viernes, 22 de febrero de 2019

ACTUALIZACIÓN, DE "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, DEL VIERNES 22-02-2019,

TRINO MÁRQUEZ, VENEZUELA O MADURO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 6 minutos
La relación entre el país y Nicolás Maduro nunca ha sido buena. Apenas un mes después de la muerte de Hugo Chávez, cuando se realizaron las elecciones en abril de 2013, Maduro apenas pudo obtener un apretado y cuestionado triunfo frente a Henrique Capriles. Desde ese momento comenzó una relación tormentosa entre el heredero designado por el caudillo fallecido y la inmensa mayoría de los venezolanos. Cristalizó la profecía de Diosdado Cabello cuando dijo: la oposición va a añorar al comandante, quien es el único capaz de contener a los locos que lo rodean (se incluía a sí ... más »

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL, ¿23 DE FEBRERO DE 2019, EL DÍA D PARA VENEZUELA?

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 23 minutos
El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, aseguró hace pocos días que el 23 de febrero sería el día que entraría la ayuda humanitaria a Venezuela, allí dijo que esperaba reunir a un millón de voluntarios para esta tarea, la seguridad con que lo hizo indica que hay algo más. Como sabemos, la ayuda humanitaria viene del exterior, no solo de EEUU participa en ello, Canadá y Europa con sus aliados en Sur América están colaborando, la planificación es completa, la ayuda conocida hasta ahora tiene tres frentes diferentes, uno se encuentra en Cúcuta, una ciudad colombiana que se... más »

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, TIEMPO, EL INEXORABLE

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 36 minutos
Como en todo proceso de toma de decisiones, el tiempo y su sabia administración es variable esencial para la política. Más si se considera que el efecto de tales decisiones no puede despacharse con la rigidez del “Fiat iustitia et pereat mundus” que el moralista abraza sin contemplaciones. Dado que el político “actúa en el mundo y para el mundo” -como recuerda Norberto Bobbio- no puede darse el lujo de conducirse sin importar que “el mundo perezca”. Asimismo, ese sentido de responsabilidad lo lleva a moverse como un buen pugilista, presto a encajar el jab en el lugar e instante pre... más »

SJ. LUIS UGALDE, IRRITANTE CONFUSIÓN

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 46 minutos
Vivimos tiempos de mucha tensión, confusión y deseos de que alguien desde fuera nos resuelva esta tragedia nacional. Algunos quisieran que el Papa nos liberara del usurpador. Para que esta ilusa esperanza no traiga más frustración, la Iglesia Católica debe ser más clara y evitar confusiones y silencios que aumentan la irritación contra el Vaticano. Para muchos es difícil entender que el Papa sea cabeza y servidor de la Iglesia Católica y al mismo tiempo jefe del Estado en un mínimo territorio pero con relaciones diplomáticas con casi todos los Estados del mundo. El problema es que... más »

GABRIEL BORAGINA, CRISTO Y LAS RIQUEZAS

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 55 minutos
Muchas personas han encontrado y siguen encontrando conflictos entre sus principios morales y religiosos -por un lado- y la posesión de bienes materiales -por el otro-. Y en no pocas oportunidades la Iglesia católica se ha pronunciado también en dicho sentido, como -por ejemplo- con el actual pontificado de Francisco I. Pero, no sólo los católicos, sino otros cristianos también son unánimes en su condena a la riqueza como algo inmoral por sí mismo. Por eso, en tiempos donde todavía quedan quienes dicen que Nuestro Señor Jesucristo fue un ferviente enemigo de los ricos, será oportun... más »

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ , EXPECTATIVAS DEL 23 DE FEBRERO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
¿Por qué ocurrirá el 23 de febrero? La ayuda humanitaria ofrecida a Venezuela es producto del terrible desmejoramiento de la calidad de vida de los venezolanos, a pesar de ser probablemente - por sus dimensiones geográficas, demográficas en proporción a las riquezas/bellezas naturales que posee - la nación con mayor potencial del mundo, la más rica. Sí bien es cierto no hay hambruna como la concebimos en países africanos, es cada vez más común observar familias enteras buscando qué comer en los cestos de basura, ya no son los multiplicados indigentes (de todas las edades) los único... más »

TRINO MÁRQUEZ, VENEZUELA O MADURO


          La relación entre el país y Nicolás Maduro nunca ha sido buena. Apenas un mes después de la muerte de Hugo Chávez, cuando se realizaron las elecciones en abril de 2013, Maduro apenas pudo obtener un apretado y cuestionado triunfo frente a Henrique Capriles. Desde ese momento comenzó una relación tormentosa entre el heredero designado por el caudillo fallecido y la inmensa mayoría de los venezolanos. Cristalizó la profecía de  Diosdado Cabello cuando dijo: la oposición va a añorar al comandante, quien es el único capaz de contener a los locos que lo rodean (se incluía a sí mismo). Con Maduro se desataron todos los demonios. Los precios del petróleo comenzaron a declinar. La incapacidad intrínseca del socialismo del siglo XXI y la naturaleza perversa de ese modelo, atenuada por el carisma y simpatía de Chávez, se rebelaron en toda su magnitud una vez desaparecido su inspirador.

            Ahora esa falta de empatía entre Maduro y los venezolanos, se tornó en  antipatía total. En divorcio irreconciliable. La gente no quiere a Maduro por infinitas razones. Aunque no es sólo su culpa, a él aparece asociada la hiperinflación, el fenómeno económico más erosivo de la calidad de vida. La diáspora de millones de venezolanos.  La escasez de medicinas. El deterioro de los servicios públicos. La inseguridad personal. El desempleo. Los innumerables males que  padece el país, se presentan enlazados con su desempeño en Miraflores. Nada le sale bien. Pretende hacer una gracia y se le convierte en morisqueta. Maduro se transformó en el obstáculo que debe removerse para que el país se destrabe y comience a marchar de nuevo.

            Se encuentra aislado, deslegitimado y desprestigiado. Su soporte fundamental se encuentra en algunos miembros prominentes de la cúpula militar, China y Rusia, regímenes autoritarios donde la democracia despareció, y los representantes más agresivos de la tiranía castrista: el ejército cubano y el G2. Maduro todavía ejerce el control del Sebin y es capaz de movilizar algunos colectivos capaces de generar inquietud en la población. A las marchas que convoca asiste muy poca gente. Perdió la iniciativa política.

Las recomendaciones de sus asesores, o las que son producto de su propia imaginación, dan pena. Descalifica la millonaria ayuda humanitaria ofrecida por países y reconocidos organismos internacionales. Coloca unos contenedores en el puente Las Tienditas que bloquean el acceso de alimentos y medicinas al territorio nacional. ¿No es él quien invoca hasta el cansancio la tesis de que su gobierno ha sido bloqueado por una conjura internacional? ¿Quién es, entonces, el verdadero bloqueador?  

Dice que Venezuela no necesita ‘limosnas’. Pero, a la vez, acepta la ayuda que Rusia le brinda enviándole medicinas. ¿Debido a que proviene de uno de sus socios, ese auxilio no es una limosna, sino un apoyo fraternal? Al multitudinario concierto convocado en Cúcuta con figuras de alcance internacional, le opone un  melancólico encuentro de artistas bolivarianos. Expulsó  de Venezuela a los eurodiputados, cuando necesita con urgencia en el viejo continente de parlamentarios que le tiendan la mano y le laven el rostro autoritario.

Maduro luce desconcertado, errático y desesperado. Parece haber optado por librar un enfrentamiento que no tiene ninguna posibilidad de ganar. Se atrincheró Miraflores. Es el nuevo defensor del puesto. No le importa el destino del país. No le interesa  si   Venezuela continúa arruinándose. Le importa un bledo que todos los indicadores económicos y sociales sigan deteriorándose, tal como sucederá mientras él permanezca obstaculizando el proceso de transición. En su presencia no habrá reactivación económica, ni tranquilidad, ni paz. La nación seguirá sumida en el caos.

Esa será una de las caras de la moneda. La otra será la lucha de los venezolanos por reconquistar la democracia. La gente está viviendo un momento estelar. Optimista. Como nunca antes contamos con el apoyo internacional. Los principales factores internos también se han alineado para concentrar las fuerzas en el cese de la usurpación, el gobierno de transición y las elecciones democráticas.

Maduro, afincado en la fuerza de la represión, podrá aguantar algún tiempo la gigantesca presión interna y externa que se desató contra él. Lo que no logrará es gobernar a una sociedad que se cansó de su torpeza y arrogancia. Frente a él se abre un panorama con una clara disyuntiva: negocia su salida de la forma menos traumática y dolorosa posible para él, sus colaboradores, el Psuv y el país; o la conjunción de factores que han convergido para rescatar la libertad le cobrarán su tozudez, su irresponsabilidad y su desprecio por la nación.

Vuelta atrás no habrá. Llegamos a un punto donde se trata de elegir entre Venezuela o Maduro. La opción es clara. Todas las formas de resistencia están abiertas. Combinadas triunfarán. ¡Vamos bien!

Trino Márquez
@trinomarquezc

CARLOS VILCHEZ NAVAMUEL, ¿23 DE FEBRERO DE 2019, EL DÍA D PARA VENEZUELA?


El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, aseguró hace pocos días que el 23 de febrero sería el día que entraría la ayuda humanitaria a Venezuela, allí dijo que esperaba reunir a un millón de voluntarios para esta tarea, la seguridad con que lo hizo indica que hay algo más. 

Como sabemos, la ayuda humanitaria viene del exterior, no solo de EEUU participa en ello, Canadá y Europa con sus aliados en Sur América están colaborando, la planificación es completa, la ayuda conocida hasta ahora tiene tres frentes diferentes, uno se encuentra en Cúcuta, una ciudad colombiana que se encuentra en la frontera con Venezuela, la otra está ubicada en una isla del Caribe, y el tercer frente está situado en la frontera con Brasil.

Se sabe, por recientes declaraciones que existen otros sitios contemplados para entrar a Venezuela, pero que por estrategia no se dicen, todos los voceros venezolanos afirman que todo está listo para la fecha señalada, ¿qué sucederá es día? no lo sabemos, mientras los que están con el gobierno ilegítimo afirman que no pasarán, el presidente encargado de Venezuela asegura lo contrario.

Si bien es cierto, solo se habla de ayuda humanitaria, los voceros del gobierno de Trump han advertido al gobierno ilegitimo en innumerables ocasiones que la cosa es seria, y que no están jugando de carritos, por lo que entendemos es que, si no permiten la entrada y hay violencia, ésta se hará de cualquier manera.

El Nuevo Herald de Miami publicó una nota hace solo un día que decía entre otras cosas que el senador federal por la Florida, Marco Rubio calificó “El próximo 23 de febrero como un “día histórico”, tanto para Venezuela como para el hemisferio americano y también para la tragedia que aflige al país petrolero sudamericano”.

La misma fuente explicó que los periodistas le preguntaron a Rubio ¿cuáles son los escenarios que prevé en Venezuela, a lo que el senador Rubio planteó dos posibilidades: “O la ayuda va a entrar o ellos [el gobierno] van a impedir la ayuda y seguro van a usar la violencia”,  y añadió: “Si optan por una respuesta violenta, “ese va a ser el fin del régimen; el mundo entonces va a ver su naturaleza y quién es quién en ese régimen”. Y agregó “Sé que la democracia va a regresar a Venezuela, lo único es que ahora hay que ver si será con la cooperación de algunos de los que están en el gobierno o si ellos también van a pasar el resto de sus vidas como presos o fugitivos”.
https://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/venezuela-es/article226439685.html

Por su parte el presidente de los EEUU, Donald Trump habló en Miami durante varios minutos sobre Venezuela y sentenció entre otras cosas que Maduro era un títere de Cuba, y afirmó que los militares venezolanos que sigan apoyando a Nicolás Maduro: "perderán todo".
https://www.france24.com/es/20190219-donald-trump-militares-venezolanos-maduro?

El presidente de Chile Sebastián Piñera afirmó que “La dictadura de Maduro en Venezuela tiene sus días contados. El pueblo venezolano abrió las puertas de la Libertad y Democracia con coraje y alegría. Ahora deberá recorrer los caminos hacia un país libre, próspero y en paz. Todos los demócratas del mundo compartimos su alegría”.

Al buen entendedor, pocas palabras,  Wikipedia, la famosa enciclopedia de virtual nos explica que el “Día D” es un término usado genéricamente por los militares anglosajones para indicar el día en el que se debe iniciar un ataque o una operación de combate, es precisamente por esta razón que titulamos este comentario, todo indica que lo planificado no es solo pasar y entregar la ayuda humanitaria, si no que han contemplado cualquier escenario, ojalá así lo entienda la pandilla de Maduro, de lo contrario lo que les viene no será nada bueno para ellos.

¿Qué sucederá este 23 de febrero en Venezuela? ¿Permitirá el ilegítimo pasar la ayuda? ¿Habrá confrontación con armas? ¿Ayudarán a l ilegítimo Rusia o China o lo dejarán solo? ¿A quién harán caso los soldados y los medios mandos ese día? ¿Caerá Maduro? ¿Dejará el país la pandilla que ha gobernado durante años Venezuela? ¿Podrá Guaidó entrar a Miraflores como el presidente encargado ese día? Las preguntas y las expectativas son muchas, este fin de semana tal vez lo sabremos.

Carlos Vilchez Navamuel
@carlosvilchezn

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, TIEMPO, EL INEXORABLE


Como en todo proceso de toma de decisiones, el tiempo y su sabia administración es variable esencial para la política. Más si se considera que el efecto de tales decisiones no puede despacharse con la rigidez del “Fiat iustitia et pereat mundus” que el moralista abraza sin contemplaciones. Dado que el político “actúa en el mundo y para el mundo” -como recuerda Norberto Bobbio- no puede darse el lujo de conducirse sin importar que “el mundo perezca”. Asimismo, ese sentido de responsabilidad lo lleva a moverse como un buen pugilista, presto a encajar el jab en el lugar e instante preciso; no antes, no después. Ciertamente, la decisión correcta que tarda demasiado en ser tomada, quizás acá está destinada a ser inútil; pero de igual modo, la parida por la crispación y el desespero puede echar abajo toda una armazón previa levantada a punta de cautela, pericia y bellas intenciones.

De allí que el talento para identificar el “momento justo” resulte especialmente útil para el político. Sacar provecho a las ventajas o minimizar amenazas del contexto externo e interno, promover una sagaz lectura de la realidad, despejar esa textura invisible que sólo logra captar el “olfato” del decisor; avizorar alternativas en medio de la incertidumbre, anticipar el potencial conflicto generado por esas apuestas y el riesgo que implican, depende en mucho de saber cuándo introducir cambios, y cuándo no.

La respuesta -que más que al dato factual, atiende por lo general a conjeturas- supone un compromiso tremebundo, en especial si la complejidad impele a mirar más allá de esas calles ciegas que a menudo plantea la circunstancia. (En ese caso, aconseja Maquiavelo, hay que hacer como los arqueros prudentes, “que cuando creen muy distante el punto de mira y conocen bien el alcance de su arco, apuntan a mayor altura, no para dar en el punto más alto del blanco, sino para tocar en él”.

Dada la vidriosa naturaleza del problema venezolano, el tiempo sigue siendo una antojadiza espada de Damocles, un factor que atenaza tanto a la oposición como al oficialismo. En medio del vértigo, la inercia no deja de ser contraproducente, pero decidir sin sopesar suficientemente las variables puede ser nefasto. Sabiendo que el deterioro social y económico camina con botas de siete leguas, cabe suponer que la no-decisión, traducida en desgaste interno, eleva el costo en ambos casos (acá es imperativo reconocer, por cierto, que la calculada ofensiva por parte de la oposición le ha otorgado la delantera, ha descolocado al adversario). Sin embargo, también las presiones inmediatistas para activar desenlaces sin antes amarrar recursos y alianzas claves, no dejan de empantanar el terreno.

Ante el dilema, es vital detenerse con ojos abiertos en un dinámico contexto. Es obvio que hacia lo interno persiste un muro que difícilmente caerá de la noche a la mañana; el gobierno de Maduro, impopular, minoritario y desconocido por gran parte de la comunidad internacional, hoy se da el lujo de rechazar propuestas para negociar una salida o de jactarse de su solidez gracias al cayado nada despreciable que le tienden las FANB. Pero el tiempo avanza feroz en su contra. Dada la progresión de la presión externa (“amnistía” o “perder todo”, advierte un leonino Trump) aunada a la indócil presión interna (hiperinflación, escasez, crisis de gobernabilidad, dificultad para acceder a fuentes de ingreso, recrudecimiento del malestar e intensificación de la movilización popular, entre otras) ese paisaje podría cambiar…¿no es ese el objetivo de la estrategia opositora, en conexión con la política “disuasiva” que adelantan sus aliados en el mundo?

Por supuesto, y tal como ha dicho el propio Guaidó, hablamos de un “proceso” que, para más señas, es (debe ser) político; uno cuyo éxito apuntala a su vez otro, el de una eventual transición que permita a los factores democráticos acceder formalmente al poder. Lo que ha costado tanto gestar por vía del hábil acorralamiento no debería ser abortado por la precipitación, entonces, justo cuando estarían por verse cruciales reacomodos de las fuerzas en disputa.

Para que haya solución viable y “venezolana”, en fin, esa sensación de cambio irreversible necesita mantenerse atada a la realidad; y trascender con ello el puro deseo, la incierta demanda de gratificación inmediata, esa propensión tan nuestra a querer talar el árbol antes de que la semilla siquiera germine.

El reto sigue siendo evitar caer en el viejo error de cálculo, el de confundir los avances parciales con triunfos absolutos. Y saber lidiar, sobre todo, con las expectativas desbordadas, esas que algunos sectores alimentan independientemente de lo que una dirigencia representada por la legítima AN está tratando de comunicar de forma oportuna y clara.

Después de todo, quienes afirman que “el tiempo se agotó” no han dejado de hacerlo, desde diversos púlpitos, durante los últimos años. El paso inexorable del tiempo, sin embargo, tampoco a ellos los ha dejado indemnes.

Mibelis Acevedo Donís
@Mibelis

SJ. LUIS UGALDE, IRRITANTE CONFUSIÓN


Vivimos tiempos de mucha tensión, confusión y deseos de que alguien desde fuera nos resuelva esta tragedia nacional.  Algunos quisieran que el Papa nos liberara del usurpador. Para que esta ilusa esperanza no traiga más frustración, la Iglesia Católica debe ser más clara y evitar confusiones y silencios que aumentan la irritación contra el Vaticano.

Para muchos es difícil entender que el Papa sea cabeza y servidor de la Iglesia Católica y al mismo tiempo jefe del Estado en un mínimo territorio pero con relaciones diplomáticas con casi todos los Estados del mundo. El problema es que actuaciones razonables para el Estado Vaticano pueden resultar chocantes y escandalosas para la Iglesia Pueblo de Dios. En esa confusión estamos.

Neutralidad positiva. Hace unos años Argentina y Chile llegaron a las puertas de la guerra por cuestiones fronterizas. El papel activo del Vaticano fue decisivo para frenar el conflicto y ahorrar muertos y odios. La mediación vaticana fue posible porque ambas naciones son de gran mayoría católica y sus gobiernos aceptaron la intervención como muy positiva por la creíble imparcialidad de un Estado sin tanques, con mucho reconocimiento moral e interesado en ayudar a ambas partes. Se le reconocía al Vaticano imparcialidad positiva (lo que recientemente el secretario de Estado, cardenal Parolín, llamó “neutralidad positiva”) necesaria para ser árbitro o mediador.

Neutralidad inaceptable. No es esa la situación de Venezuela en la que  los cristianos no podemos ser neutrales, sin traicionar a Cristo. Cuando un usurpador a mano armada secuestra la Constitución, arrebata las libertades, apresa, tortura y despoja de su patria y bienestar a millones… nadie en conciencia puede ser neutral entre el victimario y las víctimas. Jesús traza una radical diferencia y llama “benditos de mi Padre” a quienes atienden al hambriento, al exiliado, al preso y al enfermo, y “malditos de mi Padre” a los que niegan al prójimo la comida, la medicina, la patria y la libertad. Venezuela sufre un asalto a mano armada por bandidos que la dejan medio muerta, como en la parábola del Buen Samaritano (Lucas 10,25-). La Iglesia en Venezuela, a costa de su tranquilidad y aun  de su libertad, tiene que abrazar y curar al hermano herido, como lo hizo en El Salvador de manera ejemplar monseñor Romero (con mucha incomprensión y disgusto del Vaticano en ese tiempo) hasta ser asesinado por el poder dominante. Recientemente, por esa virtud heroica el papa Francisco ha canonizado con toda celeridad a San Romero de América y lo ha puesto como ejemplo de obispo y cristiano defensor de los perseguidos. En muchas otras ocasiones (por ejemplo en la etapa final de Pinochet) se produce el conflicto entre la Iglesia-Estado en buena relación con el gobierno y la Iglesia-Pueblo de Dios, de ciudadanos que sufren y luchan por la dignidad humana y los derechos negados por ese gobierno.

Nos sentimos orgullosos de nuestra Iglesia en Venezuela, y considero que nuestra Conferencia Episcopal (CEV) lleva tres lustros como la institución más lúcida y valiente frente a un régimen que hace mucho tiempo perdió la legitimidad, y con ello nos pone en el deber de cumplir con los artículos constitucionales 333 y 350 basados en la tradicional doctrina católica sobre la legítima rebelión contra el tirano.  Tenemos pruebas de que esta actuación de la CEV cuenta con la comprensión y apoyo del Papa y de su secretario de Estado y contamos con las oraciones y la solidaridad de diversos episcopados e iglesias del mundo. El régimen trata de manipular esa realidad presentando al Papa como amigo empeñado en salvar su “socialismo del siglo XXI” y enfrentado a la CEV degenerada en partido político contra este buen gobierno. Lamentablemente no faltan opositores que, malévola o ingenuamente, favorecen al gobierno que odian, atacando al Papa. El régimen ha abusado tanto con la manipulación del “diálogo” y la mediación del Vaticano, que el Papa ha enviado una carta al Sr. Maduro diciéndole que el régimen, para perpetuar su poder y el desastre nacional, viola e incumple las buenas palabras de diálogos anteriores.

Baño de muerte y gobierno de transición. No es cierto que lo mejor sea someterse dócilmente a la dictadura para así evitar el baño de sangre, pues el baño de muerte ya es una terrible realidad que sufren millones, no es solo un peligro. Por eso Venezuela necesita salir cuanto antes del usurpador y formar un gobierno amplio de transición decidido a convocar elecciones presidenciales libres y democráticas (impedidas el año 2018) y restablecer la Constitución y los derechos humanos violados. Gobierno de transición a la mayor brevedad 1) para establecer las condiciones para una elección justa y limpia (nuevo CNE y TSJ, eliminación de la ANC, habilitación de candidatos y partidos, actualización del REP, votación en el exterior, auditorías, empresa de soporte, máquinas electorales etc.). Según los entendidos todo esto tomará unos 9 meses y por eso conviene empezar ya. 2)De máxima urgencia en el tiempo es también el cambio de la disparatada política económica y el freno de la hiperinflación (va mucho más allá de la ayuda humanitaria), que no pueden lograrse sin mucha iniciativa privada e inversión y sin un apoyo internacional grande y sostenido de los gobiernos democráticos y de los organismos multilaterales. Nadie en sus cabales piensa que la prolongación del régimen actual puede traer bienestar a Venezuela. El usurpador Maduro no puede, ni quiere, convocar a elecciones presidenciales limpias, ni cambiar del modelo “socialista”;  tampoco tiene credibilidad ni apoyo internacional y nacional, ni tendrá la de la Fuerza Armada.

La Iglesia de Cristo sin confusiones debe movilizarse más, nacional e internacionalmente, para liberar a Venezuela de la actual tragedia humana, evitando manipulaciones del régimen. El Vaticano –si se presenta la oportunidad– estará dispuesto a contribuir a la salida no sangrienta del usurpador.

SJ. Luis Ugalde
Enviado a nuestro Twitter por
Тhor Оdinsson   
@odinssont

GABRIEL BORAGINA, CRISTO Y LAS RIQUEZAS


Muchas personas han encontrado y siguen encontrando conflictos entre sus principios morales y religiosos -por un lado- y la posesión de bienes materiales -por el otro-. Y en no pocas oportunidades la Iglesia católica se ha pronunciado también en dicho sentido, como -por ejemplo- con el actual pontificado de Francisco I. Pero, no sólo los católicos, sino otros cristianos también son unánimes en su condena a la riqueza como algo inmoral por sí mismo. Por eso, en tiempos donde todavía quedan quienes dicen que Nuestro Señor Jesucristo fue un ferviente enemigo de los ricos, será oportuno volver sobre este tema.

La prédica cristiana contra la riqueza debe -nos parece- ser entendida en su contexto temporal, para lo cual es importante conocer cuáles eran las circunstancias económicas que imperaban en tiempos de Cristo. En su vista, resulta necesario remontarse más atrás aún. Veamos entonces que dice la historia sobre aquellos tiempos: 

"[…] la casa de Omri, mundana y exitosa como Salomón, también suscitó agrio resentimiento social y moral. Las gran­des fortunas y las propiedades se acumularon. Se incremen­tó la distancia entre ricos y pobres. Los campesinos se endeu­daron, y cuando no podían pagar, se los expropiaba. Esta medida contrariaba el espíritu de la ley mosaica, aunque no contradecía taxativamente su letra, pues a decir verdad insiste sólo en que uno no debe desplazar los mojones de un veci­no."[1] 

No hay noticias que estas lamentables circunstancias se hubieran modificado en tiempos de Cristo. A la inversa, parece que se habrían agravado. De allí, la insistencia del Señor frente a los ricos que amaban a sus riquezas. Esos ricos no lo eran por derecho propio, sino por explotación al pobre. Si encima amaban el producto del botín, tanto peor. Hay que entender que, desde los comienzos de la civilización hasta el siglo XVIII de nuestra era la economía mundial era una economía de suma cero (lo que ganaba uno era porque lo perdía otro u otros, y viceversa). En dicho contexto, toda riqueza era injusta. Y era riqueza todo lo que superara la mera supervivencia o poco más.

Si bien había monedas circulando por Palestina, tanto romanas como judías, ello no implicaba que todos tuvieran acceso a ellas. El grueso de las transacciones se celebraba a través de trueques, sobre todo entre la población más pobre.

Había, pues, dos pecados a condenar por Cristo: por el primero, ganar a costa de otro y, por el segundo, amar el botín más que al prójimo, e incluso, más que a uno mismo. Extrapolar aquellas condiciones económicas a nuestros tiempos actuales se mantiene vigente en cuanto a la segunda censura (amor a la riqueza, lo que presentemente se conoce como avaricia o codicia). En cuanto a la primera (economía de suma cero) sigue sucediendo en aquellos lugares (que son muchos por desgracia) donde no se aplica (o se lo hace escasamente) el sistema capitalista de producción. Y, en general, es la forma en que los gobiernos habitualmente operan, apropiándose de la riqueza producida por los particulares, a través de los impuestos y otros artilugios legales. Tomarlo en otro sentido -como, por ejemplo, una censura a cualquier tipo de riqueza- no sólo descontextualiza el texto bíblico, sino que desfigura la enseñanza cristiana. 

"Los reyes se opusieron a la opresión de los pobres por la élite, porque necesitaban de los hombres pobres para sus ejércitos y sus cuadrillas de trabajo; sin embargo, las medi­das que adoptaron fueron débiles. Los sacerdotes de Siquem, Betel y otros santuarios eran asalariados, que se identificaban estrechamente con la casa real, se preocupaban por las ceremonias y los sacrificios y no demostraban interés —se­gún afirmaban sus críticos— por la angustia del pobre."[2] 

Evidentemente la descripción del autor peca de poca claridad. Hemos de entender -empero- que esta angustia era económica y no de otro tipo, ya que la angustia económica lleva a la física. Pero, aparentemente, la elite oprimía físicamente a los pobres, probablemente reduciéndolos a la esclavitud, es decir, sin paga. En tanto, ha de suponerse que los reyes retribuían -de alguna manera- los servicios de los pobres en el ejército o en esas cuadrillas de trabajo. Si lo relacionamos con el párrafo anterior, hemos de concluir que esos pobres eran los ex-campesinos expropiados, o no. Sabemos que las deudas se pagaban con la cárcel. Incluso en la Biblia hay constancias de que así era. Es factible que, en otros casos, el deudor fuera reducido a la esclavitud, ya sea como siervo de su acreedor o vendido por este a terceros. 

"En estas circunstancias, los profetas reaparecieron para expresar la conciencia social. […] Durante el gobierno de la casa de Omri, la tradición proféti­ca se fortaleció súbitamente en el norte gracias a la sorpren­dente figura de Elías. […] Como casi todos los héroes judíos, era de origen pobre y hablaba por ellos. […]Hacía milagros en beneficio de los pobres y se mostró suma­mente activo en periodos de sequía y hambre, cuando las masas sufrían".[3] 

Si bien el historiador describe aquí tiempos muy anteriores a la aparición de Cristo en el mundo, cabe destacar que las circunstancias socioeconómicas de su época no eran muy diferentes e, incluso, lejos de experimentar progreso denotaron franco retroceso. Los profetas se encargaron de denunciar la explotación a los pobres. La economía era agrícola mayormente y ganadera en menor escala. Se comprende entonces que las sequias provocaran hambrunas recurrentes. Resulta lógico que Cristo se hubiera rebelado contra aquellas conductas y cosas, y enfocara su discurso adverso a los efectos malsanos de las condiciones sociales deplorables de su tiempo.

Examinando los Evangelios resulta notable, por ejemplo, el énfasis que se le dan a las comidas. Lo que en nuestro día es algo casi común y corriente para la mayoría de la gente (las típicas tres comidas diarias o cuatro si se cuenta la merienda) eran una rareza en tiempos bíblicos. No se comía varias veces al día y en ocasiones tampoco se comía todos los días. Sólo los ricos podían darse ese lujo. La parábola del mendigo Lázaro y el rico grafican -de algún modo- ese contexto. De allí que, en los Evangelios las comidas se presentan como ocasiones de grandes acontecimientos o eventos de suma importancia. Y a ellas concurrían muchas gentes. 

[1] Paul Johnson, La historia de los judíos. Ediciones B, S. A., 2010 para el sello Zeta Bolsillo. Pág. 104-105
[2] Johnson, P. La historia…ibidem.
[3] Johnson, P. La historia…ibidem.

Gabriel S. Boragina
gabriel.boragina@gmail.com
@GBoragina

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ , EXPECTATIVAS DEL 23 DE FEBRERO


¿Por qué ocurrirá el 23 de febrero? La ayuda humanitaria ofrecida a Venezuela es producto del terrible desmejoramiento de la calidad de vida de los venezolanos, a pesar de ser probablemente - por sus dimensiones geográficas, demográficas en proporción a las riquezas/bellezas naturales que posee - la nación con mayor potencial del mundo, la más rica.

Sí bien es cierto no hay hambruna como la concebimos en países africanos, es cada vez más común observar familias enteras buscando qué comer en los cestos de basura, ya no son los multiplicados indigentes (de todas las edades) los únicos en hacerlo, hoy se ven personas “bien vestidas” que desde hace años han sido arrastradas a una sobre vivencia indigna. Más aún, sí a esa dramática realidad sumamos las familias en hogares que pasan hambre, obligadas a comer una vez al día o que algunos de sus integrantes soportan días sin hacerlo para cederle su bocado a sus hijos, comenzamos a darnos cuenta que en Venezuela sí hay hambruna.

Organizaciones criollas e internacionales llevan los registros de desnutrición, las cifras son impactantes. “Cáritas Venezuela” señala en 2018, 20 de cada 100 niños menores de 5 años presentan desnutrición, 45% de los emigrantes venezolanos salen del país con desnutrición aguda. El diputado a la Asamblea Nacional, José Guerra (economista), informó que 80% de la población come menos de dos veces al día.

Ello no termina allí, la crisis del sistema de salud es dantesca, 90% de los hospitales no cuentan con equipos, insumos, salubridad ni recurso humano, crisis que no es ajena a las clínicas privadas. Debemos sumar la escasez de medicinas que oscila en 80% así como el impagable costo de las que se encuentran. La crisis por carencia de alimentos (por escasez o hiperinflación) y la crisis del sector salud, sin lugar a dudas atestiguan una crisis humanitaria gigante.

Pero continuamos, adicional a lo prenombrado, se suma el cavernario sometimiento a controles, racionamientos, condicionantes a derechos y libertades que padecen los venezolanos, amén de una violencia institucionalizada cada día peor. La insensibilidad de un aparataje gubernamental inquisidor y excluyente, servicios básicos como agua potable, electricidad y transporte en ruinas, formas de control social vulneradoras de derechos humanos, militarización y partidización de lo civil, la aniquilación de todo el espectro constitucional y democrático, instituciones públicas de espaldas a las necesidades del pueblo… una sociedad abandonada a su suerte. Dicho esto ¿Se atreve señalar que en Venezuela no hay crisis humanitaria?

El chavismo dejó de ser un problema venezolano, la diáspora afecta gravemente las economías de la región. La sal picante afinidad del régimen venezolano con otros regímenes antidemocráticos como el norcoreano, cubano, turco, ruso, nicaragüense y sirio, así como su cercanía con grupos terroristas como las Farc, lo han puesto en el ojo del huracán mundial. También hay que agregar presuntos vínculos con el narcotráfico, corrupción globalizada como “Panamá Paper”, Odebrecht y tan súbitas como multimillonarias cuentas bancarias que riegan la banca internacional, entre otras.

El próximo 23 de febrero será una fecha donde el proyecto chavista, exitosísimo para gobernantes y sus allegados (riquezas, lujos y privilegios) pero una indignante calamidad para el pueblo (crisis humanitaria), deberán aceptar el fin de su tiempo. Asediado por un impaciente rechazo popular de más del 90%, por la acción decidida de la comunidad internacional influyente/determinante, se dará cuenta no controla los escenarios, el chavismo está a merced de quienes por tanto tiempo ultrajaron. Esa fecha será la cachetada final que los hará pisar tierra, afrontar lo que inevitablemente deberán afrontar.

Leandro Rodríguez Linárez
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