sábado, 6 de abril de 2019

ACTUALIZACIÓN, "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, SÁBADO 06-04-2019,

JOSÉ ANTONIO GIL YEPES, BALANCE SITUACIONAL

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 7 minutos
La iniciativa política ha pasado del gobierno a la oposición, aunque ésta última no ha repetido sus provocaciones dilemáticas, como la Ayuda Humanitaria y el viaje y regreso de Juan Guaidó ni ha mantenido la protesta permanente en las calles, ni ha insistido en temas capitales, como nombrar a los Rectores del CNE. El apoyo de los EE.UU, U.E., Grupo de los 12, hasta un total de 60 países se mantiene incólume a favor de la oposición, tanto que algunos opositores se confunden y, en vez de mantener su movilización contra el gobierno, proponen una indeseable y poco probable invasión ext... más »

JOSÉ DOMINGO BLANCO, GUAIDÓ CONTRA MADURO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 7 minutos
Tres meses contra dos décadas. David contra Goliat. Guaidó contra Maduro. Son expresiones que, más o menos, cuantifican lo mismo. En apenas tres meses de gestión del Presidente (E) Juan Guaidó estamos esperando resultados que pongan fin, inmediatamente, a esta tiranía. Tiranía que tiene dos décadas y que, a la postre, ha tenido el tiempo suficiente para consolidarse, reestructurarse y reorganizarse, cada vez que recibe un golpe que la hace tambalear. Sin querer ahondar en temas filosóficos o religiosos, tres meses contra dos décadas, sigue siendo desproporcional porque este régimen... más »

JUAN CARLOS SOSA AZPÚRUA, NARCO PATRIA ROJA, JUAN GUAIDÓ Y EL JAQUE MATE A MADURO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 22 minutos
El régimen castro comunista es un sistema que se erige como una patria en sí misma. Los representantes de este régimen no se consideran nacionales de un país determinado, son miembros de una sola patria: la patria castro comunista. Para comprender la efectividad del sistema castro comunista es importante percibirlo como una empresa trasnacional que va constituyendo filiales en diversas jurisdicciones, quedando la casa matriz en Cuba, donde también está ubicado el directorio principal, encargado de impartir las directrices globales. Es fundamental comprender la naturaleza de este... más »

JEAN MANINAT, ABRAZADO AL PRECIPICIO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 22 minutos
Como en unos dibujos animados trágicos –todos lo son, de alguna manera- el régimen sigue abrazado al precipicio, prendido de una rama que aguanta –por ahora- su letal peso. Patalea en el aire mientras se aferra a la protuberancia vegetal en la roca que impide su despeño, a pesar de su pesarosa consistencia. ¿Cuán enraizada está? ¿Cuánto tiempo soportará el deslave que todo se lleva a su alrededor? ¿Hay como calibrar el peso que lo empuja hacia el vacío? Está visto que no basta con las imprecaciones de los chamanes del: ¡Cede ya maldito rebrote! Ni las amenazas de cortarlo de una so... más »

THIERRY MEYSSAN, LA NUEVA GRAN ESTRATEGIA DE ‎ESTADOS UNIDOS

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 38 minutos
Muchos piensan que Estados Unidos se mueve mucho pero sin lograr gran cosa. ‎Por ejemplo, que las guerras estadounidenses en el Gran Medio Oriente han sido una ‎cadena de fracasos. Pero Thierry Meyssan estima que Estados Unidos tiene una ‎estrategia militar, comercial y diplomática coherente. En función de sus propios ‎objetivos, esa estrategia militar avanza pacientemente y registra éxitos.‎ Los pensadores de la Gran Estrategia estadounidense: Donald Rumsfeld, secretario de Defensa ‎de la administración Bush Jr., y su consejero, el almirante Arthur Cebrowski; el presidente ‎Donald... más »



JOSÉ RAFAEL HERRERA, LAS TINIEBLAS

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 47 minutos
No fueron siete las plagas que, por intermediación de Moisés, el mismísimo Dios le infligiera a los egipcios, con el propósito de que el faraón liberara y permitiera el éxodo del pueblo hebreo. Fueron diez en total, a pesar de lo que el sentido común suele asegurar invariablemente, bajo la forma del adagio popular: “A ese pobre país le han caído las siete plagas de Egipto”, se dice en la actualidad, casi siempre haciendo referencia a Venezuela, una ex nación que, hasta la llegada al poder del llamado chavismo, gozaba de la mayor pujanza económica y de una envidiable estabilidad pol... más »

JOSÉ ANTONIO GIL YEPES, BALANCE SITUACIONAL


La iniciativa política ha pasado del gobierno a la oposición, aunque ésta última no ha repetido sus provocaciones dilemáticas, como la Ayuda Humanitaria y el viaje y regreso de Juan Guaidó ni ha mantenido la protesta permanente en las calles, ni ha insistido en temas capitales, como nombrar a los Rectores del CNE.

El apoyo de los EE.UU, U.E., Grupo de los 12, hasta un total de 60 países se mantiene incólume a favor de la oposición, tanto que algunos opositores se confunden y, en vez de mantener su movilización contra el gobierno, proponen una indeseable y poco probable invasión extranjera, argumentando que, si Maduro está apoyado por fuerzas cubanas y guerrillas colombianas, más asesores rusos y sirios, no sería posible cambiar el gobierno con sólo fuerzas civiles. De allí el eventual papel de los militares venezolanos, a quienes la oposición ofreció una Ley de Amnistía buscando la defección, cosa que no ha ocurrido hasta donde se esperaba. En todo esto, Juan Guaidó se mantiene como el líder mayoritario del proceso y es reconocido por 60 países como Presidente Interino: un Fenómeno Político con 61% de aprobación y 79% de votos frente a Maduro 21%. 

