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domingo, 31 de marzo de 2019

LUIS FUENMAYOR TORO. EL LIDERAZGO DE GUAIDÓ


Desconocer la realidad no ayuda absolutamente a nadie, pero en el caso de un político la cosa es muchísimo peor. Cuando el gobierno habla de la situación eléctrica del país, cuyo deterioro nos ha llevado a los apagones nacionales actuales, y dice que todo es producto del sabotaje de Trump o de Guaidó, entiendo que está sacudiéndose sus claras responsabilidades para endosárselas a quienes lo adversan en forma peligrosa. No creo que la alta dirección gubernamental crea realmente el cuento que echan. Pretenden simplemente engañar a la gente, manipular a la población, crearle dudas en dos sentidos: uno: que el gobierno no tiene la culpa, con lo cual el culpable ya sale ganando. Otro: que los culpables son unos criminales capaces de todo en función de sus bastardos intereses. Ahora, si realmente están negando la realidad porque la desconocen, es decir que no saben de la existencia del gravísimo deterioro eléctrico, están muy mal y el país entero también.

Y este desconocimiento de la realidad, de lo ocurrido en el pasado reciente, del inmediatismo político y de prometer lo que no sabe si puede cumplir, son las primeras críticas que le hago a Juan Guaidó, Presidente de la Asamblea Nacional (AN). Debo antes decir que no conozco personalmente a Guaidó; fue muy recientemente que oí hablar de él, exactamente hacia diciembre de 2018, cuando se tuvo claro que el pacto parlamentario entre los partidos se respetaría, por lo que Voluntad Popular (VP) dirigiría el cuarto año de gestión de la AN actual. Ha debido ser Freddy Guevara, el dirigente que asumiría el compromiso por su partido VP, pero se encuentra refugiado en la Embajada de Chile, por lo que dio paso a Juan Guaidó para ejercer esa Presidencia. Es necesario recalcar entonces el carácter fortuito de la misma, que no obedeció a la realización de un trabajo político de años, que llevó a Guaidó a ser considerado como candidato a dicho cargo. Esto por sí sólo no lo descalifica, pero debe ser tomado en cuenta en los análisis. 

Se me había dicho que Guaidó era un líder muy radical, más que Guevara, y por tanto conduciría a la AN a un enfrentamiento directo con el régimen de Maduro. Se trataba entonces de un dirigente peligroso para la paz y para la estabilidad de la propia AN. Tanto se avizoraba esta situación, que hubo grupos políticos dentro de la AN que, aunque terminaron votando por Guaidó, no estaban totalmente seguros de la conveniencia de apoyarlo. Que un dirigente sea frontal y combativo no es una desventaja en sí misma, pues si tiene suficiente respaldo, organización, claridad de ideas, aliados y recursos de todo tipo, para llevar adelante victoriosamente su política, pues el defecto sería no hacerlo. Ahora, si no existe nada de eso, llevar adelante una confrontación es simplemente un suicidio político, que además se convierte en frustración y desesperanza de la gente, todo lo cual predice una gran derrota.  

Al no conocer a Guaidó, sólo puedo opinar por lo que le he visto hacer desde el 5 de enero de este año 2019 para acá. Es un líder joven, impetuoso aunque no luce acelerado, de discurso sencillo y directo, que se comprende en forma fácil; de clara extracción popular, muy similar físicamente al venezolano promedio, disciplinado, con experiencia organizativa, educado y que hasta ahora ha seguido una disciplina partidista estricta, lo que dificulta las gestiones unitarias que deberían ser su objetivo. Su liderazgo ha sido generado por la desesperación de la gente ante el desastre existente en Venezuela. Guaidó recoge y concentra el apoyo de la muy extendida y numerosa oposición al gobierno de Maduro, a veces muy virulenta, que ven en él en este momento la esperanza de terminar pronto con el sufrimiento intenso de una década. 

