lunes, 24 de febrero de 2020

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, LUNES 24/02/2020,

OFELIA AVELLA: METAFÍSICA DE LA ESPERANZA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 8 minutos
En su conferencia Fenomenología y metafísica de la esperanza, recogida en su libro Homo viator (el hombre itinerante, el hombre en camino), Gabriel Marcel ahonda en la naturaleza de la esperanza, algo que podría ayudarnos también a nosotros en estos momentos. Como filósofo, Marcel busca comprender racionalmente por qué siempre es posible esperar algo; por qué desde el sufrimiento es, paradójicamente, cuando mejor se experimenta en qué consiste eso profundo que podemos esperar; por qué la esperanza está relacionada con el misterio de la vida, con nuestra libertad, con la insatisfacc... más »

ANTONIO ECARRI BOLÍVAR: VIGENCIA DE RÓMULO BETANCOURT A 112 AÑOS DE SU NACIMIENTO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 13 minutos
Quiere la historia que el 110 aniversario del nacimiento del «instaurador de la sociedad civil venezolana», como califica a Betancourt el eminente historiador Germán Carrera Damas, se conmemore en medio de una lucha sin cuartel por el rescate del régimen democrático que creó y defendió a todo trance Rómulo Betancourt. Rómulo Betancourt es reconocido, por amigos y enemigos, como el político venezolano más importante del siglo XX, pero los militantes de su partido lo seguimos considerando el visionario de una obra inacabada, como lo es la democracia venezolana, perfectible, con just... más »

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ: LOS DINOSAURIOS NO VAN EN CARRO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 21 minutos
La nave del fin del mundo nos lleva a que en cuatro décadas, Londres, las ciudades ribereñas, Shangai, Tokio, Nueva York, Hong Kong estarán bajo las aguas, igual que Vietnam, Bangladesh y la costa suramericana del Pacífico, por deshielo del casco polar. Cientos de millones de personas sin agua potable, hambrientas, la Edad de Piedra. Amazonia languidecerá en inundaciones, sequías y huracanes. Nubes de zancudos traerán epidemias en nuevas zonas cálidas antes frías, debido a los altos niveles de CO2 por la actividad humana. Miseria abrumadora. El PTB se desploma en un aterrador -20%.... más »

ARIEL PEÑA: ¿CUÁL PATRIA GRANDE?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 31 minutos
Nuestros libertadores plantearon la construcción de una Patria Grande hace mas de 200 años, esa era una empresa loable, pero con lo que no contaron los padres de la independencia, fue con la aparición en nuestro tiempo en algunos países de la región de regímenes totalitarios pertenecientes al engendro del socialismo del siglo XXl, que sin lugar a dudas es otra mascarada del marxismo; lo que dificulta buscar una integración realista, ya que el comunismo pretende ante todo avasallar y expoliar a los pueblos para beneficiar a sus élites, demostrándose que la unidad latinoamericana que... más »

ALFREDO M. CEPERO: ¿ES FRANCISCO UNA NUEVA VERSIÓN DE LUTERO?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 35 minutos
"La Iglesia en manos de Lutero" no es una expresión nueva. Ha sido usada para referirse a momentos en que se pone en manos de sus apóstatas, de quienes quisieran verla derrotada o dividida. La referencia es casi siempre peyorativa, pues se parte del supuesto de que son los críticos internos los peores enemigos de la Iglesia católica. Cada mes de octubre, las iglesias protestantes históricas celebran el mes de la Reforma. Lo hacen para rememorar que el 31 de octubre de 1517 un monje agustino, llamado Martín Lutero, clava sus 95 Tesis contra la venta de indulgencias en las puertas de... más »

ALBERTO BENEGAS LYNCH (H): LA AUTOCRÍTICA QUE DEBERÍAMOS HACER LOS LIBERALES

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 45 minutos
En alguna oportunidad he pronunciado una conferencia sobre este tema, ahora lo retomo con nuevas observaciones y enfoques adicionales. Hay cuatro planos en este asunto que estimo de gran interés. En primer lugar, un interrogante clave: ¿de quién es la responsabilidad de que haya gente de buena fe, honesta intelectualmente e inteligente que quiere sinceramente el bienestar de todos pero que rechaza de plano las recetas liberales? Me parece que la conclusión inexorable es que la culpa de semejante situación recae en nosotros, los liberales. Este fenómeno se observa de modo extendi... más »


OFELIA AVELLA: METAFÍSICA DE LA ESPERANZA

En su conferencia Fenomenología y metafísica de la esperanza, recogida en su libro Homo viator (el hombre itinerante, el hombre en camino), Gabriel Marcel ahonda en la naturaleza de la esperanza, algo que podría ayudarnos también a nosotros en estos momentos.

Como filósofo, Marcel busca comprender racionalmente por qué siempre es posible esperar algo; por qué desde el sufrimiento es, paradójicamente, cuando mejor se experimenta en qué consiste eso profundo que podemos esperar; por qué la esperanza está relacionada con el misterio de la vida, con nuestra libertad, con la insatisfacción ante la finitud, con el amor y la capacidad creadora del hombre y, en última instancia, con la apertura a la trascendencia.

Lo primero que habría que decir es que se espera algo que no se tiene. Por eso, ante las situaciones, la esperanza es de algún modo una “respuesta del ser”. La experiencia de “cautividad”, de falta de luz, conduce misteriosamente a una percepción más honda de lo que es la esperanza, pues la carencia y la finitud nos ayudan a descubrir que en nosotros late un deseo muy íntimo de trascender lo inevitable.