Por su parte, el gobierno se defiende con una guerra mediática que insiste en que los males del país son provocados por enemigos del régimen; evadiendo las sanciones económicas; reprimiendo las protestas o durmiéndolas con los asuetos, apagones y calamidades múltiples; profundizando el apoyo de sus aliados extranjeros en guerra cibernética, guerra asimétrica, entrenamiento en represión y para protegerse contra una invasión extranjera o golpe de Estado. 

Esta maraña de fuerzas dan pie a cuatro escenarios: Maduro se Queda, si los EE.UU. no acentúan sus sanciones y bloqueo ya; Transición Democrática, si los partidos de oposición cierran filas con el pueblo en la protesta, consiguen apoyo militar venezolano y se profundizan las sanciones; Golpe de Estado, si los militares perciben la invasión como una amenaza creible; y el escenario Siria, si la situación no se resuelve y los EE.UU. y Rusia despliegan una Guerra Fría en suelo venezolano.

José Antonio Gil Yepes
Director Datanalisis
@joseagilyepes
Contacto 0424.9909099

JOSÉ DOMINGO BLANCO, GUAIDÓ CONTRA MADURO


Tres meses contra dos décadas. David contra Goliat. Guaidó contra Maduro. Son expresiones que, más o menos, cuantifican lo mismo. En apenas tres meses de gestión del Presidente (E) Juan Guaidó estamos esperando resultados que pongan fin, inmediatamente, a esta tiranía. Tiranía que tiene dos décadas y que, a la postre, ha tenido el tiempo suficiente para consolidarse, reestructurarse y reorganizarse, cada vez que recibe un golpe que la hace tambalear. Sin querer ahondar en temas filosóficos o religiosos, tres meses contra dos décadas, sigue siendo desproporcional porque este régimen tiene experiencia haciendo lo que sabe: actuar con calculada perversidad, sembrando el mal.

Hace ya unos días, hemos escuchado a algunos analistas y abogados sugerir la pertinencia de invocar el artículo 187, numeral 11, de la Constitución Nacional. Un artículo que, para su aplicación, debe ser discutido y aprobado en sesión del parlamento. El parlamento legítimo. El que elegimos nosotros. No la Asamblea Nacional Constituyente usurpadora e ilegítima, que preside Cabello. Pero, resulta, tal como contabiliza mi respetado amigo, el doctor José Vicente Haro, en las últimas ocho sesiones de la Asamblea Nacional, se ha propuesto considerar la aplicación del citado artículo y, reiteradamente, “se ha negado incluir ese punto en el orden del día de las sesiones de los días 19 y 27 de febrero; 6, 11, 12, 19,26 de marzo y 2 de abril”. 

Y aunque quisiera interpretar esto como un acto de prudencia y sindéresis en el que, como parte de la estrategia, algunos diputados buscan el momento preciso y adecuado para su aprobación; en el fondo, la intuición, los años en estas lides y el olfato periodístico me rebaten el argumento. Entonces, comienzo a pensar en los cómplices de este régimen que, a lo largo de estas dos décadas, han ayudado a enquistar aún más a esta tiranía perversa. Pienso, por ejemplo, en todos quienes, en este momento crucial, les gustaría ser Guaidó: ocupar el rol protagónico que hoy tiene el presidente Guaidó. Que no resisten la importancia que ese nombre ha adquirido en el ámbito internacional. Esa reacción infantil y egoísta de quienes aspiran el poder y no soportan que otro les haya robado lo que ellos consideran su derecho natural. Un asunto de ego y envidias que muchas veces les impulsa a actuar de acuerdo con los más bajos instintos; sin reparar en que, en el medio, lo que está en juego, es la vida –o muerte- del país y quienes en él vivimos.

Nuestra más reciente historia, está repleta de oscuros personajes -porque así quedarán identificados para beneficio de nuestras generaciones futuras- que, consciente o inconscientemente, o quizá tentados por promesas de gloria y recompensas futuras, se han dado a la tarea de bloquear todos los esfuerzos orientados a la libertad de Venezuela. Que han permitido la continuidad de esta narcotiranía, en detrimento de un país destruido y en la ruina. En este momento decisivo, en el que la mayoría de los venezolanos deseamos el éxito de esta gesta que ha asumido el Presidente (E) de Venezuela, no me preocupa su juventud ni la corta trayectoria política del ingeniero Guaidó, me preocupa los buitres que le merodean y que, dicen, estar brindándole respaldo, cuando en realidad, quizá, las intenciones son todo lo contrario. Y esos bloqueos y zancadillas que le ponen, se evidencian en esa táctica de posponer, olvidar, postergar la discusión y aprobación del artículo 187.11 de la constitución. En sus más recientes apariciones, el Presidente Guiadó ha mencionado que la opción que ofrece este artículo no está descartada. Imagino que, a su juicio, no ha llegado el momentum de plantearlo formalmente en la Asamblea Nacional, para lograr su aprobación. Supongo, también, que estarán tratando de convencer, sobre la viabilidad de esta alternativa, a quienes hasta ahora consideran que es errada.

