jueves, 4 de febrero de 2016

DANIEL CHALBAUD LANGE, EL AUMENTO DE PRECIO A LA GASOLINA

El aumento del precio de la gasolina para el mercado interno, en estos momentos en los cuales “los sin carro”: millones de venezolanos que no poseen vehículo, están gastando suelas y zapatos para trasladarse, o un alto porcentaje de sus insuficientes ingresos para pagar hasta cuatro buses –parados o colgados de las puertas-, es similar, al de pedirle a un enfermo que done parte de su sangre para alargar la vida de quienes, por años, estuvieron, como murciélagos, chupándole la sangre al pueblo. Por cada bolívar que se incremente el precio por litro vendido, el efecto, casi inmediato, es el incremento de los pasajes y del costo del transporte en general.

El pueblo ya abrió los ojos (6D) y ya no se deja meter cuentos y falsas promesas. El pueblo, ya sabe cuántos litros hay en un barril de petróleo (158,984 lts.) y sabe a cómo se vende, en dólares, en el mercado internacional ($ 30,00 aprox), y también sabe que en bolívares, PDVSA recibe del Banco Central, Bs. 6,50 por cada dólar. 30 x 6,50 = Bs. 195,00; pero, también sabe que el precio internacional de un barril de gasolina es, en promedio, mucho más alto que un barril de petróleo
También sabe, más por comenzar a salir del engaño que por viejo,  que el gobierno nacional, no solo vende el petróleo a Cuba y a otros países caribeños y centroamericanos, a precio con un alto descuento, sino que les otorga ventajosos acuerdos de pagos; por supuesto, muy desventajosos para Venezuela.
El pueblo, que ya se sabe de memoria, las Tablas de Sumar, Restar, Multiplicar y Dividir, ya ha calculado cuánto se ahorraría Venezuela si suspendiera su MISIÓN de CASA MATRIZ DE LA BENEFICENCIA PÚBLICA INTERNACIONAL.
Al mismo tiempo, el pueblo piensa que si bien, el precio de los derivados de hidrocarburos en el mercado interno son más bajo que su costo de producción, ese diferencial debería ser el subsidio para el traslado de los millones de venezolanos que diariamente y de manera obligatoria, deben hacer uso de nuestro ineficiente sistema de transporte y, también, como subsidio al costo de transporte las mercancías. No le echen la culpa al pueblo con el tarareo de la “leyenda urbana” de que el venezolano es un derrochador en el consumo de energía. La ineficacia en la implantación de sistemas de transporte colectivo y la obligada mejora en la infraestructura vial, obligan a gastar buena parte del mísero salario en el uso y mantenimiento de viejos vehículos, retrocediendo a la época del consumismo: con su mismo carro, su mismo zapato, su mismo pantalón… y lo peor: con su mismo gobierno.
Otro gallo cantara si se hubieran terminado los kilómetros que le faltan a los Metros de Valencia, Caracas, Maracaibo y otras ciudades. Si en vez de haber derrochado, por años, miles de millones de bolívares en la construcción de una red ferrocarrilera que, si la llegan a terminar, al final solo servirá para buscar alimentos y mercancías a Puerto Cabello – economía de puerto- y regresar con miles de huacales vacios, porque no hay que exportar.
No es el momento para tomar medidas que pudieran provocar el fuego a un barril de gasolina.
Daniel Chalbaud Lange
vonlange1939@gmail.com
@danielchalbaudl
Carabobo – Venezuela       

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