sábado, 13 de febrero de 2021

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ DOMINGO 14/02/2021

 



MIBELIS ACEVEDO DONÍS, UNIDAD, MIENTRAS SIRVA

 “Es hora de apartar egos y lograr la verdadera unidad”. “La unidad opositora es clave para mantener el respaldo internacional”. “Sin unidad, no hay fuerza”. “La oposición lanzará una nueva plataforma de unidad”. “Un proyecto de futuro pasa por la unidad. Hay que llamar a todos”. La preocupación por la unidad política revive en estos días, atizada tanto por la cercanía de elecciones regionales como por el descalabro que problematiza la interlocución con los aliados. Sí: al margen de las bellas proclamas, las visiones en torno al valor práctico de esos arreglos no entran en mismo carril. El afán por acompasar ideas, bríos y recursos de nuevo trastabilla cuando surge la pregunta: ¿para qué unirnos? 

Por un lado, están los que ven en la unidad un medio para atenuar la mella de las fuerzas opositoras, los interesados en apuntalar la democracia desde su base de sustentación lógica: estrujando el potencial del voto cada vez que sea posible. Un músculo debilitado por la falta de calistenia electoral, claro está, requerirá invocar de inmediato el vigor del “E pluribus unum”, “de muchos, uno”, la unión en la diversidad. Por otro lado, están quienes descartan la participación mientras no se den condiciones para celebrar presidenciales y parlamentarias libres, justas y verificables. En este caso, el interés responde a llamados como el del Grupo Internacional de Contacto. Unión de partidos para avanzar hacia “un mayor diálogo”, la negociación que habilitaría mecanismos para una transición. 

Si bien las elecciones figuran en ambos relatos, es obvio que su irrupción e impacto en cada hoja de ruta varían. Eso marca trechos sustanciales entre una postura y otra, la de lo disponible y la de lo ideal. Entre esa alianza utilitaria y amplia a la que unos aspiran para trajinar “aquí y ahora” con el desafío doméstico, y la articulación sectorial que, en pos del “quiebre”, invoca el patrocinio de esa criatura movediza y variopinta, la cada vez menos predecible comunidad internacional. 

No falta quien opina que no debería descartarse la síntesis entre ambas visiones. Los boquetes endémicos de la abstención, sin embargo, sí obligan a priorizar planes y acciones, a detectar aquellos que condicionan otros eventos y permiten avanzar gracias a la eventual superioridad numérica. Esta unidad de propósito qué implica integración de actores distintos en función de una meta -disputar el poder del adversario común- apelando a un método del que dimanan tareas nítidas y sobre las que se tiene algún control, es premisa que dio vida a la MUD. En atención a eso, la alianza-pacto coronó con la conformación de una plataforma electoral que visibilizó y legitimó a cierto liderazgo; el mismo que en 2019 asumió la representación de la oposición a la hora de entenderse con gobiernos democráticos del mundo. 

He allí la historia de un contrato incumplido, no obstante. Dentro de la alianza (una electoral, sin vueltas ni pesares) y desmereciendo los métodos de lucha aceptados como válidos por todos, hubo sectores que nunca dejaron de operar de modo unilateral, y según sus personalísimos términos. Así, contraviniendo los protocolos de deliberación que entraña una dirección colegiada, la vía democrática-constitucional-pacífica-electoral fue una y otra vez soslayada, subestimada, malherida. Bajo el asalto salidista no sorprende que la coalición haya sucumbido; pero la disonancia de base sigue bullendo. Lo relevante del repaso es que esta díscola deriva marca el pulso de una discusión que no termina de zanjarse. Algo que más allá de discrepancias programáticas, pareciera remitir a un choque con rígidas políticas identitarias. (Esas que, por cierto, modelan el alma del secesionismo). 

Tras la ruinosa performance de los alborotadores, los deudos del “cese de la usurpación”, volvemos entonces a interpelarnos: ¿para qué debe servir la unidad? ¿Es deseable una estrategia que anula al sujeto político? Asimismo, ¿cuán viable resulta una alianza promiscua, una signada por el autodestructivo hacinamiento de visiones o la limitada contención de voluntaristas e intransigentes? 

Por supuesto, la unidad política -atributo que, según sondeos de opinión, los venezolanos siguen valorando y exigiendo- siempre se trata de juntar lo que luce distante y distinto; de sumar, lo más posible. Pero tales diligencias no se emprenden acá en un sentido puramente romántico o fútil. Un liderazgo transformacional, ganado por la “philía” antes que por el ensimismamiento, consciente de su impotencia en la disgregación y por tanto presionado a trabajar desde y con la diversidad, entenderá el matiz. 

El caso de Betancourt, Villalba y Caldera da fe de esa cualidad. Líderes enfrentados a fondo por sus paradigmas, rivales en lo doctrinario pero con comprensión cabal del momento que vivían en una Venezuela en la que “hay que cambiarlo todo” (como afirmó Caldera en la Asamblea Constituyente de 1946), supieron aquietar ímpetus y cooperar cuando la pragmática brega unitaria lo requirió. 

Que haya unidad y pacto, entonces: eso esperamos. Pero una unidad que, al servir a la mayoría, apueste también a encontrar fuelle y nervio en esa misma mayoría organizada que algunos se empeñan en mutilar. Nos consta que el poder que nace de tal unión, la capacidad humana de actuar en concierto, como diría Hannah Arendt, al mismo tiempo vive amenazado por quienes no soportan la idea de verse diluidos entre los más. En este sentido es justo tener en cuenta a Popper y su “Paradoja de la Tolerancia”: “si extendemos la tolerancia ilimitada incluso a aquellos que son intolerantes”, si no nos preparamos para defendernos “contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes”.

Mibelis Acevedo D.
mibelis@hotmail.com
@Mibelis
@ElUniversal
Venezuela

VICENTE BRITO, DIÁLOGO Y EXPECTATIVAS, UN CAMBIO QUE NO SE VE DE LA ESTRATEGIA POLÍTICA QUE HA VENIDO SIENDO APLICADA

La vocería oficial establece como estrategia política  el sostener el diálogo como la mejor forma de demostrar su disposición a buscar soluciones a la complejidad que afecta la operatividad gubernamental, obviando que en sus manos tiene los elementos adecuados para hacer los cambios necesarios para mejorar la situación nacional, con solo derogar una serie de decretos y leyes causantes de la complejidad que nos envuelve.
 
