jueves, 29 de agosto de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, JUEVES 29-08-2019

BEATRIZ DE MAJO: MEROS “CUENTOS CHINOS”

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 12 minutos
La Real academia de la lengua define a un “Cuento Chino” como un embuste o mentira disfrazada de artificio. Un uso coloquial de esta expresión en muchos países latinoamericanos da a entender que un “cuento chino” no es otra cosa que una falacia disimulada, ingeniosa, encajada dentro de una historia fantástica o de dudosa veracidad.  Y es exactamente eso lo que hicieron los funcionarios e PDVSA que pusieron a rodar la especie de que una prestigiosa empresa privada china aceptó apuntalar la abandonada red de refinación de la estatal venezolana para aliviar la escasez de combustibl... más »

INDIRA URBANEJA: PATRIA O PATRIA, LA MUERTE NO PUEDE SER UNA OPCIÓN

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 23 minutos
Decía el estadista español Antonio Maura:“La patria no existe sin el amor de sus hijos”. La crisis venezolana es compleja y multidimensional. Se equivocan quienes piensan que todo el problema de nuestro país se circunscribe a Nicolás Maduro y con su salida se resolverá. Venezuela arrastra deudas sociopolíticas y económicas históricas a las cuales se suman las nuevas problemáticas que surgieron a la luz de un modelo errático, apartado de la Constitución, del respeto de los derechos humanos, fortalecido en el totalitarismo, el patrimonialismo y el crimen organizado. Hablar sobre la ... más »

MARÍA ALEJANDRA DÍAZ MARÍN: SALARIO, SAL Y AGUA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 28 minutos
El trabajo, hecho social, debe gozar de la protección del Estado. Los derechos laborales son irrenunciables. Toda acción que implique renuncia o menoscabo de estos derechos es nulo de nulidad absoluta. Según nuestra Constitución, el Estado debe garantizar un salario mínimo vital ajustado cada año, uno de los parámetros es la canasta básica, considerando que 95% de los venezolanos somos asalariados. Un salario mínimo insoslayable permite garantizar el proyecto de justicia social, núcleo de un proyecto nacionalista y soberanista, opuesto a la violenta acumulación del capital que dism... más »



CARLOS BLANCO: VIOLAR COMPROMISOS SE PAGA…

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 36 minutos
1.- El compromiso derivado del artículo 233 de la Constitución es: el presidente de la Asamblea Nacional se encargó de la Presidencia de la República para encabezar un gobierno de transición, al cabo del cual habría elecciones presidenciales. La Constitución ordena la convocatoria en 30 días, pero, dadas las circunstancias, esa convocatoria solo puede tener lugar en forma efectiva una vez que sea desplazado el régimen; es decir, cuando “cese la usurpación”. 2.- El mandato para Guaidó es el de encabezar la salida del régimen y presidir el Ejecutivo hasta las elecciones presidenciale... más »

GUSTAVO ROOSEN: ANGUSTIA, COMPROMISO Y ESPERANZA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 41 minutos
No hay manera de acercarse a las noticias sin toparse con nuevas razones para la preocupación y sin repreguntarse sobre lo difícil que va a ser cambiar el rumbo: abandono de las aulas de más de 250.000 maestros unida a una deserción escolar de 30% y a una sustancial reducción (50%) de los días de escolaridad; exigencia de pago en dólares o su equivalente por parte de los trabajadores del Estado; anuncio de Fedeagro de una cosecha para este año 50% por debajo de la de 2018 y capaz de cubrir apenas 25% de los requerimientos nacionales; agudización de las carencias en la prestación de ... más »

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: ¡O TE VAS O TE VAS!

