viernes, 26 de julio de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, VIERNES 26-07-2019


MIBELIS ACEVEDO DONÍS: LA DUDA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 9 minutos
En habitación reducida, las horas transcurren a duras penas gracias al sofoco del verano neoyorkino. Allí, tras la presentación de alegatos por parte de los abogados, doce hombres deben decidir unánimemente si el joven de 18 años y presunto asesino merece exoneración o castigo. El desencajado semblante del acusado, sus ojos muy abiertos anticipan la encerrona. Tal vez vislumbra que la pena de muerte es sino del cual no podrá librarse. El film de Sidney Lumet basado en la obra de Reginald Rose, “Doce hombre en pugna” (“12 Angry Men”, 1957) nos embute en los agobios del recinto donde ... más »

TRINO MÁRQUEZ C. : EL OBSCENO CINISMO DE LA MALDAD

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 22 minutos
El nuevo apagón nacional ha recibido la misma respuesta de siempre por parte del régimen de Nicolás Maduro: la desvergüenza insolente. Amenazaron al ingeniero Winston Cabas y agredieron a su familia porque Cabas dijo lo que todo el mundo sabe: que era perfectamente factible que ocurriese otro colapso nacional debido a que el sistema eléctrico fue devastado. Maduro y su gente tienen veinte años gobernando, pero resulta que la responsabilidad de que el país se quede sin electricidad es de los marcianos. Utilizan el amplio dominio que poseen de la red de medios públicos para desinfor... más »

GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS: HAMBRE, LA TORTURA COLECTIVA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 37 minutos
*Julio ha sido un mes fatídico para el régimen, a nivel internacional. No es solo el duro informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), publicado el 4 de julio pasado y al que dedicamos nuestra columna anterior; conocemos ahora dos informes dados a conocer simultáneamente el pasado 15 de julio, ambos provenientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO): el Alerta Temprano Sobre Seguridad Alimentaria y Agricultura Abril-Junio 2019, y el Informe FAO 2019: El estado de la seguridad alimentaria y ... más »

Sin título

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 44 minutos
El hecho innegable es que, al identificar a estas inadaptadas como la cara del Partido Demócrata, Trump ha hecho responsables a los demócratas y a sus futuros retadores en las elecciones de 2020 de las ideas anormales y las declaraciones truculentas de los miembros de "la escuadra". Los Jinetes del Apocalipsis son los cuatro caballeros que se describen en la primera parte del capítulo sexto del Apocalipsis, último libro canónico del Nuevo Testamento. Contiene las revelaciones escritas por el Apóstol San Juan en su destierro de Patmos, referente en su mayor parte a los postreros dí... más »

GABRIEL BORAGINA: SENTIMIENTOS, EMOCIONES Y EGOÍSMO.

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 54 minutos
Más de una vez reflexioné de la siguiente manera: "sinceramente no entiendo los sentimientos de los demás. A veces dudo ¿tienen sentimientos? Calculo que deben tenerlos. Pero los veo actuar como si nos los tuvieran". Luego, pensaba en Jesús. ¿Dónde estaban los que lo aclamaban en su entrada triunfal a Jerusalén después de que fue sentenciando y ejecutado? O estaban entre sus acusadores o bien desaparecieron antes. Lo cierto es que se abstuvieron de defender a quien apenas horas antes glorificaban como al rey de Israel. Entonces, me seguía preguntando ¿qué pasa con los sentimientos ... más »

SADIO GARAVINI DI TURNO: EL TIEMPO CORRE…

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Decía Virgilio en un verso de sus Geórgicas: «Sed fugit interea, fugit irreparabile tempus». (Pero huye entre tanto, huye irreparablemente el tiempo). No sé si el tiempo huye y de qué, pero ciertamente corre… para todos. Sin embargo, el correr del tiempo en la política y en las relaciones internacionales puede favorecer a unos más que a otros, dependiendo de la correlación de fuerzas y, en general, de las circunstancias cambiantes. En la trágica crisis venezolana, hasta hace relativamente poco tiempo, el correr del mismo parecía favorecer al régimen, por eso se decía que en los ... más »



MIBELIS ACEVEDO DONÍS: LA DUDA

En habitación reducida, las horas transcurren a duras penas gracias al sofoco del verano neoyorkino. Allí, tras la presentación de alegatos por parte de los abogados, doce hombres deben decidir unánimemente si el joven de 18 años y presunto asesino merece exoneración o castigo. El desencajado semblante del acusado, sus ojos muy abiertos anticipan la encerrona. Tal vez vislumbra que la pena de muerte es sino del cual no podrá librarse.

