domingo, 30 de diciembre de 2018

ACTUALIZACIÓN, DOMINGO 30-12-2018, EL REPUBLICANO LIBERAL

JOSÉ IGNACIO MORENO LEÓN, VENEZUELA, LA TRANSICIÓN IMPOSTERGABLE Y EL LIDERAZGO NECESARIO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 16 minutos
Se agota un año más del siglo XXI con una Venezuela inmersa en profunda crisis que ni él gobierno, ni muchos de los que fungen como voceros de la oposición parecen entender en sus justas dimensiones. Se trata de una compleja crisis que puede identificarse en tres factores o elementos constitutivos de la misma: el colapso del rentismo petrolero, la profunda crisis del sistema educativo, y la crisis de valores y principios que representa la más grave amenaza a la institucionalidad democrática y al futuro del país. Pero el análisis de esos factores no puede realizarse con una visión ... más »

JUAN RAMÓN RALLO, LOS ARANCELES DESTRUYEN LA ECONOMÍA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 29 minutos
Suele decirse que la ciencia económica nació, de manos de Adam Smith, como una reacción frente al proteccionismo que representaba el pensamiento mercantilista dominante en la época. Se trata de un relato excesivamente simplificado (ni la ciencia económica nace con Smith, ni el mercantilismo era única ni especialmente un movimiento contra la libertad comercial), pero con un poso de verdad: uno de los primeros grandes consensos que se alcanzaron en Economía fue el de las bondades del libre comercio y el de los enormes perjuicios de los aranceles sobre el conjunto de la sociedad. Por... más »

LEANDRO AREA PEREIRA, GUYANA, COLOMBIA Y VENEZUELA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 36 minutos
Ahora que al gobierno venezolano y a tan poco del 10 de enero le ha dado por re encauchar el cuento del anti imperialismo yanqui y la defensa de la soberanía, es oportuno reflexionar sobre los límites y las fronteras territoriales venezolanas en su conjunto, en torno a las cuales arrastramos un expediente voluminoso de despojo y desvergüenza. No es nuevo este prontuario. Sin ser el país petrolero, pantallero, camorrero y socialista, insólito de ahora, al menos desde 1830, fecha en la que nos separamos de la Gran Colombia, ya Venezuela, aunque todavía rural, agropecuaria y apenas ci... más »

JOSÉ DOMINGO BLANCO, LA REVOLUCIÓN PERNIL

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 44 minutos
Es casi obligatorio en diciembre, el último mes del almanaque, hacer un recuento de lo más trascendente del año que casi termina. 2018 está a muy pocos días de finalizar y, en resumen, el grado de putrefacción del Estado -aunado al retroceso, deterioro y pobreza que han venido arrastrando- no se detuvo. Este desgobierno no metió reversa, ni enmendó sus errores porque, lo que para nosotros son aberraciones con consecuencias nefastas; para ellos, son la garantía de perpetuidad y control. Ni en 2018, ni en ninguno de los años que suma en su haber el chavismo/madurismo, han aplicado l... más »

LEANDRO RODRÍGUEZ LINARES, ¡ALÉGRATE VENEZUELA!

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Lo dicho en el artículo anterior, estas fechas son hoy en Venezuela un trajinar de lágrimas, somos un país desarraigado, al que le quitaron costumbres, tradiciones y desmembraron familias, amén de las tragedias diarias que todos conocemos. El 2018 se marcha como el peor año de nuestra historia, pero ¡Animo! Todo cambiará a partir del 2019. Estas líneas no tratan de rebuscar un aliento falseado, ni repetir promesas aéreas que intentan manipular las esperanzas de un pueblo sacrificado a niveles inhumanos ¡No! estás líneas están basadas en hechos, en ciencia, en la real realidad. A nu... más »

ESTHER PEROZO, SIGAMOS ADELANTE ¡SI SE PUEDE!