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 49 minutos
A diferencia de Cuba y probablemente Nicaragua, Venezuela es un país de una importancia geopolítica extremadamente importante, vital y lo ha demostrado. Justamente por ella, desde el 2000 la región se plenó de gobiernos izquierdosos financiados por el chavismo, también es acusado presuntamente de dar resguardo/apoyo a grupos irregulares como Farc, ELN, etarras, entre otros. Más aún, la visión comunistoide afecta toda relación económica no solo en la región sino internacionalmente, inclinando la balanza hacía socios incómodos como China y Rusia, entre otros. Ese es el verdadero pode... más »

BEATRIZ DE MAJO: MEROS “CUENTOS CHINOS”

La Real academia de la lengua define a un “Cuento Chino” como un embuste o mentira disfrazada de artificio. Un uso coloquial de esta expresión en muchos países latinoamericanos da a entender que un “cuento chino” no es otra cosa que una falacia disimulada, ingeniosa, encajada dentro de una historia fantástica o de dudosa veracidad.  

Y es exactamente eso lo que hicieron los funcionarios e PDVSA que pusieron a rodar la especie de que  una prestigiosa empresa privada china aceptó  apuntalar la abandonada red de refinación de la estatal venezolana para aliviar la escasez de combustible dentro del país. 

Hasta le pusieron nombre y apellido a la contratista. Personas con aparente información interna y conocimiento del acuerdo de la petrolera informaron a articulistas con acceso a los  medios que  Wison Engineering Services Co. habría acordado, hace unas semanas, reparar las principales refinerías de Venezuela a cambio de productos petroleros, incluido el diésel. Mero cuento chino. 
Estos expertos cayeron en la trampa montada por el propio gobierno  de Nicolás Maduro para hacer creer al mundo que, en efecto, hay quienes si consiguen sortear el bloqueo norteamericano a PDVSA y están dispuestos a cooperar con ella.  

Es bueno recordar que desde hace meses en Washington se han propuesto castigar al régimen venezolano, estrechamente vinculado con crímenes de narcotráfico y de terrorismo que afectan de manera directa a los Estados Unidos, además de violador impenitente de derechos humanos, mediante de un bloqueo que privaría a PDVSA de sus ingresos. Lo cierto es que estas  sanciones financieras  norteamericanas tienen al gobierno de Maduro haciendo malabarismos para reanimar a la abandonada industria de refinación nacional la que se encuentra en deplorable situación por desinversión, equivocada gerencia y corrupción a cuatro manos.   

El caso es que una vez que la falsa noticia salió a recorrer mundo, los propios interesados, es decir Wison Engineering, desde Shanghai, negaron la especie al afirmar que no existe tal contrato de trueque de servicios por hidrocarburos para reparar el complejo de refinación de Paraguaná.  

Otro de los propósitos de los generadores de estas “fake news” por parte del cuestionado gobierno venezolano es la de hacer ver a terceros países que Venezuela aún se apoya en China y Rusia para salir del atolladero en que han metido a la economía nacional, lo que está provocando un éxodo masivo de  nacionales hacia terceros países. En pleno proceso de negociación de la salida de Nicolás Maduro del poder, al cual el mundo entero está atento, resulta muy útil mostrar fortaleza a través de supuestas alianzas con estos dos grandes países, que siguen siendo de los pocos en no reconocer al gobierno de Juan Guaidó.  

Pues bien, solo parte del cuento es cierto: China sí ha sido un país que ha aceptado, desde hace varios años, cobrar en hidrocarburos los intereses y el repago de la deuda asignada a Venezuela, así como otros servicios. Pero hasta allí.  La inquietud de Pekín debe ser grande, así como la de aquellas empresas chinas con intereses en Venezuela, tanto por la correcta finalización de los proyectos en los que se han involucrado, como por el cobro de sus acreencias.  

Y como siempre, la prudencia china ha sido proverbial.  Los voceros del gobierno en Pekín no van más lejos que afirmar, en torno a la crisis política venezolana, que las diferencias entre gobierno y oposición deben ser dirimidas entre las partes.   

Ni hablar de nuevos proyectos conjuntos ni menos aún saltarse a la torera las medidas sancionatorias de los americanos que mantienen muy vigilante a toda la banca internacional.   

Beatriz de Majo
@beatrizdemajo1

INDIRA URBANEJA: PATRIA O PATRIA, LA MUERTE NO PUEDE SER UNA OPCIÓN

Decía el estadista español Antonio Maura:“La patria no existe sin el amor de sus hijos”.