El film de Sidney Lumet basado en la obra de Reginald Rose, “Doce hombre en pugna” (“12 Angry Men”, 1957) nos embute en los agobios del recinto donde un jurado discute lo que de entrada parece no tener discusión: que este muchacho maltratado, resentido y con antecedentes penales cometió el crimen, que acuchilló a su padre a sangre fría, que huyó del lugar esperando no ser capturado. Todo lleva a presumir, en efecto, que es culpable. 

Al aguijón hincado por el juicio se suman los cuerazos del clima: la mayoría apura el veredicto, uno incluso hace planes para ir al juego de beisbol, casi todos esperan huir ya de ese apretado infierno desprovisto de ventiladores. Eso, hasta que la ronda de votación revela que el jurado número 8 -individuo cuya reserva contrasta con el hervidero del entorno- tiene una duda razonable. Aun cuando no descarta que el acusado sea el homicida, les dice, no puede pronunciarse a favor del fallo de “culpable”. Su disidencia marca así el inicio de una intensa, furiosa puja en pos de la verdad. 

La alegoría de la deliberación democrática encuentra en esta historia giros memorables. La rigurosa defensa de puntos de vista, la duda como premisa y condicionante de la eventual elección y el consenso, la ardua tarea de disentir y convencer al oponente con argumentos, el trance de lidiar con la diferencia, el tenaz deseo enfrentado a la no menos persistente razón; y la angustia, el desbordamiento emocional al que este forcejeo puede llevar, el choque con el prejuicio y sus esguinces, la vanidad de los pequeños tiranos, la frivolidad de los mezquinos, la fosilizada creencia que impide analizar lo factual con serenidad y mirada amplia: todo ello es fotografiado generosamente en el tránsito. 

Así, la deliberación como “punto de partida de las acciones mismas” y precursora de la voluntad, según anuncia Hannah Arendt, encuentra en el logos, la palabra razonada, su arma por excelencia. A sabiendas de que su discordante postura desafiará a la de una mayoría ganada por la verdad aparente, el jurado número 8 (interpretado por un impecable Henry Fonda) buscará influir en la toma de decisiones a través del análisis de los hechos, de la exhaustiva disección de testimonios y hallazgos. Poco a poco y gracias a esa serena persuasión, la inflexibilidad de los involucrados va cediendo. A merced del llamado a hablar-pensar juntos, la duda -germen de la tolerancia y por tanto, némesis del prejuicio- se encaja también con éxito en un proceso de autoexploración que permite a cada individuo identificar facetas de la realidad que antes no había advertido. (El hombre, decía Turgot, cuando comienza a buscar la verdad entra en un laberinto con los ojos vendados: gracias a la proliferación de ideas y los múltiples tanteos ese conocimiento le es dado).

He allí la virtud de una dinámica que remite a los efectos que las decisiones políticas tienen en el colectivo. La responsabilidad de un inconforme con causa, de un “escéptico” en el mejor sentido del término -aquel que le concede Raymond Aron cuando invita a dudar “de las utopías, a rechazar a los profetas de la salvación, a los heraldos de las catástrofes” para extinguir el fanatismo- lo lleva a pedir examen de lo visto: después de todo, la vida de un ser humano dependía de ello. Contra la opinión aparentemente inamovible, el liderazgo irrumpe para proponer nuevos enfoques y retar la cómoda obediencia, más cuando la evidencia es insuficiente, más cuando no da respuesta a preguntas cruciales. 

En atención a esa identidad que lo contiene y define, el demócrata no tiene más opción que abrazar la deliberación, que dar cabida a la duda razonable. Un contexto autoritario como el de Venezuela, por cierto, no debería malograr ese ideal regulativo, ese ethos que invita a lograr la cohesión de la polis a partir del fundado convencimiento: lo contrario. 

Es preciso que la lógica de los autócratas, su pretensión de aniquilar la voz incómoda, de imponer blackouts a la diversidad y criterios únicos al pensamiento sea contrastada en todo momento. A despecho de tales designios, la cultura de la civilidad dependerá de mantenernos apegados a ciertos modos, valores y conductas, a ciertas pautas normativas orientadas por la facultad de la elección pensada. 

Que la disidencia reflexiva cunda, entonces, si aspiramos a verdaderas transformaciones. Incorporar matices a una verdad en construcción será más provechoso que pedir fe, más efectivo que recetar silencios, más coherente que impedir que la marcha sea revisada cada vez que el buen juicio lo estime necesario. 

