EL REPUBLICANO LIBERAL II - DIARIO DE OPINIÓN - NACIONALES – INTERNACIONALES -EL ENVÍO A NUESTROS CORREOS, TWITTER Y/O PAGINAS WEB QUE SEGUIMOS AUTORIZA PUBLICACIÓN, - ACOMPAÑAMOS LA GESTIÓN DE LAS FUERZAS OPOSITORAS Y DISIDENTES EN EL PROCESO DE LOGRAR UNA DEMOCRACIA REAL MEDIANTE LA UNIDAD CIUDADANA Y SU ORGANIZACIÓN EN UNA NUEVA MAYORÍA EN LUCHA CON MORAL DE VICTORIA.
sábado, 13 de febrero de 2021
ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ DOMINGO 14/02/2021
MIBELIS ACEVEDO DONÍS, UNIDAD, MIENTRAS SIRVA
Por un
lado, están los que ven en la unidad un medio para atenuar la mella de las
fuerzas opositoras, los interesados en apuntalar la democracia desde su base de
sustentación lógica: estrujando el potencial del voto cada vez que sea posible.
Un músculo debilitado por la falta de calistenia electoral, claro está, requerirá
invocar de inmediato el vigor del “E pluribus unum”, “de muchos, uno”, la unión
en la diversidad. Por otro lado, están quienes descartan la participación
mientras no se den condiciones para celebrar presidenciales y parlamentarias
libres, justas y verificables. En este caso, el interés responde a llamados
como el del Grupo Internacional de Contacto. Unión de partidos para avanzar
hacia “un mayor diálogo”, la negociación que habilitaría mecanismos para una
transición.
Si
bien las elecciones figuran en ambos relatos, es obvio que su irrupción e
impacto en cada hoja de ruta varían. Eso marca trechos sustanciales entre una
postura y otra, la de lo disponible y la de lo ideal. Entre esa alianza
utilitaria y amplia a la que unos aspiran para trajinar “aquí y ahora” con el
desafío doméstico, y la articulación sectorial que, en pos del “quiebre”,
invoca el patrocinio de esa criatura movediza y variopinta, la cada vez menos
predecible comunidad internacional.
No falta quien opina que no debería descartarse la síntesis entre ambas visiones. Los boquetes endémicos de la abstención, sin embargo, sí obligan a priorizar planes y acciones, a detectar aquellos que condicionan otros eventos y permiten avanzar gracias a la eventual superioridad numérica. Esta unidad de propósito qué implica integración de actores distintos en función de una meta -disputar el poder del adversario común- apelando a un método del que dimanan tareas nítidas y sobre las que se tiene algún control, es premisa que dio vida a la MUD. En atención a eso, la alianza-pacto coronó con la conformación de una plataforma electoral que visibilizó y legitimó a cierto liderazgo; el mismo que en 2019 asumió la representación de la oposición a la hora de entenderse con gobiernos democráticos del mundo.
He
allí la historia de un contrato incumplido, no obstante. Dentro de la alianza
(una electoral, sin vueltas ni pesares) y desmereciendo los métodos de lucha
aceptados como válidos por todos, hubo sectores que nunca dejaron de operar de
modo unilateral, y según sus personalísimos términos. Así, contraviniendo los
protocolos de deliberación que entraña una dirección colegiada, la vía
democrática-constitucional-pacífica-electoral fue una y otra vez soslayada,
subestimada, malherida. Bajo el asalto salidista no sorprende que la coalición
haya sucumbido; pero la disonancia de base sigue bullendo. Lo relevante del
repaso es que esta díscola deriva marca el pulso de una discusión que no
termina de zanjarse. Algo que más allá de discrepancias programáticas,
pareciera remitir a un choque con rígidas políticas identitarias. (Esas que,
por cierto, modelan el alma del secesionismo).
Tras
la ruinosa performance de los alborotadores, los deudos del “cese de la
usurpación”, volvemos entonces a interpelarnos: ¿para qué debe servir la
unidad? ¿Es deseable una estrategia que anula al sujeto político? Asimismo,
¿cuán viable resulta una alianza promiscua, una signada por el autodestructivo
hacinamiento de visiones o la limitada contención de voluntaristas e
intransigentes?
Por
supuesto, la unidad política -atributo que, según sondeos de opinión, los
venezolanos siguen valorando y exigiendo- siempre se trata de juntar lo que
luce distante y distinto; de sumar, lo más posible. Pero tales diligencias no
se emprenden acá en un sentido puramente romántico o fútil. Un liderazgo
transformacional, ganado por la “philía” antes que por el ensimismamiento,
consciente de su impotencia en la disgregación y por tanto presionado a
trabajar desde y con la diversidad, entenderá el matiz.
El
caso de Betancourt, Villalba y Caldera da fe de esa cualidad. Líderes
enfrentados a fondo por sus paradigmas, rivales en lo doctrinario pero con
comprensión cabal del momento que vivían en una Venezuela en la que “hay que
cambiarlo todo” (como afirmó Caldera en la Asamblea Constituyente de 1946),
supieron aquietar ímpetus y cooperar cuando la pragmática brega unitaria lo
requirió.
