jueves, 17 de diciembre de 2015

RAMÓN PEÑA, EDITORIAL, LOS 112 SOMOS TODOS

Este triunfo de la Unidad Democrática trae consigo un compromiso monumental. Marca solo la primera fase de la esperanza de reconstruir una nación que ha sido degradada moral y materialmente. Tarea de reconstrucción que no podemos dejar únicamente en manos de los 112 diputados electos, algunos con la madurez a la medida del desafío, otros con la energía de su juventud aunque noveles en estas lides. 

En esta etapa inicial de la liberación, la Venezuela resuelta y pensante debe acompañarlos de todas las maneras posibles. Poner a disposición de esta cruzada democrática ideas, conocimiento, experiencia, participar en grupos de trabajo a todos los niveles, llenar las calles cuando sea necesario, respaldar las acciones legislativas desde nuestras comunidades, pero también practicar una actitud cotidiana que contribuya al rescate de los malogrados valores ciudadanos en un ambiente de convivencia y reconciliación.

Más de dos millones de venezolanos, que durante años vivieron seducidos por la utopía chavista, reaccionaron con frustración en estas elecciones parlamentarias cobrándole al régimen su engaño y fracaso. Uno de los retos es convertir el voto castigo de estos ciudadanos en esperanza y confianza en un nuevo liderazgo.  Todavía no somos gobierno, pero desde el parlamento vamos a dar señales claras de cómo labrar un futuro mejor para la mayoría de nuestra sociedad. No es fácil, enfrentamos un adversario inescrupuloso y de pensamiento marginal, en un ambiente económico complicado por la precariedad de recursos.  

Hagamos de éste un proyecto de todos, Declarémonos en campaña permanente para la reconstrucción. Ya la Mesa de la Unidad Democrática publicó su ambiciosa y necesaria agenda legislativa. Conozcámosla y hagámosla nuestra.

Ramon Peña
ramonpen@gmail.com
@ramonadrian42

Caracas - Venezuela

CARICATURAS 17 de Diciembre de 2015, EL REPUBLICANO LIBERAL, DIARIO DE OPINIÓN, RAFAEL RÍOS Y/O EDUARDO SANTOS, HUMOR, DEL DÍA, FORMA ESPECIAL DE OPINAR, RECOPILACIÓN, MAS RECIENTES, VENEZUELA,










Rafael Rios
rariga2@gmail.com

Eduardo Santos
eduardosantos211@gmail.com

@rariga

@edsantos211

CHARITO ROJAS, PATADAS DE AHOGADO

La vida le había dado ya motivos bastantes para saber que ninguna derrota era la última. Gabriel García Márquez (1927-2014), escritor, novelista y periodista colombiano, exponente del 
Así como el planeta es redondo y gira incesantemente, así la historia humana pareciera repetirse, no en sus protagonistas sino en los aciertos, errores y circunstancias de sus capítulos protagonizados por el único animal sobre la tierra que tropieza dos veces con la misma piedra: el hombre.
Ejemplo de ello es la tumultuosa historia de Venezuela, conformada por ciclos de libertad y autoritarismo, democracias y dictaduras, ilustrados e ignorantes, paz y violencia. Como un sube y baja, los venezolanos no han logrado en más de dos siglos estabilizar el legado republicano de los libertadores que creyeron en un régimen civil de derechos y orden. La historia patria ha dado cabida a ejemplos de civismo como el de José María Vargas y de salvajismo como el de Ezequiel Zamora. Dictadores ilustrados como Antonio Guzmán Blanco y dictadores semi analfabetas como Juan Vicente Gómez.
En las últimas hemos escogido por voto universal y directo a nuestros gobernantes: 40 años de democracia imperfecta pero democrática y 16 años de gobierno totalitario que acepta el calificativo de “dictadura constitucional”, por el uso que hace de las leyes para doblegar a los venezolanos y por el poco respeto que tiene a sus mandantes. A estas alturas, nadie, dentro o fuera de Venezuela, desconoce esta historia de abusos, barbarie y mentiras que han llevado a la ruina al país más rico de Suramérica y a sus habitantes a la pobreza, la muerte o el exilio.
Pero cuando un pueblo se cansa y decide quitarse de encima la opresión, como dice el Himno Nacional, no hay gobierno que lo pare. Hasta los militares, cuyo Alto Mando tiene el deshonor de gritar en público que son “socialistas, antiimperialistas, revolucionarios y chavistas”, han dado un paso atrás ante esos 8 millones de votos que ordenan la entrega de la mayoría calificada a la oposición, agrupada bajo una consigna que va mucho más allá de los partidos: el cambio. Venezuela y todos los venezolanos, aun los que votaron por el oficialismo, quieren cambios radicales en las políticas económicas que les permitan acceder a un mercado sin tener que chupar medias, a viviendas sin tener que humillarse, a pensiones sin que las tengan que agradecer como si fuesen regalos del gobernante de turno.
Sin embargo, en una gran demostración de la lentitud de sus procesos mentales, el Gobierno de Maduro se atreve a patalear la decisión soberana del pueblo. En medio de sus amenazas y estupideces demuestran la gran verdad: no saben perder y no respetan la orden de los venezolanos de cambiar su plan de gobierno. Si Venezuela fuera una democracia parlamentaria, ya el Gobierno habría caído. Por la vía de una renuncia, claro está, que es lo que cabe en países civilizados y con sentido del honor. Este Gobierno madurista, que se está quedando en el poder Ejecutivo gracias a nuestra Constitución presidencialista, debería tener la prudencia de poner las barbas en remojo y dejar de llamar “contrarrevolucionaria” a esta gran mayoría.
El sentido común debería obligarles a atender el mensaje que le dirigió no una clase política de unos cuantos partidos, sino 8 millones de venezolanos, incluso chavistas, que ven el cambio no como una sucesión política sino como una reorganización total del tipo de gobierno que desean. Los poderes Ejecutivo, Judicial, Moral y Electoral, hoy en manos del chavismo-madurismo, deben tener la sensatez de hacer los cambios que están demandándoles en la administración de justicia, en la distribución de las riquezas, en la garantía de la defensa y el Estado de derecho.
Por su propio bien, deben dejar las patadas de ahogado que los llevan a promulgar leyes de estabilidad laboral por un período de 3 años, o leyes para que no saquen a sus presos políticos de las injustas rejas donde los tienen. O nombrar fuera de lapso a 12 magistrados del TSJ. O designar ministros a candidatos que el pueblo rechazó en las urnas. Hasta el momento, el Presidente no ha hecho esa declaración responsable que frene la violencia de sus radicales desatados, ni ha tenido la humildad de acatar la orden de cambio en sus políticas económicas y sociales.
Al contrario, los empleados públicos son amenazados con mensajes de texto en sus teléfonos y en las pantallas de sus computadoras. “Cuando al mal agradecido se le olvida quien le ayudó… la miseria le refresca la memoria”, es una de las infames frases dirigidas a quienes ellos no están ni siquiera seguros de por quién votó. Los bonos de servicio han sido eliminados y hasta despidos anuncian porque la inamovilidad es solo para terminar de jorobar a las pocas empresas privadas que quedan.
Han entendido tan poco que reinciden en conductas infames como de incluir ilegalmente en el listado de los aspirantes del TSJ a quien fuera el diputado presidente de la comisión de postulaciones: Elvis Amoroso, derrotado en las elecciones, quien resulta que ni siquiera se llama así, su postulación aparece como Elvis Eduardo Huidobro. Siempre trampeando, este señor jamás ha sido juez ni titular de una cátedra universitaria, tampoco ha escrito libros, no reúne las mínimas condiciones. Diosdado Cabello, quien recibió su merecido mazazo, obedece más a su naturaleza vil que a la voluntad popular: amenaza nombrar antes de entregar la AN a los 12 magistrados.
Mientras tanto, otra joyita de la revolución, el gobernador de Aragua Tareck El Aissami, apaleado en su propio patio, arenga a los violentos para ir a tomar la AN el 5 de enero. El Presidente ha anunciado la salida de los militares del gobierno para los cuarteles. Si lo cumple, siete ministerios que controlan 52% del presupuesto nacional serán descabezados, así como numerosos organismos públicos. Esto viene a confirmar la versión de la posición militar de acatamiento del resultado electoral. Que en conclusión, así debe ser.
Mientras tanto, la frase del día es: calma y cordura ante las patadas de los ahogados. El Gobierno está bajo la lupa de Venezuela y el mundo, de su obediencia a las leyes y al pueblo dependerá su permanencia. Los venezolanos solo han cambiado el poder Legislativo… por ahora.
Charito Rojas
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas

Carabobo – Venezuela

LUIS MANUEL AGUANA, UNA SOLUCIÓN INCLUYENTE

Ya la MUD indicó que si el gobierno no deja a la Asamblea Nacional operar conforme esta previsto a partir del 5 de enero, para buscarle soluciones a los problemas del país, se buscara la mejor solución constitucional para resolver la crisis de gobernabilidad en la que el régimen ha puesto a Venezuela como reacción de haber perdido la Asamblea Nacional (ver  http://www.el-nacional.com/politica/diputados-MUD-prioridad-agenda-reivindicacion_0_754724706.html).

¿Será necesario llegar hasta ese extremo? A  mi juicio, ya llegamos. El régimen está decidido a ignorar la decisión plebiscitaria del electorado el 6D, asumiendo una huida hacia adelante de su revolución. Basta ver las reacciones publicas de sus representantes principales (ver Maduro: Hay que defender la revolución…http://www.maduradas.com/como-sea-maduro-hay-que-defender-la-revolucion-no-vienen-por-mi-vienen-por-la-patria/, Diosdado Cabello establece Parlamento Comunal Nacionalhttp://www.notiminuto.com/noticia/diosdado-cabello-establece-parlamento-comunal-nacional/, Tarek El Aissami llama a tomar la Asamblea Nacional https://soundcloud.com/prensa-today/urgente-tarek-el-aissami-llama-a-tomar-la-asamblea-nacional). Firmaron acatar los resultados de las elecciones pero no las consecuencias que se derivan de ellos.

En consecuencia, muy poco podrá hacer la MUD para evitar esa confrontación que amenaza la paz entre los venezolanos, porque el gobierno solo sobrevive en el terreno de la violencia y la confrontación, dirigiendo desde Miraflores la desestabilización necesaria para no permitir que la nueva Asamblea pueda operar como corresponde.

Entonces, las advertencias de buscarle las soluciones constitucionales a ese problema se harán efectivas. La primera de ellas será buscarle el fin constitucional al gobierno de Nicolás Maduro a través de sus diferentes enfoques: renuncia, revocatorio, reforma o enmienda constitucional, todas ellas dirigidas a terminar con la pesadilla de este pésimo  gobierno.

Podría estar de acuerdo con eso, pero todas ellas adolecen del mismo mal: todas CONFRONTAN con la otra parte del país, que querámoslo o no, votó por los candidatos del PSUV. Si le creemos a las cifras del CNE, 5.599.025 electores (41,0%) votaron por el PSUV y 7.707.422 electores (56,5%) votaron por la MUD. Pero la MUD se llevó el 67,07% de los diputados versus el 32,93% del gobierno, en una desproporción que ahora favoreció a la oposición.

Si algo le pedimos a esa nueva Asamblea Nacional es que se tome el triunfo de una manera aplomada y seria. “Calma y Cordura” decía el General Eleazar López Contreras cuando Venezuela salió de la dictadura de Juan Vicente Gómez. Ningún partido de la MUD individualmente sacó más votos que el PSUV, y por eso la oposición oficial indica que es necesario continuar unidos en el mismo barco. Pero no indican que el país sigue montado sobre una bomba de tiempo si se deja que los que viven de la violencia y confrontación permanente sigan alimentando eso.

Debemos pensar entonces urgentemente en una solución QUE INCLUYA a esos casi 5,6 Millones de venezolanos que no votaron por la oposición oficial, que hay que respetar y buscarles una solución que los satisfaga, y que al parecer la MUD no los convenció todavía al no haber votado por sus candidatos el 6D, a pesar de la horrible crisis política, económica y social del país.

Y precisamente porque somos mayoría quienes pensamos que ya basta de violencia, confrontación, escasez y miseria, debemos pensar de una manera inteligente que sobrepase la lectura corta e interesada que le están haciendo a los resultados de 6D.

¿Cómo puede terminar el país después de la caída del gobierno de Maduro? En lo personal yo me sentiría muy feliz, pero tendría a 5,6Millones de personas arrechas en la puerta de mi casa que harían inestable cualquier cosa que venga después, en especial si desde el gobierno se estimula a los más violentos a que ataquen.

Si, es verdad que este gobierno es el peor que hemos tenido en más 200 años, peor incluso que los de Chávez, que ya es bastante decir. Pero por muy constitucional y legal que resulte una solución para darle un término a este gobierno desde la nueva Asamblea Nacional, si algo pudo sembrar exitosamente el Comandante Galáctico fue el odio y el resentimiento de la gente. ¡Hay 5,6Millones de resentidos! que por encima de todos los problemas, la escandalosa corrupción del gobierno, las colas por comida, la falta de medicinas y el infierno de los hospitales, el hambre, la necesidad, la inseguridad, y los 25.000 muertos todos los años en ascenso, AUN ESTAN VOTANDO POR EL GOBIERNO.

Y eso mis queridos amigos es una vaina muy seria que no podemos ignorar. Y que por ignorarla estamos TODOS varados en un hueco sin salida, ellos y nosotros. Entonces, ¿la solución es, según los diputados de la nueva Asamblea, pasarles por arriba? ¿Imponer a un nuevo gobierno sin llegar a un consenso con esa otra parte del país, a pesar de la delincuencia organizada que sabemos que hay detrás de quienes están en Miraflores, que preferirán encender el país por los 4 costados antes de ceder? Creo que sería un error monumental y la estupidez más grande que puedan cometer los nuevos diputados.

