domingo, 31 de marzo de 2019

ACTUALIZACIÓN, "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, DOMINGO 31-03-2019,

CARLOS ALBERTO MONTANER, EL DESENLACE VENEZOLANO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 21 minutos
Los Estados Unidos no intervendrán militarmente en Venezuela. Una cosa es amagar y otra muy diferente desembarcar tropas. El país tendría que sentirse en peligro y eso hoy no sucede. Lo ha explicado brillantemente el profesor Frank Mora, ex subsecretario de Defensa del Hemisferio Occidental de la administración de Obama. Lo han dicho, incluso con pesar, varios analistas bien informados como Andrés Oppenheimer y Jorge Riopedre. En 1965 Estados Unidos intervino en República Dominicana, en medio de una batalla entre facciones de izquierda y derecha, porque el presidente Johnson, dent... más »

GABRIEL S. BORAGINA, INSEGURIDAD JURÍDICA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 30 minutos
La regulación de los fenómenos económicos es una fuente de la inseguridad o inestabilidad jurídica. Se trata de un hecho que, lejos de estar localizado y ser extraño, se ha generalizado a nivel mundial: "Ahora, año tras año, el gobierno expropia más de 40 por ciento de los ingresos de los productores privados, lo que hace que incluso la carga económica impuesta a los esclavos y siervos parezca moderada en comparación."[1] Si bien la cita alude a los Estados Unidos es dable imaginar que en el resto de los países -donde las regulaciones son mucho mayores que en el país del norte- la... más »

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, MALAS IDEAS

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 40 minutos
Sobre Siria se lee en un editorial de “El País” del 19 de marzo de este año: “el nivel de destrucción es tan grande que se puede afirmar que el país que existía antes de 2011 ha desaparecido. Más de 370.000 personas han muerto, unas 100.000 se encuentran desaparecidas, 12 millones han abandonado el lugar en el que vivían (5,6 millones como refugiados y 6,6 como desplazados internos sobre una población de 30 millones) y 1,2 millones han sufrido mutilaciones y heridas permanentes”. Acerca de la patética radiografía de un lugar borrado por la violencia, la información abunda. Hablamos... más »

CARLOS BLANCO, ¿VAMOS BIEN? ¿ÍBAMOS BIEN? ¿VAMOS LENTO?

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 51 minutos
Esas preguntas se pueden responder con el piloto automático según las posiciones; sin embargo, son legítimas y merecen alguna reflexión. 1.- Guaidó sigue siendo el factor de aglutinación de la esperanza; no hay otro líder que lo sustituya, al menos hasta el momento y hasta donde se ve; sin embargo, al lado de esa realidad existe otra: ha perdido momentum. Su figura como jefe de una insurrección en marcha se transfigura, a veces, como la de un predicador que sabe los arcanos del camino o la de un candidato en campaña electoral. A pesar de esto, Guaidó no tiene sustituto como aglutin... más »

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ, ¡VAMOS BIEN! O ¿VAMOS BIEN?

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 57 minutos
Guaidó en casi tres meses ha logrado afectar al régimen castrista mucho más que la oposición en su conjunto en los 20 años previos, se ha logrado despojar a los rojos rojitos de importantísimos bienes, recursos económicos y financieros que servirán (es lo planteado) para la recuperación de la nación tras sucumbir este oscurantismo, sin embargo, las sanciones ya parecen haber cumplido su vida útil, aparte de afectar en paralelo al pueblo, nuestra nación es inconmensurablemente rica en recursos, recursos que el régimen aún controla y administra. No debemos olvidar que de las casi 50 ... más »

RUBÉN CONTRERAS, LOS SIMBOLOS HISTÓRICOS DEL ESTADO VARGAS

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Al instalarse la Asamblea Legislativa del Estado Vargas, en enero de 1999, presidida por el famoso basketero y Gloria del deporte nacional Gabriel Estaba, se designó una Comisión para elaborar los símbolos del nuevo estado Vargas. Dicha Comisión fue creada con signos y amplio Espíritu democrático y de ella formamos parte, personalidades como Manuel Felipe Sierra, Luis Brito García, Luis Oscar Martínez Cronista de La Guayra, Richard García Director de la Escuela de Música Pablo Castellanos, el Director de La Escuela de Música José Ángel Lamas, Carmen Michelena Directora del Museo de... más »


CARLOS ALBERTO MONTANER, EL DESENLACE VENEZOLANO


Los Estados Unidos no intervendrán militarmente en Venezuela. Una cosa es amagar y otra muy diferente desembarcar tropas. El país tendría que sentirse en peligro y eso hoy no sucede.  Lo ha explicado brillantemente el profesor Frank Mora, ex subsecretario de Defensa del Hemisferio Occidental de la administración de Obama. Lo han dicho, incluso con pesar, varios analistas bien informados como Andrés Oppenheimer y Jorge Riopedre.