No obstante adelantó decisiones que le permitan salirse de una buena parte de las empresas estatizadas que se le han convertido en un dolor de cabeza financiero, finalmente después de largos años de pérdida de recursos públicos en tratar de sostener a las empresas estatizadas, se ha visto en la necesidad de empezar a transferir a inversionistas privados parte de ellas.
 
Las expectativas creadas son diversas, van desde aquellos que opinan con recelo sobre esta estrategia oficial que solo busca salidas a su conveniencia para ganar tiempo y así seguir sosteniendo su modelo político, otros lo consideran una puerta abierta para lograr soluciones a la crisis que afecta al país y al conglomerado empresarial privado. Para los buscadores de negocios con beneficios rápidos ven una oportunidad para adquirir empresas que presten servicios que las puedan convertir en rentables a corto plazo o aquellas con potencial para exportar productos que procedan de materias primas de cualquiera de las decenas de minerales que tenemos en abundancia.
 
Lo que no se observa es un cambio de la estrategia política que ha venido siendo aplicada, que ha conducido al país, a una reducción pronunciada de buena parte de la actividad de los sectores económicos nacionales exceptuando el comercio importador que tiene un sostenido crecimiento.
 
Este modelo político tiende a sostenerse y lo observamos en la estrategia pública de llevar adelante el denominado estado comunal, creando expectativas de nuevas metas de producción sostenidas en programas productivos así como inversiones sociales con el uso de grandes recursos públicos, repitiendo planes anteriores cuyas experiencias no han dado los resultados esperados.
 
Lo que el país nacional espera son decisiones que permitan en el corto plazo, el aumento de la producción nacional así como la generación de empleos, que den soluciones a la complejidad social por la cual atravesamos. La cual se observa en los actuales niveles de desempleo, donde la informalidad alcanza a más de la mitad de la fuerza laboral del país, estimándose en unos 9 millones de Venezolanos los dedicado a esta actividad. Observándose que para muchos el mantenerse ejerciendo cualquier actividad eventual se ha convertido en el principal medio de obtener sus ingresos. Sus consecuencias en la poca cantidad de Venezolanos que no cuentan con empleo estables se refleja en los elevados niveles de pobreza que tenemos y la caída del consumo sobre todo en los alimentos esenciales.
 
Lo que se observa en la opinión pública es que los llamados a diálogo, tienen que ser precedidos por decisiones que demuestren la voluntad política de que si se buscan soluciones reales a la problemática que nos afecta y no en una estrategia oficial que les permitan ganar un nuevo round en el combate político.

Vicente Brito
vicent.brito@gmail.com
@vicentejbrito
Presidente
Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución Vicente Brito
Venezuela

ANTONIO JOSÉ MONAGAS, NADA ES PARA SIEMPRE

Definitivamente, la vida se muestra cada vez más difícil cuando no se tiene un camino delimitado por el cual ha de transitarse. Esto, no sólo constituye un problema para el devenir del hombre en su diario trajinar. También, para la política pues sus tiempos son la manifestación de todo cuanto ocurre alrededor de lo que el hombre decide en su beneficio o en su perjuicio. Por eso decir o reconocer que todo tiene su tiempo, es tan cierto que nada fuera de su espacio tiene más utilidad que la que el hombre puede permitirse en aras de su evolución o su involución. Todo, absolutamente todo, es registrado por el tiempo.
 
 
La historia por ejemplo, al igual que la política, depende de lo que el tiempo determine en su intrínseco desarrollo. Sin embargo, algunos capítulos de la vida humana pueden verse cercenados por los efectos de tiempos que no sincronizan lo que sus interioridades pueden revelar. Justamente, son esos hechos. Y que al quedar desasistidos, desvirtuados o alterados por la acción del tiempo, suelen pasar desapercibidos sin que sus efectos alcancen a atenderse tal como ocurren. 
 
Es así como la historia y la política se imbrican hasta el punto en que luce algo fácil confundir o manipular sus propósitos. Por eso, hay eventos que en poco o nada trascienden como acontecimientos capaces de marcar verdaderos hitos. Sin embargo, la vida brinda ocasiones fortuitas para quienes tienen la capacidad o el potencial innato de otear el fondo de esos acontecimientos. Muchas veces disfrazados de una emergente cotidianidad que sabe disimular el valor implícito que dichos acontecimientos esconden. 
 
Precisamente, desde la esencia de esos hechos de sencilla apariencia, puede abordarse la complejidad de procesos sociales creativos. O de procesos políticos audaces que buscan apoyar no pocas acciones llevadas por el hombre en función de su bienestar y progreso. Incluso, en términos de su atoramiento u obstrucción. 
 
Esta explicación intenta considerar el significado que para Venezuela, podría tener la incertidumbre encubierta en cada decisión equivocada que tome el régimen. Esto, considerando que su poder lo ha agrandado con base en los resultados electorales forjados el pasado 6-D. Aún así, no ha entendido que no por haber ensanchado su poder, lo ha consolidado legitimando su ejercicio y aplicación de políticas. 
 
Lo que antes era la pétrea confusión entre esperanzas y motivaciones, capacidades y necesidades, sabe bien disfrazarse. Por ejemplo, se disfraza de “farol” cuya luz ilumina los más recónditos pasadizos que estructuran esa enorme y complicada madeja llamada “régimen”. Sobre todo, cuando se envuelve de la perversión maquinada para oscurecer la senda del desarrollo económico y social. Y busca hacerlo, con la ayuda de un populismo demagógico ataviado de mil y una formas. 
 
Y aunque las dificultades siempre serán parte estructural de los procesos políticos y administrativos que habrán afrontarse, lo que ha corrido del año 2021 han sido hechos enrarecidos y peligrosos. Es decir, conflictivos por cuanto asoman tiempos cargados de serios inconvenientes que ahondarán las crisis actuales. Y para eso, la usurpación en el contexto de la política complicará todo aún más. 
 
