que de todos ellos y muchos más hay en el morral sin fondo de la corrompida cornucopia gubernamental. Me refiero al bono demográfico, ese período único, irrepetible en el devenir de un país, durante el cual la población económicamente activa en edad de trabajar (entre 15 y 64 años) supera en cantidad a las personas económicamente dependientes (niños y adultos mayores), dando al país su período de mayor capacidad de generación de riqueza. Ese... más »

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: DÉFICIT DE PIEDAD

El 21 de mayo de 1972, un atentado contra “La Pietà” impactó al mundo. Laszlo Toth, fanático religioso de 33 años, se coló esa tarde en la Basílica de San Pedro, Roma, seguramente sumado a la riada de turistas. Una vez dentro y armado de su piqueta de geólogo, se lanzó sobre la magnífica, a la vez trágicamente desguarnecida figura de mármol… “¡Yo soy Jesucristo!”, gritó. Bajo el ataque cayó un brazo, cayeron todos los dedos de una mano, la nariz, el párpado, parte del velo de la santísima Madonna, madre mutilada y sufriente. Vaya penosa boutade. El inmisericorde estropicio retrataba el desvarío de quien, imbuido de supuesto amor al prójimo, de pronto decidía abatir a la mismísima piedad, sofocar toda huella de blandura en sí mismo, incapaz de soportar la idea de no ser notado en lo absoluto. 

A expensas de los excesos del narcisismo y el déficit de piedad -lo ilustra este episodio- es difícil imaginar la convivencia. Hablamos de esa virtud que emerge frente a la desgracia ajena, que impele a buscarle alivio, que nos hace conectarnos con la angustia que escarba en otra piel, aun cuando no seamos víctima del mismo padecimiento. Pero eso no es todo. Intuimos que más allá de la mera sensibilidad con la que entronca, si es cultivada como principio racional de conducta, parte de un código de intercambio que permite tender puentes y fundar ese espacio entre-nos basado en el reconocimiento de la humanidad del otro, la compasión añade calidad a la dinámica política: eso es ser civilizado, diría Todorov. 

Vivir en la polis –en especial cuando más rota está- es también agenciar los recelos que surgen de juntarse en un mismo territorio, es chocar con el deseo del vecino, saber que nuestro propio deseo tiende a ser voraz; como Polifemo, dueño y señor de su único ojo, de su hambre única. Ese espacio de todos obliga a hacer concesiones seguramente opuestas al móvil egoísta que impulsa la acción del individuo, opuestas a la violencia antropológica, incluso. Se trata de la praxis ineludible que entraña el bien común y que también contempla estar por y para el otro, el distinto a mí; sobre todo cuando su vulnerabilidad, su privación, su humanidad deshecha le impide alzar la voz y reclamar isonomía. 

Pero en épocas de infantilización social, de cultivo consciente de la inmadurez como valor “deseable” y propensión a exigir más, más y más del entorno sin que ello contemple el compromiso de entenderlo cabalmente, aquellas nociones que implican asunción de responsabilidades en relación con los demás (no sólo cuidado de sí, base de una ética del auto-gobierno, sino también cuidado de los otros, como señala Foucault) terminan fagocitadas por el impulso, por la búsqueda de gratificación inmediata. La piedad “no está de moda”, no crea tendencias ni inspira slogans en un mundo donde se rinde culto desaforado al “Yo”, donde el asco más elemental se dignifica, presto a suplantar el filtro de la sensatez, la práctica reflexiva de la libertad. 

Poner el ojo en eso que algunos especialistas llaman “the affective turn”, el “giro afectivo”, el análisis que incorpora el papel de la emocionalidad en la vida pública, podría revelar en estos casos un azaroso desvío que, lejos de acercarlas, lleva a las personas al aislamiento. Venezuela, herida de todas las formas posibles, no escapa a ese signo de los tiempos; la infantilización se agazapa bajo la saya del no-compromiso, aún cuando ciertos cuestionamientos podrían lucir legítimos: ¿cómo me pides apiadarme del otro, como tomarlo a cargo si estoy trajinando con mis problemas? El niño, recordemos, exige atención y cuidados, vive para satisfacer sus apetitos. Captar la dolencia ajena ya es, per se, un desafío a los límites que impone el propio cuerpo, pero también supone una batalla contra la juvenil ilusión de que los derechos prevalecen sobre los enojosos deberes de la vida adulta.

