lunes, 3 de agosto de 2020

LIDIS MÉNDEZ, LA MOVILIDAD PANDÉMICA EN LA FRONTERA COLOMBO-VENEZOLANA

El planeta lleva aproximadamente cuatro meses transitando por una crisis pandémica que está transformando la vida de las personas. Dentro de cada país se adoptan medidas sanitarias y protocolos de convivencia para detener la agresividad del contagio y garantizar la salud de la mayoría de la población dentro del territorio nacional. Sin embargo, el valor de la vida humana, la libertad y la seguridad resultan ser bastante vulnerables en los espacios fronterizos. 
Los miles de venezolanos que transitan por Colombia para retornar al territorio venezolano desde Chile, Perú y Ecuador están más desprotegidos y vulnerables que cuando se inició la diáspora, ya que ahora todos tienen un destino común al llegar: Venezuela. No debe haber otro lugar en América Latina con un desplazamiento tan activo en medio de la interminable cuarentena como el eje Cúcuta-Arauca y San Antonio-Guasdualito.
El impacto que la imprevista movilidad de retorno tiene en ambos países, ha generado una crisis sin precedentes en materia sanitaria y de derechos humanos, a pesar de los cuantiosos recursos y logística de parafernalia implementada en los disfuncionales corredores humanitarios.
Al pisar los espacios fronterizos, los venezolanos pierden automáticamente su condición de seres humanos en los puestos de control fronterizo, las bestias para el consumo de carne son tratadas con más premura y dignidad que niños, ancianos y mujeres embarazadas. Es obvio que el problema aparte de ser sanitario, pasa a ser de seguridad y en su defecto económico, pero la frontera viva y de hermandad que hace apenas dos décadas unía a ambos países, se ha convertido en un corredor de discriminación, abandono, precariedad, delincuencia, degeneración, abuso, enfermedad, y en algunos casos la muerte.
El tema de la movilidad pandémica en la frontera colombo-venezolana es grave en materia de derechos humanos y deja un sabor amargo en el paladar de los organismos migratorios de ambos países, cuando deja al descubierto la incapacidad de respuesta de los gobiernos fronterizos ante fenómenos fortuitos.
La condición física, psicológica y económica de los migrantes o desplazados siempre es vulnerable en cualquier lado del planeta; sin embargo, dentro de este contexto pandémico, y a pesar de los recursos disponibles, la condición humana del ciudadano venezolano genera pena e impotencia. El Gobierno Bolivariano de Venezuela en sus dos vertientes, no puede justificar el abandono, maltrato, retaliación, humillación y despojo de la dignidad de miles de hombres, mujeres, niños, jóvenes y ancianos que ejercieron su libertad al salir del país y la ratifican al intentar regresar.  
Espero que este espacio sirva para denunciar ante la opinión pública el uso de los protocolos de emergencia sanitaria y climática bajo los principios de los protocolos de guerra; el trato de los funcionarios públicos hacia los migrantes, los cuales suelen confundir con delincuentes y para recordar a los ciudadanos que la nacionalidad y los derechos humanos no se pierden al salir de las fronteras del país de origen.

 Ptlg. Lidis Méndez
Secretaria de Organización
Unidad Visión Venezuela
vivzla@gmail.comTwitter: @lidismendezm

LEANDRO RODRÍGUEZ, LA OPOSICIÓN MANDA

Por primera vez, desde que el chavismo arribó al poder en 1999, podemos afirmar la oposición tiene el control. Muchos inferirán “¿Eso de qué sirve sí todo continúa empeorando?” En primer lugar, el chavismo es amo y señor dentro de nuestras fronteras si, reteniendo el poder a través de la violencia institucionalizada, pero la oposición tiene el control fuera del país, ello es un avance determinante cuando Venezuela depende casi 100% del extranjero. 

En segundo lugar, día a día el régimen se encuentra más aislado producto de sus numerosas ilegalidades, sus sustentos económicos merman, las sanciones financieras y económicas lo asfixian. Para quienes arguyan “las sanciones afectan a la población” respondemos con otra interrogante ¿De qué valieron los mil millonarios recursos que el chavismo manejó sin sanciones de ningún tipo? Prácticamente de nada, solo nos aferró a la trágica petróleodependencia, se dedicó apoyar economías, empresarios y trabajadores de otras naciones buscando apoyos “incondicionales”, creó una cruel dependencia a sus dádivas para manipular a la pobreza que encontró y sigue generando, solo sirvió para crear una red de corrupción internacional que hoy nos abochorna como nación. Las peores sanciones han sido la desinstitucionalización, las distorsiones leyes inconsultas, la corrupción, controles, racionamientos y todo tipo de limitantes/condicionantes a nuestros derechos que en más de 20 años el chavismo ha impuesto. 

Como externalidad positiva, las sanciones obligaron al régimen flexibilizar el control cambiario, permitiendo que los anaqueles venezolanos volvieran a llenarse, lamentablemente con productos costosos anclados al dólar paralelo, motivado a la gran inyección de bolívares sin respaldo que emite el BCV y porque en Venezuela no hay producción ¡ni la habrá con el chavismo en el poder! pues son sinónimos de inseguridad económica, política, jurídica y personal… es un espantapájaros a las inversiones. 

No hay motivo para alegrarse por las sanciones, ello sería como festejar todas las violaciones a la Constitución, a la democracia e infinidad de sufrimientos a los venezolanos, las sanciones son una realidad, consecuencias al andar inconstitucional e ilegítimo del chavismo además de otras presuntas acusaciones que lo convirtieron en un problema global. 

En tercer lugar, Maduro dejó de ser presidente para la comunidad internacional determinante desde enero 2019, el régimen perdió el único vestigio de legitimidad y legalidad a la que se aferraba, las facturas a sus arbitrariedades lo han arrinconado, hoy ya no es capaz ni siquiera de nombrar un funcionario con reconocimiento fuera de nuestras fronteras, de consumar algún proceso electoral válido, ni de imponer algún diálogo o negociación, está abandonado a su suerte y con él arrastra a todo el país, se sustenta con peligrosas alianzas de regímenes tiránicos. 

La oposición legítima venezolana finalmente tiene la facultad de imponer escenarios. Importante sería saliera de su círculo de confort y su cabeza, Juan Guaidó, involucrara a la otra figura con aceptación criolla y foránea, María Corina Machado, además de integrar activamente a los sectores del país, sobreponerse a las erráticas gríngolas partidistas. 

Finalmente, luego de más de 20 años, la oposición tiene la sartén por el mango, depende de sus decisiones, del apoyo de una comunidad internacional decidida y más comprometida que nunca arropada bajo el lema “redemocratizar/estabilizar la región”… Transcurren momentos decisivos para Venezuela.

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango