jueves, 19 de diciembre de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, JUEVES 19/12/2019

SOLEDAD MORILLO BELLOSO: EL PECADO Y DELITO DEL "COMO SI NADA"

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 5 minutos
Aquel día amaneció lluvioso. Llevábamos ya varios días en medio de un temporal. Así que nadie puede aducir sorpresa. Yo tenía una gripe espantosa, agravada por empaparme por andar varios días por toda Caracas asistiendo a sesiones de campaña por el NO. Madrugada del 15 de diciembre. Debía cubrir varios centros de votación, así que me levanté a las cuatro y a las cinco estaba en la calle. Tenía fiebre y me sentía horrendo. Tomé una pastilla y me puse una chaqueta impermeable. En El Hatillo la humedad cala hasta los huesos. Toda la mañana transcurrió para mí corriendo de centro en ... más »

GUILLERMO RODRÍGUEZ GONZÁLEZ: ¿POR QUÉ SE PERDIÓ LA LIBERTAD EN VENEZUELA?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 8 minutos
Los venezolanos de mi generación –y de generaciones cercanas– no reconocen el país actual; ven ruinas, pero no restos de lo que fue. No es la destrucción en sí, es que se niegan a ver al presente como lo que es: la inevitable consecuencia de causas que aplaudieron y que vagamente justifican todavía. Hoy vivimos en la destrucción material y moral que la abrumadora mayoría de nuestros compatriotas –y la casi totalidad de nuestros intelectuales– crearon, paso a paso, durante siete o más décadas de esfuerzo destructivo creciente, sin que acertáramos a ver cómo impedirlo a tiempo. Porq... más »

ANDRÉS HOYOS: CUANDO LA ZURDA SÍ ES TORPE

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 10 minutos
Se solía decir que los zurdos son torpes, pero después llegaron Rod Laver, Rafael Nadal, Maradona y Messi, para mencionar apenas a estas cuatro luminarias del deporte, a corregir el entuerto. En política tampoco se puede generalizar pues ha habido regímenes de izquierda que salvaron a varios países de caer en el desastre, en particular los socialdemócratas nórdicos. Lo que tal vez sí es un hecho es que la extrema izquierda suele causar grandes estropicios, diga usted Lenin, Castro o Pol Pot. Aquí hablamos, sin embargo, de la izquierda no extremista, o sea, no revolucionaria ni anti... más »

JORGE V. ORDENES-LAVANDEZ: LAS PRESIDENTES CAPUTOVÁ Y ÁÑEZ SON LA ESPERANZA NO SOLO DE SUS PUEBLOS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 14 minutos
Zuzana Caputová, abogado, de 46 años, es electa presidente de Eslovaquia en junio, 2019, y se va convirtiendo en la esperanza de su país y de toda Europa. Como dice M. Dessen, The New Yorker: “se trata de una voz solitaria en un mar de demagogia.” Su victoria es un triunfo del liberalismo sobre el nacionalismo de los gobiernos de Hungría, Polonia y de políticos como M. Salvini en Italia, M. Le Pen en Francia, los de Vox en España y de los derechistas de Austria y Alemania. Ni hablar del presidente de EEUU pero no de EEUU en general. Caputová es una voz solitaria en un mar de demagog... más »

RICARDO VALENZUELA: LA HISTORIA REAL DEL CAPITALISMO Y SUS ENEMIGOS I. REFLEXIONES LIBERTARIAS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 17 minutos
El estudio de la economía es relativamente nuevo y, por lo mismo, se presta mucho a malos entendidos ya sea por ignorancia o por intencionada maldad. La historia de la economía moderna apenas se inició en 1776. Antes de esta fecha, transcurrieron seis mil años en los cuales los archivos de historia no mostraban algún estudio profundo de este tema que domina cada minuto de todos los seres humanos: “el cómo ganarse la vida”. Durante miles de años, desde Roma hacia la edad media y el renacimiento, el hombre había batallado toda su vida para obtener lo que solo le producía una miserab... más »

DAMIAN ALIFA: LA CLASE MEDIA VENEZOLANA. EL RELATO DE UNA FRUSTRACIÓN POLÍTICA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 23 minutos
Escribo estas líneas sobre los estratos medios venezolanos en lo que tal vez pueda ser considerado el peor momento político de la oposición. El 2019 se agota dejando un trago amargo para la oposición venezolana, después de haber generado enormes expectativas de cambio político en el mes de enero termina dejando una estela de frustración y desencanto en sus seguidores. La conformación de la llamada presidencia interina, el ingreso de la ayuda humanitaria, el tragicómico episodio del 30 de abril y las polémicas denuncias de corrupción son recuerdos agrios para un importante sector del... más »

SOLEDAD MORILLO BELLOSO: EL PECADO Y DELITO DEL "COMO SI NADA"

Aquel día amaneció lluvioso. Llevábamos ya varios días en medio de un temporal. Así que nadie puede aducir sorpresa. Yo tenía una gripe espantosa, agravada por empaparme por andar varios días por toda Caracas asistiendo a sesiones de campaña por el NO. 