En 1965 Estados Unidos intervino en República Dominicana, en medio de una batalla entre facciones de izquierda y derecha, porque el presidente Johnson, dentro de los esquemas de la Guerra Fría, quiso evitar que surgiera una segunda Cuba en el Caribe. Bastantes dolores de cabeza le daba la primera. Johnson, incluso, vivió y murió convencido de que el Comandante había matado a Kennedy y lo había hecho a él presidente. Finalmente, consiguió armar una operación con otros países de la OEA. Los más feroces fueron los soldados brasileños.

En 1983 le tocó el turno a la pequeña isla de Granada en el Caribe. Reagan se aprovechó de un absurdo y cruento golpe dado por Bernard Coard y el general Hudson Austin contra Maurice Bishop. Fue un golpe ultra comunista contra el hombre de La Habana. Lo fusilaron junto a nueve de sus colaboradores cercanos, incluida su amante. El pretexto de Washington para intervenir fue la protección de unos cuantos centenares de estudiantes estadounidenses que allí seguían la carrera de medicina. Arroparon la operación con la petición de otras dos islas caribeñas.

En diciembre de 1989, Bush (padre) invadió Panamá. El general Noriega, hombre fuerte del país, estaba enloquecido. Confiaba en que sus previos servicios a la CIA lo protegerían. Entonces se decía que Noriega “no se vendía”. Se alquilaba por periodos breves al mejor postor. Sus partidarios habían matado a un soldado norteamericano y habían violado a la mujer de un oficial con total impunidad.

La disyuntiva de Bush era abandonar Panamá, incluso las bases famosas, o intervenir. Decidió lo segundo y no se detuvo siquiera a buscar un pretexto o agregar aliados. Era una narcodictadura y eso bastaba. Hasta 72 horas antes de iniciada la invasión trataron de convencer al general de que se fuera con su fortuna (200 millones de dólares) a España para evitar la invasión. Noriega no lo creyó y murió encarcelado casi tres décadas más tarde.

Nicolás Maduro provoca el mayor de los rechazos y están intentando salir de él, pero sin recurrir a la violencia. Por ahora, se trata de liquidarlo utilizando las sanciones y la guerra psicológica. Donald Trump repite como un mantra que “todas” las acciones están sobre la mesa. Eso incluye la guerra frontal, pero la lógica y la observación indican lo contrario.

Trump es un aislacionista. Es un frío “hombre de negocios”. No cree que Estados Unidos es la cabeza de Occidente, de donde se derivan responsabilidades especiales. No es el único que piensa de ese modo. Kissinger, a su manera, sostiene lo mismo. Trump preside una nación con intereses, esencialmente económicos. Esa visión lo lleva a enfrentarse en el tema de los aranceles a sus aliados de Europa, o a Canadá y México, y a menospreciar la OTAN, quintaesencia del “globalismo” que tanto lo mortifica. 

Le gustaría que Venezuela tuviera un comportamiento democrático y sensato. Por eso respalda a Juan Guaidó y recibe en la Casa Blanca a su esposa Fabiana Rosales, pero difícilmente pase de las sanciones y el apoyo político y diplomático a una guerra abierta para desalojar del poder a Maduro y a sus 40 ladrones.

Destruir el aparato militar de Venezuela es fácil. A una nación como Estado Unidos le tomaría pocas horas hacerlo desde el aire y el mar con armas convencionales. Tiene el arsenal y la cuenta bancaria que se necesita. Pero ocupar una nación grande (el triple de Alemania), enfrentarse a las bandas armadas, celebrar elecciones y crear una policía capaz de sostener la autoridad, es una tarea que puede durar un par de años y Trump no está dispuesto a llevarla a cabo.

Sin embargo, ninguna persona informada tiene duda de que Maduro y su pandilla han creado un narcoestado, aliado a Irán y a los terroristas del Medio Oriente, dirigido por Cuba, militarmente asistido por Rusia, que constituye un grave peligro para sus vecinos y, a medio plazo, para los propios Estados Unidos, especialmente desde que Moscú ha hecho acto de presencia en el conflicto con un centenar de militares y abundante armamento.

Si las sanciones y la guerra psicológica no logran su cometido, lo más indicado es dividirse las funciones. Estados Unidos destruiría las instalaciones militares del narcoestado y con sus misiles y drones haría rodar las cabezas de los jefes. Después de la demolición entrarían los países del Grupo de Lima, encabezados por Brasil y Colombia, los más afectados, pero con el concurso de Chile, Argentina, Perú y Paraguay. Ocuparían el territorio, invocando la cláusula democrática, y organizarían las condiciones del retorno a la democracia y la restauración de la economía bajo la dirección de Luis Almagro y la participación de la OEA.