Nosotros debemos llegarle a esa parte de Venezuela, y entenderlos y hacernos entender. Que hay un régimen lleno de delincuentes que deben irse, pero con su consentimiento. SI, CON SU CONSENTIMIENTO, para construir entre todos, los 5,6Millones de ellos y los 7,7Millones de nosotros, otro país que no sea ni “escuálido” ni “revolucionario”, sino una sola nueva Venezuela. Hay que meterle inteligencia a esto para llegar a esa solución porque lo otro será un país en convulsión y odio permanente. El problema no es sacar a este gobiernito delincuente y malo para poner otro, como desean hacernos creer. La cosa es mucho más profunda que eso, y eso lo saben quienes dirigen la oposición oficial, que al parecer les es más conveniente tenernos en este brete permanentemente para “ganar” una confrontación en donde todos perdemos.

Debemos acrecentarnos y convocarlos, y convocarnos nosotros mismos, a discutir civilizadamente el país que queremos, con nuestras diferencias y coincidencias. Lo que nos sucede es el resultado de años de politiquería y falta de grandeza. Convoquemos al Constituyente Originario, al pueblo de Venezuela, el Depositario de la Soberanía, sin trampas y transparencia, a discutir Venezuela en una Asamblea Nacional Constituyente. Ese es el UNICO camino constitucional que NO CONFRONTA sino que INCLUYE al otro por encima de su propia dirigencia, quienes solo sobrevivirán si hay violencia, confrontación y odio permanente entre nosotros. La nueva Asamblea tiene una oportunidad excepcional y una responsabilidad histórica de materializar esa solución incluyente ahora. Si lo hacen podremos entre TODOS construir ese país en donde todos quepamos en paz, democracia y reconciliación.

Luis Manuel Aguana
luismanuel.aguana@gmail.com
@laguana
Caracas – Venezuela

RUBÉN G. CONTRERAS G., EL FORO DE VARGAS, A 16 ANOS DE LA TRAGEDIA DE VARGAS

Al cumplirse 16 años de la tragedia acaecida en 1999, la cual dividió la historia del Estado Vargas en un antes y después, El Foro de Vargas, ente creado por guayrenos para orientar a los ciudadanos, en cuanto  a ideas y propuestas para mejorar las condiciones de habitabilidad y de calidad de vida, queremos señalar, que:

Las obras de prevención de riesgos, diseñadas por el equipo multidisciplinario de profesionales, de las Universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar, UNIMET, entre otras, planteaban  un reordenamiento del territorio en su dimensión espacial, en armonía con el medio ambiente,  las cuales debía llevar a cabo CORPOVARGAS, todavía esperan por su realización y conclusión, echando por la borda dichos proyectos.

Esto  se puede comprobar visitando algunas de las cuencas existentes dentro de la conurbación varguense, como los gaviones del Rio Camurí Chico, Cerro Grande en Tanaguarena, Piedra Azul, Curucutí,  Naiguata y Camurí Grande, entre otras, en las cuales algunas quedaron a medias y hoy presentan un estado de deterioro avanzado.
Es asi que los gaviones del rio que baja de Galipán en la entrada de Macuto, están totalmente quebrados,  igualmente los 3  construidos en Cerro Grande en Tanaguarena, asi como el gavión insigne de la reconstrucción de Vargas, ubicado  sobre el Rio Macuto, en La Veguita, están totalmente acolmatados, y no están prestando el servicio para el cual fue creado. tal como lo anuncio el presidente de Corpovargas en 2003, el general Alejandro Volta Tufano, quien señalaba, que dichos gaviones serían sometidos a un mantenimiento permanente y  los sedimentos que se depositarían en ellos, serian reutilizados en obras de construcción, ”tal como anunció públicamente, cuando se creo la mesa de infraestructura para el estado Vargas en el año 2003”.
Para corroborar esto, anexamos fotos de un gavión en Galipán y del gavión de Macuto, el cual presenta en su superficie un bosque impenetrable.

Lo lamentable de esto es que el gobierno a partir del año 2000, hasta 2006, cuando se aprobó el Plan Vargas, bajo la dirección de los entonces Ministros de Interior  y Justicia, Jesé Chacón y Pedro Carreño, se ufanó en señalar las grandes inversiones en materia de reconstrucción, las cuales según investigaciones de guayrenos, ascienden a más de 3 billones y medio de bolívares, cuadro que anexamos también a esta nota de prensa, y que no percibimos que se hayan utilizado en su totalidad, ya que si se hubiesen invertido esos recursos en dichas obras,  hoy Vargas seria otra cosa.

Hoy, al cumplirse 16 años de dicha tragedia, y ante lo que hemos visto con relación a las obras de mitigación y de prevención de riesgos, hasta ahora realizadas por el gobierno, es menester solicitar la revisión de los planes propuestos,  para que se le cumpla a Vargas lo prometido en materia de reconstrucción, y no vivan sus habitantes con el temor de estar desprevenidos ante una nueva e hipotética tragedia.  Igualmente consideramos, desde El Foro de Vargas y de los habitantes del Estado Vargas,  que con  la esperanza de la instalación de una nueva Asamblea Nacional, es pertinente  para que desde la misma, se promueva  la revisión de dichos planes, asi como se utilizaron esos recursos y tengamos claridad, en cuanto a lo que tenemos, y se proyecte la reactivación  de las obras inconclusas, establecidas en el plan inicial y luego en el Plan Vargas.

Por el Foro de Vargas.
Eduardo Quintana, Víctor Rodríguez, Carlos Espinoza, Roger Cedeño, Ángel Delgado, Manuel Guacaran, Elvin Barreto, Johnny Martínez, William García, Regulo Flex, Ruben Contreras, Santiago Peralta, Dinaida Barrios, Josefina Labrador.

Rubén G. Contreras G.
rubencontrerasg@gmail.com
@RubenContreras
Vargas - Venezuela

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ, DIÁLOGO Y LEGISLACIÓN POR UNA ECONOMÍA SOCIAL DE MERCADO.

Venezuela, luego de 46 años de haberse incorporado como país petrolero en 1913, da inicio en 1959 y por 30 años (1959-1989) a un programa de industrialización basado en la sustitución de importaciones, que dio paso en 1990 a un programa de apertura económica e inserción en el comercio internacional (interrumpido en 1999 con la llegada al poder del “proceso revolucionario”); siendo que durante ¡86 años! (1913-1999) no se llegó a perfilar un modelo económico concreto, hecho que ahora se extiende indefinidamente ya que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) de 1999, aun cuando impulsó la reconstrucción del Estado, no define de manera específica la estructura socioeconómica del país (ESE) ni tampoco un modelo económico determinado, y muy por el contrario es definitivamente opuesta a la economía dirigida en favor de una economía mixta sustentada en la interactuación equilibrada entre el Estado y la empresa privada enfatizando en los principios de democracia, apertura a la iniciativa privada, eficiencia, productividad y justicia social, al tiempo de otorgarle al legislador la responsabilidad de concretar la orientación político-económica.