Es cierto que tendemos a desear que suceda aquello que nos parece lo mejor. El enfermo desea curarse; uno desearía ver surgir al país cuanto antes; una madre espera al hijo que lleva en su vientre. Todos esperamos, en un nivel muy físico, que ocurra lo “deseado”: eso concreto que se adecúa a nuestras expectativas. Todas las cosas pueden, sin embargo, no suceder del modo y en el momento en que lo deseamos. El enfermo puede morir y aquel sueño en el que se han puesto todos los esfuerzos, puede frustrarse, físicamente hablando.

Marcel distingue entre esperanza y optimismo. El optimista confía en que “las cosas se arreglarán”. Para quien tiene esperanza, este deseo o convicción “se manifiesta a sí mismo como implicado en cierto proceso” desde el que puede “dar razón” del misterio contenido en el acto de esperar. Nuestro móvil debe trascender la “idea absurda” de que físicamente va a ocurrir lo que deseo. Y precisamente porque no es un problema que se reduce a causa (deseo)-efecto, la esperanza debe abrirse a la confianza de que en medio del proceso interior implicado con el cambio de las situaciones, no debe “poner condiciones”. Esta es la única manera de trascender toda decepción o dificultad. Por eso no hay, para Marcel, “optimismo profundo”, pues el optimismo no está abierto a toda posibilidad. La esperanza, sí.

La esperanza, además, está “imantada de amor”. Quien espera sabe que la vida es un camino y que las inquietudes íntimas van comprendiéndose e integrándose en la medida en que amamos lo que hacemos. Por eso el proceso es creativo y debe derivar en una gradual apertura a Dios y a los hombres, pues el amor es relacional: vincula a un ser con otro y contribuye a “preparar la esperanza”. Quien espera realmente en algo mayor, en algo que lo trasciende a él y le ayudará en el camino a descubrir “cómo” logrará “exactamente” las cosas, ve la vida como “una aventura en curso”. En este sentido la esperanza es “a-técnica”, pues exige de nuestra parte la apertura a la sorpresa, al don: no a la exactitud de quien espera que suceda lo planificado.

Esperar, pues, no es “resistir”, aunque haya que resistir. Esperar, de verdad, exige una actitud de “no-aceptación” de una situación por la que se busca trabajar en un “proceso creador”. Y la creatividad implica el amor, pues sin él no hay vida. Sin él nada germina.

La esperanza es como un “resorte” que abre al infinito. Configura la respuesta a ese ser que es amor. Por eso Marcel insiste en que nos impliquemos con las situaciones; en que intimemos con los acontecimientos.

La “acción maléfica de la desesperación”, por el contrario, nos sume en un tiempo cerrado, en el que nada trasciende la materialidad de lo que ocurre. En momentos como estos, en los que las dificultades pueden sembrar desesperanza con facilidad, lo mejor que podemos hacer es “contribuir a preparar la esperanza”. ¿Cómo? Elevando la visión; implicándonos amorosamente en algún proyecto que nos ayude a poner nuestra seguridad en los valores que nos ayuden a “ser” mejores y convenciéndonos de que la esperanza está “vinculada a la comunión”, a la relación con los demás.

Lejos de ser una especie de estímulo motivacional para que confiemos que sucederá lo que queremos, la esperanza precisa de nuestra apertura interior: de la comprensión de que ella solo existe donde hay amor.

Ofelia Avella
ofeliavella@gmail.com
@ofeliavella
@ElNacionalWeb

ANTONIO ECARRI BOLÍVAR: VIGENCIA DE RÓMULO BETANCOURT A 112 AÑOS DE SU NACIMIENTO

Quiere la historia que el 110 aniversario del nacimiento del «instaurador de la sociedad civil venezolana», como califica a Betancourt el eminente historiador Germán Carrera Damas, se conmemore en medio de una lucha sin cuartel por el  rescate del régimen democrático que creó y defendió a todo trance Rómulo Betancourt.

Rómulo Betancourt es reconocido, por amigos y enemigos, como el político venezolano más importante del siglo XX, pero los militantes de su partido lo seguimos considerando el visionario de una obra inacabada, como lo es la democracia venezolana, perfectible, con justicia social, equidad e igualdad de oportunidades para todos sus compatriotas, que debemos consolidar en el siglo XXI.

Rómulo Betancourt tuvo desde su juventud la claridad política que le permitió diseñar una organización partidista equidistante, en lo ideológico, de las posturas extremas de derecha e izquierda.

Lo más sorprendente de Rómulo Betancourt, quien es el líder indiscutible de la corriente democrática y nacionalista enfrentada a la derecha intransigente y al comunismo adorador de las ideas imperiales soviéticas, es la rapidez con que absorbe esos conocimientos de avanzada y la mayor velocidad que le imprime a su espíritu crítico sobre la actuación de los Partidos Comunistas y, sobre todo, de la utilización de la Internacional Comunista como mascarón de proa de la política soviética en detrimento de los intereses de las demás naciones, especialmente en América Latina.

Además del mérito que significa asumir esta posición, treinta años antes de las denuncias de Jruschov sobre el estalinismo y casi cuarenta años antes de que lo hicieran los eurocomunistas: Georges Marchais en Francia, Enrico Berlinguer en Italia, Santiago Carrillo en España o Teodoro Petkoff y el MAS en Venezuela; solo comparable en el tiempo con las autónomas y valientes actitudes de los socialistas españoles, con Fernando de los Ríos e Indalecio Prieto a la cabeza

En junio de 1935, con apenas 27 años de edad, le decía a Raúl Leoni que reprobaba la conducta de los Partidos Comunistas en América Latina, los que aplicaban mecánicamente el marxismo a los problemas de Venezuela. Así, se pronunciaba contrario a “esa tendencia de los Burós de la Internacional Comunista de trazar desde sus oficinas de Moscú, Nueva York o  Montevideo, esquemas standards que sirven para todos los países y dan respuestas a todas las situaciones”.

