viernes, 10 de enero de 2020

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, VIERNES 10/01/2020

 

MIBELIS ACEVEDO DONÍS: TODOS LOS DISTINTOS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 5 minutos
Basta asomarse a la realidad de países donde la irrupción del populismo identitario ha hundido su pica, para detectar la arruga evidente: la polarización es el signo de los tiempos. A la última ola de democratización que describió Huntington pareció interponerse el muro de la dicotomización, la hoja filosa que separa el “ellos” del “nosotros”, la brecha que lejos de curar, se ahonda; síntoma de esa mella que Larry Diamond bautizó como la “recesión democrática”. Paradójicamente, el siglo XXI no nos libró de la pisada del ricorso autoritario, la del pathos que da oxígeno a la política... más »

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: ¿SOCIALIZAR LA POBREZA?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 11 minutos
La jerga popular es sabia al decir “bueno es el culantro, pero no tanto”. Dicho aforismo indica que el abuso deviene en problemas, aunque el propósito sea loable. En política ocurre igual. La regla no admite excepciones. Peor aún, cualquier pretensión en demasía conduce a fracasos seguros para los cuales no ha habido arreglo alguno. La historia está abarrotada de casos que reflejan la contrariedad de situaciones que, en principio, tuvieron un propósito distinto del resultado expuesto. O sea, el resultado terminó en otra cosa. Vale este exordio a manera de animar reflexiones en torn... más »

EMIR SADER: SIN PENSAMIENTO CRÍTICO NO HAY PRÁCTICA EMANCIPADORA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 13 minutos
América Latina no sería víctima de la fuerte ofensiva de la derecha si ésta no contara con las debilidades de la izquierda latinoamericana. Elemento común en la recuperación de fuerza de la derecha ha sido, por ejemplo, el rescate de la derecha de las bases sociales de apoyo que los gobiernos progresistas habían logrado. Gobiernos que han sido elegidos o reelegidos con altos niveles de apoyo electoral han sido derrotados o han sido arrinconados a apoyos apenas mayoritarios. Hay pérdida de bases de apoyo de sectores medios de la población, pero, sobre todo, pérdida de sectores popul... más »

ALLAN BREWER CARÍAS: LA INSTALACIÓN DE LA ASAMBLEA NACIONAL EL 5 DE ENERO DE 2020 Y DESALOJO DEL OKUPAS DEL PALACIO FEDERAL LEGISLATIVO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 21 minutos
El Palacio Federal Legislativo construido durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco (1872-1877) para albergar la sede de los tres Poderes Públicos del Estado (Poder Legislativo, Poder Ejecutivo y Poder Judicial), desde finales del siglo XIX se convirtió en la sede exclusiva del Poder Legislativo como consecuencia de la construcción del Palacio de Miraflores para albergar al Poder Ejecutivo, y de la ubicación de la Corte Federal y de Casación y luego de la Corte Suprema de Justicia en el edificio adjunto al Palacio de las Academias. En esa sede del Palacio Federal Legislativo sie... más »

JOSÉ ANTONIO GIL YEPES: HABÍA OTRA OPCIÓN

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 29 minutos
Es obvio que al gobierno de NM le interesa sacar a Juan Guaidó de la Presidencia de la Asamblea Nacional, pero el costo incurrido en el cómo se intentó sacarlo es demasiado alto. Bloquear con Guardias Nacionales la entrada a diputados opositores es una maniobra demasiado ilegal, burda, represiva y visible. Tan es así que después de los hechos hasta aliados de NM, como México, Uruguay y Argentina reclamaron. La otra opción para NM era dejar que JG se mantuviera en el cargo; por varias razones. Primera, si el gobierno pudo mantenerse bajo situaciones peores en 2019, ¿por qué no segui... más »

GABRIEL BORAGINA: INTERVENCIONISMO Y SOCIALISMO

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 34 minutos
El capitalismo no es necesariamente incompatible con un cierto grado de intervención en la economía por parte del gobierno. De hecho, si consideramos que para que exista un gobierno debe -al mismo tiempo- que contar con los fondos mínimos y necesarios para que cumpla con su función de tal y que dichos dineros no pueden ser generados por el gobierno mismo, va de suyo que la mera coexistencia de los impuestos cuyo destino es precisamente posibilitar la presencia y el sostén del gobierno implican necesariamente echar mano a los recursos de los particulares, dado que de otra manera nin... más »


MIBELIS ACEVEDO DONÍS: TODOS LOS DISTINTOS

Basta asomarse a la realidad de países donde la irrupción del populismo identitario ha hundido su pica, para detectar la arruga evidente: la polarización es el signo de los tiempos. A la última ola de democratización que describió Huntington pareció interponerse el muro de la dicotomización, la hoja filosa que separa el “ellos” del “nosotros”, la brecha que lejos de curar, se ahonda; síntoma de esa mella que Larry Diamond bautizó como la “recesión democrática”. Paradójicamente, el siglo XXI no nos libró de la pisada del ricorso autoritario, la del pathos que da oxígeno a la política del resentimiento, la del auge del extremismo, un tremedal con el cual Venezuela sigue bregando. A expensas de la hipérbole, el maximalismo, la prédica del desquite agravando las distorsiones que acá se ceban desde hace más de 20 años, la polarización no ha hecho sino adquirir remozada y agria corporeidad.