Madrugada del 15 de diciembre.  Debía cubrir varios centros de votación, así que me levanté a las cuatro y a las cinco estaba en la calle. Tenía fiebre y me sentía horrendo. Tomé una pastilla y me puse una chaqueta impermeable. En El Hatillo la humedad cala hasta los huesos.

Toda la mañana transcurrió para mí corriendo de centro en centro y escuchando sobre los efectos terribles de la lluvia. Varios estados afectados. Pero las novedades sobre Vargas eran realmente preocupantes. La situación allá era terrible. Las noticias en la radio y la televisión daban cuenta de percances serios. Seguía lloviendo. Las calles de Vargas se habían convertido en ríos de lodo. 

Todos, incluso los chavistas que trabajaban en los centros,  esperábamos que en cualquier momento, en una muy justificada cadena nacional, el CNE anunciara la suspensión del proceso. No cabía en la cabeza de ninguna autoridad medianamente sensata y responsable que un país con tanta gente atravesando una severisima emergencia pudiera ser forzado a comportarse "como si nada". Pero el CNE calló. Y así cayó en complicidad. 

El resto lo sabemos. Es historia, sucia, vergonzosa, dolorosa. Miles de muertos. Miles de heridos. Miles de viviendas tragadas por el barro. Víctimas de pecado y delito. 

Aquella noche terminé en la emergencia de un hospital. La gripe se me había convertido en neumonía. 

De todas las tragedias que ha vivido Venezuela, el Deslave de Vargas fue la peor. A la furia de la naturaleza se sumó la salvajada de un hombre que en su ambición de poder despreció la vida de miles y los condujo a la muerte. Imperdonable.

Pesa sobre los hombros de este gobierno, que es el mismo que hace 20 años, las miles de muertes  que pudieron ser evitadas por el deslave; y también pesa sobre los hombros de este gobierno, que es el mismo de entonces,  la voraz corrupción que privó en los planes de recuperación.

Aquel fatídico día de diciembre el disparate nos tendió una trampa. Fueron días de lluvia pertinaz. Así que hablar de un imprevisto es una mofa brutal. Mientras algunos usaban una pluma para firmar en una planilla electoral, cientos de miles trataban de sobrevivir haciéndose camino en el barro.

Nacida en medio de una tragedia y con el horror de miles de muertos a quienes el estado despreció, la constitución de 1999 solo se hizo válida en el espíritu del país en 2007 cuando ocurrió el verdadero referéndum aprobatorio. Toda una paradoja.

Soledad Morillo Belloso
soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob

GUILLERMO RODRÍGUEZ GONZÁLEZ: ¿POR QUÉ SE PERDIÓ LA LIBERTAD EN VENEZUELA?

Los venezolanos de mi generación –y de generaciones cercanas– no reconocen el país actual; ven ruinas, pero no restos de lo que fue. No es la destrucción en sí, es que se niegan a ver al presente como lo que es: la inevitable consecuencia de causas que aplaudieron y que vagamente justifican todavía. Hoy vivimos en la destrucción material y moral que la abrumadora mayoría de nuestros compatriotas –y la casi totalidad de nuestros intelectuales– crearon, paso a paso, durante siete o más décadas de esfuerzo destructivo creciente, sin que acertáramos a ver cómo impedirlo a tiempo.

Porque el asunto es que la libertad es, ante todo, una idea; una idea que se expresa en usos y costumbres, cimentando instituciones. Por eso, para destruir la libertad en el orden social hay que destruirla primero en las mentes. Caída ahí, tarde o temprano un orden social liberal sostenido en cimientos derruidos, caerá. Porque, como ya he comentando antes, la idea de libertad evolucionó desde que en el elogio fúnebre a los caídos en el primer año de la Guerra del Peloponeso. Pericles recordaba a sus compatriotas que pese a ser todos griegos, demasiado los diferenciaba del enemigo espartano:

“En nuestras relación con el Estado vivimos como ciudadanos libres y, del mismo modo en lo tocante a las mutuas sospechas propias del trato cotidiano, nosotros no sentimos irritación contra nuestros vecino si hace algo que le gusta y no le dirigimos miradas de reproche, que no suponen perjuicio, pero resultan dolorosas. Si en nuestras relaciones privadas evitamos molestarnos, en la vida pública, un respetuoso temor es la principal causa de que no cometamos infracciones, porque prestamos obediencia a quienes se suceden en el gobierno y a las leyes, principalmente a las que están establecidas para ayudar a los que sufren injusticias y a las que, aun sin estar escritas, acarrean a quien las infringe una vergüenza por todos reconocida”.

Nos dice Tucídides que afirmó Pericles. Hay notables diferencias entre el concepto de libertad de los antiguos, de los de la alta y baja Edad Media, o del Renacimiento. Todos diferentes de los de la modernidad. Pero ya en su elogio fúnebre comenzaba a perfilar Pericles una idea clave: cierta libertad del hombre ante el Estado y el resto de los hombres dentro de una ley por todos conocida y reconocida.