Mibelis Acevedo Donís
@Mibelis

TRINO MÁRQUEZ C. : EL OBSCENO CINISMO DE LA MALDAD

El nuevo apagón nacional ha recibido la misma respuesta de siempre por parte del régimen de Nicolás Maduro: la desvergüenza insolente.

Amenazaron al ingeniero Winston Cabas y agredieron a su familia porque Cabas dijo lo que todo el mundo sabe: que era perfectamente factible que ocurriese otro colapso nacional debido a que el sistema eléctrico fue devastado.

Maduro y su gente tienen veinte años gobernando, pero resulta que la responsabilidad de que el país se quede sin electricidad es de los marcianos. Utilizan el amplio dominio que poseen de la red de medios públicos para desinformar, adulterar la verdad y ocultar el fracaso mezclado con el asalto a los recursos financieros previstos para mejorar la generación, transmisión y distribución del fluido eléctrico. Nos tratan como imbéciles a quienes se les puede decir cualquier sandez con la seguridad de que vamos a creerla. Otra vez fue un ataque electromagnético concebido en las entrañas del imperio y ejecutado por apátridas movidos por el odio.

Dos décadas no han sido suficientes para que Maduro y su equipo asuman los errores cometidos y las fallas que no logran corregir. Los cortes de electricidad, como se sabe, no son nuevos. En 2010, cuando Hugo Chávez se preparaba para su tercera reelección, se produjo el primer megaapagón. Rodrigo Blanco Calderón se inspiró en ese episodio para escribir The Night, la novela ganadora de la última edición del premio Mario Vargas Llosa. Durante más de una década el tema ha sido ampliamente tratado por ingenieros electricistas y periodistas. El Colegio de Ingenieros de Venezuela ha promovido foros y debates públicos. Le ha dirigidoal gobierno documentos con recomendaciones detalladas. Nada lo ha conmovido. 2019 ha sido el año de la hecatombe anunciada. Desde el apagón del 7 de marzo pasado, el país ha vivido en vilo.

El problema que venía diagnosticándose con detalles, se ha agravado hasta extremos desesperantes. Todos los factores que presagiaban la fenomenal crisis que se vive, se han acentuado: en el sector no se invierten recursos financieros en los volúmenes necesarios. Ninguna empresa o gobierno extranjero quiere asumir los costos y riesgos que significa intentar recuperar  la capacidad eléctrica que una vez tuvo Venezuela. China, que podría mover su músculo, no está interesada sino en extraer petróleo, gas y minerales. Rusia no está en capacidad de acometer ese gasto. El resto de los aliados internacionales de Maduro –Turquía, Irán y Bielorrusia- demuestran solidaridad cuando se trata de declaraciones. Cuando hay que meterse las manos en los bolsillos, se hacen los desentendidos. Cuba no cuenta. Sesenta años de socialismo la dejaron arruinada. Se limita a vivir de las limosnas y a chulear.

Corpoelec se quedó sin dinero y sin personal especializado. Los ingenieros eléctricos, técnicos y demás especialistas formados durante el período democrático, se han ido. Muchos ni siquiera han esperado que les paguen las prestaciones sociales. Temen que los detengan si anuncian su retiro.  No soportaron vivir en la miseria y viendo cómo el sistema que ellos habían logrado construir fue arruinándose a ritmos agigantados. No resulta sencillo trabajar en Corpoelec, en el pasado modelo de empresa eficiente, y tener que asistir a reuniones cuyo tema es la construcción del socialismo en el sector eléctrico, mientras los bolichicos hacen de las suyas con los dineros previstos para modernizar la infraestructura eléctrica. Tampoco es fácil ver cómo se destruyen o se roban los activos de la empresa: las grúas, los vehículos que movilizan al personal, las acometidas de cables. Nada se salva de ser vampirizado o destruido.

Las fallas eléctricas no se resolverán mientras Maduro continúe en Miraflores. De su gestión sólo puede esperarse el engaño y la manipulación para intentar reducir los daños que su permanencia en el poder provocan. Los dictadores se las ingenian para inventar excusas con tal de permanecer engrapados a la casa de gobierno. Fidel Castro llamó período especiala esa aciaga etapa vivida por el pueblo cubano luego de la implosión de la Unión Soviética, cuando la isla dejó de recibir el subsidio proporcionado por el Kremlin. El anciano déspota se negó a introducir los cambios democráticos que con seguridad habrían liberalizado la economía, atraído capitales privados  y aliviado el sufrimiento de los cubanos.  