Que
haya unidad y pacto, entonces: eso esperamos. Pero una unidad que, al servir a
la mayoría, apueste también a encontrar fuelle y nervio en esa misma mayoría
organizada que algunos se empeñan en mutilar. Nos consta que el poder que nace
de tal unión, la capacidad humana de actuar en concierto, como diría Hannah
Arendt, al mismo tiempo vive amenazado por quienes no soportan la idea de verse
diluidos entre los más. En este sentido es justo tener en cuenta a Popper y su
“Paradoja de la Tolerancia”: “si extendemos la tolerancia ilimitada incluso a
aquellos que son intolerantes”, si no nos preparamos para defendernos “contra
las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los
tolerantes”.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal
Venezuela
VICENTE BRITO, DIÁLOGO Y EXPECTATIVAS, UN CAMBIO QUE NO SE VE DE LA ESTRATEGIA POLÍTICA QUE HA VENIDO SIENDO APLICADA
Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución Vicente Brito
Venezuela
ANTONIO JOSÉ MONAGAS, NADA ES PARA SIEMPRE
Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Venezuela
RAFAEL GARCÍA MARVEZ, ELECCIONES SIN GARANTÍAS Y SIN UNIDAD, UN SUICIDIO
El
nuevo camino que han tomado los adversarios al régimen está dirigido a explorar
las posibilidades de llegar a acuerdos, palabras diabólicas para muchos, con la
idea de dirimir las diferencias en las mesas electorales con la finalidad de
buscar un escape para salir de la crisis. Crisis que tiene sumida en la pobreza
a más de 85 % de los venezolanos. Recordemos que antes, la oposición buscó la
salida del régimen de Nicolás Maduro en las calles, con participación de varias
centenas de miles de personas. Los saldos fueron perjudiciales: centenas de
muertos, apresados, torturados, perseguidos y exiliados. Unas de las causas del
fracaso de estas manifestaciones públicas, que hoy añoran algunos que entonces
las criticaron fuertemente, se produjeron porque para ese entonces las fuerzas
democráticas no tenían el apoyo de la comunidad internacional que hoy tienen.
Sin embargo, hay que considerar el hecho de que ese respaldo extrafronteras es
consecuencia de aquellos sucesos sangrientos, de aquellas protestas; no fueron
improductivos a pesar del elevado costo. Ese respaldo de los países extranjeros
más poderosos no es hoy de la misma intensidad, ni de la misma determinación de
echarlos del poder, aunque se mantiene vivo el apoyo por la libertad a través
de otros métodos.
En
contraposición, hoy no gozamos de unidad, de coherencia ni de los vínculos de
aquellos días. Hoy estamos polifracturados, errantes, sin rumbo, como gitanos
moviéndose entre subgrupos. De subgrupos, sí, son subgrupos porque estos están
incluidos en otros grupos menos numerosos que pretenden actuar de manera
independiente y participar en las elecciones de gobernadores sin siquiera
tomarse la molestia de hacer el esfuerzo de exigir garantías y paridad para
participar en ese proceso electoral que con toda seguridad se realizará este
año. Pienso que allí juegan muchas cosas al mismo tiempo, como, por ejemplo:
atrevidas ambiciones personales, presión para que se les abran espacios de
participación, intenciones malsanas que llegan al extremo de preferir el
triunfo del régimen y el daño a la contraparte interna…
Me
atrevo a predecir, echando las cartas, sin temor a equívocos, que aquellos
precandidatos o candidatos a esta aventura llena de traiciones y osadías
desesperadas, significaría la muerte política de algunos de ellos que pudiesen
tener un futuro promisor más adelante. Se achicharrarán infructuosamente en el
florecimiento …algunos estando aún en la vida intrauterina…
Finalmente,
y continuando con las adivinaciones, es tan evidente lo que puede ocurrir en un
escenario que además de las faltas de garantías, sin unidad, sin la
participación del grueso opositor, aquí incluyo a la sociedad civil que es más
estricta en este punto que los mismos partidos políticos, sencillamente los
candidatos del oficialismo se impondrán de todas maneras. De resultar alguno de
oposición electo, será un esclavo servil, sin derechos propios, sometido de
manera absoluta al dominio de otra persona, Nicolás Maduro, quien será su dueño
y señor… Entre lo más deshonroso del hombre está curvarse…
garciamarvez@gmail.com
@RgarciaMarvez
Venezuela
LUIS FUENMAYOR TORO, LAS ELECCIONES DE ECUADOR
No quiero aparentar ser un experto en algo en que estoy muy lejos de serlo: la política ecuatoriana. Sin embargo, perfectamente puedo referir mi impresión de por qué gana la tendencia del ex Presidente Correa, los comicios recientemente efectuados. El artículo no pretende ser una defensa de lo que algunos llaman “el correismo”, ni de las gestiones de Correa y su “revolución ciudadana”. Mi muy limitado interés es que se entienda por qué gana, luego de la desabrida gestión de Lenin Moreno.