La crisis venezolana es compleja y multidimensional. Se equivocan quienes piensan que todo el problema de nuestro país se circunscribe a Nicolás Maduro y con su salida se resolverá. Venezuela arrastra deudas sociopolíticas y económicas históricas a las cuales se suman las nuevas problemáticas que surgieron a la luz de un modelo errático, apartado de la Constitución, del respeto de los derechos humanos, fortalecido en el totalitarismo, el patrimonialismo y el crimen organizado.

Hablar sobre la “Venezuela del futuro” o el diseño de un “Plan País” implica entender la génesis de nuestro actual conflicto y asumir, desde la objetividad, que los problemas de los venezolanos no comenzaron en 1998. Hugo Chávez fue la consecuencia de una democracia con elevados niveles de exclusión en un país de enormes riquezas, donde una importante mayoría lo eligió porque estaba cansada del sistema y de la élite gobernante.


El ciclo de la historia se repite, nuevamente Venezuela está dando la batalla por liberarse de sus malos gobernantes. Para quienes queremos superar esta catástrofe a través de una solución pacífica y sostenible, teníamos las esperanzas puestas en Barbados y el mecanismo de Noruega, el cual ha perdido efectividad debido a que sus participantes carecen del poder para otorgar las garantías intrínsecas al proceso de negociación, por un lado, la oposición no está en capacidad de dar a Maduro su principal solicitud que es el levantamiento pleno de sanciones; Maduro no garantiza que los militares y las bases chavistas aceptarán el acuerdo.

Los principales contendores, Juan Guaidó y Nicolás Maduro, buscan renovar sus agotadas estrategias, el primero ha perdido el “momentum político”, el segundo insiste en sobrevivir, con lo cual se profundizan las heridas, crece la desesperanza, la diáspora y se incrementa el sufrimiento de millones de almas, por ello ha llegado la hora de preguntarse ¿qué esperan los venezolanos después de tanta calamidad acumulada?

Sería imperdonable que el dolor de nuestra gente sea en vano.Cada día somos más los que estamos vigilantes de que la transición no se convierta en la simple sustitución de una élite por otra, sino en la oportunidad de construir una democracia verdadera, resiliente, incluyente, robusta, romper de una vez por todas con las cadenas de la corrupción, la burocracia y el ahogo de poder que nos ha impedido ser uno de los países más avanzados de la región.

La Venezuela post-Maduro requiere de un cambio real y profundo del sistema, no podemos pensar en restauración o reformismo, no se trata de mejorar la quinta república o volver a la cuarta, hay que pensar en la refundación de la patria como recompensa al sacrificio del noble pueblo.

El concepto de patria refiere al lugar donde se nace, quienes tienen en común una misma patria son“compatriotas”, lamentablemente, ambas palabras están estigmatizadas después ser acuñadas en el contexto político de la “revolución chavista” y el mantra “patria o muerte”, pero la muerte es la negación de la existencia misma, por eso nunca podría ser una opción para un verdadero demócrata.

Reflexionando sobre esta frase surgen algunas interrogantes: ¿existe diferencia entre quienes corean “patria o muerte” y los que hoy dicen “los chavistas deben desaparecer”?,¿hay diferencia entre quienes critican el sectarismo y la exclusión política de los últimos 21 años, pero se oponen a incluir en la transición a cualquier chavista o político que no sea de la MUD, aunque no haya cometido delito?, ¿cuál es la diferencia entre Chávez o Maduro ordenando públicamente el encarcelamiento de una persona y algunos voceros del “gobierno interino” dictaminando públicamente quién debe ir preso y quién no?

Urge coherencia en el discurso y en la acción. Quienes luchan por la democracia no pueden asumir las mismas posturas del opresor. Por ejemplo, las recientes declaraciones de Iván Simonovis asumiendo el papel de juez, lo coloca en el canal de su verdugo. Los escraches que han inundado las redes sociales recientemente nos indican que la venganza sigue siendo un valor superior al de la justicia y esto debe ser revertido si queremos construir una democracia verdadera. No he visto a ningún político de peso condenando estas acciones, prefieren sacrificar una postura histórica que perder popularidad entre los radicales.