A Maduro, el país y la comunidad internacional, para que no continúe dañando a la nación, están brindándole la oportunidad de salir de Miraflores de la forma menos traumática posible. El reciente apagón agrava su deterioro. Esperemos que no siga siendo dominado por el obsceno cinismo de la maldad.

Trino Márquez Cegarra
@trinomarquezc   

GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS: HAMBRE, LA TORTURA COLECTIVA

Julio ha sido un mes fatídico para el régimen, a nivel internacional. No es solo el duro informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), publicado el 4 de julio pasado y al que dedicamos nuestra columna anterior; conocemos ahora dos informes dados a conocer simultáneamente el pasado 15 de julio, ambos provenientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO): el Alerta Temprano Sobre Seguridad Alimentaria y Agricultura Abril-Junio 2019, y el Informe FAO 2019: El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo. Y por si fuera poco, nos llega el documento (Los objetivos del desarrollo sostenible en Venezuela. Reporte desde un país en riesgo) que Sinergia, la red venezolana de organizaciones de la sociedad civil, presentó este mismo mes en Nueva York en el marco del Foro Político de Alto Nivel que allí se desarrolló. 

Los documentos de la FAO giran alrededor del Objetivo 2 de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, hambre cero para 2030, basados en dos ambiciosas metas: 2.1 (“erradicar el hambre y “asegurar el acceso de todas las personas [...] a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año”) y 2.2 (“poner fin a todas las formas de malnutrición”). Pues bien, en ellos Venezuela queda muy mal parada, tanto que hasta ahora el régimen se ha quedado mudo, en contraste con la rápida aunque vana respuesta que dio al informe de la ACNUDH. Aturdidos por tantos golpes en tan corto tiempo, así quedaron.

Según dichos informes, en América del Sur vive la mayoría (68%) de las personas subalimentadas de América Latina, donde la prevalencia de la subalimentación pasó del 4,6% en 2013 al 5,5% en 2017. Allí destacan que “… El aumento observado en los últimos años se debe a la desaceleración económica experimentada por varios países, especialmente la República Bolivariana de Venezuela, donde la prevalencia de la subalimentación casi se cuadruplicó, al pasar del 6,4% en 2012-14 al 21,2% en 2016-18. Durante el mismo período de recesión, la inflación alcanzó cifras astronómicas y el crecimiento real del PIB se deterioró, al pasar del -3,9% en 2014 al -25% estimado en 2018”. En vez de progresar hacia las metas, Venezuela se alejó de ellas significativamente. 

Esto se traduce en unos 6,8 millones de venezolanos en situación de hambre, que podrían aumentar a finales de 2019 si no se aplican correctivos a la gravísima situación económica, social y política del país. De acuerdo al informe, Venezuela se sitúa -luego de Yemen y Sudán del Sur-, como el tercer país (primero en el continente americano) con el más alto riesgo de deterioro significativo de la situación alimentaria y de su agricultura en el trimestre abril-junio. 

Informaciones provenientes del sector agrícola indican que este año los inventarios de Agropatria y Pequiven, empresas estatales que ejercen el monopolio en la venta y distribución de insumos y fertilizantes en el país, apenas cubren alrededor del 3% de las necesidades de los agricultores en todos los rubros vegetales. De hecho, la pérdida del ciclo de invierno de 2019, el más importante en términos de la producción de alimentos, apunta a una mayor caída de la producción este año, mucho peor que la registrada en 2018, que fue equivalente a la producción de hace 40 años. Como resultado, el sector agropecuario está produciendo 20% de lo que producía. Todo esto consecuencia de la desarticulación del sistema agroalimentario, desde la producción hasta el consumo. 

Con este cuadro, es difícil pensar que avanzaremos en la solución del drama alimentario. Según datos presentados en el informe de Sinergia ya mencionado, a noviembre de 2018 el 56,9% de los niños evaluados tenían algún grado de desnutrición, 9% en niños menores de 6 meses, dato que es reforzado por la Fundación Bengoa cuando revela que 33% de los niños entre 0 y 2 años de los estratos C e inferiores presentan retardo en el crecimiento o desnutrición crónica, con el consiguiente retraso cognitivo y psicomotor asociado a prolongados estadios de desnutrición severa. Es decir, los adultos de mañana serán estos niños desnutridos de hoy. 

Así las cosas, estamos ante un reto monumental: reducir drásticamente estas cifras en tiempo record, no solo en beneficio de los niños de hoy sino en pro de una sociedad futura construida sobre la base de venezolanos criados en las mejores condiciones para convertirse en ciudadanos plenos. No será con cajas CLAP, esa “herramienta política para defender la revolución” según uno de sus notorios propulsores, que haremos una patria de progreso para todos.