Algunas personas, afectadas visceralmente por la
política venezolana de las últimas dos décadas, querrán ver en ese triunfo,
como lo hicieron con la victoria del MAS en Bolivia, la expresión de un pobre
pueblo ignorante, que generará miles de infortunios a Ecuador; sentirán que la
maldición del socialismo del siglo XXI sigue presente en nuestra América. Se
les aparecerán los fantasmas de Chávez y Maduro, y más allá Fidel y así hasta
llegar a Stalin, Lenin y Marx, que para este tipo de gente son exactamente lo
mismo.
En definitiva, no comprenden por qué sucede que la
gente vuelve a votar por quienes habían dejado el poder, y no le prestan
atención a cómo fue que ocurrieron esas transiciones de poder. Tan emocionados
estaban con las supuestas derrotas de dos tendencias que asimilaban similares a
las de Chávez-Maduro, que no se percataron que en el caso de Bolivia se trató
de un burdo golpe de Estado patrocinado por la OEA y por Almagro, que derivó en
un gobierno de facto, autoritario y negador de las reivindicaciones populares
obtenidas.
En el caso ecuatoriano, no procesan que el “correismo”
no perdió la elección luego de la salida de Correa. La ganó, sólo que su
candidato, una vez electo Presidente, se les volteó y se transformó en el
enemigo más acérrimo de su anterior líder, de su partido y del programa que
había acompañado como Vicepresidente. Esa actitud de energúmeno que actúa con
un resentimiento inexplicable, que desbarata con los pies lo que ayudó a
construir con las manos, no les gusta a los pueblos, que rápidamente se
distancian de ellos.
En sus períodos de gobierno, Correa tuvo numerosos
aciertos: construyó una infraestructura de servicios importante, dentro de ésta
la educativa y de salud; controló el gasto público, no generó aumento del costo
de la vida, redujo en forma importante la pobreza general y la extrema, mejoró
los servicios públicos, practicó el respeto a la autodeterminación de los
pueblos y no se vio envuelto en escándalos de corrupción. Todo esto contrastó
con la gestión gris de su sucesor, quien se dedicó a perseguirlo y a intervenir
en los asuntos internos de Venezuela.
El pueblo ecuatoriano esperó que transcurriera el
tiempo para de nuevo expresarse en las urnas, como ya lo había hecho cuando
votó por Lenin Romero. La sorprendente traición de éste, sus actitudes en casos
como el de Julián Assange, que llevaron a la repulsa mundial, fueron clara
demostración de su visceralidad enfermiza. El triunfo de Andrés Arauz no debe
sorprender a nadie. Significa que una mayoría de los ecuatorianos siguen
votando por la Revolución Ciudadana, que no tiene nada que ver con el
socialismo del siglo XXI.
No voy a hacer vaticinios sobre qué pasará en la
segunda vuelta electoral, aunque algo sí tengo muy claro: no es un problema
sólo aritmético.
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro
Venezuela
ROMÁN IBARRA, APOROFOBIA
La Dra. Cortina Orts, es probablemente la más alta
autoridad en la materia, y sus investigaciones le han hecho acreedora de
premios nacionales e internacionales por sus ensayos; catedrática de ética en
la Universidad de Valencia España; primera mujer miembro de la Real Academia de
Ciencias Morales y Políticas, importante personalidad académica del mundo
Iberoamericano.
Hemos echado mano del trabajo de esta Filósofo
española, a propósito de lo que está ocurriendo con la diáspora venezolana en
distintos países del mundo, incluido España.
Los acontecimientos ocurridos en Ecuador; Perú;
Colombia; Trinidad y Tobago; Panamá, y España, entre otros.
Hemos visto como varios de los países citados han recurrido
a sus respectivos ejércitos para evitar que nuestros compatriotas atraviesen
sus fronteras. Ese fue el caso de Colombia; Perú, y Ecuador.
Es cierto que luego el gobierno de Colombia se
reivindicó aprobando un estatuto de protección temporal para regularizar la
vida de los venezolanos en su territorio, lo cual, garantiza estabilidad a
nuestros hermanos hasta por diez años, y así poder trabajar legalmente. Con
ello, el gobierno colombiano corrige su propio error previo de negar vacunas
contra el Covid-19, y el de la Alcaldesa de Bogotá quien pasó de ser
discriminada por lesbiana, a convertirse en perseguidora de los nuestros
estigmatizándolos ex profeso como autores de delitos no comprobados.
Sorprende obviamente que países hermanos, como Chile;
Ecuador, y Perú envíen tan malas señales, como la deportación ejecutada por el
primero en contra de gente pobre, pero no así contra –por ejemplo- los médicos
venezolanos por su excelente formación y capacidad, y en cuanto a los otros, la
utilización de los ejércitos respectivos (Ecuador y Perú) para impedir el paso
de los migrantes.
En el caso de Chile son varias cosas las que se puede
decir. En primer lugar, a los miles de chilenos que vivieron entre nosotros
cuando la feroz dictadura de Pinochet durante 17 años, jamás se les maltrató.