Esto último, muestra de forma contundente la importancia del mandato popular que recibió la nueva Asamblea Nacional (AN) superior a la Mayoría Calificada de los 2/3 de sus Miembros---hasta 112 Diputados--- que los partidos de oposición obtuvieron en las elecciones parlamentarias del 06/12/15 que se instalará el venidero 05/01/2016, en cuanto a su obligación de ejercer funciones de control político sobre el Gobierno y la Administración Publica muy especialmente del Poder Ejecutivo en la figura del Presidente de la Republica (conforme al principio constitucional de la separación orgánica de poderes) a efectos de hacerle cumplir con sus atribuciones constitucionales tales como la de dirigir la acción del Gobierno, administrar la Hacienda Pública Nacional, formular el Plan Nacional de Desarrollo y dirigir su acción previa aprobación de la AN, definir las políticas macroeconómicas, regulación del sistema monetario, cambiario, financiero, del mercado de capitales, la emisión y acuñación de moneda (que en honor a la verdad viene utilizando para expandir sistemáticamente el gasto público mediante un déficit fiscal cubierto con dinero inorgánico que se convierte en motor de la inflación), la regulación de la banca central, etc.; atribuciones que evidentemente no están siendo cumplidas con la eficiencia debida al extremo de propiciar una dramática situación de crisis que se agravará en 2016---y más allá salvo que se instrumente un Plan de Rescate de la Economía---habida cuenta de la tendencia a la baja del precio del petróleo a nivel mundial que se mantendrá por unos años adicionales (probablemente hasta el 2019), que en lo especifico de nuestro país nos coloca en muy sensible situación ya que será financieramente difícil (¿imposible?) que se pueda balancear el Presupuesto Nacional 2016 con un precio promedio del crudo nacional inferior a $125/barril (un 75% por encima del actual que cerró el viernes 11/12/16 en $31,24/barril), con el añadido que Venezuela ha venido perdiendo posición como productor mundial de petróleo (y su mercado natural de ventas que difícilmente recuperará al corto plazo) hasta situarse en 2015 en el puesto 12 cayendo desde el sitial número 3; todo lo cual hace visible la pertinente necesidad de inversión privada nacional y extranjera, complementada con un financiamiento externo.
En síntesis, en la CRBV de 1999, no se incorporaron dogmatismos ideológicos en lo atinente al papel del Estado y del mercado en el desenvolvimiento económico, y muy por el contrario subyace la búsqueda del equilibrio entre ellos dejando establecido la obligante interacción armónica que ha de existir entre el Estado y la propiedad privada, la libertad de industria y comercio, la participación de la iniciativa privada en el mercado, entre otros aspectos; al tiempo de establecer principios liberales no absolutos (limitados en la propia CRBV) referidos fundamentalmente a la propiedad privada y a la libertad económica.
La estructura socioeconómica (ESE), que sustenta el sistema económico---conjunto de relaciones básicas, procedimientos institucionales y técnicas en pro del bienestar---ha de entenderse como el marco de relaciones de producción (y modos de producción) que se perfilan a efectos de generar los bienes y servicios requeridos para impulsar la riqueza nacional, como fruto de la asignación de los recursos del Estado (ingresos petroleros para el caso venezolano) entre las distintas actividades productivas con el fin ulterior de estimular la diversificación del aparato productivo nacional. En tal escenario, la Economía Social de mercado se fundamenta en la convicción de que el mercado en combinación con la propiedad privada de los medios de producción constituye la modalidad más eficiente de coordinación económica al tiempo de convertirse en una garantía de la libertad política; con la presencia de un Estado que participa para corregir fallas sin pretender convertirse en una gigantesca maquinaria estatal de redistribución, dejándole al mercado el rol de “socializador” de lo producido.
La ESM, se apoya tanto en valores éticos relacionados con la dignidad humana, el bien común, la solidaridad y la subsidiariedad (tendencia favorable a la participación del Estado en apoyo de las actividades privadas) en aras de alcanzar un sistema económico al servicio del hombre; así como en: A.- Un sistema de precios relativos para estimular la oferta y la demanda; B.- Estabilidad de la moneda; C,-Autonomía del Banco Central; D,- Libre acceso a los mercados; E.- Libertad para contratar; F.- Propiedad privada de los medios de producción con función social; G.- Búsqueda libre de beneficios económicos subordinados a los valores éticos; y H.- Instrumentación de una política económica que emane de una profunda investigación en materia de economía política con la finalidad de garantizar el bienestar de todos los actores sociales.
A manera de reflexión final, acotamos sobre la urgencia venezolana que tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo inicien sin más dilación  un diálogo abierto sustentado en la comprensión de las diferencias (el 05/01/2016 al instalarse la nueva AN puede convertirse en una oportunidad cumbre o ¡no!), en el entendido que le corresponde a la AN establecer las líneas rectoras del régimen económico desligadas de obsoletos dogmatismos ideológicos, así como supervisar el cumplimiento de los derechos económicos de los ciudadanos al igual que delimitar el ámbito de participación del Estado en la vida económica; mientras que al Poder Ejecutivo por vía del Presidente de la Republica le corresponde ejercer un eficiente Gobierno. La ESM, con la propiedad privada como eje del mercado, le abre al país la oportunidad de alcanzar un sistema económico sólido que responda a un determinado plan con visión de largo plazo; que en muy corto tiempo pudiera facilitar la reconstrucción económica y social de Venezuela supeditado a que se tomen con prontitud las medidas que de perogrullo conocen los expertos gubernamentales, hasta ahora contenidas por la terquedad ideológica al tiempo de escudarse en una tal “guerra económica”.
Jesús Alexis González    
jagp611@gmail.com     
@jesusalexis2020

Miranda - Venezuela

LEANDRO AREA PEREIRA, LA VICTORIA ES NUESTRA

Bajo la mirada vigilante y por si acaso nutrida de los medios de comunicación internacionales, predispuestos al principio y sorprendidos al final, en Venezuela se acaba de realizar una consulta electoral en la que la ciudadanía, cuya participación fue del 75% del total de votantes, decidió sobre la conformación de la nueva Asamblea Legislativa para el periodo 2016-2021.

Resultó favorecida de manera abrumadora y contundente por el voto ciudadano la oposición democrática, reunida en torno a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), frente a la opción gubernamental representada por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y sus aliados, concentrados alrededor del llamado Polo Patriótico.

Las cifras oficiales resultantes de la misma, publicadas a trompicones por el órgano comicial, Consejo Nacional Electoral (CNE), devoto histórico del gobierno, otorgan a la oposición, sin que entremos en mayores detalles, 112 curules de los 167 del total, quedando en número respetable más minoritario los 55  escaños obtenidos por el gobierno que desde hace 17 años domina, avasalla y pervierte, con desenfreno de heliogábalo corruptor, a todos y a cada uno de los poderes del Estado. Aquí los mal hablados dirían que “perdieron por paliza”, refiriéndose a los candidatos del gobierno, pero esta es un particularidad en el lenguaje que preferimos tan solo consignar aquí para mayor comprensión de la psicología social y política, en apariencia juguetona o mordaz, de la gente de por estas regiones extraviadas del mundo.

En todo caso nada fuera de lo común debía resultar en un país que quiere que se le llame democrático o al menos así se lo menciona formalmente en el texto constitucional, que unas 
elecciones arrojaran resultados distintos a los que aspiraba el partido de gobierno quien en definitiva no es dueño de nada ni de nadie aunque ni lo oculte ni disimule en sus permanentes y obsesivas aspiraciones totalitarias que se expresan en su manera de pensar, decir y actuar.