Ya lo decía Albert Einstein: “Un estómago vacío no es un buen consejero político”.

Gioconda San Blas
 @davinci1412 
El hecho innegable es que, al identificar a estas inadaptadas como la cara del Partido Demócrata, Trump ha hecho responsables a los demócratas y a sus futuros retadores en las elecciones de 2020 de las ideas anormales  y las declaraciones truculentas de los miembros de "la escuadra".

Los Jinetes del Apocalipsis son los cuatro caballeros que se describen en la primera parte del capítulo sexto del Apocalipsis, último libro canónico del Nuevo Testamento. Contiene las revelaciones escritas por el Apóstol San Juan en su destierro de Patmos, referente en su mayor parte a los postreros días del mundo. Los jinetes montan en sendos caballos blanco, rojo negro y bayo que, según la exégesis, representan la Gloria, la guerra  el hambre y la muerte.

En este siglo XXI han hecho su aparición en los Estados Unidos cuatro jinetes femeninos de lo que podría convertirse en un Apocalipsis político. Las legisladoras federales por el Partido Demócrata Ilhan Omar, Ayanna Pressley, Alexandria Ocasio-Cortez, y Rashida Tlaib, han demostrado ser tan malvadas y perniciosas en su ideología del resentimiento como los jinetes bíblicos.

A largo plazo, nos dicen que si no adoptamos las demenciales medidas del Nuevo Trato Verde propuesto por Alexandria Ocasio-Cortez desapareceremos de la faz de la Tierra. A mediano plazo, se proponen transformar radicalmente los principios y las instituciones que han hecho de los Estados Unidos la sociedad más próspera y la nación más poderosa del mundo. A corto plazo, estas mujeres podrían estar desatando lo que probablemente se convierta en el Apocalipsis del Partido Demócrata.

A continuación, les ofrezco unos pocos ejemplos que ilustran con claridad mis afirmaciones. En numerosas ocasiones, Ilhan Omar ha señalado al estado de Israel como una fuerza materialista y maligna que no sólo desestabiliza el Medio Oriente sino influye en forma desproporcional en la política de los Estados Unidos. Ha llegado incluso a acusar de traición a sus colegas en el congreso que defienden a la única democracia y el mejor aliado de este país en la convulsionada región.

Pero eso no es todo. La Omar ha ido mucho más lejos en su odio visceral a la sociedad que le sirvió de refugio cuando se vio obligada a escapar de una Somalia sangrienta y anárquica a los doce años de edad. En un discurso ante el Consejo de Relaciones Islámico-Americanas en California, esta fanática del Islam restó importancia a la horrible masacre de las Torres Gemelas del Centro Mundial de Comercio de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Dijo que los musulmanes son injustamente responsabilizados por el hecho de que "algunas personas hicieron algo". Nunca mencionó la religión de los terroristas. El periódico The New York Post la confrontó con una fotografía de las Torres Gemelas envueltas en llamas y el titular: "Aquí tienes tu 'algo', 2,977 personas asesinadas por el terrorismo islámico".

Por otra parte, las otras dos miembros de lo que ellas mismas han llamado "La escuadra" no se han quedado atrás en sus diatribas. En el curso de una reciente conferencia de prensa, Ayanna Pressley la emprendió contra la misma gente a las que ellas dicen defender. Los amenazó diciendo:"No queremos hispanos que no se comporten como hispanos, no queremos negros que no se comporten como negros y no queremos musulmanes que no se comporten como musulmanes". En otras palabras, son nuestros incondicionales o no queremos saber de ustedes.

Pero la que se lleva el premio de la vulgaridad es la legisladores de origen palestino Rashida Tlaib. El día de su toma de posesión en la Cámara de Representantes pasó inmediatamente del juramento de rigor al estercolero del odio político. Les dijo a los periodistas que había prometido a su hijo en Michigan tener como máxima prioridad en Washington "someter a juicio político (impeachment) al HP que vive en la Casa Blanca". ¿Qué podemos esperar de un niño cuya madre le habla en estos términos deplorables?

En gran medida, estas mujeres son un peligro para su propio partido. Su estrategia de "tierra calcinada" no establece diferencias partidistas sino ideológicas. Han llegado al extremo de acusar de racista a la Presidenta de la Cámara, cuando Nancy Pelosi las calificó de minoría dentro del partido. 

