domingo, 9 de junio de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, DOMINGO 09-06-2019

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: LECCIONES DE LA SUPERVIVENCIA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 3 minutos
La conmemoración de los 57 años de “El Porteñazo” invita a mirar sin miedo por el retrovisor, a cavilar sobre lo ocurrido en otra Venezuela, esta vez desde la inclemente perspectiva de las horas que corren. Esa “qualità de’ tempi” de la que hablaba Maquiavelo acaba redimensionando la historia; de allí que sea tan útil acudir de tanto en tanto al repaso, en busca de pistas que ayuden a descifrar el presente. En efecto, de aquel episodio cuya aspereza fue eternizada por la cámara de Héctor Rondón Lovera -en la foto, un párroco, Luis María Padilla, asiste impotente y desconcertado a ... más »

ROMÁN IBARRA: LOS 40 DE POMPEO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 17 minutos
Las recientes declaraciones de Mike Pompeo en su condición de Secretario de Estado de los Estados Unidos, principal aliado de la oposición venezolana en contra de la dictadura de Maduro y su combo, han tenido repercusión y distintas interpretaciones. Según Pompeo, uno de los problemas más severos en el caso de la crisis venezolana, es el número de aspirantes a suceder a Maduro, cuando finalmente salga del poder. Para unos, significa una manera de justificar el freno que el gobierno del Presidente Trump ha puesto a su actividad a favor de la salida de fuerza en nuestro país, evide... más »

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ: EL CAPITALISMO, FASE SUPERIOR DEL SOCIALISMO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 23 minutos
¿Recuerdan aquel apotegma de Lenin? “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, pues bien, los hechos han demostrado que el trágico experimento de ingeniería social iniciado por él en 1917 dio lugar a otra lapidaria sentencia: El capitalismo es la fase superior del socialismo. ¿Qué es el socialismo? Desde 1922 ya es definido, por los pensadores liberales como “destruccionismo”, ya que nada produce; se limita a dilapidar lo creado por la sociedad que se fundamenta sobre la propiedad privada de los medios de producción. En 1936, Arturo Uslar Pietri, conocedor e influenciado sin... más »

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: GUAIDÓ FRÍO, MADURO INCONSTITUCIONAL…

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 32 minutos
La gran lección ¿o afirmación? del caso venezolano para la historia universal es que la comunidad internacional es lerda, indolente e interesada, sumergida en obstáculos para los pueblos, pero un paraíso para quienes ejercen el poder legal o ilegalmente. No es de extrañar, en nuestra región ¿Cómo es que Cuba puede formar parte de la OEA cuando el leitmotiv de esta organización es salvaguardar la democracia? Efectivamente, debemos cuestionar qué tanto hemos avanzado o retrocedido... Existen demasiadas contradicciones, por ejemplo: la comunidad internacional influyente y determinante... más »

ORLANDO VIERA-BLANCO: LOS APACIGUADORES DE LA HISTORIA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 40 minutos
*«La Historia nos ha enseñado que no hay pan sin libertad» sostenía el programa de solidaridad. «Lo que teníamos en mente no sólo era pan, mantequilla y salchichas, sino también, justicia, democracia, verdad, legalidad, dignidad humana, libertad de convicciones y la reparación de la República» Lech Walesa.* Hoy quiero referirme a dos episodios y algunos de sus protagonistas, Lech Walesa, Arthur Neville Chamberlain y Winston Churchill, en el marco del fenómeno Solidaridad, Pacto de Múnich y el pretendido “radicalismo guerrerista” del Primer Ministro Británico. Tres ejemplos que cita... más »

CARLOS ALBERTO MONTANER: ¡AH, EL BREXIT!

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 57 minutos
Sucedió en junio de 2016 y todavía no se sabe cómo se llevará a cabo. Por lo pronto les ha costado el cargo a dos Primeros Ministros conservadores del Reino Unido: David Cameron y Theresa May. Vaya por delante que me parece razonable que los organismos internacionales y las propias naciones evolucionen y se unan o separen, siempre que lo hagan pacíficamente y con arreglo a leyes previamente pactadas. Como se sabe, una pequeña mayoría de los británicos decidió salir de la Unión Europea. Algo menos del 2% de los votantes. Ni siquiera de los posibles electores, sino de quienes acud... más »

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: LECCIONES DE LA SUPERVIVENCIA

La conmemoración de los 57 años de “El Porteñazo” invita a mirar sin miedo por el retrovisor, a cavilar sobre lo ocurrido en otra Venezuela, esta vez desde la inclemente perspectiva de las horas que corren. Esa “qualità de’ tempi” de la que hablaba Maquiavelo acaba redimensionando la historia; de allí que sea tan útil acudir de tanto en tanto al repaso, en busca de pistas que ayuden a descifrar el presente. 

En efecto, de aquel episodio cuya aspereza fue eternizada por la cámara de Héctor Rondón Lovera -en la foto, un párroco, Luis María Padilla, asiste impotente y desconcertado a un soldado que agoniza- queda al menos una lección: la defensa de la democracia nunca será faena leve, nunca estará exenta de peligros, baches, decisiones espinosas. Nada asegura que ese sistema avalado por el voto exorcice del todo el germen autoritario que podría causar la futura implosión. De allí la importancia de vacunarse contra el “enemigo íntimo” mediante la creación, promoción y defensa de una sólida cultura política. 

Los partidos políticos activos durante la era que siguió al derrocamiento de Pérez Jiménez parecían tener claro el problema. Un pasado marcado por una larga ristra de regímenes militares -a pesar de la digresión democrática que interpuso el trienio, ensayo nacido paradójicamente de una conjura cívico-militar y malogrado por otro golpe, esta vez contra el gobierno de Gallegos- había dejado su hendidura, el apego a un ethos que giraba en torno al “hombre fuerte”. Ya antes de 1948, una sociedad cuyas élites veían en la democracia la semilla del caos, había conspirado contra la moderna conquista de reivindicaciones que alentó el octubrismo. De allí que a partir del 58 ninguna previsión sobraría entre demócratas, más cuando también se lidiaba con las pretensiones hegemónicas del castrismo, “bête noire” que extendía sus tentáculos ideológicos en el continente. 

¿En qué debía basarse la estrategia de defensa de esas conquistas? La respuesta hoy luce obvia: la supervivencia de la democracia depende en buena medida de garantizar más y mejor democracia. 

La Tercera Ola de Democratización estudiada por Huntington (que arranca en 1974 con la Revolución de los Claveles) demostraría años más tarde que cuando no existe una fuerte tradición democrática, cuando el intercambio social no prospera sobre la base de ciertos valores compartidos –tolerancia, pluralidad, debate civilizado, reconocimiento del distinto, participación autónoma, respeto por los consensos, isonomía, libertad responsable; cuidado de sí y de los otros, como diría Foucault- la sola adopción de elecciones no necesariamente asegura transiciones exitosas. En nuestro caso, el de una democracia de Segunda Ola braceando en medio del fragor dictatorial latinoamericano, seguramente el dato provisto por la experiencia, el error identificado y oportunamente elaborado ofrecía input excepcional. Se entendió así que la sostenibilidad del cambio dependía de sentar las bases de una dinámica que garantizase la reproducción y transmisión de los modos democráticos; de contar con una comunidad cívica dispuesta a respaldar la labor de las nuevas instituciones. 

La tarea, acometida con generosidad, dio decente fruto. La internalización de valores, creencias y patrones de conducta dando soporte a actitudes y prácticas comunes, hizo que la democracia ganase piel y nervio entre venezolanos. La pedagogía promovida por organizaciones como los partidos fue crucial en ese sentido. "No es exagerado afirmar que en el caso venezolano la sociedad civil fue, inicialmente, una creatura de los partidos políticos", dice Roberto Casanova. No extraña por tanto que la crisis de la democracia coincida con el derrumbe de esas instituciones. Torcidos los referentes, desleído el liderazgo, colapsadas las vías para satisfacer demandas, la cultura política termina siendo botín de la autolisis. 