Tras el progresivo abandono de los espacios que nos van quedando para hacer política, 2019 corona con suerte de crónica del suicidio anunciado. Una oposición debilitada por sus propias inconsistencias suma caos al caos, fragmentación a la fragmentación. El ethos democrático, apenas sujetado por los alfileres de cierta porfía, luce cada vez más borroso, amenazado por actores cuyo discurso entra en abierta contradicción con sus obras: porque una cosa es decirse demócrata y otra distinta pasar a los hechos, estar dispuesto a comprometerse con los modos y reglas de la democracia.

En casa del herrero

El trastorno, naturalmente, inquieta más porque prospera en el cortijo de quienes dicen rechazar el molde autoritario, allí donde las opiniones en conflicto deberían tener mayor posibilidad de gestionarse mediante la deliberación. La competencia por detentar la hegemonía opositora, no obstante, desnuda la dificultad para aceptar la pluralidad e incorporarla como valor. Salpicaduras, seguramente, del sistémico déficit democrático: en consecuencia, el diálogo muta en simple notificación de la decisión ya tomada, la verdad deliberativa en predominio de una verdad parcial cuya adopción se receta como “única” salida. Un juego de opciones limitadas, donde sólo los extremos son admitidos.

A santo de esa “política inmoderada” (Sartori dixit) la polarización entroniza su lógica: estás conmigo o estás contra mí. Nos ha tocado entonces ver cómo la impericia para conciliar deseo y realidad, para agenciar con madurez la frustración o la cólera, sentencia a la pira toda disposición a escucharnos. Es agotador, es penoso; porque el desarreglo va agusanando todos los espacios de intercambio, tullendo el ímpetu sanador del centro político, brincando desde ese ámbito público despojado de piedad al recinto que todavía brinda escudos contra la agresión. ¿Cómo construir consensos a partir de la promiscua mezcla de creencias, valores y posturas que no son capaces de dialogar entre sí?

Praxis de la convicción

Medrando en las flaquezas -la de un liderazgo siempre tentado por la autofagia, la de una sociedad que vapuleada por la sensación de humillación y el hambre de reconocimiento lucha contra los alacranes que asedian su espíritu- la polarización gana terreno, introduce clivajes inconmovibles, convierte al potencial aliado en predador. Un campo minado en el que retozan los cultores de la antipolítica, esos que demonizan los pactos y a espaldas de la evidencia histórica achacan pecados a la cohabitación o confunden civilidad con apaciguamiento, crítica con traición. Un ambiente, también, que ataja cualquier intento de promover estados anímicos favorables a una eventual transición.

Afirmaba Huntington que “un régimen democrático se instaura no por medio de tendencias sino por medio de la gente. Las democracias fueron creadas no por las causas sino por los causantes”. Podría decirse que mientras la convicción democrática no se traduzca en praxis regular entre sus promotores, mientras no se instale como necesidad, conducta y hábito –ese reconocimiento de la otredad, básicamente, que exige superar la visión tribal de la política para abrazar el civilizado discernimiento- será difícil reconfigurar percepciones, generar transformaciones relevantes, librarse de las celadas que el pensamiento binario nos tiende.

El giro pendiente

Al filo de 2020, algunos dirigentes empiezan a hablar de rectificación. Ojalá el propósito de enmienda camine más allá de la retórica, conscientes de que en el menoscabo de la dinámica política han tenido buena cuota de protagonismo; de que la rehabilitación de referentes, por ende, depende también de la capacidad para repensarse a fondo y evolucionar. Para abrir el camino de la democracia en sus países -nos recuerdan Bitar y Lowenthal- los líderes de las transiciones “no trabajaron solos… actuaron de manera creativa y constructiva, en colaboración con muchos otros grupos y sujetos a estrictas limitaciones, para crear nuevas realidades”. Impulsar un cambio, en fin, pide “sentido estratégico de orientación hacia una gobernanza más inclusiva y responsable”, coraje para debilitar a los factores intransigentes, talento para restañar heridas e integrar aspiraciones en torno al deber-ser democrático. He allí parte de la impostergable tarea de atraer a los distintos; todos los distintos.

Mibelis Acevedo D.
@Mibelis
@ElUniversal

ANTONIO JOSÉ MONAGAS: ¿SOCIALIZAR LA POBREZA?

La jerga popular es sabia al decir “bueno es el culantro, pero no tanto”. Dicho aforismo indica que el abuso deviene en problemas, aunque el propósito sea loable. En política ocurre igual. La regla no admite excepciones. Peor aún, cualquier pretensión en demasía conduce a fracasos seguros para los cuales no ha habido arreglo alguno. La historia está abarrotada de casos que reflejan la contrariedad de situaciones que, en principio, tuvieron un propósito distinto del resultado expuesto. O sea, el resultado terminó en otra cosa.

Vale este exordio a manera de animar reflexiones en torno al camino que, a partir de intenciones infundadas, puede depararle a Venezuela consecuencias al margen de puntuales consideraciones políticas, sociales e históricas. Por supuesto, en perjuicio del esfuerzo de otros actores que buscan equilibrar el juego político en que se ha incurrido. Específicamente, desde que el actual (des)gobierno decide trastocar los criterios básicos de desarrollo sólo por aventurarse a transitar la anti–historia, con la excusa fútil de exhortar una presumida “revolución bolivariana”. Peor aún, bajo los auspicios del mentado “socialismo del siglo XXI”

Ahora le tocó el turno al escueto argumento de hacer de las ruinas actuales, un “país potencia”. Asimismo, como lo de “socializar la riqueza nacional”, sin entender que antes deben solventarse problemas que pasan por el tamiz de la organización social y de la concienciación política.