La abuelita Nancy confronta un reto a su autoridad por parte de unas nietecitas que no se sienten ni actúan como miembros del partido sino como fanáticas que no les importa destruirlo. Su objetivo es nada menos que una revolución integral inspirada en las enseñanzas corrosivas de Saul Alinsky, el Reverendo Jeremiah Wright y el terrorista Bill Ayers. Nunca se ha aplicado tan bien el refrán de: "Cría cuervos que te sacaran los ojos".

Por su parte, Donald Trump consideró que había llegado la hora de confrontar los insultos y las amenazas de estas fanáticas. En uno de sus ya famosos twits el Presidente dijo: "Yo no creo que estas cuatro congresistas son capaces de amar a nuestro país. Ellas deben de pedir perdón a los Estados Unidos y a Israel por las cosas horribles que han dicho. Están destruyendo al Partido Demócrata, pero son gente débil e insegura que jamás podrá destruir a nuestra nación".

Algunos de sus asesores no han estado de acuerdo con que el  Presidente las haya calificado de apátridas. Pero Donald Trump tiene una habilidad especial para identificar temas exitosos de campaña política.  Fue así como triunfo en el 2016 y como vaticino que será reelecto en 2020.
Afortunadamente la popularidad de estas mujeres parece estar limitada a las redes sociales y a las minorías izquierdistas dentro del Partido Demócrata. Según una encuesta de la publicación cibernética Daily Caller, el equipo de Aplicación de Leyes de Inmigración y Aduanas (ICE en inglés) disfruta de niveles más altos de popularidad que cualquiera de estas congresistas.

En una encuesta de 1500 adultos norteamericanos, el 42 por ciento de los encuestados dijo tener una opinión favorable de ICE, mucho más alta que la popularidad combinada de las cuatro legisladoras Alexandria Ocasio-Cortez, Ilhan Omar, Rashida Tlaib, yAyanna Pressley. Y en casos específicos, solamente un 33 por ciento de los encuestados mostró una opinión favorable de Alexandria Ocasio Cortez, un 25 de la Omar, un 24 de la Tlaib y un 22 de la Pressley.

El hecho innegable es que, al identificar a estas inadaptadas como la cara del Partido Demócrata, Trump ha hecho responsables a los demócratas y a sus futuros retadores en las elecciones de 2020 de las ideas anormales  y las declaraciones truculentas de los miembros de "la escuadra". Una escuadra cuyos integrantes muestran muchos problemas.

Sus miembros no tienen experiencia alguna. Son estrellas en los medios sociales pero no saben una palabra de legislación. No están dispuestas a aprender porque se consideran infalibles. Se proponen transformar radicalmente a los Estados Unidos hasta el punto de abolir el Departamento de Seguridad Interna y eliminar la expulsión de gases de las vacas. Fuera de su base de extrema izquierda, sus ideas son rechazadas por la mayoría de los norteamericanos. Una verdadera bendición para Trump y un excelente augurio para su reelección en las presidenciales de 2020

Alfredo Cepero
Director de www.lanuevanacion.com
@AlfredoCepero

GABRIEL BORAGINA: SENTIMIENTOS, EMOCIONES Y EGOÍSMO.

Más de una vez reflexioné de la siguiente manera: "sinceramente no entiendo los sentimientos de los demás. A veces dudo ¿tienen sentimientos? Calculo que deben tenerlos. Pero los veo actuar como si nos los tuvieran".

Luego, pensaba en Jesús. ¿Dónde estaban los que lo aclamaban en su entrada triunfal a Jerusalén después de que fue sentenciando y ejecutado? O estaban entre sus acusadores o bien desaparecieron antes. Lo cierto es que se abstuvieron de defender a quien apenas horas antes glorificaban como al rey de Israel.

Entonces, me seguía preguntando ¿qué pasa con los sentimientos de la gente? ¿Cómo pueden ser tan volubles? ¿Es que nada ha cambiado al respecto después de tanto tiempo? ¿O es que el tiempo no existe para esas cosas?

Lo cierto es que, solo Cristo mostró amor de verdad, tanto por sus amigos como por sus enemigos. Y fue constante -desde el principio hasta el fin- con ese amor. Jamás traicionó ese amor, ni siquiera por un segundo, ni tampoco contra quienes lo rechazaron (como el joven rico), lo negaron (como Pedro), ni contra quien lo traicionó (Judas). La historia no registra ningún otro caso de un amor tan perfecto como el de Nuestro Señor Jesucristo, y no podía ni puede esperarse otra cosa de Dios hecho hombre.