El socialismo es un error de hecho sostenido en fatal arrogancia

Así que sin olvidar lo obvio, como que aquel Estado no es el Estado moderno, entendemos que para los antiguos, libre fue quién no era esclavo y fue ciudadano de un Estado que bajo su propia ley fue gobernado por sus propias autoridades. Así serían tan libres los espartanos sometidos a uno de los primeros totalitarismos de la historia occidental, como los atenienses que comenzaban a reclamar una incipiente libertad individual ante el Estado y la sociedad misma. No la antigua, sino la perfilada por Pericles, es la libertad individual que entendemos hoy –donde todavía la entiendan– nació ahí. Y es el concepto por el que Juan de Mariana en 1609 –en tránsito intelectual de las libertades medievales a la libertad moderna– afirma:

“…ni el que es caudillo en la guerra y general de las armadas ni el que gobierna los pueblos puede por esa razón disponer de las haciendas de los particulares ni apoderarse de ellas (…) si los reyes fueran señores de todo no sería tan reprendida Jezabel ni tan castigada porque tomó la viña de Nabot (…). El tirano es el que todo lo atropella y todo lo tiene por suyo; el rey estrecha sus codicias dentro de los términos de la razón y la justicia, gobierna los particulares, y sus bienes no los tiene por suyos ni se apodera de ellos sino en los casos que le da el mismo derecho”.

Mariana defendió libertades estamentales, de la nobleza, del clero y demás. Pero habló también de “Iura humanitatis”. De una libertad común a todos los hombres. Para Mariana “el rey gobierna hombres libres” a los que no tiene derecho a impedir que se armen y entrenen, para defenderlo en la guerra justa o para resistirle y deponerle en la tiranía. No puede obligarles a lo que en derecho no están obligados, tomar su propiedad sin su autorización por medio de tributos abiertos o encubiertos como la inflación, o imponer su voluntad sobre las leyes y costumbres del reino. No habíamos llegado, pero nos acercábamos a la libertad definida por Lord Acton en 1873:

“Por libertad entiendo la seguridad de que todo hombre estará protegido para hacer cuanto crea que es su deber frente a la presión de la autoridad y de la mayoría, de la costumbre y de la opinión. (…) En la antigüedad el Estado se arrogaba competencias que no le pertenecían, entrometiéndose en el campo de la libertad personal. En la Edad Media, por el contrario, tenía demasiada poca autoridad y debía tolerar que otros se entrometiesen. Los Estados modernos caen habitualmente en ambos excesos. El mejor criterio para juzgar si un país es realmente libre es el grado de seguridad de que gozan las minorías”.

Y esa la libertad la comenzamos a perder en Venezuela cuando abrazamos intelectual y emocionalmente ideas antisociales que le son contrarias. Poniendo en duda usos y costumbres civilizados que habían sobrevivido a la más brutal, sangrienta y prolongada guerra civil de la historia del continente y a largas tiranías. La idea misma de libertad, como la de propiedad y derecho, había muerto entre nosotros cuando se normalizó tratar de ladrón a quien se levantaba en la madrugada para hacernos el pan porque los precios subían –producto, no de la voluntad del panadero, sino de la misma política monetaria y fiscal que aplaudía la mayoría– mientras se consideraba “víctima de la sociedad” –y héroe predilecto del subsidiado cine nacional– al asaltante. Perdimos tan fácilmente la libertad, casi sin verlo, porque la habíamos perdido como idea. Y mientras no prevalezca en nuestras mentes, no prevalecerá en nuestra tierra.

Guillermo Rodríguez González 
@grgdesdevzla
@PanAmPost_es

ANDRÉS HOYOS: CUANDO LA ZURDA SÍ ES TORPE

Se solía decir que los zurdos son torpes, pero después llegaron Rod Laver, Rafael Nadal, Maradona y Messi, para mencionar apenas a estas cuatro luminarias del deporte, a corregir el entuerto.

En política tampoco se puede generalizar pues ha habido regímenes de izquierda que salvaron a varios países de caer en el desastre, en particular los socialdemócratas nórdicos. Lo que tal vez sí es un hecho es que la extrema izquierda suele causar grandes estropicios, diga usted Lenin, Castro o Pol Pot. Aquí hablamos, sin embargo, de la izquierda no extremista, o sea, no revolucionaria ni antidemocrática. El gurú de su teoría económica en tiempos recientes es Thomas Piketty. Dicha izquierda está cayendo últimamente en grandes torpezas que podrían traerle serias consecuencias. Pensemos en tres países: Estados Unidos, Reino Unido y México. En el primero la izquierda del Partido Demócrata aspira a ganar las elecciones; en Reino Unido los laboristas acaban de ser vapuleados por los tories, mientras que en México el régimen de AMLO ya cumplió su primer año y se ve muy empantanado.