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Cuando vemos un hermano de patria comiendo de la basura y solo se nos ocurre tomarle una foto para poder subirla en redes sociales y hacer de ello una gran noticia, sin pensar en hacer algo para tratar de cambiar esa situación aunque el responsable sea un gobierno indolente. Cuando ves que el frente de tu casa está lleno de basura y solo esperas que sea ese mismo gobierno indiferente quien la recoja. Cuando sales a votar por quien sabes que no solucionara tu problema porque por el contrario ellos son el problema, pero se aprovechan de tu hambre y te ofrecen villas y castillos que n... más »

JOSÉ IGNACIO MORENO LEÓN, VENEZUELA, LA TRANSICIÓN IMPOSTERGABLE Y EL LIDERAZGO NECESARIO


Se agota un año más del siglo XXI con una Venezuela inmersa en profunda crisis que ni él gobierno, ni muchos de los que fungen como voceros de la oposición parecen entender en sus justas dimensiones. Se trata de una compleja crisis que puede identificarse en tres factores o elementos constitutivos de la misma: el colapso del rentismo petrolero, la profunda crisis del sistema educativo, y la crisis de valores y principios que representa la más grave amenaza a la institucionalidad democrática y al futuro del país.

Pero el análisis de esos factores no puede realizarse con una visión estática; es decir sin tomar en consideración que el país está enfrentando un entorno global de cambios que se mueven a velocidades exponenciales en todos los ámbitos del quehacer humano. Se trata de la dinámica de innovaciones que caracterizan a las nuevas realidades globales que son el signo emblemático de los nuevos tiempos. Es por ello que estudiosos del tema como el sociólogo y expresidente de Brasil Fernando Enrique Cardozo ha identificado ese proceso como un nuevo renacimiento o una nueva revolución industrial.

Ese dinámico escenario mundial es un condicionante referencial que impone la necesidad de considerar en Venezuela la necesidad impostergable de promover una Transición y un Genuino Liderazgo para impulsar las transformaciones requeridas para que el país se deslastre de los errores del pasado y del presente y se inserte adecuadamente en la ruta del progreso, es decir, se incorpore -al fin- en el siglo XXI.

Pero para entender a cabalidad la perentoria necesidad de la transición requerida, a fin de echar las bases que nos permita superar la crisis y asegurar la gobernanza del cambio, se requiere entender que, como país, estamos entrando en una sociedad mundial sin fronteras y en una economía globalizada. Que estamos en un proceso evolutivo hacia el agotamiento de la tradicional democracia representativa que nació antes del telégrafo y el teléfono y, desde luego, antes de la televisión, de las computadoras y de internet. Ahora en la revolución de las telecomunicaciones y en la sociedad de la información y del conocimiento se impone una nueva forma de democracia.

Esos cambios que aceleradamente están surgiendo explican igualmente la crisis del liderazgo político tradicional -casi generalizada globalmente-. Ahora los ciudadanos bien informados y bien capacitados, gracias a las novedosas herramientas de la información y el conocimiento, tiene oportunamente la misma información de quienes aún pretenden fungir de representantes de las comunidades; es por ello que ya empieza a lucir como obsoleta la tradicional figura política de la representatividad, especialmente cuando, con frecuencia, esos supuestos representantes de la colectividad, actúan más en función de intereses personales, grupales y hasta crematísticos. Ahora está surgiendo un nuevo tipo de liderazgo que debe confrontar más temas y novedosos retos, de los que ocupaban a los lideres tradicionales, y entienden que -sin descartar los fundamentos ideológicos-, el pragmatismo está influyendo sensiblemente en el accionar de la nueva política.

Pero igualmente en la sociedad de la información y del conocimiento que se está configurando está surgiendo una nueva forma de gestionar el gobierno y la tendencia a redimensionar el mismo, con la conformación de una nueva gobernanza con limitado gobierno, ya que el ciudadano y la sociedad en general, ahora con mejor acceso a la información y mayor capacidad para gestionar directamente la solución de sus problemas, pueden reducir la injerencia de un poder central -con frecuencia entrabador- lo que implica un cambio novedoso en el juego del poder que está siendo característica de la nueva democracia. Una democracia que tiende a ser más participativa y eficiente, operando en nuevas formas de Estado y de gobierno más cercanos a los ciudadanos con un papel protagónico y liberados de muchas de las trabas y restricciones de las tradicionales instituciones de la vieja política.