Al contrario, se les distinguió recibiéndoles con afecto, y asimilándolos a la
sociedad de manera respetuosa. Todos pudieron trabajar en distintas áreas,
incluyendo la docencia en varias universidades.
Buena parte del desarrollo y crecimiento civilizado de
Chile se debe a un venezolano ilustre como Don Andrés Bello, jurista, y
educador del más alto vuelo.
Del mismo modo podríamos argumentar en el caso de
ecuatorianos (cientos de miles entre nosotros); argentinos; uruguayos; paraguayos;
bolivianos; brasileños; peruanos (miles y miles); colombianos (millones de
ellos entre nosotros).
Otro caso que debemos citar es el del gobierno de
España, que se niega a entregar al Pollo Carvajal en extradición a los Estados Unidos, y acoge
legalmente al presunto asesino de Richard Peñalver, así como a los hijos
multimillonarios de altos personeros del gobierno venezolano, mientras le
dificulta a los venezolanos comunes, a los pobres, su situación en el
territorio para establecerse legalmente.
Como se ve, se ha convertido en maltrato sistemático
hacia los venezolanos más pobres que huyen de un gobierno ineficaz;
incompetente, y corrompido que niega posibilidades a sus ciudadanos,
forzándolos a emigrar tras la búsqueda de mejor fortuna en otras tierras.
Pedimos la comprensión del mundo civilizado, y reciprocidad con los
venezolanos, quienes hemos acogido con afecto a todo el que ha querido llegar a
nuestra tierra. No invadimos a nadie; huimos de la pobreza, y la tiranía.
Buscamos abrirnos camino trabajando para nuestras familias, y para ayudar a
quienes no pueden salir de nuestro país.
Ojalá pudiéramos votar libremente para cambiar las
cosas, y garantizar el retorno para reconstruir nuestro país.
viernes, 12 de febrero de 2021
ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ SÁBADO 13/02/2021
SOLEDAD MORILLO BELLOSO, OTRA PELÍCULA
A la
gente normal y corriente le parece muy mal, por válidas razones éticas, que
unos cuantos miles de directivos, gerentes, empleados, contratistas y etcétera
hayan masacrado a las empresas estatales, pero pocos ciudadanos entienden que
tal masacre no fue perpetrada contra empresas del gobierno sino una atrocidad
contra todos y cada de unos de nosotros los venezolanos. No se comprende empero
que esos que con su accionar, complicidad o pasividad desguazaron a nuestras
empresas estatales son responsables ante la nación, ante nosotros.
Uno
escucha el chorro de babas que se traduce en una letanía de "yo no
fui". Lo dicen ex ministros, ex gerentes, ex empleados, ex contratistas.
Son esos "ex" que durante estos años estuvieron allí, masacrando,
haciendo y deshaciendo, o, en el más leve de los casos, siendo mudos y pasivos
testigos. Hoy se justifican con una ristra de "yo nada podía hacer";
se lavan las manos a lo Poncio Pilatos. La lista de empresas estatales
despedazadas llena páginas. La lista de quienes con mínima hidalguía o alguito
de decoro aceptan su responsabilidad y piden perdón es cortísima. Y nos sobran
dedos a la hora de contar los juzgados por esos crímenes.
Pero
con todo y lo espantoso que es ver nuestras empresas estatales quebradas,
saqueadas y vueltas puré, no es ese el mayor aniquilamiento que ha habido en
estos años. La carnicería ha sido tanto o más barbárica en otros espacios.
Venezuela hoy no tiene un aparato sindical robusto como alguna vez lo tuvo. No
tiene gremios lo suficientemente sólidos como para poder ponerle coto a la cerrilidad
del régimen. No cuenta con iglesias que puedan tasajear el poder de un régimen
que comete terribles pecados. No tiene un sistema judicial que frene la
delincuencia del régimen. No tiene unas fuerzas armadas que comprendan que su
lealtad no es para con el poder sino para cuidar y proteger a los ciudadanos.
No tiene un sistema de medios de comunicación que sea ese tan necesario
"cuarto poder". La Revolución cumplió su plan: destruyó las
"fuerzas vivas". En su programación de toma del poder estuvo ir, poco
a poco, paso a paso, haciendo de la sociedad un ente endeble que no tuviera
cómo salirle al paso a lo que no ha sido jamás un gobierno en el sentido
democrático del término, sino la conquista y ocupación de un país. Y como no le
pareció suficiente con convertir a Venezuela en territorio sodomizado, procedió
a hacer secuestro político de los partidos y abigeato de varias ong's.
Pero
la estrategia de los ocupas tiene un fallo grave, gravísimo: es
autodestructiva. Al haber hecho virutas la economía y añicos a las empresas
estatales que eran principalísima fuente de ingresos fiscales, si bien es
cierto que unos cuantos miles se magnatizaron, pues esta estrategia convirtió
formalmente al régimen en un agente pobre. Parece que fue ayer aquel tiempo
cuando en cadena nacional el jefe hablaba con descarada pompa de los
millarditos de dólares que tenía para lo que se le pintara la gana. El régimen
hoy no tiene ni para costear el clap. Y hoy, de Ripley, el aporte fiscal del
sector privado es mayor que el del sector público. Así las cosas, con razones
de peso, ahora Fedecámaras no le habla al régimen en tono de perrito recogido
en la calle. Ladra como pastor alemán. Y gruñe. Cusanno habla y el régimen no
tiene de otra que escuchar.