En otra carta a Raúl Leoni, en agosto de 1935, pocos meses antes de retornar de su exilio a Venezuela, con ocasión de la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, deja traslucir su empeño en organizar a los trabajadores y su convicción de que éstos representan la fuerza motriz más importante de cualquier cambio político de avanzada y de justicia social.

La muerte de Juan Vicente Gómez, en 1935, sorprendió a mucha gente, incluyendo a Betancourt y «sus hermanitos», pero lo que diferencia a estos con el resto de exiliados y enemigos del régimen es en la preparación política y la intención febril de estos muchachos de constituir una organización policlasista y revolucionaria, que dirigiera políticamente a la sociedad venezolana, sin el dogmatismo comunista ni su dependencia de ningún centro de poder internacional.

Ya en esa época remota, cuando Rómulo aún no había cumplido 30 años de edad, tenía clarísimo la necesidad de constituir lo que fue su obra mejor acabada: Acción Democrática, y lo dijo de la siguiente manera:

“Creo urgente la creación de un partido político de orientación democrática y de raigambre popular. Hay quienes piensan que partido político es sinónimo de ‘guachafita’ o de cuartelazo. Ese es un concepto simplista y errado. Precisamente un partido político, o varios partidos políticos, ajustados a la Constitución y las leyes del país, servirán para encauzar las dinámicas populares dentro de normas de acción civilizada. Haciéndose más complejo el organismo de la nación, mediante la agrupación de los individuos y de los gremios dentro de partidos políticos, se podrá trabajar mejor, y más eficazmente, por una Venezuela democrática y civilizada, en posesión de su gran destino de pueblo libre”.

Rómulo Betancourt se vio obligado, el 18 de octubre de 1945 –por la obsecuente actitud de los causahabientes del gomecismo de impedir la democracia y la expresión de la voluntad popular– a liderar un golpe de Estado, que se convirtió luego en revolución al instaurar, por primera vez en Venezuela el voto universal directo y secreto, permitiendo así que, tanto los analfabetas como las mujeres, pudiesen opinar sobre los destinos de la nación. Así mismo se abrieron las compuertas para la educación de las grandes masas populares, la erradicación de enfermedades endémicas, la sustitución del rancho por viviendas populares dignas y el progresivo control por parte del Estado de nuestras principales riquezas básicas.

Después del golpe de Estado de 1948, que derrocó al presidente Rómulo Gallegos, volvió a exiliarse en Cuba, Costa Rica, Estados Unidos y Puerto Rico. De esta época data su obra más importante: Venezuela, política y petróleo.

Regresó a Venezuela en febrero de 1958, asumió la dirección de Acción Democrática y fue elegido presidente de la República en los comicios de diciembre de ese año.

Durante su período presidencial (1959-1964) se enfrentó a una grave crisis fiscal y económica y a un importante movimiento de guerrilla, financiado por Cuba, al igual que con los causahabientes de las dictaduras de derecha que intentaron un magnicidio frustrado que le costó la vida al Jefe de su Casa Militar. Ese atentado fue financiado por el dictador Rafael Leonidas Trujillo desde la República Dominicana.

Betancourt tuvo el mérito de haber entregado el poder, por primera vez en la historia de Venezuela, a otro presidente electo por voluntad popular y lo hizo con su compañero de partido y de generación Raúl Leoni Otero.

Después de dejar el cargo en manos de su sucesor, Raúl Leoni, se marchó a Suiza para no interferir en los asuntos de Estado y, transcurridos dos períodos presidenciales, cuando todo el país creía que iba a optar a una segunda candidatura presidencial, sorprendió a Venezuela y al mundo al anunciar que no optaría de nuevo a la Presidencia, para que se produjera la necesaria renovación dentro de su partido y en el país.

A los 112 años del nacimiento de Rómulo Betancourt, Acción Democrática ratifica su solidaridad con su pensamiento y para ser consecuentes con esos ideales ha decidido trabajar, como en efecto lo está haciendo, en la modernización de las tesis políticas del partido para ponerlo a tono con los nuevos tiempos, como siempre entendió Betancourt que se debía actualizar el pensamiento socialdemócrata en Venezuela. Igualmente AD  trabaja, denodadamente, en función de unas elecciones presidenciales libres, con  garantías para la sociedad y con observación internacional, para producir el cambio progresista que anhela toda Venezuela e impedir la entronización en el siglo XXI del régimen comunista que bajo el liderazgo de Rómulo Betancourt derrotamos en el siglo XX.

Antonio Ecarri Bolívar
aecarrib@gmail.com
@EcarriB
Diplomático,Profesor Titular de la Universidad de Carabobo. Miembro de  Academia de la Historia

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ: LOS DINOSAURIOS NO VAN EN CARRO

La nave del fin del mundo nos lleva a que en cuatro décadas, Londres, las ciudades ribereñas, Shangai, Tokio, Nueva York, Hong Kong estarán bajo las aguas, igual que Vietnam, Bangladesh y la costa suramericana del Pacífico, por deshielo del casco polar. Cientos de millones de personas sin agua potable, hambrientas, la Edad de Piedra. Amazonia languidecerá en inundaciones, sequías y huracanes. Nubes de zancudos traerán epidemias en nuevas zonas cálidas antes frías, debido a los altos niveles de CO2 por la actividad humana.

Miseria abrumadora. El PTB se desploma en un aterrador -20%. “Los próximos 25 años la cantidad de personas en países con falta de agua crecerá de 800 a 3000 millones… se derretirán glaciares de los Pirineos”. Añade adrenalina James Lovelock, Premio Nobel, autor de la Teoría Gala, médico, biólogo y geólogo británico que en julio pasado cumplió 100 años de edad. Fundador de la ecología científica y académica, de los más irreverentes y acertados científicos en su larga y creadora vida.