Ese proceso de cambios en la política y en la gestión pública es lo que Anthony Giddens llama “democratizar la democracia”. Pero debemos resaltar que democratizar la democracia supone promover el Capital Social representado en la cultura cívica, la responsabilidad social, la ciudadanía y los principios éticos. Lo que implica que para esos cambios la educación -a todos sus niveles- adquiere una importancia de gran relevancia.
Así pues, frente a la profunda crisis que existe en el país y la demanda de las nuevas realidades globales, se impone el reto impostergable de lograr un sólido acuerdo político y social para impulsar un proceso de transición que permita -en un prudente plazo- promover con firme gobernabilidad, los fundamentos de un desarrollo incluyente, deslastrado del rentismo y sustentado en el logro de un capital humano bien educado y bien formado. Durante esa transición se debe impulsar igualmente la reforma integral de nuestra educación para acoplarla a las demandas del nuevo paradigma educativo que exige la sociedad de la información y del conocimiento. Un paradigma académico en el que el educando asume el papel protagónico del proceso de enseñanza-aprendizaje, con la notable incorporación de las nuevas tecnologías de información, la robótica y la realidad virtual. Pero igualmente esa nueva educación debe sustentarse en su nivel primario en un programa alimenticio infantil que asegure cerebros sanos, alimentados y motivados adecuadamente.

La transición debe además orientarse hacia la construcción de los fundamentos de la nueva democracia -una democracia de ciudadanos en la que ni el clientelismo ni el populismo puedan germinar-. Una democracia afincada además en sólidos principios éticos, como antídoto frente al cáncer de la corrupción. Todo lo cual supone que ese acuerdo para la transición debe formularse sin resabios ideológicos del pasado y sin pretender desconocer las nuevas realidades globales. Por lo que para impulsar esa gesta trascendente se requiere de actores que, parafraseando a Wisconsin Churchill, promuevan los cambios señalados pensando en las próximas generaciones y no motivados por unas próximas elecciones. Actores que entiendan además que, por encima de intereses políticos mezquinos y el juego obtuso de la politiquería, deben responder en función del interés de todos los ciudadanos y los grandes objetivos nacionales, y que en el ejercicio político actúen para servir a la sociedad y no para procurar oscuros beneficios personales

José Ignacio Moreno León
@Celaup
@Unimet

JUAN RAMÓN RALLO, LOS ARANCELES DESTRUYEN LA ECONOMÍA

Suele decirse que la ciencia económica nació, de manos de Adam Smith, como una reacción frente al proteccionismo que representaba el pensamiento mercantilista dominante en la época. 

Se trata de un relato excesivamente simplificado (ni la ciencia económica nace con Smith, ni el mercantilismo era única ni especialmente un movimiento contra la libertad comercial), pero con un poso de verdad: uno de los primeros grandes consensos que se alcanzaron en Economía fue el de las bondades del libre comercio y el de los enormes perjuicios de los aranceles sobre el conjunto de la sociedad. Por desgracia, la lección sigue siendo insuficientemente aceptada por el grueso de una población que, de tanto en tanto, vuelve a caer en veleidades proteccionistas: como si, en efecto, obligar a las familias y a las empresas a comprar los caros y malos bienes de consumo y de inversión fabricados por la industria nacional adoquinara nuestro camino hacia la prosperidad (y no únicamente el camino a la prosperidad de aquellos grupos de presión nacionales que son privilegiados por la protección arancelaria).

Afortunadamente, varios economistas —Davide Furceri, Swarnali Hannan, Jonathan Ostry y Andrew Rose en "Macroeconomic Consequences of Tariffs"— acaban de estimar conservadoramente los efectos del proteccionismo usando como base de datos la experiencia de 151 países distintos durante el período 1963-2014. Y los resultados son concluyentes: los aranceles reducen el PIB, la productividad, el empleo y la igualdad en aquellas sociedades que los implementan.

En particular, por cada incremento de los aranceles de 3,6 puntos porcentuales se produce, al cabo de cinco años, una caída de la productividad del 0,9% debido previsiblemente a las ineficiencias competitivas que promueve en el interior de la economía (menor competencia exterior, mayor oligopolización interior). Siendo la productividad el determinante básico del PIB, el estudio también halla, no por casualidad, una reducción del 0,4% en el mismo al cabo de ese lustro. Asimismo, y debido a la relación entre crecimiento económico y el empleo, también se detecta un aumento del paro de unas dos décimas y, nuevamente debido a las conexiones entre desempleo y distribución de la renta, un aumento de la desigualdad (medida por el índice Gini) de 0,15 puntos.

Tales perjuicios son notablemente mayores en el caso de economías desarrolladas (y, por tanto, mucho más especializadas e integradas en la división internacional del trabajo) que en el de las economías en vías de desarrollo: específicamente, por cada aumento de los aranceles de 3,6 puntos, el PIB de los países desarrollados se contrae más de un 1% (frente a alrededor del 0,3% en los países en vías de desarrollo). A su vez, los aranceles también resultan especialmente gravosos durante los periodos de bonanza y no tanto durante las recesiones (puesto que, a corto plazo, la protección arancelaria puede generar desviaciones de demanda que movilicen los recursos ociosos internos de un país a costa de agravar, claro está, las recesiones de sus socios comerciales). Es decir, los rearmes arancelarios son marcadamente negativos en una coyuntura como la actual y para algunas de las economías que ahora mismo están impulsando la presente guerra/negociación comercial.

Así pues, podemos afirmar que las intuiciones de los economistas clásicos, posteriormente refrendadas por la práctica totalidad de la profesión, eran ciertas: los países no se desarrollan aislándose del comercio global, sino que, por el contrario, apartarse de la globalización solo contribuye a minar su capacidad de crecimiento. Con aranceles, los consumidores locales salen perdiendo al verse forzados a comprar mala mercancía nacional y, del mismo modo, los empresarios locales salen perdiendo al verse forzados a abastecerse con malos inputs nacionales (minando consecuentemente su competitividad global). En realidad, los únicos ciertamente interesados en la protección exterior son aquellas empresas nacionales que se saben incapaces de competir con sus rivales extranjeros: es decir, aquellas que cabildean al poder político para que les otorgue una subvención a costa de establecer un gravoso impuesto sobre el desarrollo del resto de la economía. Robar a muchos para beneficiar a unos pocos. Lo paradójico es que muchas personas de izquierdas avalen el proteccionismo cuando, en el fondo, solo están defendiendo una política que perjudica a las mayorías sociales para prebendar a los grupos empresariales locales. Menos salarios, menos empleo y menos igualdad pero, eso sí, más ganancias monopolísticas para el capitalista nacional amparado por el Estado.

Juan Ramón Rallo
@juanrallo 

LEANDRO AREA PEREIRA, GUYANA, COLOMBIA Y VENEZUELA

Ahora que al gobierno venezolano y a tan poco del 10 de enero le ha dado por re encauchar el cuento del anti imperialismo yanqui y la defensa de la soberanía, es oportuno reflexionar sobre los límites y las fronteras territoriales venezolanas en su conjunto, en torno a las cuales arrastramos un expediente voluminoso de despojo y desvergüenza.

No es nuevo este prontuario. Sin ser el país petrolero, pantallero, camorrero y socialista, insólito de ahora, al menos desde 1830, fecha en la que nos separamos de la Gran Colombia, ya Venezuela, aunque todavía rural, agropecuaria y apenas civil, daba muestras de una pulsión huérfana, esquilmada, desvalida, violenta, mineral, caribe, inorgánica y trashumante en su sentido de la realidad.

¿Tendrá algo que ver esa fogosidad heroica y desbordada de nuestros libertadores con el relajamiento y la indolencia heredados hacia lo propio?