 Por más que las agendas se desajusten, no obstante, la política no debería apartarse de la procura del “interés general”, fruto de ese balance entre el bien al cual aspira el individuo y el bien del colectivo. La esencial conexión entre ambas instancias depende en gran medida de auspiciar esa capacidad para “sentir compasión por los que sufren un mal, sin merecerlo”, según decía Aristóteles, y que remite, claro, a la necesidad de hacer justicia, phrónesis mediante. Un afán que hoy no puede desatenderse, a sabiendas de que brazos, dedos, manos, narices, párpados, los cuerpos y almas de millones de venezolanos están sufriendo los maltratos de una estación desprovista de clemencias. 

(Hay que decir que esa piedad no apela necesariamente a la grandiosidad: puede ser más bien discreta, íntima, incluso. Consiste sobre todo en evitar la mezquindad, el gesto innoble, la tendencia a no mirar rostros, a juzgar livianamente. Es preciso entonces atajar al niño asustado que reclama todo para sí; el que patalea, grita, amenaza, insulta, apabulla, rompe, destruye y se autodestruye sin medir jamás las consecuencias de sus destrozos.)

Mibelis Acevedo Donís 
@Mibelis

TRINO MÁRQUEZ: GRIETAS EN LA CASA AMARILLA

El encuentro del gobierno con varios partidos minoritarios con el fin de constituir una mesa de diálogo y llegar a un conjunto de acuerdos, algunos de los cuales entraron en vigencia, desató una larga cadena de críticas, no solo de los ‘guerreros del teclado’, grupúsculo imposible de complacer, sino de analistas muy sensatos, que tratan de interpretar el curso de la realidad nacional con el cerebro, y no con las vísceras. Eduardo Fernández, quien venía trabajando con parte del grupo firmante y a quien no puede calificársele de extremista, tomó distancia de ese encuentro, con el estilo moderado que lo caracteriza. 

Muchos de los cuestionamientos que se han planteado son razonables. Ciertamente, los acuerdos firmados están llenos de vacíos y contradicciones. El sector que se reunió con el gobierno es minúsculo. Carece de representatividad parlamentaria y nacional. Apenas lo conforman seis diputados. En las encuestas más confiables aparece con menos de 5% de respaldo popular. 

En el documento se evita plantear una nueva elección presidencial. Sin este componente, se rompe la conexión con los agentes de la  comunidad internacional más activos: la Unión Europea, el Grupo de Lima, el Grupo de Contacto Internacional. La inmensa mayoría de los países democráticos del mundo pusieron en entredicho la validez de las elecciones de mayo de 2018. Henri Falcón, cuya organización, Avanzada Progresista, censuró los resultados de esos comicios, ahora se hace el desentendido. La incongruencia es obvia. Los firmantes del pacto deberían saber que mientras Nicolás Maduro permanezca en Miraflores, será imposible comenzar a solucionar los graves problemas que confronta la nación en todos los órdenes. Vivimos en un régimen presidencialista en el cual la Presidencia de la República es la llave maestra que sirve para destrabar cualquier conflicto o para crear un obstáculo insalvable. El acuerdo eludió encarar el principal reto nacional. Se quedó en las ramas.

En el pacto se habla de la reincorporación de la bancada del Psuv a la Asamblea Nacional. El Presidente de ese cuerpo es Juan Guaidó. ¿Significa, entonces, que el partido oficialista aceptará el mandato del principal líder opositor de la actualidad? Nada indica que estén dispuestos a tomarse ese purgante.

El retorno a la normalidad de la AN tendría que significar la disolución de la Asamblea Constituyente, órgano ilegítimo e inconstitucional que no ha sido reconocido por ninguna nación importante del planeta, y una de las causas fundamentales del cuestionamiento a los comicios del 20-M, pues en nombre de la supraconstitucionalidad que el régimen le concedió, convocó esa cita electoral, violando las normas establecidas en la Ley de Procesos Electorales.  ¿Aceptará Diosdado Cabello, quien se atrincheró en la AC, ceder ante Guaidó y el resto de la directiva de la AN? Ese pequeño detalle no lo dirime el acuerdo.