Para él ya es imposible detener la destrucción. Aunque se suspendiera hoy abruptamente el uso de petróleo en el mundo entero, la devastación duraría miles de años. Pero sostenía durante los 90, tesis antagónicas. Desestimaba que el calentamiento global fuera antropogenético, creado por la acción humana, y afirmaba que los hombres son tan arrogantes que quieren ser causa hasta de los fenómenos cósmicos.

Según modelos matemáticos hasta antes de la “astrofísica ideológica”, contracultural, los incontables cambios climáticos en 4000 millones de años fueron producto de movimientos siderales, las variaciones del sol, su campo magnético, tormentas solares, luminosidad en aumento, variaciones orbitales de la tierra y múltiples complejidades más. Hoy los trabajos de divulgación están obligados a ser políticamente correctos y no cuestionar la antropogenia.

La ciencia del delirio

Pese a que los dinosaurios no quemaban petróleo porque era su futuro, desaparecieron en un cambio climático. Erick el rojo y su hijo Leif llaman las tierras que descubrieron, Groenlandia (tierra verde) y Vinlandia (tierra de vinos) hace apenas 1000 años y fundaron comunidades que sobrevivieron hasta la pequeña glaciación, el cambio climático del siglo XV, sin industrias.

Piensa Lovelock que para finales de este siglo, solo sobrevivirán 500 millones de habitantes guarecidos en el Ártico, para entonces con temperaturas como las de Europa hoy. La salvación, “sustituir los combustibles fósiles por energía nuclear” lo que desató un escándalo. Pero el botánico y activista ecológico David Bellamy piensa que Lovelock está tan equivocado como la apocalíptica doctrina oficial de los ecologistas.

“Durante toda la vida ha sido para mí un héroe, pero es inverosímil. El dióxido de carbono es una parte minúscula de la atmósfera. ¿Cómo demonios habría una multiplicación tal de ese componente que pueda afectar la temperatura?... (porque) las plantas dirían muchísimas gracias y crecerían más rápidamente al absorberlo”. Los cambios climáticos son… “naturales en los últimos estertores de una era glacial en que las temperaturas suben y bajan enloquecidas”.

La futurología es la disciplina del delirio y una fantasía de la ciencia. En el siglo XIX Robert Malthus anunció que “la producción de alimentos crecía en progresión aritmética mientras la población aumentaba en progresión geométrica”, hambruna general, y Marx que la depauperación absoluta y relativa de la población… conduciría inevitablemente a la revolución. En los 70 el Club de Roma anunció que la civilización desaparecería a finales del siglo XX. La paradoja es que los gases del ganado producen muchos más volúmenes de contaminación que autos e industrias.

Murió el Llanero Solitario

Y la agricultura natural erosiona y saliniza la tierra, mientras la mecanizada lo preserva y además es 10.000 veces más productiva (podemos comer gracias a ella). Michael Crinchton, investigador, inspirador de películas de Spielberg y director de cine dice que “…la gente de 1900 ni siquiera sabía lo que era el átomo. Tampoco una radio, un aeropuerto, una película, la televisión, una computadora” … “un celular, un avión a reacción, una filmadora, un antibiótico o un cohete…“.

“…ni un satélite, ni un CPU, IBM, MRI, EPA, DG1, UPS, POP3, HTMI, JPG, GPS, nylon, teflón, internet, interferón, fibra óptica, túnel carpiano, trasplantes de córnea, hígado, corazón, cirugía laser, laparoscopia, y Ud. quiere predecir el mundo en 2100. Los modelos predictivos transportan el presente al futuro y están destinados a equivocarse”. A mediados del siglo XIX, NY tenía 3 millones y medio de habitantes que se movilizaban en cientos de miles de caballos.

Como cada uno de estos produce 15 kilos diarios de estiércol, en las afueras había montones de 20 metros de altura imposibles de eliminar. Elbert James, futurólogo, calculaba que para 1900 se llenaría con ellos una extensión de tres veces el Cañón del Colorado. La desesperación convocó un congreso internacional para tratar el tema que se disolvió pronosticando la muerte de la ciudad. Pero vinieron los ferrocarriles y los automóviles y ¡zuas! derrotaron la “vida natural”.

Carlos Raul Hernandez
carlosraulhernandez@gmail.com
@CarlosRaulHer
@ElUniversal

ARIEL PEÑA: ¿CUÁL PATRIA GRANDE?

Nuestros libertadores plantearon la construcción de una Patria Grande hace mas de 200 años, esa era una empresa loable, pero con lo que no contaron los padres de la independencia, fue con la aparición en nuestro tiempo en algunos países de la región de regímenes totalitarios pertenecientes al engendro del socialismo del siglo XXl, que sin lugar a dudas es otra mascarada del marxismo; lo que dificulta buscar una integración realista, ya que el comunismo pretende ante todo avasallar y expoliar a los pueblos para beneficiar a sus élites, demostrándose que la unidad latinoamericana que predica la mamerteria, es un ardid para meterle gato por libre a los crédulos.

También ha conspirado en contra de la integración el poco desarrollo social y económico de Latinoamérica, que la convierten en la región más desigual del mundo; además los 34 países de América Latina y el Caribe escasamente representan el 8% del PIB mundial, lo que prueba a las claras que el “imperio” no necesitaría de los países ubicados al sur de su frontera, y por el contrario Latinoamérica prácticamente no podría subsistir sin Norteamérica, principalmente por las remesas que son el soporte de varias naciones, comenzando por Venezuela, Cuba y Nicaragua de las cuales viven esos 3 países con sus camarillas comunistas; determinando que los estados manejados por bandas marxistas son un disolvente para la integración por la falta de productividad y sus intenciones totalitarias.

Por eso pensar en una integración latinoamericana, con gobiernos como el de Cuba, Venezuela y Nicaragua, es una verdadera insensatez, porque hacer alianzas con los regímenes antes mencionados no ayuda en nada, y en cambio aumenta las desgracias y sufrimientos para nuestros pueblos, ya que el marxismo leninismo en todas sus presentaciones es una

maldición para las naciones, pues sus fundamentos son la dictadura, la miseria y la violencia como condiciones necesarias de su existencia.

Siempre hay que mencionar que el maniático de Hugo Chávez azuzado por el sátrapa de Fidel Castro, quería montar la Unión Soviética de Latinoamérica, no propiamente para el progreso de las naciones de esta parte del mundo, sino para reeditar esa gigantesca dictadura totalitaria fracasada en Europa, porque los alucinados que siguen a la estafa comunista del marxismo leninismo, han creído que el engendro del comunismo totalitario es “ todopoderoso”, ya que siguen insistiendo en los fetiches del materialismo histórico y la inevitabilidad, advirtiendo que la doctrina absolutista de Marx es indudablemente supersticiosa, inhumana y antihistorica.

El Gobierno de Donald Trump que tiene una postura antiglobalización, como lo expresó en su discurso en la Asamblea General de la ONU el año pasado, puede poner en peligro la globalización de la economía, que saldría afectada por sus políticas proteccionistas, lo cual indiscutiblemente conduciría a una recesión mundial, ya que el país del norte al ser la primera economía del universo, perjudicaría también enormemente las exportaciones de América Latina que van a EE.UU y, que han descendido notoriamente de acuerdo al informe del Banco Interamericano de Desarrollo(BID), esto por las políticas proteccionistas en varios países desarrollados y la reducción del precio de las materias primas.

Pero volvemos a advertir que los regímenes del socialismo del siglo XXl a los cuales hemos hecho alusión, como dice el adagio, no tienen ni arte ni parte en una integración latinoamericana, porque sabemos hasta la saciedad que por ser el comunismo estatista, burocrático y embrutecedor su única preocupación es montar camarillas o nomenclaturas, para parasitar a perpetuidad con la cosa pública, aplastando la libertad y la democracia.

Es bastante gracioso ver a los seguidores de la llamad izquierda latinoamericana especialmente la marxista, desgañitarse en contra del imperialismo, como excusa para ocultar el fracaso de los regímenes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, pero cuando un gobierno como el de Trump podría cerrar las importaciones que llegan de los países del sur, no tienen respuesta, creyendo todavía que a base de discursos demagógicos y miserabilistas van a enfrentar lo que podría ocurrir.

Porque a la camarilla zángana del partido comunista cubano no se le puede olvidar, que ha recibido durante 58 años más de 300 mil millones de dólares que le regalaron la URSS y Venezuela. Además el caso venezolano es más patético porque durante los años del chavismo en el gobierno se ha cometido un descomunal latrocinio con los recursos de la venta de petróleo, cuantía que ningún país de la región ha recibido. Pues la miseria de las masas es total en la patria de Bolívar, sin embargo el zafio de Nicolás Maduro se exculpa con el cuento de la “guerra económico y el bloqueo”, así que con esa presentación a los regímenes del socialismo del siglo XXl habrá que marginarlos de una autentica integración, si antes no desaparecen.

Chávez en su burocratismo marxista, creía que la unión de Latinoamérica se hacía mediante aparatos, por eso creó el ALBA (alianza bolivariana para los pueblos de nuestra América), la CELAC (comunidad de estados latinoamericanos y caribeños), PETROCARIBE y el Banco del Sur el cual nació muerto, también ayudó a formar otro aparato conocido como UNASUR (unión de naciones sudamericanas) que está en vía de extinción. Con todos esos embelecos lo que buscaba el difunto presidente, era empoderar las ideas nefandas del socialismo del siglo XXl, ignorando la genuina integración.

El libertador Simón Bolívar en la carta de Jamaica, en Kingston del 6 de septiembre de 1815, planteaba la construcción de una sola nación en el Mundo Nuevo, por su origen, lengua, costumbres y religión, que debería tener un solo gobierno con una Confederación de Estados, sin embargo veía la imposibilidad de ese proyecto, por los climas remotos, situaciones diversas e intereses opuestos que dividen a la América.

También José de San Martin el otro libertador de América, de la misma manera quería que se lograse una integración que abarcara todos los frentes de su época, en lo económico con una unión aduanera, en lo político para garantizar la defensa común y en lo social reivindicando la cultura latinoamericana, de ahí podemos observar que nuestros próceres desde los albores de la independencia buscaban la unidad de nuestros pueblos, pero en la contemporaneidad para la integración se tiene que descartar la ruindad del marxismo, que con el socialismo del siglo XXl pretende crear una esclavitud en las naciones de América Latina, mediante dictaduras oprobiosas eternas.

Una verdadera integración de Latinoamérica de ninguna manera puede pasar por las fauces del esperpento comunista totalitario, por ello es menester desechar a los regímenes que mencionamos al principio, y para contrarrestar las posturas del potencias que afectarían significativamente a la región, de manera coetánea se podría implementar un mercado común latinoamericano, porque una realidad nos trae otra realidad a la que se debe enfrentar con inteligencia y valor, ya que frente al chovinismo, censura migratoria y el proteccionismo a ultranza, la unidad con naciones de gobierno responsables es la salida, para llegar a la integración de los países, pero algunos de ellos se deben de liberar de la deformidad del marxismo leninismo.

Ariel Peña
arielpena49@yahoo.com
@arielpenaG

ALFREDO M. CEPERO: ¿ES FRANCISCO UNA NUEVA VERSIÓN DE LUTERO?

