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miércoles, 26 de abril de 2017

OSWALDO ALVAREZ PAZ, SOBRE EL RESPETO

POR UNA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE ORIGINARIA

La intervención de Maduro el domingo pasado en su programa televisivo fue un canto a la mediocridad. Esa amenaza indeterminada es una grave acusación en su contra realizada por él mismo. ¡Claro que sabemos de qué es capaz de hacer y hasta adonde está dispuesto a llegar! Por supuesto no se trata de nada positivo, ni útil, para la nación venezolana. 

De un tipo que ha violentado la Constitución, liquidado el ordenamiento jurídico existente, desconocido la necesaria separación de los poderes públicos al desconocer la Asamblea Nacional, atentado contra necesidades elementales como la salud, la alimentación y la seguridad de las personas y de los bienes, podemos esperar cualquier cosa  negativa. Ninguna positiva. La gente le perdió un respeto perdido por él mismo en su desesperación.

Las múltiples manifestaciones de rechazo al régimen concretadas a lo largo y ancho de toda Venezuela y en las principales ciudades del mundo, hablan por sí solas. Los ciudadanos respetan a las autoridades sólo al estar convencidos que quienes gobiernan también lo respetan. Cuando se pierde el respeto la nación se coloca en situación altamente peligrosa. El régimen consume sus energías tratando de reprimir una conspiración subversiva absolutamente irreal. Copiando una figura de Julián Marías, utilizada en otras circunstancias, Maduro está como el profesor carente de autoridad intelectual y  moral. Como nadie le para se siente obligado a amenazar y sancionar. Progresivamente hemos desembocado en un régimen totalitario. Para quienes lo dirigen ya no es posible el arrepentimiento, ni el propósito de enmienda.

El alto gobierno vive en medio de una espantosa inseguridad. Todos son enemigos, empezando por quienes están a su alrededor y, por supuesto, se sienten acechados por conspiradores propios y extraños.

Jamás imaginamos que podríamos llegar a esto en pleno siglo XXI, pero nunca es tarde para reaccionar en la dirección correcta. Los sectores democráticos venezolanos lo están haciendo. Sin embargo, hay que tener mucho cuidado con los encantadores de serpientes para evitar obstáculos graves en la lucha por la libertad. La batallas de hoy son pensando en el futuro que ya empezó y no en un ayer que no volverá jamás.

En estos días debemos insistir en cosas dichas en múltiples oportunidades. Lo electoral es un instrumento de la democracia, pero no es el único y ni siquiera el más importante. No hay derecho a caer en trampas calculadas con ofertas desde la cúpula para supuestamente hacer elecciones regionales o convocar a una constituyente con la mancha manipuladora de quien la convoca. No se trata de eso. Queremos un cambio integral de régimen para ir, entonces sí, a una Asamblea Nacional Constituyente Originaria que dirija la reconstitución institucional de la República en lo político, en lo económico y en lo social.

Oswaldo Alvarez Paz
oalvarezpaz@gmail.com
@osalpaz
Desde El Puente
Caracas - Venezuela

lunes, 3 de abril de 2017

OSWALDO ALVAREZ PAZ, PASADO, PRESENTE Y FUTURO

 DESDE EL PUENTE

El pasado ya pasó, aunque no se olvide. Nos deja experiencia producto de lecciones que no todos parecen haber aprendido. No se repetirá, aunque nos refugiemos en principios generales de la vida en libertad y democracia con la ilusión que se deriva de alimentar la esperanza. No basta.

En esta etapa de la vida venezolana lo más importante es el presente. Es más, diría, sin temor a equivocarme, que el futuro ya empezó. Se construye día a día. De lo que hagamos o dejemos de hacer diariamente depende que avancemos o tengamos que sufrir situaciones iguales o peores a las vividas en el pasado. Tampoco hay tiempo para demasiadas especulaciones teóricas sobre el tema.
Los graves acontecimientos de la semana pasada, protagonizados alternativamente por el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscal General de la República, el Ejecutivo y los conocidos corifeos, apóstoles de la “revolución” bolivariana, sirvieron para desenmascarar nacional e internacionalmente al régimen dictatorial que nos gobierna. También para terminar de darle la razón más plena a los informes de Luis Almagro, secretario general de la OEA y a la solidaridad de los gobiernos de alrededor de 20 países que lo acompañan en sus corajudas acciones.

Para que el futuro sea como anhelamos es indispensable la unidad de objetivos para profundizar la lucha. No puede ser otro que el cambio radical del régimen que deberá iniciarse con la salida de Maduro del cargo que actualmente detenta. Si el tipo fuera algo inteligente, él mismo estaría propiciando una salida honorable, pacífica y de amplitud nacional para iniciar la transición que la hora reclama. Esto es posible sin violencia, persecuciones ni arrebatos infantiles de patrioterismo similares a los propiciados por los altos mandos cívicos y militares del presente. La disyuntiva entre la paz y la libertad es falsa o al menos incompleta. Somos partidarios de la reconciliación nacional, de una paz verdadera que permita la convivencia civilizada, del perdón suficiente para que sean posibles estos factores fundamentales. Pero sin olvidar nunca la Justicia sin la cual no habrá paz ni entendimiento entre los venezolanos.

Aprovecho la oportunidad para sumar mi voz a las de quienes han elevado un mensaje a la Fuerza Armada Nacional. Tienen la enorme responsabilidad de “respetar la Constitución y leyes de la República”, de cumplirlas y hacerlas cumplir. La Comunidad Internacional y la nación en pleno lo esperan para que éste presente, bastante incierto hasta ahora, se convierta en un mañana mejor para todos.

Luchemos con alegría y optimismo. El cambio va. Es indetenible después de casi dos décadas de verdadera tragedia que ha colocado a Venezuela entre los países más miserables del planeta.

Oswaldo Alvarez Paz
oalvarezpaz@gmail.com
@osalpaz
Desde El Puente
Caracas - Venezuela

viernes, 24 de marzo de 2017

OSWALDO ALVAREZ PAZ - OTRO DOCUMENTO PARA LA HISTORIA

LA IGLESIA CATÓLICA DE NUEVO ASUME LA VOCERÍA

De nuevo la Conferencia Episcopal Venezolana –CEV- se pronuncia sobre uno de los temas más delicados de los últimos años. Me refiero a la noticia dada a conocer el pasado 9 de agosto sobre una fosa común de cadáveres asesinados en la Penitenciaria General de Venezuela, ubicada en San Juan de los Morros, Estado Guárico. Algunos de ellos aparecieron descabezados, es decir, sin cráneo y otros totalmente deteriorados. No es el primer descubrimiento de esta naturaleza, pero quizás sí el más significativo.

Se han denunciado situaciones similares en las cercanías de Barlovento. También en zonas mineras tanto del Estado Bolívar como de Amazonas. Todo ello hay que sumarlo a los crímenes horrendos que a diario estremecen a la opinión pública. Normalmente son vinculados a enfrentamientos entre bandas, ajusticiamiento entre ellas, o a atracos bien pensados y mejor ejecutados por ladrones que dejaron de ser hampa común. Ahora se trata de tentáculos del crimen organizado. Ahora se hace presente entre nosotros el sicariato de factura desconocida entre nosotros hasta hace pocos años.

La Iglesia Católica de nuevo asume la vocería de quienes no tienen voz. Denuncia el hecho y plantea interesantes iniciativas que deberían ser atendidas tanto por el gobierno como por una oposición bastante dividida y, en mucho, alejada de lo que deberían ser sus preocupaciones fundamentales. La CEV se convierte progresivamente en ejemplo y guía para la resistencia democrática. Es pedagógico su apego a los principios fundamentales de la vida en Libertad y Democracia, así como a la Doctrina Social de la Iglesia, tan olvidada hasta por dirigentes copeyanos consumidos por un electoralismo exagerado sin sentido ni oportunidad.

¿Qué sucede realmente? Los dirigentes serios saben de sobra que lo electoral es muy importante en un sistema democrático. Pero no es lo único y ni siquiera lo más importante. Mucho menos en una tiranía socialistoide a la cubana, es decir, comunista. Se impone el uso de todas las fuerzas e instrumentos disponibles para provocar el cambio necesario en el menor tiempo posible. Todos los trucos, trampas y maniobras del régimen han sido y siguen siendo previsibles. Nada de cuanto hacen nos sorprende. Las políticas y anuncios vienen telegrafiados. Quien quiera hacerle el juego al régimen desde la oposición, lo hace por comodidad, cobardía o una complicidad que se descubren en cada declaración y actuaciones sospechosas.

Se lo difícil de encontrar una unidad perfecta entre los sectores democráticos. Es imposible proyectar como único lo que es distinto por naturaleza, producto de la realidad partidista hija de las convicciones democráticas. Pero aquí de lo que se trata es de unificar el objetivo principal y que cada cual transite, con su propia estrategia, hacia el objetivo del cambio, sin perder la brújula.

Oswaldo Alvarez Paz
oalvarezpaz@gmail.com
@osalpaz
Desde El Puente
Caracas - Venezuela

domingo, 31 de enero de 2016

OSWALDO ALVAREZ PAZ, PELIGROSA ACTITUD RETADORA, DESDE EL PUENTE

Las recientes declaraciones de las cabezas del poder ejecutivo y del poder judicial, así como otras de calificadas figuras del alto gobierno, reflejan una actitud que deja mucho que desear. No entienden que el país les está exigiendo la necesaria rectificación para salir adelante en medio de esta espantosa crisis que destruye al país. Para rectificar hay que reconocer los errores y tener propósito de enmienda. Profundizar en lo malo del presente conduce, necesariamente, a una confrontación definitiva, dura y peligrosa pero indispensable para la reconstrucción nacional.

La nación les pide que lo hagan. De lo contrario que renuncien. Que se vayan para poder acelerar una transición indispensable con el consenso de todos los sectores de la vida nacional. Se han colocado en una posición en la que ni hacen ni dejan hacer. Absolutamente inaceptable. Mientras tanto seguimos a la deriva. Con la obsesiva declaradera en contra de las indiscutibles facultades constitucionales y legales de la Asamblea Nacional, quedan al descubierto las verdaderas intenciones del régimen. Mantener el poder y el poco dinero que va quedando, a cómo de lugar. Ahora sí pareciera estar andando aquel “como sea” de Maduro en la campaña electoral.
La actitud opositora es otra. Una lucha por la vuelta a la legalidad constitucional, a la búsqueda de acuerdos en los temas fundamentales y a la unidad del país en torno a los principios fundamentales que guían la vida en libertad y democracia. El régimen se ha apartado de ellos, mientras que el resto de los venezolanos nos aferramos a los mismos para enfrentar y derrotarlo definitivamente. No se puede perder más tiempo.
Con la sola excepción del alto mando del oficialismo, Venezuela entera aspira concretar el cambio necesario. Queremos hacerlo civilizadamente, en paz y con la serena confianza de que todo irá para bien. Esto no supone una actitud pendejil. Al contrario, a las cabezas del régimen se le ofrecen todas las oportunidades para que reaccionen a tiempo, pero todo tiene un límite. A veces pienso que ese límite fue traspasado hace tiempo. Hay que actuar sin más demora.
En estos propósitos hay coincidencia entre los grupos políticos opositores
Las recientes declaraciones de las cabezas del poder ejecutivo y del poder judicial, así como otras de calificadas figuras del alto gobierno, reflejan una actitud que deja mucho que desear. No entienden que el país les está exigiendo la necesaria rectificación para salir adelante en medio de esta espantosa crisis que destruye al país. Para rectificar hay que reconocer los errores y tener propósito de enmienda. Profundizar en lo malo del presente conduce, necesariamente, a una confrontación definitiva, dura y peligrosa pero indispensable para la reconstrucción nacional.
La nación les pide que lo hagan. De lo contrario que renuncien. Que se vayan para poder acelerar una transición indispensable con el consenso de todos los sectores de la vida nacional. Se han colocado en una posición en la que ni hacen ni dejan hacer. Absolutamente inaceptable. Mientras tanto seguimos a la deriva. Con la obsesiva declaradera en contra de las indiscutibles facultades constitucionales y legales de la Asamblea Nacional, quedan al descubierto las verdaderas intenciones del régimen. Mantener el poder y el poco dinero que va quedando, a cómo de lugar. Ahora sí pareciera estar andando aquel “como sea” de Maduro en la campaña electoral.
La actitud opositora es otra. Una lucha por la vuelta a la legalidad constitucional, a la búsqueda de acuerdos en los temas fundamentales y a la unidad del país en torno a los principios fundamentales que guían la vida en libertad y democracia. El régimen se ha apartado de ellos, mientras que el resto de los venezolanos nos aferramos a los mismos para enfrentar y derrotarlo definitivamente. No se puede perder más tiempo.
Con la sola excepción del alto mando del oficialismo, Venezuela entera aspira concretar el cambio necesario. Queremos hacerlo civilizadamente, en paz y con la serena confianza de que todo irá para bien. Esto no supone una actitud pendejil. Al contrario, a las cabezas del régimen se le ofrecen todas las oportunidades para que reaccionen a tiempo, pero todo tiene un límite. A veces pienso que ese límite fue traspasado hace tiempo. Hay que actuar sin más demora.
En estos propósitos hay coincidencia entre los grupos políticos opositores.

Oswaldo Alvarez Paz
oalvarezpaz@gmail.com
@osalpaz
Desde El Puente

Caracas - Venezuela