Ese duro desenlace tiene en contra la escasa tradición latinoamericana de forjar una política exterior activa, aunque exista “el deber de proteger” invocado por el ex diplomático Diego Arria. Si las democracias hispanoamericanas no lo hacen, seguramente la incapacidad del régimen de Maduro provocará una hambruna terrible en la que morirán dos o tres millones de personas, presumiblemente niños y ancianos desvalidos.

En cualquier caso, se trata del mínimo instinto de conservación que deben tener las naciones. Peligran los frágiles países de la zona como consecuencia de la “bomba demográfica” que estallará. Entre siete y diez millones de venezolanos abandonarán en poco tiempo el país, casi todos rumbo a América Latina. Sencillamente, las democracias sudamericanas no pueden convivir con una pandilla de maleantes en el vecindario. Tienen que erradicarla porque en ello acaso les va la vida.

Carlos A. Montaner
@CarlosAMontaner 

GABRIEL S. BORAGINA, INSEGURIDAD JURÍDICA


La regulación de los fenómenos económicos es una fuente de la inseguridad o inestabilidad jurídica. Se trata de un hecho que, lejos de estar localizado y ser extraño, se ha generalizado a nivel mundial:

"Ahora, año tras año, el gobierno expropia más de 40 por ciento de los ingresos de los productores privados, lo que hace que incluso la carga económica impuesta a los esclavos y siervos parezca moderada en comparación."[1]

Si bien la cita alude a los Estados Unidos es dable imaginar que en el resto de los países -donde las regulaciones son mucho mayores que en el país del norte- la situación no puede ser mejor. Mas allá de la posible exageración en cuanto a la comparación con el régimen de esclavitud, debemos tener en cuenta que es bastante probable que el autor citado se esté refiriendo a los esclavos norteamericanos que, en comparación con el resto de los esclavos a nivel mundial, se encontraban en una posición relativamente mejor al de sus pares de otras latitudes.

"El oro y la plata han sido reemplazados por dinero de papel fabricado por el gobierno, y a los estadounidenses se les roba continuamente su dinero a través de la inflación."[2]

Las monedas metálicas -especialmente durante la vigencia del patrón oro (hoy en día derogado en todo el mundo)- imponían severos límites a los gobiernos en su afán de manipular el dinero. Fueron, desde luego, también necesarios instrumentos legales para permitir semejante confiscación de activos. De tal suerte, los gobiernos dictaron legislaciones que suprimieron el patrón oro e impusieron las tristemente célebres leyes de curso forzoso y legal para obligar a sus ciudadanos a aceptar dinero envilecido. Naturalmente el hecho de que el precio de la moneda quede al arbitrio de los bancos centrales mundiales es otra fuente de incertidumbre jurídica, porque implica que el gobierno se reserva la facultad de establecer el precio de las transacciones y su volumen.

"El significado de la propiedad privada, alguna vez aparentemente claro y fijo, se ha convertido en oscuro, flexible y fluido. De hecho, cada detalle de la vida privada, la propiedad, el comercio y la contratación está regulado y re-regulado por una creciente montaña de leyes de papel (la legislación)."[3]

Tal hemos adelantado, resulta inevitable que esta maraña de normas se superponga y se contradigan entre sí (como es lógico) si se tiene en cuenta que se estatuyen en el tiempo -y no instantáneamente- por diferentes gobiernos que -a su vez- se componen de distintas extracciones ideológicas, y que en oportunidad de ocupar el poder pujan por hacer valer en la legislatura sus proyectos, algunos de los cuales lucen como los más disparatados.

Estas leyes quedan sancionadas y promulgadas y perduran junto con las normas que prescribirá la próxima legislatura que, siguiendo el mismo patrón, vendrá a engrosar la lista de disposiciones legales que limitan, dificultan e impiden, en muchos casos, a los ciudadanos del llano disponer de sus bienes privados, los que pasarán a tener de "privados" únicamente el sentido retórico de la palabra.