Un gobierno post-Maduro debe apegarse por completo a los procesos y procedimientos que están establecidos en la Constitución y la ley, deben abogar por un sistema de justicia independiente y no que actúe por intereses subjetivos. Los demócratas tienen que pedir justicia, no venganza.

La patria está por encima de los odios y las deudas personales, todos hemos sacrificado y perdido en este proceso. Los más de 30 millones de venezolanos, cada uno a su medida y en su forma, lleva su cuota de dolor, por esto somos corresponsables de construir el camino a la tolerancia, la verdad, la justicia, el reencuentro, la reconciliación y la paz.

No podemos optar entre la patria o la muerte, tenemos que superar el germen de la mala hierba, unirnos para construir una patria próspera y de progreso, pero esto no se logrará con la decisión de los políticos o la acción de los gobernantes, se hace, como bien dijo Antonio Maura, con el amor de sus hijos.

¡Patria o patria! La muerte nunca más deberá ser una opción.

Indira Urbaneja
@INDIURBANEJA
https://www.elnacional.com/opinion/patria-o-patria-la-muerte-no-puede-ser-una-opcion/

MARÍA ALEJANDRA DÍAZ MARÍN: SALARIO, SAL Y AGUA

El trabajo, hecho social, debe gozar de la protección del Estado. Los derechos laborales son irrenunciables. Toda acción que implique renuncia o menoscabo de estos derechos es nulo de nulidad absoluta. Según nuestra Constitución, el Estado debe garantizar un salario mínimo vital ajustado cada año, uno de los parámetros es la canasta básica, considerando que 95% de los venezolanos somos asalariados.

Un salario mínimo insoslayable permite garantizar el proyecto de justicia social, núcleo de un proyecto nacionalista y soberanista, opuesto a la violenta acumulación del capital que disminuye y fracciona a los trabajadores

Si algún derecho ha sido afectado en esta guerra sin cuartel ha sido percibir un salario digno. La Revolución está obligada constitucionalmente a garantizar un régimen de justicia salarial alejado de las prácticas de hiperexplotación capitalista, a proteger los ingresos de los trabajadores venezolanos. 

El primer impulso para recuperar la revolución debe comenzar con la justicia salarial, aislar a los que asumen que el salario ajustado a la canasta básica es inadecuado para los “equilibrios macroecónomicos”, receta con tufo neoliberal, así como garantizar niveles de consumo e intercambios con salarios adecuados y justos que nos protejan de la bomba de destrucción social de la hiperinflación. 

No podemos bajo ninguna circunstancia permitir que los poderes salvajes del capitalismo derroten nuestro modelo social, ni seguir perdiendo tiempo en programas de ajustes inadecuados e inconstitucionales, actuemos a favor de quienes hoy son los más afectados en esta guerra criminal, y su derecho irrenunciable a un salario vital y justo, garante de condiciones materiales, morales, espirituales e intelectuales de autovaloración ciudadana. Estas pequeñas derrotas conducen a la entropía política.

Venezuela fue una sustracción cuando la clase trabajadora y los ciudadanos, a través de la concreción constituyente, se empoderaron de la soberanía sobre las riquezas en una acción, expresada en su justa y equitativa redistribución, política salarial progresiva y digna. Evitar que el salario se siga convirtiendo en sal y agua es obligatorio para nuestro Estado democrático, social de derecho y de justicia. 

El trabajo, hecho social, debe gozar de la protección del Estado. Los derechos laborales son irrenunciables. Toda acción que implique renuncia o menoscabo de estos derechos es nulo de nulidad absoluta. Según nuestra Constitución, el Estado debe garantizar un salario mínimo vital ajustado cada año, uno de los parámetros es la canasta básica, considerando que 95% de los venezolanos somos asalariados.

Un salario mínimo insoslayable permite garantizar el proyecto de justicia social, núcleo de un proyecto nacionalista y soberanista, opuesto a la violenta acumulación del capital que disminuye y fracciona a los trabajadores

Si algún derecho ha sido afectado en esta guerra sin cuartel ha sido percibir un salario digno. La Revolución está obligada constitucionalmente a garantizar un régimen de justicia salarial alejado de las prácticas de hiperexplotación capitalista, a proteger los ingresos de los trabajadores venezolanos. 

