domingo, 24 de enero de 2021

ENRIQUE PRIETO S., ¡23 DE ENERO, RECUPEREMOS LA ESPERANZA!

No es fácil engullir la tristeza que nos trae el recuerdo de este karma que nos atosiga, producto de la desviada estupidez de la joven generación militar que se enraizó en una gran mayoría de los venezolanos, cuando en 1992 equivocadamente creyeron identificar el sentimiento nacional, que buscaba salidas para recomponer el ideal surgido el 23 de enero de 1958. Lamentablemente, surgió el vaho edulcorante del “por ahora” militarista, que enraizado con calificativos de “proceso”, “proyecto” y al final de “revolución bonita”, como proyección cubana se encumbró como “Socialismo del Siglo XXI”, ese que hoy, solamente recordarlo nos hace desgraciados. 

Viene a nuestra mente el recuerdo de aquel día, habían transcurrido tan solo siete años y 23 días de la segunda mitad del Siglo XX, cuando ocurrió el cambio; ese cambio que nos vio crecer con esperanza siempre, y vimos sin ingratitud, a pesar de inequidades y los malos momentos de la diatriba política; esa diatriba que hoy nos embarga y que nos hace pensar en perder la esperanza de volver al mundo real, pero con días mejores, aunque sabemos que pronto alcanzaremos la felicidad de volver a vivir en un mundo libre, mejor que el que logramos el 23 de enero de 1958, cuando ocurrió el cambio que hoy celebramos a pesar de las ingratitudes que hemos sentido durante los últimos años. 

Hoy, ese 23 de enero acude a nuestra mente como el recuerdo de una vivencia perdurable. El día en que muy jóvenes, nos deparó la vida un momento que marcó en nosotros un camino para vivir del orgullo existencial. Ese camino de la huella con destino cierto, que han querido mancillar nuevos y viejos actores, algunos con insistencia, antes inmadura y hoy equivocada. Actores de la terquedad y del desatino, quienes piensan que el mundo puede ser, a pesar de sus fracasos, la utopía de Moro o el camino de Marx, alimentada y aderezada con los incultos caudillismos criollo y latino de un mundo diferente; siempre sin sentido, llamada “revolución”. 

En diciembre de 1957, se había efectuado un plebiscito para decir “SI” o “NO” al gobierno de Pérez Jiménez. Fue un plebiscito secreto, pero los empleados tenían que llevar al día siguiente la tarjeta (redonda) del “NO” a su trabajo. El malestar se fue generalizando, hasta que se desata un descontento general. 

El 1º de enero de 1958, una rebelión militar debelada desencadena una serie de manifestaciones de todos los sectores. En ese entonces no funcionaban las encuestas como ahora, pero los paros, las huelgas y la desobediencia civil ocupaban todo el espectro socio-político. Crisis que se agudizó, con la decisión gubernamental de ocupar los principales cargos públicos con oficiales de las Fuerza Armadas. Es de recordar la designación del general Prato como ministro de educación, lo que causó como burla y protesta una manifestación con el desfile de un burro con las iniciales de “ME” en su gualdrapa. 

Desde el día 1° se ordenó acuartelamiento clase “A” (general) y se desencadenó la persecución de los militares que tuvieron que ver o supieron algo sobre la rebelión. Eran vox pópuli los manifiestos militares pero muy escondidos ya que no existía ni el correo electrónico ni el internet y muchos menos el celular y las redes sociales. Los líderes de la asonada, unos huyeron al exterior y otros fueron internados en calabozos de las instalaciones militares y los civiles en la Seguridad Nacional. Vivimos esos momentos y podemos contar sobre nuestras angustias, hasta la mañana del 23 de enero, cuando Venezuela pudo ver en la incipiente TV, la huida del que creímos el líder del último gobierno militar. Fuimos testigos y escoltas para la salvaguarda de la vida de los que le acompañaron en los mandos y mal utilizaron el nombre de las FAN. 

Pero no fue tan simple. Había concluido el 21 la huelga de los medios de comunicación, bajo el ataque inclemente de la Seguridad Nacional y la vigilancia antimilitarista de los “medias blancas” (Policía Militar). En la noche del 22 con su amanecer del 23, no había vuelta de hoja, la historia estaba marcada para nuestro estreno militar, por lo que aceptamos el reto y decidimos enfrentarlo contra una diatriba cuyo rumbo iba a lo desconocido. Teníamos que decidir, entre quedarnos estáticos para mantener la visión de “El Nuevo Ideal Nacional”, o dar un paso al frente para apoyar y dar cabida al ideario de los políticos que, luego del “golpe” de 1945, habían sido depuestos en 1948, por uno de los líderes militares que los acompañaron en la aventura, convertido por la voluntad de sus seguidores, en el Jefe del Estado. Dimos el paso al frente solicitado, que significó “romper pabellones” y tomar las armas para, con voluntad, revivir el movimiento iniciado en Maracay el 1° y poner fin al sistema de gobierno presidido por el general Marcos Pérez Jiménez, que apuntalado por la Seguridad Nacional se autoproclamada el gobierno de las Fuerzas Armadas, pero sin los militares. 

La historia se presenta siempre activa y real, cuando existen personajes actores que pueden contarla, aunque sabemos que no es irreal, el que siempre la escriben los vencedores. También es real, que durante los últimos 18 años nos trataron de vender la historia de una “revolución” sin vencedores, producto solo de la palabra ensalzada de mentiras y ataques malsanos al quehacer, de los que si luchamos por lograr esta democracia. 

La historia no puede cambiarse hoy tan fácilmente con la revolución de las comunicaciones. Es de necios pensar, como han pensado los revolucionarios de los pasados 60 años, donde viejos y jóvenes han aunado su ignorancia supina, para creer que lo mesiánico, los puede llevar a conclusiones políticas. Para ellos, el tiempo es nuevo pero la historia los confunde, por lo que no podrán cambiar los hechos. La democracia de hoy es la misma que quiso surgir en 1945, con la llamada Revolución de Octubre, que, como rebelión cívico-militar depuso al general Isaías Medina Angarita. 

Luego, los mismos personajes, entre otros Marcos Pérez Jiménez en el llamado golpe militar del 24 de noviembre de 1948, derrocaron el gobierno electo de Rómulo Gallegos. 

Fue el transcurrir de una historia militar de golpes y contragolpes en el siglo XX, donde los personajes del liderazgo político, si así pudiéramos llamarlo, se subrogaban el gobierno en nombre de las Fuerzas Armadas, hasta el surgimiento de Pérez Jiménez, luego del asesinato de su colega Carlos Delgado Chalbaud, hasta su derrocamiento del que creímos era el último golpe de Estado, el 23 de enero de 1958. Chávez y su grupo nos confirmaron que estábamos equivocados. 

La lectura de una entrevista efectuada por el periodista Tulio Hernández, al general Pérez Jiménez, publicada en septiembre de 2001, nos llamó a la reflexión sobre el pensamiento de algunos militares, quienes pareciera, que en el contacto con la generalidad profesional, sintieran una inflexión para considerarse como dotados de un poder de interpretación del colectivo, asumiendo el rol del liderazgo para insurgir en nombre de las FAN y luego, en nombre del pueblo. 

Dice el periodista: “El único momento de debilidad –al referirse a Pérez Jiménez- fue cuando le pregunté si había llorado alguna vez y me dijo que sí, que lo había hecho en enero del 58, cuando bajó a la base naval de Mamo y tuvo que meter preso a un grupo de oficiales que estaban conspirando. Lloró porque eran como sus hijos. Porque no entendía cómo le hacían eso a él esos jóvenes por quienes lo había dado todo, incluyendo el golpe, y por la institución militar, que era su tacita de plata, que él había contribuido a modernizar y profesionalizar contra «los chopo e’ piedra», los no profesionales que reinaron en las Fuerzas Armadas hasta los tiempos de Medina. Hacerle eso a él, que había construido el Círculo Militar para que los jóvenes oficiales no se sintieran a menos cuando los llevaran a las quintas con piscina del Country Club”. Cada quien que asuma su interpretación y comparación. 

Pero si algo queremos sacar como conclusión de lo que es la celebración del 23 de enero, o “el paradigma de ayer”, es comprender, que el fin del movimiento en el 58 y el que hoy se persigue pidiendo la salida, elecciones libre y nuevo gobierno; el apoyo a la Unidad Democrática, la confianza en los líderes que quieren el cambio, la confianza en el trabajo de la Asamblea Nacional, los venezolanos que también luchan en el exterior por ayudar a la recuperación y volver a su patria; los defensores y luchadores en las negociaciones para recuperar la confianza electoral, los jóvenes que ofrendan sus vidas por recuperar la libertad; las madres que también aportan su esfuerzo y amor materno para dar a sus hijos la mejor vida posible; los profesionales, los sindicalistas, los obreros, los estudiantes; en fin, todos los amantes del gentilicio, que ponen sus hombros, su mente y su corazón para lograr encontrar la patria perdida; esa patria que tanto duele como la teta de la madre que amamanta el producto de su empreño; y el dolor que sufren los hijos por su ese sufrimiento. 

Este 23 de Enero, es momento para recordar nuestro compromiso de recuperar y mantener la democracia, ya que quiérase interpretar o no, tenemos una democracia enferma de “comunismo” disfrazado de “socialismo del siglo XXI”; hoy con un gobierno perverso que no escatima esfuerzo ni oportunidad para engañar al pueblo con mendrugos como el “carnet de la patria” y la bazofia perversa de la pretendida adoración a quien trajo los vientos de estos males. 

En este momento, 63 años después de aquella fecha, insuflamos el patriotismo a todas las fuerzas vivas del país, incluyendo a las fuerzas armadas, para que mediante los valores y derechos democráticos que nos da la Constitución, rechazando el sistema totalitario y atrasado, recuperemos los valores patrios con la inquebrantable decisión surgida en esa fecha, de vivir para siempre en paz y en libertad. 

No es fácil asimilarlo, pero solo en UNIDAD y en armonía podremos recuperar esa democracia en paz que logramos en 23 de enero de 1958.

Enrique Prieto Silva
enriqueprietosilva@yahoo.com
@Enriqueprietos
Venezuela

ROMÁN IBARRA, VOLVER AL VOTO

Está circulando en las redes sociales un importante documento-exhortación dirigido a toda la sociedad, para sensibilizar acerca de la necesidad de retomar el camino electoral como herramienta necesaria para reencontrar a todos los venezolanos, hoy extraviados tras la multiplicidad de ¨ensayos¨ lamentables y equivocaciones recurrentes de la dirección política de la oposición desde la anterior Asamblea Nacional. 

El documento de marras está acompañado por luchadores sociales; intelectuales; políticos; profesionales, y ciudadanos del quehacer nacional cotidiano, preocupados por el deterioro de la vida de los venezolanos bajo la dirección de un gobierno insensible; errático; abusador, y violador de sistemático de derechos de toda índole, pero que al mismo tiempo sabe que puede hacer eso y más, porque no tiene contención que le obligue a frenar o reflexionar. 

La falta de contención, y freno ocurre porque quienes han dirigido a la oposición, en su afán de alcanzar el poder de manera irreflexiva e inmediata, han torcido la voluntad de los venezolanos que creemos en la vía electoral, para decidir por su cuenta y sin consultar a nadie, el camino de la guerra y los golpes de estado que tantas vidas, cárceles y descrédito ha costado, y no precisamente el de sus promotores. 

La falta de contrapesos al poder abusivo del oficialismo, tiene que ver con la equivocada y recurrente abstención electoral de la oposición bajo ardides falsos, y la repetición de frases hechas y lugares comunes (Maduro vete ya; dictadura no sale con votos; todas las opciones están sobre la mesa, y debajo también; votas , pero no eliges, o el solos no podemos), que reflejan la incapacidad de esa dirigencia, y auspicia el poder desmedido del gobierno de Maduro, lleno de imperfecciones, y atropellos contra los venezolanos. 

Ahora, luego de la frustración sembrada en la población con la abstención reiterada y la estafa que supuso la inútil ¨Consulta Vinculante¨, ahora algunos cambiaron repentinamente el discurso hacia el camino electoral porque varios de ellos aspiran a lanzarse como candidatos a Alcaldes; Gobernadores; Concejales, o Diputados a los Concejos Legislativos Regionales. 

Lo grave es que lo hacen como el que no ha roto un plato, sin dar explicaciones de su conducta irracional a favor de la abstención, sin pedir perdón a los venezolanos a quienes indujeron al error, y sin rendir cuentas de los millones de dólares recibidos en ayuda internacional, lo cual, genera muchas suspicacias, pues se podría pensar que más les conviene seguir medrando como opositores mantenidos en exilio dorado por esa ayuda internacional, y administradores de los recursos de empresas venezolanas incautadas por los gobiernos aliados en el mundo.

En medio de todo ese panorama obscuro, la sociedad toda que vive en suelo venezolano, soportando miserias y tratando de sobrevivir en una economía hiperinflacionaria y creadora de hambre y muerte; y de manera paralela, la diáspora en el exterior supera los cinco millones de compatriotas tratando de adaptarse y sobrevivir en lugares difíciles, y no siempre solidarios. 

Debe promoverse una nueva dirección política de la oposición sin exclusiones, ni vetos. Integrar una dirección democrática, que rinda cuentas y evite cualquier forma de persecución contra quienes sostuvimos siempre la ruta electoral como la alternativa más coherente para enfrentar al gobierno. Se trata de recomponer la fuerza opositora con inclusión, y no al contrario. Respetar la ayuda internacional, pero no dejarse dirigir desde afuera, ni renunciar a la lucha electoral. 

Por todas esas razones, necesitamos un camino que nos agrupe a todos tras la ruta electoral, como única vía posible para avanzar, y potenciar las aspiraciones de crecimiento de la sociedad. Sugiero acompañar esta iniciativa, y con ella intentar concitar la atención de toda la sociedad. Vale.

Roman Ibarra
romanibarra@gmail.com
@romanibarra
Venezuela

viernes, 22 de enero de 2021

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ SÁBADO 23/01/2021


OFELIA AVELLA, EXPERTOS EN HUMANIDAD

Esta expresión tan bella, “expertos en humanidad”, es propia de Juan Pablo II (1985). Con ella instaba a las Conferencias Episcopales de Europa a conocer a fondo el corazón del hombre. Esto supone siempre un acercamiento a sus alegrías y sufrimientos, a sus angustias e incertidumbres, para poder así dar razón de una esperanza que sostenga con fuerza en el caminar de la vida. Sobre todo en esos momentos difíciles en los que podemos no saber cómo abordar lo que sucede. 

Iniciamos un año incierto, en medio de muchas dudas sobre nuestro futuro rumbo. Es lógico que sintamos que estamos lejos de la modernización que han logrado otros países, pero ser testigos de tantas iniciativas y capacidad de lucha en muchos venezolanos, debería llevarnos a pensar que nuestras circunstancias nos brindan la oportunidad de ser expertos en humanidad. Hay cosas que no se aprenden en los libros, sino en la vida misma: esa otra escuela que, a la larga, da otro tipo de título. En tiempos como estos, en los que se nos puede imponer que el país es un tremendo fracaso, nos haría mucho bien reflexionar sobre qué fortalezas concretas tenemos, qué otras podemos adquirir y en qué podríamos hacernos “expertos” precisamente en virtud de las circunstancias que vivimos. 

La experticia de la que hablo tiene que ver con el hecho de ser “más humanos”: más conocedores del corazón del hombre (empezando por el nuestro). En el país hay experiencia de mucha violencia, pero también la hay de solidaridad. Hay muchos “pequeños redentores” (Ignacio Larrañaga) asociándose por amor a iniciativas que buscan ayudar a los que más lo necesitan. Sabemos bien que llevando comida a quienes no pueden adquirirla; un poco de compañía a quien está solo o una rudimentaria atención médica a quien está enfermo no “resolvemos” propiamente nuestros grandes problemas, pero pienso, sin embargo, que es así como se abre el camino de la esperanza. Es nuestra vía para advertir que somos interdependientes. 

El realista, dice Gabriel Marcel, está abierto a lo que las circunstancias le ofrecen. Por enfrentar la realidad cruda y desnuda de artificios, se adiestra a estar disponible y dispuesto a dejarse tocar por los acontecimientos, por las personas, por toda llamada concreta que hace la vida. Solo se “espera” lo que no se posee; por eso la esperanza tiene que ver muy directamente con la apertura a lo real: no a lo que yo tengo en mente a priori, pues “lo mejor” que cabe esperar es un don que se otorga a quien se abre desde la nada (desde la desposesión). De aquí que la esperanza, la verdadera (la que no radica en esperar bienes efímeros), exige intimar con lo real patente: con lo que de verdad es y con lo que de verdad somos. 

Esto real, en el país, son todas las carencias con que nos enfrentamos día a día; todas esas limitaciones que no podemos ocultar. Es lo que no se elige, sino lo que sencillamente es. En medio de nuestras caóticas circunstancias nos cruzamos día a día con personas, pues eso es lo que hay en una sociedad. Es lo que ante todo se pone de relieve en una desestructurada, como la nuestra, muy parecida a una de posguerra. Por eso pienso que nuestra más profunda oportunidad es la de ser más interiores y espirituales: personas con un hondo sentido de la vida; de lo esencial; de lo que sustenta todo lo efímero. 

En el mundo espiritual, las cosas mínimas coinciden con las máximas (Nicolás de Cusa); por eso, ante la destrucción que evidenciamos sí cabe esperar un futuro distinto, una especie de exaltación, pero solo desde la reconstrucción de nuestras intimidades: núcleo en el que anidan “todas las potencialidades” (Ignacio Larrañaga); esas de las que nacerá el país que anhelamos. Si a este hundimiento llegamos por ser una sociedad débil y tal vez superficial, de esto podremos salir más fuertes y profundos, si nos atrevemos a ser realistas. 

La experiencia de solidaridad nace de una connaturalidad con las circunstancias del otro, pues cuando se sufre y se ama, se entiende el dolor quien es como yo. Situaciones como la nuestra nos invitan a trascender, a abrirnos al prójimo, y solo en la apertura nace la esperanza, pues esta dice relación a lo que no se tiene y se recibe, por tanto, como un regalo. Podría decirse, de alguna manera, que la esperanza viene de afuera; no nos la auto-concedemos: brota en nosotros como una convergencia de la apertura y el don. El hambre de trascendencia, de un amor más alto, es una exigencia real de nuestra intimidad, pero sin apertura a lo real, no hay gracia: porque esta se regala a quien sabe que no la tiene. 

Por eso, si queremos un mejor país, debemos empezar por trascendernos a nosotros mismos, pues del ostracismo solo deriva la desesperación, la frustración existencial y la tristeza. La conexión con el prójimo, con ese que sufre lo mismo que yo, moviliza a actuar porque nos implica con la realidad y de este contacto nace la esperanza: la confianza en que los cambios son posibles. Nuestro desastre oculta, en lo más íntimo, grandes potencialidades. 

Veo este tiempo como una oportunidad para ser más realistas,  porque como dice Marcel, «el pensamiento está ordenado al ser como el ojo a la luz» (Ser y tener) y en nuestro entorno, lo que es brilla: es inocultable. El desierto, esta especie de tierra talada en que vivimos, es una llamada a descubrir el “yo” más íntimo; ese algo divino en el rostro del otro y tras ellos, ese amor más grande que nos sostiene. Así, aunque necesitamos de medios materiales, nuestra situación actual nos ofrece la oportunidad de experimentar (desde las carencias) que el verdadero sufrimiento, como decía Viktor Frankl, es el de una vida sin sentido; el de una vida que no logra orientarse bien por desconocer cómo lograrlo. Los bienes materiales son medios y consecuencias: nunca fines en sí mismos. 

La experiencia de la propia limitación (física y psicológica) hace bien al alma, porque en momentos así, de impotencia, sentimos también, paradójicamente, un hambre de infinitud que no sabemos discernir de dónde nace. Es un buen tiempo para descubrir que no es humillante pedir ayuda al cielo, pues en la debilidad se manifiesta la fuerza de Dios; experiencia necesaria para que nuestra política se torne en “existencial”: en una actividad mucho más profunda y de envergadura; capaz de ofrecer a los venezolanos un futuro con contenidos hondos: que den ganas de vivir y trabajar, por nosotros y la próximas generaciones. 

En su libro Homo viator, Marcel cita a Gustavo Thibon, quien alude a la necesidad de crecer hacia dentro, en vida interior, para encontrar el verdadero significado de nuestros esfuerzos diarios: “te sientes constreñido. Sueñas evasión. Pero defiéndete de los espejismos. Para evadirte no corras, no huyas. Más bien excava este lugar estrecho que se te ha dado: allí encontrarás a Dios y todo. Dios no flota sobre tu horizonte, duerme en tu espesor. La vanidad corre, el amor excava. Si huyes fuera de ti mismo, tu prisión correrá contigo y se estrechará con el viento de tu carrera: si te adentras en ti mismo, ella se ensanchará en paraíso”. 

En breve, lo que no se posee se nos entrega como un regalo después de invitarnos a la personal donación. De esta apertura a la realidad nace la esperanza. 

Ofelia Avella
ofeliavella@gmail.com
@ofeliavella
@ElNacionalWeb
Venezuela

CARLOS BLANCO, EL PODER ESTÁ EN TODAS PARTES

1.- La semana pasada Alberto Ray, José Gustavo Arocha y quien esto escribe, lanzamos un informe que pronto estará disponible en las redes sociales sobre la situación de Venezuela desde una perspectiva novedosa. Ray es consultor senior en Seguridad y Riesgos Emergentes y especialista en Análisis Estratégico de Riesgos; por su parte, Arocha es especialista en Desarrollo Organizacional, licenciado en Ciencias y Artes Militares, investigador senior en el Centro por una Sociedad Libre y Segura, además de articulista en temas de Seguridad Hemisférica. Juntos constituimos el The Risk Awareness Council (TRAC), una organización no gubernamental y sin fines de lucro, creada para el estudio y divulgación del conocimiento sobre riesgos políticos y de seguridad que emergen de la complejidad del mundo globalizado y que impactan al continente americano.