Lo previo obliga a volver al aquí-y-ahora conscientes de la extendida merma en ese sistema de valores, atenazados por la incertidumbre que erosiona la confianza y el apego por la civilidad, seguros de que no será fácil reconstruir sobre los escombros del “gobierno de uno mismo”. Ante la posibilidad de acordar unas elecciones libres que ayuden a superar estos infiernos, vale la pena ir midiendo cada déficit, cada grieta en el blindaje identitario del liderazgo; en especial toda esa distorsión introducida por los extremismos, el marketing de la rabia y el prejuicio, la moralina administrada en fulleras píldoras de “sabiduría” que más bien conducen a la banalización de la política. 

Con la mira puesta en el post-conflicto, el ideal del “vivere civile e libero” anticipa graves desafíos. Pero allí perdura una añeja aspiración de las mayorías, no cabe duda. La de ciudadanos castigados, la de una sociedad en crónico desencuentro, la de quienes rastrean como pueden las pisadas de esa cultura política perdida. Re-aprehender la democracia, en fin, exigirá un esfuerzo por juntar las piezas de este rompecabezas que somos. 

Mibelis Acevedo D.
@Mibelis

ROMÁN IBARRA: LOS 40 DE POMPEO

Las recientes declaraciones de Mike Pompeo en su condición de Secretario de Estado de los Estados Unidos, principal aliado de la oposición venezolana en contra de la dictadura de Maduro y su combo, han tenido repercusión y distintas interpretaciones.

Según Pompeo, uno de los  problemas más severos en el caso de la crisis venezolana, es el número de aspirantes a suceder a Maduro, cuando finalmente salga del poder.

Para unos, significa una manera de justificar el freno que el gobierno del Presidente Trump ha puesto a su actividad a favor de la salida de fuerza en nuestro país, evidenciando con ello indecisión, o falta real de intención por resolver el conflicto, luego de levantar tan altas expectativas.

Para otros, es como una grosería que haya tantos aspirantes en medio de la incertidumbre que significa la imposibilidad de resolver la crisis, habida cuenta de la resistencia que ofrece el régimen, y por la otra parte, la inviabilidad de acceder a salidas rápidas y eficaces para solventar nuestro drama.
En nuestra opinión, la existencia de 40, o más aspirantes a la presidencia de la República sería normal y hasta deseable en una democracia sólida, y equilibrada, precisamente para poner en evidencia el amplio abanico de ideas y propuestas en un país con aspiraciones de desarrollo, modernidad y competencia leal para su engrandecimiento.

En la Venezuela de esta hora, resulta lamentable reconocer que haya en efecto tantos aspirantes, sin que se vislumbre aun la forma cierta de ponerle fin a la crisis, y comenzar la reconstrucción en libertad. Pareciera que es más importante poner a ¨sonar, y rodar¨ de una vez los nombres de los aspirantes, que resolver nuestro caos de manera prioritaria.

Lo cierto es que cada minuto que pasa, hay un niño más padeciendo de alguna enfermedad en un hospital destartalado; un niño más comiendo de la basura en las calles del país; un niño, un joven, hombre o mujer a expensas de criminales que los utilizan para el comercio y la explotación sexual, y el tráfico de drogas.

Cada día que pasa, se multiplican las madres que retiran a sus hijos de la escuela por no tener como alimentarlos, o comprarles los uniformes y libros necesarios para su formación. Cada nuevo día, lejos de ser de alegría y esperanza, se convierte en un viacrucis para nuestros ciudadanos que no tienen acceso a los servicios básicos, como agua, luz, transporte, alimentos y medicinas.

Cada día que pasa, son más y más las familias que en medio de la desesperación prefieren aventurarse a abandonar el país, aun caminando a través de las fronteras con países vecinos, que quedarse a esperar una muerte segura a manos de la inseguridad, o el hambre.

Esas son las cosas que preocupan u horrorizan en medio de la peor crisis que haya sufrido país alguno de la región.