Y -de la misma manera- nunca tan incumplido su mandato de "Amaos los unos a los otros como yo os he amado". Que si bien es imposible amar como Cristo nos amó y nos ama, ni siquiera hemos hecho el intento a juzgar por los hechos de la historia, tanto como por lo que hemos vivido personalmente.

Mi conclusión (provisoria) al respecto es que no podemos saber cuáles son los sentimientos de los demás, solo -lo máximo que podemos hacer- es observar las expresiones de esos sentimientos con la debida prevención de que esas manifestaciones pueden no ser sinceras, y con un elevado porcentaje de seguridad -en una proporción, digamos, mayor a un 50%- no lo son.

Parece que la gente finge sentimientos, y lo que a menudo creemos que son sentimientos, en realidad, resultan ficciones con las cuales ella se nos muestra para que la aceptemos. Y tomamos ingenuamente la ficción como "realidad". Y por esta razón nos desilusionamos, y nos sentimos defraudados por los demás cuando descubrirnos la verdadera realidad detrás de la máscara de fábula, al menos en nuestro caso.

La clave consiste en percatarse que los sentimientos, si bien pueden ser -tanto interna como externamente- sinceros, son en cambio, muy inconstantes y cambiantes, obviamente más en unos individuos que en otros. Es a esto a lo que llamamos inestabilidad emocional que se enfrenta muy a menudo con la conducta racional de la que hablaremos seguidamente.

Pero, en cualquier supuesto, y como no podemos cambiar a la gente (algo que debemos aceptar) tenemos que –en estos casos- emprender la tarea de cambiarnos a nosotros mismos. Dejar de fantasear con que lo que la gente muestra son sus verdaderos "sentimientos", cuando sus actos posteriores demuestran que no es en modo alguno de dicha manera. O, como decimos, asumir que lo inmutable del comportamiento humano es su inestabilidad emocional por sobre su presunta estabilidad racional.

Ciertamente, los individuos con alta estabilidad racional sufren mucho cuando deben tratar con personas de elevada inestabilidad emocional. En estos supuestos, el entendimiento entre ambos resulta prácticamente imposible (lo que -en cierta forma- es esperable, dado que una persona razona, en tanto su interlocutor no lo hace). Los choques emocionales suelen ser muy fuertes, y obnubilan la razón propia y ajena apenas se entra en contacto con otros, excepto que se tenga un control y dominio bastante grande sobre sí mismo, lo que no es frecuente de encontrar, máxime en situaciones extremas.

A veces, pienso que ese egoísmo natural que todos tenemos se puede transformar en algo muy malsano, muy dañino a otros y a nosotros mismos. Ese egoísmo irracional del que nos habla Ayn Rand puede ser letal:

"Así como la satisfacción de los deseos irracionales de los demás no es un criterio de valor moral, tampoco lo es la satisfacción de los deseos irracionales de uno mismo. La moralidad no es una competencia de caprichos (véanse los capítulos "¿No somos todos egoístas?", p. 81, y "El individualismo falsificado", p. 195)."[1]

No son pocas las personas que se guían por sus propios caprichos, lo que -a la corta o la larga- atenta contra ellos y -por supuesto- contra los demás.

"Un error similar es el que comete quien declara que, dado que el hombre debe ser guiado por su propio juicio independiente, toda acción que elige realizar es moral si es él mismo quien la elige. El juicio personal independiente es el hecho por el cual se habrán de elegir las acciones personales pero no es una norma moral, ni tam­poco una validación moral: sólo la referencia a un principio demostrable puede validar las elecciones personales."[2]

Es decir, dado determinado sujeto su decisión de actuar en cierto sentido no es por sí misma una norma moral simplemente por el hecho de haber sido tomada libremente por el sujeto actuante. De tal suerte, la decisión del ladrón de robar nunca puede ser (ni es) una norma moral por la sola circunstancia de haber sido adoptada libremente por el ladrón. Es el contenido de la acción -y no la decisión de actuar- lo que determina si hay en aquella, moralidad o no.

"Así como el hombre no puede sobrevivir por medios arbitra­rios, sino que debe descubrir y practicar los principios que su super­vivencia requiere, tampoco puede el interés personal del ser huma­no estar determinado por ciegos deseos o caprichos arbitrarios, sino que debe ser descubierto y logrado mediante la guía de principios racionales. Ésta es la razón por la cual la ética objetivista es una moral de interés personal racional o de egoísmo racional."[3]

Lo opuesto al egoísmo racional es el irracional, y este es siempre malo, tanto cuando se lo practica hacia los demás como hacia uno mismo. Sin embargo, en el libro de donde hemos extraído estas citas, los autores de este -Ayn Rand y Nathaniel Branden- manejan distintas definiciones de egoísmo, no siempre coincidentes entre sí. Pero aun salvando dichas contradicciones, podemos compartir -al menos- los párrafos que aquí hemos citado.