La relación entre la AN y el TSJ tampoco se aborda. El TSJ declaró a la AN en desacato. Le amputó todas sus competencias contraloras. El Parlamento no puede interpelar a los ministros, ni a los jefes de los otros poderes, ni al Presidente del Banco Central o de las empresas públicas, ni a ningún alto funcionario porque el Jefe del Estado, amparado en el dictamen  del TSJ, lo impide. La Ley de Emergencia Económica, cuya vigencia ya lleva cuatro años, despojó a la AN de todas las competencias financieras. Ni siquiera está capacitado para discutir y aprobar la Ley de Presupuesto Nacional.

La elección del nuevo CNE, tema que se toca en el compromiso, debe realizarse en la AN. ¿Será en esa institución donde se tomará  la decisión, siguiendo las pautas previstas en la Ley del Sufragio? Nada hay al respecto.

La liberación de los presos políticos aparece como un hecho azaroso. Como una concesión graciosa por parte del régimen. Afortunadamente, un dirigente tan curtido como Edgar Zambrano puso las cosas en su sitio. Al momento de su liberación dijo que él nunca debió haber estado detenido. Que se había tratado de un secuestro y de una violación al principio universal  de la inmunidad parlamentaria, base de la labor legislativa en toda democracia representativa. Se deslindó con claridad de toda fórmula colaboracionista o de gesto complaciente con el régimen.  

Las inconsistencias  y lagunas existentes en el documento y la forma como actuó ese grupo -a espaldas de la opinión pública nacional, de la inmensa mayoría de los diputados de la AN, de la oposición que participó en la ronda de Oslo y Barbados y del Reino de Noruega- cubren de sospechas razonables el acuerdo. Aparece como una emboscada contra Juan Guaidó, dirigida a congraciarse  con la élite entronizada en el poder, cuya única preocupación es mantenerse indefinidamente en Miraflores. Tampoco la comunidad internacional ha recibido con agrado la suscripción del acuerdo. Existe la convicción de que se actuó con premeditación y alevosía para dinamitar a Guaidó, y torpedear los esfuerzos que la oposición que goza de mayor respaldo nacional y parlamentario había realizado en Oslo y Barbados, bajo los auspicios de Noruega.

Se vieron demasiadas grietas en la Casa Amarilla. Ahora la oposición queda más dividida y débil. El régimen se atornilla y disfruta.

Trino Márquez 
@trinomarquezc

BERNARD HORANDE: TODOS LOS TABLEROS

El reciente “acuerdo” firmado entre la narcotiranía venezolana y un grupete de engendros político-partidistas de dudoso proceder, da para hacer unos comentarios sobre las últimas actuaciones de la oposición venezolana.

Lo primero es que este episodio no representa sino el corolario de una equivocada estrategia política seguida por quienes dominan la Asamblea Nacional. El G4.

Esa “estrategia” decidida fue la de jugar “en todos los tableros”. Qué bonito suena eso de “todos los tableros”, ¿no? Es amplio, atractivo, inclusivo, democrático.

Hasta romántico resulta. Uno se imagina conquistando a una dama, jugando “en todos los tableros” por ella. O esas simultáneas de ajedrez donde un genio logra vencer en “todos los tableros” a sus oponentes.

Además, tiene la gran ventaja de complacer todas las peticiones. Cuando no se logra un consenso o acordar un camino conjunto, lo mejor es irse por la opción de “todos los tableros”.

No hay quien no pueda sentirse representado. No importa lo que Usted piense, saldrá premiado. lgual para quien tenga un pensamiento diametralmente opuesto. Todos felices.

El problema es que “todos los tableros” no es una estrategia. Es en el mejor de los casos una sumatoria de estrategias. Probablemente muy distintas entre sí. Un mezclote. Y lo más grave: seguramente unas se van a anular con otras. Por ser opuestas.

Recordando a aquel militar prusiano llamado Carl von Clausewitz, el concepto de estrategia surge como una respuesta a la realidad ineludible de recursos limitados.