El primer impulso para recuperar la revolución debe comenzar con la justicia salarial, aislar a los que asumen que el salario ajustado a la canasta básica es inadecuado para los “equilibrios macroecónomicos”, receta con tufo neoliberal, así como garantizar niveles de consumo e intercambios con salarios adecuados y justos que nos protejan de la bomba de destrucción social de la hiperinflación. 

No podemos bajo ninguna circunstancia permitir que los poderes salvajes del capitalismo derroten nuestro modelo social, ni seguir perdiendo tiempo en programas de ajustes inadecuados e inconstitucionales, actuemos a favor de quienes hoy son los más afectados en esta guerra criminal, y su derecho irrenunciable a un salario vital y justo, garante de condiciones materiales, morales, espirituales e intelectuales de autovaloración ciudadana. Estas pequeñas derrotas conducen a la entropía política.

Venezuela fue una sustracción cuando la clase trabajadora y los ciudadanos, a través de la concreción constituyente, se empoderaron de la soberanía sobre las riquezas en una acción, expresada en su justa y equitativa redistribución, política salarial progresiva y digna. Evitar que el salario se siga convirtiendo en sal y agua es obligatorio para nuestro Estado democrático, social de derecho y de justicia. 

Maria Alejandra Diaz Marin
@MariaesPueblo
http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/opinion/salario-sal-y-agua/

CARLOS BLANCO: VIOLAR COMPROMISOS SE PAGA…

1.- El compromiso derivado del artículo 233 de la Constitución es: el presidente de la Asamblea Nacional se encargó de la Presidencia de la República para encabezar un gobierno de transición, al cabo del cual habría elecciones presidenciales. La Constitución ordena la convocatoria en 30 días, pero, dadas las circunstancias, esa convocatoria solo puede tener lugar en forma efectiva una vez que sea desplazado el régimen; es decir, cuando “cese la usurpación”.

2.- El mandato para Guaidó es el de encabezar la salida del régimen y presidir el Ejecutivo hasta las elecciones presidenciales. Es obvio que quien presida la transición no puede ser candidato presidencial. Esta idea, según la cual el presidente de la transición no podría ser candidato presidencial en las elecciones siguientes inmediatas, fue discutida por dirigentes de Voluntad Popular, Primero Justicia y la representación de Soy Venezuela, lo que me consta personalmente.

3.- No dudo que pueda resultar tentador para Guaidó ser candidato presidencial; pero, si es en la primera elección libre después de la transición no puede ser presidente encargado y candidato al mismo tiempo; sería una burla.

4.- Pero están atravesadas las conversaciones Oslo-Barbados. Según lo que allí se ha manoseado Maduro dejaría “la usurpación”, se nombraría un gobierno de transición entre la gente Guaidó y el G4 de un lado, y el madurismo, cívico militar, del otro. Así se forzaría a una candidatura unitaria opositora –la de Guaidó– para contender con el candidato rojo. Obviamente, esto sería la continuidad del régimen; pero, supongamos que es un paso en la dirección de realizar elecciones presidenciales. ¿Es factible esta maniobra?

5.- Sería inconcebible hacer un cogobierno sin Maduro pero con los de la lista de la OFAC, los indiciados por narcotráfico, violaciones de los derechos humanos y el desfalco masivo a la nación. Pero supongamos que Guaidó, sus aliados y asesores consideren que es un pedregullal por el que hay que caminar descalzos. Sin embargo, este atajo es imposible aun si los dirigentes lo quisieran.

6.- El gobierno de transición por definición no podría ser un gobierno represivo. No podría sacar las tropas, policías y colectivos a reprimir; ni encarcelar a los protestantes; menos seguir en la política de la tortura y el asesinato. La ciudadanía se volcaría a las calles y haría saltar de sus eventuales posiciones a los jerarcas cohabitantes del madurismo; agravado el asunto por la carencia de partidos, sindicatos y gremios, capaces de organizar, controlar, morigerar, protestas y rebeliones.