Por supuesto que la estrategia de venta de bienes producirá ingresos al régimen. Pero es de corto aliento. Es de a locha, un "Venga, que Venezuela está en remate". Se sabe de Lácteos Los Andes, Central Azucarero de El Tocuyo, algunos Hoteles Venetur, Movilnet, etc.
Venderán
hasta la fuente de la Plaza Venezuela. Muchas de esas empresas serán compradas
con capitales de quienes se hicieron multimillonarios a punta de robarnos. Lo
harán con su nombre y "pellide", o enmascarados tras testaferros
locales o foráneos, o por la vía de fondos de inversión. Pero también habrá
capitales decentes que aprovecharán el ofertazo. Y al cabo de un tiempo, más
corto de lo que creemos, el país verá sus empresas estatales -y aquellas que
fueron vilmente expropiadas- con carteles de "nueva administración".
La nueva gerencia se esmerará en prestar buen servicio a cambio, claro está, de
nuevas tarifas aprobadas con anterioridad al remate para alejar el engorroso
trámite de la autorización de los inevitables e indispensables aumentos. Note
el lector que suben las tarifas de los servicios, justo antes de la rebatiña de
la privatización. Es el "black friday" de la Revolución.
Negociar
es un arte. Hermoso, interesante y complicado. Pero cuando se negocia con
delincuentes es una transacción. De hecho, aunque parezca lo contrario,
negociar con delincuentes es mucho más fácil, porque es eso, una mera
transacción, un "cuánto hay pa' eso", sin irrenunciables.
Y en
el medio de todo esto, mucha habladera y movedera sobre nuevo CNE y calendario
para ir a votar. No tengo nada claro el panorama electoral. Y creo, con todo
respeto, que mal presumen quienes creen que todo lo saben. Se mueven muchas
piezas en muchos tableros. A veces el "no sé" es muestra de sensatez.
Decir que los venezolanos queremos votar es una obviedad. En 2015, con
obstáculos enfrente pero con un mínimo de garantías que hoy no existen, nos
volcamos a las urnas para elegir. Por abrumadora mayoría perdió el régimen y
eso hizo que luego hicieran el abigeato que ya conocemos y del que huelga
hablar. Lo que no sobra es repetir que votar es para elegir y para ello el
proceso electoral tiene que dejar de ser sórdido.
Yerran
quienes creen que estamos en más de lo mismo. El escenario ha cambiado y mucho.
Esta es otra película.
soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob
@ElUniversal
JOSÉ RAFAEL HERRERA, BAR-BAR (LA LEPRA DE LA CIVILIZACIÓN)
Las formas vaciadas de contenido, propias de la
racionalidad instrumentalizada, ocultan tras su aparente neutralidad y sus
presupuestos “universales” la misma violencia inmanente a la barbarie. De
hecho, ella misma es barbarie reflexivamente sublimada y elevada a modo de
vida, bajo cuyo dominio aún subsiste, clandestinamente, el ser de la civilidad.
Del antiguo Bar-Bar de los griegos va quedando poco. Para ellos, un barbaroi
designaba a todo aquel que no hablaba griego. Pero el hecho de no saber hablar
griego no lo convertía en un extranjero (xénos). El bárbaro propiamente dicho
designa a un cierto tipo de población extranjera carente de organizaciones
representativas, regido por poderes autocráticos o por un mandato de linaje
impuesto sobre los fámulos (de donde proviene el término “familia”). Se trata
de pueblos en los que no existen leyes igualitarias ni libertad de expresión,
es decir, de pueblos carentes de ciudadanía. Y así lo asumieron los romanos de
la República, antes de la construcción del Imperio. De hecho, barbarus es un
modo de nombrar a todo aquel que desconoce por completo el significado (el contenido)
de las palabras justicia y libertad. Pero el movimiento espiral de la historia
es indetenible y las relaciones sociales van dejando marcadas sus huellas con
el paso del tiempo.
Al penetrar otros territorios para “llevar la palabra”
y ampliar las fronteras, el Imperio fue asimilando progresivamente las formas,
los usos y costumbres, de los conquistados. Después de todo, el “llueve” o “no
llueve” no funciona en la historia viva, a menos que sea impuesto como “ley” y
que sustituya la realidad, que es, de hecho, una expresión “clara y distinta”
de barbarie. Y fue entonces que se comenzó a dar por sentado el “nosotros” y el
“ellos”, hegémone visible mediante el lenguaje, que ya desde entonces reflejaba
la inversión especular del sí mismo en el otro. “Nosotros”, los racionales, los
justos, los educados. “Ellos”, los irracionales, los crueles, los ignorantes.