Las fronteras territoriales así como las mentales, sirven de contorno de identidad a individuos y naciones. Dentro de esas líneas imaginarias, inconclusas en fin y capilares, cada quien construye cordón umbilical para afirmarse en un terruño tribal.

Y un país se dibuja dentro de sus límites geográficos y los de Venezuela son cada vez más imprecisos en todos los sentidos.

Una nación también se demuestra en sus vaguedades y desilusiones, y en materia de fronteras y límites hemos sido tan epilépticos como erráticos.

Un Estado además se conoce por las omisiones que concluyeron en infortunios, y aquí el expediente es larguísimo y pesado.

Un país, en fin, se define por sus logros, y en materia territorial hemos dejado de ganar, cuando no perdido o entregado, más de lo imaginado.

En tal sentido, en Venezuela hemos tenido más y mejores diplomáticos que diplomacia. Ha sido más la pasión y la entrega individual y personalísima que la conciencia coherente del esfuerzo de conjunto; y cuando se va el labrador de sus propios desvelos, la siembra se pierde desechada.

Habrá que ver por qué el pasado y el presente histriónico y militar de caudillos, dictadores o gendarmes, cuyos méritos más prominentes son en vez de construcción de sociedad y ciudadanía los excesos de fuerza y la manía monumental por el cemento y la cabilla, ya ni eso, ha prevalecido sobre los esfuerzos civiles cotidianos.

Nuestra responsabilidad de precisar y defender los límites definitorios de identidad ha sido en su conjunto inconsistente y por tanto propiciatorio de derrotas y pérdidas que ni política, ni militar ni diplomáticamente hemos sabido, contadas son las excepciones, extraer de la lucha intestina que permanentemente nos carcome y pareciera saboreamos. Por eso es que tal vez hemos sido, en razón de causas y defectos que se retro alimentan, más reactivos que propositivos, convulsos antes que persistentes. Aspaviento, además de bochinche.

En este carnaval patriotero de invasiones supuestas, festejadas y manipuladas desde la impotencia política de los gobernantes, queda una vez más revelada la nave que al garete traslada su histórico fracaso a fuerzas exteriores e imperialistas y a “lacayos internos”, justificando así su arremetida contra la democracia y exhibiendo aguajeros, sin pudor y a la vista de tantos que los ríen en comparsa, soberana idiotez.

Leandro Area Pereira
leandro.area@gmail.com
@leandroarea

JOSÉ DOMINGO BLANCO, LA REVOLUCIÓN PERNIL


Es casi obligatorio en diciembre, el último mes del almanaque, hacer un recuento de lo más trascendente del año que casi termina. 2018 está a muy pocos días de finalizar y, en resumen, el grado de putrefacción del Estado -aunado al retroceso, deterioro y pobreza que han venido arrastrando- no se detuvo. Este desgobierno no metió reversa, ni enmendó sus errores porque, lo que para nosotros son aberraciones con consecuencias nefastas; para ellos, son la garantía de perpetuidad y control. 

Ni en 2018, ni en ninguno de los años que suma en su haber el chavismo/madurismo, han aplicado los correctivos que urgen para comenzar a enderezar la terrible situación económica, política, moral y social que vivimos en Venezuela, que empeora a pasos agigantados, causando daños muy profundos. Daños lamentables y dolorosos. La crisis la han “gerenciado” a su favor para que les produzca los réditos que los sostienen mal gobernando. Las últimas medidas, con las que Nicolás intentó hacernos creer que buscaba frenar la hiperinflación, fracasaron: el país se desangra, la corrupción sigue su escalada y el régimen se fortalece y alimenta de las ruinas que él mismo genera. Una especie de “corruptofagia” – si me permiten el término- que engorda a estos comunistas que, ¡por fin!, lograron hacerse con el poder, luego de cuatro décadas de dictadura de partidos. 

Hoy, este régimen acumula 20 años demostrando por qué el comunismo es una ideología que depende de la pobreza, de la opresión, del hambre y de las limosnas a las que acostumbran a los ciudadanos que transforman en pacíficos mendigos. ¡Han tenido éxito! Porque han tenido años en el poder y muchos recursos. Porque cuando un grupo de ciudadanos sale a las calles a protestar por un trozo de pernil que no llegó en la caja Clap como les ofrecieron, en vez de rechazar al promotor del hambre y la pobreza inducida, entonces, sin duda, este régimen demuestra que ha logrado su objetivo y que, hecho el paisa, Maduro le mete la sobre marcha a su proyecto hegemónico, se pondrá de nuevo la banda presidencial el 10 de enero -¿o antes?- se juramentará donde le apetezca y seguirá imponiendo este modelo destructivo, sin importarle si los gobiernos del mundo lo desconocen. ¡Se ha dado inicio a la Revolución Pernil! 

El año que terminará dentro de escasos días encierra una tragedia desproporcionada que supera a todas las anteriores. Fue un año hostil y sórdido para muchos venezolanos que, a pesar de las tristezas, la soledad y la fragmentación de las familias, nos resistimos a bajar la Santamaría o acallar nuestros reclamos. 2018 fue infinitamente cuesta arriba para quienes seguimos de pie en Venezuela. Fue una prueba de resistencia que, mes tras mes, aumentó sus niveles de dificultad hasta llevarnos casi a la asfixia. Muchos, no resistieron las manos estranguladoras del régimen en sus cuellos. Algunos se marcharon. Quizá muchos, en especial nuestros jóvenes, para aumentar el dolor de tantos hogares desmembrados. Otros, más viejos o enfermos, murieron esperando ver algo de condolencia en los ojos de este monstruo en que se ha convertido el Estado ¿Saben que es lo más inquietante? Que aún no se vislumbra la calma. Tampoco el cambio. Y entonces, es cuando todo parece indicar que nos espera un 2019 no muy diferente; a pesar, de las hojas de ruta y los planes estratégicos para la reconstrucción del país una vez que logremos extirpar este cáncer que diezma a Venezuela. Tenemos muchos “Día Después”. Y lo celebro. Celebro esas iniciativas que hablan de la reconstrucción de nuestra nación. Solo siento que falta algo importantísimo: ¿cuál es el plan para los días anteriores; el que nos lleva con éxito a ese “Día Siguiente”? 

Todos los que somos dolientes, los que padecemos en carne viva estás llagas abiertas y supurantes que arden en nuestro gentilicio y en nuestro amor por Venezuela, seguimos apostando por esa sociedad civil que no quiere tirar la toalla. No es cualquier cosa la que está en juego: es nuestra Venezuela, es nuestra gente. ¡Es nuestra tierra devastada por unos delincuentes a quienes la Navidad les dura todo el año porque saquearon al país y están disfrutando el botín, que es algo más que hallacas, un pernil y un pan de jamón! 

Los venezolanos hemos sido testigos –incluso protagonistas- de lo que, espero, dentro de unos años será parte de una historia oscura y muy dolorosa que debe ser contada para que nunca jamás se repita. Y, por favor, léanlo con el énfasis que quiero imprimirles a esas palabras: ¡nunca jamás! Así que, quizá no será ésta; pero, vamos a enfocarnos y a trabajar para que la Navidad de 2019 no se parezca a esta, y por fin, después de 20 años, recibamos un año venturoso y feliz, como merecemos.
  
Qué el Niño Jesús escuche nuestras súplicas y nos sorprenda con el regalo país que todos anhelamos. Nos reencontraremos en 2019, mis apreciados lectores. Tengan todos, la mejor Navidad posible.

José Domingo Blanco
@mingo_1

LEANDRO RODRÍGUEZ LINARES, ¡ALÉGRATE VENEZUELA!


Lo dicho en el artículo anterior, estas fechas son hoy en Venezuela un trajinar de lágrimas, somos un país desarraigado, al que le quitaron costumbres, tradiciones y desmembraron familias, amén de las tragedias diarias que todos conocemos. El 2018 se marcha como el peor año de nuestra historia, pero ¡Animo! Todo cambiará a partir del 2019.

