domingo, 24 de febrero de 2019

ACTUALIZACIÓN, DE "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, DEL DOMINGO 24-02-2019,

CARLOS ALBERTO MONTANER, SONDEOS EN CUBA: ¿QUÉ PIENSAN LOS CUBANOS?

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 5 minutos
CubaData ha sondeado a la sociedad cubana. Le ha preguntado con relación a la nueva Constitución que se votará en el referéndum del 24 de febrero. Según la muestra, el 42.4% dirá SÍ. El 41.6% optará por el NO y el 16% no votará. Es un “empate técnico”, pero los del NO, más los que no votarán, suman un 57.6% del censo electoral, pese a que les han negado el acceso a la radio, la televisión o a los medios escritos nacionales, en medio de una feroz campaña de intimidaciones, amenazas, golpizas y arrestos. Defender el NO equivale a “traición a la patria”. Entre otros, Guillermo Toledo,... más »

ANTONIO SÁNCHEZ GARCÍA, DONALD TRUMP, VENEZUELA Y AMÉRICA LATINA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 14 minutos
El acto celebrado el pasado 18 de febrero en La Florida con la participación estelar del presidente norteamericano Donald Trump y su esposa constituye un hito en la historia de la liberación de Venezuela del cáncer castro comunista inoculado por el populista venezolano Hugo Chávez y su caudillismo militarista, que trasciende con mucho las estrictas fronteras de la Venezuela aherrojada por los ejércitos cubanos. Pues como jamás nunca antes, desde los tiempos de la imperdonable traición de John Kennedy hacia los comandos invasores que fueron a dejar sus vidas sobre Playa Girón y much... más »

FERNANDO EGAÑA, EL CAMINO DE LOS CAMINOS

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 22 minutos
Una encrucijada es un cruce de caminos. Pueden ser pocos, al menos dos, o pueden ser muchos. A veces, una crisis generalizada en un determinado país se asemeja a la idea de una encrucijada. Se puede salir de ella por un camino o por otro. Pero ese no es el caso de Venezuela. No estamos ante una encrucijada, en lo que se refiere a la posibilidad de superar la hegemonía. No estamos, por tanto, ante un cruce de caminos. No. Hay un sólo camino. La tragedia venezolana no admite otro camino que no sea la salida de Maduro y los suyos por alguno de los variados mecanismos que dispone la Co... más »

FERNANDO MIRES, ELOGIO AL ERROR POLÍTICO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 40 minutos
La política se hace día a día, su curso es vertiginoso. Está sometida, digámoslo así, a un plebiscito cotidiano, razón que obliga a reposicionar permanentemente los antagonismos y, por supuesto, a cometer errores. La política se conjuga en tiempo presente y los enemigos de ayer pueden ser los amigos de hoy, o viceversa, hecho que escandaliza a moralistas y puristas que conciben a la política como una práctica sacramental sujeta a una normatividad comparable a los dogmas de las religiones. 1. En uno de sus recientes artículos, Mibelis Acevedo, talentosa columnista de El Universal d... más »

ALBERTO JOSE HURTADO B., ARROZ, TRUEQUE Y DINERO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 59 minutos
En economías con hiperinflación el dinero deja de cumplir sus funciones. De manera progresiva la moneda de curso legal deja de usarse como depósito de valor, patrón de pagos diferidos y medio de cambio, mientras que continúa utilizándose como unidad de cuenta porque así lo establece la ley. El abrupto incremento de los precios hace que los ciudadanos dejen de confiar en la moneda local, desistan de su uso y la sustituyan por divisas con mayor poder de compra. Esta sustitución informal de monedas persiste hasta que la intensificación del fenómeno hiperinflacionario coarta el poder a... más »

ESTHER PEROZO, EN LA RUTA A LA EXCELENCIA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
El derecho a una vida digna, es un derecho ya desaparecido en el estado Zulia y en todo el país. Maracaibo mi ciudad natal y donde aún vivo, si es que se le puede llamar vida, localidad que desde hace muchos años fue bautizada como la tierra del sol amada porque esa es su fuente de luz, ya que a pesar de haber sido la primera ciudad con luz eléctrica también es la urbe con el peor servicio eléctrico de toda Venezuela, en las que pasamos hasta 10 horas al día sin el servicio y muchos sectores desde el mes de diciembre no disfrutan del servicio ni de vez en cuando, debido a transform... más »

CARLOS ALBERTO MONTANER, SONDEOS EN CUBA: ¿QUÉ PIENSAN LOS CUBANOS?


CubaData ha sondeado a la sociedad cubana. Le ha preguntado con relación a la nueva Constitución que se votará en el referéndum del 24 de febrero. Según la muestra, el 42.4% dirá SÍ. El 41.6% optará por el NO y el 16% no votará. Es un “empate técnico”, pero los del NO, más los que no votarán, suman un 57.6% del censo electoral, pese a que les han negado el acceso a la radio, la televisión o a los medios escritos nacionales, en medio de una feroz campaña de intimidaciones, amenazas, golpizas y arrestos.

Defender el NO equivale a “traición a la patria”. Entre otros, Guillermo Toledo, desde Puerto Rico, director de Encuentro Nacional Cubano, y Rosa María Payá, desde todas partes, a cargo de Cuba Decide, han podido “colarse” muy trabajosamente por las escasas rendijas de las redes sociales que la Seguridad del Estado no ha conseguido clausurar. A lo que se agrega el trabajo infatigable de los disidentes: hay más de 100 cubanos en huelga de hambre en respaldo del NO, dirigidos por José Daniel Ferrer, un legendario disidente que ha sufrido constantes condenas y palizas.  

CubaData es una empresa asociada al Diario de Cuba, un buen periódico digital que se edita en Madrid. La preside el periodista Pablo Díaz y la codirige Salvi Pascual, profesor universitario y gran experto en informática. La encuesta se realizó pocos días antes del referéndum. Les preguntaron a 1000 cubanos a lo largo de todo el país. Los resultados son compatibles con la simple observación del desastre cubano y con lo sucedido en las naciones del Este de Europa sometidas al comunismo. 

A fin de cuentas, los cubanos son iguales a los demás seres humanos. Sesenta años de fracasos, promesas incumplidas y deterioro ostensible, hacen mella en las percepciones de cualquier sociedad. Hay que ser un idiota profundo para mantener las ilusiones en un inflexible sistema dirigido en exclusiva por el Partido Comunista, sin contra pesos ni evaluaciones independientes, pese a las historias de horror de una Isla sometida a los caprichos del café que crece en los pedregales, las inmensas vacas lecheras de la etapa del gigantismo soviético, o las dulces vacas enanas que cada familia tendría en su sala de estar para abastecerse de leche cuando colapsó el mundillo comunista. 

No es la primera vez que se realiza una encuesta fiable dentro de Cuba. A fines del 2014, el ingeniero Joaquín Pérez-Rodríguez, cabeza de The Campol Group, hoy, además, presidente del Instituto Pedro Arrupe, se propuso averiguar qué querían los cubanos de la Isla y, con la ayuda de varios matemáticos y sociólogos, logró hacer una evaluación no oficial en la que demostraba que el 82% de las personas entre 18 y 49 años estaban “Nada satisfechas” con el sistema económico que existe en Cuba. El porcentaje de insatisfechos descendía al 71 en los mayores de 50. Lo cuenta, muy descriptivamente, en su libro La voz cubana. 

Esa diferencia en las preferencias de “jóvenes” y “viejos”, o entre poblaciones “urbanas” y “rurales”, son típicas de cualquier sociedad. Los jóvenes creen en el futuro, quieren triunfar, viajar al extranjero, abrirse paso, son emprendedores. Los viejos son más conservadores, suelen temerles a los cambios. Un gobierno que ha cumplido 60 años en el control absoluto de la sociedad necesariamente ha sufrido un desgaste tremendo y no tiene la menor conexión emocional con sus coetáneos. 

No me extraña, pues, lo que, desde Cuba, dice José Gabriel Basterrechea, y en La Habana gane el NO auspiciado por los jóvenes. Lo afirma en su artículo “¿Qué ocurrirá este domingo en Cuba?”. Aunque también comparto su pesimismo sobre los resultados finales: “No me caben dudas que, en cualquier caso, habrá fraude electoral”. Y luego explica el cómo y el por qué: “En las Comisiones Municipales se alterarán los datos por órdenes de los primeros secretarios municipales, para no quedar mal ante sus autoridades superiores […] Nadie quiere perder las ‘ventajitas’ anejas a cualquier cargo importante en la Cuba, dizque socialista”.

Otro escritor, que prefiere no dar su nombre por temor a represalias, me explica cómo unas personas que rechazan totalmente el sistema, votarían SÍ: es la costumbre de la doble moral típica de las sociedades totalitarias. Están dolorosamente acostumbrados a la disonancia entre lo que creen, lo que dicen y lo que hacen. También prevalece la inercia generada por 60 años de gobierno monocolor. En las elecciones siempre se vota lo que indica el gobierno. Recuerdo a un candidato de las últimas cortes franquistas, en la primera mitad de los setenta, que tenía una forma sincera y candorosa de pedir el voto: “Vote por mí. ¿A usted qué más le da?”.

El último libro de CAM es una revisión de Las raíces torcidas de América Latina, publicada por Planeta y accesible en papel o digital por Amazon.

Carlos Alberto Montaner
@CarlosAMontaner  

ANTONIO SÁNCHEZ GARCÍA, DONALD TRUMP, VENEZUELA Y AMÉRICA LATINA


El acto celebrado el pasado 18 de febrero en La Florida con la participación estelar del presidente norteamericano Donald Trump y su esposa constituye un hito en la historia de la liberación de Venezuela del cáncer castro comunista inoculado por el populista venezolano Hugo Chávez y su caudillismo militarista, que trasciende con mucho las estrictas fronteras de la Venezuela aherrojada por los ejércitos cubanos. Pues como jamás nunca antes, desde los tiempos de la imperdonable traición de John Kennedy hacia los comandos invasores que fueron a dejar sus vidas sobre Playa Girón y muchísimo menos durante la ominosa gestión del demócrata Barack Obama y su acercamiento para con la tiranía cubana buscando la fotografía de un abrazo con Raúl Castro que creyó lo inscribiría en los fastos de la historia universal, un mandatario norteamericano había abrazado con mayor fervor y grandeza la defensa de la democracia y el frontal rechazo al socialismo como el peor de los males que han azotado a nuestra región. Por no decir al mundo entero. Algo absolutamente impensable en boca de los últimos presidentes demócratas.

Más allá de la canallesca mezquindad de los medios cercanos al Partido Demócrata, a los Clinton y los Obama, como el New York Times, que tuvo que soltar su hipocresía progre, buenista y anti republicana – la misma con la que intentó impedir la victoria de Jair Bolsonaro - pretendiendo sumir en el descrédito el extraordinario encuentro de Donald Trump con la comunidad latina y, en particular, venezolana, que ha encontrado refugio en esa suerte de capital norteamericana de la América española, lo cierto es que jamás un país latinoamericano había recibido tanto afecto, tanto compromiso y tanta solidaridad de un mandatario norteamericano como el que ese día recibimos los venezolanos de Donald Trump y Melanie, su esposa.

No fue un acto motivado por la demagogia y el oportunismo. Un gesto de populismo electorero, como pretenden los encarnizados enemigos del presidente norteamericano desde los centros de poder del Partido Demócrata y sus instrumentos de manipulación mediática, no sólo los de los medios impresos y televisivos norteamericanos como CNN, CBS, The New York Times y el Washington Post, por mencionar sólo a los más influyentes. Sino también sus aliados a nivel global, como El País, de España. Que lo enfocan y descalifican siguiendo, por cierto, la vieja sabiduría del refranero español: todo ladrón juzga por su condición. Negándose a comprender, o precisamente porque comprenden perfectamente que Donald Trump, al imponer su nueva y muy particular e inédita visión geoestratégica, nacionalista y patriótica en defensa del corazón de los Estados Unidos, hiere sus intereses de dominación mundial. Aquel que es sostenido en alianza con el Vaticano, la Internacional Socialista e incluso con los poderes económicos mundiales - George Soros - y las mismas Naciones Unidas. Es un giro estratégico de inmensa relevancia, un acto de alta política dirigido a enmendar el rumbo del comportamiento de la primera potencia mundial respecto de sus relaciones internacionales durante las últimas décadas. Cuyos enemigos primarios, en última instancia, están en China, Rusia, Irán, y lo que constituye una inmensa novedad para nosotros, los latinoamericanos, en Cuba, en Nicaragua, en Venezuela. Es así como Fidel ha terminado encontrando, post mortem, la horma de su zapato. Su contrincante perfecto.

Hemos tenido perfectamente claro que con Obama jamás encontraríamos al aliado perfecto que sirviera a nuestra liberación. Muy por el contrario, sus intereses iban, respecto de nuestro hemisferio, por el camino opuesto. Su Secretaria de Estado, la Sra. Hillary Clinton afirmó que Lula era el mejor aliado de los Estados Unidos de Barack Obama. Está en la cárcel, por corrupto. De allí su desesperada búsqueda por superar la enemistad de los Estados Unidos con Cuba, buscar la reconciliación con los Castro, y apostar por un entendimiento con el castro chavismo cuyos principales sacrificados hemos sido los venezolanos. No atiendan a sus palabras, dijo el tristemente célebre John Maisto, uno de los embajadores norteamericanos más estúpidos que hayan servido al Departamento de Estado en Venezuela, refiriéndose a Hugo Chávez, sino a sus manos.

Al cabo de los años, ya triunfante Donald Trump, tampoco Thomas Shannon creía necesario enfrentarse al régimen y auxiliar a la oposición, por lo menos a la más consecuente, en su lucha frontal contra el régimen castrochavista. Muy pronto fue desalojado del entorno presidencial. Era un estorbo, como buena parte del progresismo izquierdoso del Departamento de Estado. Un vendaval político conmovió a la audiencia que escuchó fervorosa el emotivo discurso del presidente Trump. No descansaremos hasta liberar al pueblo venezolano, afirmó. Si la promesa se cumple y logra desalojar con sus acciones, de cualquier naturaleza que ellas sean, al agente del G-2 cubano del Poder permitiendo así el inicio de un gobierno de transición auténticamente democrático, habrá dado un paso fundamental hacia su reelección. Si con ello sacude la coraza de hierro del castrismo cubano y precipita la liberación de Cuba, habrá entrado a la historia. Con absolutos e indiscutibles merecimientos. América entera se lo agradecerá.

Antonio Sánchez García
@sangarccs

FERNANDO EGAÑA, EL CAMINO DE LOS CAMINOS


Una encrucijada es un cruce de caminos. Pueden ser pocos, al menos dos, o pueden ser muchos. A veces, una crisis generalizada en un determinado país se asemeja a la idea de una encrucijada. Se puede salir de ella por un camino o por otro. Pero ese no es el caso de Venezuela. No estamos ante una encrucijada, en lo que se refiere a la posibilidad de superar la hegemonía. No estamos, por tanto, ante un cruce de caminos. No. Hay un sólo camino.

La tragedia venezolana no admite otro camino que no sea la salida de Maduro y los suyos por alguno de los variados mecanismos que dispone la Constitución, y que incluso exige cuando ésta ha sido violentada de una forma tan evidente. Pensar en largos vericuetos de pretendidos diálogos, sólo conduciría a la prolongación del presente. Y eso, repito, no es admisible. Porque eso lejos de mejorar algo, agravaría todos los problemas.

Los aliados externos e internos de la hegemonía, han tratado y aún tratan de elucubrar enredos para que funcionen como trampas caza bobos. No les interesa que la tragedia sea superada. Es más, consideran que la verdadera tragedia sería la salida de Maduro y que se queden sin sus respectivos enchufes a lo que queda del patrimonio público venezolano. Razón adicional para reiterar que no hay más caminos que la salida de Maduro.

Cualquier planteamiento sobre la necesidad de elecciones libres u justas es válido, siempre y cuando primero salgan Maduro y sus colaboradores del ejercicio del poder. De lo contrario, esos planteamientos no serían caminos de salida sino serían como calles ciegas, que terminarían facilitando el continuismo de un régimen que sólo puede mantenerse a través de la violencia, abierta o solapada. Esto, evidentemente, no es un camino.

Nadie de buena voluntad desea la violencia. Pero en este aspecto hay una gran confusión. La violencia no es una eventualidad, es una realidad cotidiana de la supervivencia de los venezolanos. Venezuela ha sido transmutada, por la hegemonía despótica y depredadora del siglo XXI, en una de las naciones más violentas del mundo. Entonces se hace obvio que una manera idónea para empezar a pacificar al país, una vez más, implica la superación de la hegemonía.

Ahora bien, no nos confundamos con otra cosa, o con una suerte de espejismo que está en la mente de mucha gente. La salida de Maduro y los suyos es el único camino, ciertamente, para que pueda empezar un proceso de cambios efectivos que nos lleven a la reconstrucción integral de Venezuela. No obstante, ese proceso será todo menos fácil. Estará repleto de dificultades y asechanzas. Se equivocan los que hacen analogías con la transición chilena, o la española, o las dos grandes transiciones venezolanas del siglo XX, siendo la última la de 1958.

En todos esos casos, había países con instituciones públicas y privadas de peso. No corroídas por la corrupción y la barbarie. Del autoritarismo o la dictadura se pasó a la democracia y libertad, pero habían sustentos políticos, económicos y sociales, que permitían el desarrollo de la transición hacia dimensiones de apertura. Esa no es la situación venezolana del 2019. La devastación es tan profunda y extensa que prácticamente no hay de donde asirse para impulsar una transición que aproveche, prontamente, el potencial nacional. Pero eso es una cuestión diferente y lógicamente posterior al objeto de estas breves líneas.

El camino de los caminos comienza con la salida de Maduro y su entorno. Luego se pueden y deben abrir opciones, perspectivas, oportunidades.

Fernando Luis Egaña
flegana@gmail.com
@flegana

FERNANDO MIRES, ELOGIO AL ERROR POLÍTICO


La política se hace día a día, su curso es vertiginoso. Está sometida, digámoslo así, a un plebiscito cotidiano, razón que obliga a reposicionar permanentemente los antagonismos y, por supuesto, a cometer errores. La política se conjuga en tiempo presente y los enemigos de ayer pueden ser los amigos de hoy, o viceversa, hecho que escandaliza a moralistas y puristas que conciben a la política como una práctica sacramental sujeta a una normatividad comparable a los dogmas de las religiones.

1.

En uno de sus recientes artículos, Mibelis Acevedo, talentosa columnista de El Universal de Caracas, al referirse a la incapacidad de políticos e incluso pensadores políticos para reconocer sus errores, nos recordó el ejemplo de Michael Ignatieff quien en un ensayo publicado el 2007 tuvo la honestidad de afirmar que haber apoyado la decisión de G. W.Bush a la hora de invadir Irak, había sido un error de su parte. Nobleza doble la de Ignatieff, porque además de ser dirigente del Partido Liberal canadiense. es un reconocido filósofo político. Y en ambas actividades suelen cometerse, cada cierto tiempo, errores.

El de Ignatieff, un error explicable: la decisión de apoyar a Bush fue asumida por muchos demócratas sobre la base de una verdad que al final resultó ser una grosera mentira, a saber, la de que Sadam Hussein poseía armas de destrucción masiva. De ahí que cuando el general Colin W.Powell -a quien suponíamos portador de una integridad a toda prueba- reveló ante los medios haber sido obligado por G. W.Bush a mentir sobre ese tema, hubo quienes experimentaron un verdadero shock. Esa mentira había llevado a la muerte a miles de personas (la mayoría no eran militares) a la destrucción de una de las infraestructuras urbanas más modernas del Oriente Medio y a convertir a todo Irak en centro de operaciones del ISIS.

El error de Ignatieff fue generado por el ocultamiento de la verdad por parte de un presidente. Como muchos errores, el suyo fue un producto de un-no-saber. Pero Ignatieff corrigió su error y al hacerlo rectificó su biografía. No fue el caso -para poner un ejemplo- de Tony Blair en Inglaterra, quien al no corregir a tiempo su error, fue alejado prematura y definitivamente de la política. El problema por lo tanto no reside en cometer errores sino en no saber, no querer o no poder corregirlos a tiempo. Hecho más grave todavía si se tiene en cuenta que el de Bush era un error basado en una mentira y la mentira lleva siempre a otra mentira del mismo modo como un error no reconocido lleva inevitablemente a otro error.

Un nuevo error lo cometió Obama en Siria cuando -tal vez para no repetir la barbaridad de Bush en Irak- no actuó con mayor decisión al apoyar a los rebeldes de la primera hora durante la llamada “primavera árabe”. El resultado es conocido: Los rebeldes sirios fueron sobrepasados por las tropas del ISIS que provenían de Irak, Rusia asumió la defensa de la tiranía de al-Asad y, bajo el pretexto de la guerra en contra del terrorismo, se apoderó de Siria concediendo a Irán un protectado sobre Irak gracias a la abulia de la Europa democrática, siempre incapaz de actuar de modo conjunto en los momentos más decisivos. Putin, sin embargo, no cometió ningún error. El resultado está a la vista. Trump al retirar sus tropas no tuvo otra alternativa que dejar a Siria en las manos de Putin.

2.

Mibelis Acevedo sabe muy bien lo que dice cuando escribe sobre errores políticos. Vive en un país donde hace años, una tan tenaz como fragmentada oposición ha venido enfrentado a un régimen cuyas características autoritarias y militaristas corresponden a lo que en otros textos he denominado “dictaduras del siglo XXl”, diferentes a las dictaduras patronales de raigambre decimonónico, a las comunistas europeas (y cubana) y a las de seguridad nacional del siglo XXl.

La de Venezuela pertenece a la familia politológica de regímenes como el ruso de Putin, el bielo-ruso de Lucashenko, el turco de Erdogan, el nicaragüense de Ortega, vale decir, regímenes que como los anteriores son militares, pero a la vez ejercen su dominación combinando elementos equivalentes a lo que los comunistas denominaban “democracia burguesa”. Sobre todo cuando cada cierto tiempo recurren a eventos electorales los que no vacilan en alterar si su sistema de dominación se encuentra amenazado. Un sistema, está de más decirlo, muy difícil de enfrentar. Por lo mismo induce a los opositores a cometer errores fatales que, como en el caso venezolano obligan cada cierto tiempo a comenzar de nuevo.

El llamado Carmonazo del 2002 que legitimó a Chávez, la Salida del 2014 que fortaleció a Maduro, el desvío insurrecional impuesto a las masivas movilizaciones del 2017, la abstención del 20-M-18 que destruyó a la MUD, todos esos y otros más, han sido grandes errores históricos. Errores que en las condiciones venezolanas deben ser considerados como previsibles. Pues en política errar es normal. No errar en cambio es anormal no solo porque el ser humano es por naturaleza errático sino porque la actividad política, como pocas, está sometida al principio de la más radical contingencia.

La política se hace día a día, su curso es vertiginoso, está sometida, digámoslo así, a un plebiscito cotidiano. Razón que obliga a reposicionar permanentemente los antagonismos y, por supuesto, a cometer errores. La política se conjuga en tiempo presente y los enemigos de ayer pueden ser los amigos de hoy, o viceversa, hecho que escandaliza a moralistas y puristas que conciben a la política como una práctica sacramental sujeta a una normatividad comparable a los dogmas de las religiones
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El político que no comete errores no ha sido inventado todavía. De lo que se trata entonces no es no cometer errores sino aprender de ellos. Algo que hacemos en la vida cotidiana, cuando por ejemplo entramos en callejones sin salida y nos vemos obligados a desandar caminos.

El error es base de toda rectificación y la rectificación, condición del pensar. Sin errores que corregir sería imposible pensar. Pero para corregirlos, necesitamos reconocerlos. “El error es fuente de verdad”- escribió en ese sentido Nietzsche-. Pero como casi siempre, el demente filósofo exageraba. La frase debería ser, “errando podemos acceder a algunas certezas”. Certezas sin las cuales viviríamos en la más profunda de las incertidumbres. ¿En la locura? Sí: El reconocimiento del error y su posterior rectificación son barandillas que nos sostienen en este mundo. Solo los muertos no se equivocan.

El ejercicio político obliga a improvisar, a tomar decisiones apresuradas de acuerdo a lógicas que solo son razonables en un lapso. Lo mismo sucede a los mal llamados analistas políticos. Escribimos a ras de suelo, en el mismo momento en que los acontecimientos aparecen. A veces el artículo escrito el jueves ha perdido su validez el día domingo. Sobre todo cuando ha aparecido un hecho que lo contradice. Nadie tiene bolas de cristal. Cuando más somos historiadores del instante, de hechos que todavía no han terminado de suceder. Y a diferencia de cuando escribimos un libro, al escribir un artículo no tememos equivocarnos. En el próximo artículo haremos las correcciones del caso. Los errores, quiero decir, forman parte de nuestro patrimonio. Incluso los necesitamos para continuar pensando, es decir, corrigiendo (es lo mismo) El articulismo – quizás es es su única similitud con la poesía – es un género literario errático.

3.

Muchos por cierto nos equivocamos (erramos) al no medir con antelación la intensidad que alcanzaría el movimiento desatado por “el fenómeno Guaidó” el 23-E. Vimos -y había motivos para pensar así- que la juramentación iba a ser otra “salida” más, propiciada por los extremistas de siempre. Con lo que no contábamos fue que el 23-E no tuvo lugar una juramentación formal. Más que una juramentación presidencial fue la de una ciudadanía frente a su líder y de un líder frente a una ciudadanía. El 23-E fue el día de la esperanza y del nacimiento de una nueva unidad surgida sobre las ruinas de una oposición en estado de anomia . De una unidad por sobre los partidos pero que no niega a los partidos. De una unidad que no deja el futuro en las manos de gobernantes de otros países o de algún general buena persona, sino en las de un sujeto histórico nacional políticamente constituido. El 23-E, para sintetizar, apareció una nueva hegemonía política .

Pero a la vez fue un día de rectificación. El 23-E logró que de una vez por todas se entendiera el sentido pleno de otro día glorioso de la oposición, el 6-D-15, cuando apareció esa AN elegida de acuerdo a la ruta pacífica, electoral, constitucional y democrática trazada por la oposición en sus mejores momentos. Sin la AN- tan vilipendiada por el régimen y por los grupos ultras de la oposición- no habría aparecido Juan Guaidó.

Nadie sabe los cursos que tomará ese movimiento histórico formado por la inmensa mayoría nacional y el también inmenso apoyo de los países democráticos del planeta. Guaidó al menos ha trazado una ruta: fin de la usurpación, transición, elecciones libres. Puede ser que los avatares del futuro inmediato alteren un tanto el orden de esos factores. Pues si entendemos esa ruta de un modo dialéctico y no mecánico, veremos que cada uno de sus tres trechos está contenido en los otros.

Guaidó también cometerá algunos errores, al fin no es un enviado de Dios sobre la tierra. Lo decisivo será rectificarlos, como debe ser en la política. En la historia nada es lineal.

4.

¿De dónde proviene esa incapacidad de la mayoría de los políticos para reconocer errores y luego enmendarlos? Una respuesta aproximada nos ha sido dada indirectamente por el escritor político uruguayo Alejandro Lafluf.

Alejandro Lafluf, autor del libro Las Alas Abiertas de América Latina, ha escrito en un reciente artículo (“La Grieta”) acerca de la hiperinflacion del concepto “poder”. La influencia del marxismo en las ciencias sociales y luego la positiva recepción de la filosofía de Michel Foucault han terminado, según su opinión, por convencer a amplios representantes de la cultura de que estamos sometidos en todo tiempo y lugar a relaciones de poder. Bajo la consigna todo es poder, hemos llegado a concebir la vida en su expresión más elemental: la lucha por el poder. El trabajo, las profesiones, la familia, la pareja, el amor, todo ha sido, según Lafluf, reducido a simples relaciones de poder. Y evidentemente, no es así. La vida es mucho más compleja y rica que una simple conflagración de poderes.

Naturalmente, la política es lucha por el poder. En ese punto no hay como contradecir a Max Weber o a Carl Schmitt. Pero eso no significa que todo lo que se hace en política está legitimado por la lucha por el poder. Si engañar, traicionar, mentir, son medios para acumular poder político, quiere decir que la política será reducida a su estado de proveniencia: la guerra, es decir, la no-política. No, no todo es poder ni no todo nos está permitido en nombre de la lucha por el poder.

La creencia relativa a que todo es poder es una de las razones que nos induce -y no solo en política- a no reconocer nuestros errores. Dominados por el fetichismo del poder imaginamos que el reconocimiento de un error es equivalente a una pérdida de poder frente a nuestros adversarios. Más grave todavía cuando terminamos por no reconocer errores en nosotros mismos, ante ese tribunal supremo que dictamina al interior de la conciencia de cada uno. ¿Cuántas veces culpamos de nuestros errores a los demás? Con el reconocimiento del error comienza la responsabilidad del ser frente al mundo.

Por supuesto, no se trata al reconocer errores de andar poniendo la mejilla a cada enemigo ni mucho menos negar la existencia de poderes antagónicos. El acento no está aquí puesto en el error sino en su rectificación, acto que nos a ayuda a entender dónde están nuestros verdaderos enemigos y cuál es su poder real y no imaginario a fin de enfrentarlos mejor. Por lo tanto insisto: para rectificar (pensar) necesitamos del error.

Yerro luego existo. Podría haberlo dicho Decartes, pero como no lo dijo, lo digo yo.

Fernando Mires
@FernandoMiresOl ‏

ALBERTO JOSE HURTADO B., ARROZ, TRUEQUE Y DINERO


En economías con hiperinflación el dinero deja de cumplir sus funciones. De manera progresiva la moneda de curso legal deja de usarse como depósito de valor, patrón de pagos diferidos y medio de cambio, mientras que continúa utilizándose como unidad de cuenta porque así lo establece la ley. El abrupto incremento de los precios hace que los ciudadanos dejen de confiar en la moneda local, desistan de su uso y la sustituyan por divisas con mayor poder de compra. Esta sustitución informal de monedas persiste hasta que la intensificación del fenómeno hiperinflacionario coarta el poder adquisitivo de las monedas extranjeras en territorio nacional, lo que obliga a la población a desconfiar del sistema monetario de intercambio. Se minimiza el uso de monedas y billetes en las transacciones y se generaliza el trueque.

En Venezuela, como consecuencia de la grave hiperinflación que vive el país, comenzamos a transitar este último escenario. Ya no es suficiente tener divisas para comprar bienes y servicios, es necesario tener mercancías para comprar otras mercancías. De esta manera, se impone el sistema de intercambio con mayor costo transaccional en la historia de la humanidad, el trueque, un ejemplo más del grave retroceso que sufre la economía nacional.

El trueque fue el sistema de intercambio que permitió unir sociedades que se caracterizaban por vivir en autarquía y privilegiar la autosuficiencia. Pero su elevado costo transaccional, la aparición del dinero, además de frecuentes innovaciones financieras, llevaron a su abandono y sustitución por el sistema monetario de intercambio.

Una referencia histórica a este proceso se obtiene al comprender el papel del arroz y el dinero en la economía japonesa. El arroz fue la moneda reconocida y aceptada en Japón durante el periodo Edo (1603-1868). La clase dominante samurái pagaba impuestos y realizaba intercambios comerciales utilizando el arroz que los agricultores cultivaban, cosechaban y almacenaban.

Avanzada la década de 1940, cuando los japoneses todavía luchaban con los efectos de la inflación de posguerra, el dinero en efectivo se consideraba la enfermedad de los pobres, debido a que su bajo poder adquisitivo implicaba que las monedas y los billetes tuvieran mayor valor como metal y papel que como dinero; futokoro, el dinero considerado como la solapa frontal de un kimono donde las personas guardaban sus bolsos; y el uso de las mangas de kimonos para empeñar o intercambiar por otras mercancías, bajo la idea de que no se puede mover una funda de kimono que nunca ha existido.

Un año después de la rendición se puso en práctica el sistema monetario yen, vigente hasta nuestros días. Para ello fue necesario definir reglas claras al desarrollo de cualquier actividad económica, política y social, además de estabilizar y recuperar la economía contando con el aporte individual de cada uno de los ciudadanos. Desde entonces, la relación japonesa con el dinero permanece sólida a partir de la confianza que genera una moneda con poder adquisitivo, tercera más valorada a nivel mundial, reconocida como moneda de reserva y divisa plenamente convertible.