Si en 20 años solo ha habido destrucción, saqueo, y corrupción voraz por parte del comunismo militarista en el poder, la sensibilidad e inteligencia para resolver debe estar en el otro bando. Por ello, es de esperar y así lo hemos pedido en varias ocasiones, que haya un poco de sindéresis.
Es urgente que la oposición se decida a construir una unidad sólida y coherente para negociar la celebración de elecciones libres y con ello salir de Maduro. El cese de la usurpación pasa por conquistar elecciones, y no buscar salidas de fuerza que ningún país aliado está dispuesto a llevar a cabo.

Guaidó si lo ha entendido y por ello recorre todos los días el país preparándose para ganar. 
Primero Venezuela y luego los aspirantes. Gracias por la comprensión.  

Román Ibarra
@romanibarra

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ: EL CAPITALISMO, FASE SUPERIOR DEL SOCIALISMO

¿Recuerdan aquel apotegma de Lenin? “El imperialismo, fase superior del capitalismo”, pues bien, los hechos han demostrado que el trágico experimento de ingeniería social iniciado por él en 1917 dio lugar a otra lapidaria sentencia: El capitalismo es la fase superior del socialismo.

¿Qué es el socialismo? Desde 1922 ya es definido, por los pensadores liberales como “destruccionismo”, ya que nada produce; se limita a dilapidar lo creado por la sociedad que se fundamenta sobre la propiedad privada de los medios de producción. En 1936, Arturo Uslar Pietri, conocedor e influenciado sin duda por los clásicos del liberalismo, en su artículo “Sembrar el Petróleo”, lo define, sin mencionarlo, como “economía destructiva”, en una preclara aproximación de lo que décadas después sería la característica central de las políticas públicas en materia económica cuyos desaciertos dilapidaron en 40 años tres bonanzas petroleras de más de un billón y medio de dólares que seguro serán irrepetibles. Además ya en 1984, Carlos Rangel alertó sobre este fenómeno cuando dijo que la combinación de petróleo y socialismo era un cóctel explosivo.

El socialismo, de cualquier signo, siglo o nacionalidad, ha hecho daño, cuando no estragos, donde quiera que se ha instrumentalizado, con menor o mayor intensidad. En Venezuela sin duda hemos tenido una sobredosis de esta receta. Una atracción fatal que fue irresistible. Su versión relativamente moderada puesta en ejecución desde 1974 hasta 1998 en nuestro país, creó las condiciones para que sobreviniera otra versión más agresiva y virulenta de esta corriente ideológica. La democracia desde 1958 en adelante se desarrolla bajo la influencia del clima intelectual dominante para la época que no era otro que el de las ideas marxistas. Nuestra sociedad tuvo poca capacidad de resistencia respecto a esta ideología que muy rápidamente adquirió las dimensiones de un inmenso consenso, casi en un pensamiento único hasta sol de hoy.

Alexander Guerrero, en un interesante trabajo donde expone la necesidad de un nuevo pacto de gobernabilidad para el país, nos indica que el sector privado venezolano, de constituir el 65% del tamaño total de nuestra economía en 1998, pasó a ser sólo el 25% en el año 2014 y para 2018 apenas representa menos del 20%, confirmando que el socialismo es en todo lugar y en todo momento la destrucción del sistema de precios y el aplastamiento de la economía privada. Desde luego las causas para que tal cosa ocurriera sin demasiado sobresalto las encontramos en el hecho precedente que nos expone Asdrúbal Baptista en su obra “Bases Cuantitativas de la Economía Venezolana” cuando afirma que desde 1976 en adelante, medido en dólares, el Estado venezolano es el poseedor y dueño del 75% de la propiedad no residencial existente.

Después de los efectos de la sobredosis de ideas socialistas que hemos experimentado, no cabe duda que la fuente de nuestra ruina material está allí. Tal cosa servirá sin duda para identificar el punto de partida del nuevo gran consenso nacional de reemplazo basado en los fundamentos del libre mercado. Y decimos nuevo consenso, no pensamiento único, ya que a las malas ideas hay que combatirlas culturalmente con determinación y no darles cuartel, pero jamás proscribirlas. Las exclusiones del presente son las guerras del futuro. La libertad y la tolerancia serán aspectos cruciales para la reconstrucción material y moral del país en el momento en que sea posible. El chavismo, como corriente política, si le llega el tiempo de abandonar el poder y pasar a la oposición, debe existir al amparo del sistema de libertades públicas que es menester relanzar en Venezuela. Para su escrutinio histórico estará el juicio de la gente a la luz de lo obrado, lo que hoy luce evidente, pero también de lo que hagan quienes eventualmente venga después.