Estas líneas no tratan de rebuscar un aliento falseado, ni repetir promesas aéreas que intentan manipular las esperanzas de un pueblo sacrificado a niveles inhumanos ¡No! estás líneas están basadas en hechos, en ciencia, en la real realidad. A nuestra nación le deparan todos los buenos augurios en el año que comenzará el próximo martes primero de enero ¿Por qué? Le explicamos los motivos:

En primer lugar, las protestas de calle no son la única forma de protestas, de demandar, de efectuar acciones contra un régimen apátrida como el castrismo venezolano, la irreverencia electoral del pueblo demostrada este año y en el anterior denota un contundente rechazo al gobierno (y sus instituciones secuestradas) que retumbó en todos los rincones del planeta, tanto que cuadros y personajes icónicos del chavismo continúan abandonado un proyecto retencionista del poder vía necesidades creadas, violencia y bajo la más absoluta petróleodependencia que jamás se haya conocido. El chavismo es tan rechazado dentro como fuera del país.

En segundo lugar, al régimen se le acabaron los financiamientos legales, ante la incertidumbre creada de cara al 10 de enero ni China se presta para procesar nuevos créditos, sus demás socios solo quieren pagos en divisas, que no poseen por haber consumado la premeditada destrucción del aparato productivo, o petróleo, el que tampoco posee tras haber destruido la otrora tercera petrolera del mundo. Sí bien es cierto, el país cuenta con riquezas infinitas a las que echa mano el gobierno como si fueran sus patrimonios familiares, toda negociación post 10 de enero se sumerge en un mar de riesgos con más consecuencias negativas que favorables, este tipo de financiamiento es extremadamente débil e insuficiente.

En tercer lugar, luego de la investidura ante la ANC, Maduro y todo su gobierno perderá la protección/inmunidad que revierte a los gobiernos constitucionales, legítimamente electos y proclamados, serán objeto de derecho como cualquier ciudadano común lo cual es sumamente importante, pues penden sobre ellos infinidad de presuntos delitos que van desde corrupción globalizada, crímenes de lesa humanidad, entre otros no menos graves.

En cuarto lugar, el chavismo no es solo un problema para los venezolanos, es un problema para la región, la diáspora venezolana afecta las economías de los países del continente, diáspora que la región está dispuesta a contribuir decididamente para que cese, para que cese el país debe reencaminarse por el camino constitucional y democrático.

En quinto lugar, la unión se está fraguando, no solo entre las organizaciones partidistas, sino entre todos los sectores del país, entre los venezolanos que a duras penas comprendieron que el trabajo y el esfuerzo propio es el camino al bienestar, no exiguos bonos ni insultantes cajas de comida, dicho sea de paso, partidizadas. Hoy por hoy, al chavismo lo repudian más quienes infantilmente creyeron en él que quienes siempre le han criticado sesudamente.

Sumemos la importancia geopolítica de Venezuela en el contexto sudamericano, la cada vez más aprisa debacle de todo lo público y privado, las deudas internacionales que el gobierno no puede honrar, las sanciones de las que ha sido objeto por quebrantar todo espectro legal y democrático, demás flagelos rojos rojitos cuyas consecuencias no se hacen esperar. Cuando este 31 llegue la media noche desee con toda firmeza un ¡Feliz año nuevo! Por que lo será.

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com 
@leandrotango    

ESTHER PEROZO, SIGAMOS ADELANTE ¡SI SE PUEDE!

Cuando vemos un hermano de patria comiendo de la basura y solo se nos ocurre tomarle una foto para poder subirla en redes sociales y hacer de ello una gran noticia, sin pensar en hacer algo para tratar de cambiar esa situación aunque el responsable sea un gobierno indolente.

Cuando ves que el frente de tu casa está lleno de basura y solo esperas que sea ese mismo gobierno indiferente quien la recoja.

Cuando sales a votar por quien sabes que no solucionara tu problema porque por el contrario ellos son el problema, pero se aprovechan de tu hambre y te ofrecen villas y castillos que no llegan.

Cuando no te importa jugar con la salud de los niños, ancianos, enfermos terminales, etc, porque solo te interesa sumar unas cifras más a tu cuenta bancaria vendiendo a altos costos los medicamentos.