Cuando he expresado, pública y abiertamente, mi opinión sobre el terrible problema venezolano y que, en este momento, para salir de él requerimos el apoyo y la intervención internacional -que pudiera ser por la vía de la aplicación del artículo 187.11; o, como propone el doctor Juan Carlos Sosa Azpúrua, “por la vía de una operación quirúrgica de la DEA, visto que en Estados Unidos, tienen más que identificados a los cabecillas de este narcoestado”; hay quienes refutan esta intervención extranjera alegando que los problemas del país, los solucionamos los venezolanos. Pues, está más que comprobado que hemos fracasado en nuestro intento de hacerlo solos. Que, a lo largo de estas dos tortuosas décadas que lleva el régimen con los colmillos clavados en las arterias del país, no hemos logrado como hasta ahora, con Guaidó al frente, tanto apoyo internacional ni tanto interés por evitar que este mal, llamado Chavismo/Madurismo, se propague y contagie al resto del continente. Las oposiciones, en sus intentos anteriores, en su afán por resolver en casa, los problemas que son de casa, han fracasado. Entonces, apártense y dejen de sabotear al que no deben, porque fortalecen al que sí deberían boicotear.

José Domingo Blanco
@mingo_1

JUAN CARLOS SOSA AZPÚRUA, NARCO PATRIA ROJA, JUAN GUAIDÓ Y EL JAQUE MATE A MADURO


El régimen castro comunista es un sistema que se erige como una patria en sí misma.  Los representantes de este régimen no se consideran nacionales de un país determinado, son miembros de una sola patria: la patria castro comunista.  Para comprender la efectividad del sistema castro comunista es importante percibirlo como una empresa trasnacional que va constituyendo filiales en diversas jurisdicciones, quedando la casa matriz en Cuba, donde también está ubicado el directorio principal, encargado de impartir las directrices globales. 

Es fundamental comprender la naturaleza de este sistema para lograr asimilar lo que ocurre en nuestro país y el por qué tantas políticas, que a priori lucen como un disparate, son perfectamente coherentes y necesarias para la consolidación de la patria castro comunista.  La maquinaria roja está lubricada con una de las inteligencias más sofisticadas y entrenadas que existen sobre la faz de la tierra: el G2. Actuando desde sus respectivas salas situacionales, los miembros del G2 trazan absolutamente todos los escenarios que un cerebro humano es capaz de concebir, y lo hacen para calcular anticipadamente las acciones que deben ejecutar para neutralizar cualquier peligro latente, y posicionarse exitosamente en el territorio ocupado.  El G2, como maestro estratega que es, hace de la vida un tablero de ajedrez, y cada movida de sus fichas responde a planes diseñados con astucia y conocimiento de todas las variables implícitas.

Comprender la naturaleza humana es la primera tarea de un buen estratega.  Y junto con el sexo, nada es más efectivo para relajar las defensas de los hombres que el dinero. Por eso el plan de Fidel Castro de hacerse de las reservas petroleras venezolanas fue concebido desde el mismo inicio de la revolución cubana.  Ninguna aventura barbuda, por más romanticismo guevarista que se le imprimiese, iba a prosperar si no se controlaba primero el poder económico. Durante el imperio soviético, Cuba tuvo que conformarse con jugar un rol secundario, ser un satélite tropicalizado de los rusos, con ínfulas colonialistas, que pudieron coronarse germinalmente en Angola, pero que nunca extendieron sus plumas como el pavo real que Fidel Castro siempre sintió ser…hasta la llegada del teniente coronel Hugo Chávez, esa ilustre nulidad con el pico de plata afilado y el momento histórico preciso. 

Chávez, a pesar de sus neuronas embadurnadas de un patriotismo caletrero de cuartel de provincia, no fue más que un agente del castro comunismo, el “Candidato de Manchuria” de Fidel Castro, diseñado para hacer realidad la génesis lúdica de la Revolución cubana: la colonización de Venezuela. Y así apoderarse de sus reservas petroleras y transformar al castro comunismo en la más poderosa trasnacional del crimen organizado, el centro neurálgico donde convergen las ideologías que esclavizan a los hombres, junto con las herramientas que se emplean para hacerlo:  el secuestro total de la institucionalidad, la promoción de la cultura mendicante y el libre flujo de narcóticos, a través de las instituciones secuestradas, que sirven para lavar el dinero de los carteles y promover a los grupos guerrilleros que penetran los sectores humildes, para corromperlos desde sus entrañas (El ELN reparte las cajas del CLAP en al menos doce estados del país).

Además, transformaron al territorio de Venezuela en la guarida de los carteles de droga colombianos y también el centro de operaciones del “cartel de los soles” (comandado por Nicolás Maduro, al ser éste el comandante de unas fuerzas armadas donde el generalato constituye el brazo directivo y operativo de dicho cartel). Toda la infraestructura militar y fronteriza de Venezuela está engranada para servir de vía de embarque y despacho de la droga, que luego se reparte por el mundo. Hay que recordar la larga tradición cubana en el negocio de los narcóticos. Antes de la Revolución, la Habana fue el centro de reuniones de los jefes de las mafias. Posteriormente, ya con Castro en el poder, la caída del Muro de Berlín, y el subsecuente recorte del subsidio soviético al régimen cubano, hizo que Fidel organizara el Foro de Sao Paulo, sentando en su directorio a Manuel Marulanda -cofundador de las FARC-, con la idea de financiarse con los dólares del narcotráfico. A partir de ese momento, Fidel Castro se transforma en narcotraficante, y Cuba en una guarida y ruta segura para el tráfico de estupefacientes. Con su marioneta Chávez, y logrando también controlar las presidencias de Bolivia, Brasil, Ecuador, Argentina, Chile, Perú, Uruguay, Nicaragua, El Salvador y Colombia (Se debilitó en muchos de los anteriores, pero ahora tiene a México), el Foro de Sao Paulo tuvo vía libre para fortalecer las principales rutas del narcotráfico, y convertirse en un coloso capaz de crear organizaciones internacionales (ej. “UNASUR”), penetrar todas las instituciones mundiales: ONU, CPI, OEA, CARICOM, entre muchas otras; comprar conciencias a diestra y siniestra, y poner a periodistas de los principales medios de comunicación del planeta bajo su nómina y directrices.   

