domingo, 28 de marzo de 2021

ANTONIO JOSÉ MONAGAS; ¿CÓMO ATASCAR EL ESTADO COMUNAL?

El análisis al que ha de corresponder la siguiente disertación, partirá del escenario en el que la democracia haya comenzado a debilitarse como sistema político. Así podría asumirse que tan arduo problema, tiene entre sus causales el acaecimiento fraguado de un nuevo sistema político. Este, montado con la vehemencia y desespero de un poder político amparado en el miedo infundado en la población a través de amenazas de riesgosas incidencias.
 
Aunque pareciera inconcebible, es el caso Venezuela. Contrariada realidad, pero duramente cierta. El régimen, por donde se vea, está forzando el cambio de la institucionalidad sobre la cual descansa el “Estado democrático y social de Justicia y de Derecho” que manifiesta la Constitución de la República en su segundo artículo. Y es que en política hasta las estupideces y necedades humanas adquieren forma doctrinaria. 
 
Esa desavenencia dialéctica, hace notar una seria depresión en la lógica política a la cual se apegó , en 1999, la redacción del texto constitucional venezolano. Y en lo específico, esto configura el intersticio que deja ver el problema al cual se aferra la absurda creación del patético “Estado Comunal”. Y que no es otra, entre distintas razones, que la gruesa pero a la vez delicada divergencia entre las acepciones politológicas de “democracia” y “república”. 
 
Sin embargo, ahí no se queda lo cuestionado. Se tienen otras causas que ponen al descubierto problemas diferentes. En consecuencia, es posible conseguir vacíos y exabruptos de naturaleza jurídica. Igualmente de índole cívico-moral, rayando con problemas de ciudadanía. Estos a su vez, rozan con problemas de ética pública y de conciencia. Incluso, con razones que comprometen los significados de libertad y derechos. 
 
La explicación que daría con algunas pautas capaces de atajar la imposición de un Estado Comunal, tal como se presume a instancia del régimen, no es de fácil definición. Tampoco, de comprensión. Más, cuando se advierte que su instauración supone saltar por encima de distintas restricciones de toda razón y género. Entre otras, algunas marcadas por preceptos constitucionales. Otras en lo político, territorial, social, económico, cultural, administrativo y jurídico. Aunque también, algunas más referidas por aspectos que comprometen procesos de construcción de ciudadanía. 
 
Así que al momento de buscar por dónde o cómo atajar las ínfulas de un Estado autoritario, azuzado por un totalitarismo tan peligroso como el proyecto ideológico-político que anima sus ejecutorias y proceso de elaboración y toma de decisiones, hace que su respuesta no sea de fácil delineación. Tampoco, de sencillo discernimiento o explicación. Algunas de sus vías conceptuales y operativas, lucen bastante complicadas. 
 
Su complicación se suscita en distintos ámbitos y diferentes momentos. Y es, precisamente, lo que debe ordenarse a fin de conciliar esfuerzos, conocimientos y manejo de la situación en análisis. Todo, desde la perspectiva de los recursos a emplear para ello. 
 
Primeramente, habría que consustanciarse con el abanico normativo. Revisar la actual Constitución, ofrece importantes vías que aluden al propósito de cómo atajar el Estado comunal. 
 
De ahí que el ordenamiento jurídico, determina valores, principios y mandamientos que no permitirían otro sistema político que no se corresponda con una sociedad en comunión con “la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo” (Art. 3). Así como tampoco accedería la imposición de otro gobierno que no se atenga a condiciones distintas de las que caracteriza un gobierno “(…) participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables” (Art. 6). 
 
La Ley Orgánica de Comunas (D-2010) y su cuerpo de leyes, todas subversivas y sancionadas en medio de un proceso fosilizado y con vida fantasmagórica, destaca el objetivo de “desarrollar y consolidar el Estado comunal (…) para la construcción de la sociedad socialista” (Artículo 7-Parágrafo 1). Ninguna de tan obtusas leyes, concuerdan con la distribución funcional del poder. Tampoco, con el carácter federativo y descentralizado del Estado venezolano concebido constitucionalmente. Cualquiera de las repudiadas estructuras normativas (comunales) inspiradas en la presunción de retorcer la institucionalidad democrática del país, se hallan infectadas de cuanto sectarismo, resentimiento y revanchismo sería posible aplicar. 
 
El desespero funcional que traduce el cuerpo de leyes que pretenden dar vida al Poder Popular, vehículo furtivo del Estado comunal, se muestra sin ambages en toda su exposición. De hecho, cualquier estamento de la Administración Pública, aparte de que algunos surgen por elección popular, quedan sometidos a las decisiones del “autogobierno”. Habida cuenta que el aludido “autogobierno”, tiene la potestad para asumir “(…) la formulación, ejecución y control de la gestión pública” (Ob.cit.-Parágrafo 2) Es decir, todo pasa por el control inquisidor y contralor del Poder Popular en sus distintas representaciones. Tanto así, que el llamado Parlamento comunal, a través de su Consejo Ejecutivo, entre sus abusivas atribuciones, está la de decidir sobre “(…) la regulación de la vida social y comunitaria” (Art. 21) 
 
¿Qué esconde el ajado Poder Popular? 
 
El Poder Popular, tal como está diseñado, es el mayor tamiz o filtro de todo cuanto busca movilidad y funcionamiento bajo la oscura noche de la revolución socialista. Sus instancias de contraloría, planificación, legislativa, ejecutiva, administrativa, tanto a nivel político, como de injerencia en lo económico y social, son el brazo fiscalizador, distribuidor, regulador, acusador y exterminador que busca emplear el régimen usurpador para acometer sus contradichas  e impertinentes trapisondas. 
 
Ello, implica el pleno ejercicio de la soberanía popular a través de sistemas de agregación o anexión comunal sin que otra instancia tenga alguna posibilidad de detener su rapacidad y manejo autónomo, usurero y arbitrario de los recursos, capacidades y potencialidades que mueven al Estado venezolano en su rango de actividades. 
 
Todo esto opera a favor del presidencialismo, estatismo, centralismo, y clientelismo en tanto que actúan como complementos implícitos del poder despótico. Este, es una expresión vehemente del autoritarismo hegemónico que padece Venezuela. Es como una suerte (mal ganada) de minimalismo político o de escepticismo de la vida nacional. Y la única forma de restarle malignidad a la fuerza que mueve tan horrendo monstruo de mil tentáculos, es atajando la coacción que plantea la existencia de un Estado comunal. 
 
Y atajar sus amenazas, significa evitar su presencia e incidencia en los planos de la vida nacional. Deberá entenderse que cualquier intención en este sentido, parte del significativo hecho de sembrar educación política en la población. O sea, cultivar educación política en el ciudadano común. Y para lograrlo, debe elevarse el nivel de información política en el venezolano. De esta manera, será posible que haya la participación ciudadana y movilización política que compromete toda acción que bien pueda despejar cualquier duda frente al firme propósito de evitar la existencia del arcaico Estado comunal. De ahí la afirmativa pregunta de ¿cómo atascar el Estado comunal?
 
Antonio José Monagas 
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Venezuela

OSCAR ARNAL: CIUDADES COMUNALES COLAPSARÁN

La nueva ley aprobada en primera discusión sobre las ciudades comunales, es parte de un paquete legislativo que viola la Constitución y reedita el proyecto de reforma Constitucional que el pueblo negó en el referéndum de reforma de la ley suprema en el año 2007.

 

Se trata de crear un Estado paralelo a la Constitución, que desdibuja al municipio, solapandolo con una entidad marxista, que tiene como único objetivo concentrar más poder en Maduro y el PSUV. Reedita aquello de “todo el poder a los soviet” y enfrenta el derecho a la propiedad privada con la propiedad comunal. En la China de 1959 Mao decretó las comunas y 17 años después terminaron suprimiéndolas. La hambruna se apoderó a tal punto de la población que los chinos para sobrevivir tuvieron que comerse entre ellos reeditando la antropofagia.

 

El todavía proyecto deja en entredicho la estructura municipal encabezada por un alcalde, y le quita también fuerza a las gobernaciones, que en las ciudades comunales tendrán un contrapoder. Añade mucha más burocracia a la vida pública y en materia económica significa un ir en la dirección de desangrar aún más a la nación, con los gastos que se generarán. Especialmente cuando se trata del Consejo Económico y el de Planificación como parte estructural de las ciudades comunales. Aquí se vuelve a la política de poner el proceso productivo en manos de un Estado corrupto e ineficiente responsable de la quiebra nacional, de la hiperinflación y de que casi todo, menos los salarios públicos, tenga que pagarse en dólares.

 

El nuevo proyecto de ley acaba también con el pluralismo, obligándonos a adoptar el socialismo como sistema, e insiste con la Universidad Comunal en imponer un pensamiento único. Si con la inmensa concentración de poder no han podido, es ridículo pensar que acrecentándolo van a lograr

 

algo, cuando lo que tendrían que hacer es darse cuenta que la única posibilidad de rectificación pasa por devolver todo a sus dueños naturales y darles plena confianza y seguridad jurídica a los emprendedores. De la misma manera, la ley recuerda las políticas de estatización, expropiación, confiscación y compra, que transfirió miles de empresas privadas al gobierno, que fueron quebradas y desfalcadas en el corto plazo. Para mencionar una sola de ellas, bastaría el caso emblemático de Agropatria.

 

Algo similar ocurre con las universidades nacionales, se centraliza mucho más el poder cuando las mismas denominadas como “autónomas”, no podrán ni siquiera cancelar los salarios a sus profesores, que serán incorporados al “sistema o monedero patria”. El que paga manda es lo que está implícito. Mientras tanto, hay que reconocer que las universidades privadas siguen dando el ejemplo, y son la otra cara de la moneda en medio de la pandemia.

 

Lamentablemente, la ley de las ciudades comunales reafirma que no existe ninguna voluntad de cambio por parte del régimen, y que la única opción es cambiarlo, con la unión de la alternativa democrática y un plan que tenga como norte revocar a Maduro para terminar con la larga pesadilla.

 

Oscar Arnal
oscar.arnaln@gmail.com
Venezuela

VICENTE BRITO: ROL DEL LIDERAZGO SOCIAL Y ORGANIZACIONES VECINALES

Lo que la nación Venezolana viene observando es la falta de acuerdos y las respuestas necesarias a los distintos problemas que nos vienen afectando, lo cual va unido a una lentitud preocupante en buscar soluciones inmediatas y adecuadas a las mismas. Son las razones por las cuales la dinámica social empuja a crear espacios de opinión y mayor presencia de factores activos, que siempre han estado presentes pero las circunstancias actuales los dinamiza. 
 
Se observa el surgimiento de dos grandes actores como lo son el liderazgo social y las organizaciones vecinales Ambas asumen sus espacios y se encuentran activas en casi todos los temas prioritarios al interés nacional, algunos lo pueden ver como inconveniente a la forma tradicional de atender los problemas nacionales; pero surgen como alternativas para plantear y promover soluciones a las limitaciones que nos afectan como ciudadanos. 
 
¿Donde se observa la presencia del liderazgo social? En la permanente actividad de las instituciones sindicales, empresariales, universitarias, académicas, iglesia y estudiantiles. Cada una de ellas viene asumiendo un rol activo demostrando la importancia de este liderazgo social como actores fundamentales, expresadas al manifestar sus opiniones divergentes sobre el rumbo en el cual se encuentra el país. Sus observaciones y propuestas lucen críticas a los que tienen la responsabilidad de resolver las distintas situaciones coyunturales que nos afectan no solo en lo personal sino en nuestra forma y calidad de vida. Sus planteamientos solicitan no solo dar respuestas a las realidades que los limitan sino que engloba a casi todas las necesidades nacionales, también hacen observaciones de manera permanente a las limitaciones que afectan los derechos ciudadanos, sobretodo el preocupante y creciente rol que está asumiendo el estado cubriendo todos los quehaceres de la vida nacional, y con ello limitando a las otras instituciones que no forman parte del ejercicio del poder. 
 
Las organizaciones vecinales vienen funcionando en nuestras comunidades a lo largo y ancho del país, donde se observa una interrelación cada vez más estrecha entre los distintos miembros que la conforman. Estas  surgen como alternativas para buscar soluciones a la serie de inconvenientes que los afecta. Ellas funcionan en un esquema parecido a las antiguas asociaciones de vecinos pero con una dinámica que se impone a las limitaciones y falta de respuesta oficial a sus necesidades inmediatas. Podemos destacar a algunas de ellas como los intercambios organizados por los propios vecinos que funcionan dentro de las comunidades donde se distribuyen no solo alimentos, sino cualquier artículo o ropa que ya no sea indispensable, la otra forma son las medidas de seguridad implementadas como el control de accesos a esas comunidades con el cierre de calles y la creación de puntos de control, en algunos casos con vigilantes pagados por ellos, igual ocurre en las colectas voluntarias para asistir a cualquier miembro de esas comunidades en resolver alguna emergencia de salud o un imprevisto para el cual carecen de los recursos necesarios, lo mismo se observa cuando realizan mejoras en sus, áreas comunes o cualquier otra necesidad que se les presente. Aquí se observa también la formación de muchos liderazgos que empiezan a ocupar sus espacios, al demostrar su disposición a trabajar por el bienestar colectivo y lograr la búsqueda de soluciones a los distintos inconvenientes que se presentan en sus comunidades. 
 
Es evidente el surgimiento de estos dos actores que avanzan para lograr una mayor presencia en la vida nacional como lo son: Liderazgo Social y las Organizaciones Vecinales, que ocupan espacios y se convierten en la vocería emergente del país nacional que sigue activo en buscar salidas a la problemática que afecta nuestra forma de vida. Lo cual es una demostración de organización y acción que insiste en superar la compleja situación en la cual se encuentra la nación Venezolana.

 

Vicente Brito

vicent.brito@gmail.com

redporladefensaaltrabajo@gmail.com 

@vicentejbrito

Presidente

Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución

ROMÁN IBARRA: VIDA O MUERTE

En medio de la inmensa calamidad que ha supuesto el pésimo tratamiento de la pandemia por parte del gobierno de Maduro, la multiplicación de contagios y muertes, especialmente en el sector salud; primero por la falta de atención prioritaria, y luego por las irresponsables flexibilizaciones con sentido utilitario, ahora nos llega la más cruel de las actitudes: negar la entrada a las vacunas producidas por AztraSéneca, donadas a nuestro país por la Organización Panamericana de la Salud. 

Así mismo, luego de supuestos acuerdos y negociaciones, el ex diputado Guaidó como administrador de recursos del Estado venezolano, según reconocimiento de los aliados internacionales, acepta la utilización de cantidades para la adquisición de un lote de vacunas para la población, llega el gobierno de Maduro, y sabotea el acuerdo, paralizando la compra.

 

La misma vacuna que el gobierno de Maduro ha rechazado, ha sido puesta en práctica tanto en Europa, como en Estados Unidos y Canadá, luego de la aprobación de la OMS, y de sus respectivas entidades responsables de la salud.

 

Cómo es que el gobierno de Maduro, y sus asesores saben más de la efectividad de las vacunas, que la OMS, la OPS, y países desarrollados de Norteamérica, y Europa?

 

Ahora, con absoluta crueldad anuncia que debemos esperar hasta Julio a que los cubanos desarrollen su propia vacuna, cuando todo el mundo sabe que la medicina cubana es, no solo un mito, sino una estafa. Siempre pensando en que la cúpula inútil de la dictadura cubana haga negocios millonarios a costa de los venezolanos.

 

Es inaceptable que Maduro recurra a la opinión de gente desconocida en el mundo de la ciencia médica, teniendo nuestro país grandes expertos en la materia. No sólo la opinión de nuestras Universidades y Academias, sino la del ex Ministro Rafael Orihuela, y el Dr. Julio Castro, entre otros valiosos especialistas han sido dejadas de lado por la majadería y la irresponsabilidad del gobierno venezolano.

 

Fedecamaras en un aporte significativo de sus agremiados ha propuesto que el sector asuma la compra y distribución de las vacunas, y todavía no recibe respuesta del gobierno.

 

La burla sistemática a todas las propuestas realizadas para atender de manera prioritaria los estragos de la pandemia, ponen de bulto la insensibilidad y el desinterés del gobierno en resolver los problemas que aquejan a la población.

 

Pero en qué manos estamos Dios mío? Cuánta maldad y odio por los venezolanos hay en el gobierno? Hasta dónde quiere humillar Maduro a nuestro país? Van a seguir con el cuento de las gotas chimbas? Van a seguir matando a la ciudadanía? Y los presos son atendidos?

 

Tiene razón el Cardenal Porras cuando dice que: la peor vacuna es la que no se pone¨!

 

Todo el gobierno ya se ha vacunado con las que inicialmente adquirieron, mientras el ¨Dr. Maduro, médico epidemiólogo especialista¨ recomendaba goticas al resto de la población. No se puede ser tan irresponsable y caradura.

 

Parece que solo nos queda como sociedad seguir presionando desde todos los sectores, a ver si logramos sensibilizar por un rato a estos desalmados que están en el gobierno, y finalmente permiten la entrada al país de las vacunas donadas por la OPS, y proceder a adquirir el resto hasta vacunar a toda la población, comenzando por el sector salud y personas vulnerables, hasta extenderlo al resto de la población.

 

Hasta ahora, el gobierno venezolano presenta el peor desempeño mundial en el tratamiento de la pandemia, por lo cual, debemos insistir en revertir esa tendencia.

 

Caramba Maduro, haz un gesto noble por un momento y deja entrar las vacunas. Que la gente crea que tienes un poco de corazón, en vez del perro muerto que habita en tu pecho.


Roman Ibarra
romanibarra@gmail.com
Venezuela

LUIS FUENMAYOR TORO: SOBRE “INVASIONES” MILITARES A VENEZUELA ANTES Y AHORA

Debe estar muy claro que siempre he condenado y rechazado las decisiones gubernamentales de dejar en manos de funcionarios extranjeros, sean éstos civiles o militares, funciones y actividades que deben ser reservadas para los venezolanos, por cuestiones de seguridad nacional y de supervivencia. He rechazado categóricamente esta práctica desde el siglo pasado, durante los gobiernos de AD y COPEI, y lógicamente he extendido mi desacuerdo a toda actividad similar en el siglo XXI, durante los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro. 

En ésta y muchas otras materias no se pueden tener posiciones duales o múltiples, ni ambiguas, dependiendo de si las conductas al respecto son de quienes consideremos amigos o aliados o de si tenemos como adversarios o enemigos a quienes las despliegan. No puede ser que, si lo hace uno de los míos o alguno que esté de mi lado, está bien hecho y hay que permitirlo y celebrarlo, pero si lo hace quien no está conmigo o de mi lado, hay que condenarlo y enfrentarlo. Ese tipo de posiciones acomodaticias son realmente deleznables y no favorecen los intereses de la nación venezolana.

 

Ahora, vamos a describir claramente las distintas situaciones, que pudieran llevar a confusiones verdaderas y no interesadas, para poder diferenciar las cosas muy bien, de manera de no caer en errores conceptuales productos de posiciones subjetivas, emocionales o interesadas. Afirmo que no existe hoy en Venezuela ninguna invasión militar de otros países, como algunos han insistido en el caso de las relaciones con Cuba o con Rusia, y a veces incluso extendida a los casos de China, Irán, Turquía y El Líbano, o a la presencia de grupos irregulares militares de carácter político o simplemente delincuenciales.

 

Y no existe invasión ninguna como tampoco existía en el pasado adeco-copeyano ninguna invasión del ejército estadounidense, independientemente de existir una misión militar permanente en Venezuela y de llegar incluso a manejar y administrar material militar de carácter estratégico, como fue el caso muy conocido de los radares del estado Falcón. Había asesores militares en los cuarteles, hubo ejercicios militares conjuntos entre nuestro ejército y el ejército gringo, como ocurrió en Guayana con el Batallón de Selva a finales de los ochenta.

 

Hay varios artículos y declaraciones públicas mías de la época de estos ejercicios, que se hicieron sin autorización obligatoria del Congreso de la República, pero que en todo caso fueron autorizados por el Ejecutivo Nacional del momento y no contrariaban su voluntad. Se puede criticar agriamente la realización de ese tipo de actividades e incluso calificarlas de ilegales e inconstitucionales, como lo hice entonces, pero no se puede hablar de que se trataba de una invasión militar, pues los destacamentos militares extranjeros no vinieron a conquistar territorio ni a enfrentar a las FFAA venezolanas.

 

Hoy ocurre prácticamente lo mismo con efectivos militares de Rusia y de Cuba. Pero estos efectivos están en el país con el consentimiento del gobierno e incluso en labores de entrenamiento y trabajo conjunto, algunas respaldadas por convenios, con los que podemos o no estar de acuerdo, pero nunca calificarlas como una invasión militar. Estos actores militares pueden tener capacidad de tomar decisiones, como la tuvieron en su momento quienes operaban los radares de Paraguaná, pero tenemos que entender que las decisiones finales las toma la FANB, como en el pasado las tomaban las FFAA del país.

 

Sobre la existencia de grupos armados irregulares en Venezuela de carácter político de cualquier signo, escribiré en el futuro si la vorágine que sufrimos me lo permite. Sólo diré por ahora que tampoco es un problema exclusivo de los gobiernos de este siglo, aunque éstos pueden haberlo potenciado, y que tienen como causa el conflicto violento de décadas existente en la vecina Colombia y su política de querer transformar a Venezuela en el yunque, que permita aplastar con un martillo a los irregulares colombianos que escapan en un momento dado de su territorio. Algo siempre rechazado nuestros gobiernos pasados y actuales

 

Luis Fuenmayor Toro

lft3003@gmail.com

@LFuenmayorToro

Venezuela

sábado, 27 de marzo de 2021

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL: DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ SÁBADO 27/03/2021

 




GLORIA CUENCA: LAS COMUNAS Y EL GRAN SALTO ATRÁS (I)

Sospecho en efecto, que soy una de las pocas personas vivas que tuvo el ¿privilegio? de visitar una comuna popular, en la China de Mao Tse Tung en 1976. Fue un privilegio, por cuanto ahora puedo, contradictorios lectores, hablar con propiedad de lo que el grupete de ignorantes y desaforados revolucionarios pretenden establecer en nuestro maltratado y arruinado país. No les bastó, por lo que se observa, que en el 2007 fueran ampliamente derrotados, aún con el innombrable vivo, en el referéndum convocado para establecer el comunismo, a la cubana, en Venezuela.
 
Les cuento. Mi padre, Humberto Cuenca, había visitado China en 1959, época de la Nueva Democracia, y había visto el lanzamiento del Gran Salto Adelante, (que denomino, sin ningún temor: gran salto atrás). Lo principal era transformar a China en comunista, haciendo las comunas y transformándolas por la fuerza en potencia industrial. Obligaron a todo el mundo a derretir, sí como lo leen, derretir todo metal, a fin de lograr hacer una industria pesada capaz de competir con la Unión Soviética y Estados Unidos. Ambos propósitos fracasaron. Al decretar las comunas se produjo una hambruna en la que los chinos para salvar la vida de los niños y jóvenes se transformaron en antropófagos; hay documentales de abuelos cortándose las piernas para dar de comer a los nietos pequeños. No es amarillismo. Esto ocurrió y hay documentación al respecto.
 
Las comunas se decretaron en 1959 y fueron eliminadas 17 años después, apenas ocurrió la muerte de Mao, en septiembre de 1976, para salvación del pueblo de China: que empezó a comer un tazón de arroz, rebosado con una salsa de mariscos, de cochino o de pollo, (a ellos no les gusta mucho la carne roja) y una taza de té caliente. Esto para los mil quinientos millones de personas que conformaban ese inmenso país, es una meta, una proeza y una tranquilidad saber que cuentan dos veces al día con ese tazón de arroz. Los banquetes de 20 platos son para los invitados y para la camarilla que gobierna. (¿Ahora han reducido la población? No me lo creo mucho, pero eso dicen ellos).
 
 
Al decretar las comunas se produjo una hambruna en la que los chinos para salvar la vida de los niños y jóvenes se transformaron en antropófagos; hay documentales de abuelos cortándose las piernas para dar de comer a los nietos pequeños 

Volvamos a nuestras visitas, mi padre vio la instalación de la comuna y todo lo que ellos esperaban de esa decisión. Cuando nosotros, mi esposo (QEPD) y yo llegamos a Pekín 1976, nos llevaron a visitar una floreciente comuna. No hablamos chino, de manera que oímos lo que decían los comuneros de boca del intérprete. ¡Ah¡ Pero qué cara la de nuestros anfitriones, y ni hablar de los traductores, parecían enfurecidos a medida que hablaban, sus gestos no se compadecían con las palabras que expresaban. Como profesora de Teoría de la Comunicación y muy estudiosa de la Kinésica (lenguaje del cuerpo) y la Proxémica (significado del territorio), hice de inmediato un análisis de las divergencias entre lo que decían y la postura de su cuerpo. Llegué al extremo de la confusión, cuando una señora empezó a hablar y terminó llorando. 

El amigo que servía de intérprete no nos supo dar una explicación coherente de lo que veíamos. Salimos apesadumbrados y cabizbajos de la visita a la Comuna Popular y bastante convencidos de que todo era una gran farsa. Cuando regresamos en 1979, muerto Mao, acabada la Banda de los Cuatro, no había rastro de comunas. Preguntamos, así nos dijeron: “¡Puag, no sirvieron para nada! -dijeron los intérpretes. “Nos arruinaron. Solo dejaron hambre y desolación”. Fue de las primeras medidas que impulsaron el gran avance de China en el planeta: eliminar las comunas. ¿Y eso es lo que quieren implantar aquí? Volveré sobre el tema.

 

Gloria Cuenca

cuencag1511@gmail.com

@EditorialGloria

Venezuela

LUIS MANUEL AGUANA: LA TRAICIÓN DE LA JERARQUÍA POLÍTICA

“Hay un entendimiento tácito de que a cambio de un trato preferencial, los líderes son la primera línea de defensa contra las amenazas a su pueblo. En el mundo de los negocios, sin embargo, ese contrato social se incumple cuando los líderes sacrifican a quienes están a su cuidado para preservar sus propios beneficios y privilegios”

(ver El concepto erróneo de liderazgo (The leadership misconception), Simon Sinek. https://www.linkedin.com/posts/simonsinek_the-leadership-misconception-activity-6775535083609714688-thew). Lo que no incluyó ese resumen del video de Sinek fue que es al liderazgo político – no solo al empresarial- donde aplica más su interesante exposición de acuerdo con el video que se referencia en el enlace citado (ver el texto completo original y su traducción en https://tinyurl.com/2bb7z3yn). Veamos parte de él:

“Hay ciertas ventajas por estar más arriba en la jerarquía, por lo que todos queremos ascender. Así que de todos modos, evaluamos que alguien es alfa para nosotros, y voluntariamente damos un paso atrás y permitimos que nuestros alfas coman primero. Nuestros alfas tienen la primera opción de carne y la primera opción de pareja. Aunque yo no pueda comer primero tengo garantizada la comida y no recibo un codazo en la cara, buen sistema. Sin embargo, el grupo no es estúpido. El grupo no da todas esas ventajas a nuestros alfas de forma gratuita. Hay un contrato social profundamente arraigado, hay una expectativa de que cuando el peligro amenaza a la tribu, la persona que es realmente más fuerte, realmente más inteligente, realmente mejor alimentada, la que tiene que correr hacia el peligro para protegernos. No somos estúpidos. Por eso cuidamos a nuestros alfas porque nuestros alfas tienen la responsabilidad de cuidarnos a nosotros…. Porque, como dije, la responsabilidad de los líderes es proteger a su gente. Y si nos protegen y nos sentimos seguros, entonces estamos totalmente de acuerdo con que obtengan todos esos beneficios. Pero es una ecuación equilibrada. Y esta es la antropología de los líderes. Somos una especie jerárquica, no hay que evitarlo, pero hay una responsabilidad en esa jerarquía”.

Lo que describe este investigador social aplica en toda regla a la situación venezolana, el liderazgo político y la gente, que de forma genérica llamamos sociedad civil. Hemos permitido que estas personas por muchos años manejaran el destino del país y cuando las cosas se pusieran malas, esperábamos que dieran un paso al frente y “corrieran hacia el peligro para protegernos”. Pero eso no sucedió sino todo lo contrario, se aliaron con el enemigo. Aquí no hubo una situación equilibrada, el liderazgo político se separó de la gente al punto que tuvieron que inventar una unión “a juro” con la sociedad civil para poder seguir apareciendo en la arena política con cierta legitimidad. Y eso no se puede hacer so pena de perder el resto, porque en el fondo es un engaño mas. Ahora ya no representan nada…

Tal y como lo mencioné cuando sucedió, ya hace tres años, justo en marzo de 2018, al momento del nacimiento de lo que se dio en llamar Frente Amplio: “Quiero dejar algo claro: a la sociedad civil puede convocarla cualquiera –hasta la MUD-, incluso se puede auto convocar, y ciertamente es necesario que lo haga en esta hora crítica del país. Pero de allí a una manipulación de factores encubiertos de la MUD para usar posteriormente ese acto en la UCV para el refrescamiento de aquellos que persistentemente nos han llevado al fracaso, pretendiendo lograr que la “sociedad civil olvide” el pasado reciente, yendo “todos juntos” al rescate del país, es pedir demasiado. Si dejamos pasar eso, entonces dejamos pasar los muertos, dejamos pasar la traición del 16J, dejamos pasar el fracaso de esos factores que insisten en una solución que pretende validar al régimen de Nicolás Maduro mediante elecciones. Eso es inaceptable.” (ver Dos actos, un mismo propósito: el relanzamiento de la MUD, en https://ticsddhh.blogspot.com/2018/03/dos-actos-un-mismo-proposito-el.html).

¿Qué ha pasado en estos tres años desde el nacimiento de esa nueva versión de la MUD? Recientemente tuvieron el tupé de aparecer en la reunión con el Embajador norteamericano de Venezuela en Bogotá “representando a la sociedad civil”, cuando lo que han hecho es congelar cualquier iniciativa que proviniera de los sectores no políticos de la verdadera oposición venezolana, representada en sus liderazgos naturales, en un llamado “Frente Amplio” que de ninguna ha representado a nadie fuera de los mismos partidos que lo crearon, sirviendo como mascaron de proa para supuestamente incluir a la sociedad civil en los persistentes llamados de los políticos de la oposición oficial a elecciones con el régimen en funciones, ignorando olímpicamente el pronunciamiento del pueblo venezolano en la Consulta Popular.

¿Y cómo finalicé la nota mencionada ante la creación de esa supuesta representación de la sociedad civil “unida” con los partidos del G4? Con la siguiente afirmación: la posición de la Alianza Nacional Constituyente-ANCO sigue imperturbable y consecuente con la posición oficial ya expresada de la Iglesia Católica “…que la sociedad civil lleve adelante una consulta para señalar el rumbo que quiere dar a la nación como prevé nuestra Carta Magna (Cfr. Art. 71)” (n.6).” (ver Exhortación Pastoral “Dios Consolará a su Pueblo” del 12 de Enero de 2018, https://conferenciaepiscopalvenezolana.com/downloads/exhortacion-dios-consolara-a-su-pueblo). Esto solo se traduce en nuestra única y categórica afirmación a la sociedad civil venezolana: Que el pueblo venezolano decida.

Y gracias a Dios el pueblo venezolano decidió 3 años después. Desde la sociedad civil logramos que el pueblo venezolano exigiera en una Consulta Popular en Diciembre de 2020 que las elecciones se realizaran después que Maduro y su régimen cesen en la usurpación del poder en Venezuela. Eso ya es un mandato popular vinculante, y sobrepasa cualquier decisión de los partidos y sus dirigentes porque ya el pueblo venezolano decidió.

Ahora no hay “representación” política que valga que diga lo contrario. Lo que queda es que la legítima representación de los sectores de esa sociedad civil y el pueblo venezolano que participó en esa consulta, la hagan valer y se cumpla el mandato del pueblo, porque el liderazgo político violó ese “contrato social profundamente arraigado” mencionado por Sinek, traicionando la responsabilidad política que tenía con nosotros de correr hacia el peligro para protegernos de una corporación criminal que está usurpando el poder en Venezuela. A la sociedad no le quedo otro camino que tomar en sus manos el problema, faltando ahora las acciones organizadas por venir para que se cumpla lo que el pueblo decidió. Por eso ahora construimos un Pacto para el Restablecimiento Constitucional.

Esperamos entonces que la Comunidad Internacional entienda esa traición y deje de creerles los cuentos de camino a esa “representación” espuria que nos ha hecho tanto daño, poniéndole atención a lo que el pueblo decidió en la Consulta Popular… 

Luis Manuel Aguana
luismanuel.aguana@gmail.com
@laguana

Directivo de ANCO
Venezuela

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, LA VACUNA VIVIFICA LA OPOSICIÓN VENEZOLANA

Considerando la fragilidad de nuestra memoria, que, por cierto, no es exclusividad de nosotros los venezolanos, me pareció oportuno refrescar la frase que meses atrás pronunciara con mucho acierto el presidente interino, Juan Guaidó: “Nosotros solos no podemos”; enunciado que sigue tan vigente hoy como el primer día. De igual manera, está en idénticas condiciones de indispensabilidad la unidad de todas las corrientes que conforman el cuerpo de la oposición democrática para generar la presión necesaria y lograr el cambio decisivo de gobierno. Como es natural colegir, ese grito de alerta, de auxilio angustioso, fue dirigido a la comunidad internacional, pero fundamentalmente al gobierno norteamericano que entonces presidía Donald Trump, quien en buena medida fue el parachoques, quien puso freno para que las arremetidas desde Miraflores fueran menos crueles, menos salvajes. 

Para entonces, había muchas reservas de resultar triunfador en las elecciones presidenciales del país más poderoso del planeta el demócrata Joe Biden. Afortunadamente, el apoyo desde el primer día del nuevo mandatario norteamericano para la libertad de nuestro país ha sido incondicional, de absoluta identificación con los luchadores por la libertad de este país vilmente maltratado. 
 
Siguiendo adelante, si bien es un lugar común decir que la política es dinámica, con contadas excepciones que se resisten de manera irracional al movimiento, se han presentado hechos que nos llevan a sacar conclusiones que de alguna manera han ayudado a la oposición o sirven de estímulo para continuar esperanzados dentro de este círculo de decepciones y desesperanzas en el que nos hemos mantenidos por meses. El hecho de que el régimen, por ejemplo, no haya apresado, como ofreció lo haría, apenas tomara posesión el 6 de enero, a la ilegítima Asamblea Nacional, indudablemente, es un elemento de debilidad. Es notorio, siguiendo con los ejemplos, el activismo de calle que diariamente llevan a cabo parlamentarios y dirigentes de oposición corriendo graves riesgos de contaminación por el coronavirus; movimientos, que, por cierto, han sido interferidos tanto por la Guardia Nacional como por los delincuentes de los colectivos. Sin embargo, estos no han podido interferir la marcha de los diputados hacia su destino preestablecido. Es de destacar, igualmente, las visitas que por todos los estados ha venido realizando el líder Juan Guaidó (JG) donde ha recibido y escuchado sus planteamientos con notorio interés; así me lo han hecho saber. Asimismo, se puede hablar de las sesiones que semanalmente han realizado los diputados de la legítima Asamblea Nacional; en fin, hay algunos indicativos más para levantar el optimismo, como los nuevos países amigos que se han sumado a la afirmación de aceptar a JG y la Asamblea Nacional como legítimas autoridades. 
 
Para concluir, punto aparte merece registrar el éxito humano y político que significa haber logrado, por gestiones del presidente encargado JG, de tomar la iniciativa para traer al país doce millones de vacunas para combatir la pandemia que viene lentamente diezmando nuestra población. De la misma manera, hay que resaltar, según palabras del embajador norteamericano James Story, el hecho de que “Guaidó y Maduro” se hayan sentado a negociar la estrategia de vacunación. Es importante este hecho porque es la aceptación del régimen de la existencia de esa otra parte que forma parte del Estado en conflicto. La vacuna tendrá mucha vida dentro de la política venezolana, y que sin lugar a dudas apunta a favorecer considerablemente a la oposición democrática.


 

Rafael García Marvez

garciamarvez@gmail.com

@RgarciaMarvez

Venezuela

JUAN GUERRERO, LENGUAJE Y DECADENCIA

La revolución socialista y radical chavizta del siglo XXI nos arrebató cosas valiosas. Dos de ellas, la memoria histórica y el lenguaje, son, tal vez, lo más dramático y doloroso que se pueda experimentar. 
 
Hace poco más de 35 años vivía en Puerto Ordaz, la última gran ciudad al sur de la Guayana. Para ese entonces, entre la limpieza y pulcritud de la pujante ciudad industrial, sus aseadas calles y avenidas y su orden controlado, comenzaron a poblarla miembros de la etnia warao provenientes del Delta Amacuro. Construían su ranchería al costado del Mercado Municipal y muy cerca de una empresa minera. 
 
Pues bien, el espectáculo al ver indígenas en plan de indigentes, borrachos de día y de noche, acostados en las aceras, amancebándose con sus mujeres en medio de la avenida era de lo más sórdido y lamentable. Me acordé de la vez que siendo casi un niño, vi a unos indígenas goajiros en plan similar, en las inmediaciones del Mercado Central, en el Maracaibo de los años ‘60. Luego supe que eso era porque habían perdido su identidad cultural, esto es; se habían alejado de su cultura, de sus ancestrales costumbres y de sus espacios, pero en su nueva realidad no terminaban, ni de aceptar ni de ser aceptados por la realidad cultural que los obligaba a ser unos parias sociales. Además, los adultos y ancianos casi no hablaban español, y los jóvenes y niños no hablaban goajiro. 
 
Por estos tiempos comienzan a aparecer las señales de personas que similarmente, al desconocer su propia historia ancestral, su identificación con el transcurrir de su memoria colectiva, han olvidado su lenguaje que los conecte con sus referentes básicos. 
 
La tragedia venezolana es de largo alcance porque ha sido fracturada en su base cultural, histórica e idiomática. Las soluciones políticas que se esperan, junto con los cambios económicos son apenas un barniz que va a ocultar la razón fundamental de la verdadera enfermedad social. 
 
No podemos ser ajenos a este drama que presenciamos y muy pocos quieren enfrentarlo. Las consecuencias se juntan por estos días, mientras somos protagonistas del derrumbe del Estado venezolano y sus instituciones, junto con el mortal virus chino, que terminan de dejar al venezolano en la más absoluta, terrible e indigente desolación. 
 
Un ejemplo claro de esto que tratamos lo presenciamos por estos días, cuando unos antisociales se apoderaron de todo un sector de Caracas, con autopista incluida, detuvieron a un médico, le despojaron de su bolso y de su moto. El galeno suplicó por su vida y fue ‘perdonado’. Unos días después, en un gesto de ‘buena voluntad’ los antisociales le devolvieron la motocicleta. El gesto fue exaltado por las redes sociales olvidando que el día de esa ‘sublevación’ una vecina resultó asesinada por disparos de esos asesinos.
 
También está la supuesta muestra de ‘pedagogía’ de un padre que confiesa por las redes sociales la vez que se provocó una erección para enseñar a su hijo, de 7 años, cómo se coloca un preservativo. Así también, una modelo y presentadora en las redes sociales, quien expone a su hijo de 14 años, para que muestre cómo funciona un vibrador, señalando que eso es educación sexual. 
 
Creo que estos casos como tantos otros; la violación de una niña de apenas 11 años, y cuya madre prefirió darle unos golpes al hermanastro porque sabe que la justicia no funciona, son, evidencias de una decadencia en los fundamentos, principios y valores de la venezolanía y que ciertamente, tienen su expresión en el lenguaje, traducidas a su vez en el comportamiento cívico, público y privado, que se observa cada vez más desolador, permisivo y adecuado a este espacio-tiempo, tan ahistórico, tan decadente y frívolo. 
 
No estamos refiriéndonos, ni a purismo en el lenguaje idiomático y sus hablas, ni tampoco a la conservación de fechas en nuestra historia nacional ni regional. No se trata de moralismos ni de conservar las ‘buenas costumbres’ de viejas añoranzas. Se trata de nuestros referentes ancestrales, de nuestros valores fundamentales, de nuestra memoria como pueblo y nación. Eso que el lenguaje, el idioma y nuestras hablas refieren, refuerzan en la cotidianidad de nuestra existencia y da sentido y valor a todo aquello que es indispensable en nuestro compartir en la sanidad de lo que somos y seremos. Eso que nos identifica como seres cívicos, seres bípedos que razonan su existir y tienen consciencia de ser ciudadanos de una república. 
 
Pactar con delincuentes para obtener dividendos políticos no creo que sea de almas nobles. Igual exponer a menores de edad ante terceros, a cuenta de supuestos avances en la educación sexual, no creo que sea muy acertado calificarlo de pedagogía. Eso es decadencia social, pérdida total de principios y valores. 
 
Frente a estos mensajes que trastocan el lenguaje y alteran la memoria histórica, es necesario asumir una actitud ética, que denuncie y ofrezca en los modelos pedagógicos y de educación idiomática formales, lo fundamental de nuestra cultura y sus valores como piedra angular de nuestro destino como sociedad libre y democrática. 

 Juan Guerrero
camilodeasis@hotmail.com   
@camilodeasis    
Venezuela

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: ¿PACIENCIA?

¡Paciencia! Piden nuestros gobernantes y políticos en general ¡Pacencia! Es consabido que los venezolanos estamos enfrentándonos a un régimen muy superior a cualquiera de las tiranías que hemos enfrentado en nuestra historia y de la historia de la región, solo comparable con la castrista, pues de allí proviene. 

Sabemos es arduo difícil porque los venezolanos somos amantes de la paz, dicho sea de paso, las veces que nos hemos enfrentado a los cercenadores de la democracia siempre ha faltado el toque final, esa organicidad política que concrete los hechos, no la hemos tenido.

 

A lo largo de estos más de 20 años de chavismo, con Chávez, más o menos hasta 2010, se vivió en una ficticia burbuja de bienestar producto del boom petrolero, existía el mismo desastre, pero con abundancia de recursos para “taparlo”, por eso apenas asume el poder Maduro, con la quiebra de Pdvsa y las arcas vacías, al régimen chavista se le vio el hueso.

 

Ni siquiera con elecciones en trágicas condiciones mínimas e institucionalidad psuvizada el chavismo fue capaz de volver ganar los espacios de poder, por tal motivo “evolucionó” a elecciones en condiciones absurdas donde impone partidos, candidatos y resultados… por eso las sanciones.

 

En todo este tiempo la Venezuela con democracia civil y perfectible, la reclutadora de inmigrantes e inversiones del siglo XX, pasó a ser la paila infernal de hoy, la que está a punto de convertirse en el fenómeno de emigración más grave del planeta, amén que ya lo es en términos de deterioro de calidad de vida. Lo único que ofrecen nuestros políticos son excusas, de parte y parte… ¡Tengan paciencia arguyen con voz metalizada e indolente!

 

¿Cómo tener pacencia? Todo lo que es requerido para la vida como la salud, la educación, el trabajo, los servicios públicos, seguridad y demás, se encuentra en extremaunción, solo un puñado de aliados del régimen se atreve realizar puntuales negocios, las inversiones realmente necesarias/urgentes no aparecen ni aparecerán mientras Venezuela no recobre la ruta democrática y constitucional… es un hecho.

 

En Venezuela no puede haber paciencia, menos hoy día que el Covid-19 nos ha hecho caer en cuenta de todo lo que perdimos. Los efectos colaterales de la pandemia son iguales o peores a ella misma, en una nación cuyo salario mínimo oscila en 2$ dólares el hambre, la pobreza se multiplica mucho más que en aquellas naciones democráticas, apegadas a la constitucionalidad. En paralelo, ahora que requerimos un sistema público de salud, de agua y electricidad eficientes, servicios de gasolina, gas y gasoil para el traslado de personas, alimentos y medicinas, pues ya no lo tenemos, la corrupción los exterminó.

 

No se puede pedir paciencia desde la tarima del gobierno rodeado de lujos y beneficios, tampoco se puede pedir paciencia desde una oposición con privilegios. Los venezolanos no queremos más “paciencia” humanamente no hay de dónde sacarla, hoy la paciencia significa venezolanos que se marchan con una mano adelante y otra detrás a buscar refugio en otras naciones. Significa pasar hambre, morir de hambre, de mengua en los hospitales, sufrir porque no se tiene recursos para comprar medicinas… la paciencia en Venezuela está acompañada de sufrimiento y muerte.  

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango
Venezuela

ENRIQUE PRIETO SILVA: ¡LA REFORMA DE LA JUSTICIA MILITAR!

Existe gran expectativa por la inminente de la reforma del Código Orgánico de Justicia Militar, una esperanza, que como todas nunca se ha perdido, desde que apareció su necesidad insoslayable a partir de 1987 con la reforma del Código Orgánico Procesal Penal, pero con mas brío en 1999 con la aparición de la nueva Constitución.
 
Sin dudas que es una necesidad, repetimos ¡insoslayable!, pero creemos que es necesario un conciliábulo de expertos organicistas con juristas especialistas en la materia del derecho penal militar, quienes previamente expongan sus resultas expertas, para que no aparezca una legislación aparentemente formal, pero con injusticias inimaginables, toda vez que al presente existe una duda obviamente razonable, en cuanto a lo que sería norma que cumpla con las expectativas que nos vienen expectando, desde que nos percatamos del contenido de fondo del artículo 261 de la Constitución.
 
Estuvimos trabajando intensamente entre los años 2000 y 2004, en la subcomisión mixta de la Asamblea Nacional para la reforma del Código, pero ocurrieron dos hechos que troncharon nuestro trabajo, el impensable obstáculo del referido artículo constitucional, y la falta de raciocinio de los diputados, que eliminaron la Comisión porque estaba integrada en su mayoría por la Oposición.
 
Pensamos, que nada difícil es imposible, y por eso creemos que la idea es y será siempre maravillosa, toda vez que no es fácil asimilar profesionalmente la desastrosa incidencia del contenido de artículo 261 en todo el sistema de justicia y muy especialmente en el Código, que pudiéramos decir, lo troncha irremisiblemente, dejando la impresión de una nefasta decapitación en la operadora.
 
Ojalá y los legisladores redactores, y el pleno que lo discuta, no aprueben un nuevo código que solo quede para un circo, porque contra golpes y cabezazos, no hemos podido encontrar la forma de dejar, al menos un pequeño trozo de su estructura como “justicia militar de comando”, como lo fue siempre, ya que, no sabemos si pensado o no, el constituyente le dio caldo de cultivo fuerte, para que se establezca una “justicia militar de derecho”, tal como lo pronosticaron algunos magistrados de la vieja Corte Suprema de Justicia, quienes en función ductora de docente, así lo expusieron, y así lo lograron.
 
Para un abogado militar no es fácil de entender este galimatías, que sabemos, fue el resultado de la impronta del fenecido Chávez, quien supo utilizar la insulsa majadería llamada liderazgo, zurdo y absurdo, para cumplir su estúpido pensamiento de eliminar la Guardia Nacional y la justicia que quiso defenestrar su ignorante ambición.
 
Lamentablemente, los pancistas lerdos que lo acompañaron en su odisea, quienes integraron la Asamblea Nacional Constituyente, declarada supra por la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia, entre otras muchas, aprobó la fantasiosa Constitución Bolivariana, que en el examen de expertos, verdaderos constitucionalistas, la consideran un adefesio reglamentario, indescifrable, por su redacción, con errores irremediablemente irreparable por vía de reforma o enmienda.
 
Uno de esos errores, que no lo es tal, es el contenido del artículo 261, que con mucha claridad, saca a la justicia militar del Poder Ejecutivo, donde siempre perteneció, al decir: “La jurisdicción penal militar es parte integrante del Poder Judicial, y sus jueces o juezas serán seleccionados o seleccionadas por concurso.” Obviamente, tenemos que entender, que nada tienen que ver en tribunales militares, como funcionarios, ni el presidente de la República, ni el ministro de la Defensa, ni ninguna otra autoridad militar. Los jueces militares deberán ser seleccionados por concurso de la Dirección Ejecutiva de la Magistratura, igual los fiscales militares y todo el tren operativo. Obviamente, que si son militares, deben ser comisionados ante este Poder Judicial por el ministro de la defensa, a orden del presidente, como lo debe ser todo militar que pasa a ocupar cargo en cualquier ente distinto a la FAN.
 
Otro elemento a considerar el legislador para la reforma del Código, es la especificidad del tipo delictivo, tomando en cuenta que, el artículo 261 establece: “La competencia de los tribunales militares de limita a delitos de naturaleza militar.” Otro factor que debe ser considerado, ya que no ha sido fácil para los investigadores definir lo que debemos entender por “naturaleza militar”. Lo más cerca que hemos llegado es a considerar que es de naturaleza militar “el acto que, atentando de una manera u otra contra la organización de las fuerzas armadas, se encuentren reprimidos por el Código de justicia militar.” Asumiendo el contenido filológico entendemos que: “El interés, jurídicamente protegido por la legislación, al crear los delitos militares, es el interés público del Estado de proteger la organización de sus fuerzas armadas. Y el Estado tiene interés en proteger la organización de sus fuerzas armadas, porque con ellas provee la defensa nacional, que es uno de sus fines vitales.”
 
En todo caso, los tribunales podrían seguir funcionando bajo la égida del ministerio de la defensa, sin olvidar, que conforme al artículo 267 de la CRBV, “Corresponde al Tribunal Supremo de Justicia la dirección, el gobierno y la administración del Poder Judicial, la inspección y vigilancia de los tribunales de la República y de las Defensorías Públicas. Igualmente, le corresponde la elaboración y ejecución de su propio presupuesto y del presupuesto del Poder Judicial.” 

Enrique Prieto Silva
enriqueprietosilva@yahoo.com
@Enriqueprietos
Venezuela