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martes, 4 de agosto de 2020

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ, MADURO VS GUAIDÓ ¡NO HAY MÁS!

La situación política venezolana es en extremo compleja, tanto en sus secuelas económicas-sociales, así como para su comprensión. Lo primero a asimilar es que solo hay dos bandos: Maduro con todo su régimen y Juan Guaidó con su “esperancismo” criollo y (sobre todo) con su apoyo internacional… no hay más espacio, la radicalización existe, es real e inevitable.

En consecuencia, en manos de estos dos personajes se encuentra el devenir venezolano, al menos en el corto y mediano plazo. Alrededor de Maduro se encuentran sus archiconocidas figuras recicladas y enrocadas, sus ministros y actores partidistas, sumamente monolíticos. Las de Guaidó se encuentran en los cargos de su gobierno interino, principalmente fuera del país, pues internamente en Venezuela hacer ese tipo de gestión es prácticamente imposible. La única figura outsider con reconocimiento opositor interno y externo que puede timoratamente compartir charreteras es María Corina Machado, pero no cuenta con organicidad ni legitimidad de fondo, sin embargo, se circunscribe dentro de la oposición formalmente reconocida.

Así la realidad, el chavismo intentó crear una oposición útil a sus fines, sobre todo electorales ¿Por qué? Porque el secreto del chavismo al retener el poder por más de 20 años, siendo (por muchísimo) el peor de todos los gobiernos de nuestra historia, no ha sido el manejo discrecional de las instituciones, los recursos y de las armas del Estado ¡No! el secreto del chavismo han sido las elecciones en “condiciones mínimas” quienes le han dado ese poder, ese control discrecional. Así, ante la negativa de la oposición desde 2017 en participar en este tipo de procesos electorales absurdos, el régimen intentó simular una oposición… no les funcionó ni adentro ni afuera del país.

Cada elección en “condiciones mínimas” ha permitido al régimen gobernar a entero placer, todo aquello que no ha estado en “lo mínimo”, como por ejemplo un CNE imparcial, permite al chavismo realizar campañas con todos los recursos del Estado, ello deja en minusvalía a sus contrincantes quienes Conatel y el CNE vigilan milimétricamente, limitándolos a lo que exige estrictamente la ley, solo en este pequeño ejemplo la competencia electoral es desigual, injusta, arrojando resultados ilegales e ilegítimos. Fíjense, el mismo Henri Falcón (de esa “oposición complaciente”) aceptó las fulanas “condiciones mínimas” en 2018 y terminó cantando fraude y pidiendo repetición de elecciones en las presidenciales de ese año… nada más que agregar.

Los procesos electorales en “condiciones mínimas” nos han hecho padecer a los venezolanos un mínimo de salud, de educación, un mínimo de gasolina, de gas, de electricidad, un mínimo de empleo y un mínimo de vida… el venezolano se negó rotundamente volver a votar luego que el chavismo burlara descaradamente el desiderátum emanado del pueblo en aquellas parlamentarias del 6 de diciembre de 2015, luego que en 2016 se evadiera con burlones desafueros el revocatorio y, finalmente, cuando en 2017 se impone sangrientamente una constituyente al margen absoluto de la constitución y todo precepto democrático… antes ya el chavismo se había burlado de lo electoral, pero fueron estos tres episodios los que colmaron definitivamente la paciencia del elector venezolano.

Tras mucho sufrimiento, sacrificios y lágrimas, al fin el venezolano comprendió que lo único que puede conseguir a través de procesos electorales en “condiciones mínimas” es una Venezuela en mínimas condiciones… como a la que hemos llegado en este fatídico 2020.

Para culminar, guste o no, la realidad política en Venezuela solo tiene dos protagonistas hoy día, Nicolás Maduro Moros con todo su régimen y Juan Guaidó con la esperanza histérica largamente mayoritaria de los venezolanos y con el apoyo de una comunidad internacional que actúa, no porque nos quiera mucho, sino porque también se siente víctima del chavismo y sus dantescos efectos colaterales… lo demás es faranduleo político. 