El socialismo, no es bueno ni malo, sencillamente es imposible, es un error intelectual. En su versión revolucionaria marxista intenta destruir el capitalismo, y en su versión socialdemócrata, no pretende destruirlo, pero sí parasitarlo hasta dejarlo exhausto. A mediano plazo mutará hacia algo cada vez menos socialista o colapsará. En el caso de Venezuela, al igual que en Rusia, China Vietnam, Europa oriental, Camboya, Cuba y Nicaragua dará pasó a alguna versión de economía basada en incentivos de tipo capitalista. Se cumplirá aquella máxima de que el capitalismo es la fase superior del socialismo. Esa es la lógica que comprueba la evidencia empírica documentada.

La transición económica ya empezó en Venezuela. Una sentencia del TSJ le da legalidad al pago de las remuneraciones laborales por medio de dólares lo que terminaría de consumar la dolarización de la economía venezolana. La unificación cambiaria se ha prácticamente materializado con el reconocimiento oficial del dólar llamado “criminal”; las casas de cambio y los bancos fueron autorizados a vender y comprar divisas con bastante libertad, poniendo en manos de los privados y del mercado la formación del precio del tipo de cambio. Los controles de precios, como consecuencia de la terquedad de la economía, han quedado reducidos a mera tinta sobre papel, lo cual ha hecho que los productos de consumo masivo estén nuevamente visibles en los mercados pero a montos casi inalcanzables para la mayoría de la población. A pesar de todo esto, la economía sigue contrayéndose. Sin plena confianza sobre el respeto a los derechos de propiedad, los contratos voluntarios y a las formas y reglas de jugo de naturaleza capitalista, la recuperación económica será muy tímida y los efectos diferidos de esa atracción fatal que nos atrapó como sociedad llamada socialismo seguirán su curso.

Pedro Elías Hernández
@pedroeliashb

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: GUAIDÓ FRÍO, MADURO INCONSTITUCIONAL…

La gran lección ¿o afirmación? del caso venezolano para la historia universal es que la comunidad internacional es lerda, indolente e interesada, sumergida en obstáculos para los pueblos, pero un paraíso para quienes ejercen el poder legal o ilegalmente. No es de extrañar, en nuestra región ¿Cómo es que Cuba puede formar parte de la OEA cuando el leitmotiv de esta organización es salvaguardar la democracia? Efectivamente, debemos cuestionar qué tanto hemos avanzado o retrocedido...

Existen demasiadas contradicciones, por ejemplo: la comunidad internacional influyente y determinante desconoce a Maduro por haber perpetrado (entre otros presuntos delitos) fraudes electorales, lo que lo ausenta de legalidad y legitimidad, sin embargo, permite su gobierno imponga condiciones para abordar su dimisión o reconocimiento. Se evita escalar más allá de las sanciones económicas y financieras a otro nivel so pena de agravar el sufrimiento de los venezolanos, la verdad es, cada día que transcurre el chavismo en el poder el país se derrumba cada vez más aprisa, los venezolanos mueren a raíz de una oprobiosa escasez de medicinas y alimentos o por una inflación que evita adquirir los que se consiguen, sin mencionar las muertes por un hampa impune, el suplicio agonizante de los servicios públicos y un dramático entre otros.

Guaidó hizo renacer la esperanza entre quienes sueñan con un país libre, sin controles ni racionamientos a sus derechos, donde sus gobernantes se apoyen en talento y potencialidades criollas, no en profesionales, empresarios ni trabajadores de otras naciones a fin de conciliar apoyos internacionales irrestrictos. Sin embargo, ha entrado en un peligro reciclaje de errores, no termina de asimilar que el chavismo no existe, se enfrenta es al castrismo, un castrismo que, a diferencia de Cuba, en Venezuela cuenta con inagotables recursos, pero igual de siniestro.