"La Iglesia en manos de Lutero" no es una expresión nueva. Ha sido usada para referirse a momentos en que se pone en manos de sus apóstatas, de quienes quisieran verla derrotada o dividida. La referencia es casi siempre peyorativa, pues se parte del supuesto de que son los críticos internos los peores enemigos de la Iglesia católica. Cada mes de octubre, las iglesias protestantes históricas celebran el mes de la Reforma. Lo hacen para rememorar que el 31 de octubre de 1517 un monje agustino, llamado Martín Lutero, clava sus 95 Tesis contra la venta de indulgencias en las puertas de la capilla del castillo de Wittemberg.

Para Lutero el perdón era sólo una prerrogativa de Dios. La venta de las indulgencias y las absoluciones no eran aceptables. Los cristianos debían ganarse su salvación en el seguimiento a Cristo, no por la compra de las indulgencias. 

Para unos, Lutero es el ogro que destruyó la unidad de la Iglesia, la bestia salvaje que holló la viña del Señor, un monje renegado que se dedicó a destruir las bases de la vida monástica. Para otros, es el gran héroe que hizo que una vez más se predicara el evangelio puro de Jesús y la Biblia, el reformador de una iglesia corrupta.

La Iglesia católica de nuestros días está pasando por un  proceso de transformación similar con la elección de Jorge Bergoglio como Papa Francisco 

I. Este Papa se formó en seminarios influidos en gran medida por la llamada de Teología de Liberación, cuyo objetivo fue dar respuesta a problemas crónicos de pobreza, injusticia y mala distribución del ingreso. Fue necesaria una acción disciplinaria papal a mediados de los años 80 para reducir su presencia y su activismo.

Sin embargo, esas ideas radicales ya estaban grabadas en la mente del seminarista Jorge Bergoglio y cuando llegó al papado mostró su inclinación a hacer causa común con las ideologías de izquierda. En sus declaraciones más inquietantes ha llegado a decir que: “El comunismo es la ideología más cercana a Cristo y los comunistas son quienes piensan como los católicos”, “debe existir la redistribución de la riqueza” y “las empresas no deben existir para ganar dinero”.
Unas palabras que parecen haber sido copiadas de una arenga política de Vladimir Lenin. Por lo tanto, se entiende que Francisco no cuestiona el manual de la izquierda para tratar el tema de la pobreza y cae en una peligrosa coincidencia con el materialismo ateo. Además, a pesar de que Bergoglio diga que "los comunistas robaron la bandera de la pobreza" a la iglesia, su enfoque para solucionar el problema es claramente estatista, injerencista y anti mercado. De todo esto podría concluirse que: "La Iglesia en manos de Francisco corre el peligro de sufrir una transformación similar a la que sufrió la Iglesia en manos de Lutero". 

Abundando en el tema, se ha hecho evidente que el Papa Francisco se ha dedicado a idolatrar a la izquierda y darle oxígeno a cada líder socialista que se ha encargado de destruir países latinoamericanos. Ejemplo de ello tenemos la visita de Francisco a Cuba y sus reuniones secretas con los Castro mientras ignoraba a las damas de blanco y apresaban ciudadanos en la isla. Los encuentros con Cristina Fernández de Kirchner en Argentina y su apego a Nicolas Maduro en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, tanto así que a este último le regaló un Cristo crucificado en el martillo del comunismo, el cual besó y mostró como una imagen religiosa.

Francisco, por otra parte, no ha dejado dudas en cuanto a su perfil ideológico, ni deja nada sujeto a la interpretación. Para el actual Papa el dinero es malo (más precisamente «estiércol del diablo») y la economía de mercado es un sistema que genera exclusión, pobreza y miseria. Pero cae en una deplorable contradicción cuando mantiene silencio sobre las fortunas grotescas y mal habidas de los Castro, los Chavez y los Maduro que fueron robadas a sus pueblos y condena la fortuna de Donald Trump lograda con el fruto de su trabajo en la competencia del capitalismo y el libre mercado.

El Papa muestra asimismo sus colores rojizos a la hora de nombrar a los prelados de la Iglesia en distintos países. Tal fue el caso del nombramiento de Juan de la Caridad García Rodríguez como Arzobispo de La Habana en sustitución del apóstata Jaime Ortega Alamino. Semanas después de asumir el cargo, el nuevo arzobispo generó una enconada polémica al declarar que no quería que en Cuba "haya un capitalismo ni nada por el estilo, sino que el socialismo progrese" para ir "hacia adelante en una sociedad justa y equilibrada y de hermandad".

Ahora bien, a pesar de todos los argumentos que he expuestos en este trabajo, no creo que Jorge Bergoglio sea un malvado que se proponga destruir a la Iglesia Católica. Pero estoy convencido de que es un ignorante y un fanático que pone en peligro la unidad y la integridad del edificio milenario de la Iglesia fundada por el hijo de Dios durante su residencia en la Tierra. Porque hay que ser un ignorante económico para preferir la miseria del  capitalismo de estado de Cuba y Venezuela antes que la prosperidad del capitalismo de libre mercado de Estados Unidos e Inglaterra.

Y hay que ser un fanático ideológico para hacer causa común con una ideología fracasada que ha causado tanta hambre, miseria y muerte dondequiera que ha sido impuesta por la violencia en el mundo. Una ideología que hace pobres a los ricos, hace más pobres a los pobres y los convierte a todos en esclavos. Si alguno tiene dudas que se lo pregunte a los cubanos y los venezolanos.

Alfredo M. Cepero
alfredocepero@bellsouth.net
@AlfredoCepero
La Nueva Nación  
Director de www.lanuevanacion.com
Estados Unidos

ALBERTO BENEGAS LYNCH (H): LA AUTOCRÍTICA QUE DEBERÍAMOS HACER LOS LIBERALES

En alguna oportunidad he pronunciado una conferencia sobre este tema, ahora lo retomo con nuevas observaciones y enfoques adicionales. 