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com
@leandrotango     

lunes, 6 de abril de 2020

LEANDRO RODRIGUEZ: RÉGIMEN O POSTRÉGIMEN ¡NO HAY MÁS!

El castrismo tiene como principal característica la neutralización de su disidencia, su hegemonía no puede ser cuestionada, sus líderes deben ser exaltados, idolatrados, obedecidos… depende del temor que pueda infundir, de la opresión, por tal motivo, no acepta medias tintas. En Venezuela los intentos de fusionar esfuerzos, de diálogos, de gobiernos de transición o de emergencia han sido y serán inútiles, el castrismo venezolano nunca cederá un milímetro a su absolutismo, a su verticalidad.  

El denominado “chavismo disidente” al apartarse de la corriente madurista tienen dos opciones, callarse o, en caso contrario, criticar, confesar o denunciar desde el exilio pues, sí permanecen en el país, serán perseguidos, apresados. Claro, la premura depende del peso y protagonismo que hayan asumido, pero en líneas generales, ese es el trato a quienes tratan de salvar su pellejo. Para el venezolano común, sí no es militante del Psuv o no está inscrito en el “Carnet de la Patria” sencillamente no existe.  

Por todo esto, es consabido desde época de Chávez, los diálogos y demás acercamientos son inoficiosos para el país, siempre terminan favoreciendo al régimen. El recién propuesto “Gobierno de Emergencia Nacional” es una total quimera, un ensayo del que no se obtendrá ningún beneficio. El llamado de Guaidó dirigido al chavismo no inmerso en corrupción ni narcotráfico no es factible, imagínense el futuro inmediato que le aguarda a cualquier personalidad militante o exmilitante del chavismo sí aceptase formar parte de esa propuesta aún con Maduro y su élite en posición de poder, serían inmediatamente apresados con cargos de traición a la patria, por lo menos.  

El castrismo venezolano no da tregua, o se habla en su tiempo o no se habla, para hablar de él en pasado como hoy hacen algunos es demagógico, primero debe ser superado, mientras tanto será quien imponga lo que se hace y lo que no, no en vano lo primero que hizo Chávez fue acceder al control discrecional de los recursos, las armas e institucionalizó la violencia… eliminó la institucionalidad.  

No hay gobierno interino, al menos dentro de Venezuela. En nuestro territorio manda el chavismo, es la única autoridad, el único gobierno, las únicas instituciones que accionan son las de él. Guaidó tiene un importantísimo apoyo internacional, determinante podríamos decir, pero su radio de acción dentro de nuestro territorio nacional es mínimo, ni siquiera controla la Asamblea Nacional.

Así las cosas, todavía el proyecto cubano continúa su rumbo indetenible, más aún, con una sociedad extremadamente debilitada como la de hoy, sin poder adquisitivo, sin servicios públicos, subalimentada, en cuarentena por el virus, la fortaleza del chavismo es la debilidad de la población. El “Plan de la Patria” del que no se habla desde hace algún tiempo, sigue siendo implementado, sin petróleo, pero con más represión, velocidad.  

Para poder comenzar a vislumbrar cambios, una Venezuela distinta, se debe cambiar absolutamente toda la institucionalidad, todo vestigio del nefasto “Plan de la Patria”, para que ello ocurra se debe recobrar la constitucionalidad, la democracia, el chavismo no puede estar en el poder en la forma impositiva en que hoy lo usurpa. Cuando nuestra democracia sea rescatada, el chavismo obtendrá las plazas de poder que pueda obtener en contiendas electorales reales. Por ahora, mientras el chavismo controle las armas, los recursos, las instituciones, en Venezuela se habla chavismo… no hay lugar para más. 

Leandro Rodríguez Linárez 
leandrotango@gmail.com
@leandrotango