Empezando por los ingleses, allá un hábil y locuaz payaso llamado Boris Johnson acaba de dar tremenda paliza electoral a sus oponentes, lo que pone al país ahora sí camino al brexit duro o algo semejante. Un jugador clave en este desenlace de posibles consecuencias funestas fue Jeremy Corbyn, el líder laborista. Pese a ser un político veterano y fogueado, a Corbyn no se le ocurrió nada mejor que basar su programa en unas ideologías zurdas muy marcadas. Iba a nacionalizar los ferrocarriles, el correo, la energía (generación y distribución), el internet de banda ancha y el agua. ¿Costos? Ya se vería. En todo caso, planeaba un aumento de impuestos gigantesco, pagado obviamente por los ricos. Not so fast, my friend, le dijeron los votantes antes de aporrearlo. El Partido Laborista inglés da vergüenza ajena. Ah, y los escoceses como que se piensan ir del Reino Unido ahora sí.

En Estados Unidos el dilema es clarísimo. Trump lleva tres años desastrosos en el poder y su mejor esperanza, casi la única, es que el candidato del Partido Demócrata A) tenga cero carisma, algo improbable dado que deberá ganar las primarias, B) escore tantísimo a la izquierda que aliene al americano promedio, una persona que suele ser de centro aunque procapitalista. Y vaya que dos aspirantes muy carismáticos, Elizabeth Warren y Bernie Sanders, encarnan este sesgo. Ambos estarían a la izquierda incluso en los países escandinavos. Trump se relame al oírlos hablar. La esperanza es Joe Biden, quien, con tener fallas, es un hombre de centro en términos americanos y va adelante en las encuestas.

Pasando a México, hace un año AMLO barrió en las elecciones. Desde entonces mantiene una alta popularidad, si bien viene perdiendo vapor. Por el camino, ha cometido una seguidilla de desatinos, aparte de que se olvidó de promesas holela autoridad para combatir a los carteles de la droga hace que varias zonas del país corran el riesgo de ser un Estado parcialmente fallido. Y vaya que don Andrés Manuel obedece a los ukases de Trump casi sin chistar. ¿No era lo suyo enfrentar la arrogancia del vecino del norte? Parece que no.

Sí, algunos políticos de la izquierda reciente actúan como si a los deportistas arriba mencionados los obligaran a jugar con la mano o la pierna cambiadas.

Andrés Hoyos 
andreshoyos@elmalpensante.com
@andrewholes  
Desde Colombia

JORGE V. ORDENES-LAVANDEZ: LAS PRESIDENTES CAPUTOVÁ Y ÁÑEZ SON LA ESPERANZA NO SOLO DE SUS PUEBLOS

Zuzana Caputová, abogado, de 46 años, es electa presidente de Eslovaquia en junio, 2019, y se va convirtiendo en la esperanza de su país y de toda Europa. Como dice M. Dessen, The New Yorker: “se trata de una voz solitaria en un mar de demagogia.” Su victoria es un triunfo del liberalismo sobre el nacionalismo de los gobiernos de Hungría, Polonia y de políticos como M. Salvini en Italia, M. Le Pen en Francia, los de Vox en España y de los derechistas de Austria y Alemania. Ni hablar del presidente de EEUU pero no de EEUU en general. Caputová es una voz solitaria en un mar de demagogia que se ha visto envalentonado por la elección del derechista Boris Johnson en Inglaterra; pero socavado por la flamante elección de la social demócrata Sanna Marin, de 34 años, como primer ministro de Finlandia.

En América, Jeanine Áñez, la presidente constitucional de Bolivia desde el colapso del desgobierno de E. Morales, también se ha convertido en una esperanza no solamente de los bolivianos cansados de 14 años de una pseudo democracia, sino que también de países practicantes de elecciones impolutas y desde luego de Venezolanos, Cubanos y Nicaragüenses donde se encuentren y que deseen que la cruzada de los cabildos y juventud bolivianos, y su presidente Áñez, se repitan en otras latitudes del mundo. Al asumir la presidencia el 11 de noviembre de 2019, la senadora Áñez dijo como lección al fugitivo cocalero: “Si hay el acompañamiento de las organizaciones civiles yo voy a asumir, pero si se decide otra vía, también lo voy a aceptar, lo que quiero es aportar en dar una solución a esta crisis tan horrible que estamos viviendo.”

La presidente Caputová ascendió al poder meteóricamente en base a que sus valores personales prevalecieron sin importar el posible costo político: le resultaron favorables y su tincada política y gallardía han trascendido las fronteras de su país. The New Yorkercomenta: en parte se trató de su defensa del derecho que tienen las parejas del mismo sexo a adoptar menores de edad, tema que otros candidatos soslayaban persuadidos de que el electorado nunca lo aprobaría. Eslovaquia es uno de media docena de países de la Unión Europea (UE) que no aceptan esa adopción en contravención a lo decidido por la Corte de Justicia de la UE. En los países del centro y el este de Europa se dice que los derechos de L.G.T.B (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) son de Europa occidental, no locales. A esto Caputová respondió que si bien el cuidado de padres biológicos es óptimo, el de padres que adoptan siempre será mejor que el de un orfanato. Resultó una bomba política que destacó su gallardía y originalidad de exponer lo relevante en forma llana y directa. Además, su lucha contra la corrupción hoy resuena… después de 30 años de la “Revolución Terciopelo” que separó a Checoslovaquia de la URSS, y cuatro que separó pacíficamente la Rep. Checa de Eslovaquia.