"Con el aumento de la legislación, se ha creado cada vez más inseguridad jurídica y riesgos morales, y el caos ha sustituido a la ley y al orden."[4]

 Resulta ser la tendencia mundial que, lejos de simplificar la legislación esta ha proliferado por donde se mire. Hay que agregar a la lista leyes que favorecen a ciertos grupos en detrimento de otros, por ejemplo, empresarios; sectores sociales considerados "marginales"; grupos de presión o de poder según alguna nomenclatura en boga, e incluso a algunos individuos determinados en perjuicio de otros. Todo lo cual nos lleva a recordar el famoso libro de Fréderic Bastiat que -titulado precisamente La Ley- daba cuenta tempranamente en el siglo XIX de este tipo de desastres, convirtiéndolo en un visionario de lo que estaba por venir. Y la temática de la seguridad jurídica va de la mano con lo que algunos autores dieron en llamar calidad institucional:

"Estados Unidos es un país que ocupa la novena posición en lo que se refiere a calidad institucional (ver cuadro 2, abajo) y muestra debilidades que son comunes a todos los países, ya que a partir de la eliminación del patrón-oro las instituciones monetarias implementaron políticas discrecionales o, en algunos casos, ataron sus monedas a otras de países que practicaban tales políticas."[5]

Como dijimos, la inestabilidad monetaria -fruto de la inestabilidad jurídica- es la generadora de la mayor cuantía de los males sociales, porque de lo que se trata es del instrumento que permite o facilita la transacción de los derechos de propiedad de los particulares. Si la moneda está sujeta a la inestabilidad jurídica eso figura que toda la institución de la propiedad privada está afectada de la misma inestabilidad, lo que -en términos de Ludwig von Mises- simboliza lisa y llanamente su abolición. El caso de Estados Unidos se presenta como el más preocupante, porque en épocas no muy lejanas resultó ser un ejemplo de respeto irrestricto a la propiedad privada y un celoso defensor de las leyes que la protegían, situación que ha varado hasta la actualidad.

"Todo el sistema monetario internacional está sujeto a la discrecionalidad de las autoridades monetarias de los Estados Unidos, al ser el dólar la moneda internacional por excelencia y a las de otras monedas importantes como el euro, la libra esterlina o el yen. De la misma forma que la “discrecionalidad” jurídica significa inseguridad jurídica, la “discrecionalidad” monetaria significa inseguridad monetaria y financiera, lo cual representa una mala calidad institucional en esta área en particular."[6]

En realidad, el sistema monetario mundial está regulado por leyes, por cuanto los conceptos de inseguridad o inestabilidad jurídica son enteramente aplicables a cualquier propiedad, incluyendo la monetaria. En un sistema donde los bienes se intercambian por dinero y este -a su vez- por bienes, que las leyes tengan la potestad de modificar a su antojo el precio del dinero (usualmente se habla del valor, pero esto no es técnicamente correcto) representa que esas mismas leyes deciden el precio de todos los bienes y servicios que componen una economía especifica donde las leyes confieran a las autoridades semejantes facultades. 

[1] Hans-Hermann Hoppe. "Sobre la Imposibilidad de un Gobierno Limitado y Perspectivas de una Segunda Revolución en América". Artículo publicado en el Blog del Instituto Mises - Articulo Diario – junio 28 de 2008, Pág. 7

[2] Hoppe, H.H.  ibidem.

[3] Hoppe, H.H.  ibidem

[4] Hoppe, H-H. ibidem

[5] Martin Krause. Índice de calidad institucional 2009. Pág. 7

[6] Krause, M. ibidem.

Gabriel S. Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina 

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, MALAS IDEAS


Sobre Siria se lee en un editorial de “El País” del 19 de marzo de este año: “el nivel de destrucción es tan grande que se puede afirmar que el país que existía antes de 2011 ha desaparecido. Más de 370.000 personas han muerto, unas 100.000 se encuentran desaparecidas, 12 millones han abandonado el lugar en el que vivían (5,6 millones como refugiados y 6,6 como desplazados internos sobre una población de 30 millones) y 1,2 millones han sufrido mutilaciones y heridas permanentes”. Acerca de la patética radiografía de un lugar borrado por la violencia, la información abunda. Hablamos del vivo horror que se desprende del testimonio de las víctimas, los mártires que nunca pidieron serlo; el rostro lleno de sangre y polvo de Omran Daqneesh, de apenas 5 años, por ejemplo, tras un bombardeo ruso. Del emblemático caos de una ciudad como Alepo, la promiscua afluencia de huestes extranjeras y guerrillas locales, el avance de las tropas de Al-Asad a través de los escombros. Y el vacío, la escabechina, la carrera hacia la hondura, la paz que no llega, un desgaste que luce inacabable para la población civil. Eso y no otra cosa es la guerra.