Además, con el disparatado cuento de inducir valores socialistas que persigan generar un “nuevo republicano”, el régimen busca eludir las causas del descalabro que su misma obcecación ha potenciado en el país. Esto, sin reconocer condiciones que pueden reivindicar la política como instrumento para la paz, la verdad y la justicia. Es la paradoja que asoma cada discurso presidencial, indistintamente del escenario ante el cual es pronunciado. Como si no existiese la vergüenza o la moderación para regular tan equivocada sintaxis.

Pero lamentablemente, el descaro se convirtió en un táctico recurso de gobierno que sólo funciona para engañar a mansalva: Así sucede, al margen de valores que exaltan el bienestar como meta del trabajo. Por consiguiente, es indiscutible el ridículo que se hace cuando se insinúa relegar la riqueza. Sobre todo, cuando contrario a ello el régimen impúdico y usurpador maneja las finanzas públicas con el desorden que requiere encubrir la corrupción que sigue destacando su gestión de la mano de acusados funcionarios. Solamente, excusándose en el absurdo de “socializar la pobreza”.

Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas 

EMIR SADER: SIN PENSAMIENTO CRÍTICO NO HAY PRÁCTICA EMANCIPADORA

América Latina no sería víctima de la fuerte ofensiva de la derecha si ésta no contara con las debilidades de la izquierda latinoamericana. Elemento común en la recuperación de fuerza de la derecha ha sido, por ejemplo, el rescate de la derecha de las bases sociales de apoyo que los gobiernos progresistas habían logrado. Gobiernos que han sido elegidos o reelegidos con altos niveles de apoyo electoral han sido derrotados o han sido arrinconados a apoyos apenas mayoritarios.

Hay pérdida de bases de apoyo de sectores medios de la población, pero, sobre todo, pérdida de sectores populares, beneficiarios directos de las políticas sociales de los gobiernos que han sido rescatados por fuerzas de derecha, con base en fuertes campañas mediáticas, pero también a mecanismos de persecución y criminalización política de liderazgos de la izquierda.

Como resultado, a pesar de poseer un programa de gobierno con un potencial de amplio arraigo popular, gobiernos han sido derrotados o han triunfado por márgenes exiguos de votos frente a una derecha que no puede enfrentarse a ese programa porque no posee propuestas de políticas sociales y tiene que desplazar la agenda central de los países hacia temas como corrupción, seguridad pública o temas conservadores de carácter moral.

La izquierda latinoamericana había sido hegemónica en los países donde ha logrado eligir y reeligir a sus gobiernos, todos antineoliberales en su esencia. Aquí me voy a atener a un aspecto de las debilidades que han llevado a los retrocesos de esos gobiernos: la incapacidad del pensamiento crítico latino-americano de ser contemporáneo de esos avances, de no haber comprendido su naturaleza, su fuerza y sus debilidades, y no haber contribuido para el análisis de esos procesos, apoyando y promoviendo la superación de sus problemas.

En la primera década hubo involucramiento de sectores del pensamiento crítico, incluido en sus principales entidades, en los gobiernos que recién surgían. No contó con la participación de todos los sectores del pensamiento social, en parte críticos de algunos aspectos de esos gobiernos, en parte desconectados absolutamente del carácter progresista de los gobiernos, muchas veces sumándose a la derecha en la oposición.

Cuando los gobiernos progresistas han empezado a enfrentar más dificultades –con la recuperación de iniciativa de la derecha–, la incapacidad de formulación teórica de la crisis que venía ha dificultado todavía más una reacción del campo progresista. Éstos no pudieron contar con amplios debates que apuntaran hacia las debilidades que facilitaban la retomada de iniciativa de la derecha, la pérdida de disputa sobre temas teóricos y políticos centrales –como la democracia, el papel del Estado, entre otros. Hubo un repliegue de gran parte de la intelectualidad hacia las universidades, cerradas sobre sí mismas en sus temas prioritarios de análisis, así como procesos de burocratización han afectado a entidades que debieran representar y movilizar al pensamiento crítico.

Hoy la capacidad de comprensión de los problemas actuales de América Latina se concentra alrededor de los principales líderes de la izquierda en el continente, porque no se pueden separar enfoques teóricos de salidas políticas concretas. Pero también porque éstas requieren una comprensión de mayor profundidad, alcance y amplitud de la crisis que vive el continente y de sus perspectivas de superación positiva.

Sin la participación activa y creativa del pensamiento crítico latinoamericano no podremos salir de esta crisis con fuerza suficiente para impulsar un nuevo ciclo progresista en nuestros países. Así como, sin salida política concreta, el pensamiento crítico se agotará y no tendrá rearticulación con la práctica política realmente existente.

Emir Sader
emirsader@clacso.edu.ar.
@emirsader
Escritor brasileño
@UNotiicas

ALLAN BREWER CARÍAS: LA INSTALACIÓN DE LA ASAMBLEA NACIONAL EL 5 DE ENERO DE 2020 Y DESALOJO DEL OKUPAS DEL PALACIO FEDERAL LEGISLATIVO

El Palacio Federal Legislativo construido durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco (1872-1877) para albergar la sede de los tres Poderes Públicos del Estado (Poder Legislativo, Poder Ejecutivo y Poder Judicial), desde finales del siglo XIX se convirtió en la sede exclusiva del Poder Legislativo como consecuencia de la construcción del Palacio de Miraflores para albergar al Poder Ejecutivo, y de la ubicación de la Corte Federal y de Casación y luego de la Corte Suprema de Justicia en el edificio adjunto al Palacio de las Academias.