2.- En este primer informe, titulado “Esto es Venezuela, entre la estabilización y la amenaza de un Estado en disolución”, abordamos un tema crucial que sostiene que a “diferencia de períodos previos de la historia en los que las Fuerzas Armadas eran factor preponderante en la sociedad venezolana; en la actualidad son las redes ilícitas, junto con los actores externos estatales y no estatales, el nuevo centro de gravedad del poder y quienes mantienen al régimen de Maduro al mando”. Esta situación genera una fragmentación y posterior articulación del poder. Como allí  afirmamos, “el poder en Venezuela está compartimentado en una compleja y entramada red militar, política y criminal, que actúa como sistema de disuasión, propaganda y represión, y tiene como uno de sus objetivos impedir la acumulación de una masa crítica interna que conduzca a un cambio de régimen, a pesar de que más de 80% del país desea la salida de Nicolás Maduro y su entorno del poder”.

3.- En un autoritarismo tradicional, el poder está organizado en las instituciones del Estado aunque apele a instrumentos paraestatales. En el caso venezolano hay una confluencia del “crimen organizado transnacional, las redes terroristas globales y otras amenazas transregionales” que “utilizan al país como centro de operaciones logísticas para su beneficio… Los actores ilícitos globales y la tiranía de Maduro, mediante la conformación de un canal basado en recursos provenientes de economías criminales (narcotráfico, minería ilegal, contrabando), facilitan el uso de herramientas de conflictos asimétricos que tienen como objetivo expandir su área de influencia y asegurar la permanencia de la tiranía en el poder”.

4.- Así se constituye un nuevo tipo de poder. El tradicional es un poder estructurado, ejercido desde instituciones y con fundamentos legales que, en el caso de las dictaduras, se acomodan a conveniencia. Este nuevo poder es un “Sistema Adaptativo Complejo” que funciona en forma de redes interconectadas, ejercido desde múltiples nodos de gran plasticidad, cada una con sus jefes que se contraponen, equilibran y coordinan en caso necesario. En cada espacio hay varias de estas redes interconectadas que actúan bajo el comando de algún militar de la causa, algún jefe político o jefe de banda paramilitar.

5.- El núcleo básico de organización lo proporciona la estructura militar: las REDI, las ZODI y las ADI. Las Regiones de Defensa Integral son ocho, las Zonas Orgánicas de Defensa Integral coinciden aproximadamente con los estados y las Áreas de Defensa Integral aproximadamente con los municipios. En estas últimas se da la confluencia entre la estructura “oficial” militar y los cuerpos políticos y paramilitares (colectivos, guerrillas, bandas de narcotráfico y de explotación minera) que tienen sus propios comandos, aunque obedecen a la estrategia de “defensa integral” del régimen.

6.- Esta estructura tiene autoridades plurinacionales; en ellos coinciden venezolanos, cubanos, rusos, iraníes y otros colaboradores de la tiranía, cuyo objetivo es el mantenimiento del comando y control, así como el diseño de operaciones domésticas y externas con tal propósito. Hay un sistema de equilibrios importante en el cual se ponen a competir –y de ser necesario se anulan entre sí– las ramas de la represión; por ejemplo: Guardia Nacional vs Ejército; Sebin vs Dgcim; Policía Nacional vs policías regionales, FAES vs Cicpc, entre otras rivalidades.

7.- Como se observa, es un dispositivo de alta complejidad; si no se le entiende, no se le puede combatir; menos aún si no se consideran todas las capas que lo constituyen y de la cual la represiva es solo una de ellas. Estos temas son los más relevantes para entender de qué va una corporación criminal en el poder.

Carlos Blanco
carlos.blanco@comcast.net
@carlosblancog
Venezuela

TRINO MÁRQUEZ, EL BUEN INICIO DE LA ERA BIDEN

Uno de los grandes desafíos de Joe Biden consiste en acabar y superar lo que podríamos llamar la cultura Trump, basada en la pugnacidad permanente, la confrontación, el desprecio por el adversario, el supremacismo blanco y el aislacionismo, en plena etapa de despliegue de la globalización y la revolución informática, que han desbordado las fronteras nacionales. Biden debe convertir esa pesadilla que fue Trump, en una nota de pie de página; en un accidente que puede olvidarse con rapidez.

Su discurso de toma de posesión se colocó en esa línea. Había quienes esperaban que se refiriera a los grandes problemas del planeta en la actualidad. No fue así. Dada la situación existente en Estados Unidos desde algunos meses antes de las elecciones de noviembre, el nuevo Presidente de Estados Unidos  tenía que abordar, a partir de una visión general y estratégica, la compleja encrucijada en la que se encuentra la sociedad norteamericana. Así lo hizo. 

Trump deja un país dividido y polarizado, en el cual el 6 de enero hubo un intento fallido de golpe de Estado. Deja una sociedad enrumbada  hacia una eventual  guerra civil. Allí existen más armas de fuego que población, muchas de las cuales se encuentran en manos de ese sector que  simpatiza con el expresidente, precisamente el más agresivo y belicoso. Washington fue militarizada para la transmisión de mando. Parecía una ciudad en guerra. En ese ambiente erizado, las palabras del nuevo mandatario tenían que dirigirse a desactivar la bomba solo mata gente colocada por Trump en los cimientos del sistema institucional. 

Biden dijo en su discurso inaugural: “prevaleció la democracia”. “Querían expulsarnos de El Capitolio, pero no pudieron”. En efecto, fue así. Luego de un breve parpadeo de algunas de las figuras más importantes del Partido Repúblicano, estos recompusieron sus planos e hicieron prevalecer los intereses de la democracia en un Estado federal tan complejo como el estadounidense. Mike Pence -el vicepresidente, tratado siempre como segundón por el empresario convertido en jefe de Estado- se le insubordinó en el momento preciso. Se negó a desconocer la decisión de los colegios electorales que habían ratificado la victoria inobjetable de Biden. El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, también se distanció de Trump en el momento crucial. Ahora lo señala como instigador de los bochornosos hechos ocurridos en El Capitolio. El ala más moderada de los republicanos decidió no acompañar al presidente saliente en esa aventura tan temeraria y peligrosa como era descalificar los resultados de las elecciones del 3 de noviembre. Prevalecieron los intereses nacionales sobre la insensatez de un megalómano, que no sabe cómo manejar la frustración, y anda por la vida tratando de imponer su criterio sobre la opinión de la mayoría.  