Cuando llegamos a los hospitales públicos y solo encuentras desesperanza y una inmensa desolación al ver que en muchos casos hay médicos que sacan de sus carteras alguna pastillas para aliviarte tu mal, pero, en otros casos solo están sumergidos en sus redes sociales con la presente excusa “no tenemos nada“, cuando en muchos casos el solo hecho que el paciente se sienta seguro y que se está haciendo algo para aliviar su mal le da un poquito de esperanza, en muchos casos hay que dejar de ser ciencia y colocarse el disfraz de humano. Reconozco y aplaudo la labor de los médicos y enfermeros venezolanos en su gran mayoría, que además de su juramento hipocrático están llenos de una sensible calidad humana que sobre pasa las barreras de un gobierno ineficiente que los limita en su trabajo diario. Sin embargo, otros están arropados con la misma cobija con la que se cubre el gobierno, la indolencia e incapacidad y no salen de la zona de confort de sus redes sociales sin importarles que al frente este muriendo un ser humano, total sin insumos no podemos hacer nada, sáquelo de aquí es la frase más utilizada en los hospitales venezolanos. Dando como resultado la muerte masiva de venezolanos por falta de atención y medicamentos. Esto no es una película de ficción, tal vez hasta se pueda hacer pero basada en hechos reales de

los distintos hospitales de un país petrolero. Una película con personajes reales, como por ejemplo Egdy Alexander Marin Ulasio, venezolano de 50 años de edad, muerto después de recorrer varios hospitales de la ciudad de Maracaibo incluyendo el “grandioso” Hospital Militar, muerte causada por más de cinco infartos, por el simple hecho de no haber algo tan vital como lo es el oxígeno, y puedo mencionarlo porque lo viví, pero ¿cuántos venezolanos más murieron ese mismo día?, víctima de este sistema que si no nos mata la falta de medicamento, es por hambre, por la inseguridad, por accidentes causados por el mal estado de las carreteras, por la anarquía o por simplemente vivir bajo el régimen disfrazados de socialista, donde lo único que reparten es la pobreza, en donde la única igualdad es ser todos pobres, mientras ellos viven en su capitalismo salvaje.

Un país que ahora invitan a “ahorrar” en Petros, que tiene tres satélites en el espacio, que está lleno de los minerales más envidiados, que posee la segunda reserva de gas del planeta, (pero que en sus estados no hay gas), el segundo caudal de agua dulce más grande del planeta, pero el agua no llega por tubería regularmente, tiene una de las reservas de oro más grande del mundo, pero con todo esto, tiene la tasa de mortalidad más alta tanto por inseguridad, desnutrición, indolencia. Y además seamos unos de los países con más pobreza en el mundo.

Hoy se nos mueren los venezolanos, se nos mueren nuestros abuelos, nuestras madres, nuestros hijos pero también se muere nuestra amada Venezuela y tu venezolano: ¿qué harás para evitar que muera nuestra amada Venezuela? Qué hacemos con tanta capacidad, inteligencia, voluntad, nuestro país está lleno de riquezas, no solo las naturales también es rico en talentos, los venezolanos somos admirados en el mundo por nuestra inteligencia, por nuestra educación, si nos tomamos de las manos como hermanos y unimos nuestras fuerzas no habrá poder humano que pueda detenernos, venzamos la apatía, la tristezas, la desesperanza y levantémonos como el ave fénix y reconstruyamos lo que hoy han destruido los que reparten pobreza, descubramos nuestros corazones y a través del espejo veámonos reflejado en cada uno de los que hoy seguimos caminando nuestras calles y recordemos que a pesar de lo que vivimos los buenos somos más. Desde Unidad Visión Venezuela aquí seguiremos luchando por un mejor país, por el país que queremos y merecemos, un país sin odio, sin rencor, sin división y sin un gobierno hambreador que se burla y alimenta de las necesidades de su pueblo. ¡Sigamos adelante que si se puede!

Esther Perozo,
@stherp1
@visionvenezuela