Otra lección ¿o afirmación? es que los pueblos continúan estando solos, lo que ha hecho el castrismo en Venezuela, Nicaragua y Bolivia alienta a dictadores replicar sus ejemplos en toda la región, bajo el concepto de autodeterminación de los Estados cabe un sinfín de artilugios para burlar la democracia, así como la justicia nacional e internacional, después de todo, qué le puede importar a este tipo de gobernantes las sanciones contra sus gobiernos sí al final ellas afectan al pueblo no a ellos, quienes disponen a placer de los recursos de las naciones.

Ahora bien, sí esas sanciones buscan que a través del padecimiento los pueblos finalmente se subleven contra sus tiranos es absolutamente inhumano, calculen las muertes y el sufrimiento que causan antes de generar (sí es que lo hace) ese efecto revoltoso ¿Qué diferencia hay entonces con una guerra o intervención militar? Las cosas no terminan de aclararse, al contrario, reverdecen las contradicciones.

Así las cosas, Venezuela padece hoy de un Presidente Interino, Juan Guaidó, atado de manos, cuyo momentum parece estar pasando a la luz de la política visible. Por otro lado, un Maduro no reconocido por la comunidad internacional (ni sus organizaciones) determinantes e influyentes, hípersancionado, pero con despensa llena para soportar los embates de los previsibles errores de sus adversarios.

Mientras la vida de los venezolanos se arruina diariamente, lo único cierto es la incertidumbre, el castrismo en Venezuela está en el piso, pero no hay réferi que cuente hasta 10. 

Leandro Rodríguez L.
@leandrotango

ORLANDO VIERA-BLANCO: LOS APACIGUADORES DE LA HISTORIA

«La Historia nos ha enseñado que no hay pan sin libertad» sostenía el programa de solidaridad. «Lo que teníamos en mente no sólo era pan, mantequilla y salchichas, sino también, justicia, democracia, verdad, legalidad, dignidad humana, libertad de convicciones y la reparación de la República» Lech Walesa.

Hoy quiero referirme a dos episodios y algunos de sus protagonistas, Lech Walesa, Arthur Neville Chamberlain y Winston Churchill, en el marco del fenómeno Solidaridad, Pacto de Múnich y el pretendido “radicalismo guerrerista” del Primer Ministro Británico. Tres ejemplos que citan como efigies de apaciguamiento por una parte o resolución guerrera a toque de sangre sudor, esfuerzo y
lagrimas, cuando se sacan de contexto y de realidad. Veamos

SOLIDARIDAD. “El pan de cada día es la libertad”

La historia Solidarność, Unión de Sindicatos No-Gubernamentales Polaco, comenzó en agosto de 1980 en los astilleros de Gdańsk donde Lech Walesa y otros fundaron el Sindicato Solidaridad primer sindicato independiente en un país del Bloque Soviético que dio lugar a un amplio movimiento social anticomunista

Después de 500 días de deliberaciones y organización política (1981), se firma el acuerdo de Gdansk. 10 millones de obreros, intelectuales y estudiantes se unieron a él o a sus sub-organizaciones, tales como el Sindicato Estudiantil Independiente (1980), el Sindicato Independiente de Agricultores (1981) y el Sindicato Independiente de Artesanos. Un cuarto de la población polaca (aproximadamente el 80% del total de la fuerza laboral en Polonia) se había unido voluntariamente a una única organización.

Solidaridad se caracterizó por abogar a favor de la no violencia…El gobierno de la República Popular de Polonia intentó destruir el sindicato por medio del establecimiento de la Ley Marcial de Polonia de 1981, seguido de varios años de represión política. Pero al final fue forzado [el régimen] a negociar con el sindicato. Las negociaciones de la mesa redonda entre el gobierno y Solidaridad tuvieron como resultado las elecciones de 1989, cuando se había conformado un gobierno de coalición liderado por Solidaridad.

En diciembre de 1990 Walesa fue elegido Presidente de Polonia. El ejemplo de Solidaridad contribuyó a la propagación de ideas y movimientos anticomunistas a lo largo de los países del Bloque Oriental lo cual debilitó a sus gobiernos. Un proceso que culminó en las REVOLUCIONES DE 1989 [«el Otoño de las Naciones»].

«La Historia nos ha enseñado que no hay pan sin libertad,» sostenía el programa de Solidaridad. «Lo que teníamos en mente no sólo era pan, mantequilla y salchichas, sino también justicia, democracia, verdad, legalidad, dignidad humana, libertad de convicciones y la reparación de la república” sentenció Walesa a un periódico local (1981)…Usando las huelgas y otras acciones de protestas, Solidaridad procuró forzar el cambio en las políticas gubernamentales por mas de 8 años de lucha y mas de 10.000 activistas tras las rejas. Jamás soltó las barras. A fines de agosto de 1989, Solidaridad logró formar gobierno de coalición.

La historia nos devela 4 elementos generadores de consecuentes necesarios: 1.- Organización y obediencia disciplinada de la coalición de resistencia; 2.- Acciones estratégicas coordinadas y puntuales en espacios públicos y privados [fábricas, universidades, sedes sindicales, gremios, iglesia]; 3.-Liderazgo participante no violento y 4.- Disposición colectiva a “participar en la creación de soluciones, porque las soluciones mágicas no existen” (ob cit. Daniel Eskibel. Como conducir la negociación política. Maquiavelo & Freud).

Chamberlain, Churchill y Hitler. Entre la guerra y la paz.

Churchill predijo. «Un fanático es alguien que no puede cambiar sus opiniones y que no quiere cambiar de tema». El Pacto de Múnich (1938) que más tarde llegó a simbolizar el apaciguamiento, no puede ser valorado por la historia ajeno a las imposibilidades bélicas reales del Imperio Británico y al franco proceso de desmembramiento de un tercio de su territorio desde 1930.
Un trabajo de la BBC de Londres-pasadas 8 décadas de la “capitulación de Chamberlain que transfirió la región de los Sudestes Checos a la Alemania Nazi en medio de amenazas militares-ha reconocido “que había la certeza absoluta que cualquier intento de confrontación provocaría una guerra ruinosa y probablemente imposible ganar; que mataría a millones, involucraría a Japón e Italia, destruiría el Imperio Británico, dilapidaría sus riquezas y socavaría su posición como gran potencia”.

Ante esta realidad Churchill asomaba con resolución-sin fanatismos-de ir a la guerra, pero con misericordia aunque “no la demostrara”.

El nombre de Chamberlain se convirtió en un abusivo sinónimo del apaciguamiento cobarde de matones sin importar el precio de honor nacional. Pero los tiempos desmontaron ese afán. La historia lo juzgó y hoy lo redime. ¿Estaba dispuesto el Reino Unido a amenazar con la guerra a Alemania en nombre de un Estado al que no podría salvar y que nunca recobraría su forma anterior?
Como ilustra Cruz, la imagen que perdura de Neville Chamberlain, “es la de un personaje tragicómico e ingenuo con un pedazo de papel en la mano en el que se lee: Paz para nuestro tiempo».

La personalización de la política

Nos estamos apaciguando nosotros mismos. La literatura, la historia y la libertad no se resumen en 280 caracteres. Las desfigura, las rompe, las finge. Opacidad donde las tiranías vencen…!y escriben su propia historia!

Orlando Viera-Blanco
@ovierablanco 

CARLOS ALBERTO MONTANER: ¡AH, EL BREXIT!

Sucedió en junio de 2016 y todavía no se sabe cómo se llevará a cabo. Por lo pronto les ha costado el cargo a dos Primeros Ministros conservadores del Reino Unido: David Cameron y Theresa May. 

Vaya por delante que me parece razonable que los organismos internacionales y las propias naciones evolucionen y se unan o separen, siempre que lo hagan pacíficamente y con arreglo a leyes previamente pactadas.  