Los eventos y sus causas nunca son idénticos, claro, pero los efectos de la hostilidad a gran escala muestran implacables coincidencias. “Los habitantes de Mosul, Al Raqa, Kobani, Sirte, Faluya, Ramadi, Tahuerga y Deir Ez Zor han muerto como árboles que se van cayendo en un bosque”, nos cuenta Nicolas J. S. Davies. Basta atreverse a repasar con serenidad estos y otros casos para divisar el riesgo de flirtear con invasiones, por más “piadosas” o quirúrgicas que se estimen. Sí: antes de enterrar la política e invocar la mano destructiva de Ares, asumiendo que nuestra historia será “radicalmente distinta”, es vital examinar cruda y conscientemente los potenciales espejos.

Pero, ¿qué pasa si la elección es flotar en el aljibe del optimismo a ultranza, y no querer ver más allá del deseo, la ira o la desesperación; ni aceptar que tales acciones involucran a seres humanos inermes, rotos, famélicos, profundamente vulnerables? Si la defensa de la vida se pone en el centro de la preocupación ética más básica, la muerte nunca debería ser canjeada por otras muertes, las bajas no deberían ser admitidas a priori como aséptico “daño colateral”… ¿de qué ha valido entonces que la humanidad, crónicamente pinchada por la astilla de esa “barbarie interior” de la que habla Oswald Spengler, haya cometido errores tan tremebundos, si no se puede apreciar en ellos algún aprendizaje útil para el futuro?

De esa desazón no nos libramos en Venezuela. Recientemente, tras la fatigosa relación de los estragos en países que como Siria, Libia, Yemen, Somalia o Irak han caído en el hueco de esos extendidos conflictos, alguien respondía: “Y esto, ¿para qué? ¿Acaso quieren asustarnos?” Lo que pretendía contrarrestar la frívola visión de la guerra que campea en redes, al final destapaba el muro, la trinchera urdida por la psique. Nada más retador que lidiar responsablemente con el miedo. El menú de reacción ante la amenaza también incluye ignorarla, torear su vis amarga, meter la progresión de los hechos en una elipsis que omita los mordiscos de la realidad y sus brutales gestiones. Sólo así, despojados del dato desalentador, se puede abrazar lo incierto sin pizca de duda, y contar con la esperanza de una solución “justa” que barra con el mal radical y no importune a quien está “del lado correcto de la historia”. (Como si la utopía pudiese prescindir del manual de procedimiento; como si la sola fe bastase para adelantar el final feliz.)

Eso recuerda la seducción que despliegan las ideas interesantes, aunque no necesariamente ciertas. Pero los políticos, como advierte Michael Ignatieff, “no pueden darse el lujo de tener en cuenta ideas que sean meramente interesantes. Tienen que trabajar con el escaso número de ideas que son ciertas y con el todavía más escaso de las que sirven para la vida real”. Lo anti-ético es sacrificar el conocimiento por corazonadas sin sustento, por esa versión dulcificada de la atrocidad que a expensas del “como sea” lleva a fantasear con victorias redondas, rápidas y sin costos. No, eso no existe.

No en balde Craig Faller, Jefe del Comando Sur de EEUU, tras reunirse con socios de la región para discutir el tema venezolano reveló que “nadie, absolutamente nadie, piensa que la opción militar es una buena idea". Suponemos que las decisiones que se barajan en los cautos terrenos de la diplomacia –aún cuando no falten demostraciones de fuerza y rumbosas movidas para demarcar áreas de influencia geopolítica, algo que también cuenta para una negociación- no evaden las nítidas secuelas de las malas ideas. Aún hay tiempo; aunque algunos acá ahora tapan sus oídos cuando habla la otrora sagrada Comunidad Internacional, no es secreto que el afán de los últimos tiempos apunta a una dirección: la salida política a través del logro de elecciones libres y justas, en el menor tiempo posible. Por algo será.

Mibelis Acevedo Donís
@Mibelis

CARLOS BLANCO, ¿VAMOS BIEN? ¿ÍBAMOS BIEN? ¿VAMOS LENTO?


Esas preguntas se pueden responder con el piloto automático según las posiciones; sin embargo, son legítimas y merecen alguna reflexión.

1.- Guaidó sigue siendo el factor de aglutinación de la esperanza; no hay otro líder que lo sustituya, al menos hasta el momento y hasta donde se ve; sin embargo, al lado de esa realidad existe otra: ha perdido momentum. Su figura como jefe de una insurrección en marcha se transfigura, a veces, como la de un predicador que sabe los arcanos del camino o la de un candidato en campaña electoral. A pesar de esto, Guaidó no tiene sustituto como aglutinador en el corto plazo.

2.- La falla estratégica fue ofrecer lo que no se pudo -¿se podía?- cumplir. Después se pueden echar todos los cuentos del universo, pero la idea era que el 23 de febrero o alrededor de esa fecha, se producirían la entrada de la ayuda humanitaria, el quiebre del Alto Mando militar y la salida de Maduro. Esa fue la oferta que se entendió. Y falló.