El veneno había surtido efecto, y ahora, la “palabra” comportaba un nuevo
significado, hasta hacerse barbarie ritornata. El entendimiento abstracto iniciaba
su dominio sobre el mundo, guiado por las manos manchadas de tinta de la
escolástica, la madre putativa de la Ilustración.
La fiereza y crueldad de la barbarie ya no es
exclusividad de “los otros”. Quienes creen poder formar profesionales
universitarios eliminando la investigación científica, la formación clásica y
la autonomía, sustituyéndola por el “caletre de memoria”, la “didáctica” y la
“metodología”, es decir, por un conocimiento sin conocimiento, un mero
requisito formal para obtener un “título” de “tapa amarilla”, con el fin de
incorporar a los futuros “profesionales” y “técnicos” a un mercado laboral
ficticio o para engrosar aún más la miserable burocracia, ni sabe qué es
educar, ni tiene idea de lo que es una universidad, ni le interesa. Después de
todo, la barbarie ha terminado por convertirse en el sentido común del
presente, el más común de todos los sentidos, la auténtica lepra de la llamada
civilización contemporánea, la “barbarie leprosa”.
La demediación -el partir o dividir en mitades, propio
del entendimiento abstracto- es la objetivación de la conciencia desgraciada
del mundo contemporáneo, la más palmaria expresión de la pobreza de Espíritu
que gobierna sobre el ser social de la época. La hegeliana Gebrohene mitte. El
“otro”, el enemigo de la civilización, el ente irracional y feróz, se ha
internalizado: es el calvario que la actual civilización lleva por dentro. ¿Qué
puede quedar entonces del viejo término de bar-bar en medio de este progreso
regresivo, en el que las fuerzas productivas de la sociedad se han transmutado
en fuerzas cada vez más destructivas? Pareciera que no solo la barbarie se ha
civilizado sino que la civilización se ha barbarizado. Es el respetado -temido-
gánster vestido de regia seda en su mansión o en su camioneta blindada, y que
de lunes a viernes atiende sus “negocios” desde el palacio presidencial, el
tribunal supremo o el parlamento. Es el reconocimiento y la
institucionalización del terrorismo de Estado.
La barbarie ha devenido hija de la civilización, en tanto
que esta última ha devenido razón instrumental. La neutral enseñanza de cómo se
enseña, sin que se sepa qué se está enseñando, la utilización de presuntos
“mapas” o metodologías de la realidad social y política, que luego la
convierten en un dato sin importancia, a los efectos del procesamiento de datos
y la simbolización binaria, ni son neutras ni, mucho menos, inocentes. El mejor
modo de destruir una sociedad consiste en aniquilar el ente generador del saber
autónomo. Las universidades tienen que ser desplazadas por instituciones en las
cuales ni se ponga en duda lo existente ni se encuentren soluciones para los
grandes problemas que aquejan a la sociedades. Ya no hay verdades por
descubrir. Eso es un invento humanista. Cosa del pasado. La barbarie vive. La
lepra de la civilización sigue.
jrherreraucv2000@gmail.com
@jrherreraucv
Venezuela
JUAN GUERRERO, EL ÁNGEL INNUMERABLE
Era ya el final de la mañana, y entre las
mesas todas ocupadas en la famosa heladería 4D, en la concurrida avenida 4 de
mayo, en la isla de Margarita, nos quedamos un buen rato conversando mientras
decidíamos dónde poder almorzar. Nos decidimos por un comedor vegetariano, en lo
alto de un edificio al doblar la esquina, a sugerencia de mi amigo, Ángel,
quien profesaba unas creencias sobre la transmigración del alma a través de las
ingestas frugales y vegetales.
En la alegre charla descubrí que ese nuevo
personaje había concurrido con nosotros en un mismo lugar, la insufrible e
histórica Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Teníamos
poco más de 18 años de no vernos. Mientras Ángel ordenaba las coordenadas del
tiempo para lograr conectar con la isla del presente, el personaje que estaba
sentado a mi lado, de pronto alzo el maletín, lo colocó en la pequeña mesa,
apartó sellos húmedos, papeles y copias al carbón, libretas de pago, una
grapadora, y demás rudimentos oficiales, y del fondo sacó un libro. Después de
escribir algo en él, me lo entregó.
-Esto es para ti, mi olvidadizo amigo.
Nosotros nos conocimos en la Escuela a mediados de los años setenta, ¡para que
no te olvides de mí, chico! Después todo fue una peladera de dientes, entre
risas, recuerdos, menciones de otros amores, preguntar por viejos amigos,
profesores, hasta ese presente que ya tiene más de 24 años de aquel día. Día
que se alargó en más de dos en celebraciones, entre el mediodía de su salida
del trabajo y escaparse o acompañarlo en su recorrido de centros comerciales y
locales, oficializando cancelaciones o multas.
Ahora tengo otra vez su libro entre mis
manos, El ángel innumerable, de Carlos Cedeño Gil, (1952-2021), libro que fue
premiado en el Concurso de Poesía “Madre Perla”, en 1992 y editado por Fondene,
1993.
