lunes, 27 de marzo de 2017

SIMÓN GARCÍA - LA CALMA

APOYO A LA VALIDACIÓN

La protesta está en pausa. Hay una apariencia de calma. Pero es imposible que cualquier sociedad esté tranquila con la gravedad de la crisis económica, social e institucional que genera este gobierno. El solo agravio de gente, ¿importa el porcentaje?, obligada a buscar comida en la basura de la calle es suficiente para intuir que la violencia está comprimida en nuestros tuétanos. 
En términos políticos hay una situación de empate que mantiene a los contendores formales con los brazos abajo. Pero el gobierno sigue pifiando, intrigando, reprimiendo y deshaciendo su legitimidad y sus apoyos debido a su incapacidad y su corrupción.

La acción internacional ha pasado a ser la fuente de exigencia más activa para que Maduro se recoloque dentro de los cauces democráticos y el Gobierno vuelva a ampararse dentro de la Constitución. Donald Trump ha mostrado una amenaza creíble que tiene a los número uno del régimen en estado general de miedo. El ex general Carvajal no haya como pedirle al imperio un arreglo. Y no es el único en los exclusivos predios de Miraflores.

La cúpula oficialista está aislada en el país y en el mundo. Está obligada a construir su ruta de escape por si las cosas se le pasan de rojitas, porque duras las tiene todas desde hace rato. Buscará otra vez una foto con la oposición, treta que siempre  crea hacia afuera una expectativa de estabilidad.
Al país le conviene un acuerdo que suponga un restablecimiento de la democracia y la Constitución. Pero ya nadie cree en el baratillo de ofertas engañosas que muestra el gobierno cuando quiere ganar tiempo. A punta de vivezas de patas cortas dejo de ser confiable y debe ser tratado según sus hechos y no según sus cuentos.

Crece la convicción entre los seguidores del oficialismo que la cúpula se equivoca al aferrarse al poder en vez de abrirse a su transferencia progresiva a otras manos. La convocatoria y realización de las elecciones de gobernadores y alcaldes es un primer paso que el gobierno debe dar, si quiere conversar. Sin condiciones porque cumplir con la Constitución no es una concesión.

El oficialismo frente a este tipo de encrucijadas debe optar entre salvar el futuro de su proyecto político  o proteger hasta donde pueda a las figuras y grupos que se niegan a perder sus privilegios y sus impunidades.  Pero si toman esta segunda vía, debido a razones no políticas, ¿cuánto tiempo aguantarán los sectores, que forman parte de ese 90%  de la población, oficialistas incluidos, que siente que su situación está mal, para abandonar la pasividad? 

Por ahora la MUD y los partidos están en la validación. Hay que apoyarlos para que todos la logren y derrotar el esquema de ilegalización de la oposición que tienta a los radicales del gobierno. Si luchamos por el restablecimiento de la democracia, hay que pelear por el reconocimiento legal de uno de los instrumentos que contribuyen a su configuración.

Después habrá que encarar el tema pendiente que tienen los dirigentes de los partidos y la MUD con el país: ¿van o no a definir una estrategia de cambio, un plan conjunto de acciones, una verdadera articulación con la sociedad civil y una definición de los grandes objetivos que pueden unificar a los venezolanos con diferentes visiones de país?


Simon Garcia
simongar48@gmail.com
@garciasim
Caracas - Venezuela

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