3.- Se puede decir que eso que se creyó –la salida de Maduro- no fue exactamente lo ofrecido. En realidad fue lo asumido y no desmentido por el liderazgo encabezado por Guaidó. Hago un breve inciso: Carlos Andrés Pérez en la campaña electoral de 1988 no ofreció volver a la Gran Venezuela de su primer período porque sabía lo que ocurría en la economía; pero, el país entusiasmado leyó en el regreso de CAP el de la bonanza de los 70. Cuando volvió llevó a cabo un programa económico exitoso liderado por Miguel Rodríguez y el país creció a las más altas tasas del mundo, pero como la Gran Venezuela no volvió, CAP perdió base social y el apoyo de AD, entonces se montó la conspiración de los “notables” y de Chávez.

4.- Ahora se cometió el error de creer que Maduro estaba fuera de juego. Y no estaba. Cierto que está cercado; que no preside un gobierno sino una mafia; que no es reconocido; que no inspira apoyo sino miedo; que está muy débil. Su falta de respuesta inicial puede haber sido porque estaba grogui de la tunda de mazazos recibida; pero, respiraba, y sobre todo se preparaba para actuar.

5.- La acción de Maduro no podía ser contra Guaidó, inicialmente. Se replegó, y sitiado en su ciudadela reorganiza su juego: desmantela el entorno de Guaidó; promueve apoyos en los centros de poder (“hands off Venezuela”); hace de China su aliado cercano; impulsa negociaciones “a la dominicana”; reprime brutalmente; gana tiempo y, sobre todo, nos recuerda que los rusos también juegan. Y rudo.

6.- Frente a esta realidad, con el inmenso apoyo que tiene Guaidó, con la desesperación ciudadana por salir del caos, con el sustento internacional existente, hay la oportunidad de reorganizar las fuerzas internas si se abandona el sectarismo y se replantea la lucha.

Carlos Blanco
@carlosblancog

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ, ¡VAMOS BIEN! O ¿VAMOS BIEN?


Guaidó en casi tres meses ha logrado afectar al régimen castrista mucho más que la oposición en su conjunto en los 20 años previos, se ha logrado despojar a los rojos rojitos de importantísimos bienes, recursos económicos y financieros que servirán (es lo planteado) para la recuperación de la nación tras sucumbir este oscurantismo, sin embargo, las sanciones ya parecen haber cumplido su vida útil, aparte de afectar en paralelo al pueblo, nuestra nación es inconmensurablemente rica en recursos, recursos que el régimen aún controla y administra. No debemos olvidar que de las casi 50 dictaduras existentes en el planeta todas han sido sancionadas hasta la saciedad y allí permanecen en el poder…muchas por décadas.

Otro logro de Guaidó es la unión opositora, misma que es relevante en cuento logró extrapolar las barreras partidistas; educadores, obreros, trabajadores, amas de casa, etc. se han unido bajo una misma meta: Democratizar al país. Ahora, el presidente interino debe cuidar las formas, creemos cuenta con mucho asesoramiento externo lo cual lo distancia un poco de la realpolitik venezolana, recibe mucho asesoramiento influenciado por culturas políticas distintas a la nuestra, por tal motivo, incurre en ciertos errores. Haberse retratado con Rosales y Capriles lo percibimos como un error táctico, una de las características más importantes de Guaidó es su frescura política, su condición de relevo, lo cual no debe colocar en riesgo. Las uniones y estrategias político partidista son importantes, pero deben tener bajo perfil.

La calle es importante, probablemente es lo más importante, la presión social es la joya de la corona. Las marchas, protestas, concentraciones, en fin, todo cuanto haga saber al régimen, al mundo, a las instituciones que deberían ser del pueblo y hoy están secuestradas por una maleva élite inhumana, es vital, ello mantiene viva la llama del cambio, es el detonante para las grandes transformaciones. Pero hay más, el venezolano anhela, necesita cambios prontamente, a pesar que en la política invisible, la de las alianzas/estrategias Guaidó suma puntos diariamente, en la política visible, la palpable, el desgaste ante el desespero de una nación conducida intencionalmente a pobreza, se le agota la paciencia, pueblo que además se encuentra fuertemente controlado a través de la violencia institucionalizada del castrismo venezolano.