[1] Ayn Rand; La virtud del egoísmo. Buenos Aires: Grito Sagrado Editorial. Fundación de Diseño Estratégico. p. 14

[2] Ayn Rand, la virtud del egoísmo, ibidem, p. 14

[3] Ayn Rand, la virtud del egoísmo, ibidem p. 14.

Gabriel S. Boragina 
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina 

SADIO GARAVINI DI TURNO: EL TIEMPO CORRE…

Decía Virgilio en un verso de sus Geórgicas: «Sed fugit interea, fugit irreparabile tempus». (Pero huye entre tanto, huye irreparablemente el tiempo). 

No sé si el tiempo huye y de qué, pero ciertamente corre… para todos. 

Sin embargo, el correr del tiempo en la política y en las relaciones internacionales puede favorecer a unos más que a otros, dependiendo de la correlación de fuerzas y, en general, de las circunstancias cambiantes. 

En la trágica crisis venezolana, hasta hace relativamente poco tiempo, el correr del mismo parecía favorecer al régimen, por eso se decía que en los fracasados procesos de “diálogo”, tanto el mediado inicialmente por el Vaticano y el que se desarrolló en República Dominicana, el régimen había ganado tiempo. En la actualidad, tanto la correlación de fuerzas entre régimen y oposición democrática, como las circunstancias del sistema internacional han cambiado y no lo han hecho a favor del régimen. 

La desastrosa y creciente situación socioeconómica, creada por la incompetencia, corrupción y las “ideas muertas” de un modelo fracasado, aunada ahora a las sanciones individuales y financieras, están reduciendo la capacidad del régimen de financiar los gastos de su decreciente base de apoyo clientelar, incluyendo las fuerzas armadas. 

La masiva y creciente migración venezolana en la región está llegando a niveles insostenibles para esos países. Colombia en particular está también muy afectada por la presencia en Venezuela del centro de operaciones y financiamiento del ELN, que sigue ejecutando atentados terroristas utilizando al territorio venezolano como refugio. También en Venezuela están los cabecillas de las FARC disidentes. 

En cuanto a los EEUU, “por ahora” han decidido tomar el camino del estrangulamiento financiero progresivo y paciente, es la opción menos cara, política y económicamente. Además, para “ellos” el tiempo no corre como en Venezuela, donde hay desesperación para salir de la tragedia y poca paciencia, pero los tiempos de la historia son cruelmente distintos de los tiempos de la gente. Pero no creo que a Trump y al partido republicano, en particular, le convenga llegar a las elecciones del 2020 sin haber resuelto de alguna forma la crisis venezolana. Florida es demasiado relevante en las elecciones presidenciales de EEUU y ya hay varias decenas de miles de electores venezolano-americanos en ese estado. Están en juego también el futuro político de los dos senadores por Florida: Marcos Rubio y Rick Scott. Además, después de las declaraciones sobre Venezuela del mismo Trump, Pompeo, Bolton y Pence, y de haber nombrado a un hombre del nivel de Elliott Abrams para manejar el caso, el costo geopolítico de un fracaso en un país del hemisferio occidental sería inmenso en prestigio, imagen y credibilidad. 

Obviamente, toda la comunidad internacional democrática preferiría una salida negociada y pacífica, por eso ha sido muy intensa la presión para que el régimen y la oposición democrática participaran en el proceso Oslo-Barbados, sin embargo se sabe que el proceso tiene un tiempo limitado y definido, se habla de seis semanas y ya pasaron dos. Si no hay resultados, vienen tiempos más duros. 

Las sanciones aumentarán de intensidad, la amenaza de la UE fue muy clara al respecto, pero además ¿Cuánto tiempo resistirá Duque las presiones de Uribe y su partido de ”actuar” contra el ELN, como lo hizo el mismo Uribe contra las FARC, en Ecuador? 

No me extrañaría que el fracaso de las negociaciones conlleven al surgimiento de presiones de fuerza no convencionales contra el régimen, como lo fueron en su tiempo, la Contra en Nicaragua y la guerrilla del ANC en África del Sur. En fin, el tiempo corre y corre “feo”, para todos, pero, en particular, para el régimen. 

Sadio Garavini Di Turno 
@sadiocaracas