Termina su dedicatoria, así: “…antiguo
compañero en cualquier lugar donde la poesía y el amor convivan su aventura de
riesgo y dioses. Afectuosamente, El Ángel Innumerable de Carlos.”
Lo leí inicialmente cuando, regresando una
noche a tierra firme, después de ese largo encuentro, tuve que pernoctar toda
una madrugada, frente al embarcadero de Porlamar, para salir rumbo a Cumaná en
un viejo ferry que solo transportaba camiones y gandolas. Mientras veía a los
recios choferes encontrarse e intercambiar sus botellas de ron y guarapitas, mi
mirada se alargó hasta el frente de la larga fila de vehículos y se detuvo,
mientras afinaba el oído para escuchar a un Javier Solís que dejaba salir su
voz melodiosa y melancólica, entre un grupo de hombres sudorosos, semidescalzos
y sin camisas, que, botellas en mano, permanecíanhipnotizados por esa ternura
de voz. –¡Échese una, hombre!No ve que es mejor escuchar el mal querido tomando
ron. Lo agradecí, también por escuchar al trovador, ChelíasVillarroel y a
Francisco Mata, y allí permanecí gran parte de la noche larga. Después, regresé
a mi camioneta y con el ron entre los labios, me dediqué a leer el libro de mi
viejo amigo.
Ahora, releo otra vez ese incandescente libro
y me asaltan las olas (alas de un ángel) de una obra en verdad luminosa,
esplendorosamente viva en sus imágenes que traen el viento fresco de la mar
eterna, que es memoria, encantamiento y lucidez.
Porque este libro es un cuerpo vivo, sensual, construido desde la riqueza idiomática poblada de sabores, colores, de memoria y resquicios. –Este es el otro ángel, más rebelde y caribeño, que Rilke dejó atrapado en el castillo de Miramar, en Trieste. Sonreímos mientras terminamos nuestro vegetariano almuerzo, tan soso y desabrido.
Así habla la voz poética de Carlos Cedeño
Gil: “A qué Dios imaginas reinando/ En parajes donde impera la vastedad del
agua y la nostalgia/ Al sumergido anclaje de la melancolía/ O al nombre grabado
entre ventiscas/ Cuál voz ocultas/ Entre oquedades de pajuelas errantes/ El
misterio encerrado en tu mirar profundo/ Cuál lenguaje y qué gesto tiene el
viento y su imagen/ Codiciados espejismos de mar/ Irradiando aquel verdor
paisaje y su música/ Donde doras tus senos al alba/ Sobre aquel cuerpo desnudo
la memoria detiene su viaje.” (Dios memorable).
Muy temprano partió mi amigo, Carlos Cedeño
Gil. Sin embargo, además de este libro del cual comentamos, El ángel
innumerable, también publicó: Poema sencillo, Bajo la sombra del vuelo, Poemas
de la mujer de otro sueño, Socaire. Fue merecedor de varios premios literarios,
entre los cuales mencionamos: Premio de Poesía, Luis Castro, Finalista del
concurso de cuentos Empresas Polar, Premio de Poesía, José del Valle Lavaux,
Premio de Poesía, José del Carmen Rosa Acosta.
Hoy debo borrarlo de mi lista de poetas con
quienes deseo conversar, dialogar, entrevistar, y que, por tantas otras
razones, han sido olvidados por la ventisca del momento. Sin embargo, su poesía
es luz de talismán que descubre una obra de revelaciones, elegante, sensual y
de claros amaneceres, donde la imagen de un ángel dibuja la sonrisa del eterno
enamorado de la vida y sus instantes.
camilodeasis@hotmail.com
@camilodeasis
Venezuela
ENRIQUE CONTRERAS RAMIREZ, FILOSOFAR ES PELIGROSO
Sin embargo en los últimos tiempos la filosofía está en desmoronamiento, menospreciada cada vez más por los políticos y los grupos de poder, en la misma academia universitaria suprimida injustamente, además de ser calificada por sectores muy godos de inservible e infecunda.
Pero a pesar de todo esto, pensar como una acción individual, como acto propio, representa y es para las clases que dominan, para los que están en el poder una acción conspirativa, sediciosa y subversiva, porque lo que se piensa si se está consciente de la realidad plagada de injusticia, es para cambiar los modelos societarios existentes que no fueron capaces de emancipar la humanidad y ese filosofar, ve con imperiosa necesidad de cambiar esos modelos
que pisotean la condición humana. Modelos que incluso dividieron la sociedad, la familia, nos pusieron a pelear entre nosotros mismos y donde la tolerancia no
tiene
cabida.
La filosofía perpetuamente ha sido fundamentalmente imperiosa en el devenir de la humanidad –claro está- en cada contexto histórico cuyas categorías se encuentran dentro de un espacio, tiempo y sociedad, pero cada contexto histórico-social distingue y divisa la urgente necesidad de pensar de acuerdo a su propia realidad.