Ninguna organización política, económica, social o de cualquier tipo, tiene recursos ilimitados. Por lo tanto, el diseño y escogencia de una estrategia correcta nos ayudará a concentrar los recursos limitados en ciertas acciones determinadas que nos permitirán lograr ventajas competitivas sostenibles.

Es decir, si juego en “todos los tableros”, me diluyo. Me anulo. No soy eficiente. Envío mensajes contradictorios. No me muestro coherente.

Cuando adopto una (¡una!) estrategia, me concentro. Me enfoco. Utilizo al máximo mis fortalezas.

Quienes han llevado esta política de “todos los tableros” durante estos meses parece que no se percataron de ello. No es casualidad que nuestro Presidente Encargado Juan Guaidó, quien en el mes de Enero de este año subió como la espuma en popularidad, confianza y apoyo, venga cayendo en los meses sucesivos progresiva, sostenida y sobre todo, lamentablemente.

Si algo tienen nuestros adversarios que siguen en el poder en Venezuela, es que son coherentes. Perversamente coherentes, sí. Son persistentes. Cruelmente persistentes. Envían mensajes claros. Sencillos. Tienen una política. Tienen una estrategia.

No andan jugando en “todos los tableros”. Juegan en uno solo. Y juegan duro. Aprietan hasta no poder, hasta ahorcar…. y luego, tácticamente, sueltan un poco.

Mientras tanto, de este lado andamos confundidos en no se sabe cuál estrategia.

Escríbalo: ese acuerdo de malandros firmado en la Casa Amarilla con bombos y platillos, se inscribe dentro de una estrategia.

Nos toca aprender un poco de ellos.

Bernard Horande 
@BHorande  

ALFREDO M. CEPERO: EL PERÍODO FINAL

Y después de la desaparición de la Unión Soviética y del advenimiento de la irreversible depauperación venezolana, de este "período final" no los salva ni el mismísimo Lucifer que se disputa hoy el gobierno del infierno con el diabólico Fidel Castro.

El gran filosofo que fue mi padre, un niño huérfano a los cinco años de edad y que alcanzó solamente el sexto grado de escuela primaria, me decía cuando yo buscaba en forma apresurada soluciones inmediatas: "Alfredito, todo empieza y todo acaba". Y así mismo ocurrirá con esta infame tiranía cubana. No voy a caer en el ridículo de vaticinar la fecha exacta, pero estoy convencido de que el ansiado final anda ya muy cerca.

Tal como ocurre con todos los déspotas--incapaces de ver más allá de la burbuja en que los mantienen sus testaferros y cipayos--nuestros tiranos son incapaces de percibir con claridad el final de sus privilegios y sinecuras. Raúl Castro, igual que Adolfo Hitler con su diabólico "Reich de los Mil Años", está convencido de que sus herederos gobernarán a perpetuidad. Por lo tanto, en vez de confrontar y aceptar la realidad la describen con palabrejas y argumentos que ya a nadie convencen ni a nadie engañan.

El semental al que "Raula" pagó por los servicios prestados otorgándole la jefatura de la tiranía podrá negarse a admitir que Cuba confronta un nuevo "período especial". Díaz Canel podrá afirmar que esta es una "situación transitoria" o un "período coyuntural" que hay que ver como "un entrenamiento". Y las cotorras sarnosas del único y aburrido noticiero oficial podrán haber repetido más de 50 veces las palabras coyuntura y coyuntural.

Pero todos sabemos que ese "entrenamiento" y esa "coyuntura" no son otra cosa que la continuación de la domesticación de un pueblo de becerros que se ha dejado robar la dignidad y la libertad por más de medio siglo. Todos sabemos que la crisis galáctica que confronta en este momento la tiranía cubana no puede ser descrita de otra manera que como "período final". Y después de la desaparición de la Unión Soviética y del advenimiento de la irreversible depauperación venezolana, de este "período final" no los salva ni el mismísimo Lucifer que se disputa hoy el gobierno del infierno con el diabólico Fidel Castro.

Para mejor entender la situación actual vale la pena hacer un breve recorrido por un "período especial" cuyo final jamás ha sido declarado por la tiranía. Ya a medidos de 1990, se informó a los cubanos que vendrían restricciones en el consumo de combustible y demás productos energéticos. Asimismo, se les dijo que dichos productos ya no estaban arribando de la URSS con la frecuencia acostumbrada. El brujo mayor, por entonces en uso de sus facultades diabólicas para mentir y manipular, declaró en televisión que: "se comienza a transformar la vida de nuestro país de una situación normal a un periodo especial en época de paz”.

Los efectos del "período especial" fueron súbitos. Los envíos de petróleo crudo pactados con la Unión Soviética dejaron de ser recibidos por Cuba después de 1991, y durante el siguiente año la economía cubana sufrió importantes restricciones en la importación, y se redujo la importación de petróleo a un 10% del que se estaba importando normalmente. El PIB estimado para 1990 era de 31,1 mil millones de dólares, pasó en 1993 a sólo 19,8 mil millones de dólares.

Esta escasez de combustibles afectó especialmente a la agricultura cubana, con la consiguiente reducción de la producción de carne y productos básicos. Se llegó al extremo de poner en vigor formas alternativas de transporte, ideándose fórmulas como los "camellos" (Metrobuses adaptados, de gran longitud, para ser llevados por cabinas de tráiler). Aquella situación económica desesperada trajo consigo el estallido social del Maleconazo y la salida de más de 120 mil cubanos del país que fueron enviados a campamentos de refugiados en la base naval de Guantánamo y Panamá. Nunca más se recuperó la economía cubana. Los niveles de la economía cubana de 1989 demoraron quince años en recuperarse en el año 2004.

Quien lea estas líneas bien podría pensar que esta maldición solo podría caer sobre países con un famélico nivel de desarrollo. Pero si lo pensara estaría totalmente equivocado. En 1959, con una población de poco más de 6.5 millones de habitantes, Cuba se encontraba entre los países más prósperos y desarrollados del hemisferio occidental. Hoy en día, Cuba, con una población de 11.338.138 personas, se encuentra en la posición 81 de la tabla de población compuesta por 196 países. Para vergüenza de sus hijos, Cuba es hoy un pais miserable y parásito que sobrevive de la obediencia perruna de los tiranos venezolanos a los tiranos cubanos, como antes sobrevivió vendiendo a la Unión Soviética la sangre cubana derramada en las guerras imperialistas de África.

Sin el financiamiento de la Unión Soviética y sin las larguezas de una Venezuela quebrada la única alternativa es la continuación de un reino del terror al estilo de la Francia de Maximiliano Robespierre. En el curso de sus 60 años en el poder, superados únicamente por los 67 años de monarquía de la Reina Isabel Segunda de Inglaterra, la dinastía de los Castro ha establecido un prolífico catálogo de violación de derechos humanos.

Aunque las cifras cambian según los analistas, un estimado conservador indica que el régimen castrista ha sido autor de 7.365 asesinatos, encarcelado a 20.000 presos políticos y obligado al exilio a 2.500.000 de cubanos. Para cualquier persona que no haya sufrido este tipo de régimen resulta increíble que en un país con una población de 11 millones de habitantes existan 200 cárceles, muchas de ellas de extrema o máxima seguridad.

Sin embargo, quienes hemos experimentado la maldad congénita de los tiranos de izquierda sabemos que se aferran al poder hasta que son desplazados por la fuerza. Ninguno es capaz de imitar el ejemplo de patriotismo y de civismo de Francisco Franco o de Augusto Pinochet. El 22 de noviembre de 1975, Franco entregó el poder al Rey Juan Carlos y restauró en España un pleno estado de derechos. El 5 de octubre de 1988, con el 56 por ciento de votos emitidos en un referéndum sobre su mandato, los chilenos mandaron a casa a Augusto Pinochet. El General aceptó el resultado y Chile es hoy uno de los países más estables y prósperos de América.

Los tiranos que profesan ideologías totalitarias actúan en forma diametralmente diferente. Prefieren la muerte a la pérdida del poder y no tienen más patria que el engrandecimiento de sí mismos. Maximiliano Robespierre murió en la guillotina como la mayoría de sus víctimas. Adolfo Hitler se suicidó en un bunker después de envenenar a su perro. Nicolae Ceauescu, Muammar Gaddafi y Saddam Hussein nunca fueron más represores y sanguinarios que en los últimos días de sus miserables vidas. Ese es el mismo destino que parece haber escogido Raúl Castro. Ser arrastrado por sus víctimas en las calles tenebrosas de una Habana totalmente a oscuras.

