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domingo, 26 de marzo de 2017

DANIEL HERNÀNDEZ LUENGO - RÉQUIEM A LA RAZÓN

LA VERDAD SEA DICHA…

Revolotean por el aire, las hojas marchitas de la que se perfilaba en otrora,como una de las grandes potencias de América del Sur.

En su senectud continúa retorciéndose de agonía, ante la mirada fría e indolente de una sociedad que sigue apostando a su rápida muerte, a pesar de los esfuerzos infructuosos de emitir alaridos de auxilio internacional, que pasan desapercibidos en el suplicio eterno.

Venezuela se ha convertido en el mejor ejemplo de lo que no se debe permitir. La falta de vergüenza ha sido el estandarte que llevan con orgullo los líderes de la repulsiva revolución, gracias a la habilidad cohesionada, con el proyecto de desmoralización nacional impuesto desde la isla.

Bien lo decía Miguel de Cervantes, en su novela “El licenciado Vidriera” publicada en 1613, en la que daba a conocer sus impresiones de España, cuya comparación es exacta a la realidad actual del país, donde a pesar de poseer enormes riquezas, se evidencia como un Estado atrasado en lo económico, social, político y cultural, por mucho que intenten hacer creer los rojitos, lo que en realidad no somos: “¡Oh Corte, que alargas las esperanzas de los atrevidos pretendientes, y acortas las de los virtuosos encogidos, sustentas abundantemente a los truhanes desvergonzados y matas de hambre a los discretos vergonzosos!”.

Con esta lacónica frase, Cervantes deplora la ausencia del intelecto y ataca a los deshonrosos funcionarios, quienes favorecen a sistemas de gobiernos carcomidos por la descomposición ética y moral, como el nuestro.

El indecoroso desequilibrio que afronta la patria es fruto de las carencias generalizadas de este gobierno corrupto, como también de la relajación moral del hombre, quien ha preferido en reiteradas ocasiones vender su dignidad, por una cuenta forrada en dólares.

Mientras el tiempo se agota, la honestidad consigo mismo será nuestra mejor política. Por eso, seamos conscientes de nuestros actos, porque tarde o temprano la razón imperará y vendrá con ella, el necesario cambio a través del movimiento incontrolable de las masas, en búsqueda de la tan ansiada redención.

La verdad sea dicha…

Daniel Hernández Luengo
dahlpahg@gmail.com
@danielovtsky
Zulia - Venezuela

lunes, 20 de febrero de 2017

DANIEL HERNÀNDEZ LUENGO, ¡A QUIEN LE QUEDE EL FLUX, QUE SE LO PONGA!

EPÍSTOLA SIN DEDICATORIA ESPECÍFICA

En estos tiempos de total incertidumbre, donde la angustia se hace colectiva, he comprobado lo necesario que es proyectar siempre la esperanza en la sociedad, donde finalmente termina convirtiéndose en motivo, además de resultado.

Podemos llegar a ser la luz en el camino del caído, e inclusive, me atrevería a afirmar, que somos la voz de muchos ciudadanos deseosos de expresar su opinión, sobre la situación actual del país, a través de los medios de comunicación.

A pesar de haber esbozado en mi artículo anterior, ciertas recomendaciones que permitiese buscar el equilibrio en la vida de cada ser, algunos asiduos lectores manifestaron la titánica tarea de comenzar ese gran cambio, en medio de la indolencia y desidia de algunos políticos, que según la opinión de ese grupo de seguidores, forman parte del problema, mas no de la solución a la crisis.

En virtud de lo relatado, y de conocer mi entusiasmo hacia las letras por varios de ellos, me exigieron publicar un tautograma escrito escasos años atrás a manera de soneto, el cual dediqué a un despreciable hombre del ámbito cultural, quien sumergido en su incapacidad natural, se atrevió a ofender en reiteradas oportunidades a una dama que formaba parte del equipo de trabajo.
Mucho se preguntarán ahora, ¿qué relación tiene el tautograma con el artículo de hoy? ¡Pues, muy simple! Todos alegaron sin discrepancia sentirse identificados con el mensaje, y a manera casi de ruego, exigieron la publicación del mismo, con dedicatoria especial a varios funcionarios públicos.

Manifiesto rotunda negación a dicha petición, por lo que decido responsablemente omitir nombres en la siguiente epístola. De esta forma, cumplo con la única intención de ser portavoz del sentir de un grupo de venezolanos inconformes, como en otra época y por situación distinta, pudo sentirse el autor.

Altivo, adocenado, altanero;
antepones ambiguas aserciones.
Asumes, ¡aciago!, atroces acciones,
asiduo abusador andadero.

Adulas ágilmente acorralado,
amenazas aflorando arrogancia;
aforas adornada alternancia,
ante aquel aumento acobardado.

Andas alardeando aún atrevido,
adjudicando alevosía agravante;
áspid, asno, andrógino aburrido,

ahogas, apestoso, aberrante,
apodado andrajo aborrecido,
adicto alocado alucinante.


Daniel Hernández Luengo
dahlpahg@gmail.com
@danielovtsky
Zulia - Venezuela