Estamos en presencia de una crisis civilizatoria en todos los planos jamás conocida y vista en la historia de la tierra, son tiempos muy oscuros, los gobiernos hablan de paz, pero una paz con miedo no es paz, pues las circunstancias en que se vive, solo ha dejado una pandemia inducida para asesinar y disminuir la población, aparte de la pobreza, miseria y hambre.
Ante estos escenarios se presenta la necesidad de construir un camino que nos lleve a salirnos de estos modelos societarios tan tenebrosos, oscuros, peligrosos, pues puede aniquilar la vida existente en el planeta. El gran capital se apodero del mundo bajo la complicidad de gobiernos sin alma y donde el humanismo fue dejado de lado, pues los modelos conocido hasta ahora, llámense capitalistas o socialistas aupados por los gobiernos, sus partidos políticos y los grupos de poder, no respetaron ni respetan los valores humanos, al contrario los pisotean, no los reconocen e intentan desaparecerlos a como dé lugar - para ellos- poco importa la vida de los más desamparados, la sociedad donde se asientan, creyendo siempre que la tierra, la casa grande que habitamos todos los seres vivos, es simplemente mercancía, se puede vender y se puede comprar, para seguir acumulando riqueza, dejando de largo en sus actuaciones miseria, pobreza y muerte.
El filosofar tiene que colocar a la humanidad como centro de su pensamiento, de su ideario y reflexión, pues cuando se piensa es reconocerse concienzudamente como ser humano, que formamos parte de una sociedad, de un país, de un mundo y de ese pensamiento se concientiza una realidad y esa misma realidad le indica que la sociedad en que vive se puede transformar, hacerla mejor. Ese pensar nos lleva a un proceso de desalienación mental y nos conduce al camino de la libertad.
Atreverse a pensar es filosofar, para producir conocimiento, para idear, entender, comprender, planificar acerca de lo que hay que hacer para tratar dignificar la vida en plena convivencialidad entre los seres humanos, en la necesidad imperiosa de mantener la vida en armonía con la naturaleza, es recrear una ética y una deontología que enaltezca la condición humana, lo que conduciría a escapar del modelo o modelos “civilizatorios” que nos ha tocado vivir. Entiendo que para aquellos que manejan el poder esto es calificado de terrorismo, conspiración, rebelión, situación que para sus clases dominantes es muy peligroso y por lo tanto hay que aplastar a quienes se atreven a pensar distinto de ellos. Es por lo tanto ese pensamiento un acto subversivo, siempre lo ha sido, no es simplemente un ejercicio mental como muchos lo hacen ver, el pensamiento, el filosofar con conciencia propia des alienada de la influencia del EUROCENTRISMO puede cambiar el modo de vida y de esta manera poder encontrar el camino que siempre alentó nuestro Simón Rodríguez.
El filosofar, puede generar un pensamiento que al materializarlo crea o se puede crear sociedades más justas, más libres y sobre todo sociedades mucho más humanas, para muchos puede ser utópico, pero también puede ser la condición real para buscar soluciones a tanto problema que en la actualidad ahoga la humanidad. Ese filosofar puede construir en la juventud, si se sabe orientar, una fuerza civilizatoria para la nueva sociedad, si entendemos que la vida en común tiene como circunstancia poder ser transformada colectivamente.
Cuando observamos la calle en que vivimos, la urbanización donde estamos, la ciudad en su conjunto, el país en el que vivimos y vamos más allá, al querer entender el mundo, es cuando comparto la idea de que es en la calle, en ese medio ambiente donde nace la filosofía, donde también hay que tener bien claro la necesidad, lo útil y lo imprescindible de la academia, pues es un todo lo que hace que la filosofía sea un proceso ontocreador de la humanidad y esto hay que decirlo, trasmitirlo y comunicarlo a otros señalándoles que hay posibilidades de vida distintas a las que nos ha tocado vivir y maneras de estar en esta casa grande llamada tierra, si asumimos la responsabilidad colectiva y consciente de querer cambiar el mundo en que vivimos.
Creo hoy más que nunca que para afianzar nuestra propia identidad y librarnos de la influencia inducida de ese eurocentrismo colonizador, tenemos que construir nuestra propia filosofía, para poder pensar como nosotros, como latinoamericanos que somos, lejos de las ideologías alienantes que arrastramos desde la colonia hasta nuestros días.
Del mismo modo entiendo que la confrontación es muy dura y que en la actualidad nos encontramos en gran desventaja pero tenemos algo que no tienen ellos: son los poderes creadores del pueblo, tal y como lo afirmara nuestro poeta Aquiles Nazoa.
Quiero culminar mi filosofar, si es que se le puede llamar así, con simples pero complejas preguntas:
La libertad que nos da el filosofar, es la de poder hacernos interrogantes en la búsqueda de las respuestas –si es que las hay- ¿cómo carajo hemos llegado a este extremo, donde peligra la vida?, y que hacer de manera colectiva, para salir de tal perversidad que ha creado el poder que conocemos,
comentando.noticia@gmail.com
@enriqcontrerasr
@RUPTURAorg
Venezuela















