viernes, 21 de diciembre de 2018

ACTUALIZACIÓN, VIERNES 21-12-2018, EL REPUBLICANO LIBERAL

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, TIEMPOS DE OSCURIDAD

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 49 minutos
Cuando la oscuridad se instala, cuando metida en la piel de las horas que corren se vuelve cosa de todos los días, es difícil alzar la vista para ver más allá del presente. Equivale a estar perdidos en un bucle de tiempo, un instante que nunca pasa, que aprisiona. Es retornar al martirizado Tántalo, cuya eternidad se ha atorado en un hambre sin certezas ni cura, en el anhelo del fruto que ve, pero que ni siquiera logra tocar. ¿Cómo, dónde se consumó el extravío? Para el desesperado eso cada vez importa menos. El futuro, incluso el pasado, remiten a una noción exótica y distante, alg... más »

EUGENIO MONTORO, SHEBA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
“El libro de las revelaciones o el Apocalipsis de San Juan es el final de todas las Biblias. Este libraco de 2000 años de edad se puede aplicar a nuestro tiempo. No hay duda que describe bien a nuestro monstruoso régimen, el cual inevitablemente caerá frente a una figura (o movimiento) cuyo nombre no se conoce” El libro de las revelaciones o el Apocalipsis de San Juan es el final de todas las Biblias cristianas. Muchos lo aceptan como parte integral de los textos sagrados y otros dudan de que Juan, el Evangelista, hubiese sido su autor. Se estima se escribió a finales del siglo I e... más »

REINALDO AGUILERA, NICOLÁS, NO TE VISTAS QUE NO VAS

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
A medida que se desarrollan tantos acontecimientos en nuestro país, se van presentando casi en paralelo otros alrededor del mundo, tal es el caso de lo que ya se acerca en el Brasil. Luego de haber obtenido una victoria contundente sobre su más cercano seguidor al cual le sacó más de 10 puntos porcentuales de diferencia, el próximo 1ro de enero del 2019 asumirá la presidencia del país más grande y poblado de Latinoamérica el presidente electo Jair Bolsonaro. Muchos estarán con los ojos puestos en las primeras decisiones que se tomarán desde lo más alto del gobierno carioca, sin dud... más »

GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS, EL BAÚL DE LA NONNA, AL COMPÁS DE LA CIENCIA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
En 1926 mi papá llegó a Caracas desde Tórtora, un pueblecito agreste del sur de Italia, cuando apenas tenía 14 años. Turbada por la miseria de entonces en su tierra natal, su madre tomó la dolorosa decisión de aventarlo solo a estas latitudes, océano de por medio, para que cobijado por parientes en esta orilla, pudiese “hacer la América” y ayudar desde aquí a quienes habían quedado atrás. No volvió más hasta los años posteriores a la segunda guerra mundial (viajar era privilegio para pocos) cuando, alarmado por las historias de penuria que le llegaban, decidió visitarlos para cons... más »

CARLOS CANACHE MATA, ¿CUÁL MAR?

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Cuando faltan pocos días para que el año 2018 nos dé el adiós, vino a mi mente la profecía que, en una conferencia en la Universidad de La Habana, hizo Hugo Chávez, al comienzo de su mandato gubernamental, al vaticinar que “Venezuela va hacia el mismo mar donde va el pueblo cubano, mar de felicidad”. ¿Qué queda del augurio después de 20 años de ejercicio del poder?. Si nos referimos al orden político, nadie que hable en serio se atrevería a afirmar que en Venezuela hay actualmente una democracia y funciona un Estado de Derecho. Al respecto, bastaría con recordar que la organizac... más »

ANDRÉS OPPENHEIMER, EL PELIGRO DE UN ÉXODO DE 8 MILLONES DE VENEZOLANOS

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Un nuevo estudio de Brookings Institution según el cual el número de refugiados venezolanos se disparará a 8 millones debería estar causando alarma en Estados Unidos y América Latina. Sería el mayor éxodo masivo del mundo en los últimos tiempos, más grande que la crisis de refugiados sirios, y podría desestabilizar la región. El estudio, del economista venezolano-israelí de Brookings, Dany Bahar, y del investigador Douglas Barrios, dice que la proyección de 8 millones incluye a los 3 millones de venezolanos que según las Naciones Unidas ya han abandonado su país debido a la crisis ... más »