La presidente J. Añez por su lado sabe que su desempeño constitucional se ciñe a vigilar el período de transición a nuevas elecciones en un ambiente inquieto. Pero si éste se ve amenazado por pendencieros, su Excelencia cuenta con facultades constitucionales para recurrir a las fuerzas del orden bolivianas a fin de defender lo que se ha conseguido con heroísmo después de casi 14 años de desgobierno… enemigo de la decencia, el altruismo y hasta heroísmo de múltiples actores jóvenes que finalmente dieron por tierra con el destierro de la República de Bolivia.

Jorge V. Ordenes-Lavadenz
jvordenes@yahoo.com
@JvordenesV 
Desde Estados Unidos

RICARDO VALENZUELA: LA HISTORIA REAL DEL CAPITALISMO Y SUS ENEMIGOS I. REFLEXIONES LIBERTARIAS

El estudio de la economía es relativamente nuevo y, por lo mismo, se presta mucho a malos entendidos ya sea por ignorancia o por intencionada maldad. La historia de la economía moderna apenas se inició en 1776. Antes de esta fecha, transcurrieron seis mil años en los cuales los archivos de historia no mostraban algún estudio profundo de este tema que domina cada minuto de todos los seres humanos: “el cómo ganarse la vida”. 

Durante miles de años, desde Roma hacia la edad media y el renacimiento, el hombre había batallado toda su vida para obtener lo que solo le producía una miserable existencia. Siempre temeroso de la muerte prematura, enfermedades, hambruna, guerra, salarios opresivos. Solamente algunos afortunados—monarcas y aristócratas—tenían una vida de privilegio. Pero para el hombre común nada había cambiado a través de los siglos. El ingreso per cápita permanecía igual año tras año, década tras década. En el siglo 18, cuando la expectativa de vida era de 40 años, el escritor inglés Thomas Hobbes calificaría esa vida como solitaria, pobre, repugnante, brutal y muy corta. Es decir, la historia del hombre sobre la tierra había sido una historia de pobreza, opresión y sufrimiento. 

Pero entonces llegaría el año de 1776 cuando la esperanza y las expectativas de una mejor vida, por primera vez en la historia fueran extendidas al hombre común. Ese fue el periodo conocido como el de la “Iluminación” y los franceses lo bautizaran como l’ age des lumieres. Por primera vez los trabajadores aspiraban obtener un mínimo básico de salud, alimentación, vivienda, ropa. Hasta el té, antes considerado como un lujo, era ahora bebida común. 

La celebración de la independencia de EU el 4 de Julio fue uno de los eventos significativos del año 1776. Imitando a John Locke, la brillante proclamación de Thomas Jefferson de vida, libertad y la búsqueda de la felicidad, eran derechos inalienables establecidos como el marco legal para una nación con muchos problemas, pero que eventualmente se convirtiera en la más grande acumulación de poder económico en el mundo y un ejemplo de la fundación constitucional de libertad que otros países podrían imitar. Cuatro meses antes de este suceso, un trabajo igualmente monumental era publicado al otro lado del Atlántico en la madre patria de EU, Inglaterra. 

El 9 de marzo de 1776, los editores William Strahan y Thomas Cadell, lanzaban al mercado dos volúmenes titulados: “Una indagación de la Naturaleza y las Causas de la Riqueza de las Naciones”. Sin duda era un libro de título muy largo. También era muy voluminoso, pero estaba destinado a tener un gigantesco impacto global. El autor era el Dr. Adam Smith, un introvertido y distraído profesor de “filosofía moral” en la Universidad de Glasgow.      

La Riqueza de las Naciones fue un disparo intelectual que cimbraría al mundo. Adam Smith, producto de la era de la Razón de Escocia, plasmaba sobre papel la fórmula universal de prosperidad e independencia financiera que, durante el siguiente siglo, revolucionaria la forma en que ciudadanos y líderes siempre habían entendido la economía y el comercio internacional. Su publicación ofrecía un mundo de abundante riqueza, una opulencia más allá de la simple acumulación de oro y plata. Prometía un nuevo mundo para todos, no solo para los aristócratas y los monarcas, también para el hombre común. 

Ofrecía una fórmula real para la emancipación del trabajador del penoso mundo Hobbesiano. En pocas palabras, La Riqueza de las Naciones era una declaración mundial de independencia económica. El ingreso per cápita de Inglaterra, en los siguientes 100 años, viajaría de $1,000 a $20,000 dólares a precios actuales. 