Como se sabe, una pequeña mayoría de los británicos decidió salir de la Unión Europea. Algo menos del 2% de los votantes. Ni siquiera de los posibles electores, sino de quienes acudieron a las urnas (el 71%), aunque todos tendrán que apechugar con el inmenso costo político y económico de la operación. Ésa era la regla vinculante y la decisión es legítima. La loi c´est la loi. Como es legítimo que Trump sea el presidente de Estados Unidos, pese a haber obtenido casi tres millones de votos menos que su contrincante Hillary Clinton.  

Son fenómenos paralelos. Como regla general los dos procesos se parecen. En ambos el voto mayoritario de las grandes ciudades fue opacado por el voto de regiones semirrurales o poblaciones pequeñas. En USA y en el RU (Reino Unido) hubo zonas muy importantes que votaron abrumadoramente contra el resultado final: California en Estados Unidos y Escocia e Irlanda del Norte en Gran Bretaña. 

En las dos votaciones, las personas más educadas fueron vencidas por las que tenían menos estudios. Las minorías étnicas, lingüísticas, raciales y sexuales fueron aplastadas por el mainstream. En las dos naciones, grosso modo, triunfaron los nacionalistas frente a los globalizadores, y los proteccionistas frente a los partidarios del libre comercio. Por eso es perfectamente natural que Donald Trump esté feliz con la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE). Nigel Farage es su alma gemela. 

La idea es que estadounidenses, canadienses, irlandeses, británicos, australianos y neozelandeses forman un universo diferente al del resto del planeta. Comparten los hallazgos de sus servicios de inteligencia, al menos durante el siglo XX han hecho la guerra codo con codo, hablan inglés y suscriben más o menos los mismos valores y percepciones.  

Al fin y al cabo, los “ingleses” nunca estuvieron muy felices con la Unión Europea. Saben que ellos construyeron el mundo actual a partir de la revolución industrial. Todo lo que los alemanes y franceses lograron lo hicieron apoyados en el ejemplo británico. Y todo lo que italianos y españoles no consiguieron fue porque se apartaron del modelo inglés.  

Los británicos nunca fueron mayoritariamente partidarios de trasladar las decisiones a una burocracia intrincada de personas colgadas de un presupuesto administrado desde Bruselas, como se quejaba constantemente Margaret Thatcher. Es verdad que fueron conquistados por los normandos en el siglo XI, pero esa zona de Francia estaba repleta de vikingos y no resulta nada claro si sobrevivió el componente anglo-sajón o si el “afrancesamiento” terminó por incrustarse en las instituciones, como acabó sucediendo con la lengua.  

Todas las naciones que forman parte de la UE deben refrendarlo en un plebiscito que se gana o se pierde por mayoría simple, pero eso es absurdo. Tanto participar como darse de baja de ciertos organismos son decisiones trascendentes que van a afectar el desempeño de las generaciones venideras. Son demasiado importantes para dejarlas en las manos de unas pocas personas. Es necesario que se tomen por mayorías calificadas y en dos momentos diferentes para evitar las reacciones alocadas producto de crisis coyunturales. 

A la semana de haberse pronunciado a favor del Brexit las encuestas arrojaban que, si se hiciera una segunda votación, ganarían los partidarios de permanecer en la UE. Afortunadamente, no hubo una nueva oportunidad, porque el resultado previsto era que triunfarían por un 2% los que querían quedarse y estábamos en las mismas. 

A mi juicio, para dar cualquier paso trascendente (unirse a una organización como la UE, desgajarse de un país y poner tienda aparte, etcétera, etcétera) la sociedad debe ajustarse al menos a las siguientes cuatro reglas: 

·      La votación debe ser obligatoria, aunque sea posible votar en blanco.
·      La mayoría calificada debe ser el 60% del censo electoral.
·      El costo de entrar o salir debe ser establecido de antemano.
·      La decisión de “entrar” o “salir” debe ser ratificada en una consulta realizada en otra legislatura para que sea efectiva. 

En ese caso es conveniente darles la bienvenida a los nuevos socios o, en su defecto, despedirlos amablemente. Pero ahorrándonos todos el lamentable espectáculo del Brexit.

Carlos A. Montaner
@CarlosAMontaner. 

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