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, TIEMPOS DE OSCURIDAD


Cuando la oscuridad se instala, cuando metida en la piel de las horas que corren se vuelve cosa de todos los días, es difícil alzar la vista para ver más allá del presente. Equivale a estar perdidos en un bucle de tiempo, un instante que nunca pasa, que aprisiona. Es retornar al martirizado Tántalo, cuya eternidad se ha atorado en un hambre sin certezas ni cura, en el anhelo del fruto que ve, pero que ni siquiera logra tocar. ¿Cómo, dónde se consumó el extravío? Para el desesperado eso cada vez importa menos. El futuro, incluso el pasado, remiten a una noción exótica y distante, algo que pierde significación en virtud del nudo, el aquí y ahora triturando cualquier expectativa.

El entorno hostil, fuente de insatisfacción endémica para el venezolano, se volvió una tarasca que todo lo arropa, y que en la medida en que progresa tiende a crear nuevas brechas, a tender nuevas celadas. Entre otras cosas porque la polis ha perdido su rostro constructivo y sanador, mermada en su capacidad de oponer cedazo al conflicto y dar curso a la necesidad de asociarnos; desplazada por la sensación de que la básica supervivencia es asunto que hoy precisa cada respiro (acá es inevitable recordar a Huntington: aquellos a quienes solo preocupa su próxima comida no se inquietan demasiado por las grandes transformaciones de la sociedad). Sí, “la maldita circunstancia” -frase con la que el cubano Virgilio Piñera retrató los nítidos atascos de la insularidad- nos ha dejado a merced de un espacio y un tiempo finitos, ambos también castigados por el desgaste en el tenor de nuestras apetencias.

Hay que decirlo, sí, para librarse de una buena vez de ese íncubo que se sienta en el pecho y no deja ni respirar: tanto despojo nos va quitando las ganas de resistir. Se trata del estropicio íntimo, la procesión que no se ve, que adentro se abre paso como clavo candente. A santo de la imagen de un niño desnutrido (otro, otro cuerpecito seco dando cuenta del descomunal abandono por parte de un Estado que a nadie garantiza nada) alguien concluía recientemente: “da lo mismo que sea diciembre, en esta situación todos los días son igual de tristes” … se pide unidad, esperanza, solidaridad, tolerancia, pero, “¿cómo dar lo que no se tiene?”

Más que un terminante epitafio, hay allí un reto. “Todas las pasiones, hasta las más desagradables… nos hacen más conscientes de nuestra existencia, nos hacen sentir más reales”, reflexionaba Lessing. Ya que el mundo exterior opera esta vez como un carcelero diestro en el arte de taladrar nuestra interioridad para hacerse también de ella, aún agujereada, sería un sinsentido ceder esa última atalaya. Perdernos a nosotros mismos es, incluso, estratégicamente inexcusable. Pero, atención: pues tal defensa pasa además por evitar la pérdida de los referentes de humanidad. El “cuidado del Yo” del cual habla Foucault, práctica ética per se; el cultivo de la resistencia individual en situaciones límite debería hablar menos de una psiquis ensimismada que de un sujeto que al conocerse y ser capaz de cuidar de sí, se ejercita también en la eventual tarea de acoger al otro, de reconocer su dolorosa presencia.

Maniobrar con la tensa puja entre el mundo externo e interno, entonces, parece especialmente crucial cuando se sufren estos tránsitos, esta suerte de tenebroso déjà vu. Recordemos que los tiempos de oscuridad -lo advierte Hannah Arendt en su célebre compilación de ensayos sobre figuras que trajinaron con las sombras de la primera mitad del siglo XX- ”no solo no son nuevos sino que no son una rareza de la historia”. Sin embargo, “aún en los tiempos más oscuros tenemos el derecho a esperar cierta iluminación”.

Hablamos de los alcances de esa humanidad que florece inadvertidamente en las horas menguadas; de esos seres capaces de arrojar una “luz incierta, titilante y a menudo débil” sobre una época signada por la incredulidad en el porvenir, por el desencanto y el retroceso anímico. Hombres y mujeres de excepción, sin duda, capaces de trascender la catástrofe, el descalabro moral del momento en el que están inmersos para revelarse -incluso a pesar de sí mismos- con ideas, con obras, con su transgresora aparición. Nunca faltan personas así cuando el escepticismo aprieta, y la historia lo confirma. Una mirada atenta a nuestro contexto, de hecho, nos dice que Venezuela no es la excepción.

Quizás cueste verlo, sitiados como estamos por la empalizada de la “maldita circunstancia”. Pero si algo debería movilizarnos es ese llamado a ser hombres y mujeres empeñados en encender al menos una vela para debilitar la penumbra que porfía, y reconocernos. Todo indica que “nuestro presente es enfáticamente, y no solo lógicamente, el suspenso entre un no-más y un no-todavía”, como diría Arendt; no es sencillo juntar bríos frente a tal incertidumbre, pero recomponer la esperanza a punta de sensatez, no rendirse, siempre será una bendita obligación.

Que el nuevo año nos ayude a descifrar cómo hacerlo.

Mibelis Acevedo Donís,
@Mibelis

EUGENIO MONTORO, SHEBA


“El libro de las revelaciones o el Apocalipsis de San Juan es el final de todas las Biblias. Este libraco de 2000 años de edad se puede aplicar a nuestro tiempo. No hay duda que describe bien a nuestro monstruoso régimen, el cual inevitablemente caerá frente a una figura (o movimiento) cuyo nombre no se conoce”

El libro de las revelaciones o el Apocalipsis de San Juan es el final de todas las Biblias cristianas. Muchos lo aceptan como parte integral de los textos sagrados y otros dudan de que Juan, el Evangelista, hubiese sido su autor. Se estima se escribió a finales del siglo I en plena persecución de los cristianos por los romanos, pues los emperadores exigían adoración a sus estatuas como “hijos de dios” y a eso se oponían unos irreverentes que solo aceptaban llamar así a Jesús.

El apocalipsis posiblemente recoge mucho de este período de lucha entre los “malos” romanos y los “buenos” cristianos, pero lo hace a través de una extraña y curiosa simbología, de tal manera que el apocalipsis es interpretativo y tan maleable que se puede adaptar a diversas situaciones.

Para leer el apocalipsis es muy importante meterse previamente varios tequilas o cualquier bebida espirituosa de las fuertes, pues el mollejero de cosas raras que salen solo pueden ser toleradas con buen mareo. Un ejemplo: “El quinto ángel vació su copa sobre el trono del monstruo, y su reino quedó en oscuridad. La gente se mordía la lengua de dolor”. Otro más:” Tomé el rollito de la mano del ángel, y me lo comí; y en mi boca era dulce como la miel, pero una vez que me lo comí, se me volvió amargo en el estómago”.

Como muchos conocen, en la Biblia el número siete (7) está asociado a lo bueno y a lo celeste y el apocalipsis lo usa a montón. Comienza con siete cartas a igual número de Iglesias, sigue con siete sellos en donde aparecen los muy famosos jinetes, luego con las siete trompetas, las siete visiones de la mujer y el dragón, las siete copas, los siete cuadros de la caída de Babilonia y las siete visiones del fin. Así que, casi obligados, elegimos el hebreo SHEBA (siete) para titular estas líneas

Aunque las figuras malignas del libro posiblemente iban dirigidas como crítica encubierta a los romanos, también se han utilizado para asociarlas con Mao, con Hitler, con Stalin o con cualquier malquerido. De manera que nos fue fácil aplicar estas visiones angelicales al caso venezolano pues hay poca duda de que aquí tenemos unos demonios gigantescos y grotescos que, además, nos tienen pasando calamidades bíblicas.

Van entonces algunas copias textuales del libro.