En el plano internacional lo propio, Guaidó suma los apoyos más importantes de los gobiernos, pueblos e instituciones más importantes/determinantes del globo terráqueo, ha logrado como cabeza de una circunstancia histórica reconocimiento oficial como presidente encargado, desplazando a Maduro y su régimen. Maduro probablemente cuenta solo con China como protectorado determinante, el asunto es que los chinos no son amigos ni aliados incondicionales, son inversionistas, solo velan por sus propios intereses, en el momento que China se convenza que un gobierno distinto al chavismo garantiza de mejor manera sus inversiones en Venezuela hasta ese momento Maduro ocupará Miraflores. Las demás naciones que “apoyan al hijo de Chávez” solo prestan servicios de represión al pueblo, control mediático y persecución a los opositores, tretas del todo insuficientes para retener el poder.

¡Vamos bien! O ¿Vamos bien? En lo que respecta a ese slogan guaidiano la respuesta es afirmativa no interrogativa, Guaidó y su proyecto de transición ¡va bien! el asunto es que va lento, paso a paso y ello, ante el desespero de un pueblo arrastrado a una sobrevivencia indigna, es lo que genera inconformidad. Asimismo, debe procurar tropicalizar su asesoramiento externo para no incurrir en más errores tácticos. En líneas generales, creemos que Guaidó va firme en la obtención de sus objetivos.

Leandro Rodríguez Linárez
@leandrotango

RUBÉN CONTRERAS, LOS SIMBOLOS HISTÓRICOS DEL ESTADO VARGAS


Al instalarse la Asamblea Legislativa del Estado Vargas, en enero de 1999, presidida por el famoso basketero y Gloria del deporte nacional Gabriel Estaba, se designó una Comisión para elaborar los símbolos del nuevo estado Vargas.

Dicha Comisión fue creada con signos y amplio Espíritu democrático y de ella formamos parte, personalidades como Manuel Felipe Sierra, Luis Brito García, Luis Oscar Martínez Cronista de La Guayra, Richard García Director de la Escuela de Música Pablo Castellanos, el Director de La Escuela de Música José Ángel Lamas, Carmen Michelena Directora del Museo de la Fundación John Boulton, mi persona y otro grupo de notables venezolanos, cuyos nombres no recuerdo.

Las reuniones e trabajo se realizaron en un salon del Hotel Melia, mediante las cuales se aprobaron dichos simbolos.

La bandera diseñada por Manuel Gual y José María España, que había sido asumida como símbolo histórico del Municipio Vargas durante la gestión del Alcalde Lenin Marcano y del Territorio Federal Vargas, bajo el gobierno del coronel Adolfo Pastrán Matute, fue acordada como bandera del estado Vargas, de una manera consensuada. El escudo del nuevo estado generó controversias entre algunos, ya que después de revisar y analizar la simbología de mas de 40 dibujos se adoptó el que tiene en el centro la Casa Guipuzcoana

Mi persona no estuvo de acuerdo y vote en contra al propuesto por la mayoría, exponiendo mis razones, dado que La Compañía Guipuzcoana, había hecho cosas muy controversiales durante los 52 años que dirigió la economía en la provincia de Venezuela, a partir de 1728, como fue la Creación de los Justicia Mayor, en los diversos pueblos, quienes eran los  encargados de supervisar los modos de producción existentes para la época y las propiedades de los grandes cacaos, ya que se encargaban de cuantificar las mismas y la diversidad de rubros producidos. Es decir, cuantas matas de cacao, café, tablones de caña de azúcar, de añil, de zarzaparrilla, cabezas de ganado, y se encargaban de poner precios a dichos productos, sin tomar en consideración costos y trabajo desempeñado.

Dandose el caso que la Compañía Guipuzcoana pagaba la fanega de cacao, café, o la arroba de papelón a 8 pesos y los contrabandistas holandeses, franceses e ingleses la pagaban a 18, 20, 22 o más pesos. Es decir, la compañía fue demasiado dogmática y despota en cuanto al control de precios, quitandole al comerciante y productor la posibilidad de comerciar su  producción y de igual manera, todos los productos que se importaban y exportaban, pasaban por el control aduanero de la misma, lo que originó algunas sublevaciones o rebeliones en contra de dicha compañía, como fueron  las del negro Pirela en Maracaibo, El negro Miguel y el zambo Andresote en Yaracuy y Juan Francisco de León en Panaquire, entre otras.

Estos controles e impuestos generaron inmensas ganancias para la compañía, razón por la cual la corona española, le ordeno a la misma, cubrir los gastos de la burocracia, milicia y obras a construir en la provincia venezolana, cuestión que permitió romper la dependencia que se tenía con el reino de La Nueva España, México, quien destinaba parte de sus recursos obtenidos en la explotación de las minas de dicha región, para cubrir los gastos en inversiones en Venezuela.

En tal sentido, privó en mi el despotismo y dogmatismo de la compañía, para con los productores, quienes planteaban a la corona que les otorgase libertad de comercio; antes que la propuesta, de cubrir los gastos generados por la burocracia.

En la jornada en a cual se asumió el himno, se escucharon alrededor de 37 partituras y los especialistas en el campo de musicología, no consideraron apta para ser himno a ninguna de las escuchadas y siendo como las 2,00 AM de dicha jornada la historiadora Carmen Michela expresó: caramba prácticamente nos hemos devanado los sesos escuchando esas partitura y Vargas tiene un himno desde hace más de 200 años, y extrajo de su cartera un CD y expresó, vamos a escuchar la canción patriótica, La Carmañola Americana, creada como himno para la nueva república soñada por Manuel Gual y José María España, la cual después de ser escuchado fue asumida por consenso de los presentes como el himno del estado Vargas.

Es decir esa noche, la Comisión designada para elaborar los  simbolos del nuevo estado, reivindicamos la gesta de Manuel Gual y Jose María España, al asumir la bandera de Gual y España y La Carrmañola  Americana, como simbolos históricos del estado Vargas.

Así, el 19 de abril de 1999, en una sesión solemne realizada en el Hotel Melia, la Asamblea Legislativa y la Gobernación del estado Vargas, sancionaron y promulgaron la Ley de Símbolos históricos del nuevo estado Vargas.

Luego cuando se produjo la relegitimación de los poderes públicos nacionales y regionales, en julio del año 2000 de acuerdo con la constitución aprobada el 15 de Diciembre de 1999, el nuevo Consejo Legislativo del estado Vargas, por propuesta de la legisladora Gladys Requena, asesorada por algunos amigos, consideraban que La Carmañola Americana era una pieza demasiado ofensiva y anacronica,  no ajustada a la modernidad de los tiempos y la derogaron, proponiendo un nuevo concurso para un nuevo himno y aprobándose uno nuevo, que no resultó del agrado de algunos legisladores regionales, motivo por el cual no se asumió oficialmente y el Consejo Legislativo tomó la decisión de utilizar como himno el himno del Municipio Vargas, cambiándole la palabra Municipio por estado.

Después de esa indecisión, los abnegados y esforzados legisladores de Vargas, quienes tienen una mora con los habitantes de esta región, al no haber hechos leyes para mejorar la situación de sus habitantes, sino únicamente las leyes en materia Presupuestaria, créditos adicionales para el Gobernador y acuerdos políticos para apoyar el socialismo del siglo XXI, hace cosa como de tres años, volvieron a promover otro concurso para un nuevo himno, el cual fue aprobada y firmado tanto por los legisladores de dicho Consejo así como por el Gobernador Carneiro.

Pero ahora se da el caso, que el navegado del Gobernador de Vargas, quien es un ágrafo e ignaro en el conocimiento de la historia del estado Vargas, de sus usos y costumbres, quiere hacer una transformación de la historia de dicho estado, a su imagen y semejanza y, convertido en el Terminetor del patrimonio histórico de Vargas, ha decidido borrar todos los vestigios de 430 años de historia, desde que fue fundada La Guayra desde 1589, para empezarla a escribir a partir de su nefasto gobierno regional.

Es así, que con la anuencia y placer del Carneiro, se han quitado los bustos de Simón Bolívar en la plaza que lleva su nombre ubicada frente a la escuela Alfredo Machado, en la urbanización Soublette de Catia La Mar; el busto de Diego de Osorio en Punta de Mulatos, el de Francisco Fajardo en Caraballeda, se destruyó la plantica de la electricidad de Caracas en La Guayra, el cementerio de los aborígenes en la bajada del Playón, así como la destrucción sistemática de La Casa Guipuzcoana y la Corporación del Puerto frente a la plaza Vargas, entre otros monumentos del casco histórico de La Guayra

No contento con esa obra, ahora dicho Gobernador quiere cambiarle el nombre al estado
Vargas y ponerle estado La Guayra e igualmente cambiar todos los símbolos históricos, sin darse cuenta que el hace cosa como de tres años firmó la promulgación de himno vigente del estado. Claro no sabemos como estaba su estado de ánimo cuando firmó esa promulgación, pero ahora dada la situación política que se confronta en el país y ante el repudio de la ciudadanía a la infausta acción de gobierno nacional y regional, dicho Gobernador busca distraer a la ciudadanía y desviarla de la ruta propuesta para sacar al usurpador.

Carneiro no se ocupa de solucionar los problemas que confronta el pueblo llano en materia de servicios públicos como la carencia de agua, de salud, de transporte y seguridad, solo piensa en los negocios de las obras que puede hacer y cómo aplicar la ley de convivencia, que es la gran matraca para lo cual utiliza sin ningún pudor a la maltrecha expoliadora policía del estado.

Rubén Contreras
@RubenContreras