Hay cuatro planos en este asunto que estimo de gran interés. 

En primer lugar, un interrogante clave: ¿de quién es la responsabilidad de que haya gente de buena fe, honesta intelectualmente e inteligente que quiere sinceramente el bienestar de todos pero que rechaza de plano las recetas liberales? Me parece que la conclusión inexorable es que la culpa de semejante situación recae en nosotros, los liberales. 

Este fenómeno se observa de modo extendido pero muy especialmente en ciertos escritores, pintores, escultores, músicos y sacerdotes. Es llamativo pero es habitual que el problema indicado se encuentre radicado en personas que apuntan alto en el plano espiritual y creativo y que no quieren “descender a territorios con ruido a metálico”. Cuando se pronuncian sobre asuntos sociales y económicos suelen aconsejar medidas que en la práctica perjudican a los más débiles, que son los que precisamente desean proteger. Y no parece haber salida pues están empantanados en aquellas líneas argumentales. 

Como queda dicho, esto se debe a que nosotros, los liberales, no somos capaces de trasmitir el mensaje adecuadamente. Y no se trata de “vender bien la idea” puesto que las ideas no se venden. La comercialización propiamente dicha no requiere para nada que se le explique al consumidor el proceso productivo por el cual se parió un dentífrico o un desodorante. Es suficiente con que se le trasmita las ventajas del uso del producto en cuestión. 

Sin embargo, con las ideas la naturaleza del proceso es completamente distinta. A menos que estemos frente a un fanático que toma la idea sin fundamento alguno, el receptor demanda que se le presente la genealogía y el fundamento de lo expuesto, no simplemente el producto final. Desde luego que no es que el mensaje no deba pulirse y presentarse adecuadamente, muy por el contrario esto es muy necesario para la adecuada comprensión y aceptación por parte del interlocutor. 

Y aquí viene la deficiencia. Por ejemplo, no somos suficientemente eficaces en trasmitir el concepto de que las medidas que despilfarran capital lastiman severamente a todos pero muy especialmente a los más necesitados. Como no hay de todo para todos todo el tiempo, es indispensable asignar derechos de propiedad a los efectos de su mejor uso: quienes dan en la tecla en lo que necesita el prójimo obtienen ganancias y quienes yerran incurren en quebrantos. Esto ocurre en mercados abiertos y competitivos y no allí donde los pseudoempresarios obtienen privilegios del poder de turno, siempre a expensas de sus semejantes. 

En lugar de estarse quejando porque la gente no entiende la postura liberal, es mucho mejor preguntarse y repreguntarse por qué uno es tan inepto para trasmitir el mensaje. Y como tendemos a ser más benévolos con uno mismo que con los demás, este ejercicio nos ayuda a hacer mejor los deberes al efecto de dictar una clase mejor, escribir un ensayo, artículo o libro de mejor calidad o pronunciar una conferencia mejor fundamentada. 

También en esta primera sección debe hacerse notar el desconcierto que producen algunas propuestas como, por ejemplo, en el tema jubilatorio. En lugar de apuntar a que cada uno haga lo que le de la gana con el fruto de su trabajo hay quienes sugieren achatar la pirámide para que todos reciban lo mismo independientemente de sus aportes o estirar la edad jubilatoria. Para esto último tengo una propuesta mejor: imponer la edad de 200 años para jubilarse con lo cual el atraco queda más claro. 

En segundo lugar aludo a quienes consideran que para presumir de rigurosos se sienten compelidos a introducir lenguaje sibilino en sus presentaciones A veces extienden el método a doctorandos para impresionar al tribunal correspondiente. Lamentablemente no toman en cuenta lo consignado por Karl Popper en cuanto a que “la búsqueda de la verdad sólo es posible si hablamos sencilla y claramente, evitando complicaciones y tecnicismos innecesarios”. “Para mí, buscar la sencillez y lucidez es un deber moral de todos los intelectuales: la falta de claridad es un pecado y la presunción un crimen”, decía. 

El tercer asunto se refiere al caso argentino. Los hay quienes pretenden poner la carreta delante de los caballos y fundar un partido político liberal antes de haber dado en grado suficiente la batalla cultural, con lo cual naturalmente el fracaso es seguro. La política significa ejecutar ideas y no puede ejecutarse aquello que no se sabe en que consiste. Como ha escrito Anthony de Jasay, “no es imposible poner la carreta delante de los caballos, es poco práctico”. En el caso argentino la situación es más grave debido al peligro que se corre en la actual circunstancia por lo que el fraccionamiento y dispersión de la nueva oposición (aun con los fracasos de la gestión anterior) resta posibilidades de defender en estos momentos temas esencialísimos como la libertad de prensa y lo que queda en pie de la Justicia.

Respecto a que es interesante lo del partido político liberal pero no es el momento lo ejemplifico con lo escrito por Ortega: cuenta que frente a todo lo que decía un sacerdote que celebraba misa su monaguillo repetía “Ave María purísima”, a cierta altura el cura perdió la paciencia y le dijo a su ayudante “mira, lo que dices es interesante pero no es el momento”. 

Por último pero no por ello menos importante, un capítulo sobre el que debe machacarse: muchos liberales presentan estudios de gran provecho y sofisticación pero dejan de lado los cimientos del edificio de la libertad. Es similar a que un arquitecto pretenda comenzar por el techo la construcción de una casa sin prestar atención a los cimientos. Es claro que en este caso las perspectivas de la edificación no son halagüeñas. Igual ocurre en las ciencias sociales, en este caso aludo a la necesaria explicación del libre albedrío sin lo cual la libertad se convierte en mera ficción. 