Insistir en la importancia de la “unidad nacional” estuvo entre los hilos conductores de la alocución de Biden. Su diagnóstico fue breve, preciso e inapelable. La sociedad norteamericana solo ha estado cohesionada durante períodos muy breves. Luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial. En algunos momentos de la Guerra Fría, especialmente cuando la Crisis de los Misiles en octubre de 1962. Sin embargo, la nota dominante ha sido la división entre blancos  y negros; entre el mundo rural y el mundo urbano; entre inmigrantes y nativos; entre quienes se apañan con la globalización y quienes creen en el nacionalismo a ultranza. Trump subrayó estos contrastes. Los alimentó. A la población negra la despreció y agredió. Esa fue una de las causas fundamentales de su derrota. Ahora a Biden le corresponde curar las heridas que las fracturas han provocado, como él mismo lo señaló en sus palabras. Tiene que recomponer la nación, no a partir de esos pedantes y odiosos slogans Make America Great Again o America First, sino del reconocimiento  de que Estados Unidos se convirtió en un país segmentado, atravesado por desigualdades y contradicciones enormes, que ponen en peligro la posibilidad de emprender proyectos nacionales  de largo alcance. 

Ahora, habrá que ver cuáles son las primeras medidas que Biden anuncia con relación a América Latina y a Venezuela. Por ahora, la oposición ha sido muy bien tratada. Juan Guaidó fue reconocido como líder por Anthony Bliken, el nuevo Secretario de Estado; y Carlos Vechio estuvo presente en el acto de juramentación, invitado por el nuevo Presidente. 

El discurso de Biden no estuvo dirigido al mundo. No fue urbi et orbi.  Se centró en la reconciliación, la lucha contra los enemigos de la democracia y los factores que conspiran contra la unidad nacional. Todo su esfuerzo, dijo, estará colocado en rehacer la unidad de Estados Unidos. La crisis desatada por la Covid-19, inevitable de tratar, fue tocada tangencialmente. Ya vendrán los anuncios. 

¡Qué bueno ver de nuevo a un político profesional de larga y probada trayectoria asumir la presidencia de Estados Unidos! Los forasteros autoritarios y megalómanos solo causan grandes daños a los países que gobiernan.

Trino Márquez Cegarra
trino.marquez@gmail.com
@trinomarquezc
Venezuela

JOSÉ RAFAEL HERRERA, LA LÓGICA DE LA PERVERSIÓN

El lenguaje es mucho más que el sonido hueco de palabras que han sido vaciadas de todo contenido. O que la combinación de formas meramente instrumentales. En él hay un conjunto de nociones y conceptos cultural e históricamente establecidos que van moldeando el laberinto del tiempo del ser y de la conciencia sociales. Es, se puede decir, el trabajo acumulado del Espíritu. En sus pliegues hay todo un sistema de creencias, opiniones, presuposiciones y prejuicios –no pocas veces anacrónicos, sin contexto–, de los más diversos modos de percibir y actuar. En el lenguaje, pues, se haya presente toda una Weltanschauung, una hermenéutica del mundo, una manera, más o menos disgregada, de percibir la vida. De suerte que, aunque no se sepa ni se diga explícitamente, el lenguaje no es ni neutral ni inocente. No obstante, y a consecuencia de su condición acumulada, esa Weltanschauung suele ser resultado de determinadas circunstancias. Muchas veces es irregular e intermitente, y pertenece, simultáneamente, a una multiplicidad de formaciones sociales, similares a las cortezas o capas que, una tras otra, van recubriendo con los años el tronco de los árboles.

Como ha afirmado Gramsci –no la representación del deformado santón de las consignas superficiales, mártir de los usos y abusos a conveniencia del trasnocho gansteril, ni el Chucky, figurado monstrito perverso y maquinador que se imagina el conservatismo de fanfarria, desteñido, constipado y estirado, sino el filólogo y filósofo, lector de Labriola, Croce y Gentile, el brillante académico de la universidad de Torino y distinguido político antifascista–: “Quien habla solamente en dialecto o comprende la lengua nacional en distintos grados, participa necesariamente de una concepción del mundo más o menos estrecha o provinciana, fosilizada, anacrónica en relación con las grandes corrientes que determinan la historia mundial. Sus intereses serán estrechos, más o menos corporativos o economicistas, no universales. Si no siempre resulta posible aprender más idiomas extranjeros para ponerse en contacto con vidas culturales distintas, es preciso, por lo menos, aprender bien el idioma nacional. Una cultura puede traducirse al idioma de otra gran cultura, es decir, un gran idioma nacional históricamente rico y complejo puede traducir cualquier otra gran cultura; en otras palabras, puede ser una expresión mundial. Pero con un dialecto no es posible hacer lo mismo”. Se trata de una frase que no solamente permite comprender la relación entre lenguaje y cultura, sino, además, el significado más hondo de la pobreza espiritual que puede llegar a afectar a toda la sociedad. 

Qué significado puedan tener expresiones como democracia, razón, libertad, independencia, ética o paz, por ejemplo, depende en gran medida de la capacidad que tenga la población de “traducirlas” correcta y adecuadamente, es decir, en un sentido no “estrecho” –mezquino– o “provinciano”, como observa Gramsci, sino en su significado universal, el cual solo puede ser universal en tanto y en cuanto se corresponda con el devenir de la historia concreta. En este sentido, también las formas universales abstractas son un modo provinciano de concebir lo universal. Es una representación “mala” –de mala calidad, como dice Hegel– de lo universal. Una totalidad exenta de partes no es una totalidad, es una parte. Y lo mismo sucede con un universal que carece de particularidades: no es un universal. Es, en todo caso, una particularidad con pretensiones universales. 

La instrumentalización del lenguaje es una de las mayores conquistas de la racionalidad técnica que deriva directamente de la reflexión del entendimiento abstracto. En la medida en la cual el lenguaje de una sociedad va perdiendo sus referentes, sus contenidos histórico-culturales, su ethos, ésta se va haciendo cada vez más abstracta, más dependiente y pobre. Se puede medir la pobreza espiritual de una determinada formación social por medio de la constatación de la pobreza de su lenguaje. Una población pobre de Espíritu es una población fácilmente manipulable, dominable, heterónoma, triste, impotente. Debe recurrir a la evasión de la realidad “por otros medios” para poder soportar el peso de sus incontestables desdichas. Es, en una expresión, una población signada por la irracionalidad. No es que “la razón” se encuentre de un lado y la “sin razón” del otro. Para el gansterato, lo mismo que para sus distintos, “el lado correcto de la historia” es el “suyo”, cabe decir, el de cada posición correspondiente. Este es el modelo característico de la racionalidad instrumental que se vende como “ciencia”: la pobreza constitutiva, inmanente, de la razón ilustrada. No hubo mayor acto de “racionalidad” –desde el punto de vista de la perspectiva fascista, que ya había devenido lenguaje oficial del pueblo alemán– que la llegada al poder del Führer. Y fue así como la suprema razón, decretada por la Ilustración, terminó produciendo la abominable irracionalidad de Auschwitz. La ficción de la razón instrumentalizada consiste en el hecho de presentarse como la gran tabla de salvación frente a la irracionalidad, ocultándola en sus entrañas. La irracionalidad inherente al gansterato chavista –y la pobreza que está obligada, tanto material como espiritualmente, a imponer como “cultura”– es hija legítima de una racionalidad y de un lenguaje absolutamente vaciados de contenido, meramente formales, técnicos, metodológicos, instrumentales, publicitarios. Sus “modelos” y sus “políticas”, lo mismo que sus continuos “motores” –todos ellos, chatarra efímera, cohetones de un instante que se repite sin cesar–, se sustentan en una “razón” que no solo no es racional sino que se tiene que imponer por medio del miedo y de la más brutal violencia y represión, en nombre de los “sagrados principios” de la “razón de Estado”. 