Algunas fechas han sido cruciales en la historia de la humanidad. El año de 1776 fue una de ellas. En aquel profético año dos importantes libertades fueron proclamadas, libertad política y libertad económica, y esos dos elementos operaron juntos para provocar la “revolución industrial”. No fue un accidente el que la economía moderna se iniciara formalmente después de 1776. Ese año fue importante también por otras razones. Fue cuando apareció el primer volumen del clásico de Edward Gibbon, “Historia del Declive y la Caída del Imperio Romano”. Gibbon era uno de los principales promotores del siglo 18 como el siglo de la Razón que abrazaba la fe en la ciencia, la razón y el individualismo económico, en lugar del fanatismo religioso, la superstición y el poder de la aristocracia. 

Para Adam Smith 1776 fue también importante por razones personales. Su gran amigo, David Hume, había muerto. Hume, gran economista y filósofo, había sido una gran influencia para Smith. Al igual que Smith había sido líder de la Iluminación Escocesa y gran promotor de la civilización comercial y la libertad económica. 

Con su magna obra Adam Smith nos obsequiaba una fórmula para nuestra liberación. Una receta que echaba por tierra todas las absurdas creencias que existían—y tal vez todavía existen—de una economía en la que, apoyada por la iglesia católica condenándonos al valle de lágrimas, los monarcas habían convencido a la gente que ese era el mundo en que tenían que vivir y debían aceptarlo con resignación porque no había otro. La gente pobre siempre seria pobre y la gente rica siempre seria rica. Que el mundo era un inmóvil inventario de cosas y no cambiaba, nunca había cambiado y nunca cambiaría. 

El que acumulaba parte de ese inventario, era porque se le heredaba o lo arrebatara a alguien más. Es decir, la riqueza era estática y para lograrla había que heredarla, robarla, o invadir otros países para arrebatar la de ellos. Por eso, con la explosión de la revolución industrial transformando el mundo, cuando alguien se hacía rico la gente pensaba que todo lo que algún hombre tenía se lo debía haber quitado a alguien más. Entonces, ellos también podían quitárselo a él. Ignoraban el nuevo concepto de creación de riqueza. 

A pesar de que los padres fundadores de EU y economistas nacientes conocieron profundamente la obra de Adam Smith en aspectos económicos y la de John Locke para cubrir aspectos políticos, los líderes actuales son iliteratos. Eran ignorantes especialmente de la economía y el mundo se había convertido en un paraíso de incompetentes que facilitaba, de una manera especial, la penetración de los socialistas, seudo progresistas, malos populistas y de toda clase de payasos que, con cierta habilidad, en los momentos en que la siembra de los emergentes liberales estaba dando su fruto más importante; la revolución industrial; promovían la idea de quienes hacían fortunas incalculables, las acumulaban de la misma forma que se creaban en el feudalismo. 

No entendían que esos hombres con su arrojo, su visión y su capital estaban transformado el mundo y, en ese proceso, habían amasado sus fortunas. Ya no era pecado ser rico. En EU las ideas y los valores que le dieron vida al país de la libertad se habían estado olvidando. La libertad, el individualismo, la confianza del hombre en sí mismo, se habían estado negociando y comerciando por esa infame seguridad que ofrece el gobierno, la individualidad por el cómodo trote en medio de la manada en donde nadie me pudiera distinguir.  

Ricardo Valenzuela
chero@reflexioneslibertarias.com
@elchero
Des México

DAMIAN ALIFA: LA CLASE MEDIA VENEZOLANA. EL RELATO DE UNA FRUSTRACIÓN POLÍTICA

Escribo estas líneas sobre los estratos medios venezolanos en lo que tal vez pueda ser considerado el peor momento político de la oposición. El 2019 se agota dejando un trago amargo para la oposición venezolana, después de haber generado enormes expectativas de cambio político en el mes de enero termina dejando una estela de frustración y desencanto en sus seguidores. La conformación de la llamada presidencia interina, el ingreso de la ayuda humanitaria, el tragicómico episodio del 30 de abril y las polémicas denuncias de corrupción son recuerdos agrios para un importante sector del país que adversa al gobierno. Aunado a esto, ya carga sobre si el pesado lastre de casi veinte años de lucha política sin que se cristalice en éxitos políticos.

Ahora bien, en este punto se pregunta el lector, ¿Por qué asociar mecánicamente a la clase media con el fracaso político de la oposición? La primera objeción que nos podría presentar es que dentro de la oposición se aglutinan diversos sectores sociales, lo cual es totalmente cierto, como cualquier coalición política, en la oposición hay una base social heterogénea. Sin embargo, la narrativa, el relato, los símbolos, los rituales, las propuestas políticas, los discursos, gravitan en torno al imaginario de la clase media. Por otro lado, se nos podría increpar el error de vincular el fracaso político con los estratos medios de la población. Sin duda, la clase media es un factor fundamental para la sociedad, ella es la que concentra el mayor capital simbólico al ser fuente de profesionales, intelectuales y formadores de opinión. Sin desmeritar esto, consideramos que hay un claro signo de tensión entre las ideas políticas predominantes en la clase media, el autoretrato de nacional y la venezolanidad.