En este sentido, resulta clave comprender que los humanos no somos solo kilos de protoplasma sino que tenemos estados de conciencia, psique o mente que se distingue del cerebro. Como apunta el premio Nobel en neurofisiología John Eccles, el no estar determinados por los nexos causales inherentes a la materia permite revisar los propios juicios, contar con ideas autogeneradas, distinguir entre proposiciones falsas y verdaderas, asumir responsabilidades y la posibilidad de llevar a cabo juicios morales. 

Sin embargo, se observa el avance del materialismo filosófico o determinismo físico (para recurrir a la terminología popperiana). Los humanos no somos loros, aun más complejos pero no loros al fin. Tenemos la capacidad de decidir entre diversas posibilidades y retractarnos. Antes he citado al premio Nobel en física Max Planck y a los filósofos John Hospers y Antony Flew, que subrayan la diferencia entre la concatenación de causas en el mundo material y los motivos en la mente humana. 

En el caso argentino refleja lo dicho entre tantos ejemplos la posición del ex miembro de la Corte Suprema de Justicia Eugenio Zaffaroni, quien es abolicionista al mantener que a los delincuentes no hay que castigarlos pues no son responsables de sus actos. El silogismo es correcto si se parte de la premisa del determinismo físico, pero el problema estriba en que la premisa no se sostiene. Por su parte, no pocos de los psiquiatras son materialistas lo cual no deja de ser curioso ya que la psicología es el estudio de la psique y, sin embargo, rechazan la existencia de la psique unida pero diferente del cerebro, y así sucesivamente con otras profesiones como la economía vía el denominado neuroeconomics. 

Nada se gana con detenidas elaboraciones sobre política monetaria, fiscal o laboral ni sobre la relevancia de marcos institucionales compatibles con la protección a los derechos si previamente no se ha entendido la base de la libertad.

Suelo ilustrar lo dicho con esa contradicción en los términos denominada “inteligencia artificial” puesto que la inteligencia requiere libertad de elegir (además, la etimología remite a inter-legum, esto es leer adentro, captar esencias, expresar sentimientos etc), lo cual no hacen los aparatos que solo responden a una programación previa. 

Por su parte, el lingüista Noam Chomsky señala: “No hay forma de que los ordenadores complejos puedan manifestar propiedades tales como la capacidad de elección […] Jugar al ajedrez puede ser reducido a un mecanismo y cuando un ordenador juega al ajedrez no lo hace del mismo modo que lo efectúa una persona; no desarrolla estrategias, no hace elecciones, simplemente recorre un proceso mecánico”. 

El uso metafórico algunas veces se convierte en sentido literal, tal es el caso también de las expresiones “memoria” y “cálculo” aplicadas a los ordenadores. Como apunta Raymond Tallis, aplicar la idea de memoria a las computadoras es del todo inadecuado puesto que “la memoria es inseparable de la conciencia”. En el mismo sentido, este autor destaca que en rigor las computadoras no computan ni las calculadoras calculan puesto que se trata de impulsos eléctricos o mecánicos sin conciencia de computar o calcular. 

Thomas Szasz se refiere a otra metáfora pastosa en cuanto a la llamada “enfermedad mental” cuando esto contradice la noción de la patología que enseña que una enfermedad es una lesión orgánica, de tejidos y células y, por tanto, no puede atribuirse a comportamientos e ideas. Una cosa son los problemas químicos, desajustes en los neurotrasmisores y la sinapsis en el cerebro y otra es la mente. También Szasz muestra errores de algunas interpretaciones de las neurociencias en la materia. 

Howard Robinson apunta: “Lo físico es público en el sentido de que en principio cualquier estado físico es accesible (susceptible de percibirse, de conocerse) para cualquier persona normal […] Los estados de conciencia son diferentes porque el sujeto a quien pertenecen –y solo ese sujeto– tiene un acceso privilegiado a eso” (lo cual no quiere decir que todo lo físico pueda tocarse o, en su caso, siquiera verse, como los campos gravitatorios, las ondas electromagnéticas y las partículas subatómicas). 

Juan José Sanguineti resume bien el problema al escribir: “Los actos intencionados son de las personas, no de las partes ni potencias de las personas […] Expresiones como ‘mi cerebro cree’, ‘mi hemisferio izquierdo interpreta’, ‘la neocorteza percibe’, ‘las neuronas deciden’, ‘el hipocampo recuerda’, ‘mi sistema límbico está enfadado’ carecen de sentido, igual que atribuir a cosas como células o grupos de células actos como entender, tomar decisiones, preferir etc. […] Se puede decir mi ojo ve, aunque sería más exacto decir yo veo con mis ojos”.

La tecnología y específicamente la robótica prestan servicios notables a la humanidad, de lo cual no se sigue que deban confundirse con los atributos humanos. Desafortunadamente es un lugar común concluir que la tecnología conspira contra el empleo sin percatarse que libera recursos humanos y materiales para atender necesidades que no podían atenderse debido a que los recursos estaban esterilizados en otros áreas. Por su lado, en este contexto, el empresario está interesado en capacitar al efecto de sacar partida de los nuevos arbitrajes. 

En resumen, los liberales no solo debemos estar atentos a nuevas contribuciones en un largo peregrinaje sin término de corroboraciones provisorias abiertas a posibles refutaciones sino que debemos corregir prioridades y pulir mensajes.

Enviado a nuestros correos por
Jo-ann Peña Angulo 
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Alberto Benegas Lynch (h) 
@abenegaslynch_h 

Con la autorización del autor se publican sus artículos en Ideas en Libertad.  Fue publicado originalmente en https://www.elcato.org/la-autocritica-que-deberiamos-hacer-los-liberales