Al hacerse del dominio de PDVSA, el castro comunismo logró el arma perfecta para avanzar en sus planes de conquista del territorio venezolano. La operación de blanqueo de capitales y el tráfico de droga ahora ganaba un músculo hercúleo para lavar miles de millones de dólares y transportar la droga con infraestructura corporativa. Con dinero practicamente infinito y comprendiendo las debilidades de la naturaleza humana, la penetración de la sociedad criolla pudo hacerse sin disparar una sola bala, sin tener que fusilar a nadie, solamente bastaba hacer las correspondientes transferencias bancarias y así la música que sonaría siempre sería el canto de sirena de la trasnacional roja. 

El “ÚAH Chávez no se va”, entonado a todo pulmón por los “magistrados” del Tribunal Supremo de Justicia;  también esas lágrimas de dolor sincero saliendo por los ojos de los directores del Consejo Nacional Electoral en los “funerales de la Chancleta” (léase los de Chávez); junto con los remitidos del Centro Carter y de César Gaviria silenciando los fraudes más siniestros; coronando con la infiltración del sector opositor, primero colocando agentes en la Mesa de Negociación y Acuerdos, luego aumentándolos en la Coordinadora Democrática y finalmente perfeccionándolos (en sofisticación de la mentira) con la MUD; el castro comunismo colonizó a Venezuela sin disparar una sola bala.  

Y como el G2 no se chupa el dedo, supo desde el primer día que sería necesario diseñar una obra de teatro potable para la comunidad internacional y también para los incautos venezolanos, aquellos que no son cómplices conscientes de la transnacional castro comunista, pero que era vital conquistar por la vía del engaño. Y así entendió el G2 que la narrativa democrática tenía que ser el guión de la comidilla, montar una obra de teatro verosímil donde todo luciera como un sistema de libre elección, donde cada venezolano pudiera participar sin comprometer su educación judeocristiana y sus enseñanzas democráticas.  Penetrando al sector opositor, el castro comunismo logró posicionar a varios de sus agentes más sofisticados, a quienes proporcionó fondos generosos para mantener activos medios de comunicación de amplio alcance, y así transmitir y consolidar la matriz de opinión necesaria para sus planes de conquista.

Y esta prensa escrita, radio y televisión, durante años fue trabajando sutilmente las mentes de los venezolanos, amansada endemoniadamente con otro diablo talentoso: el control cambiario,  que justificó la institucionalización de un sistema como CADIVI, el divino colchón que le brindó comodidad a muchos sectores criollos, nutriendo la ilusión de bienestar que era vital para ganar tiempo, mientras sucedía la colonización total.

Ese narcótico llamado CADIVI drogó el alma rebelde de las capas profesionales y altas del país, facilitándoles un tren de vida más parecido al capitalista que al comunismo de los libros de historia y de las sociedades fantasmagóricas como la cubana. La ilusión hecha delirio acalló voces contestatarias y propagó un gas invisible que penetró el cerebro de la mayoría de los articulistas de prensa, analistas políticos y periodistas, quienes, en lugar de captar el horror de la trasnacional roja, se limitaban a observar y analizar la ilusión creada por ésta, como si el mundo ficticio diseñado por el G2 cubano no fuera una obra de teatro para engañar a la colectividad mientras la colonizaba. 

El siete de octubre de 2012 fue apoteósico para la trasnacional roja. Con su Candidato de Manchuria a un suspiro de la muerte, neutralizó toda reacción a las costuras visibles de su farsa, inmortalizando su figura para metamorfosearla en tótem de culto, la droga más efectiva para cultivar una fanaticada descerebrada que repita robóticamente sus proclamas, a la orden para ejecutar las estrategias trazadas en las salas situacionales del G2. Al morir Chávez, fue reemplazado por el nuevo Candidato de Manchuria, un colombo venezolano accidental, lavado cerebralmente por la mismísima casa matriz de la trasnacional roja en tierra cubana y entrenado espartanamente para que sus neuronas tengan como única patria al castro comunismo. 

Y veinte años no son pocos. Durante ese período el G2 corrigió muchos errores y logró que su teatro tuviera la narrativa idónea, interpretado el guión por actores de lujo, bien educados para que el engaño incluyera las dosis de verdad necesarias para el cumplimiento cabal del objetivo.  En el escenario de la democracia venezolana -porque así se llamaba la ilusión- la oposición a la trasnacional roja tenía que lucir creíble, porque sobre todas las cosas era necesario que se mantuviera como la única oposición al sistema castro comunista… la oposición manejada a control remoto desde el seno del G2 cubano. 

Y entonces vino el catorce de abril de 2013 y el imperativo de hacer de ese día la obra maestra del engaño, la movida del maestro ajedrecista que sabe que para deponer al rey se hace necesario sacrificar muchas fichas subalternas, haciendo la ilusión tan real que brille en los ojos incautos como una verdad suprema.

La cantata de fraude era esencial, porque no podía colocarse en el tablero al nuevo Candidato de Manchuria de la trasnacional roja, sin sufrir primero el calvario de su cuestionamiento, ya que a través de esa duda se secuestraría el ánimo rebelde sobreviviente de la sociedad. Únicamente capitalizando el descontento, podía el castro comunismo atraparlo en sus redes, para apaciguarlo y volverlo agua…y eso fue el catorce de abril y los meses subsiguientes…hasta el ocho de diciembre de 2013, día en que se silencia absolutamente la cantata del fraude, y se remata el posicionamiento en el escenario del nuevo Candidato de Manchuria de la trasnacional roja. 

Y para hacer más mella del alma rebelde que aún pudiera sobrevivir en la sociedad colonizada, la trasnacional castro comunista organizó una reunión en Miraflores cuando se dan cita alcaldes y gobernadores de oposición con Maduro y juntos corean el himno nacional, cantado con la voz del difunto Hugo Chávez- para dejar bien claro quién era su agente preferido, para que no quedara dudas que el nuevo Candidato de Manchuria de los rojos era el actor protagónico de la comidilla, de esa obra de teatro que transformó a Venezuela en Cubazuela y a un gran porcentaje de venezolanos en cubazolanos.

La colonización de nuestro país, por la trasnacional castro comunista, es un hecho irrebatible. Nación secuestrada por un sistema foráneo que vino con la intención de quedarse eternamente, transformándonos en tierra de esclavos, con seres autómatas que cada vez ambicionarán menos su libertad, conformándose con la igualdad mendicante, donde desaparecen las diferencias naturales – tan irritantes y odiosas para muchos- igualándose todos en su condición de nada. 

La única esperanza residual es que las almas rebeldes aprovechemos esta última oportunidad que nos ha brindado el destino. Junto con nuestro presidente legítimo Juan Guaidó tenemos que activar la estrategia de “Jaque Mate a Maduro”, que consiste en desmantelar el motor de la trasnacional roja: el “Cartel de los soles”. Una vez que se logre ese objetivo, todo lo demás caerá por su propio peso y Venezuela tendrá la oportunidad de convertirse en el país emergente más atractivo del planeta.

Mientras tanto aquí no hay patria… salvo la narco patria roja, filial de la trasnacional castro comunista.

Juan Carlos Sosa Azpúrua
@jcsosazpurua

JEAN MANINAT, ABRAZADO AL PRECIPICIO


Como en unos dibujos animados trágicos –todos lo son, de alguna manera- el régimen sigue abrazado al precipicio, prendido de una rama que aguanta –por ahora- su letal peso. Patalea en el aire mientras se aferra a la protuberancia vegetal en la roca que impide su despeño, a pesar de su pesarosa consistencia. ¿Cuán enraizada está? ¿Cuánto tiempo soportará el deslave que todo se lleva a su alrededor? ¿Hay como calibrar el peso que lo empuja hacia el vacío?

Está visto que no basta con las imprecaciones de los chamanes del: ¡Cede ya maldito rebrote! Ni las amenazas de cortarlo de una sola tajada con un machete de filo mellado. Menos aún de prestarle oído a los Chance Gardiner que desde el jardín, recurren a una inanimada respuesta vegetal para responder preguntas cruciales. La política y la botánica nunca se han llevado bien, salvo en el reinado de los hippies. El régimen patalea con la destreza torpe de quien no se quiere ahogar, cuando se percata de que no sabe nadar. Recurre a Hollywood -of all places- para excusar su inaudita incapacidad para preservar lo que los primeros homínidos se agenciaron frotando dos palitos sobre una yesca: la lumbre que iluminó la oscuridad y desató la civilización.

La oscuridad la manejaron los poderosos en la Edad Media como ardid para dejar sin luces a la humanidad. Despojarse de las tinieblas ha sido la lucha de hombres y mujeres por hacerse un espacio en el libre albedrío heredado. ¡Tremendo regalo, para quien no lo exigió! Nos enseñó a pensar, por cuenta propia, y nos resguarda de la repetición monocorde de consignas y rezos mágicos.

Aferrado a su precipicio, el régimen quiere ahora espantar evocando paredones y anunciando terribles condenas. Veremos si tiene bríos para hacerlo. La oposición debería seguir presionando por una salida democrática negociada, que contemple un proceso electoral transparente, tal como lo sugiere la gran mayoría de la comunidad internacional.

Cuando todas las opciones sobre la mesa son válidas, se corre el peligro de que ninguna termine teniendo asidero en la realidad. Es la política del como vaya viniendo, le vamos dando. Es decir, la no política. ¡Qué mejor regalo para la nomenclatura gobernante!

Si es verdad que el régimen nunca aceptará elecciones libres, quiere decir que le teme como Drácula a una ristra de ajo. ¿Por qué no empujarlo entonces hacia ese precipicio democrático como sugiere la gran mayoría de los países que acompañan la lucha por la recuperación de la democracia en Venezuela?

Jean Maninat
@jeanmaninat

THIERRY MEYSSAN, LA NUEVA GRAN ESTRATEGIA DE ‎ESTADOS UNIDOS


Muchos piensan que Estados Unidos se mueve mucho pero sin lograr gran cosa. ‎Por ejemplo, que las guerras estadounidenses en el Gran Medio Oriente han sido una ‎cadena de fracasos. Pero Thierry Meyssan estima que Estados Unidos tiene una ‎estrategia militar, comercial y diplomática coherente. En función de sus propios ‎objetivos, esa estrategia militar avanza pacientemente y registra éxitos.‎

Los pensadores de la Gran Estrategia estadounidense: Donald Rumsfeld, secretario de Defensa ‎de la administración Bush Jr., y su consejero, el almirante Arthur Cebrowski; el presidente ‎Donald Trump y su secretario comercial Peter Navarro; y el secretario de Estado Mike Pompeo, ‎con su consejero Francis Fannon.‎

En Estados Unidos se suele creer que el país carece de una Gran Estrategia desde que se cerró la ‎guerra fría. ‎

Una Gran Estrategia es una visión del mundo que se trata de imponer y que todas las ‎administraciones deben respetar. En caso de derrota en un teatro de operaciones, esa estrategia ‎sigue aplicándose en otros hasta que acabe por triunfar. Al final de la Segunda Guerra Mundial, ‎Washington optó por seguir las directivas que el embajador George Keenan había trazado en su ‎célebre despacho diplomático. Se trataba de describir un supuesto expansionismo soviético para ‎justificar una política de «contención» (containment) frente a la Unión Soviética. El hecho es ‎que, después de haber perdido las guerras en Corea y Vietnam, Estados Unidos acabó ganando. ‎