Hablaba Augusto Mijares, en su famoso ensayo titulado lo Afirmativo Venezolano, sobre la “herencia de la desesperación”, ese hábito de considerar a Venezuela como “decadente, ultimada, fracasada” o construir una visión del “pueblo” como “ingratos o corrompidos o frívolos”. Novelistas, escritores, políticos, artistas, periodistas y prohombres de los estratos medios han construido esta “tradición pesimista”, destilando cierto desdén en su visión sobre los sectores populares. Es probable que el consumo cultural de estos sectores haya contribuido a la importación de modelos, esquemas, políticas y utopías extranjeras que no siempre se amoldan a las dinámicas internas. El choque de visiones, de un segmento de la sociedad que consume modelos exteriores y que no encuentra correspondencia practica en su entorno inmediato, pudiera ser la base central de este malestar.

Pareciera que en nuestra tradición intelectual predominara cierta apatía por enfoques más comprensivos de nuestras dinámicas sociales, culturales y políticas y, por el contrario, se impusieran visiones más doctrinarias y dogmáticas. Pudiéramos colocar el dedo en la llaga y rastrear esta herencia de inconformidad entre los mismos próceres de la Patria. Fue Francisco de Miranda, recibido con indiferencia por los pobladores de Coro, incomprendido por las élites mantuanas y al final traicionado el que exclama amargamente: “Bochinche, bochinche, esta gente no es capaz sino de bochinche”. El mismo Bolívar, después de haber sido ferozmente hostigado por las tropas de Boves (compuestas de negros, mulatos, indios, zambos) construiría una imagen del pueblo en el Discurso de Angostura poco halagüeña expresando que “por el engaño nos han dominado más que por que por la fuerza; y por el vicio más que por la superstición”, de esta manera describía a un pueblo ignorante, vicioso y carente de virtudes democráticas.

Pero tal vez estamos rastreando demasiado atrás y la complejidad de la guerra independencia no nos brinde mayor valor heurístico para analizar estas frases sueldas de los próceres. Aproximémonos mejor a la fundación de la particular “modernidad” venezolana durante el periodo gomecista. Tal vez sea la Generación del 28, movimiento político, de clase media por excelencia, el mejor ejemplo de este malestar en los estratos medios. A pesar de los encarnizados batalla política, la visión de “pueblo” y de la venezolanidad del pensamiento oficial de Uslar Pietri o Vallenilla Lanz coincidía (en el carácter peyorativo hacia los sectores populares) con acérrimos opositores como Rómulo Gallegos, Rafael Pocaterra o Miguel Otero Silva.

Mientras que el progomecismo decía que las leyes y el carácter democrático no se correspondían con la “Constitución Efectiva” de la sociedad venezolana, mulata, ignorante, atrasada, la Generación del 28 planteaba ideas similares desde un relato político diferente. La novelística de Gallegos ficcionalizaba su visión de la sociedad venezolana en la ignorante “Marisela” que requería de Santos Luzardo (el retrato de la clase media) para domesticarla y educarla, a la vez protegerla del salvajismo de Doña Barbará. También pudiéramos hablar del personaje “Sebastián” en Casas Muertas, la novela de Miguel Otero Silva, que en algún pasaje exclamaría indignado “No es posible soportar más (…) se necesita no ser hombre, estar castrado para quedarse callado, resignado y conforme” sin duda esta frase vehiculizaría la indignación y perplejidad del mismo Miguel Otero Silva frente a la indiferencia que sostuvieron las mayorías nacionales al ver la agitación política de los estudiantes de clase media. No quedaría atrás Rafael Pocaterra en sus “Memorias de un venezolano de la decadencia” en la que en varios pasajes describiría su mirada despectiva frente a la realidad nacional.

Fue sin duda el pensamiento más maduro de Gallegos y Betancourt el que logró encontrar puntos de conexión con la identidad popular y cosechar algunos éxitos políticos. Pero pudiéramos trasladarnos abruptamente de contexto e ir hacia otro punto del espectro político. La lucha armada de la izquierda en los años 60 también compartiría, a su manera, esta visión de la venezolanidad y de los sectores populares. Después de haber romantizado al pueblo y a la “clase obrera” embebidos de la literatura revolucionaria de la época, el fracaso de la lucha armada llevaba a este sector a una gran frustración política. La chispa revolucionaria no habría logrado “encender la pradera” y no fue la política contrainsurgente de Betancourt, ni el asesoramiento de la Escuela de las Américas lo que conllevó al fracaso de esta estrategia, lo cierto es que el “pueblo no apoyó”. 

El mismo Petkoff, tal vez sea el más autocritico de este proceso, diría con visos de resentimiento “el campesinado difícilmente podía entender que había que apoyar un proceso revolucionario” y Domingo Alberto Rangel, que escribió la novela “Los héroes no han caído” lo relataba así: “pero detrás de la indignación volaba, como veta gris en una hoja asoleada, otro silencio, el de la decepción. El fracaso de los guerrilleros en la búsqueda de apoyo abría horizontes de reflexión” y seria uno de los exmiembros de la lucha armada, quien recientemente diría que los comerciantes informales eran “lumpenproletarios” y que la revolución necesitaba de una “vanguardia esclarecida”.