7.- La instauración de un gobierno de transición solo podrá hacerse con legitimidad si se responde a lo ofrecido, sin ambigüedades y medias palabras. Guaidó como presidente encargado, para presidir unas elecciones libres y plurales en las que no sería candidato. Ya él tendrá tiempo más adelante.

Carlos Blanco G.
@carlosblancog

GUSTAVO ROOSEN: ANGUSTIA, COMPROMISO Y ESPERANZA


No hay manera de acercarse a las noticias sin toparse con nuevas razones para la preocupación y sin repreguntarse sobre lo difícil que va a ser cambiar el rumbo: abandono de las aulas de más de 250.000 maestros unida a una deserción escolar de 30% y a una sustancial reducción (50%) de los días de escolaridad; exigencia de pago en dólares o su equivalente por parte de los trabajadores del Estado; anuncio de Fedeagro de una cosecha para este año 50% por debajo de la de 2018 y capaz de cubrir apenas 25% de los requerimientos nacionales; agudización de las carencias en la prestación de los servicios básicos; contracción económica agravada en todos los sectores; anuncio de una caída del PIB de 35% para el año sumada al crecimiento de la inflación y a una desordenada dolarización de facto; crisis humanitaria cada vez más acuciante; presagios de crecimiento de la emigración hasta un éxodo cercano a 8 millones de personas.


Frente a un cuadro así resulta inevitable preguntarse cuán complicada va a ser la recuperación, qué fuerzas sociales y gerenciales, además de las políticas, van a ser necesarias, cómo puede darse sin un cambio profundo en la cultura ciudadana. El futuro se vuelve más distante y más difuso mientras crece la impresión de seguir dando bandazos, sometidos a la inmediatez del corto plazo, sin espacio para proyectar y plantearse, más allá de la urgencia, un destino y un camino como sociedad.

La angustia por responderse dónde empezar choca con una preocupación mayor, la que interpela sobre la capacidad del país para un cambio profundo, pero especialmente sobre la dirección de ese cambio, su complejidad y los tiempos. Lo decía Miguel Ángel Campos en una reciente entrevista para el Papel Literario de El Nacional: “La reconstrucción sería más bien una reanimación, apenas una pausa necesaria para respirar y luego debería venir la reformulación del proyecto”.

La pregunta de esta hora es cómo convertir la angustia personal en una fuerza, cómo hacer para que toda la sociedad y en especial el liderazgo se detengan a meditar, a proponer, a influir, a dar con las soluciones y trabajar en ellas. La tarea no será ni completa, ni eficaz, ni duradera si solo se deja a los políticos o si se consideran solo los aspectos económicos.

El buen diseño de un plan no puede dejar de pensar en una complejidad que no ha hecho sino crecer, poniendo en evidencia dificultades que van más allá de las diferencias ideológicas o partidistas y que tocan la perversión de una mentalidad marcada por la dependencia. Contra esta cultura que alimenta el facilismo, la irresponsabilidad, la tendencia a culpar al otro, al sistema o al destino, se impone alimentar la del trabajo, del esfuerzo, de la superación, de la responsabilidad individual. Se trata, nada menos, que de cambiar la inoculada cultura de la dependencia por otra, positiva, la de ciudadanos libres y productivos.

Las bases para el cambio están en la renovación de las ideas, en la capacidad de dibujar el nuevo modelo a partir de nuestras propias capacidades y desde una visión actualizada de un mundo en acelerada transformación. Se trata de coincidir en el objetivo común, en la idea central de lo que queremos como país, y luego tener la perseverancia para mantener el esfuerzo y la paciencia para sostenerlo, incluso sin ver resultados inmediatos. Para lograrlo se vuelve urgente cultivar esa capacidad para aprender que reclama Ramón Piñango a los líderes y que consiste, en la práctica, en “identificar errores y rectificar a tiempo”. 

Nuestra propia historia como país y la reciente de muchos otros nos advierte del riesgo de repetir los errores. No es ya solo aquello de no escarmentar en cabeza ajena, sino incluso de no hacerlo en la propia, de pretender cambiar una situación recurriendo a las mismas personas o ideas que la produjeron. El olvido o el desprecio del pasado solo conducen inevitablemente a repetir sus errores.