Porque en definitiva no es democrático el gobierno, ese no es su talante y sus acciones y omisiones así  lo delatan sin el menor rubor. Aquel que debió ser y no lo es representante de todos los ciudadanos de esta nación nombrada Venezuela y no tan solo de una parte de ella que dan en clamar “pueblo”, que es el seudónimo más tramposo y demagógico del universo, ahora que perdieron las elecciones dice los castigará quitándole el sueño de tener una vivienda digna porque en este momento, les sonsaca el presidente, está viendo a ver si en verdad las construye, ya que no votaron por él. O exigen, dicen las malas lenguas, les devuelvan el taxi que les regalaron a algunos simpatizantes a cambio de su voto me imagino y que ahora que perdieron, el negocio se fuñó, está roto. ¡Qué devuelvan ese corotero!

¿Este resultado electoral quiere decir que el gobierno se acabó definitivamente? Lamentablemente no, aunque por sus reacciones pareciera que sí. Perdió el vínculo que mantenía por varias vías, valorativas o utilitarias, con las mayorías. Ahora es menos que un extraño. Un invasor, un mentiroso declarado que no cumplió con lo ofrecido.

A todas estas, adictos al poder, se han puesto ora lacrimosos ora vociferantes, ora sublimes ora extraviados que ya no encuentran qué hacer con su guayabo. Las derrotas son huérfanas y se han convertido en buscadores implacables de culpables y los tienen al lado, son ellos mismos y más nadie. Pero no, racionalizadores de su fracaso miran hacia afuera, para arriba, abajo, a la derecha, a la guerra económica, el imperio, fantasmas, embusteros galácticos  que  se solazan en el auto engaño.

Se les olvidaron las letras del ABC político o es que no están hechos para entender una realidad como la de ahora que ya no les pertenece, de la que se extrañaron ellos mismos a fuerza de ambición, corruptela y negociado. Desconectados de las cosas hablan, gesticulan como niños malcriados. Mamá, que yo no fui, que fue Jaimito. Se hacen los locos.  No entienden que en democracia, porque no son demócratas, el voto no es una pertenencia, los ciudadanos no son esclavos, los liderazgos no son ni amor ni frenesí sino un elusivo vínculo que hay que ganarse y mantener con esfuerzo personal, político y administrativo y que es alternativo, cambiante, engañoso e infiel si usted me apura a dar explicaciones.

¿Este resultado electoral anuncia que la oposición llegó para quedarse? Ojalá que sea así, con tal que lo haga en procura de lo que dice defender, que no lo dudo, y frente a lo que se resiste con coraje como lo es el irrespeto de los derechos humanos, la pobreza y la injusticia social en todas sus expresiones. No es fácil ser oposición en estas dictaduras y por lo tanto no es difícil caer en la trampa de la imitación. Pero la fuerza de hoy reposa en ellos. La ciudadanía los apoya y observa.

La oposición deberá madurar superando sus debilidades que tienen que ver con dos aspectos cruciales: el de los demonios internos del egocentrismo que restan a la unidad política, cuántos diputados no perdimos por ello, y la concreción de un proyecto audible de país, comprensible, compartido, deletreado, masticado y digerido con y por la mayoría de los venezolanos. La oposición debe seguir en la calle. Debe continuar por otras vías en campaña política. ¿Cuáles? Habrá que definirlas. La Asamblea es tan solo una geografía institucional desde la cual trabajar con los ojos puestos en el país y no en el escritorio. Debemos multiplicar la victoria.

En todo caso y en paz el país hablo con voz precisa. Su mandato es cambiar. Escogió un referente político que es la oposición, pero hay un exceso de ilusión peligrosa que pone sobre sus hombros componer un país que otros destruyeron. Y el tiempo de hoy apurado por las necesidades y las urgencias es más veloz que nunca. El gobierno no sirve, no sirvió, así roten a todísimos los ministros. El problema no radica allí sino en el modelo. La oposición tiene la esperanza de todos en sus manos. Ese es el camino en el que andamos que no es de rosas y que además es culebrero. Pero los dados se jugaron y la victoria es nuestra.

Leandro Area Pereira
leandro.area@gmail.com
@leandroarea

Miranda – Venezuela

VÍCTOR RODRÍGUEZ CEDEÑO, RECONOCIMIENTO Y ACEPTACIÓN DE LOS RESULTADOS ELECTORALES

Los venezolanos votaron el 6D por el cambio. No fue un simple voto castigo como lo muestran interesadamente quienes todavía no se han percatado del derrumbe del chavismo como forma de gobernar. Fue un contundente rechazo a un proyecto político, económico y social que sólo ha generado miseria y descontento. El pueblo dijo no a un sistema totalitario, corrupto, ineficiente e irrespetuoso de los derechos humanos, pero sobre todo, rechazó la incitación al odio y a la violencia promovida por una insana dirigencia y por animadores que en nombre de un proceso disparatado y nefasto invadieron la televisión pública hasta agotarla y convertirla en un grosero aparato de propaganda basado en la mentira y la manipulación.

El pueblo se expresó muy claramente y exigió un cambio de rumbo, pero Maduro en medio de un no muy favorable debate interno, no lo entiende e insiste en continuar y “radicalizar” el camino hacia la destrucción. No parecen los derrotados, al menos los grupos más extremistas, dispuestos a entender que los venezolanos no quieren más violencia, tampoco odio ni discriminación, más bien paz y tranquilidad para lograr progreso y bienestar.
El 6D el régimen reconoció los resultados porque simplemente no podían hacer algo distinto. La derrota fue aplastante, la MUD tenía controlado el proceso y la observación internacional se mostraba determinante.  Simplemente, no había ninguna posibilidad de voltear la voluntad popular. El fraude se hizo imposible y el reconocimiento de los resultados, por lo tanto, lejos de ser un gesto bondadoso y propio del “mejor sistema electoral del mundo”,  resultó simplemente obligatorio.
Si bien el régimen se vio forzado a aceptar los resultados el 6D, pese a la oposición de algunos dentro de sus filas más radicales, ahora no parece estar dispuesto a respetarlos. Las declaraciones de los dirigentes y de los ofuscados animadores de los canales del Estado que incitan al odio y a la violencia, parecen lamentablemente indicar que el triunfo electoral no sería respetado y que la nueva Asamblea no podría ejercer las funciones que la Constitución le otorga como Poder independiente y autónomo.
Apenas conocidos los resultados electorales, la mayoría legislativa ha presentado un programa serio y coherente para solventar la crisis y evitar mayores males en el corto plazo, lo que podría convenir a un gobierno fracasado y acorralado. La nueva mayoría, con la mayor responsabilidad, ha anunciado la adopción de instrumentos que buscan reordenar a un país perdido en baratos discursos revolucionarios. La respuesta, lamentablemente, producto de la mayor insensatez política, ha sido la descalificación y el boicot para evitar que se avance en la dirección correcta.
La primera iniciativa anunciada por la nueva mayoría legislativa ha sido la adopción de un Decreto o una Ley para la liberación de los presos políticos, lo que responde sin duda a la aspiración popular expresada el 6D. La reacción de Maduro de “vetar” una ley que permita la liberación de todos los presos políticos  muestra no solamente el desconocimiento del anhelo popular, sino de la Constitución y de las Leyes de la Republica que facultan a la Asamblea para adoptar un Decreto o una Ley sobre la materia. El veto sólo podría proceder si la Sala competente del TSJ declara su inconstitucionalidad, lo que sólo es posible cuando trata de crímenes internacionales, de lesa humanidad y de guerra; o violaciones graves de derechos humanos, lo que no es absolutamente el caso.
El 6D algunos consideraron que el gobierno no había violentado las reglas democráticas pese a las enormes y claras irregularidades que muchos no quisieron ver y que por lo tanto no había razones para preocuparse por una ruptura del orden constitucional. En consecuencia no había necesidad, como lo dijo de buena fe el nuevo Presidente argentino Mauricio Macri, de aplicar cláusulas democráticas para restablecer el orden. Se aceptaron los resultados, sin duda, pero ello no garantiza que los mismos sean debidamente respetados y que el gobierno de Maduro permita el funcionamiento autónomo e independiente de la Asamblea Nacional. La lucha interna, entre radicales que consideran que un entendimiento con la oposición podría significar el fin del chavismo y los pragmáticos que no ven otra salida para enfrentar la grave crisis  del país, determinará la decisión definitiva que adopte Maduro en relación con el respeto o no de la nueva Asamblea.
En todo caso, estamos ante una realidad muy peligrosa que desnuda al gobierno de Maduro ante los venezolanos y el mundo. La comunidad internacional debe estar alerta y velar por que se respeten los resultados del 6D y el gobierno permita sin trabas ni escapatorias el funcionamiento de la nueva Asamblea Nacional representativa de la inmensa mayoría de los venezolanos. No debe descartarse, en consecuencia, de insistir el gobierno de Maduro, bajo el impulso de sectores radicales de su movimiento, en desconocer la voluntad popular, la aplicación de la Carta Democrática Interamericana o de cualquier otra Cláusula que obligue al gobierno a mantenerse en el espacio del respeto y de las libertades.
Victor Rodriguez Cedeño
vitoco98@hotmail.com
@VITOCO98
Caracas - Venezuela