No es frecuente que se logre concebir una Gran Estrategia, aunque estas han existido, como sucedió ‎en Francia, con Charles De Gaulle. ‎

A lo largo de los 18 últimos años, Washington ha logrado poco a poco fijarse nuevos objetivos y ‎nuevas tácticas para alcanzar esos objetivos. ‎

1991-2001 un periodo de desconcierto
 
En el momento de la desaparición de la Unión Soviética, el 25 de diciembre de 1991, ‎Estados Unidos, entonces bajo la administración de Bush padre, consideró que ya no tenía rival. ‎El presidente, victorioso por defecto, desmovilizó 1 millón de soldados e imaginó un mundo de ‎paz y prosperidad. Liberalizó las transferencias de capitales para que los capitalistas pudieran ‎enriquecerse y –como él creía– así enriquecer también a sus conciudadanos. ‎

Pero el capitalismo no es un proyecto político sino una forma de ganar dinero. Las grandes ‎empresas estadounidenses –no el Estado federal– se aliaron al Partido Comunista Chino (de ahí ‎el famoso «viaje al sur» de Deng Xiaoping). Esas grandes empresas estadounidenses ‎trasladaron a China las filiales de menor valor agregado que poseían en Occidente, y lo hicieron ‎simplemente porque los trabajadores chinos, con niveles de educación menos elevados, aceptaban ‎salarios 20 veces más bajos que en Occidente. Así se inició el largo proceso de ‎desindustrialización de Occidente. ‎

Para poder manejar con menos trabas sus negocios transnacionales, el Gran Capital trasladó sus ‎haberes a países donde encontraba menos obligaciones fiscales y descubrió así la posibilidad de ‎escapar a sus responsabilidades sociales. Esos países, cuya flexibilidad en materia de impuestos y ‎discreción son indispensables al comercio internacional, se vieron bruscamente implicados en ‎innumerables y gigantescas tramas de «optimización fiscal», una bonita formulación técnica para ‎lo que antiguamente se llamaba «defraudar el fisco», procedimiento con el cual lucraron ‎en silencio. Se abría así el reinado de la Finanza sobre la Economía. 

La estrategia militar

En 2001, Donald Rumsfeld, secretario de Defensa y miembro permanente del «Gobierno de ‎Continuidad» [1], creó ‎una Oficina de Transformación de la Fuerza (Office of Force Transformation) que puso en manos ‎del almirante Arthur Cebrowski, quien ya había trabajado en la informatización de las fuerzas ‎armadas y se dedicó entonces a modificar la misión de dichas fuerzas. ‎

Sin la Unión Soviética, el mundo se había hecho unipolar, o sea ya no estaba gobernado por el ‎Consejo de Seguridad sino única y exclusivamente por Estados Unidos. Para mantener ‎su predominio, Estados Unidos se planteó dividir la humanidad en dos partes. De un lado ‎estarían los Estados considerados estables (los miembros del G8 –incluyendo Rusia– y los aliados). ‎Del otro lado quedaría el resto del mundo, convertido en un simple “tanque” de recursos ‎naturales. Washington ya no consideraba el acceso a esos recursos como algo vital para ‎sí mismo, pero estimaba que los Estados estables sólo debían tener acceso a los recursos ‎a través de Estados Unidos. Para imponer esa situación era necesario destruir previamente las ‎estructuras de los Estados en los países considerados “tanques” de recursos, de manera que ‎no pudiesen oponerse a la voluntad de la primera potencia mundial, ni prescindir de esta [2].‎

Esa es la estrategia que Washington ha estado aplicando. Comenzó por el Gran Medio Oriente o ‎Medio Oriente ampliado –con las guerras en Afganistán, Irak, Líbano, Libia, Siria y Yemen. A pesar ‎de los anuncios de la secretaria de Estado de la administración Obama, Hillary Clinton, sobre el ‎‎«Giro hacia Asia» (Pivot to Asia), el desarrollo militar de China impidió aplicarla en el Extremo ‎Oriente y ahora Washington apunta a la Cuenca del Caribe, arremetiendo inicialmente contra ‎Venezuela y Nicaragua. ‎

La estrategia diplomática
 
En 2012, el entonces presidente Barack Obama retomó el leitmotiv del Partido Republicano y ‎convirtió en prioridad nacional la explotación de los hidrocarburos (petróleo y gas) de esquistos ‎mediante el método de fracturación hidráulica. En unos años, Estados Unidos multiplicó sus ‎inversiones en ese sector y se convirtió en el primer productor mundial de hidrocarburos echando ‎así abajo los paradigmas de las relaciones internacionales. ‎

En 2018, Mike Pompeo, ex director de Sentry International, fabricante de maquinaria para la ‎industria del petróleo, se convirtió en director de la CIA y, posteriormente, en secretario de ‎Estado. Pompeo creó un Buró de Recursos Energéticos (Bureau of Energy Resources) que puso ‎bajo la dirección de Francis Fannon. Esta estructura era el equivalente diplomático de lo que fue la ‎Oficina de Transformación de la Fuerza en el Pentágono e instauró una política enteramente ‎enfocada a tomar el control del mercado mundial de los hidrocarburos [3]. Para ello imaginó un nuevo tipo de alianzas como la llamada Región Indo-pacífica ‎Libre y Abierta (Free and Open Indo-Pacific). Ya no se trata de crear bloques militares, como los ‎QADS, sino de organizar alianzas alrededor de objetivos de crecimiento económico basados en la ‎garantía del acceso a fuentes de energía. ‎