En esa sede del Palacio Federal Legislativo siempre funcionó el antiguo Congreso de la República, con sus dos Cámaras: el Senado y la Cámara de Diputados; y a partir de 2000, es donde ha funcionado la Asamblea Nacional. Es su sede oficial, tal como se indica en el artículo 1° del Reglamento Interior y de Debates de la Asamblea; allí es donde funciona y allí debió haberse instalado inicialmente la Asamblea Nacional el 5 de enero de 2020 para el período ordinario 2020-2021.

II

Sin embargo, ese día, por la fuerza bruta de la Policía Nacional y del Ejército, cuyos efectivos rodearon el Palacio Federal Legislativo, los diputados a la Asamblea Nacional fueron impedidos de poder ingresar al mismo para realizar su sesión de instalación para el período 2020-2021, bajo la dirección de la correspondiente Comisión de Instalación presidida por el presidente de la Asamblea, Juan Guaidó, tal como lo prescribe el artículo 219 de la Constitución y el artículo 11 del Reglamento Interior y de Debates de la Asamblea. Tal como lo resumió la Asociación Civil Venezuela Libre: “Los hechos son inequívocos, usaron a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para impedir que la Asamblea Nacional sesionara en su sede oficial. Acosaron y amenazaron a diputados para evitar que llegaran hasta el Palacio Legislativo. Compraron parlamentarios para escenificar un grotesco, ilegal e ilegítimo intento de tomar el control de la institución, sin que la misma se hubiese constituido con el quórum requerido, que era de 84 diputados”.1

Ante esa contingencia, es decir, ante la situación excepcional de que efectivos de la policía y del Ejército impidieran a los diputados, a la fuerza, el poder ingresar libremente al Palacio Federal Legislativo para poder reunirse e instalar la Asamblea, la mayoría de sus integrantes, es decir, de 100 diputados de los 167 diputados que la conforman, tal como lo autoriza el artículo 1° del Reglamento Interior y de Debates acordaron realizar la sesión de instalación de la Asamblea en un lugar diferente de la ciudad de Caracas, escogiendo la sede del diario El Nacional.

Y efectivamente, allí, a las 5:00 pm de ese mismo día 5 de enero de 2020, se realizó la sesión de instalación de la Asamblea Nacional, con la participación de un número de 100 diputados, superior al quórum requerido, que era de 84 diputados, en un todo realizada de acuerdo con lo previsto en el Reglamento Interior y de Debates. En la sesión, además, se eligió con el voto de los mencionados 100 diputados,2 a los miembros de la junta directiva para el período 2020-2021, resultando electos con el voto de 100 diputados: Juan Guaidó, como presidente; Juan Pablo Guanipa como primer vicepresidente, y Carlos Berrizbeitia como segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional.3

III

Más temprano durante el mismo día 5 de enero de 2020, y en este caso protegidos por la misma fuerza bruta del régimen autoritario de policías y efectivos del Ejército que tenían rodeada la sede de la Asamblea, un grupo reducido e indeterminado de diputados, actuando como okupas, así llamados en otras partes del mundo a quienes asaltan y ocupan inmuebles ilegalmente, asaltaron e invadieron la sede de la Asamblea, ocupando física e ilegítimamente sus espacio, es decir, sin tener derecho ni título alguno para ello. Con ello, no solo terminaron de impedir a la Asamblea Nacional el poder instalarse en su sede, sino que violando todas las disposiciones de la Constitución y del Reglamento Interior y de Debates en la materia, una vez dentro, montaron un teatro pretendiendo usurpar el carácter de la Asamblea Nacional, supuestamente “instalándola” sin la presencia de su presidente y sin contar con el quórum requerido que era de 84 diputados, procediendo supuestamente a “elegir” la junta directiva de la misma presidida por un señor de nombre Luis Parra.

Como lo resumió Gerardo Blyde, además, “en violación del artículo 191 de la Constitución Nacional, votaron en esa írrita reunión (pretendida sesión) personas que habían perdido su condición de diputados al haber aceptado ocupar cargos públicos distintos al de diputados, no exceptuados constitucionalmente,” y “aún con la incorporación de estos ciudadanos que ya no son diputados a la Asamblea Nacional por mandato constitucional, no reunieron el quórum mínimo válido para sesionar”.4

Lo que ocurrió, como lo ha calificado el profesor Ramón Escovar León, no fue sino una “emboscada bufa” que condujo a una “elección bufa” donde “no hubo sesión válida sino un simulacro”, en fin “una “burda maniobra”.5

IV

De acuerdo con el artículo 219 de la Constitución, el primer período de las sesiones ordinarias de cada año debe comenzar, sin convocatoria previa, el día 5 de enero, en su sede en el Palacio Federal Legislativo, con el objeto, como se indica en el artículo 11 del Reglamento Interior y de Debates, “con el objeto de elegir una nueva junta directiva”. A esos efectos, los diputados que concurran se deben constituir en Comisión de Instalación bajo la dirección del presidente de la junta directiva en funciones, quien “tendrá la facultad en los casos de inasistencia de diputados de autorizar la incorporación de los suplentes respectivos”, así como la de “solicitar a la plenaria su pronunciamiento sobre algún tema que surja en el debate y que esté relacionado con el objeto de la reunión”.