HÉCTOR DE LIMA, LA DERROTA DEL SOCIALISMO SIGLO XXI

Existen dos eventos históricos que se asemejan en el tiempo: la masiva votación a favor de Chávez el domingo 6 de diciembre de 1998  y la extraordinaria votación del pueblo el domingo 6 de diciembre del 2015.

Los dirigentes de la cuarta república en aquel entonces, nunca hicieron un análisis autocrítico sobre lo que realmente había acontecido. Igual que hoy, culparon al pueblo, hablaron de resentidos, de ignorancia, y una sorda diatriba entre intereses de grupo con acusaciones de financiar la campaña de Chávez, dio origen a la expresión: “60% del pueblo votó por Chávez y el 40% restante se lo merecía”.
Nadie aceptó que esa masiva votación iba dirigida contra un modelo económico estatista, corrupto y excluyente, propugnado por los dos partidos del sistema, cuya diferencia programática era apenas semántica: socialistas cristianos y socialistas demócratas pero ambos se beneficiaban de las empresas del estado y  favorecían a sus grupos económicos en detrimento de las grandes mayorías venezolanas.
Si el oficialismo no supo administrar su derrota, el chavismo no estaba en capacidad de administrar su victoria. Acusaron a Carlos Andrés de neoliberal por sus esfuerzos de darle por primera vez a Venezuela, la oportunidad de experimentar un  sistema democrático de libre mercado, en una Venezuela que durante sesenta años no ha conocido lo que es eso. Con la ayuda de un barril a cien dólares y la chulería cubana, moldearon el estatismo que ya existía y lo llevaron al paroxismo frenético de ese raro injerto, denominado socialismo del siglo XXI.  Construyeron un cascarón de frases pomposas: “Ahora PDVSA es del pueblo”. Se hartaron de frases grandilocuentes, como corresponde a sus ejecutores militares, que acostumbran esconder sus complejos detrás del uniforme. Este estatismo militar tenía que buscar un enemigo (sin enemigos no hay militares) y arremetieron contra los productores nacionales, el sistema de libre empresa y contra todo empresario exitoso que produjera una libra de harina pan, una pasta dental o un pote de aceite. Ellos estaban en guerra contra la producción capitalista.
Como verdaderos Dráculas se abalanzaron contra las “santamarías” de los pequeños comerciantes y le negaron a todo el mundo las divisas que ellos guardaban celosamente en los bancos de Andorra y Suiza. El resultado de ese frenesí irracional, fueron las colas a orilla de los supermercados, la inflación y la escasez y el surgimiento de un nuevo marchante al que llamaron “bachaquero”. En este estado de cosas crearon la palabrita “guerra económica” y arremetieron contra el único cliente que pagaba su factura petrolera “el imperialismo”, tan denostado y visitado por los amigos chavistas encantados con Miami.
Maduro finalmente tenía su prospecto de guerra para salvar la revolución bolivariana continental, del colapso avizorado por las empresas encuestadoras, miró hacia la frontera de Colombia, hacia Guyana, hacia Fedecámaras, hacia la Polar y finalmente dijo que en caso extremo defendería su revolución en un “bunker” cívico militar, donde no volvería a construirle ni una sola casa a esos infelices desagradecidos. Pero sus bravuconadas no fueron compartidas por el resto de la tropa, que parece haberle dicho: “por allà fumea”, “el pueblo votó contra usted, acepte su derrota”.
Así llegamos al segundo evento histórico, LA DERROTA DEL CARTEL SIGLO XXI, que por coincidencia cayó en la misma fecha. Abrumadoramente el pueblo del 23 de Enero, Petare y las barriadas pobres, en un solo abrazo con los “escuálidos” que habían resistido durante 17 años, se presentaron decididos en los centros de votación y a pesar de los Tupamaros, las bandas de la Piedrita y los círculos armados, trajeron este nuevo amanecer donde el clamor principal es que quieren un cambio del perverso modelo económico que nos atormenta a todos. Hoy como ayer el clamor es el mismo.
La oposición debe facilitar, a través de leyes que permitan transformar el modelo estatista de desarrollo, por un modelo sustentable, nacionalista y democrático de libre empresa y libre mercado.
Las empresas básicas en poder del Estado y manejadas por la nomenclatura corrupta, deben ser nacionalizadas mediante la venta de acciones a todo el pueblo de Venezuela. Los bancos pueden financiar la compra para que ningún venezolano se quede sin su pedazo de propiedad. El dinero obtenido con la venta puede destinarse a reflotar esas empresas o para programas específicos de beneficio social. Entonces y solo entonces, si sería cierto que “Petróleos de Venezuela es del pueblo” como dicen los camiones que transportan gasolina
Hector De Lima
hectordelima@gmail.com
@venecolombo

Miami - Estados Unidos

MARIO JAVIER PACHECO GARCÍA, LA PAZ ENGATILLADA, CASO COLOMBIA

En Cuba, hacen exigencias, no propuestas.

La palabra paz, cómplice, y limpiadora de conciencias, justifica, con la belleza de su significado, asesinatos, masacres y genocidios.

