Egildo Lujan
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Venezuela
EL REPUBLICANO LIBERAL II - DIARIO DE OPINIÓN - NACIONALES – INTERNACIONALES -EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS, TWITTER Y/O PAGINAS WEB QUE SEGUIMOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, - ACOMPAÑAMOS LA GESTIÓN DE LAS FUERZAS OPOSITORAS Y DISIDENTES EN EL PROCESO DE LOGRAR UNA DEMOCRACIA REAL MEDIANTE LA UNIDAD CIUDADANA Y SU ORGANIZACIÓN EN UNA NUEVA MAYORÍA EN LUCHA CON MORAL DE VICTORIA.
Egildo Lujan
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Venezuela
La humanidad es libre y social por
naturaleza y dependerá de cada uno de nosotros administrar, a esta acción la
conocemos como ¨libre albedrío y/o decisiones¨, acción personal que determinará
la cruz de nuestra vida, una cruz inevitable que será liviana o pesada de
acuerdo a como la aceptemos, nos recuerda el Papa Francisco que la cruz es
nuestra condición humana del límite y la fragilidad, en la cruz están nuestras
virtudes y defectos, nuestras decisiones pero especialmente la voluntad
misteriosa de Dios, el Papa Francisco nos invita a abrazarla y aceptarla como
lo hizo Jesús diciendo “no se haga mi voluntad sino la tuya”
Esta expresión “no se haga mi
voluntad sino la tuya” tiene un significado y alcance profundo, porque según la
tradición cristiana quién la dice es Dios encarnado en el hombre, a pesar de
saber quién es, se entrega a la voluntad divina, es el momento del
desprendimiento absoluto, del amor total e incondicional, el todo ha superado
la parte, la carne es solo carne, pero el espíritu infinito, se ha consumado el
encuentro íntimo y grandioso con Dios.
Hoy la cruz nos enseña que los
sacrificios por los demás son duramente juzgados y castigados por nuestros
hermanos, sin embargo, la experiencia de Jesús nos enseña que la recompensa es
mucho más grande, porque esta termina siendo el antídoto para derrotar la
maldad, en palabras textuales del Papa Francisco “la mordedura de la serpiente
busca escandalizar, inmovilizar y volver estéril e insignificante todo servicio
y sacrificio de amor por los demás. Es el veneno del maligno que sigue insistiendo
sálvate a ti mismo...Y en esta mordedura, insiste el Papa, cruel y dolorosa,
que pretende ser mortal, aparece finalmente el triunfo de Dios. San Máximo el
Confesor nos hizo ver que con Jesús crucificado las cosas se invirtieron: al
morder la Carne del Señor, el demonio no lo envenenó —sólo encontró en Él
mansedumbre infinita y obediencia a la voluntad del Padre— sino que, por el
contrario, junto con el anzuelo de la Cruz se tragó la Carne del Señor, que fue
veneno para él y pasó a ser para nosotros el antídoto que neutraliza el poder
del Maligno”
La cruz es nuestra salvación, el
libre albedrío nuestra libre voluntad de tomar decisiones, el camino a la
verdad uno solo y el rostro de la maldad el egoísmo.
José Lombardi
jjlombardiboscan@gmail.com
@lombardijose
Venezuela
Este
nuevo cuadro había sido anticipado por los especialistas. La apertura insensata
que hubo durante los carnavales llevó a la Academia de Medicina, a inmunólogos
y otros especialistas a señalar que semejante insensatez no pasaría impune, y
que las consecuencias se verían pronto. La predicción se cumplió. Los casos de
infección y las muertes se dispararon. Además de ese descuido, otros factores
operan en el origen de la escalada: el hambre crónica y la desnutrición
generalizada; el costo de las mascarillas, que le impide a la gente cambiar de
barbijo con la frecuencia requerida; la falta de agua y jabón antibacterial,
que imposibilita mantener el estricto aseo recomendado para prevenir la
enfermedad, la necesidad de trabajar, movilizarse y exponerse. En una nación
arruinada como la Venezuela de Nicolás Maduro, con un servicio de salud pública
en escombros, resulta imposible impedir
que el virus se propague y produzca el alto número de muertes que, según todos
los indicios, están ocurriendo en gran parte del territorio nacional.
Por
increíble que parezca, la escalada de la Covid-19 tomó al régimen inerme. No
bastaron los llamados de alerta de los médicos e institutos que han seguido la
evolución de la pandemia. Las salas de
terapia intensiva de los centros de salud pública, luego de más de un año de
haberse introducido el virus en Venezuela, no han aumentado al ritmo de la
demanda, ni han sido dotados de los equipos necesarios. Carecen hasta de
oxígeno. El gobierno no ha anunciado oficialmente ningún plan de vacunación, ni
siquiera preliminar y tentativo. Ningún ciudadano normal vislumbra en el
horizonte cercano cuándo podrá inocularse. A Fedecamaras, que anunció un
ambicioso plan para adquirir millones de vacunas que se colocarían de forma
gratuita, se le niegan los permisos sanitarios y se le levantan obstáculos
incomprensibles en las actuales condiciones de emergencia nacional. Maduro
rechazó la aplicación de la vacuna Oxford-AstraZeneca, que llegaría al país a
través del mecanismo Covax de la OPS, porque los recursos financieros serían
proporcionados por el equipo dirigido por Juan Guaidó. La desidia se ha
combinado con la crueldad y el revanchismo político, para crear un coctel
explosivo en el que los únicos perjudicados son los venezolanos humildes.
Los
miembros de la nomenclatura madurista, incluidos los militares, no se han visto
afectados por su propia negligencia. Ellos no pagan las consecuencias de su
indolencia. El costo es igual a cero. Nicolás Maduro y su entorno más cercano
ya de vacunaron. A diferencia, por ejemplo, de Ángela Merkel quien no se ha
inoculado porque aún no le ha llegado su
turno. La jefa del gobierno de la nación más poderosa de Europa tiene el
pudor de aparecer como una ciudadana más, en unas circunstancias en las cuales
los gobernantes no deben utilizar el poder para conseguir privilegios indebidos. Perdonen la
comparación.
Lo
más sensato sería que el gobierno aceptase un acuerdo con Juan Guaidó y la
oposición reconocida por casi sesenta países democráticos del mundo, para que
entre ambos sectores se aligere la compra de vacunas y defina de común acuerdo
un programa para su distribución y aplicación.
La iniciativa de Fedecamaras está allí. Los empresarios no han
renunciado a materializarla. Solo habría que destrabar el mecanismo para que lo
más pronto posible las dosis de la vacuna -cualquiera de las aceptadas por la
OMS y la OPS- comiencen a llegar a Venezuela y a ser suministradas.
Un
gobierno responsable enfrentaría una situación de emergencia como la que vive
Venezuela, utilizando todos los recursos a su alcance. Nos corresponde
presionar a Maduro para que la negociación y los compromisos se logren. Ante el
crecimiento de la pandemia, los venezolanos necesitan algo más que rezarle al
Nazareno de San Pablo en Semana Santa.