Conforme al artículo 221 de la Constitución, el quórum para el funcionamiento de la Asamblea Nacional no puede ser “en ningún caso inferior a la mayoría absoluta de los integrantes de la Asamblea Nacional”, lo que significa que la Asamblea Nacional solo puede funcionar conforme a la Constitución con un quórum de la mitad más uno de los diputados que la integran. Por tanto, estando la Asamblea Nacional integrada por 167 diputados, que fueron los electos en diciembre de 2015, la misma solo puede funcionar constitucionalmente con 84 diputados, que es la mayoría absoluta de los 167 que la conforman.6

Ello era y es particularmente relevante por lo que se refiere a la instalación e inicio del primer período de sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional correspondiente a 2020, que comenzó el 5 de enero de 2020, para lo cual era indispensable que estuviesen presentes en la sesión de instalación de la Asamblea al menos 84 diputados de los 167 que la integran.

V

Conforme a estas previsiones, y ante la imposibilidad fáctica de que los diputados pudieran acceder libremente a la sede de la Asamblea, la mayoría de los integrantes de la misma acordó sesionar para su instalación en la sede del diario El Nacional, donde se congregaron 100 de los 167 diputados de la Asamblea, conformándose un quórum superior al mínimo constitucionalmente exigido (84 diputados).

Conformada la Comisión de instalación presidida por el presidente de la junta directiva, diputado Juan Guaidó, conforme a los artículos 194 y 219 la Constitución, y con el voto individual de cada uno de los diputados presentes, se eligieron los miembros de la junta directiva de la Asamblea para el período 2020-2021, antes mencionados.

Habiendo sido reelecto el diputado Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional, el mismo, conforme a lo dispuesto en los artículos 233 de la Constitución y 14 del Estatuto que rige la Transición a la Democracia, fue ratificado como presidente encargado de la República, como lo venía haciendo desde comienzos de 2019.7

Tal como lo precisó el Bloque Constitucional de Venezuela: “Como consecuencia de la elección de la nueva junta directiva, el diputado Juan Guaidó queda ratificado como legítimo presidente encargado de la República, quien junto a la Asamblea Nacional tiene por mandato velar por la ejecución de lo dispuesto en el Estatuto que rige la Transición a la Democracia, con fundamento en lo dispuesto en el artículo 333 de la Constitución, contando para ello, con el reconocimiento explícito de más de 50 gobiernos democráticos, y el respaldo mayoritario del pueblo venezolano”.8

VI

Lo que ocurrió en la sede del Palacio Federal Legislativo el día 5 de enero de 2020, cuando un grupo evidentemente ultraminoritario de supuestos diputados asaltó por la fuerza y ocupó la sede del mismo, pretendiendo instalarse como

Asamblea, sin contar con el quórum constitucional de 84 diputados, y fingiendo elegir una “nueva junta directiva” no fue otra cosa sino una burda “ocupación” fáctica de la sede de la Asamblea, que evidentemente no podía durar mucho tiempo, por lo estúpida que fue la maniobra.

Por ello, los supuestos okupas del Palacio Federal Legislativo, que al final no fueron sino unos “cuatro gatos” (en el sentido castellano de la expresión), después de algo más de 24 horas, el día 7 de enero de 2020, después de haber intentado realizar una “reunión” sin quórum de naturaleza alguna, y a pesar de haber reclutado para ello algunos “actores de relleno”, es decir, “ciudadanos que simulaban ser parlamentarios para forjar un quórum inexistente”,9 desalojaron la sede como ratas ante la fumigación10, de manera que los diputados que conforman la mayoría de la Asamblea Nacional y su nueva junta directiva, forzando el paso ante militares que les impedían el acceso al edificio11, pudieron entrar de nuevo a su sede, y ocuparla legal y legítimamente; habiendo procedido a tomarse juramento a los miembros de su junta directiva presidida por Juan Guaidó.12

El evento anterior no fue sino una ocupación ilegal del recinto de la Asamblea, habiendo la fuerza de la razón democrática provocado su desalojo, afortunadamente, sin uso de la fuerza pública, que es como usualmente se desaloja un inmueble cuando lo ocupan okupas indeseables.

VII

Es evidente que, en las circunstancias antes descritas, el de enero de 2020 en Venezuela nunca hubo dos actos de instalación de la Asamblea Nacional ni se produjo la elección, supuestamente dos juntas directivas, como al inicio y prematuramente se reportó en alguna prensa.13

Tal como lo indicó José Ignacio Hernández: “Es errado afirmar que hay, por ello, dos juntas directivas de la Asamblea Nacional. Lo sucedido en la mañana del 5 de enero no tiene relevancia jurídica como actos del Poder Legislativo. Se trató, insistimos, de una vía de hecho perpetrada por el abuso de la fuerza militar y por la cual unos individuos tomaron por asalto la sede del Palacio Federal Legislativo, como un acto más del golpe de Estado permanente perpetrado por Nicolás Maduro en contra de la Asamblea Nacional electa en 2015”. 14

Por lo demás, como bien lo observó Henry Ramos Allup, solo cuando el acta de instalación y nombramiento de la junta directiva, en la cual está la constancia del quórum, es aprobada en la sesión primera de la Asamblea, como ocurrió el día 7 de enero de 2019, es que puede hablarse de la firmeza de los cargos.15 Ello nunca pudo ocurrir con la bufa supuesta “elección” del señor Parra, por un grupo indeterminado e impreciso de okupas.

Gerardo Blyde también resumió la situación, indicando: “1. Solo hubo una sesión válida de instalación y elección de nueva junta directiva, la celebrada en la sede externa ad hoc y dirigida por el presidente saliente que resultó reelecto. Esta es la única sesión que se realizó el 5 de enero de 2020, pues contó con el quórum constitucional necesario para su instalación y desarrollo.

2. Las actuaciones realizadas por un grupo de diputados en la sede del Parlamento nacional no pueden ser calificadas de sesión. No hubo sesión. No contaban con el quórum constitucional para poder instalarse como sesión y mucho menos para poder tomar decisiones en nombre del cuerpo legislativo nacional.

3. Adicionalmente pretendieron incorporarse y además votar ciudadanos que ya no son diputados por haber perdido su condición al haber aceptado otros cargos públicos.

4. No existen dos juntas directivas de la Asamblea Nacional. La única junta directiva constitucional y legalmente electa está constituida por Juan Guaidó como presidente y por los diputados Juan Pablo Guanipa y Carlos Berrizbetia como primer y segundo vicepresidentes.” 16

Para que la Asamblea Nacional se puede instalar, en efecto, como sucede en cualquier órgano colegiado representativo en cualquier parte del mundo, se requiere de un quórum de instalación, sin el cual no puede pensarse que pueda haber instalación; quórum que debe constatarse para poder comenzar la sesión como lo indica el artículo 64.1 del Reglamento Interior y de Debates. Por ello, no se puede pretender haber instalado un órgano colegiado sin el quórum necesario, pues en tal caso, la supuesta “instalación”, como lo expresó José Ignacio Hernández, no es sino una “vía de hecho sin validez jurídica alguna,”17 y los actos adoptados en la misma, son simplemente es inexistente, y nadie puede considerarlos como actos jurídicos.

Por ello, como el mismo José Ignacio Hernández lo puntualizó: Een la mañana del 5 de enero de 2020 no hubo ninguna sesión de la Asamblea Nacional ni se designó a la junta directiva, con lo cual, tampoco el diputado Parra fue designado como presidente de la Asamblea Nacional. Lo único que ocurrió fue una vía de hecho que, mediante el abuso de la fuerza militar, tomó violentamente las instalaciones del Palacio Federal Legislativo para que cinco individuos pudieran ocupar físicamente [aun cuando por breve tiempo] los espacios que corresponden a la Presidencia, Vicepresidencias y Secretarías de la Asamblea Nacional.” 18

***

1.Véase Asociación Civil Venezuela Libre: “Ante los graves hechos ocurridos en Venezuela el 5 de enero. Llamado a la comunidad internacional”. Madrid 6 de enero de 2020, disponible en: http://www.venezuelanpress.com/2020/01/06/venezuela-libre-se-pronuncia-ante-graves-hechos-ocurridos-venezuela-5-enero/

2. Véase la “Lista de votación de diputados y diputadas de la Asamblea Nacional para la junta directiva 2020-2021,” Disponible en: https://www.scribd.com/document/441940983/Lista-de-votacion-de-diputados-y-diputadas-de-la-AN-para-la-Junta-Directival

3. Véase el Acta de Juramentación de la Nueva Junta Directiva de la Asamblea Nacional para el período 2020-2021, de fecha 5 de enero de 2020, en Gaceta Legislativa N° 16, 6 de enero de 2020, disponible en: https://www.scribd.com/document/442011097/Gaceta-Legislativa-Instalacion-de-la-junta-directiva-de-la-AN.

4.Véase Gerardo Blyde, “¿Qué paso el #5Ene?, en La Patilla.com, 6 de enero de 2020, disponible en: https://www.lapatilla.com/2020/01/06/que-paso-el-5ene-segun-el-analisis-del-abogado-gerardo-blyde/

5. Véase Ramón Escovar León, “El nuevo reto de Guaidó,” en El Nacional, 7 de enero de 2020, disponible en: https://www.elnacional.com/opinion/el-nuevo-reto-de-guaido/

6.Véase sobre esto: Allan R. Brewer-Carías, “Sobre el quórum y el régimen de las votaciones en la Asamblea Nacional con particular referencia a la elección de los miembros de la junta directiva de la Asamblea”. Nueva York, 4 de enero de 2020. Disponible en: http://allanbrewercarias.com/wp-content/uploads/2020/01/Brewer.-SOBRE-EL-QURUM-Y-EL-R%C3%89GIMEN-DE-LAS-VOTACIONES-EN-LA-ASAMBLEA-NACIONAL-4.1-2020.pdf

7. Véase sobre ello: Allan R. Brewer-Carías, Transición hacia la democracia en Venezuela. Bases constitucionales y obstáculos usurpadores (Con Prólogo de Asdrúbal Aguiar; y Epílogo de Román José Duque Corredor), Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), Editorial Jurídica Venezolana, Miami 2019.

8.Véase “El Bloque Constitucional de Venezuela, ante el grotesco zarpazo a la institucionalidad de la Asamblea Nacional, por parte del régimen de Maduro y un grupo de diputados felones, hace del conocimiento de la opinión pública nacional e internacional”. Caracas, 6 de enero de 2020. Disponible en: https://elvenezolanonews.com/2020/01/06/diputados-apegados-a-la-constitucion-afirman-que-golpe-parlamentario-reimpulso-la-lucha/

9. Así lo afirmó la propia Asamblea Nacional en Comunicado emitido el 7 de enero de 2020, firmado por la junta directiva presidida por Juan Guaidó.

10. Véase el video documentando el abandono del Palacio Federal Legislativo por el diputado  Luis parra y otros en: https://twitter.com/NTN24ve/status/1214569754708582401 C

11. Véase lo que serán unos videos memorables sobre la recuperación del Palacio Federal Legislativo por la Asamblea Nacional, el 7 de enero de 2020, en https://twitter.com/NTN24ve/status/1214569754708582401; y enhttps://twitter.com/search?q=%23VIDEO&src=hash.

12. Véase la información en la cuenta Twitter oficial de la Asamblea, disponible en: https://twitter.com/AsambleaVE/status/1214576305699770370V

13. Véase por ejemplo, “¿Tiene Venezuela dos Asambleas Nacionales?”, en Sputnik Mundo, 6 de enero de 2020, disponible en: https://mundo.sputniknews.com/america-latina/202001061090055762-venezuela-tiene-ahora-dos-asambleas-nacionales/

14. Véase José Ignacio Hernández, “Opinión sobre constitucionalidad de la designación de la junta directiva para el período de sesiones correspondientes al 2020-2021”, 7 de enero de 2020, disponible en: http://confirmado.com.ve/conf/conf-upload/uploads/2020/01/PER-313.pdfn

15. Véase Henry Ramos Allup, intervención en la sesión de la Asamblea Nacional del 7 de enero de 2020. Disponible en: https://youtu.be/oO4Wc3BK0RM

16. Véase Gerardo Blyde, “¿Qué pasó el #5Ene?, en La Patilla.com, 6 de enero de 2020, disponible en: https://www.lapatilla.com/2020/01/06/que-paso-el-5ene-segun-el-analisis-del-abogado- gerardo-blyde/

17. Véase José Ignacio Hernández, “Opinión sobre constitucionalidad de la designación de la junta directiva para el período de sesiones correspondientes al 2020-2021”. 7 de enero de 2020”, disponible en: http://confirmado.com.ve/conf/conf-upload/uploads/2020/01/PER-313.pdfn

18. Véase José Ignacio Hernández, “Opinión sobre constitucionalidad de la designación de la Junta Directiva para el período de sesiones correspondientes al 2020-2021”, 7 de enero de 2020”, disponible en: http://confirmado.com.ve/conf/conf-upload/uploads/2020/01/PER-313.pdfn

Allan Brewer Carias 
allanbrewercarias@gmail.com .
@arbrewercarias

JOSÉ ANTONIO GIL YEPES: HABÍA OTRA OPCIÓN

Es obvio que al gobierno de NM le interesa sacar a Juan Guaidó de la Presidencia de la Asamblea Nacional, pero el costo incurrido en el cómo se intentó sacarlo es demasiado alto. Bloquear con Guardias Nacionales la entrada a diputados opositores es una maniobra demasiado ilegal, burda, represiva y visible. Tan es así que después de los hechos hasta aliados de NM, como México, Uruguay y Argentina reclamaron.

La otra opción para NM era dejar que JG se mantuviera en el cargo; por varias razones. Primera, si el gobierno pudo mantenerse bajo situaciones peores en 2019, ¿por qué no seguir el mismo juego? Segunda, si la oposición, al igual que el gobierno, venían perdiendo apoyo popular, ¿por qué no dejar que ese desgaste continuara? Tercera, si el gobierno podía esperar que ese desgaste se acelerara por no haber logrado el cambio de presidente que el 84% desea, por no contar con la articulación suficiente, y por unos supuestos casos de corrupción que le estaban tiñendo su imagen y dividiéndola, ¿por qué no dejar que ese desgaste se acelerara? Cuarta, si la elección de los nuevos diputados ocurrirá más pronto que tarde en 2020, ¿valía la pena pagar el costo del descrédito que supone bloquear la entrada de los diputados a cambio de unos pocos meses menos de JG como presidente de la AN? Quinta, el juego del gobierno necesita un alter con quien polarizar, no con quien entenderse, y con JG también le había funcionado. Sin JG, ¿cómo va a hacer el gobierno para pelear con Luis Parra? ¿Se recuerdan de “la mesita”?

Aunque JG sacó 85 y Parra 82, el TSJ reconocerá la AN de la coalición Luis Parra-Polo Patriótico y declarará ilegal a la de JG (pero seguirá operando con apoyo de EEUU y Europa); nombrará un nuevo Consejo Electoral; convocará elecciones adelantadas. El resto queda en manos de la oposición según escoja unificarse, si va a votar, con un solo candidato por curul, hacerle una buena campaña y defenderle los votos aguerridamente. Bajo el enfoque electoral, el potencial de votos de la oposición es mucho mayor que el del oficialismo. Bajo el enfoque abstención, se perdería otra oportunidad.

José Antonio Gil Yepes  
Directivo de Datanalisis
prensayradio@gmail.com
@joseagilyepes
Contacto: 0424.990.90.9

GABRIEL BORAGINA: INTERVENCIONISMO Y SOCIALISMO

El capitalismo no es necesariamente incompatible con un cierto grado de intervención en la economía por parte del gobierno. De hecho, si consideramos que para que exista un gobierno debe -al mismo tiempo- que contar con los fondos mínimos y necesarios para que cumpla con su función de tal y que dichos dineros no pueden ser generados por el gobierno mismo, va de suyo que la mera coexistencia de los impuestos cuyo destino es precisamente posibilitar la presencia y el sostén del gobierno implican necesariamente echar mano a los recursos de los particulares, dado que de otra manera ningún organismo que se atribuyera las ocupaciones de un gobierno podría moverse y ni siquiera darse.