Alfredo M. Cepero 
@AlfredoCepero
Director de www.lanuevanacion.com

JORGE V. ORDENES-LAVADENZ: DIEZ NAVES CARGADAS DE ORO AMERICANO, VÍCTIMAS DE UN TEMPORAL

Los ciclones del océano Atlántico como el reciente de nombre “Dorian” que arrasa una buena parte de las islas Lucayas o Bahamas matando a cientos y quizá miles, y azota las costas de la Florida, Carolina del Sur y del Norte, no son de nueva data ni mucho menos. La costa de la Florida históricamente ha sido más que violentada por vendavales que incluso en el siglo XXI emergen, inundan y destruyen zonas costeras e islas sobre todo en el verano septentrional pese a los repetidos avisos satelitales de pronóstico y prevención que no alcanzan a eliminar el número de muertos y la masiva destrucción física y su costosísima secuela sobre todo entre la gente desvalida que resulta la más afectada. Ante esta realidad histórica, ya podemos imaginar lo ocurrido a una flota española el siglo XVIII en aguas atlánticas frente a la costa de la Florida.  

El 24 de junio de 1715, 10 barcos de bandera española y uno de bandera francesa zarpan de La Habana, Cuba, rumbo a España llevando toneladas de oro y monedas de plata de un valor de 14 millones de táleros españoles (el tálero dio origen a la palabra dólar). Ya en noviembre, en tanto los 10 barcos navegan reglamentariamente rumbo norte cercanos a la costa de la Florida entre el Cabo Cañaveral y el Fuerte Pierce (en la geografía de 2019), el barco francés, Grifon, navega prácticamente en alta mar alejado de la costa. El 13 de noviembre llega un tifón aterrador por la intensidad del vendaval, el tamaño de las olas y la imposibilidad de disminuir su arremetida de hasta tres días.  

En ese trance, con el ojo avizor como único medio de observación, y diez navíos de grueso maderamen repletos de tesoro americano que cuidar y vigilar, huelga imaginar la desesperación de alrededor de 2000 capitanes y tripulación española en pos de evitar la pérdida del cargamento que con tanto esmero se había traído a bordo principalmente en los muelles de los seis fuertes de Cartagena de Indias donde, desde el siglo XVII, llega y se almacena el oro, plata y otros metales y productos procedentes de las minas del Alto y bajo Perú y de otros lares. Cada uno de los barcos se veía fuerte y pesadamente armado para rechazar ataques piratas sobre todo ingleses que aparecían de la nada en alta mar. Como dice el historiador Salvador de Madariaga en El auge y el ocaso del imperio español en América(1979): “Los desastrosos efectos de estos ataques frecuentes a navíos y puertos de las Indias dieron lugar a medidas de defensa. Protestose con frecuencia… mas no lo suficiente para torcer la política agresiva de Inglaterra… que desde los tiempos de la Reina Isabel… mantuvo una actitud de apoyo y aun de complicidad para con los piratas y aventureros suyos de las Indias.” 

Esos diez navíos de ninguna manera estaban hechos ni preparados para sobrevivir semejante golpe de la naturaleza que, según History.com, inefablemente hunde uno tras otro… Uno de ellos es el “Nuestra Señora de Regla” que se hunde con nada menos que 200 tripulantes y 120 toneladas de monedas. El “Santo Cristo de San Ramón” zozobra cargado y con 120 tripulantes. Los otros ocho sufren la misma trágica suerte.El desastre se traga entre 700 y mil personas. Entre tanto el Grifons ortea la tormenta en alta mar y se salva aunque con algunas bajas. En los meses siguientes, La Habana envía barcos para ver de recuperar el tesoro y con denuedo y suerte, hasta abril de 1716, se recupera cerca al 80 por ciento. Siglos después, en los años 1960, se recupera el resto, por lo menos fue lo que se dijo.

Jorge V. Ordenes-Lavadenz
@JvordenesV  

GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS: EL BONO DEMOGRÁFICO

No, no me refiero al Bono de Vacaciones, ni al Bono Independencia, Pueblo Libertador, Pueblo Unido, Pueblo Libre, ni Bono Regreso a Clases, que de todos ellos y muchos más hay en el morral sin fondo de la corrompida cornucopia gubernamental. Me refiero al bono demográfico, ese período único, irrepetible en el devenir de un país, durante el cual la población económicamente activa en edad de trabajar (entre 15 y 64 años)  supera en cantidad a las personas económicamente dependientes (niños y adultos mayores), dando al país su período de mayor capacidad de generación de riqueza.

 Ese período comenzó en Venezuela hacia 2005, debiendo extenderse hasta 2047-2050, si las condiciones de desarrollo del país fueran otras. El Instituto Nacional de Estadística (INE), organismo del estado venezolano en la materia, consciente de la importancia de esta etapa única en el devenir de la nación, aseguraba hace varios años que si se planificaban y elaboraban políticas con enfoque demográfico de educación, salud y empleo, entre otros, se lograría a futuro generar un capital importante para garantizar la seguridad social cuando la población esté altamente envejecida.  

 Es decir, esa oportunidad para el desarrollo requiere de “…inversiones en capitalhumano, especialmente educación y formación para el trabajo para que nuestras nuevas generaciones, cuantitativamente mayores, sean también cualitativamente más productivas”, de manera que puedan acceder a los empleos generados a través de políticas públicas de estímulo.   

Poco caso ha hecho el régimen de sus propias recomendaciones, reflejadas en el informe del INE ya citado. Mucho menos, las de otros expertos en la materia. El inicio del bono demográfico para Venezuela coincidió con el período de mayor bonanza petrolera en la historia nacional, lo cual habría asegurado el establecimiento de esas políticas generadoras de bienestar. No ha sido así. La debacle económica va pareja con la dramática situación educativa, conducente a solo 35% de jóvenes venezolanos que trabajan y a 23% fuera del sistema educativo y del mercado laboral, simultáneamente.  

 De esta forma, se ha desaprovechado la oportunidad de adelantar una Política Nacional de Juventud y un Plan de Acción como sí lo hicieron otros países en tránsito demográfico, por ejemplo, los “tigres asiáticos” (Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán) durante los años 1950 a 1990. Los resultados están a la vista: por citar solo uno de ellos, en la década de 1960 el producto interno bruto (PIB) de Singapur era de US$ 500, multiplicados a US$ 53.000 en 2017; un desarrollo económico impulsado por un nivel educativo exigente que ha hecho posible su primacía en las pruebas PISA de competencia matemática, ciencias y comprensión lectora en jóvenes de 15 años, desplazando a Finlandia, Canadá y otros. 

 Como si fuera poco, el período demográfico venezolano ha sido perturbado seriamente por la diáspora: de la población migrante que oficialmente se ha residenciado en el exterior, 90% de ellos está justamente en la zona demográfica que permitiría el beneficio del bono: entre 15 y 60 años, de los cuales, 50% entre 15 y 30 años. A ellos habría que sumar quienes están en condición de ilegales o usaron otra nacionalidad para su ingreso a otro país. De manera que estamos ante una inversión del bono demográfico, al punto de que la población económicamente activa se ha reducido en desmedro del progreso nacional. 

 Vivimos una oportunidad perdida, una más a ser sumada al balance calamitoso de una gestión llevada adelante por un régimen incapaz, acartonado en viejas teorías desechadas hasta por sus mentores originarios, empeñado en hacer de la miseria su carta de presentación, como si eso les diera lustre.  Su obstinación y su fracaso, más la convicción de que esa población migrante es esencialmente opositora, los lleva a estimular el éxodo de tantos profesionales en edad productiva, regalando a otros países el bono demográfico, el único que tendrá nuestra patria. Con indolencia criminal han causado un daño incalculable a la nación y sus habitantes, han destruido las instituciones, mientras se han llenado las alforjas, saqueando la riqueza de la nación como si fuera su patrimonio personal.  

 Me vienen a la mente las palabras del General Telford Taylor, uno de los magistrados en los juicios de Nuremberg, quien en otro contexto dijo de los juzgados: “…Ellos son los hombres que fallaron absolutamente a su país, que no mostraron coraje, ni sabiduría, ni vestigio alguno de carácter moral...”

Gioconda San Blas
@davinci1412