Ese concepto encaja en la estrategia Rumsfeld/Cebrowski. Ya no se trata de apropiarse los ‎hidrocarburos del resto del mundo, hidrocarburos que Washington ya no necesita, sino de ‎determinar quién tendrá acceso a ellos para poder desarrollarse y quién no. Esto es una ruptura ‎total con la doctrina del agotamiento del petróleo que la familia Rockefeller y el Club de Roma ‎promovieron desde los años 1960, doctrina retomada después por el Grupo de Desarrollo de la ‎Política Energética Nacional (National Energy Policy Development Group) del vicepresidente ‎estadounidense Dick Cheney. Estados Unidos estima ahora que no sólo no se ha producido la ‎temida desaparición del petróleo sino que además, a pesar del drástico aumento de la demanda, ‎la humanidad cuenta con hidrocarburos suficientes para al menos un siglo. ‎

En este momento, bajo pretextos tan numerosos como variados, Pompeo acaba de bloquear el ‎acceso de Irán al mercado mundial de hidrocarburos, está haciendo lo mismo con Venezuela y, ‎para completar el cierre, Estados Unidos va a mantener tropas en el este de Siria para impedir ‎que ese país pueda explotar los yacimientos existentes en esa parte de su territorio ‎ [4]‎. ‎Simultáneamente, Pompeo ejerce la mayor presión sobre la Unión Europea para que esta renuncie ‎al gasoducto ruso Nord Stream 2 y también sobre Turquía, para que renuncie al Turkish Stream.‎

La estrategia comercial

En 2017, el presidente Donald Trump trata de que regrese a Estados Unidos al menos una parte ‎de los empleos que las empresas estadounidenses habían transferido a Asia y a la Unión Europea. ‎Basándose en los consejos del economista de izquierda Peter Navarro [5], Trump puso fin a la Asociación Transpacífica y renegoció el Tratado ‎de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, llamado en inglés NAFTA y en francés ALENA). ‎Al mismo tiempo instauró derechos de aduana prohibitivos para la importación de automóviles ‎alemanes y la mayoría de los productos chinos y completó todo lo anterior con una reforma fiscal ‎que estimula la repatriación de los capitales estadounidenses. Esa política ya ha permitido ‎mejorar la balanza comercial y reactivar el empleo. ‎

En otras palabras, ya está montado el dispositivo completo en los sectores económico, ‎diplomático y militar, vinculados todos entre sí y cada uno con sus instrucciones precisas. ‎

La principal ventaja de esta nueva Gran Estrategia es que las élites del resto del mundo siguen ‎sin haberla entendido. Washington todavía tiene a su favor el factor sorpresa, acentuado ‎además por el sistema de relaciones públicas deliberadamente caótico de Donald Trump. Pero ‎si observamos los hechos –en vez de dejarnos distraer por los tweets presidenciales–, podemos ‎comprobar que Estados Unidos ha logrado avances después del periodo incierto de los ‎presidentes Clinton y Obama. ‎

 [1] El «Gobierno de Continuidad» es una instancia estadounidense creada por ‎el presidente Eisenhower en tiempos de la guerra fría pero que aún sigue funcionando. ‎Su misión es garantizar la continuidad del Estado estadounidense en caso de ausencia o ‎desaparición del ejecutivo –como la muerte del presidente, del vicepresidente y de los presidentes ‎de las dos cámaras del Congreso durante un conflicto nuclear. Aunque la composición exacta del ‎Gobierno de Continuidad es secreta, esa instancia dispone de medios muy importantes.

[2] Esa ‎estrategia fue dada a conocer por el asistente de Cebrowski, Thomas Barnett, en su libro ‎‎The Pentagon’s New Map, publicado por Putnam Publishing Group en 2004.

[3] “Mike Pompeo Address ‎at CERAWeek”, por Mike Pompeo, Voltaire Network, 12 de marzo ‎de 2019.

[4] Esta misma semana, el lunes 25 de marzo de 2019, el Departamento del Tesoro de ‎Estados Unidos emitió una amenaza contra cualquier forma transacción implicando petróleo ‎con Irán o con Siria: “Sanctions Risks Related to Petroleum Shipments involving Iran and Syria”, Voltaire Network, 25 de marzo de 2019.

[5] Ver Death by China, ‎Peter Navarro, Pearson, 2011 y Crouching Tiger: What China’s Militarism Means for the World, ‎Prometheus Books, 2015.

Thierry Meyssan Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: De la impostura del 11 de septiembre a Donald Trump. Ante nuestros ojos la gran farsa de las "primaveras árabes" (2017).

Thierry Meyssan,

JOSÉ RAFAEL HERRERA, LAS TINIEBLAS


No fueron siete las plagas que, por intermediación de Moisés, el mismísimo Dios le infligiera a los egipcios, con el propósito de que el faraón liberara y permitiera el éxodo del pueblo hebreo. Fueron diez en total, a pesar de lo que el sentido común suele asegurar invariablemente, bajo la forma del adagio popular: “A ese pobre país le han caído las siete plagas de Egipto”, se dice en la actualidad, casi siempre haciendo referencia a Venezuela, una ex nación que, hasta la llegada al poder del llamado chavismo, gozaba de la mayor pujanza económica y de una envidiable estabilidad política y social, con un desarrollo cultural y educativo de los más altos en la región, amén de su privilegiada situación geográfica, del encanto de sus paisajes y de sus incalculables riquezas naturales. En 1498, al llegar a suelo venezolano, Cristóbal Colón la bautizó como “Tierra de gracia”. Y, en efecto, hasta hace veinte años, y desde que las plagas del cartel chavista –literalmente– la devoraran, Venezuela era considerada por el mundo como Il più bel segreto dei caraibi.

