sábado, 18 de febrero de 2017

LUIS GARRIDO, BRILLAN LAS PEINILLAS

HABLA LA CONCIENCIA

Que las señoras  del Consejo Nacional Electoral pongan obstáculos para impedir cualquier proceso que confronte la voluntad de los venezolanos contra este  gobierno represivo, se justifica. Las dictaduras no se cuentan y es de suponer que en el PSUV hay personas con sus cargas de intereses que ayudarían  a poner trabas saliéndole al paso,  dado el rechazo impresionante que lleva Maduro sobre sus hombros, lo cual es un indicativo de que,  si no es por la vía de los votos, de igual manera será por la protesta de calle;  esta dictadura tras el impulso de la fuerza rebelde del pueblo, tiene sus días contados.   
    
Comenzamos con las señoras, confesando que entendemos sus preocupaciones no solo porque en ellas no exista el amor por Venezuela sino porque van de paso con más penas que glorias.  Cercano está el momento en que desaparecerán del escenario político con el bochorno triste de una misión funesta.  Ejemplos con aparatos conformados para los engaños electorales,  abundan en el mundo;  nuestro país es testigo de excepción y sin retrotraernos a hechos escritos en la historia ni caer en algunas consideraciones contrarias a la transparencia, podemos decir sin pasión ni riesgos de equivocación, que después de la inequívoca  primera victoria de Hugo Chávez, el resto de las elecciones -incluyendo la de Nicolás Maduro- fueron producto de las más vergonzosas trampas montadas por sus consecuentes y leales participantes de la farándula revolucionaria.       

Entrándole al tema que nos ha llevado a escribir esta columna, comencemos por la inmunidad parlamentaria.  Más que el caso particular de uno que otro diputado que se le ha violado su investidura, veamos el texto del Artículo 200 de la Constitución: "los diputados y diputadas de la Asamblea Nacional gozarán de inmunidad parlamentaria";   también señala: "los funcionarios públicos o funcionarias públicas que violen la inmunidad de los o las integrantes de la Asamblea Nacional, incurrirán en responsabilidad penal y serán castigados de conformidad con la ley".  Nos preguntamos: ¿la agresión de la Guardia Nacional contra los diputados fue espontánea o la ordenaron quienes  con obediencia perruna buscan congraciarse con el presidente?   

Estos procedimientos cada día son  más alarmantes en Venezuela, porque las acciones represivas muestran que el presidente -vestido de verde en su elocuencia-  nos está indicando que su gobierno va camino al militarismo. El brillo de las peinillas fue una actitud mercenaria: misión cumplida. 


Luis Garrido
luirgarr@hotmail.com
@luirgarr
Carabobo - Venezuela        

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