“Allí vi una mujer montada en un monstruo rojo, el cual estaba cubierto de nombres ofensivos para Dios…. aquella mujer iba vestida con ropa de colores púrpura y rojo, y estaba adornada con oro, piedras preciosas y perlas. Tenía en la mano una copa de oro llena de cosas odiosas y de la impureza de su prostitución y llevaba escrito en la frente un nombre misterioso”. (Clarísimo que se trata de los malos del régimen vestidos de rojo)“Después de esto, vi otro ángel que bajaba del cielo; tenía mucha autoridad, y la tierra quedó iluminada con su resplandor. Con fuerte voz gritaba: ¡Ya cayó, ya cayó la gran Babilonia!¡Se ha vuelto vivienda de demonios, guarida de toda clase de espíritus impuros, nido de toda clase de aves impuras y de fieras impuras y odiosas! (Sin duda se trata de la oposición cantando y ya cayó y ya cayó).

“Los comerciantes del mundo también llorarán y harán lamentación por esa ciudad, porque ya no habrá quien les compre sus cargamentos de oro, plata, piedras preciosas, perlas, telas de lino fino y de seda, de color púrpura y rojo”. (se refiere a los ladrones del tesoro público y a los traficantes que abundan).

“Tú, oh cielo, alégrate por causa de esa ciudad y alégrense ustedes, los del pueblo santo y los apóstoles y los profetas, porque Dios, al condenarla, les ha hecho justicia a ustedes”. “Vi el cielo abierto; y apareció un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, porque con rectitud gobernaba y hacía la guerra. Sus ojos brillaban como llamas de fuego, llevaba en la cabeza muchas coronas y tenía un nombre escrito que solamente él conocía”.

Como se nota, este libraco de 2000 años de edad se puede aplicar a nuestro tiempo. No hay duda que describe bien a nuestro monstruoso régimen, el cual inevitablemente caerá frente a una figura (o movimiento) cuyo nombre no se conoce (aunque los adecos estarán muy animados por lo del caballo blanco).

La caída del malo poderoso frente a las fuerzas del bien, siempre ha ocurrido en la historia y seguirá ocurriendo y eso es lo que va a pasar en nuestra tierra de gracia. No somos adivinos, pero huele tremendamente que va a ser pronto.

Eugenio Montoro
montoroe@yahoo.es

REINALDO AGUILERA, NICOLÁS, NO TE VISTAS QUE NO VAS


A medida que se desarrollan tantos acontecimientos en nuestro país, se van presentando casi en paralelo otros alrededor del mundo, tal es el caso de lo que ya se acerca en el Brasil.

Luego de haber obtenido una victoria contundente sobre su más cercano seguidor al cual le sacó más de 10 puntos porcentuales de diferencia, el próximo 1ro de enero del 2019 asumirá la presidencia del país más grande y poblado de Latinoamérica el presidente electo Jair Bolsonaro.

Muchos estarán con los ojos puestos en las primeras decisiones que se tomarán desde lo más alto del gobierno carioca, sin duda muchas de ellas afectarán la llamada geopolítica de nuestra zona.

Ahora bien, luego de lo ocurrido durante la toma de posesión del presidente Andrés Manuel López Obrador en México, muchos ponen las barbas en remojo respecto al representante de la República Bolivariana de Venezuela.

En éste sentido el futuro ministro de relaciones exteriores del presidente Bolsonaro fue enfático y transmitió la información de que al señor Nicolás se le retiro la invitación al evento de toma de posesión a solicitud expresa del Presidente electo y por consiguiente mucho menos asistirá a las reuniones de contacto que se efectúan con posterioridad entre los presidentes, primeros ministros, representantes de gobiernos y autoridades invitadas, la lectura inmediata que se obtiene es que ya son muchos los gobiernos que ven a Venezuela como una amenaza a la estabilidad de la región y el aislamiento se hace cada vez más presente.

Sin embargo como es la costumbre del “Gobierno Revolucionario”, rápidamente indicaron que era el mandatario venezolano quién no asistiría, pero la verdad es clara y contundente, no lo quieren y así irá sucediendo; el llamado de Ernesto Araujo futuro canciller del Brasil es que “Todos los países del Mundo deben dejar de apoyarlo...” lo citado es simplemente contundente.

Junto a la no invitación a la referida ceremonia, tenemos que casi inmediatamente el 5 de enero específicamente, se instalará la nueva directiva e inicia un nuevo período de la Asamblea Nacional para afrontar la incertidumbre que se presentará en días siguientes del mismo mes, ya que según establece la Constitución Venezolana vigente “El candidato elegido o candidata elegida tomará posesión del cargo de Presidente o Presidenta de la República el diez de enero del primer año de su período constitucional, mediante juramento ante la Asamblea Nacional”.

Ya de por sí la violación a la norma constitucional está anunciada por parte de quienes ejercen actualmente el poder, debido a que dicha “Juramentación” no se efectuará ante la Asamblea Nacional como se ordena, lo que hará más clara la negativa de muchos gobiernos en desconocer al señor Maduro como legítimo presidente de Venezuela.
El hecho es que cada día que pasa se van reconociendo más y más los actos contra las leyes y normas por parte de los representantes actuales de Venezuela, todo esto aunado a las decisiones de apoyarse en otros gobiernos y gobernantes también rechazados o cuestionados mundialmente para mantenerse en el poder pese a su falta de reconocimiento mundial, veremos las resultas así de simple y sencillo.

Reinaldo Aguilera
@raguilera68 / @AnalisisPE

GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS, EL BAÚL DE LA NONNA, AL COMPÁS DE LA CIENCIA


En 1926 mi papá llegó a Caracas desde Tórtora, un pueblecito agreste del sur de Italia, cuando apenas tenía 14 años. Turbada por la miseria de entonces en su tierra natal, su madre tomó la dolorosa decisión de aventarlo solo a estas latitudes, océano de por medio, para que cobijado por parientes en esta orilla, pudiese “hacer la América” y ayudar desde aquí a quienes habían quedado atrás. 

No volvió más hasta los años posteriores a la segunda guerra mundial (viajar era privilegio para pocos) cuando, alarmado por las historias de penuria que le llegaban, decidió visitarlos para constatar la situación de su familia en ese país arruinado por la guerra y el fascismo. De allí volvió un par de meses más tarde, cargando con un baúl de flejes en cuya tapa destacaban en bronce las letras A M. Cual Melquíades, el gitano que periódicamente visitaba Macondo con su baúl lleno de maravillas que atrapaban invariablemente a José Arcadio Buendía, así mi papá abrió su baúl de donde salió como por arte de magia un acordeón más grande que yo, la niña de 4 años que era entonces, y con el cual comencé a hacer pininos en educación musical. No fue lo único. Del baúl inagotable salieron regalos para mi mamá, mi hermano y otros familiares. Y delicias: higos rellenos con nueces, orejones de frutas diversas, charcutería, quesos, también lencería, todos hechos por las laboriosas manos de mi abuela, la nonna, y mis tías italianas. No faltó el gustoso panettone de navidad, una exquisitez milanesa que entonces comenzó a marcar todas nuestras navidades, al lado de la hallaca y el dulce de lechosa que salían de las manos de mi mamá, con esa sazón oriental típica de su Anzoátegui natal. 

Las iniciales, luego supe, eran las de mi nonna: Anna Marsiglia. En el baúl ellas eran centinelas de tradiciones centenarias calabresas, muy propias de finales del siglo XIX cuando la nonna nació. A cada niña se le proveía al nacer de un baúl para que allí, desde sus primeros días en este mundo, sus padres fuesen llenándolo con vestidos, lencería y demás detalles primorosamente hechos y bordados a mano, que constituirían  parte de la dote cuando la niña llegase a la edad de casar y formar hogar. Armada con su baúl, sus padres tendrían algo que ofrecer al novio como promesa de intercambio para asegurar el desposorio y llegar a un acuerdo satisfactorio entre las familias. ¡Cuántas veces mi papá presenció la ruptura de un compromiso porque lo ofrecido por la familia de la novia no fue considerado adecuado por la del novio! 