En España hubo alborozo porque Colón descubrió un continente para pacificar, luego vinieron: la pacificación de los indios, de los caribes…de los motilones. Morillo, el Pacificador, asesinó a nuestros próceres. Ellos murieron por la Libertad y Morillo los mató por la paz. La palabra es un letal instrumento de guerra.

Cuando Santos, en entrevista con Claudia Gurissati, le pidió desescalar el lenguaje y la violencia verbal, y abstenerse de llamar terroristas, bandidos, o narcotraficantes, a las FARC, estaba actuando  en concordancia con la Guerra semiótica que instauró, y que mejores resultados le ha dado en su Proceso de paz.

La paz es la pancarta del proceso de Cuba, pero su meta real es el Poder, es disfrazar el zarpazo de las FARC al Estado. Esto ha sido mimetizado con tan maquiavélica habilidad, que el pueblo cree, que de lo que se trata es de la paz, y de Santos, y de Uribe, y se logró polarizar peligrosamente al país.

Millones de colombianos radicalizados entre santistas y uribistas, baten sus banderas, impresas con la palabra Paz, ciegos e incapaces de apreciar el monstruo que se engendra, mientras pelean, distraídos, en el falso escenario.

La razón se dejó de lado y nadie convence a nadie, ni con la evidencia de la falsedad, porque Santos con su guerra semiótica, confunde, demoliendo el significado de significantes y términos idealizados, como -paz, verdad, justicia, libertad, para construir sobre las ruinas lingüísticas, el poder; su poder y el poder de las FARC, por el cual todo se vale.

En ninguna otra circunstancia se hubiera aceptado premiar a un criminal, legalizar el delito, y permitir, por las buenas, que un presidente impopular, como Santos, -dictador de facto, por haberse embolsado el legislativo y el judicial- estuviera tan cerca de serlo también de iure con estratagemas, como la llamada “Ley habilitante” que es un esperpento jurídico para Maduro, y el congresito, repelido oportunamente por el Senador Iván Duque y la bancada del Centro Democrático.

La palabra usada por el gobierno como instrumento bélico, nos empantanó en el cieno de lo innegociable, inamovible, irrenunciable, irreconciliable.

La paz es inherente a la humanidad, igual que la libertad, igual que la violencia, y la maldad. Por eso, para sobrevivir, los hombres aceptamos canalizar nuestros instintos, a cambio que otros hicieran lo mismo, en un Pacto social. Así nació el Estado, en el cual delegamos el monopolio de la fuerza, nadie más puede usar armas, y le dimos normas sólidas para protegernos, y para repeler y sancionar a quien atente contra él. Un Estado débil es vulnerable a los violentos.

Quien mate o robe, atenta contra el Estado, es un delincuente que debe ser sancionado. Como las FARC, adoctrinadas en 1964 por comunistas, y desde entonces, creen tener patente para delinquir, y que asesinando bajo el ideal marxista, son menos asesinos. Se volvieron terroristas, narcotraficantes y millonarios. Dicen matar en defensa del pueblo y que su meta es tomarse el poder para imponer el comunismo. Son delincuentes, con un cuento, pero delincuentes. Cualquier banda de hampones que pregone lo mismo, en nombre de Confucio, o de la Sharia, o del Papa, sería igualmente delincuente y habría que castigarla.

Todos los gobiernos cumplieron la obligación constitucional de perseguir a las FARC, hasta que llegó Santos, y en aras de su Proceso de paz, calificó los asesinatos, y los robos, como una guerra, y a los terroristas, ladrones, violadores, como soldados de un estado imaginario, legítimo, violento, -e invencible- al cual habrá que negociarles el estado, para que nos concedan la paz.

Y entonces se inventó el sainete, con escenario en Cuba, donde lo irreal pareciera verdad, y se generara un impacto que convenciera, como en una escena del teatro ionescano, de realidad antitética, cuyo guión es el Lexicón de la paz, y sus actores, debidamente empoderados recitaran su papel. Las víctimas, que se me asemejaron a las danaides, o Suplicantes, de Esquilo, se disfrazaron de blanco, y con parlamento aprendido y un ramo de flores, fueron a Cuba, a perdonar a sus victimarios. Los generales, hicieron de su uniforme, un disfraz, y poniéndose firmes, rindieron honores al himno de las FARC; los historiadores fueron a escribir historias que las exoneran, los congresistas a aplaudir y a mostrarse y los jueces y fiscales a declarar inocentes a los terroristas

Cómo culpar a media Colombia por creer en la farsa, cómo culpar a los mandatarios del mundo, al Papa, a Obama, por no sospechar. Si era nuestro propio presidente que los timaba, vendiéndoles por paz, la violencia.

Los terroristas en La Habana, son quienes proponen, aprueban y desaprueban. Se dan el postín de desautorizar a Santos públicamente, y a la Mesa, y al Parlamento, sobre las fechas, sobre si un documento es definitivo, incluso sobre el Plebiscito, tejido con filigrana por Cristo, que desaprobaron, luego de ser aprobado por el Congreso, con umbral ínfimo, para garantizar el éxito. Ellos quieren Constituyente.

El desdén y la prepotencia de las FARC, nacen del temor, que saben que  despiertan, pero especialmente, porque en el gobierno Santos, se fortalecieron exponencialmente. No cesaron sus reclutamientos, adquirieron más armamento,  e hicieron prohibir el glifosato, y con esto son nuevamente los más poderosos narcotraficantes del mundo. El daño ya está hecho. Firmar, o no, les da lo mismo.

En Cuba, hacen exigencias, -no propuestas- de dos clases: Las de careta: desarrollo agrario, democratización del acceso a tierras, inversiones en salud, en el campo, etc., y las estratégicas: Impunidad, curules, justicia, reducción del ejército, no entrega de armas, no cárcel, Zonas de Reserva Campesina, etc. Son las que preparan su camino al poder y al socialismo siglo XXI.

No nos gusta el comunismo, ni el socialismo, mucho menos el modelo Chávez, o Castro, porque es un híbrido tercermundista fracasado, que ha llevado a los países a la ruina, y a la conculcación de los derechos humanos. Repulsa el espejo, con los reflejos de Cuba, Nicaragua, El Salvador, y Venezuela, cuyos ciudadanos huyen despavoridos por el mundo.

No es Colombia un Estado perfecto, repudiamos la corrupción y la ineptitud de los gobernantes que han fomentado la injusticia social, germen de la inequidad y de toda esta violencia, pero el país nos gusta, con todo y sus defectos. Sufrimos desempleo, inseguridad, pobreza, pero ni aun así, aceptaríamos, -jamás- cambiar nuestra coja democracia, por el remedo Socialista, que coarta la iniciativa empresarial privada, restringe libertades, limita la propiedad y se apropia del sistema productivo nacional. No queremos ser otro país comunista, conquistado por el Foro de Sao Paulo. Pero, esa realidad nos toca las costillas, gracias, en gran parte, al cretinismo de quienes confían en las FARC y en la paz de Santos.

¿Quién no quiere la paz? El inicio de los diálogos se recibió con esperanza, porque creímos que habría un acuerdo para el cese de asesinatos y secuestros, que tendríamos desmovilización, entrega de armas, concertación de penas y reparación de víctimas, pero pronto descubrimos que Santos y las FARC no se sentarían a dialogar, como un Estado soberano, y un grupo terrorista arrepentido, para negociar sanciones, sino en calidad de pares, para negociar el país. Es decir, el gobierno Santos y las FARC, contra el Estado.

