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lunes, 18 de marzo de 2019

LEANDRO RODRÍGUEZ LINARES, ¿SE ENFRÍA GUAIDÓ?


Se hace necesario comprender la política se conduce desde dos perspectivas, la primera es la “Visible”, la que pueden palpar de manera inmediata los ciudadanos, en el caso venezolano observamos, por ejemplo, las marchas, contramarchas, concentraciones, los discursos altisonantes, entre otros.

La segunda perspectiva es la “Invisible” que corresponde al diseño y planteo de estrategias, al cuadre de alianzas, las acciones a corto, mediano y largo plazo, ésta no se hace visible sino transcurridos los hechos, probablemente, es la más importante, la que genera los triunfos o fracasos.

Siendo así, la política visible en Venezuela pudiera dar una impresión equivoca de la real realidad, sobre todo, por el férreo control del flujo informativo que mantiene el régimen chavista, capaz de imponer matrices de opinión y tergiversar la realidad, aquí, con todo el arsenal mediático pudiera generar espejismos dónde ficticiamente se anota triunfos. No obstante, esa capacidad ha venido descendiendo abruptamente ante el agravamiento estructural del país, de los problemas que afectan el día a día de los venezolanos.

En la política invisible, la oposición venezolana de la mano de Guaidó se anota triunfos diariamente, no solo nacionalmente sino en lo internacional, arrinconando al régimen hasta el jaque mate. Cada vez son menos los apoyos, recursos y herramientas con que cuenta Maduro para preservar el poder, quedándole solo el uso de la violencia institucionalizada como única vía de sustento, vía que empeora su ya muy delicada condición.

Del mismo modo, es necesario comprender el impacto de las acciones de estos bandos. Los venezolanos estamos condenados a sufrir, veamos por qué; Las consecuencias de 20 años de chavismo castrista día a día son más cruentas, la destrucción del aparato productivo, la castración de derechos, libertades, la imposición de controles y racionamientos, la creciente incertidumbre e inseguridad en todo lo relativo a política, económia y sociedad, convierte cada hora de los venezolanos en estaciones de viacrucis.

Por el otro lado, el de la oposición, se ha escogido una vía donde las sanciones y demás acciones contra el régimen redundan en sufrimiento al pueblo, se hace conforme permite la frivolidad de la legalidad internacional, misma que tras los episodios venezolano, nicaragüense y cubano debe ser replanteada, no olvidemos que los organismos internacionales existentes son progobiernos, ninguno es propueblo, permitiendo que gobernantes inescrupulosos mancillen a sus ciudadanos. Ahora, permitir el régimen continúe perpetuaría el sufrimiento, mientras que la planificada asfixia del régimen también implica sacrificios en el corto plazo, pero asegura calidad de vida en el mediano y largo plazo.

Sepa, el actual escenario no es una decisión de los factores adversos al chavismo ¡No! es una imposición del chavismo al asesinar la vía democrática, la vía constitucional, la buena fe de los actores políticos. Es una imposición del régimen al institucionalizar la violencia, al generar condiciones infrahumanas para manipular a la población a través de sus necesidades, lo que hoy ocurre es una nefasta consecuencia de una esquizofrénica mentalidad retencionista del poder.

¿Se enfría Guaidó? La respuesta es un colosal ¡NO!, muy al contrario, con el pasar de los días consolida su liderazgo interna e internacionalmente, gana apoyo y respaldos, consigue logros determinantes, de la mano de las experiencias previas y de un asesoramiento acucioso se encamina cada vez más aprisa a la obtención de su objetivo final; erradicar al castrismo de Venezuela.

Leandro Rodríguez Linárez
@leandrotango  

sábado, 29 de diciembre de 2018

LEANDRO RODRÍGUEZ LINARES, ¡ALÉGRATE VENEZUELA!


Lo dicho en el artículo anterior, estas fechas son hoy en Venezuela un trajinar de lágrimas, somos un país desarraigado, al que le quitaron costumbres, tradiciones y desmembraron familias, amén de las tragedias diarias que todos conocemos. El 2018 se marcha como el peor año de nuestra historia, pero ¡Animo! Todo cambiará a partir del 2019.

Estas líneas no tratan de rebuscar un aliento falseado, ni repetir promesas aéreas que intentan manipular las esperanzas de un pueblo sacrificado a niveles inhumanos ¡No! estás líneas están basadas en hechos, en ciencia, en la real realidad. A nuestra nación le deparan todos los buenos augurios en el año que comenzará el próximo martes primero de enero ¿Por qué? Le explicamos los motivos:

En primer lugar, las protestas de calle no son la única forma de protestas, de demandar, de efectuar acciones contra un régimen apátrida como el castrismo venezolano, la irreverencia electoral del pueblo demostrada este año y en el anterior denota un contundente rechazo al gobierno (y sus instituciones secuestradas) que retumbó en todos los rincones del planeta, tanto que cuadros y personajes icónicos del chavismo continúan abandonado un proyecto retencionista del poder vía necesidades creadas, violencia y bajo la más absoluta petróleodependencia que jamás se haya conocido. El chavismo es tan rechazado dentro como fuera del país.

En segundo lugar, al régimen se le acabaron los financiamientos legales, ante la incertidumbre creada de cara al 10 de enero ni China se presta para procesar nuevos créditos, sus demás socios solo quieren pagos en divisas, que no poseen por haber consumado la premeditada destrucción del aparato productivo, o petróleo, el que tampoco posee tras haber destruido la otrora tercera petrolera del mundo. Sí bien es cierto, el país cuenta con riquezas infinitas a las que echa mano el gobierno como si fueran sus patrimonios familiares, toda negociación post 10 de enero se sumerge en un mar de riesgos con más consecuencias negativas que favorables, este tipo de financiamiento es extremadamente débil e insuficiente.

En tercer lugar, luego de la investidura ante la ANC, Maduro y todo su gobierno perderá la protección/inmunidad que revierte a los gobiernos constitucionales, legítimamente electos y proclamados, serán objeto de derecho como cualquier ciudadano común lo cual es sumamente importante, pues penden sobre ellos infinidad de presuntos delitos que van desde corrupción globalizada, crímenes de lesa humanidad, entre otros no menos graves.

En cuarto lugar, el chavismo no es solo un problema para los venezolanos, es un problema para la región, la diáspora venezolana afecta las economías de los países del continente, diáspora que la región está dispuesta a contribuir decididamente para que cese, para que cese el país debe reencaminarse por el camino constitucional y democrático.

En quinto lugar, la unión se está fraguando, no solo entre las organizaciones partidistas, sino entre todos los sectores del país, entre los venezolanos que a duras penas comprendieron que el trabajo y el esfuerzo propio es el camino al bienestar, no exiguos bonos ni insultantes cajas de comida, dicho sea de paso, partidizadas. Hoy por hoy, al chavismo lo repudian más quienes infantilmente creyeron en él que quienes siempre le han criticado sesudamente.

Sumemos la importancia geopolítica de Venezuela en el contexto sudamericano, la cada vez más aprisa debacle de todo lo público y privado, las deudas internacionales que el gobierno no puede honrar, las sanciones de las que ha sido objeto por quebrantar todo espectro legal y democrático, demás flagelos rojos rojitos cuyas consecuencias no se hacen esperar. Cuando este 31 llegue la media noche desee con toda firmeza un ¡Feliz año nuevo! Por que lo será.

Leandro Rodríguez Linárez
leandrotango@gmail.com 
@leandrotango