"Mientras solo ciertas empresas concretas estén controladas públicamente, las características de la economía de mercado que determinan la actividad económica siguen esencialmente inmaculadas. También las empresas de propiedad pública, como compradoras de materiales en bruto, bienes intermedios y mano de obra, y como vendedoras de bienes y servicios, deben ajustarse a los mecanismos de la economía de mercado."[1]

Podemos aquí diferenciar, quizás, entre un mercado libre y una economía de mercado. En el ejemplo dado en la cita anterior, si bien no podría hablarse en cabalidad de un mercado completamente libre ello no obstaría, en cambio, a decir que si hay allí una economía de mercado. En realidad, lo que parece quiere decirse es que un pequeño control sobre algunas empresas o -tal vez- un gran control sobre una sola empresa no empaña la concurrencia de una economía de mercado.

Es que el control del gobierno sobre una o algunas empresas no implica por sí mismo la presencia de regulaciones sobre el resto de las variables económicas (por ejemplo, precios, salarios, producción, ventas, exportaciones, importaciones, moneda, etc.). Mientras estas permanezcan libres de intrusismo estatal seguirnos estando -conforme nos enseña L. v. Mises- en una economía de mercado, aunque, añadimos nosotros, no podamos referirnos a un mercado completamente libre.

Y así se dice que esas empresas:

"Están sujetas a las leyes del mercado, tienen que buscar beneficios o, al menos, evitar pérdidas. Cuando se intenta mitigar o eliminar esta dependencia cubriendo las pérdidas de dichas empresas con subvenciones tomadas de fondos públicos, la única consecuencia es un cambio de esta dependencia en otro lugar"[2]

Es decir que, aun siendo empresas de control estatal o semiestatales se hallan bajo la órbita de las leyes del mercado. En este punto se hace alusión a las leyes de la oferta y la demanda, para lo cual deben buscar mercados con el objeto de poder colocar sus productos, implicando ello que deben ofrecer artículos o servicios de calidad a un precio competitivo, lo que da por supuesto un régimen de libre competencia. Resulta claro que se trata el caso de empresas que comenzaron siendo privadas y a las que luego se les añadió un cierto control estatal, las que son conocidas en la jerga legal-económica como empresas mixtas o con participación estatal (que puede ser minoritaria o mayoritaria).

Aun siendo frecuente que se intente enjugar sus pérdidas (las que son habituales en la medida de la injerencia estatal) a través de subvenciones (subsidios) los resultados de esta medida no dejan de darse dentro del ámbito de la economía de mercado.

"Esto pasa porque los medios para las subvenciones se han tomado de algún sitio. Pueden conseguirse recaudando impuestos. Pero la carga de dichos impuestos tiene sus efectos en el público, no en el gobierno que recauda el impuesto. Es el mercado, y no el departamento de ingresos, el que decide sobre quién recae la carga del impuesto y cómo afecta a la producción y el consumo. El mercado y sus leyes inevitables son supremos."[3]

En realidad, la contundencia de la frase final de la cita precedente marca el destino de cualquier política estatal sea cual fuere la misma. "El mercado y sus leyes inevitables son supremos" y se abren camino en medio de toda la maraña de intervenciones y regulaciones que los gobiernos quieren de continuo infligirle a cada paso. Los obstáculos que las políticas estatales oponen continuamente a las leyes del mercado no anulan a estas últimas, sino que solamente desvían las consecuencias que aquellas producen hacia otros sectores, como en genial analogía se ha dicho puede representarse al mercado como un sistema de vasos comunicantes, y las secuelas de aplicar una restricción en un sector tendrán inexorablemente sus repercusiones en otro u otros. Pero siempre en obediencia a las leyes del mercado.

"Segundo: Hay dos patrones para la consecución del socialismo. El patrón uno (podemos llamarlo el patrón marxista o ruso) es puramente burocrático. Todas las empresas económicas son departamentos del gobierno igual que la administración del ejército y la armada o el sistema postal. Cada fábrica, tienda o granja tiene la misma relación con la organización centralizada superior, igual que una oficina de correos con el Cartero General. Toda la nación forma un solo ejército laboral con servicio obligatorio: el comandante de este ejército es el jefe del estado."[4]

Es el estatismo total, donde no queda sector alguno que este fuera de la esfera del gobierno. No hay ni libertad, ni propiedad privada, ni derechos de ninguna índole o -mejor dicho- donde quien define "qué es" un "derecho" o "no lo es" es el jerarca de turno. El mundo ha conocido este nefasto sistema en la URSS, los países que dependían del bloque oriental soviético, China, Cuba y en otros lugares. Toda la actividad económica queda subordinada y depende de manera exclusiva de un solo ente o persona: el gobierno central. El jefe del estado es quien determina los precios a los que se ha de vender y comprar absolutamente todo, qué debe producirse y qué no y en qué cantidades hacerlo, qué se vende, se compra, y qué no debe venderse ni comprarse y así con cada detalle de la vida comercial y empresarial, hasta llegar a la del menor consumidor particular. Ningún aspecto del universo económico -sea empresarial o particular- queda fuera de la regulación estatal.

[1] Ludwig von Mises, Caos planificado, fuente: http://mises.org/daily/2454 (Publicado el 3 de febrero de 2007). Pág. 7

[2] L. v. Mises ibidem, pág. 7

[3] L. v. Mises ibidem, pág. 7

[4] L. v. Mises ibidem, pág. 7

Gabriel S. Boragina 
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina