domingo, 24 de marzo de 2019

ALFREDO M. CEPERO, LOS FARISEOS DE LOS SEPULCROS BLANQUEADOS


¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia". Mateo 23:27

Hace dos milenios el Apóstol Mateo no escatimó palabras para condenar a los fariseos que medraban esquilmando al pueblo judío. Pero, como la mala hierba, los fariseos crecen en todos los predios y han sido elementos perturbadores en todos los tiempos. Hoy los tenemos en un Partido Republicano que se niega a aceptar el liderazgo de Donald Trump, el hombre que ha  puesto de moda un nacionalismo ilustrado y un conservadorismo pragmático en los Estados Unidos.

Durante más de cuarenta años el Congreso Norteamericano ha sido incapaz de aprobar una legislación que ponga orden en una alucinante avalancha de inmigración ilegal. Frustrado ante la desidia de demócratas y republicanos, Donald Trump decidió cumplir su promesa de campaña haciendo uso de los poderes que le otorga la ley. Me refiero a la Ley de Emergencia Nacional, aprobada por el Congreso con votos de ambos partidos en 1976.
Una legislación que ha sido utilizada en 58 ocasiones por anteriores residentes de la Casa Blanca. A tal punto, que un experto en cuestiones legales como el recién nombrado Fiscal General William Barr declaró que "este decreto está autorizado por la ley de 1976 y es consistente con precedentes de previos presidentes". Pero, para sus enemigos en ambos partidos, cuando se trata de Trump, ni los antecedentes históricos ni los precedentes legales tienen valor alguno. El objetivo es destruirlo por cualquier medio y a cualquier precio.

El pasado 15 de febrero, Trump firmó una declaración de emergencia nacional, para hacer frente a una crisis migratoria que amenaza la seguridad nacional de los Estados Unidos. Con ese decreto, Trump se propone reunir 6, 600 millones de dólares desviados de distintas partidas ya aprobadas por el Congreso, que se sumarán a otros 1,375 otorgados por el poder legislativo para construir el muro que lo catapultó a la presidencia. Como era de esperar, los demócratas que controlan la Cámara de Representantes se opusieron al decreto por votación de 245-182.

Pero lo inesperado para mí fue el resultado de la votación en un Senado controlado por el Partido Republicano el pasado 14 de marzo. Este resultado (59-41) llegó después de que doce senadores republicanos y todos los demócratas decidieran votar contra la declaración de emergencia de Trump encaminada a desviar fondos para la construcción de un muro en la frontera con México. Una frontera por la que, según el Departamento de Seguridad Interna, penetra a los Estados Unidos el 90 por ciento de la droga que se consume en el país y que causa cientos de miles de muertes todos los años.

Asimismo, quienes afirman que esta es una crisis falsa y "fabricada" por Donald Trump mienten a sabiendas, mienten por intereses políticos y mienten por maldad. Regresando al Departamento de Seguridad Interna, en  2018 los agentes de la Patrulla Fronteriza identificaron a más de 400,000 extranjeros que entraron ilegalmente en los Estados Unidos. Al mismo tiempo, los inmigrantes ilegales han aprendido que los niños son la llave que les abre las puertas para entrar en territorio norteamericano. A tal punto que, en  2018, el número de "familias ilegales" que entraron en los Estados Unidos experimentó un aumento del 40 por ciento sobre el año anterior.

Por otra parte, ilustremos el título de este trabajo volviendo a los republicanos que han puesto sus intereses políticos y algunos hasta sus rencillas personales contra Trump por encima de la seguridad nacional de este país. Identifiquemos a estos fariseos para que recordemos sus nombres a la hora de ir a las urnas. Argumentando distintos motivos, los senadores Susan Collins, Lisa Murkowski, Thom Tillis, Rand Paul, Mike Lee, Mitt Romney, Lamar Alexander, Marco Rubio, Jerry Morgan, Rob Portman, Roger Wicker y Roy Blunt se unieron a los demócratas para negarle al  Presidente Trump los fondos para construir el muro.

Cuatro de ellos dijeron oponerse al decreto del presidente porque el mismo viola la constitución de los Estados Unidos.  Los restantes ocho dijeron encontrarse entre la consabida "espada y la pared". O sea, votar contra un presidente que controla la casi totalidad de la base del Partido Republicano o votar por una medida que debilita la autoridad del poder legislativo. Yo les digo que esas son  pamplinas de gente que son unos hipócritas o unos ignorantes, dos características muy peligrosas en políticos con el poder de administrar y determinar los destinos de la primera potencia del mundo.
Ante tal situación, los ciudadanos tenemos la obligación de estar debidamente informados a la hora de seleccionar a quienes habrán de gobernarnos. Nadie podría negar que una constitución es la piedra angular sobre la que descansa el ordenamiento jurídico de una nación. Tampoco se puede negar que la separación de poderes en un gobierno es el antídoto contra la tiranía de un poder ejecutivo desenfrenado y totalitario. Pero lo que es evidente más allá de todo argumento en contrario es que sin nación no puede existir gobierno y la constitución es un documento inservible.

Ahí descansa el argumento fraudulento de estos fariseos que se escudan en la constitución y en la separación de poderes para votar contra los fondos destinados a la construcción del muro. El silogismo es muy simple y ellos lo saben pero pretenden ignorarlo porque no se ajusta a sus intereses mezquinos. Ante la invasión migratoria que sufren hoy los Estados Unidos, sin muros no hay fronteras, sin fronteras no hay soberanía y sin soberanía no hay nación. Tan simple como eso y lo demás es cuento de caminos de políticos ambiciosos y corruptos.

Según están las cosas, ninguna de las dos cámaras del congreso cuenta con  las dos terceras partes de votos necesarios para anular el veto del presidente. La confrontación será dilucidada ante los tribunales de justicia y es casi seguro que terminará ante el Supremo, donde vaticino cuatro votos a favor y cuatro en contra de los fondos para el muro. Todo indica que, John Roberts, el presidente del tribunal, será el voto decisivo. Si vota con la izquierda que quiere fronteras abiertas, pondrá en peligro la seguridad nacional y hará causa común con los fariseos que han optado por ubicarse en el lado equivocado de la historia.

Alfredo Cepero
@AlfredoCepero

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