El verbo apercibir es un verbo transitivo. Significa hacer saber a alguien las sanciones a las cuales se expone. En derecho procesal se habla de apercibir cuando un juez emite una comunicación a alguna de las partes implicadas en un proceso judicial para advertirla de las consecuencias que acarrearía su incumplimiento. Se trata de una advertencia, un llamado de atención, un exhorto, que se hace a la luz de la conciencia. Los verbos transitivos expresan la acción –precisamente, el tránsito– del sujeto sobre su predicado, es decir, sobre su objeto. Es por eso que Kant define la apercepción trascendental como el tránsito –el “lazo”, dice Kant– que posibilita la unidad del sujeto y del objeto. Ese “lazo”, ese actus, es el movimiento de la conciencia consciente de sí misma, de la autoconciencia, el “Yo pienso que debe poder acompañar todas mis representaciones”, la unidad de la sustancia con el sujeto. Una de las páginas más sublimes de la filosofía kantiana.

Según el segundo libro del Pentateuco, que lleva por título Éxodo, Moisés, en nombre de Dios, apercibe al faraón para que libere al pueblo judío. De no hacerlo, Dios iría sucesivamente aumentando las sanciones con grandes pestes contra los dominios del faraón. El lector avisado se encuentra ahora, mutatis mutandi, en pleno cese de la usurpación. Y, en efecto, la primera de aquellas plagas fue la transformación del agua en sangre, a la que, ante la persistente soberbia del faraón, seguirían la de las ranas, los piojos, las moscas, el exterminio del ganado, las úlceras en la piel, la lluvia de granizo y fuego, las langostas y, las dos últimas: la llegada de una tiniebla tan densa que podía sentirse su presencia física, y, finalmente, el arribo del “ángel exterminador”, que acabaría con la vida del hijo primogénito del faraón, el heredero del dios Horus, el galáctico. Como podrá observarse, todas las opciones estaban sobre la mesa del apercibiente. El resto es historia conocida. El mar se abrió y el pueblo judío conquistó la libertad y reconstruyó su nación.

Todo en Venezuela ha sido deliberadamente puesto al revés. El país que fue es, ahora mismo, ruina circular, laberinto de espejos, precipicio en reverso sin fondo visible: un “mundo invertido”. Mientras lo que va quedando de país productivo usa la cabeza para caminar, quienes usurpan el poder político usan los pies para pensar. Los fanatismos son asunto de cuidado. Por lo general, invocan pomposos ideales que conducen directamente al callejón sin salida de los más bajos y perversos apasionamientos, en manos de la inescrupulosa canalla. De la luz sólo quedan sombras, de las aguas solo sed y pestilencias, del alimento excremento, de la paz la guerra, del moralismo la corrupción, del justicialismo el crimen organizado, del purismo de la verdad el engaño, del triunfalismo la derrota, del comunitarismo la egolatría, del instruccionismo la incompetencia. El Estado se ha hecho negocio privado y los negocios privados asunto de Estado. Entretanto, los mercenarios asumen la función de las langostas, de los sapos, de los piojos, de las moscas. La “Venezuela potencia” ha terminado en la más miserable, triste e impotente de las Venezuelas históricamente existentes. Tiembla, y hay fuego y granizo. Una desgracia. Creencia y entendimiento se contraen y dilatan, proyectan su reciprocidad, hasta hacerse espejismos, ficciones, el uno del otro, mientras van trastocando sus roles de continuo para poner siempre de nuevo en evidencia su correspondiente –correlativa– bancarrota. Las manos del entendimiento abstracto están teñidas de la sangre de las víctimas que brota del manantial de los fanatismos. 

Quizá la peor de todas las plagas, la que ha dejado las mayores secuelas y, al mismo tiempo, las renovadas premisas que retroalimentan la viscosidad de su eterno retorno, haya sido la de las tinieblas que va dejando a su paso el populismo, esa vil enfermedad que puede palparse en cada niño que fallece de inanición, en el rostro de las madres que van perdiendo a sus hijos, en la angustia y la desesperación del día a día para poder sobrellevar el peso de una vida que hace tiempo dejó de serlo. Es tan tragicómico el populismo en Venezuela que no ha necesitado ni de los castigos de Dios ni de las apercepciones de Moisés: ellos mismos han hundido al país en terribles plagas. El populismo chavista es la muleta de quien hipoteca su voluntad para que alguien –el “gran líder”–, a quien considera mejor que él, la dirija a su antojo. Es el padre que, de vez en cuando, pone la electricidad o el agua, envía la cajita de alimentos, desprecia la educación y la cultura, asfixia las universidades y el desarrollo del saber, otorga una generosa pensión para poder comprar menos de seis huevos al mes y permite el ingreso del enfermo a un hospital sin recursos para que pueda morir “en paz”. El populismo es la negación de la luz del conocimiento y de la libertad, ese que deja la puerta abierta al gran negocio del narcotráfico, que corrompe el cuerpo y el espíritu de la sociedad hasta los tuétanos. Y cuando la incompetencia y el rentismo parasitario comienzan a dar sus primeros frutos, cuando todo falla y nada alcanza, entonces inicia la retórica de la expiación. Surgen las iguanas, los francotiradores, los ataques electro-magnéticos, la “guerra económica”, los “enemigos del pueblo”. El “pueblo”, ese vasallaje de los narcotraficantes. Venezuela como nación no es más que la triste fachada de la Cuba castrista. Es una satrapía. La enfermedad populista ha colocado las premisas. Y cuando todo se ha invertido, la apercepción ya no es la premisa sino el resultado de las tinieblas.   

José Rafael Herrera