Pensar el futuro y dibujarlo es, seguramente, una forma de superar la angustia del presente y de sembrar esa tan necesaria esperanza que se convierta en actos.

Gustavo Roosen
nesoor10@gmail.com
@roosengustavo

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: ¡O TE VAS O TE VAS!

A diferencia de Cuba y probablemente Nicaragua, Venezuela es un país de una importancia geopolítica extremadamente importante, vital y lo ha demostrado. Justamente por ella, desde el 2000 la región se plenó de gobiernos izquierdosos financiados por el chavismo, también es acusado presuntamente de dar resguardo/apoyo a grupos irregulares como Farc, ELN, etarras, entre otros. Más aún, la visión comunistoide afecta toda relación económica no solo en la región sino internacionalmente, inclinando la balanza hacía socios incómodos como China y Rusia, entre otros. Ese es el verdadero poder geopolítico de Venezuela en la cabeza del continente con mayores riquezas naturales del mundo.  

A pesar del uso y abuso de los recursos e instituciones del Estado con fines electorales, a Chávez y Maduro (hasta 2018) se les reconoció como presidentes respectivamente, el sagrado manto de la legitimidad los amparaba, por ello, su política internacional debía ser aceptada a pesar de ser embarazosa para la mayoría de las naciones de la región, casadas con economías de mercado inmunes a las fantocherías dizque ideológicas. Además, los gobiernos aliados del chavismo, siguiendo la receta cubana, supieron amaestrar sus instituciones públicas permitiendo que esa injerencia cubano-venezolana se hiciera dentro del confort de una legalidad maleable.  

Una vez cesado el chorro de los petrodólares venezolanos, primero por una baja sustancial en el precio del barril (que luego se recuperó) pero principalmente por la quiebra (por desidia y corrupción) de Pdvsa, al chavismo criollo y exógeno se les comenzaron ver las medias, el régimen perdió sus apoyos tarifados, cayeron sus gobiernos aliados dejando a la luz del mundo los horrores de una red de corrupción globalizada; Odebrecht, Panamá Paper, importaciones/exportaciones fraudulentas, son dignos ejemplos.  

Asediado por las consecuencias de sus actos, tras haber sido castigado en 2015 por el pueblo perdiendo la AN, al chavismo no le quedó más remedio que evitar vulgarmente (jurídicamente hablando) el revocatorio en 2016 y adelantar elecciones 2017 y 2018 al margen más absoluto de la constitución y principios democráticos, entiéndase; la “constituyente”, regionales, presidenciales y demás… lo que le costó el merecido repudio y no reconocimiento por parte de la comunidad democrática criolla e internacional, además de las sanciones.  

Por favor lea detenidamente; todo cuanto detenta el chavismo a la luz de hoy es ilegal, ilegitimo, retenido a través de la violencia institucionalizada. Es por ello que, ante el diálogo/negociación, su posición es (o debe ser) precaria, en cuanto NO TIENE cualidad jurídica ni legitima para exigir ni imponer condiciones… o al menos así debería ser, es lo justo.  

Así, el régimen se opondrá a cualquier elección que pase por el tamiz de un CNE y TSJ constitucionales e imparciales, se opondrá a cesar la “constituyente” con todos sus írritos actos, en fin, se opondrá perder todo cuanto hoy le brinda protección permitiéndole el control discrecional de las riquezas, armas e instituciones del Estado, así de sencillo.  

Así las cosas, opinamos que las actuales conversaciones con el régimen, que en este momento incluyen a Estados Unidos, deben estar exclusivamente orientadas hacerle comprender su verdadera situación, su precaria condición y las consecuencias de insistir usurpando un poder en franco detrimento del pueblo venezolano. La sensatez, la justicia, el respeto, la mesura, obliga a que estos encuentros obliguen al chavismo, en buena lid, acordar dejar el poder que usurpan asegurándoles todas las protecciones legales aplicables… lo demás es inútil, dañino para un pueblo que sigue sufriendo injustamente. 

Leandro Rodríguez Linárez 
leandrotango@gmail.com
@leandrotango