Producto de lo que parece ser una actitud mesiánica de los venezolanos, que ya se demostró con Irene Sáez, primero, y luego con Hugo Chávez, a finales de los noventa, el liderazgo de Guaidó ha crecido vertiginosamente en tal magnitud, que no me queda duda que de haber elecciones presidenciales en este momento sería ganador indiscutible por aclamación. Esa hoy es una gran fortaleza que el joven líder tiene, pero es también su gran y mayor debilidad, además de convertirse en un peligro incluso dentro de su propio partido. En este sentido, Guaidó es un Chávez civil, más joven, mejor hablado, profesional, que ha levantado la esperanza de resolver a la brevedad lo que nos ocurre, promesa básica para el respaldo que tiene, pero que puede convertirse en el reclamo que lo deje sin ese respaldo. Los medios de comunicación opositores inmediatamente se han alineado con este nuevo liderazgo, como hace más de 20 años lo hicieron con Chávez. Guaidó ha tomado decisiones inconsultas con sus aliados: su juramentación callejera una de ellas. Guaidó no ha construido un liderazgo colectivo. 

Se desprende claramente de lo dicho que el liderazgo de Guaidó tiene carácter aluvional, por lo que puede desaparecer tan rápidamente como apareció, si las expectativas creadas en la población no son satisfechas.

Luis Fuenmayor Toro
@LFuenmayorToro

ROMÁN IBARRA, PRESENTE Y FUTURO



Para cualquier venezolano medianamente informado, así como para todos los que sufrimos a diario los rigores de la incompetencia; la falta de profesionalismo; las excusas irracionales, y hasta la mentira cotidiana para intentar justificar el incumplimiento de sus obligaciones a lo largo de estos 20 años desgraciados, nada puede sorprendernos.


Los nuevos apagones ocurridos en el país, son solo el anuncio de lo que llegó para quedarse si no se acometen las inversiones y correcciones en el sistema eléctrico nacional que en su momento no se hicieron, a pesar de que se anunciaron y se otorgaron los recursos para ello, tal como han advertido los expertos del colegio de ingenieros, y otros especialistas.

Pero no se trata exclusivamente del sector eléctrico. Se trata del colapso general del país, en vista de que todos los servicios fueron destruidos por desidia; corrupción; incompetencia, y falta de profesionalismo.

En ese sentido, estamos sufriendo los rigores de los apagones recurrentes; de la insuficiencia del suministro de agua; la destrucción de los sistemas de transporte 
(superficial, subterráneo, marítimo y aéreo); la telefonía fija y celular; los servicios de cable para televisión; internet. Es decir, en apenas 20 años pasamos de ser uno de los países más modernos y avanzados de América Latina hasta convertirnos en un país africanizado de los más pobres.

Hoy somos comparados –por desgracia del socialismo- con los países más pobres del mundo y de peor desempeño económico, social, y político.

La primera etapa fue la del payaso y estafador eterno; quien con su estilo grandilocuente, e hiperbólico celebraba anticipadamente las  ̈obras ̈ que nunca hizo, y cuyos presupuestos fueron a parar a los bolsillos de su pandilla de ladrones y aliados.

Enriqueció a sus amigos, familiares y aliados, sin que al país le quedara absolutamente nada de la orgía multimillonaria de la que dispuso a su antojo, y sin reglas por el secuestro que hizo de las instituciones para ponerlas a su servicio.

Luego, con la proximidad de su muerte le impuso al país al sucesor que sus amos cubanos le ordenaron para preservar el enriquecimiento de la claque comunista de esa Isla. Desde entonces, Venezuela está sometida a los designios del peor y más incompetente régimen de que se tenga memoria en el hemisferio.

Hoy todos somos víctimas de la falta de servicios básicos, pero también de la represión brutal por atrevernos a criticar su forma de actuar, y por intentar organizar en los términos de la Constitución la alternativa para el cambio, generando el renacimiento de la fe y la esperanza de nuestros compatriotas por un futuro mejor.