José Rafael Herrera,
jrherreraucv2000@gmail.com
@jrherreraucv
Venezuela

ANTONIO J. MONAGAS, LAS MANCHAS DE LA HIENA

Se dice que, antes del diluvio, los animales exhibían una piel que no la percudía ningún elemento extraño a su ámbito de vida. Cada especie, gozaba de colores que le eran absolutamente propios. Nada lo alteraba. Aunque por razones de sobrevivencia, debían luchar –cuerpo a cuerpo- con otros más fuertes o ágiles. Sin embargo, nada desteñia, afectaba o manchaba su piel. Los blancos, eran blancos. Los verdes, lucían sólo su profuso color. Los amarillos, igualmente. Y así, sucedía. Las rayas o trazos que podían camuflar su presencia o confundir su acecho al momento de saciar su hambre, no eran razón de cambio del color primigenio. Así lograron conservarse hasta un cierto momento.

Existen distintas leyendas que cuentan cómo la piel de muchos animales, cambió. No sólo de color. También de textura y consistencia. Hay una leyenda que, particularmente, habla de un cóndor, de gigantesca envergadura, que invitó a una hermosa y educada hiena a una fiesta en lo más alto del cielo. Era una hiena de un plácido color blanco marfil. Para llegar rápido y seguro, el cóndor debía llevarla agarrada de sus enormes y seguras garras. 

Algo dudosa, pero emocionada por la atracción que generaba tan seductora invitación, la inquieta y risueña hiena terminó aceptándola. Aunque no tenía idea del lugar del cielo al que podría ir. Imaginó que sería el que quedaba arriba de su sabana. Pero no fue así. La parte a la que refería la invitación, era más lejana. 

El motivo de la invitación, era una celebración cuyo acto central consistía en un sacrificio para rendir pleitesía al Astro Sol. Y el pensado del inmenso cóndor, era sacrificar a la bien portada hiena. Pero ésta advirtió la treta y se dio a la fuga antes que los asistentes notaran su presencia. Esto facilitó la escapatoria. 

Debió sobornar a un guardia que celosamente, cuidaba que nada arruinara su trabajo. Fue el momento para que, a cambio, el centinela le pintara rayas a la bonita hiena. Más por la envidia del color que poseía, que por otra razón. 

A partir de entonces, quedó feamente manchada. Tanto su especie como otras especies animales, debieron pagar el atrevimiento de la hiena. Esta, por frívola, curiosa y cándida, hizo que el inexorable destino aplicara aquella sentencia que reza: “justo por pecadores”. 

¿Dónde la política se hizo del problema de la hiena?

Es exactamente el problema que salpica al mundo de la política. Por culpa de algún imprudente, que siglos atrás cometió el mismo exabrupto de la hiena. 

Hoy en día, quienes ejercen el oficio de la política, son sospechosos de corrupción. En cualquiera de sus opciones o niveles de intromisión, intervención o dedicación. O sea, son individuos manchados, curtidos, estampados o señalados por causa del hecho en cuestión. 

Generalmente, son personas sin la preparación necesaria para ejercer la política. O bien, formadas en andanzas de calle o de pasillo. O porque están sedientos de poder para satisfacer vicios reservados. O rebeldías estancadas. Son casi siempre, personas carentes del conocimiento que demanda la gerencia política. Muchos con resentimientos acumulados. Soberbios de personalidad. Con ínfulas de militar irreverente. O con deseos de embucharse económicamente a como dé lugar.

Y esta situación la acusa la clase política, con escasa excepciones, indistintamente de la ideología política a la que se acoge. Embarga por igual a unos y a otros. Estos problemas recaen sobre cualquier grupo o factor político. Podría inferirse que las crisis que padece todo ejercicio de política, resultan de causas que por igual son múltiplos del mismo divisor. 

Las diferencias entre adversarios, no estriba tanto en discursos de promisorias ofertas, como en el estilo que marca el ejercicio político demostrado. Bien porque se asocian con estamentos que detentan una mayor o menor capacidad ante el manejo político de la incertidumbre. O porque se vinculan a instancias más o menos aprehensivas de las realidades en las que se suscribe el accionar político. 

Por rivales que estos actores políticos puedan ser o parecer, siempre se encontrarán con dificultades bastantes semejantes. No sólo de naturaleza económica y social. También de razón política. 

En el fragor de tan complicada situación, la discrepancia reside en que unos pueden sumarle o restarle algunos conocimientos o experiencias. Y de suceder, es posible que no se opere cambio alguno en la esencia del problema. 

Por eso, el prolegómeno de esta disertación partía de la explicación que marca la diferencia de los animales antes y luego del diluvio. La leyenda de la hiena que sufre el manchado de su piel, vale para evidenciar los problemas que su imprudencia le marcó a ella y a su especie. 

El hombre, “animal político”

Esta referencia, persigue ilustrar la racha de acusaciones que recae sobre el politiquero. Por la silente complicidad que generalmente se da, no sólo, entre miembros de un mismo grupo o partido político. También, entre pares políticos de distintos movimientos o sectores políticos. Tanto de una tendencia, como de otra. 

Esto ha devenido en una vertiginosa multiplicación de muchos conciliábulos políticos. En todas las direcciones posibles. Es así como actúan sin prestar mucha atención de las leyes y los límites que en medio de situaciones ambiguas, esquivan fácilmente. 

Estos factores políticos, sus protagonistas, no se juegan otra cosa que no sea lo que sus conveniencias demanden en cualquier instancia de poder. Más, cuando su actitud de soberbia, lleva a hacerles creer que su superioridad está por encima de todo. 

La desenfrenada rivalidad que pareciera fracturar sus complicidades, lejos de desvincularlos como factores políticos, aglutina los esfuerzos de afianzarse a razones que justifiquen su lucha por el poder político. A pesar de todo lo arriba aludido, la teoría política ha hablado de la necesidad de consolidar las capacidades políticas que apuestan al poder. Elevar la eficacia del ejercicio político, es el objetivo. Pero esto se alcanza en situaciones donde el poder se comparta. He ahí la dificultad. Justo es el detalle que no logra absorberse como razón para superar en sana convivencia las diatribas que han deformado el ejercicio de la política. Más aún, en realidades enredadas a consecuencia del subdesarrollo que se padece. 

Es la razón para aducir el problema que sufrieron aquellos animales cuyo color cambió. Incluso sus rasgos y modos de vida. Respecto de la hiena de la leyenda, la naturaleza hizo que perdiera su color de principio. Su descendencia es oscura. Además, rayada o manchada. Asimismo, carroñera, peligrosa y depredadora. Y acá viene la analogía. 

A juicio de Aristóteles, el hombre es un “animal político” (zoon politikón). Lo refirió así, al situarlo respecto de la dimensión política y social bajo la cual vive. Sin embargo, su desprendida apetencia por poder político lo encamina por rutas apartadas del civismo y la moralidad. Es ahí donde califican aquellos politiqueros que no miden las consecuencias de sus actos. Sólo por el afán de encajar en posiciones de poder. 

Es ahí donde es posible comparar la desesperación que despierta el poder, con la actitud de la hiena. Y tanto como existen ciudades infectadas de animales indóciles por su condición salvaje, asimismo existen realidades contaminadas por politiqueros insaciables de poder. Hombres manchados por un poder corrupto que corrompe. Comportamiento éste que ha asemejado el politiquero con la hiena. Caso inspirado en el problema que caracterizó la condición de carroñera, cruel y depredadora suscitada a consecuencia de lo que causó que aparecieran las manchas de la hiena. 

Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Venezuela

JESÚS ELORZA, UN NUEVO 23 DE ENERO

En el mes de enero de cada año, Pedro en su hogar le recordaba que en este 2021 se cumplen 63 años del proceso que puso fin a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez; régimen que gobernó Venezuela entre 1948 y 1958, suprimiendo las libertades individuales y políticas a través de la censura a los medios de comunicación, la represión de la protesta y el encarcelamiento y asesinato de miles de disidentes. 

Su hijo Juan, siempre lo escuchaba con mucha atención sobre el desarrollo de esos acontecimientos y, a partir del 2002, comenzó a relacionar los acontecimientos políticos, económicos y sociales que vivía el país con la dictadura perejimenista. 

Una mezcla de presente y pasado despertó en él su imaginario pensamiento para vislumbrar «un nuevo 23» que permitiese salir del actual régimen dictatorial que detenta el poder. 

En primer lugar, destacaba el símil entre el plebiscito convocado por el gobierno el 15 de diciembre de 1957 y el proceso electoral fraudulento realizado el 6 de diciembre del 2020 para elegir los diputados a la ilegítima Asamblea Nacional. Ambos procesos, pensaba Juan, solo buscaban perpetuar a un régimen dictatorial. 

Luego, no podía dejar de pensar que el 1 de enero de 1958 se produce la primera rebelión castrense en contra de la dictadura. Aviones de la Fuerza Aérea Venezolana surcan el cielo de Caracas como parte de una asonada para derrocar al gobierno. La revuelta es sofocada y el régimen aumentó las acciones represivas de la Seguridad Nacional (policía política) contra militares y civiles. En su imaginario, Juan piensa en la acción de Oscar Pérez inspector del Cicpc que sobrevoló el cielo de Caracas en un ataque contra el ilegitimo TSJ.

Y en la actualidad, más de 250 militares se encuentran detenidos por «presuntas actividades conspirativas» y el Dgcim, FAES, PNB mantienen una política permanente de acoso y represión contra los miembros de las Fuerzas Armadas Venezolanas.

Viene a su memoria la Junta Patriótica que, el 3 de enero, emite un manifiesto clandestino, invitando a la unión popular y militar para restaurar la democracia en el país. Acción similar al llamado del presidente legítimo del país, Juan Guaidó que, acompañado por el G4 de los partidos políticos, hace un llamado a la unión del pueblo para lograr el cese de la usurpación, un gobierno de transición y elecciones libres. 

El 20 de enero se realiza la primera gran huelga contra el gobierno de Pérez Jiménez: la huelga de los trabajadores de la prensa, la cual se cumple a cabalidad. Desde la clandestinidad, la Junta Patriótica convoca a una huelga general para el día siguiente. 

El 21 de enero se produce la huelga general y en la calle estudiantes y civiles se enfrentan a policías en diferentes lugares de Caracas y el interior. 

En la actualidad, prácticamente el país se encuentra en un estado de huelga general, el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) registró un promedio de más de 1.500 manifestaciones mensuales en todo el territorio nacional. La diferencia es que el movimiento huelgario no tiene la organización y coherencia necesaria para plantearse la salida del régimen y solo se encuentra limitada a la búsqueda de reivindicaciones económicas o mejoras de servicios. Pero, cada día, se hace indetenible el camino a la búsqueda de la superación del régimen dictatorial. 

El 23 de enero, el pueblo en la calle logra la caída de la dictadura, por eso Juan en su imaginario presente-pasado, mantiene una firme esperanza en ver un amanecer de libertad y democracia con el surgimiento de un nuevo 23.

Jesús Elorza|
@jesuselorza|
@jesuselorza
Venezuela

jueves, 21 de enero de 2021

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ VIERNES 22/01/2021


AURORA LACUEVA, CALLE CIEGA DEL EXTRACTIVISMO

¿Nos convertiremos en consumidores pobres y productores marginales, dentro de una economía extractivista orientada a la exportación? Hoy, debido a la crisis económica que vivimos, no participamos mayoritariamente en el consumo exagerado de recursos que está deteriorando a la Tierra, y que es practicado por amplios sectores de otras regiones del mundo. En nuestro país la alimentación de muchos es deficiente, el gas y gasolina escasean, el servicio eléctrico es limitado, muchas fábricas trabajan a media máquina… En fin, pareciera que los problemas del dispendio de los bienes de la Naturaleza no nos atañen. Pero sí estamos involucrados.

Y es que, a fin de mejorar la economía, se puede caer en la supuesta “vía rápida” de consolidarnos como meros proveedores de energía y materiales, destinados a ese consumismo anti-ecológico de otras partes del planeta. Es el modelo de país extractivista y rentista, poco productivo, que vende fuera sus riquezas naturales y con el ingreso compra lo que otros sí producen. Tenemos petróleo, que hemos explotado por más de cien años, y es razonable que lo utilicemos de manera prudente como palanca de nuestro desarrollo. Mas quedarnos atrapados en el extractivismo sería nefasto. Los viejos campos de hidrocarburos livianos y medianos todavía pueden ayudarnos, paradójicamente, a salir del rentismo. Pero, por ejemplo, asumir “en grande” el proyecto del Arco Minero implica buscar oro, coltán y diamantes para exportar, destruyendo inevitablemente en el proceso extraordinarias selvas y valiosas culturas autóctonas. También, como pasa en otros países de la región, grandes empresas pueden interesarse por criar aquí ingentes rebaños de reses a fin de vender fuera su carne, talando bosques para que no cese en el llamado Primer Mundo una desmedida ingesta cárnica que lleva a muchos hasta la enfermedad. 

Un mejor camino es orientarnos en un marco de avanzada: enfatizando, por ejemplo, la venta de servicios expertos de la era digital, y desarrollando así una población de alta preparación y elevada productividad. Ello junto a la producción tecnificada de rubros básicos para nuestro consumo: alimentos, textiles y calzado, medicinas comunes… Y la mayor exportación de productos especiales como chocolate, ron, café gourmet, petroquímicos…

Aurora Lacueva
lacuevat@hotmail.com
Aurora Lacueva
@AuroraLacueva
@Unoticias
Venezuela

JULIO BELISARIO, LA HIPERTIRANÍA SE DERRIBA CON CLAMOR, ESCRITO ESTÁ.

La tiranía política convencional tiene tres componentes: un gobernante que dispone una acción destructiva y un espíritu de codicia. Esta tiranía se derriba pacíficamente neutralizando el gobernante y/o sus acciones mediante lucha y estrategias políticas convencionales. 

Existe otro tipo de tiranía excepcional e hiperdestructiva que oprime, mata y roba animada por un espíritu hipermaligno, que no se puede derribar con la estrategia convencional. Es obligante recurrir a una hiperestrategia espiritual que neutralice al poderoso espíritu maligno que gobierna al gobernante. 

¿Creen realmente los cristianos que la Palabra de Dios es la eterna verdad infalible, aún en política? Entonces deben saber que los gobiernos tiránicos particularmente opresivos y destructivos son ejercidos por Espíritus malignos contra los que pelean los ángeles de Dios. Se lo dijo (538 aC) el ángel Gabriel al profeta Daniel: "¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia" (Dn.10:20); y lo ratificó el apóstol Pablo:"Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes"(Efesios 6:12). Esto deben recalcarlo las Iglesias cristianas católica y evangélica de países gobernados por hipertiranías. Pero no lo hacen. 

