sábado, 1 de diciembre de 2018

ACTUALIZACIÓN SÁBADO 01-12-2018, EL REPUBLICANO LIBERAL

  ********ACTUALIZACIÓN SÁBADO 01-12-2018 ********             
EL REPUBLICANO LIBERAL 
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CARLOS BLANCO, ¡A CORRER, QUE LLEGÓ LA AUTORIDAD!

En el siglo XIX y durante buena parte del siglo XX, Estados Unidos solía resolver a garrote sus conflictos de política exterior y las que consideraba amenazas en su contra. Sin dejar los mazazos, ahora hay más sutilezas. Las medidas hacia los jerarcas de Maduro, de sus testaferros y demás deudos, constituyen un ejemplo de cómo el poder mundial no es mamadera de gallo, y cuando los batracios se ponen a jugar con el narcotráfico, los dólares, el terrorismo y la violación sistemática de los derechos humanos, torcer el nudo en el cuello, paso a paso, da resultados.

¿Se acuerdan cuando Chávez y Maduro se burlaban de las sanciones? ¿Se acuerdan cuando los epifenómenos como Padrino López y El Aissami desestimaban las acciones de Washington? A paso imperial, con pisada de oso, una sanción, tras otra y otra, afectan el centro del poder rojo; a los personajes que siempre pensaron que eran invulnerables mediante la conocida táctica del pajarito: dejar un poquito aquí, y unos saltitos después dejar otro poquito (de dinero) y así hasta la impunidad. Si una bruma atravesaba la marcha triunfal de ese poder vicario, existían los millones de dólares para ahogar el trastorno con un costoso lobby. Así, hasta la victoria siempre; pero, llegó el comandante Donald y mandó a parar.

La táctica no ha sido la de demoler los personajes sino la más sutil de cortarles el oxígeno. En el fondo, las mafias no tienen proyectos trascendentes; aunque Pablo Escobar haya regalado canastillas a las familias del barrio, no es más que coartada. El propósito serio ha sido el de ponerse en unos reales a velocidades siderales y en cantidades 
inconmensurables. Lo lograron, pero dejaron el reguero. Los recién llegados como que no sabían que toda transacción en dólares pasa por Nueva York o por Londres, y que estos no son los tiempos de Pérez Jiménez con su maleta llena de dólares; ni siquiera los tiempos de Antonini con su valija furtiva para Misia Kirchner. Ahora son otros circuitos y lo que ha hecho Míster Trump es comenzar a tirar del hilo para ver hasta dónde llega el descosido. No son las fotos, es la plata. No es la invasión sino el escrutinio.

A propósito de invasión, hay analistas tontones que quieren descalificar a sus enemigos al decirles que son promotores de la invasión gringa a Venezuela. Esos sabios de pacotilla construyen un muñeco a su medida y lo destruyen en dos minutos. ¿Un promotor de la llegada de los marines por La Guaira? Se ríen –jajaja– y luego lo desmoronan sin piedad.

Lo cierto es que no hay ni habrá invasión de tropas estadounidenses a Venezuela. No existe. Lo que sí existe es una posible acción multilateral en el marco del sistema interamericano que puede tener diversas motivaciones. La principal que se ha argumentado hasta la fecha es la motivada por el desastre humanitario interno y la crisis migratoria provocada. Hay convencimiento en los centro de poder democráticos del mundo “que algo hay que hacer”. Al lado de esa poderosísima razón, hay otras: la alianza con el narcotráfico y el terrorismo, así como la corrupción que contamina sistemas financieros del exterior y la masiva violación de los derechos humanos. Esos son motivos de consideración para las democracias del mundo.

No habrá invasión, pero habrá medidas militares. Pueden ser para proteger la ayuda humanitaria, para organizar en más amplia y regional escala la migración venezolana; para contener el derrame del narcotráfico y terrorismo en la región; para proteger a los ciudadanos de la violencia desatada por un régimen brutal; para someter a ladrones y asesinos a la justicia internacional. Razones hay. Razón, también.

Los que permitieron que Venezuela no tuviera fronteras sino territorios controlados por el hamponato internacional, no pueden ahora reclamarlas para esconderse.

Carlos Blanco
@carlosblancog

RICHARD CASANOVA, LA HORA DEL DESLINDE


Está llegando el momento de aislar a los extremos, de dar la espalda a quienes desde el anonimato acusan de cobarde a los que arriesgan.  Luce absurda la crítica mordaz y obstinada desde Miami contra los que hacen política y procuran construir una salida real, más allá de fantasiosas invasiones o salidas mágicas que francamente no existen.  El país está hastiado del show y las faltas promesas de un liderazgo mesiánico que tiene meses autoproclamándose como una “reserva moral” y cuestionando a todos los demás.  Esa pretensión de pureza, de ser una raza superior predestinada, tiene un insoportable tufo fascista.  No tengo dudas que el país está colocando a esos sectores en el hombrillo y está circulando una ruta distinta.  Quizás lo haga en silencio, sin estridencia, pero el país se mueve bajo otras referencias.  Lamentablemente, también en nuestras organizaciones encontramos gente incapaz de comprender procesos que se están dando en diversos ámbitos y esferas de la sociedad, articulados por un hilo invisible.  En todas las organizaciones encontramos gente que piensa en la confrontación como único recurso político, que cree que Twitter es Venezuela, que convierte cualquier grupo de WhatsApp en su campo de batalla y persigue victorias minúsculas.   Es hora de empinarse por encima de lo subalterno, centrarse en lo relevante y dejar en el hombrillo a quienes carecen de la madurez política para colocarse a la altura de las circunstancias. Es la hora del deslinde…. No perdamos ni un minuto en ese debate estéril. 

En efecto, el país está cambiando. En gremios profesionales, empresariales y sindicales, en ONG`s y grupos de trabajo, en distintos escenarios se está hablando de la necesidad de incrementar la presión interna y articular la elevada presión internacional para forzar la negociación de una salida a la descomunal crisis que sacude al país.  Hace unos meses, tal posibilidad habría sido molida por una opinión pública radicalizada pero como decía Teodoro “solo los estúpidos no cambian de opinión”.  Comienza a sentirse una ola de sensatez.  Hay políticos de diversa procedencia pensando como estadistas y articulando esfuerzos unitarios en bajo perfil.  Aun cuando incipientes, los avances en el Frente Amplio hay que valorarlos como positivos.   En fin, aunque muchos no las vean, están pasando cosas.  

La política no se hace a partir de dogmas sino de realidades. Votar o abstenerse no es un asunto de principios sino de estrategia y está asociada a una condición determinante: la Unidad.  En dictadura, concurrir a un evento electoral sin la unidad de las fuerzas democráticas es francamente una ociosidad que eventualmente termina fortaleciendo al régimen. Sería algo tan estúpido como la abstención crónica o la necedad de que “no voto porque legitimo al gobierno”.  Las dictaduras son ilegítimas por definición y tal condición no depende de su participación o no en determinado evento electoral.  Lo cierto es que una oposición democrática debe procurar el escenario electoral, donde el arma es el voto y no el fusil, máxime si el gobierno tiene un rechazo superior al 80%.   Entonces, de lo que se trata es de “hacer política”.  El liderazgo debe trabajar en generar las condiciones políticas para que cualquier escenario democrático pueda traducirse efectivamente en un resultado y no sea un ejercicio quimérico de grupos principistas.  Ese es un cambio sustancial en la Política y el país se está moviendo en esos nuevos referentes.  Además, la inmensa fuerza internacional que respalda una salida democrática en Venezuela, no puede entender que no exista una interlocución unitaria que le brinde coherencia a esa política. Sin duda, ha llegado la hora del deslinde… 

Richard Casanova
@RichCasanova

JOSÉ MARÍA IRUJO, LOS SOBORNOS CHINOS


Empresas chinas pagaron 176 millones en sobornos para lograr contratos en Venezuela

El Gran Volumen, un mega contrato de 20.000 millones de dólares (17.600 de euros) sellado en 2010 entre Venezuela y China, devino en un nido de corrupción. La construcción de infraestructuras energéticas en el país sudamericano amagó un fabuloso negocio de comisiones ilegales. Una investigación de la Justicia de Andorra ha destapado que el empresario de los seguros venezolano Diego Salazar y sus colaboradores cobraron 200 millones de dólares (176,5 millones de euros) de cinco compañías chinas. La red de Salazar escondió su botín en la Banca Privada d’Andorra (BPA). Un banco que fue cerrado en 2015 por las autoridades de este pequeño Principado pirenaico por blanqueo de capitales.

Al gigantesco pastel de obra pública que ofrecía el Gran Volumen solo concurrían empresas chinas. Firmas que acudían a las licitaciones del Gobierno de Venezuela. El desarrollo se enmarcó en un plan concebido en 2007. Los dos países firmaron entonces el acuerdo Fondo de Cooperación Binacional. China otorgaba un préstamo a Venezuela a través del Banco de Desarrollo de China (BDC) y aportaba las dos terceras partes. El Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes) fue el encargado de administrar los fondos. Un gran plan para modernizar Venezuela. Y una suculenta oportunidad para tipos como Salazar.

Y es que Salazar no era un empresario más. El ejecutivo de los seguros es primo de Rafael Ramírez, que fue ministro de Energía y Petróleo del país sudamericano entre 2004 y 2012 y presidió Petróleos de Venezuela (PDVSA), la mayor compañía pública del país. Y la jueza andorrana Canòlic Mingorance acaba de desvelar que Salazar contactó con empresas chinas para facilitarles adjudicaciones a cambio de comisiones ilegales. Se sirvió del primer secretario de la embajada de Venezuela en Pekín, Luis Enrique Tenorio. Para ocultar sus beneficios, Tenorio creó una sociedad panameña, Phomphien Corporation, y abrió una cuenta en la BPA de Andorra.

El circuito Venezuela-China-Andorra funcionó a la perfección. Highland Assets, la sociedad tras la que se ocultaba Salazar y un colaborador, firmó un acuerdo con la compañía china Camc Engineering por el que la asesoraba en la obtención de los contratos millonarios que licitaba el Ministerio de Petróleo y Energía, especialmente de PDVSA y Corpoelec, en el marco de la ola de obras que se ofrecían en el Gran Volumen.

El contrato era confidencial hasta que cayó en manos de la juez Mingorance. La magistrada ha empleado el texto para sustentar parte de su acusación y procesar a Salazar por blanqueo de capitales. El documento establecía que si los chinos conseguían obras por valor de 176 millones de euros, Highland Assets recibiría un 10 por ciento neto del volumen de negocio de Camc Engineering. “Se trata de un contrato de resultados totalmente anormal en el sector de la consultoría, donde el hecho generador de la contraprestación no es la elaboración de informes ni la asistencia, sino resultar adjudicatario”, señala un reciente auto de la juez andorrana.

Tras la firma del acuerdo, la empresa china comenzó a recibir adjudicaciones. La primera, la construcción de la planta de generación eléctrica de El Vigía que sacó a concurso la eléctrica pública venezolana Corpoelec. Y la cuenta andorrana de Salazar con su sociedad panameña Highland Assets recibió el primer pago de 31 millones de euros como “asesoría integral para la ejecución del proyecto de construcción de la planta termoeléctrica El Vigía”.

Desde cuentas en  la BPA de Andorra se pagaron sobornos a funcionarios de PDVSA

Por cada obra adjudicaba, llegaba a la cuenta andorrana un nuevo pago. Un millón de dólares (882.591 euros) por el proyecto del delta del Orinoco; 400.000 dólares (353.072 euros) por el del río Guarico; 600.000 (529.610 euros) y un millón de dólares (882.591 euros) por el del rio Orinoco; tres millones (2,6 euros) por los proyectos de Fábrica, Tiznado, Piritu Becerrra, Delta Orinoco y Guarico. Entre 2011 y 2012, el chorreo de millones no paró. Y sumó 106 millones de dólares (93,5 de euros)

Al tiempo que las 11 cuentas de Salazar en Andorra engordaban con cifras millonarias, desde las mismas comenzó el riego de sobornos a altos funcionarios venezolanos. Todo, ante los ojos de los directivos de la BPA. Los ejecutivos del banco andorrano no se hicieron preguntas sobre la suculenta actividad del empresario venezolano al que ayudaron a constituir su red de sociedades panameñas.

El negocio del Gran Volumen se repartió entre varias empresas chinas con las que Salazar y su colaborador Luis Mariano Rodríguez firmaron contratos similares. China Machinery Engineering Corporation (CMEC) se llevó la construcción de la estación eléctrica de emergencia del estado de Zulia y recompensó a Salazar con un pago de 55 millones de dólares (48,5 de euros). Rodríguez percibió 9,5 millones dólares (8,3 de euros). El dinero fue a parar a la cuenta andorrana de la sociedad holandesa Investments and Consulting.

La firma Sinohydro Corp. Ltd selló con PDVSA la construcción por 315 millones de la central de La Cabrera. Cinco días antes, la sociedad panameña de Salazar había firmado un contrato con Francisco Jiménez Villaroel, gerente de la oficina de PDVSA en China, para ayudar a las empresas asiáticas a entrar en el mercado venezolano. La juez resalta que Jiménez carecía entonces de ninguna estructura para prestar esos supuestos servicios. La empresa china no tardó en transferir 50 millones de dólares (44,1 de euros) a la cuenta de Salazar y Eudomario Carruyo, entonces director financiero de PDVSA, recibió en su cuenta de la BPA 7 millones de dólares (6,1 millones de euros)

El caudal de pagos millonarios del Gran Volumen no se detuvo. Nuevas comisiones por La Cabrera, por el proyecto Agrícola Integral Pajuey y Santo Domingo Llano Alto. Y nuevas empresas chinas que colmaron de millones las cuentas andorranas de Salazar y sus colaboradores. Como la firma de fabricación de autobuses Yutong Hongkong Ltd., que le transfirió 11 millones de dólares (9,7 de euros); la petrolera Shandong Kerui Petroleum, que le envíó 17 millones (15 de euros).

Salazar declaró en 2015 en Andorra ante la juez que ahora ha descubierto sus secretos más ocultos. Afirmó que eran las autoridades chinas las que tenían “el poder de decidir que empresas hacían los proyectos”. Sus argumentos no impidieron que fuera procesado el pasado septiembre junto a otras 27 personasacusadas de expoliar 2.000 millones de euros de PDVSA, la joya de la corona del país latinoamericano. Entre los encausados figuran Nervis Villalobos, y Javier Alvarado, exviceministros de Energía de Hugo Chávez.

Pagos millonarios a ejecutivos de la petrolera estatal venezolana

La investigación de la juez andorrana Canòlic Mingorance ha destapado los sospechosos pagos que recibieron algunos de los principales responsables de la compañía pública Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) y sus filiales. Es el caso de Ramón Arias Lanz, expresidente de PDVSA Ingeniería y Construcción que tenía una cuenta en la Banca Privada d’Andorra (BPA) a nombre de la sociedad instrumental White Snake Properties.
Entre 2011 y 2012, la cuenta de Arias se nutrió de tres traspasos. Uno de 300.000 dólares (265.545 euros) y dos de cinco millones de dólares cada uno (8,8 de euros). Todos procedieron de la cuenta de la sociedad High Advisory and Consulting Ltd, de Luis Mariano Rodríguez, director financiero de Diego Salazar y para los investigadores su supuesto testaferro.

Luis Abraham Bastidas Ramírez, primo de Rafael Ramírez Carreño, y gerente del departamento de logística y servicios generales de la petrolera pública venezolana, abrió su cuenta en la BPA. Con la ayuda de los gestores del banco, creó una sociedad panameña, Tellancourt S. A. En la cuenta asociada a la misma recibió dos transferencias desde la mercantil de Luis Mariano Rodríguez de 600.000 dólares (531.057 euros) y 2.800.000 dólares (2,4 millones de euros).

Tanto Arias como Bastidas justificaron sus ingresos con supuestos contratos de asesoramiento con la sociedad de Rodríguez. Contratos que para los investigadores son ficticios.

Jose Maria Irujo
@josemariairujo

ANTONIO SÁNCHEZ GARCÍA, UNIDADES IMPOSIBLES


Todos conocemos la afirmación de Simone de Beauvoir, quien aseguraba que el poder de los represores no sería tal si no contara con la colaboración de los reprimidos. En dicho sentido, el caso venezolano es paradigmático. En cada circunstancia crítica, saltaron Acción Democrática y Primero Justicia a avalar la tiranía. Dándole luz verde a la brutal represión dictatorial que se ha saldado con centenas de mártires. 

La historia abunda en unidades imposibles. La celebérrima, por ser relativamente reciente y estar en la memoria de todos quienes se interesan por la historia de la Libertad, fue la de Churchill y Chamberlain: el ex canciller quería la paz a cualquier precio y trató de conseguirla mediante una paz imposible con su principal enemigo, Adolf Hitler. Su sucesor sabía que esa era no sólo una utópica, sino una estúpida aspiración: con el enemigo mortal no se negocia. Nadie con dos dedos frente se abraza al náufrago. Lo enfrenta, lo derrota y lo aniquila. 

Pero hubo antes y después de esa, otras unidades imposibles. Coinciden en un punto crucial: una de las partes tiene siempre la razón. Poco importa que sea la que, finalmente, termina oponiéndose a la otra unidad: la razonable, la conveniente, la necesaria: unirse para enfrentar al enemigo. En donde el término enfrentar se refiere a la esencia del problema: unirse para, uniendo fuerzas y no debilidades, desalojar al enemigo, combatirlo, derrotarlo e imponer la razón de la porfía. 

Yo he vivido unidades imposibles, porque encubrían mascaradas, triquiñuelas para imponer la voluntad y la perfidia del enemigo, mecanismos por medio de los cuales una de las partes de la ecuación, secreta y solapadamente, incluso a veces de buena fe, confabulada con el enemigo, perseguía castrar y reducir a la impotencia a la parte renuente a montar esa cópula de dos espaldas enemigas.  Si hablamos de unidades inútiles, valga mencionar todas aquellas en las cuales las fuerzas verdaderamente dispuestas a dar sus vidas por derrotar al enemigo común, y las dieron, vale decir: el chavismo, primero, y el madurismo después, el castro comunismo siempre,  se vieron compelidas por el chantaje del buenismo unitario a ir en comparsa con quienes jamás tuvieron ni la decisión ni la voluntad, mucho menos el coraje, de enfrentarse a la tiranía. 

Dos de esas formas unitarias nacieron bajo los mejores augurios, con el respaldo universal de quienes se decían opositores: la Coordinadora Democrática y la Mesa de Unidad Democrática. A poco andar mostraron su fractura ontológica: se trataba de fuerzas esencialmente encontradas, los demócratas y los colaboracionistas. Salvo en un par de felices circunstancias, los resultados fueron infelices. Y cuando fueron felices, el sector colaboracionista terminó imponiéndose para castrarlas, como las parlamentarias del 2015 y el plebiscito del 2016. Fue la causa del fin de ambos intentos. 

Esa fractura ontológica entre combatientes y colaboracionistas transcurre transversalmente y afecta a casi todos los partidos. En todos ellos hay sectores de rechazo visceral al régimen. En todos ellos termina imponiéndose el ala dominante, dispuesto a la colaboración. A mi buen saber existen tres excepciones: VENTE VENEZUELA, CAUSA R y ABP.

Y una auténtica plataforma unitaria, SOY VENEZUELA. De los partidos restantes – de AD y sus satélites, definitivamente alineados con el régimen, a Primero Justicia y Voluntad Popular, que muestran todas las facetas posible de rechazo y aceptación a la tiranía, siempre vacilantes y ambiguos, por ahora enconchados en el llamado FRENTE AMPLIO – a la hora de la verdad prima la unidad del chantaje y la manipulación. Castración y mutilación auto impuesta. 

Todos conocemos la afirmación de Simone de Beauvoir, quien aseguraba que el poder de los represores no sería tal si no contara con la colaboración de los reprimidos. En dicho sentido, el caso venezolano es paradigmático. En cada circunstancia crítica, saltaron Acción Democrática y Primero Justicia a avalar la tiranía. Dándole luz verde a la brutal represión dictatorial que se ha saldado con centenas de mártires. 

Al aproximarse la fecha final de la tiranía ya corren los quinta columnistas a reclamar unidad. Habrá una parodia de ella con los colaboracionistas de siempre. Con el previsible, temido e inevitable resultado: la parálisis de la voluntad popular por desalojar la tiranía y la castración, una vez más, de la voluntad emancipadora del pueblo 

No hablo en vano: le reafirmo mi respaldo a las únicas fuerzas confiables de esta interminable lucha: VENTE, ABP, CAUSA R y SOY VENEZUELA. La unidad de ellos, entre ellos, sirviendo de fuente y base operativa para cooptar fuerzas de todos los partidos y movimientos marcará  un quiebre en la disgregación y la anarquía. Y apuesto a que esa unidad fragüe la existencia del partido del futuro que necesitamos con urgencia.  ¿Será posible? Dios lo quiera.

Antonio Sánchez García
@sangarccs

CRISTIAN SILVA POTELLÁ, MADURO ES MISERIA, COMUNISMO Y DICTADURA


Pareciera fuerte el titular  pero representa una menudencia ante las atrocidades impuestas a la población por el  gobierno de Venezuela y las múltiples peripecias hechas por sus habitantes para poder lograr una mínima sobrevivencia.

Estos comentarios  escritos el  primero de noviembre del 2018, el mismo día cuando Maduro creaba la micro misión Simón Rodríguez  anuncian al mundo la existencia física de  venezolanos, pero en el fondo, todos estamos convertidos en cadáveres andantes con poca fuerza para desplazarnos.

Maduro  hablaba en un estilo totalmente comunista característico de dictadores totalitarios como Mussolini, Stalin, Hitler y Fidel Castro, entre otros.

Comentaba Nicolás de “la urgencia de producir  nosotros mismos  los productos necesarios para la vida tal como deben ser los postulados del hombre nuevo”.

Empiece Nicolás Maduro por la construcción de ese nuevo hombre entregando a sus legítimos propietarios las 18 fábricas de harina precocida en manos del gobierno.  Las empresas enlatadoras pesqueras La Gaviota y  CAIP  de Cumaná.  Agroisleña, Conferrys, arroceras, centrales azucareros, torrefactoras de café, fábricas de cemento, baterías, cauchos,  líneas aéreas. Fundos, hatos y demás complejos agroalimentarios. Privatice a Sidor, Cantv, Movilnet. Devuélvale la autonomía a la Asamblea Nacional,  BCV, PDVSA; en fin, libere la economía y verá como aparece el hombre nuevo.

En contraste, por la misma televisora donde veía la cadena entrevistaron la familia del fallecido empresario Eugenio Mendoza. Si tuviésemos solo cinco Eugenio Mendoza y cinco Lorenzo Mendoza no tendría sentido la creación de ninguna misión. Necesitamos empresas privadas generadoras de progreso  y no misiones para convertirnos en mendigos y arrastrados.

No quiero pensar en los acontecimientos en nuestro país después del 10 de enero del 2019 cuando muy posiblemente se produzca un vacío de poder y colapso político. Mental, emocional y fisiológicamente los venezolanos no estamos preparados ni resistimos seis años más con Maduro en la presidencia.

Este gobierno  es miserable por  poner a pasar hambre a 30 millones de ciudadanos.  Los salarios no alcanzan  para cubrir los requerimientos mínimos alimenticios de una persona y menos para un grupo familiar.  No es posible comprar ropa, vivienda, muebles, calzados, reparar electrodomésticos.

Es comunista por concentrar  el poder político con sentido absolutista, hegemónico y sin  alternancia.  Su intención es gobernar para siempre, a la fuerza y como sea sin importar los crímenes,  muertes y sufrimiento de la gente.

Y es una doble dictadura, militar y comunista, por gobernar alejado de los preceptos democráticos.  El 80% de los cargos  relevantes lo ejercen militares sin  suficiente preparación tal como es el caso de PDVSA, empresa quebrada por incompetencia gerencial y altísima corrupción.

La opinión pública junto a los medios de comunicación y expresión están maniatados.  Cierran  medios impresos, emisoras de radio y televisión utilizando  métodos perversos. Desde la negación del papel,  aumento obligatorio y desconsiderado de salarios hasta robos de equipos en los estudios y plantas transmisoras.

Conociendo todo esto, ¿te vas a seguir calando ese calamar?  Desde Unidad Visión Venezuela nuestro llamado es a la Unidad real, superior y sin exclusión, votando y eligiendo el domingo 9 de diciembre  concejales de la alternativa democrática. 

Cristian Silva
cumanacristian@yahoo.es
@visionvenezuela

JOSÉ ANTONIO GIL YEPES, SURGIRÁ LA DERECHA


Lo que viene en las elecciones de concejales el 9 de diciembre próximo es una hecatombe de todo el sistema de partidos: La abstención va a ser abrumadora. Si bien un 64% de los entrevistados en la última Encuesta Ómnibus Nacional de Datanalisis señala que iría a votar, solamente un 14% de ellos señala en una segunda pregunta que estaría “muy dispuesto a ir a votar.” Este último segmento de votantes potenciales es el que termina votando, pues quienes califican su intención de voto como “dispuestos, algo dispuestos o nada dispuestos” tienden a no votar. Así lo indica la comparación de nuestras encuestas con los resultados del CNE desde hace décadas. 

La mayoría de quienes no voten le volverían a regalar la elección a un madurismo muy disminuido, lo mismo que ocurrió en las elecciones de gobernadores, alcaldes y presidenciales. En condiciones normales de participación, los candidatos oficialistas recibirían hoy un 19% de los votos válidos, equivalentes al nivel de aprobación de gestión presidencial actual. Mientras que los opositores tendrían un potencial del 81%. Pero la abstención afecta más a los opositores (90%) y ni ni (90%) que a los chavistas (63%). Por lo que los votos válidos del chavismo tienden al 43%, más del doble de su potencial; los opositores al 21% (muy inferior al 81%), más lo que puedan obtener de los autodefinidos “ni ni” con un potencial del 36% de los votos válidos. Es decir, que los “ni ni” decidirán esta elección, no los opositores, a pesar del pésimo gobierno de Nicolás Maduro. 

Un 14% de participación electoral sería una hecatombe que mostraría al mundo que los ciudadanos venezolanos no tienen quien los represente y que los partidos populistas no representan a casi nadie. Viene un tiempo nuevo en el que se rechazará el abstencionismo, el populismo, el socialismo y el oligopolio del gobierno y los partidos (oficialistas y de oposición) y surgirá un nuevo modelo de partido de centro derecha que se ocupará más de la gente que de alcanzar los cargos públicos; que, junto a los derechos humanos, los ciudadanos asuman también sus responsabilidades individuales, y de la desconcentración del poder.

José Antonio Gil Yepes
Directivo Datanalisis
@joseagilyepes