Las niñas, por tanto, llegaban al mundo con su vida programada: prepararlas para casarse y casarse bien. Desposarse previa negociación entre familias, más allá de los sentimientos de los enamorados. Además del baúl y su contenido, de cualquier otro valor de recambio pecuniario o en especie, la joven debía tener una condición imprescindible, sin la cual nada valía: ser virgen. A él, por el contrario, se le exigía experiencia… 

Hoy el baúl de la nonna está en mi habitación. Mis padres no tuvieron que llenarlo con un ajuar matrimonial, ni negociar mi boda, ni pensar que mi única misión en la vida era casarme. Los tiempos han cambiado para bien en cuanto al valor de la mujer en sociedad. Lo que sí ha cambiado para mal es la vida en Venezuela. Esa que hizo a mi nonna empujar a su hijo en travesía transoceánica desde Italia no existe más. Tanto ha cambiado que ahora mis hijos han hecho el camino inverso al de su abuelo, en búsqueda de un futuro amable y de posibilidades en tierras lejanas. 

Quién sabe si cualquier día uno de ellos me pida el baúl de la nonna para recorrer con él la ruta emprendida en busca de su destino, lejos de la patria que lo vio nacer, con la misma motivación de aquel jovencito de 14 años, su abuelo, que noventa años antes hizo lo mismo en reverso al embarcarse en trayecto trasatlántico a esta tierra de gracia, persiguiendo ese futuro que su propia tierra le había negado. 

Mientras tanto, yo seguiré aquí, con el baúl de la nonna a mi lado, como mudo testigo de ese pasado que toca en sus ausencias a mi presente, cofre que a la vez asumo como fuente matriz de donde van brotando deseos y sueños por un porvenir auspicioso para todos en 2019.

Gioconda San-Blas
gsanblas@gmail.com
@davinci1412

CARLOS CANACHE MATA, ¿CUÁL MAR?


Cuando faltan pocos días para que el año 2018  nos dé el adiós, vino a mi mente la profecía que, en una conferencia en la Universidad de La Habana, hizo Hugo Chávez, al comienzo de su mandato gubernamental, al vaticinar que “Venezuela va hacia el mismo mar donde va el pueblo cubano, mar de felicidad”. 

¿Qué queda del augurio después de 20 años de ejercicio del poder?. Si nos referimos al orden político, nadie que hable en serio se atrevería  a afirmar que en Venezuela hay actualmente una democracia y funciona un Estado de Derecho. Al respecto, bastaría con recordar que la organización World Justice Project,  ubica a Venezuela en el último lugar de desempeño en el mundo. Los países democráticos de la comunidad internacional piensan lo mismo y así lo han manifestado. Pero, sin necesidad de saber cómo se nos mira desde el exterior, somos los  venezolanos quienes conocemos y vivimos en carne propia la tragedia político-institucional que avasalla al país.

En el área económica, el desastre no es menor. Entre 2013 y 2018, se ha reducido en un 53% el tamaño de la economía, y, si solo observamos el sector industrial, constataremos que, dice  presidente de Conindustria, “de 12.700 industrias de buen tamaño que existían en el país en 1997 y que generaban 8.000 millones dólares en exportaciones, a la fecha quedan 2.500 (de las cuales, alrededor del 73% trabaja por debajo del 30% de su capacidad instalada), lo que da una idea de la destrucción del aparato productivo del país”. Y los expertos sostienen que la contracción económica, es decir, la caída del PIB, será superior al 20% al cierre de este año. La hiperinflación, que el FMI había pronosticado en 1.000.000% (un millón por ciento), recibirá la llegada del nuevo año montada en un 1 millón 400.000%. La pobreza, según la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), arropa al 87% de las familias venezolanas. La deuda pública, que era de 30.000 millones de dólares en 1998, se ha catapultado actualmente a 151.000 millones de dólares. La OPEP, ha reportado que actualmente solo estamos produciendo 1,1 millones de barriles petroleros diarios. 

Cierro este artículo sobre la catástrofe que afrontamos, contando lo que hace unos días le escuché decir en un programa radial al doctor López Hoyos, Vicepresidente de la Academia Nacional de Medicina: recientemente, el Hospital J.M de los Ríos rifó, entre varios niños cancerosos, la única dosis de medicamento que tenía para el tratamiento de la enfermedad.

Carlos Canache Mata
@CarlosCanacheMa

ANDRÉS OPPENHEIMER, EL PELIGRO DE UN ÉXODO DE 8 MILLONES DE VENEZOLANOS


Un nuevo estudio de Brookings Institution según el cual el número de refugiados venezolanos se disparará a 8 millones debería estar causando alarma en Estados Unidos y América Latina. Sería el mayor éxodo masivo del mundo en los últimos tiempos, más grande que la crisis de refugiados sirios, y podría desestabilizar la región.

El estudio, del economista venezolano-israelí de Brookings, Dany Bahar, y del investigador Douglas Barrios, dice que la proyección de 8 millones incluye a los 3 millones de venezolanos que según las Naciones Unidas ya han abandonado su país debido a la crisis humanitaria. La mayoría de los refugiados han huido a Colombia.

El estudio no especifica el marco de tiempo en que se llegaría a la cifra de 8 millones, por lo que llamé a Bahar y le pedí que fuera más específico. ¿Estamos hablando de una década, o de dos o tres décadas ?, le pregunté.

“No, estamos hablando de un período de tiempo mucho más corto, de unos dos o tres años”, me dijo Bahar.

El estudio toma en cuenta la tasa de pobreza del 87 por ciento de Venezuela, el colapso económico del país, los pronósticos mundiales de precios del petróleo y tambien las remesas familiares de los venezolanos que ya están enviando dinero desde el exterior.

Cuando le pregunté si la cifra de 8 millones de refugiados es el escenario más optimista o pesimista de su estudio, Bahar me respondió que “es un escenario con suposiciones bastante realistas. Si erra, erra para el lado conservador”.

Si el estudio es correcto, es difícil prever cómo Estados Unidos y América Latina podrían lidiar con este éxodo masivo. Colombia ya está pidiendo ayuda internacional, pero está recibiendo mucho menos de lo que necesita.

Cuando recientemente le pregunté a la vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez, si su país podría aceptar a un millón adicional de inmigrantes venezolanos en 2019, como lo ha proyectado la Oficina de Migración de su país, me dijo: “No, no podríamos realmente”.

De hecho, las ciudades colombianas en la frontera con Venezuela ya están desbordadas. Sus escuelas y hospitales están repletos, y difícilmente podrían recibir más inmigrantes.

Y el presidente Trump, a pesar de su retórica de línea dura contra la dictadura de Venezuela, no ha sido muy bondadoso con los inmigrantes venezolanos, probablemente porque tenderle una mano a los refugiados venezolanos socavaría su falsa demagogia de que Estados Unidos tiene una crisis migratoria.

De hecho, el número de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos ha disminuido significativamente en los últimos 10 años, según el Centro de Investigación Pew. La semana pasada se presentó en el Senado un proyecto de ley bipartidista para otorgar el estatus de protección temporal (TPS, por sus siglas en inglés) a los refugiados venezolanos, pero el esfuerzo fue liderado por un demócrata, el senador Bob Menéndez.

Entonces, ¿qué pasaría si el exodo venezolano crece a 8 millones, como lo pronostica el estudio de Brookings?

Algunos especulan que el presidente-electo ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro lideraría una intervención militar respaldada por Estados Unidos para derrocar al dictador venezolano Nicolás Maduro.

Quienes creen en ese escenario señalan que Bolsonaro ya se ha comprometido a ser un aliado cercano de Trump, y que la última vez que Brasil y Estados Unidos fueron aliados cercanos, en la década de 1960, las fuerzas brasileñas y estadounidenses invadieron República Dominicana.

Pero Bolsonaro va a estar demasiado concentrado en tratar de resucitar la economía de Brasil para gastar su capital político en una intervención extranjera.

Y lo mas probable es que Trump esté demasiado ocupado tratando de defenderse de cargos cada vez más serios de que habría cometido varios delitos antes y durante su campaña electoral de 2016. Aunque tambien es cierto que Trump —acorralado por sus propios errores— también podría iniciar una guerra para desviar la atención pública de sus problemas domésticos.

En cualquier caso, este nuevo estudio de Brookings debería tomarse muy en serio.

La comunidad internacional debería escalar sus sanciones diplomáticas a Maduro antes de que asuma el cargo el 10 de enero por un nuevo período de seis años. Si el mundo mira hacia otro lado, pronto estaremos ante una crisis regional mucho más grave.

Andres Oppenheimer
@oppenheimera