La Conferencia Episcopal Católica en su Convención anual CXV del 7-11 de enero 2021, expidió su Comunicado: una reflexión eminentemente política y espiritual sobre la crisis y una invitación a reflexionar y orar. El Comunicado comienza con un mensaje de Dios al Estado de Judá (606 aC): "Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Dios, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón" (Jeremías29:11-13). 

Dios le anuncia a los gobernantes, sacerdotes, líderes políticos y pueblo de Judá, la enorme crisis sociopolítica y cautiverio que padecerían como disciplina por la desobediencia de su Ley (Ley Magna de los Diez Mandamientos, Ley Ceremonial, Ley Civil y Ley Política u Orden Político). Esta disciplina es un episodio mas del Plan político pendiente de Génesis 1:28: que los hijos de Dios sojuzguen: organicen y gobiernen los países de la tierra, según el Orden Político que elaboró en 1040 años: creó el pueblo hebreo con doce nietos de Abraham y sus esposas (72 personas que vivieron en Egipto de esclavos por 400 años y llegaron a ser 3.000.000); luego los liberó mediante Moisés; enseguida 40 años de peregrinaje en el desierto para dictar sus Leyes incluida la Ley política. Josué repartió la tierra prometida en 12 Regiones integralmente autónomas: una federación que funcionó a trancas y barrancas como un Estado federal de dos poderes(L y J) a cargo de los Jueces, en 300 años colapsó; y lo convirtió en un Estado federal descentralizado (EFD) monárquico constitucional de tres poderes (L,EyJ) independientes, con el primer Proceso Constituyente o ANCO (1050 aC) coordinado por el Profeta Samuel quien redactó la primera Constitución, Pacto Social, Acta de Derechos, o Leyes del Reino político, de la historia de la humanidad. 

Los políticos norteamericanos copiaron este proceso de la Biblia y fundaron EE UU con la primera Constitución (1787) de la era moderna, el país mas próspero de la tierra. Los políticos del antiguo Israel despreciaron el Orden Político de Dios y fueron disciplinados durante 2900 años con enormes crisis sociopolíticas, hasta que lo aceptaron y refundaron a Israel en 1948 como un Estado federal descentralizado democrático con gobierno parlamentario: un milagro de prosperidad.

Dios desea que sus hijos conozcan, obedezcan y cumplan su Orden Político y el mandato de Génesis 1:28, para darles prosperidad: "¿Qué pide Dios?(...) que guardes los mandamientos y sus estatutos(...)para que tengas prosperidad"(Dt10:12-13). Si los hijos desobedecen, los disciplina con crisis sociopolíticas y gobiernos verdugos. "Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo" (Hebreos 12:6). "¿Por qué queréis ser castigados aún?¿Todavía os rebelaréis?(...) Vuestra tierra está destruida (Isaias1:5). ¿Para que es la crisis sociopolítica? Para que los hijos se vuelvan a la Palabra de Dios, aprendan su Orden, clamen, se arrepientan y Dios se deleite:"¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado?(...)Porque se deleita en misericordia "(Miqueas7:18). " Volverá a gozarse sobre ti para bien, cuando obedecieres, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en la Ley"(Dt28;63;30;9)¿Cual Ley? Los Diez Mandamientos, El Orden Político de Dios o Ley de Moisés, Josué y Samuel; y el Orden Espiritual o Ley de la Gracia de Jesucristo. 

El profeta Daniel fue deportado a Babilonia. Pasados los 70 años de cautiverio, elevó a Dios la oración mas importante del Viejo Testamento, repetida por Esdras 9, Nehemías 9 y casi todos los profetas. Una oración muy parecida a la de los Jueces (1440 aC), cada vez que Israel era oprimido por gobiernos tiránicos de sus vecinos, permitidos por Dios como disciplina por violar sus leyes. Los hijos de Israel se arrepentían, clamaban y Dios traía un nuevo gobierno: " Clamaron los hijos de Israel a Dios, y los libró" (Jueces3:15;4:3;10;10); y así ocurrió durante 300 años: gobiernos tiránicos destructivos y liberadores alternos. Dios oye el clamor y " quebrantará a los fuertes sin indagación, Y hará estar a otros en su lugar. Haciendo que no reine el hombre impío Para vejaciones del pueblo" (Job 34:24;30). Dios abomina la opresión. 

La CEV católica finaliza su Comunicado con una invitación a la Jornada Nacional de Reflexión y Oración el 2-2-21. Pedimos al Señor que a esa jornada se incorporen la CEV evangélica, los dirigentes políticos y representantes de la Sociedad Civil organizada, y unidos, reflexionen sobre:¿Cual es la causa estructural y espiritual de la crisis sociopolítica?¿Hemos desobedecido por rebelión o ignorancia el Orden Político de Dios?¿Jesús vino únicamente a salvar almas?. 

Después de obtener las respuestas quizás deseen elevar al cielo tres oraciones: la de Daniel 9:4-19:"Ahora Señor Dios grande que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y obedecen tus mandamientos; hemos sido rebeldes, y No hemos obedecido tu mandato de Génesis 1:28 ni a tus siervos Moisés, Josué, Samuel y los profetas que en tu nombre hablaron a nuestros gobernantes, líderes religiosos, políticos y a todo el pueblo. No obedecimos tu Orden Político, por lo cual han caído sobre nosotros las maldiciones de Deuteronomio 28: crisis sociopolítica, opresión, destrucción y vejación. Nos arrepentimos. Perdónanos porque para siempre es tu misericordia. Enséñanos a aplicar tu Orden Político porque tuyo es el reino y el poder, para tu gloria, por los siglos de los siglos"). 

La oración de Jesús (Mateo6:9-13):" Padre nuestro que estás en los cielos santificado sea tu nombre. Hágase tu voluntad y venga tu Reino Espiritual con el Orden Espiritual de Jesús cuya sangre nos limpia de pecados, nos libera y confiere vida eterna, poder y autoridad del Espíritu Santo para perdonar a quienes nos ofenden, no dejarte por causa de las pruebas, y para echar demonios y cumplir tu voluntad de Génesis 1:28 y venga tu Reino político con el Orden Político que nos diste por medio de Moisés, Josué y Samuel para recibir las bendiciones de prosperidad de Deuteronomio28; porque tuyos son los Reinos y el poder para tu gloria, por los siglos de los siglos"(Mt6:9-13); y la oración de Pablo para echar espíritus malignos que controlan las hipertiranías:"Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas"(Hechos16:18). 

Si la CEV católica, la CEV evangélica, los representantes de la Sociedad Civil Organizada y los dirigentes políticos se unen a reflexionar, orar, clamar y la Sociedad Civil organizada a denunciar y protestar pacíficamente; el Gobierno tiránico cae en semanas. No hay tiranía que se sostenga frente a la CURA ESPIRITUAL/POLÍTICA: Clamor. Unión. Reflexión y Acción pacífica ferviente de los hijos de Dios. Escrito está.

Julio Cesar Belisario Mejías
jbelisar789@gmail.com
@jbelisariom
Delenda Est Centralismus Et Populismus
Venezuela