Kant, en su  Paz perpetua”, advierte que no puede considerarse válido un tratado de paz, en el que uno de los firmantes esconda la perversa intención de valerse de los acuerdos para provocar otra guerra, que le favorezca.

La advertencia kantiana se dibuja en el Proceso de paz, que no es lo que parece, pero cualquier opinión que usted tenga,  se tacha, ipso facto, de uribista, y así, tan simple, se elude cualquier análisis serio. Esto no es fortuito, la polarización nacional, hace parte del plan preconcebido y asesorado, entre otros, por diez presidentes latinoamericanos de izquierda, y miembros del Foro de Sao Paulo, que afilia también al Partido Comunista Colombiano, al Polo, a Marcha Patriótica, y a las FARC. Santos ganó la presidencia con los votos de esos movimientos, y los dueños de los votos, son los dueños de la presidencia. Cuando Santos Ganó con los votos de Uribe en 2010, al tercer día lo traicionó. Pero las FARC no son Uribe. Están cobrando.

Mario Javier Pacheco García
mariojavierpacheco@gmail.com
@mariojpachecog

Colombia

ANGELICA MORA, MADURO Y EL AUTO GOLPE DE ESTADO, DESDE NUEVA YORK

No hay que analizar mucho para darse cuenta que lo que quiere Nicolás Maduro es darse un auto golpe.

La intransigencia y bravuconadas del mandatario venezolano están demostrando que no quiere acuerdos de ninguna clase con la oposición y por el contrario la está irritando al máximo para provocar una confrontación, donde llamaría a las fuerzas armadas para que actúen.
Maduro alertó que la Constitución prevé herramientas para contrarrestar este posible escenario y aunque no ahondó en los detalles, se estima que declararía Estado de Sitio, que es un régimen de excepción que debe ser declarado por el poder ejecutivo y representa un concepto equivalente al de estado de guerra, y por ello se dan a las fuerzas armadas facultades preponderantes para los actos de represión. Durante el Estado de Sitio quedan en suspenso las garantías constitucionales, con mayor o menor extensión, según las legislaciones y este estado de Emergencia evitaría que entrara en sesiones el nuevo Congreso, de amplia mayoría opositora, el próximo 6 de enero. El mismo presidente se ha calificado como un soldado más, "listo y preparado para dar su vida y sacrificarse en el campo que toque sacrificarse...".
Ya en agosto pasado Maduro hizo algo parecido, pero en menor escala cuando dictó Estado de Excepción para la zona fronteriza con Colombia. Según la Ley Orgánica sobre Estados de Excepción, promulgada en agosto de 2001, tales medidas solo deberán ser dictadas “en caso de estricta necesidad para solventar la situación de anormalidad, ampliando las facultades del Ejecutivo Nacional…”. ¿Un ataque armado contra un grupo de soldados requirió el decreto de un estado de excepción regional? ¿Se cumplió con la condición de “estricta necesidad”? ¿ Exageró el presidente? Sí, por que los planes ocultos eran diferentes.
Hoy el panorama no puede ser más claro:
El mandatario ordenó a los militares que estaban en la administración pública que regresen a los cuarteles, decisión que se da después de 17 años en que los uniformados ocuparon numerosos cargos públicos y dirigieron varios ministerios como Relaciones Interiores y Economía y Finanzas. Asimismo los militares han controlado la banca pública, el crédito, las divisas, las aduanas, los permisos de importación y exportación e incluso las alcabalas.
La medida ordenada por Maduro tiene varios propósitos, pero el principal es aglutinar a los militares y disponerlos listos para la batalla. Esta puede darse en cualquier momento en que el Ejecutivo así lo requiera.
Sin embargo, esta medida de sacar a los militares de los puestos administrativos del gobierno, puede ser extremadamente peligrosa,  porque la mayoría obtenía múltiples ganancias en prebendas y negociados que los ha transformado en millonarios.
La estrategia tiene todas las caracteríticas de un doble juego y de haber sido dictada por La Habana. Si no lo fuera así, sería muy difícil que el hombre servil y fiel a toda prueba del castrismo, vaya a correr con colores propios.
No se sabe si el Ministro de Defensa, Vladimir Padrino, va a ser confirmado por Maduro en el nuevo gabinete. Padrino es uno de los militares de más confianza del gobierno cubano, tanto así que el 6 de septiembre pasado viajó a la Isla expresamente para reunirse con la élite castrista y se tomó fotos a los pies de Fidel Castro que fueron criticadas en Venezuela por  la "actitud servil" del general frente al decrépito caudillo cubano.

 Ministro de Defensa venezolano se reunió con Fidel Castro
Sin importarle las críticas, el Ministro acompañó las imágenes, que subió a la red social twitter, con  un mensaje en el que agradecía a Castro y expresaba que continuarán ambos “aferrados a las ideas y a las causas más nobles de la humanidad”.
Entre el General y Maduro ya se sabe cuales son las preferencias del gobierno de La Habana. La cúpula gobernante cubana mantiene al mandatario en el poder solo porque hasta ahora lo beneficia. Con su ciega lealtad, Maduro le sirve al régimen para seguir obteniendo la ayuda que representan los envíos de los 80 mil barriles diarios de crudo y derivados, tal como lo hacía en el pasado el gobierno de Hugo Chávez y que no han mermado en cantidad, pese a la grave crisis económica que vive Venezuela.
Por eso es que se visualiza a  Nicolás Maduro como la punta de lanza de este nuevo plan maquiavélico de La Habana, que tiene por finalidad terminarlo de quemar ante los venezolanos.
Si fracasa surgirá Diosdado Cabello -ya en su calidad de vicepresidente- favorito del gobierno cubano,  como el único personaje clave que podría "salvar" a los chavistas.
Nicolás Maduro no es Hugo Chávez y el ex chofer del Metro de Caracas carece de la preparación, la malicia y el carisma para el cargo de presidente que tenía el difunto mandatario y esto lo saben en La Habana
Las grietas dentro del Partido Socialista Unido (PSUV) se han ahondado bajo el mandato de Maduro y muchos lo culpan del caos en la economía y de la enorme derrota del 6 de diciembre en las elecciones parlamentarias.
Maduro sabe que todos sus errores lo pueden conducir a que se pida un Referéndum Nacional, como sucedió el 2 de diciembre de 2007. En aquella oportunidad  y de acuerdo con los escrutinios del Poder Electoral, el pueblo decidió no admitir los cambios solicitados a la Constitución de la República, rechazando así la propuesta. Esta fue la primera derrota electoral del oficialismo. Chávez tuvo que reconocer en esa oportunidad que el No, había ganado la partida.
La diferencia con Maduro, es que su tozudez y porfia le impiden ver la fina trama tejida en su contra de los que lo felicitan por su "brillante y valiente discurso", pero que están dispuestos a cambiarlo, apenas lo vean caído.
Angelica Mora
angelicamorabeals@yahoo.com
@copihueblanco

Nueva York - Estado Unidos