En “Del buen salvaje al buen revolucionario”, Carlos Rangel, tal vez el más prominentes pensadores de la derecha venezolana y de los más agudos críticos de la izquierda latinoamericana, deconstruía la idea del “buen revolucionario” como redentor, liberador, frente a los enemigos externos. Para entonces, la izquierda ya vivía el desencanto del “repliegue estratégico” y comenzaría un proceso autocritico que no necesariamente llegó a sus últimas consecuencias. Asimismo, sostiene la hipótesis de que “la explicación profunda de nuestras frustraciones es el contraste entre lo que nosotros percibimos como el éxito norteamericano y nuestro propio resultado”, es decir, la formación de nuestro autoretrato nacional, tiene que ver con nuestra mirada comparada con los Estados Unidos. Los estudios de psicología social de la profesora Maritza Montero durante los años 80 arrojaban la existencia de una identidad altercentrada, lo cual implicaría una definición negativa de lo propio y una caracterización positiva de lo externo. Desde entonces estos sectores perfilaban una “identificación nacional exterior”, es decir, que el conflicto con el autoretrato nacional en el imaginario social de las clases medias, hace que estas se inclinen a sentir mayor identificación con lo extranjero frente a lo propio.

En este sentido, el famoso presentador y hombre de medios Renny Ottolina se convertiría rápidamente en el nuevo signo político de la inconformidad de los estratos medios, ahora escorados a estribor. Si bien Ottolina tenía un discurso “nacionalista” no dejaba de expresar inconformidad con la sociedad venezolana y traslucir prejuicios hacia los sectores populares. El discurso antipartido, antideológico, fue vehiculizado eficientemente por el gran comunicador que fue Renny Ottolina. Asimismo, Ottolina permanentemente establecía la comparación negativa con los EEUU. Renny Ottolina es el prohombre de la clase media venezolana postmoderna. Su ideas e influencias siguen presentes y atraviesan transversalmente el imaginario contemporáneo de los estratos medios.

A finales de los años 80 este imaginario negativo hacia los sectores populares y de identificación con el extranjero se afianzaría con la irrupción del Caracazo. El estallido social, los saqueos y la violencia desatada siguen siendo una imagen muy viva en los estratos medios venezolanos. Como diría Pedro José Sánchez se instalaría una “semántica del miedo” y un “magma de la inseguridad”, al mismo tiempo que se levantaban muros, se construían urbanizaciones cerradas, adquirían armas y hacían vigilancia las asociaciones vecinales de los barrios de clase media. La socióloga Verónica Zubillaga explicaría la conformación de una “ciudadanía del miedo” en estos guettos de clase media y la construcción de representaciones sociales negativas sobre el “Otro” popular.

Serian esta “ciudadanía del miedo” la que acompañó en el 98 a Hugo Chávez esperando del caudillo militar la concreción de sus aspiraciones de “orden” y “seguridad”. Posteriormente, al identificar a Chávez como un caudillo popular comienza una ruptura y se retorna rápidamente al estado de malestar. En los discursos sociales de la gestación de la primera oposición estuvieron presentes representaciones sociales negativas sobre la identidad popular que identificaban con el adversario político. “Tierruos”, “rancho en la cabeza”, “marginales” eran frases muy presentes en el enjambre social de las clases medias. Asimismo, estratos medios vinculados a la izquierda radical, que acompañaron al chavismo, también mostraron tensiones y contradicciones con la figura del caudillo.

Veinte años después, una oposición frustrada, derrotada políticamente, le reclama a la población, en medio de la mayor crisis económica, que “reciba los perniles” del gobierno, las cajas Clap o los bonos del “carnet de la patria”. Esta misma oposición le reclama a la gente el no sublevarse contra el gobierno, el no “salir a la calle”, le increpa por su aparente “indiferencia” o “conformismo”. 

La oposición es parte de una tradición de pensamiento que concibe a la clase media como un actor central de cambio, incomprendido por los sectores populares, atrasados, ignorantes, retrógrados, clientelizables. Estos prejuicios siguen marcando un gran muro entre los sectores populares y la oposición. Mientras que el rechazo al gobierno crece las movilizaciones de la oposición menguan. Lo ocurrido este año invita a repensar la oposición y la política en Venezuela, solo una mirada penetrante sobre la cultura popular y su identidad, un enfoque comprensivo y una nueva práctica política que no intente imponer utopías (antes la del socialismo y ahora la de la democracia liberal) sino de elaborar nuestras propias utopías desde las aspiraciones, deseos y necesidades de la mayoría. 

Un proyecto político que no logre enraizarse entre las mayorías, sin romantizarlas pero tampoco estigmatizándolas, denigrándolas, subestimándolas, no podrá acceder al poder. No solo se trata de recambios de liderazgos, se trata de un cambio de paradigma político. No se trata de sustituir, invisibilidad, obviar a la clase media, se trata de edificar una alteridad solidaria entre los estratos medios y los sectores populares, como clave para un nuevo consenso país y desactivar los dispositivos polarizantes.

Damian Alifa
@AlifaDamian
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