La intención del socialismo es desmoralizarnos para someternos a perpetuidad, y disponer de nuestras vidas y la de nuestros hijos.

En esta ocasión se equivocaron, pues si bien es cierto que hasta ahora se aprovecharon de la buena fe de la mayoría de los venezolanos que cedieron a la manipulación y el chantaje, se acabó. Nuestra gente, de tanto sufrimiento y engaño, terminó por abrir los ojos para decirles no más.

Toda la gente de bien, en nuestra tierra y allende nuestras fronteras, hemos decidido avanzar para recuperar la democracia y la libertad. Para ello, hemos depositado nuestra confianza en el liderazgo que encarna el Presidente de la Asamblea Nacional, y Presidente (e) de la República, Juan Guaidó.

Nos toca ayudar en el cumplimiento de la agenda diseñada hasta alcanzar elecciones libres y supervisadas. El camino ha sido duro, pero no desmayamos.
Que nadie se rinda, pues la esperanza debemos construirla entre todos y garantizar un futuro luminoso para el país de nuestros hijos. Tenemos todo para lograrlo!

Román Ibarra
@romanibarra  

jueves, 28 de marzo de 2019

TRINO MÁRQUEZ, APAGONES: DESINFORMACIÓN, INEPTITUD Y DESIDIA


La crisis eléctrica muestra de nuevo algunos de los rasgos más persistentes del madurismo: la forma descarada como adultera los hechos, su incapacidad para resolver los problemas que causa y la desidia general con la que actúa frente a cualquier dificultad, especialmente si esta es grave.

            El madurismo jamás informa acerca de lo que ocurre. No proporciona datos que les sirvan a los ciudadanos –ni a los gobernadores y alcaldes- para entender la dimensión y características de los obstáculos que surgen en la vida del país. Lo primero a lo que apela es a la búsqueda de un culpable. Por supuesto que nunca son ellos, a pesar de haber gobernado durante veinte años sin contrapesos institucionales y con las alforjas llenas de petrodólares. Luego de acusar a la oposición, inventan historias rocambolescas. No describen los hechos con cifras confiables, sino que apelan a una larga ristra de adjetivos estereotipados. La responsable de los entuertos siempre es la derecha terrorista y apátrida.

En el caso de la electricidad, este patrón de comportamiento se repite hasta el hastío. Los expertos más connotados del país en esa área venían denunciando desde hace años la posibilidad de la explosión del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). La Escuela de Ingeniería Eléctrica de la UCV elaboró un informe detallado y convincente de los hechos ocurridos el 7 de marzo, cuando se produjo el primer mega apagón. Pero, el régimen insiste en adulterar la realidad. Torcerla con el vano propósito de librarse de la responsabilidad.

            El régimen no admite que en 2011 creó el Comando General Eléctrico, pomposo nombre que se le dio a la comisión presidida por Jesse Chacón, conformada por militares y civiles, responsable de anticiparse al actual descalabro. Su labor consistía en contemplar desde los recursos financieros necesarios, hasta la búsqueda del personal profesional capaz de mantener en óptimas condiciones la operatividad del SEN. Nada de esto ocurrió. El dinero se evaporó en la espesa nube de la corrupción.

            La falsificación de los hechos con leyendas absurdas como la del ataque electromagnético, las iguanas gigantescas y otras majaderías parecidas, van acompañadas de una ineptitud que, a pesar de tratarse de los maduristas, desconcierta. El diagnóstico de las fallas del SEN es ampliamente conocido incluso por los mismos técnicos del régimen. 

            En los tres planes de la Nación formulados desde 2001, el mantenimiento y renovación del SEN aparecen subrayados. Venezuela se convertiría en las primeras dos décadas del siglo XXI, en una potencia energética mundial gracias al uso intensivo del petróleo, el gas y las fuentes hídricas. ¿Qué ocurrió en realidad? Que el régimen destruyó Pdvsa, la explotación de gas se pasmó y la generación de energía hidroeléctrica fue aniquilada, al punto que en las últimas semanas hemos vivido el peor descalabro eléctrico en la historia venezolana. Todo sucedió porque fue expulsado el capital humano de las empresas responsables de cada una de esas áreas, no se invirtió en el mantenimiento y renovación de los  equipos y al frente de la conducción de esas áreas se colocaron unos ignorantes cuya lealtad ha sido con el gobierno y el Psuv, no con la nación. La incapacidad para gerenciar industrias complejas, que requieren un uso intensivo de capital y tecnologías de punta, terminó por descalabrar un sector esencial para el desarrollo del país.

            En medio de la catástrofe provocada por los apagones recurrentes, aparece la desidia de los rojos con efectos aún más letales que los acostumbrados. El círculo, más que vicioso, es infernal. Como el régimen invierte toda su energía en negar  su fracaso y da piruetas de saltimbanqui tratando de incriminar a la oposición  en delitos ficticios, descuida lo más importante: atender las penurias de la gente. No aplica planes de contingencia para atender las fallas eléctricas en los hospitales. No se ocupa de los efectos que los trastornos provocan en el transporte público. No habilita programas especiales para cubrir las deficiencias del Metro de Caracas y de los sistemas de transporte en la provincia. No habilita soluciones rápidas para satisfacer la demanda de gasolina. No da ninguna respuesta a los enfermos que padecen enfermedades terminales. No apoya a los trabajadores para que puedan desplazarse a los lugares donde laboran.

            La incompetencia alcanza niveles demenciales en los medios de comunicación públicos. En VVT, canal de ‘todos los venezolanos’, el caos que acompaña a los cortes intempestivos de electricidad, no existe. No figura ni como noticia digna de reportar. Los periodistas de Últimas Noticias, diario convertido en pasquín del régimen, viven en Nardia. 

La extensa red de medios comunicacionales, que debería colocarse al servicio de la orientación clara y oportuna del ciudadano, para que sepa cómo actuar ante la adversidad, se dedica a atacar a la oposición. Maduro suponen que la gente se interesa más por los supuestos culpables, que por los efectos devastadores que los apagones provocan.

            El madurismo, además de inepto, trata con desprecio insolente a la gente.

Trino Márquez 
@trinomarquezc

miércoles, 17 de febrero de 2016

JOSÉ TORO HARDY, EL NIÑO SE QUEDÓ PENDEJO, CRISIS ELÉCTRICA,

Venezuela se enfrenta a una crisis el?ctrica sin precedentes. Los estudios del Grupo Ricardo Zuloaga -máximos expertos en el tema- advierten con preocupación que el nivel del agua en Guri es el más bajo que ha tenido el embalse para esta época del año. Ya entramos en la cota de emergencia.

Analiza el Grupo Zuloaga las curvas pluviométricas, en particular en momentos en que sufrimos un fenómeno conocido como El Niño. De la revisión de esos datos se puede concluir que, a menos que se anticipen las lluvias, en la primera quincena de mayo la cota de agua en Guri alcanzará la línea de colapso que obligaría a apagar las turbinas, pues de lo contrario estas comenzarían a cavitar y se destruirían.

¿Es la crisis que se avecina culpa de un fenómeno natural? La respuesta es un ¡NO! rotundo. Se trata de una crisis inducida. El Niño se quedó pendejo comparado con la corrupción, la imprevisión, la incapacidad y la desidia. Desde hace muchos se sabía que iba a ocurrir. El Niño es cíclico y se repite cada 3 ó 4 años. De haberse invertido honestamente en las plantas térmicas previstas, no tendríamos problemas.