Se afincará en juicios contradictorios en conjugación con inconsistencias legales que han comenzado a afianzar el ejercicio de la represión. En su ámbito, el régimen seguirá manejando problemas con procedimientos difusos que proyectará la oscuridad a todos los dominios posibles. Así el desorden se extendería más de lo que hasta ahora ha deformado al país. 
 
Pese a lo referido, 2021 ha comenzado a comportarse como un año difícil en todo sentido. Debe entenderse que nada es más dañino para las expectativas de un país (en crisis), suponer que el tiempo lo resiste todo. Desde los engaños que sirven de aliciente a una insustancial capacidad de gobierno provocada por proyectos políticos decadentes, hasta la represión inculcada por ínfulas de la hegemonía que se arroga todo poder despótico. 
 
Debe tenerse claro que el tiempo no transforma los problemas en datos de la realidad. Tampoco los convierte en norma convencional. El tiempo sabe jugárselas todas a la política. Sobre todo, cuando su ejercicio desconoce las verdades que avivan protestas de todo tamaño y fuerza. Por eso, el régimen venezolano no debe pretender enquistarse. Porque en política, al igual que en la vida misma,nada es para siempre.

Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Venezuela

RAFAEL GARCÍA MARVEZ, ELECCIONES SIN GARANTÍAS Y SIN UNIDAD, UN SUICIDIO

Uno de los hechos que más incomodidades ha producido en la oposición en estos últimos meses ha sido: las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre pasado y ahora la disyuntiva de asistir o no a las votaciones de gobernadores. Los dilemas de por sí conllevan a situaciones comprometidas porque hay varias posibilidades de actuación sin saber cuál de ellas escoger, todas ellas son igualmente buenas o malas. Estos escenarios se hacen más enredados cuando hay una predisposición al disenso, a la imposición irracional de unos sobre otros.

El nuevo camino que han tomado los adversarios al régimen está dirigido a explorar las posibilidades de llegar a acuerdos, palabras diabólicas para muchos, con la idea de dirimir las diferencias en las mesas electorales con la finalidad de buscar un escape para salir de la crisis. Crisis que tiene sumida en la pobreza a más de 85 % de los venezolanos. Recordemos que antes, la oposición buscó la salida del régimen de Nicolás Maduro en las calles, con participación de varias centenas de miles de personas. Los saldos fueron perjudiciales: centenas de muertos, apresados, torturados, perseguidos y exiliados. Unas de las causas del fracaso de estas manifestaciones públicas, que hoy añoran algunos que entonces las criticaron fuertemente, se produjeron porque para ese entonces las fuerzas democráticas no tenían el apoyo de la comunidad internacional que hoy tienen. Sin embargo, hay que considerar el hecho de que ese respaldo extrafronteras es consecuencia de aquellos sucesos sangrientos, de aquellas protestas; no fueron improductivos a pesar del elevado costo. Ese respaldo de los países extranjeros más poderosos no es hoy de la misma intensidad, ni de la misma determinación de echarlos del poder, aunque se mantiene vivo el apoyo por la libertad a través de otros métodos. 

En contraposición, hoy no gozamos de unidad, de coherencia ni de los vínculos de aquellos días. Hoy estamos polifracturados, errantes, sin rumbo, como gitanos moviéndose entre subgrupos. De subgrupos, sí, son subgrupos porque estos están incluidos en otros grupos menos numerosos que pretenden actuar de manera independiente y participar en las elecciones de gobernadores sin siquiera tomarse la molestia de hacer el esfuerzo de exigir garantías y paridad para participar en ese proceso electoral que con toda seguridad se realizará este año. Pienso que allí juegan muchas cosas al mismo tiempo, como, por ejemplo: atrevidas ambiciones personales, presión para que se les abran espacios de participación, intenciones malsanas que llegan al extremo de preferir el triunfo del régimen y el daño a la contraparte interna…  

Me atrevo a predecir, echando las cartas, sin temor a equívocos, que aquellos precandidatos o candidatos a esta aventura llena de traiciones y osadías desesperadas, significaría la muerte política de algunos de ellos que pudiesen tener un futuro promisor más adelante. Se achicharrarán infructuosamente en el florecimiento …algunos estando aún en la vida intrauterina… 

Finalmente, y continuando con las adivinaciones, es tan evidente lo que puede ocurrir en un escenario que además de las faltas de garantías, sin unidad, sin la participación del grueso opositor, aquí incluyo a la sociedad civil que es más estricta en este punto que los mismos partidos políticos, sencillamente los candidatos del oficialismo se impondrán de todas maneras. De resultar alguno de oposición electo, será un esclavo servil, sin derechos propios, sometido de manera absoluta al dominio de otra persona, Nicolás Maduro, quien será su dueño y señor… Entre lo más deshonroso del hombre está curvarse…

Rafael García Marvez
garciamarvez@gmail.com
@RgarciaMarvez
Venezuela

LUIS FUENMAYOR TORO, LAS ELECCIONES DE ECUADOR

No quiero aparentar ser un experto en algo en que estoy muy lejos de serlo: la política ecuatoriana. Sin embargo, perfectamente puedo referir mi impresión de por qué gana la tendencia del ex Presidente Correa, los comicios recientemente efectuados. El artículo no pretende ser una defensa de lo que algunos llaman “el correismo”, ni de las gestiones de Correa y su “revolución ciudadana”. Mi muy limitado interés es que se entienda por qué gana, luego de la desabrida gestión de Lenin Moreno.

Algunas personas, afectadas visceralmente por la política venezolana de las últimas dos décadas, querrán ver en ese triunfo, como lo hicieron con la victoria del MAS en Bolivia, la expresión de un pobre pueblo ignorante, que generará miles de infortunios a Ecuador; sentirán que la maldición del socialismo del siglo XXI sigue presente en nuestra América. Se les aparecerán los fantasmas de Chávez y Maduro, y más allá Fidel y así hasta llegar a Stalin, Lenin y Marx, que para este tipo de gente son exactamente lo mismo.

En definitiva, no comprenden por qué sucede que la gente vuelve a votar por quienes habían dejado el poder, y no le prestan atención a cómo fue que ocurrieron esas transiciones de poder. Tan emocionados estaban con las supuestas derrotas de dos tendencias que asimilaban similares a las de Chávez-Maduro, que no se percataron que en el caso de Bolivia se trató de un burdo golpe de Estado patrocinado por la OEA y por Almagro, que derivó en un gobierno de facto, autoritario y negador de las reivindicaciones populares obtenidas.

En el caso ecuatoriano, no procesan que el “correismo” no perdió la elección luego de la salida de Correa. La ganó, sólo que su candidato, una vez electo Presidente, se les volteó y se transformó en el enemigo más acérrimo de su anterior líder, de su partido y del programa que había acompañado como Vicepresidente. Esa actitud de energúmeno que actúa con un resentimiento inexplicable, que desbarata con los pies lo que ayudó a construir con las manos, no les gusta a los pueblos, que rápidamente se distancian de ellos.

En sus períodos de gobierno, Correa tuvo numerosos aciertos: construyó una infraestructura de servicios importante, dentro de ésta la educativa y de salud; controló el gasto público, no generó aumento del costo de la vida, redujo en forma importante la pobreza general y la extrema, mejoró los servicios públicos, practicó el respeto a la autodeterminación de los pueblos y no se vio envuelto en escándalos de corrupción. Todo esto contrastó con la gestión gris de su sucesor, quien se dedicó a perseguirlo y a intervenir en los asuntos internos de Venezuela.

El pueblo ecuatoriano esperó que transcurriera el tiempo para de nuevo expresarse en las urnas, como ya lo había hecho cuando votó por Lenin Romero. La sorprendente traición de éste, sus actitudes en casos como el de Julián Assange, que llevaron a la repulsa mundial, fueron clara demostración de su visceralidad enfermiza. El triunfo de Andrés Arauz no debe sorprender a nadie. Significa que una mayoría de los ecuatorianos siguen votando por la Revolución Ciudadana, que no tiene nada que ver con el socialismo del siglo XXI.

No voy a hacer vaticinios sobre qué pasará en la segunda vuelta electoral, aunque algo sí tengo muy claro: no es un problema sólo aritmético.

Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro
Venezuela

ROMÁN IBARRA, APOROFOBIA

La palabra Aporofobia la define la Real Academia Española, como ¨La Fobia a las personas pobres o desfavorecidas¨. Este término se le atribuye a la muy reconocida catedrática española, la Filósofo Adela Cortina Orts.

La Dra. Cortina Orts, es probablemente la más alta autoridad en la materia, y sus investigaciones le han hecho acreedora de premios nacionales e internacionales por sus ensayos; catedrática de ética en la Universidad de Valencia España; primera mujer miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, importante personalidad académica del mundo Iberoamericano.

Hemos echado mano del trabajo de esta Filósofo española, a propósito de lo que está ocurriendo con la diáspora venezolana en distintos países del mundo, incluido España.

Los acontecimientos ocurridos en Ecuador; Perú; Colombia; Trinidad y Tobago; Panamá, y España, entre otros.

Hemos visto como varios de los países citados han recurrido a sus respectivos ejércitos para evitar que nuestros compatriotas atraviesen sus fronteras. Ese fue el caso de Colombia; Perú, y Ecuador.

Es cierto que luego el gobierno de Colombia se reivindicó aprobando un estatuto de protección temporal para regularizar la vida de los venezolanos en su territorio, lo cual, garantiza estabilidad a nuestros hermanos hasta por diez años, y así poder trabajar legalmente. Con ello, el gobierno colombiano corrige su propio error previo de negar vacunas contra el Covid-19, y el de la Alcaldesa de Bogotá quien pasó de ser discriminada por lesbiana, a convertirse en perseguidora de los nuestros estigmatizándolos ex profeso como autores de delitos no comprobados.

Sorprende obviamente que países hermanos, como Chile; Ecuador, y Perú envíen tan malas señales, como la deportación ejecutada por el primero en contra de gente pobre, pero no así contra –por ejemplo- los médicos venezolanos por su excelente formación y capacidad, y en cuanto a los otros, la utilización de los ejércitos respectivos (Ecuador y Perú) para impedir el paso de los migrantes.

En el caso de Chile son varias cosas las que se puede decir. En primer lugar, a los miles de chilenos que vivieron entre nosotros cuando la feroz dictadura de Pinochet durante 17 años, jamás se les maltrató. Al contrario, se les distinguió recibiéndoles con afecto, y asimilándolos a la sociedad de manera respetuosa. Todos pudieron trabajar en distintas áreas, incluyendo la docencia en varias universidades.

Buena parte del desarrollo y crecimiento civilizado de Chile se debe a un venezolano ilustre como Don Andrés Bello, jurista, y educador del más alto vuelo.

Del mismo modo podríamos argumentar en el caso de ecuatorianos (cientos de miles entre nosotros); argentinos; uruguayos; paraguayos; bolivianos; brasileños; peruanos (miles y miles); colombianos (millones de ellos entre nosotros).

Otro caso que debemos citar es el del gobierno de España, que se niega a entregar al Pollo Carvajal  en extradición a los Estados Unidos, y acoge legalmente al presunto asesino de Richard Peñalver, así como a los hijos multimillonarios de altos personeros del gobierno venezolano, mientras le dificulta a los venezolanos comunes, a los pobres, su situación en el territorio para establecerse legalmente.

Como se ve, se ha convertido en maltrato sistemático hacia los venezolanos más pobres que huyen de un gobierno ineficaz; incompetente, y corrompido que niega posibilidades a sus ciudadanos, forzándolos a emigrar tras la búsqueda de mejor fortuna en otras tierras.

Pedimos la comprensión del  mundo civilizado, y reciprocidad con los venezolanos, quienes hemos acogido con afecto a todo el que ha querido llegar a nuestra tierra. No invadimos a nadie; huimos de la pobreza, y la tiranía. Buscamos abrirnos camino trabajando para nuestras familias, y para ayudar a quienes no pueden salir de nuestro país.

Ojalá pudiéramos votar libremente para cambiar las cosas, y garantizar el retorno para reconstruir nuestro país.

Roman Ibarra
romanibarra@gmail.com
@romanibarra
Venezuela

viernes, 12 de febrero de 2021

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ SÁBADO 13/02/2021


SOLEDAD MORILLO BELLOSO, OTRA PELÍCULA

Los venezolanos de a pie no tienen claro que una empresa del Estado es propiedad de la nación y, por ende, nuestra, de los ciudadanos. Creen, muy equivocadamente, que una empresa estatal es del gobierno, es decir, de los que están en el gobierno. Y, para más INRI, los que están en el poder también lo creen.

A la gente normal y corriente le parece muy mal, por válidas razones éticas, que unos cuantos miles de directivos, gerentes, empleados, contratistas y etcétera hayan masacrado a las empresas estatales, pero pocos ciudadanos entienden que tal masacre no fue perpetrada contra empresas del gobierno sino una atrocidad contra todos y cada de unos de nosotros los venezolanos. No se comprende empero que esos que con su accionar, complicidad o pasividad desguazaron a nuestras empresas estatales son responsables ante la nación, ante nosotros. 

Uno escucha el chorro de babas que se traduce en una letanía de "yo no fui". Lo dicen ex ministros, ex gerentes, ex empleados, ex contratistas. Son esos "ex" que durante estos años estuvieron allí, masacrando, haciendo y deshaciendo, o, en el más leve de los casos, siendo mudos y pasivos testigos. Hoy se justifican con una ristra de "yo nada podía hacer"; se lavan las manos a lo Poncio Pilatos. La lista de empresas estatales despedazadas llena páginas. La lista de quienes con mínima hidalguía o alguito de decoro aceptan su responsabilidad y piden perdón es cortísima. Y nos sobran dedos a la hora de contar los juzgados por esos crímenes. 

Pero con todo y lo espantoso que es ver nuestras empresas estatales quebradas, saqueadas y vueltas puré, no es ese el mayor aniquilamiento que ha habido en estos años. La carnicería ha sido tanto o más barbárica en otros espacios. Venezuela hoy no tiene un aparato sindical robusto como alguna vez lo tuvo. No tiene gremios lo suficientemente sólidos como para poder ponerle coto a la cerrilidad del régimen. No cuenta con iglesias que puedan tasajear el poder de un régimen que comete terribles pecados. No tiene un sistema judicial que frene la delincuencia del régimen. No tiene unas fuerzas armadas que comprendan que su lealtad no es para con el poder sino para cuidar y proteger a los ciudadanos. No tiene un sistema de medios de comunicación que sea ese tan necesario "cuarto poder". La Revolución cumplió su plan: destruyó las "fuerzas vivas". En su programación de toma del poder estuvo ir, poco a poco, paso a paso, haciendo de la sociedad un ente endeble que no tuviera cómo salirle al paso a lo que no ha sido jamás un gobierno en el sentido democrático del término, sino la conquista y ocupación de un país. Y como no le pareció suficiente con convertir a Venezuela en territorio sodomizado, procedió a hacer secuestro político de los partidos y abigeato de varias ong's. 

Pero la estrategia de los ocupas tiene un fallo grave, gravísimo: es autodestructiva. Al haber hecho virutas la economía y añicos a las empresas estatales que eran principalísima fuente de ingresos fiscales, si bien es cierto que unos cuantos miles se magnatizaron, pues esta estrategia convirtió formalmente al régimen en un agente pobre. Parece que fue ayer aquel tiempo cuando en cadena nacional el jefe hablaba con descarada pompa de los millarditos de dólares que tenía para lo que se le pintara la gana. El régimen hoy no tiene ni para costear el clap. Y hoy, de Ripley, el aporte fiscal del sector privado es mayor que el del sector público. Así las cosas, con razones de peso, ahora Fedecámaras no le habla al régimen en tono de perrito recogido en la calle. Ladra como pastor alemán. Y gruñe. Cusanno habla y el régimen no tiene de otra que escuchar. 

Por supuesto que la estrategia de venta de bienes producirá ingresos al régimen. Pero es de corto aliento. Es de a locha, un "Venga, que Venezuela está en remate". Se sabe de Lácteos Los Andes, Central Azucarero de El Tocuyo, algunos Hoteles Venetur, Movilnet, etc.

Venderán hasta la fuente de la Plaza Venezuela. Muchas de esas empresas serán compradas con capitales de quienes se hicieron multimillonarios a punta de robarnos. Lo harán con su nombre y "pellide", o enmascarados tras testaferros locales o foráneos, o por la vía de fondos de inversión. Pero también habrá capitales decentes que aprovecharán el ofertazo. Y al cabo de un tiempo, más corto de lo que creemos, el país verá sus empresas estatales -y aquellas que fueron vilmente expropiadas- con carteles de "nueva administración". La nueva gerencia se esmerará en prestar buen servicio a cambio, claro está, de nuevas tarifas aprobadas con anterioridad al remate para alejar el engorroso trámite de la autorización de los inevitables e indispensables aumentos. Note el lector que suben las tarifas de los servicios, justo antes de la rebatiña de la privatización. Es el "black friday" de la Revolución. 

Negociar es un arte. Hermoso, interesante y complicado. Pero cuando se negocia con delincuentes es una transacción. De hecho, aunque parezca lo contrario, negociar con delincuentes es mucho más fácil, porque es eso, una mera transacción, un "cuánto hay pa' eso", sin irrenunciables. 

Y en el medio de todo esto, mucha habladera y movedera sobre nuevo CNE y calendario para ir a votar. No tengo nada claro el panorama electoral. Y creo, con todo respeto, que mal presumen quienes creen que todo lo saben. Se mueven muchas piezas en muchos tableros. A veces el "no sé" es muestra de sensatez. Decir que los venezolanos queremos votar es una obviedad. En 2015, con obstáculos enfrente pero con un mínimo de garantías que hoy no existen, nos volcamos a las urnas para elegir. Por abrumadora mayoría perdió el régimen y eso hizo que luego hicieran el abigeato que ya conocemos y del que huelga hablar. Lo que no sobra es repetir que votar es para elegir y para ello el proceso electoral tiene que dejar de ser sórdido. 

Yerran quienes creen que estamos en más de lo mismo. El escenario ha cambiado y mucho. Esta es otra película.

Soledad Morillo Belloso
soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob
@ElUniversal

JOSÉ RAFAEL HERRERA, BAR-BAR (LA LEPRA DE LA CIVILIZACIÓN)

Decía Walter Benjamin que “no existe documento de la civilización que no sea al mismo tiempo documento de la barbarie”. La impactante afirmación hecha por el filósofo alemán dejó de suscitar perplejidad para comenzar a cobrar conciencia histórica después de la Segunda Guerra mundial, especialmente después de Auschwitz, Hiroshima, Nagasaki y Gulag, entre otras tantas muestras de barbárica crueldad por parte de la llamada civilización. Constancia objetiva de cómo la razón instrumental puede llegar fácilmente a convertirse en locura criminal, en la más viva y auténtica expresión de la barbarie. También el camino que conduce hacia el corazón de las tinieblas puede ser transitado invirtiendo los flechados de la historia.

Las formas vaciadas de contenido, propias de la racionalidad instrumentalizada, ocultan tras su aparente neutralidad y sus presupuestos “universales” la misma violencia inmanente a la barbarie. De hecho, ella misma es barbarie reflexivamente sublimada y elevada a modo de vida, bajo cuyo dominio aún subsiste, clandestinamente, el ser de la civilidad. Del antiguo Bar-Bar de los griegos va quedando poco. Para ellos, un barbaroi designaba a todo aquel que no hablaba griego. Pero el hecho de no saber hablar griego no lo convertía en un extranjero (xénos). El bárbaro propiamente dicho designa a un cierto tipo de población extranjera carente de organizaciones representativas, regido por poderes autocráticos o por un mandato de linaje impuesto sobre los fámulos (de donde proviene el término “familia”). Se trata de pueblos en los que no existen leyes igualitarias ni libertad de expresión, es decir, de pueblos carentes de ciudadanía. Y así lo asumieron los romanos de la República, antes de la construcción del Imperio. De hecho, barbarus es un modo de nombrar a todo aquel que desconoce por completo el significado (el contenido) de las palabras justicia y libertad. Pero el movimiento espiral de la historia es indetenible y las relaciones sociales van dejando marcadas sus huellas con el paso del tiempo. 

Al penetrar otros territorios para “llevar la palabra” y ampliar las fronteras, el Imperio fue asimilando progresivamente las formas, los usos y costumbres, de los conquistados. Después de todo, el “llueve” o “no llueve” no funciona en la historia viva, a menos que sea impuesto como “ley” y que sustituya la realidad, que es, de hecho, una expresión “clara y distinta” de barbarie. Y fue entonces que se comenzó a dar por sentado el “nosotros” y el “ellos”, hegémone visible mediante el lenguaje, que ya desde entonces reflejaba la inversión especular del sí mismo en el otro. “Nosotros”, los racionales, los justos, los educados. “Ellos”, los irracionales, los crueles, los ignorantes. El veneno había surtido efecto, y ahora, la “palabra” comportaba un nuevo significado, hasta hacerse barbarie ritornata. El entendimiento abstracto iniciaba su dominio sobre el mundo, guiado por las manos manchadas de tinta de la escolástica, la madre putativa de la Ilustración. 

La fiereza y crueldad de la barbarie ya no es exclusividad de “los otros”. Quienes creen poder formar profesionales universitarios eliminando la investigación científica, la formación clásica y la autonomía, sustituyéndola por el “caletre de memoria”, la “didáctica” y la “metodología”, es decir, por un conocimiento sin conocimiento, un mero requisito formal para obtener un “título” de “tapa amarilla”, con el fin de incorporar a los futuros “profesionales” y “técnicos” a un mercado laboral ficticio o para engrosar aún más la miserable burocracia, ni sabe qué es educar, ni tiene idea de lo que es una universidad, ni le interesa. Después de todo, la barbarie ha terminado por convertirse en el sentido común del presente, el más común de todos los sentidos, la auténtica lepra de la llamada civilización contemporánea, la “barbarie leprosa”. 

La demediación -el partir o dividir en mitades, propio del entendimiento abstracto- es la objetivación de la conciencia desgraciada del mundo contemporáneo, la más palmaria expresión de la pobreza de Espíritu que gobierna sobre el ser social de la época. La hegeliana Gebrohene mitte. El “otro”, el enemigo de la civilización, el ente irracional y feróz, se ha internalizado: es el calvario que la actual civilización lleva por dentro. ¿Qué puede quedar entonces del viejo término de bar-bar en medio de este progreso regresivo, en el que las fuerzas productivas de la sociedad se han transmutado en fuerzas cada vez más destructivas? Pareciera que no solo la barbarie se ha civilizado sino que la civilización se ha barbarizado. Es el respetado -temido- gánster vestido de regia seda en su mansión o en su camioneta blindada, y que de lunes a viernes atiende sus “negocios” desde el palacio presidencial, el tribunal supremo o el parlamento. Es el reconocimiento y la institucionalización del terrorismo de Estado. 

La barbarie ha devenido hija de la civilización, en tanto que esta última ha devenido razón instrumental. La neutral enseñanza de cómo se enseña, sin que se sepa qué se está enseñando, la utilización de presuntos “mapas” o metodologías de la realidad social y política, que luego la convierten en un dato sin importancia, a los efectos del procesamiento de datos y la simbolización binaria, ni son neutras ni, mucho menos, inocentes. El mejor modo de destruir una sociedad consiste en aniquilar el ente generador del saber autónomo. Las universidades tienen que ser desplazadas por instituciones en las cuales ni se ponga en duda lo existente ni se encuentren soluciones para los grandes problemas que aquejan a la sociedades. Ya no hay verdades por descubrir. Eso es un invento humanista. Cosa del pasado. La barbarie vive. La lepra de la civilización sigue. 

José Rafael Herrera,
jrherreraucv2000@gmail.com
@jrherreraucv
Venezuela

JUAN GUERRERO, EL ÁNGEL INNUMERABLE

Fue en una mañana de febrero de 1997, cuando mi entrañable amigo, Ángel Valencia, se apareció acompañado con una persona, que, a cierta distancia, por su porte al caminar un tanto desgarbado, alto, y con un maletín de semi cuero negro, parecía un cobrador de impuestos municipales. De hecho, creo que estaba trabajando en algo así.

  Era ya el final de la mañana, y entre las mesas todas ocupadas en la famosa heladería 4D, en la concurrida avenida 4 de mayo, en la isla de Margarita, nos quedamos un buen rato conversando mientras decidíamos dónde poder almorzar. Nos decidimos por un comedor vegetariano, en lo alto de un edificio al doblar la esquina, a sugerencia de mi amigo, Ángel, quien profesaba unas creencias sobre la transmigración del alma a través de las ingestas frugales y vegetales. 

  En la alegre charla descubrí que ese nuevo personaje había concurrido con nosotros en un mismo lugar, la insufrible e histórica Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Teníamos poco más de 18 años de no vernos. Mientras Ángel ordenaba las coordenadas del tiempo para lograr conectar con la isla del presente, el personaje que estaba sentado a mi lado, de pronto alzo el maletín, lo colocó en la pequeña mesa, apartó sellos húmedos, papeles y copias al carbón, libretas de pago, una grapadora, y demás rudimentos oficiales, y del fondo sacó un libro. Después de escribir algo en él, me lo entregó. 

  -Esto es para ti, mi olvidadizo amigo. Nosotros nos conocimos en la Escuela a mediados de los años setenta, ¡para que no te olvides de mí, chico! Después todo fue una peladera de dientes, entre risas, recuerdos, menciones de otros amores, preguntar por viejos amigos, profesores, hasta ese presente que ya tiene más de 24 años de aquel día. Día que se alargó en más de dos en celebraciones, entre el mediodía de su salida del trabajo y escaparse o acompañarlo en su recorrido de centros comerciales y locales, oficializando cancelaciones o multas. 

  Ahora tengo otra vez su libro entre mis manos, El ángel innumerable, de Carlos Cedeño Gil, (1952-2021), libro que fue premiado en el Concurso de Poesía “Madre Perla”, en 1992 y editado por Fondene, 1993. 

  Termina su dedicatoria, así: “…antiguo compañero en cualquier lugar donde la poesía y el amor convivan su aventura de riesgo y dioses. Afectuosamente, El Ángel Innumerable de Carlos.” 

  Lo leí inicialmente cuando, regresando una noche a tierra firme, después de ese largo encuentro, tuve que pernoctar toda una madrugada, frente al embarcadero de Porlamar, para salir rumbo a Cumaná en un viejo ferry que solo transportaba camiones y gandolas. Mientras veía a los recios choferes encontrarse e intercambiar sus botellas de ron y guarapitas, mi mirada se alargó hasta el frente de la larga fila de vehículos y se detuvo, mientras afinaba el oído para escuchar a un Javier Solís que dejaba salir su voz melodiosa y melancólica, entre un grupo de hombres sudorosos, semidescalzos y sin camisas, que, botellas en mano, permanecíanhipnotizados por esa ternura de voz. –¡Échese una, hombre!No ve que es mejor escuchar el mal querido tomando ron. Lo agradecí, también por escuchar al trovador, ChelíasVillarroel y a Francisco Mata, y allí permanecí gran parte de la noche larga. Después, regresé a mi camioneta y con el ron entre los labios, me dediqué a leer el libro de mi viejo amigo. 

  Ahora, releo otra vez ese incandescente libro y me asaltan las olas (alas de un ángel) de una obra en verdad luminosa, esplendorosamente viva en sus imágenes que traen el viento fresco de la mar eterna, que es memoria, encantamiento y lucidez. 

  Porque este libro es un cuerpo vivo, sensual, construido desde la riqueza idiomática poblada de sabores, colores, de memoria y resquicios. –Este es el otro ángel, más rebelde y caribeño, que Rilke dejó atrapado en el castillo de Miramar, en Trieste. Sonreímos mientras terminamos nuestro vegetariano almuerzo, tan soso y desabrido.

  Así habla la voz poética de Carlos Cedeño Gil: “A qué Dios imaginas reinando/ En parajes donde impera la vastedad del agua y la nostalgia/ Al sumergido anclaje de la melancolía/ O al nombre grabado entre ventiscas/ Cuál voz ocultas/ Entre oquedades de pajuelas errantes/ El misterio encerrado en tu mirar profundo/ Cuál lenguaje y qué gesto tiene el viento y su imagen/ Codiciados espejismos de mar/ Irradiando aquel verdor paisaje y su música/ Donde doras tus senos al alba/ Sobre aquel cuerpo desnudo la memoria detiene su viaje.” (Dios memorable). 

  Muy temprano partió mi amigo, Carlos Cedeño Gil. Sin embargo, además de este libro del cual comentamos, El ángel innumerable, también publicó: Poema sencillo, Bajo la sombra del vuelo, Poemas de la mujer de otro sueño, Socaire. Fue merecedor de varios premios literarios, entre los cuales mencionamos: Premio de Poesía, Luis Castro, Finalista del concurso de cuentos Empresas Polar, Premio de Poesía, José del Valle Lavaux, Premio de Poesía, José del Carmen Rosa Acosta. 

  Hoy debo borrarlo de mi lista de poetas con quienes deseo conversar, dialogar, entrevistar, y que, por tantas otras razones, han sido olvidados por la ventisca del momento. Sin embargo, su poesía es luz de talismán que descubre una obra de revelaciones, elegante, sensual y de claros amaneceres, donde la imagen de un ángel dibuja la sonrisa del eterno enamorado de la vida y sus instantes.

Juan Guerrero
camilodeasis@hotmail.com   
@camilodeasis   
Venezuela

ENRIQUE CONTRERAS RAMIREZ, FILOSOFAR ES PELIGROSO

 

Desde hace muchísimos años –incluso siglos- los seres humanos se examinan o nos examinamos sobre nosotros mismos, sobre el cosmos, la creación, la génesis. Deliberamos sobre los temas existenciales, sobre las dificultades que nos atañen. Es hacernos las interrogantes convenientes y adecuadas para poder reflexionar sobre las mismas y seamos capaces de encontrar en nuestro cerebro ideas implícitas, que se encuentran en estado de reposo y ocultas. Es utilizar la mayéutica, su técnica que para Sócrates y otros filósofos fue tan útil.

Sin embargo en los últimos tiempos la filosofía está en desmoronamiento, menospreciada cada vez más por los políticos y los grupos de poder, en la misma academia universitaria suprimida injustamente, además de ser calificada por sectores muy godos de inservible e infecunda.


Pero a pesar de todo esto, pensar como una acción individual, como acto propio, representa y es para las clases que dominan, para los que están en el poder una acción conspirativa, sediciosa y subversiva, porque lo que se piensa si se está consciente de la realidad plagada de injusticia, es para cambiar los modelos societarios existentes que no fueron capaces de emancipar la humanidad y ese filosofar, ve con imperiosa necesidad de cambiar esos modelos

que pisotean la condición humana. Modelos que incluso dividieron la sociedad, la familia, nos pusieron a pelear entre nosotros mismos y donde la tolerancia no

tiene cabida.


La filosofía perpetuamente ha sido fundamentalmente imperiosa en el devenir de la humanidad –claro está- en cada contexto histórico cuyas categorías se encuentran dentro de un espacio, tiempo y sociedad, pero cada contexto histórico-social distingue y divisa la urgente necesidad de pensar de acuerdo a su propia realidad.


Estamos en presencia de una crisis civilizatoria en todos los planos jamás conocida y vista en la historia de la tierra, son tiempos muy oscuros, los gobiernos hablan de paz, pero una paz con miedo no es paz, pues las circunstancias en que se vive, solo ha dejado una pandemia inducida para asesinar y disminuir la población, aparte de la pobreza, miseria y hambre.


Ante estos escenarios se presenta la necesidad de construir un camino que nos lleve a salirnos de estos modelos societarios tan tenebrosos, oscuros, peligrosos, pues puede aniquilar la vida existente en el planeta. El gran capital se apodero del mundo bajo la complicidad de gobiernos sin alma y donde el humanismo fue dejado de lado, pues los modelos conocido hasta ahora, llámense capitalistas o socialistas aupados por los gobiernos, sus partidos políticos y los grupos de poder, no respetaron ni respetan los valores humanos, al contrario los pisotean, no los reconocen e intentan desaparecerlos a como dé lugar - para ellos- poco importa la vida de los más desamparados, la sociedad donde se asientan, creyendo siempre que la tierra, la casa grande que habitamos todos los seres vivos, es simplemente mercancía, se puede vender y se puede comprar, para seguir acumulando riqueza, dejando de largo en sus actuaciones miseria, pobreza y muerte.


El filosofar tiene que colocar a la humanidad como centro de su pensamiento, de su ideario y reflexión, pues cuando se piensa es reconocerse concienzudamente como ser humano, que formamos parte de una sociedad, de un país, de un mundo y de ese pensamiento se concientiza una realidad y esa misma realidad le indica que la sociedad en que vive se puede transformar, hacerla mejor. Ese pensar nos lleva a un proceso de desalienación mental y nos conduce al camino de la libertad.


Atreverse a pensar es filosofar, para producir conocimiento, para idear, entender, comprender, planificar acerca de lo que hay que hacer para tratar dignificar la vida en plena convivencialidad entre los seres humanos, en la necesidad imperiosa de mantener la vida en armonía con la naturaleza, es recrear una ética y una deontología que enaltezca la condición humana, lo que conduciría a escapar del modelo o modelos “civilizatorios” que nos ha tocado vivir. Entiendo que para aquellos que manejan el poder esto es calificado de terrorismo, conspiración, rebelión, situación que para sus clases dominantes es muy peligroso y por lo tanto hay que aplastar a quienes se atreven a pensar distinto de ellos. Es por lo tanto ese pensamiento un acto subversivo, siempre lo ha sido, no es simplemente un ejercicio mental como muchos lo hacen ver, el pensamiento, el filosofar con conciencia propia des alienada de la influencia del EUROCENTRISMO puede cambiar el modo de vida y de esta manera poder encontrar el camino que siempre alentó nuestro Simón Rodríguez. 


El filosofar, puede generar un pensamiento que al materializarlo crea o se puede crear sociedades más justas, más libres y sobre todo sociedades mucho más humanas, para muchos puede ser utópico, pero también puede ser la condición real para buscar soluciones a tanto problema que en la actualidad ahoga la humanidad. Ese filosofar puede construir en la juventud, si se sabe orientar, una fuerza civilizatoria para la nueva sociedad, si entendemos que la vida en común tiene como circunstancia poder ser transformada colectivamente.


Cuando observamos la calle en que vivimos, la urbanización donde estamos, la ciudad en su conjunto, el país en el que vivimos y vamos más allá, al querer entender el mundo, es cuando comparto la idea de que es en la calle, en ese medio ambiente donde nace la filosofía, donde también hay que tener bien claro la necesidad, lo útil y lo imprescindible de la academia, pues es un todo lo que hace que la filosofía sea un proceso ontocreador de la humanidad y esto hay que decirlo, trasmitirlo y comunicarlo a otros señalándoles que hay posibilidades de vida distintas a las que nos ha tocado vivir y maneras de estar en esta casa grande llamada tierra, si asumimos la responsabilidad colectiva y consciente de querer cambiar el mundo en que vivimos.


Creo hoy más que nunca que para afianzar nuestra propia identidad y librarnos de la influencia inducida de ese eurocentrismo colonizador, tenemos que construir nuestra propia filosofía, para poder pensar como nosotros, como latinoamericanos que somos, lejos de las ideologías alienantes que arrastramos desde la colonia hasta nuestros días. 


Del mismo modo entiendo que la confrontación es muy dura y que en la actualidad nos encontramos en gran desventaja pero tenemos algo que no tienen ellos: son los poderes creadores del pueblo, tal y como lo afirmara nuestro poeta Aquiles Nazoa. 


Quiero culminar mi filosofar, si es que se le puede llamar así, con simples pero complejas preguntas: 


La libertad que nos da el filosofar, es la de poder hacernos interrogantes en la búsqueda de las respuestas –si es que las hay- ¿cómo carajo hemos llegado a este extremo, donde peligra la vida?, y que hacer de manera colectiva, para salir de tal perversidad que ha creado el poder que conocemos,

 

Enrique Contreras Ramirez
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