En Japón se reconocen las ventajas de una innovación como las tarjetas de crédito, pero se acepta que no se debe abusar de su uso; se consolida el ahorro y la planificación financiera, solo en 2017 el hogar japonés promedio ahorró más de 18 millones de yenes (Shoji, 2019); y se mantiene la tradición de ahorrar bajo el colchón. Es necesario aceptar innovaciones tecnológicas que reduzcan los costos del sistema monetario de intercambio, ayuden a consolidarlo, y eviten su sustitución por algo como el trueque.

Alberto Jose Hurtado B.
@ajhurtadob

ESTHER PEROZO, EN LA RUTA A LA EXCELENCIA


El derecho a una vida digna, es un derecho ya desaparecido en el estado Zulia y en todo el país. Maracaibo mi ciudad natal y donde aún vivo, si es que se le puede llamar vida, localidad que desde hace muchos años fue bautizada como la tierra del sol amada porque esa es su fuente de luz, ya que a pesar de haber sido la primera ciudad con luz eléctrica también es la urbe con el peor servicio eléctrico de toda Venezuela, en las que pasamos hasta 10 horas al día sin el servicio y muchos sectores desde el mes de diciembre no disfrutan del servicio ni de vez en cuando, debido a transformadores que han explotado por falta de inversión y mantenimiento, de la misma manera y aunada a la falta de electricidad se suma la escasez del servicio de agua, que por la falta de las bombas, no llega el vital líquido; carreteras oscuras en unos casos por los constantes racionamientos eléctricos, y en otros por la falta de alumbrado público llevándonos así al matadero humano, producto de la delincuencia desatada e inducida por el mismo gobierno por su incompetencia y complicidad de un cuánto hay pa’eso y no he visto nada.  Total de los totales, en la tierra del sol amada vivimos oscuras dentro y fuera de nuestras propias casas, de día nos alumbra el sol radiante y picante, y de noche cuando el relámpago del Catatumbo hace su entrada.

Las calles solitarias hacen de la brillante y pintoresca Maracaibo una ciudad desértica al peor de los estilos de las ciudades fantasmas del viejo oeste.

Maracaibo, una ciudad echa trisas, triste, oscuras, hoy sus zonas son conocidas como bunker, zonas invisibles donde ya no existe ningún tipo de comunicación al menos que sean señales de humo porque no existe ninguna operadora de telecomunicaciones compatible con las zona, ya que la delincuencia organizada se robaron los cables dejando la ciudad a oscuras y sin comunicación, mientras ellos siguen cometiendo sus fechorías porque no existe un gobernante que les ponga un alto y les haga pagar por sus delitos, volvimos a la época de las cavernas, en el que teníamos que cazar y sembrar nuestros alimentos, alumbrarnos con fogatas, hacer trueques para sobrevivir, tomar aguas de pozo que nos han traído de vuelta las enfermedades ya erradicadas en la mal llamada cuarta república.

¿Y entonces? ¿Dónde quedan los derechos de los ciudadanos? O peor aún: ¿Saben nuestros gobernantes cuáles son sus deberes? ¿En manos de quien están nuestros derechos? En fin, ¿Dónde están los que tienen que velar porque nuestros derechos sean respetados y no violados?

Sepan que ya se les acabo su tiempo, llegó la hora es el momento de la reconstrucción, de levantarnos entre las cenizas con nuestro tricolor sucio, rasgado, baleado, quemado por las tantas batallas y luchas que hemos dado y seguimos dando cada vez con más fuerza. Con la valentía de los venezolanos que creemos en este país, nos volveremos a levantar, a mirar el arco iris salir, a reír  bajo la  lluvia, volveremos a ver nuestras calles llenas, las cornetas de nuestros autos sonar por las ahora ansiadas colas porque nuestros hijos, hermanos y amigos que tuvieron que abandonar nuestra Patria, volverán para vivir en el mejor país, ese que extrañamos los propios y extraños, ese por los que Bolívar, Páez,  Sucre, Miranda, Urdaneta lucharon y nos regalaron y por las que nuestros héroes del siglo XXI como Paúl Moreno, Juan Pernalete,  Adrián Duque,  Neomar Lander y cientos más que dieron su vida, con la convicción que el país renacería. Ellos que sin lugar a dudas vivirán eternamente en el recuerdo de los que podremos -Dios mediante- disfrutar una nueva Venezuela, la que ellos lamentablemente no tuvieron.

Desde Unidad Visión Venezuela, apostamos a una Venezuela no de cuarta, ni mucho menos de quinta, si no de primera, un país de primer mundo.

Sigamos adelante que ya viene esa Venezuela, que viva Venezuela libre,  levantémonos para recibirla como se merece de pie y ondeando nuestro tricolor nacional.

Abajo cadenas.

¡Que viva Venezuela en libertad!

Esther Perozo
@stherp1
@visionvenezuela