Quien esto escribe lo advirtió en su columna de El Universal, el 26 de enero del 2010 (hace más de 6 años), en un artículo que se transcribe parcialmente a continuación:

“Venezuela está bien dotada de todos los agentes energéticos imaginables. Sus posibilidades de generación hidroeléctrica son excepcionales. El río Caroní es único a nivel mundial. Su potencial, en un recorrido de apenas 100 km, no tiene parangón. Sin embargo su desarrollo fue frenado por órdenes del propio Presidente …”

“La hidroelectricidad puede fallar si no llueve; por eso hay que complementarla con plantas termoeléctricas que hasta ahora habían impedido los racionamientos en medio de sequías peores que la actual. Para alimentarlas contamos con la más variada gama de combustibles fósiles, incluyendo carbón, petróleo, gas y bitúmenes…”

“En Venezuela el agente más conveniente y barato para generar electricidad, después del agua, es la Orimulsión. Se trata de una patente venezolana. Es una emulsión estable entre crudo extra pesado y agua. Se obtiene así un combustible apto para generar electricidad que no compite con el petróleo sino con el carbón, con la ventaja de ser más limpio y transportable en forma líquida”

“La Orimulsión se venía utilizando en Canadá, Japón, China, Singapur, Dinamarca, Italia y Lituania. Su producción estaba a cargo de Bitor -filial de Pdvsa- y contaba con tres grandes ventajas: su bajo costo, las reservas casi infinitas de la materia prima para producirla (la Faja del Orinoco) y el hecho de que, por considerarse un bitumen, no formaba parte de la cuota OPEP. Sin embargo, en un acto de negligencia criminal se ordenó matar la Orimulsión…”

“¡Qué falta nos hace ahora la Orimulsión! Quienes la liquidaron, pensaron que en Venezuela era más conveniente generar termoelectricidad mediante gas (además de otros objetivos más turbios). Sin embargo, el gas que producimos está asociado a la producción petrolera. Como ésta ha caído, también ha caído la producción de gas, que ya no nos alcanza…”

“Mientras tanto, el proyecto Cristóbal Colón destinado a la producción de gas ‘no asociado’ costa afuera al norte de Paria (que debería estar en plena producción) fue paralizado. Después se retomó, mucho más reducido, bajo el nombre de Mariscal Sucre pero aunque apenas si se ha perforado allí algún pozo, lo que sí se produjo fue el hundimiento de la gabarra de perforación Abban Pearl (que apesta a podredumbre)”.

“De las 29 termoeléctricas que debían estar en funcionamiento desde 2007, sólo se han construido cinco (contratadas a Cuba). De ellas dos están operativas y tres funcionan a un tercio. Planta Centro, en Morón -la mayor termoeléctrica de Latinoamérica- cayó abatida por la desidia y la corrupción …”

Todo lo anterior había sido escrito hace ya 6 años, pero pocos días después las cosas empeoraron. El 8 de febrero del 2010 se aprueba el Decreto 7.228 mejor conocido como Decreto de Emergencia Eléctrica. Al amparo de dicho Decreto no ha habido rendición de cuentas de los recursos asignados y gastados, lo cual dio pie a monstruosos actos de corrupción.

Eximidos por la emergencia de la obligación de licitar, se gastaron unos 60.000 millones de dólares parte de los cales se usaron para adquirir plantas viejas que fueron vendidas como nuevas. Algunos se enriquecieron groseramente y dejaron el escenario listo para la tragedia que ahora vamos a enfrentar. El país invirtió ingentes cantidades en esas centrales termoléctricas chimbas, pero de la capacidad nominal instalada sólo opera un 40%. Pero además, hoy no tenemos gas, ni diésel, ni fuel oil, ni Orimulsión con que operarlas.
Al no poder contar con el 60% la generación térmica instalada, las autoridades han sobre utilizado el Guri lo que ha llevado a la rápida caída del nivel del embalse y al riesgo, ya mencionado, de que hacia el 10 de mayo haya que apagar sus turbinas. La energía hidroeléctrica aporta el 65% de la electricidad que se utiliza en Venezuela.

Nos espera pues un apagón perfecto.

Jose Toro Hardy
petoha@gmail.com
@josetorohardy

Miranda - Venezuela