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viernes, 28 de febrero de 2020

RAFAEL GARCÍA MARVEZ: MUERA EL SOCIALISMO, VIVA EL CAPITALISMO

El capitalismo es el sistema económico y social triunfante en el mundo entero basado en la propiedad privada; generador de riqueza a través del mecanismo del mercado. El socialismo, por el contrario; es hambre, miseria y corrupción donde quiera que haya estado. Muera el socialismo, viva el capitalismo y la democracia. RGM. 

Poner orden en el caos debe ser el punto de partida para todo análisis, así como para lograr superar los escollos que surgen dentro de cualquier plan o proyecto que, por ser de orden político, en este caso, siempre es más enredado, que lo común.  Todo se hace más engorroso porque entra en juego el poder del Estado. Es decir, de las facultades para mandar y atribuciones para hacerse obedecer; este poder va más allá y se sobrepone frente a la autoridad económica. Tanto así, que hoy vemos diversos países dirigidos por personajes inmensamente adinerados. Aparte, el expresidente Samper agregaba que el poder político era afrodisíaco.   

De allí una de las razones de donde derivan tantos inconvenientes para ponerse de acuerdo a pesar de que el fin y el objetivo son los mismos. Todas estas situaciones son comunes a pesar del apuro que impera en la mayoría de nuestros compatriotas por salir de este asunto satánico. Por tanto, hay que armar este rompecabezas; angustiante reto que, intempestivamente, se entrelaza sin saber por dónde empezar, mientras el reloj camina sin pausa. 

Sin embargo, las piezas más importantes, digámoslo así, están puestas. Hoy nadie discute ni dentro ni fuera del país que Juan Guaidó es el paladín indiscutible de este movimiento. Tenemos otra pieza fundamental para cualquier proyecto político de grandes dimensiones: el respaldo mayoritario de los venezolanos que en ningún caso baja de 80 %. El apoyo internacional, donde se encuentran alineados los países más poderosos del planeta es de primera importancia. De la misma manera, el hecho geopolítico de que los dos países limítrofes —Colombia y Brasil— que están encuadrados dentro de la causa democrática, es un asunto básico. 

Como han visto, un poco a la carrera, son muchos los factores que juegan en contra del régimen socialista que se hacen invisibles si no escudriñamos para conocer  sus pormenores. Es necesario para avanzar hacia el capitalismo con mayor velocidad en la construcción de este enredo de piezas, insistir no tanto como conseguir la unidad de todas las fuerzas de oposición, ojalá fuera factible esta necesidad, sino conformar más bien un mecanismo que logre que circunstancialmente se agrupen todas ellas alrededor del liderazgo de Juan Guaidó, hasta que el país logre su estabilización política post Maduro. Algo similar al Pacto de Punto Fijo que nació a raíz de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez, que por cierto copió España  en 1975 tras la muerte del también dictador Francisco Franco, Pacto de la Moncloa. 

Por último, insisto, este es el mejor momento que está viviendo este grupo de la resistencia venezolana opuesto al régimen comunista-socialista de Nicolás Maduro. Ahora, entiéndase bien, el éxito está supeditado a lo que hagamos cada uno de nosotros, y la comunidad internacional porque  “nosotros solos no podemos”: frase debe quedar escrita sobre acero bruñido. Algo más, debe hacerse una selección rigurosa de la higiene ética de los colaboradores y futuros candidatos corruptos o que se sospeche de serlo, deben ser detestados. 

La marcha convocada para el 10 de marzo hacia la sede de la AN, por ejemplo,  es un reto, y como reto es una situación delicada; sus resultados dependerán exclusivamente de todos los compatriotas. El objetivo final que tenemos por delante es la toma del poder, lo demás se producirá de manera progresiva para salir de este marasmo donde nos ha llevado este socialismo de moscardones.

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RGarciaMarvez

jueves, 28 de noviembre de 2019

ADRIANA MORAN - ¿QUIÉNES SON "LA MAYORÍA"?

En Venezuela hay una mayoría muy bien identificada: la que formamos todos los que nos oponemos a ese proyecto de destrucción encabezado por Nicolás Maduro y que queremos un cambio. Una mayoría que si bien comparte un objetivo común, es diversa y no responde a un solo liderazgo o a un solo color a pesar de los esfuerzos de algunos grupos por atribuirse su representación y llamarse oposición verdadera en detrimento de otros que serían los falsos, o en algunos casos, y para coincidir más aún con la jerga revolucionaria, los traidores. 

Y es cierto que una vez el grupo formado por los que nos oponemos al régimen y la unidad opositora fuimos un mismo gran grupo. Un grupo que pasó por encima de intereses individuales y partidistas y logró reunir, con el objetivo de enfrentar electoralmente al régimen, una fuerza que nos contenía a todos los que estábamos dispuestos a manifestarnos para cambiar. Y entonces actuamos como un solo bloque y ganamos las parlamentarias en 2015. 

Pero hoy, ese gran grupo de 2015 ya no existe. Muchos ya no estamos allí. Y no dejamos de estar porque cambiamos. Nosotros seguimos queriendo lo mismo que queríamos entonces y queríamos seguir usando las mismas armas que entonces usamos para irle arrebatado al régimen espacios de poder y hacernos más fuertes.

Muchos ya no estamos porque los que cambiaron fueron ellos. Porque el voto ya no les pareció suficiente ni necesario si no estaba acompañado del cálculo que les aseguraba la victoria a uno u otro grupo. Porque se impusieron la mezquindad y la ambición que una vez lograron sofocar por el bien de todos. Porque desde las mismas curules que consiguieron con el voto le dijeron a sus votantes que el voto no era la herramienta que necesitábamos. Porque empezaron a jugar el juego del todo o nada en el que hasta ahora, Maduro se sigue quedando con todo y nosotros con nada. 

Nosotros no cambiamos. Ellos nos cambiaron por un proyecto que se volvió personal y desconectado de las mayorías que solo han visto como el paso del tiempo sigue deteriorando sus vidas. Y para ser mayoría y poder llamarse así, hay que medirse. No es un título nobiliario ni un cargo vitalicio. Ser mayoría es ser el reflejo de lo que la mayoría quiere y se consigue cuando la gente se expresa en las urnas electorales.

Adriana Moran
@NuevaTec47