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sábado, 6 de febrero de 2016

LUIS MANUEL AGUANA, ENMIENDA Y CONSTITUYENTE

Ya la Causa R se adelantó en el juego de la salida constitucional del régimen. En un importante paso propuso una Enmienda Constitucional, con el principal objetivo de recortar el periodo presidencial actual, la reelección indefinida del Presidente, Gobernadores, Alcaldes, y Magistrados del TSJ (ver La Causa R consignó anteproyecto de Enmienda a la AN para recortar el período de Maduro, en http://www.lapatilla.com/site/2016/02/02/la-causa-r-consigno-anteproyecto-de-enmienda-a-la-an-para-recortar-periodo-a-maduro/).

Al margen de las mejores intenciones de La Causa R y Andrés Velásquez que presentan este Anteproyecto, no alcanzo a comprender porque piensan que esta solución es mucho más rápida que el llamado a una Asamblea Nacional Constituyente. Veamos.

Considerando que la enmienda planteada solo afecta al Presidente y demás cargos de elección popular mencionados, así como a los Magistrados del TSJ, esta no tendrá efectos prácticos para los venezolanos con la sustitución del Poder Ejecutivo –que es lo que al final se está buscando- sino después de cumplidos los 4 años del periodo presidencial, léase el 10 de enero de 2017. Esto último sin tomar en consideración que existirá con seguridad una demanda del régimen interpuesta en el TSJ, a su sala Constitucional, reclamando que Maduro fue electo por 6 años, y que se estaría violando el derecho, no solo del Presidente sino de los electores que el 14A-2013 votaron por Nicolás Maduro. Con este régimen TODO termina allí. Esto pondría - de nuevo - todo a girar alrededor de los Magistrados del régimen en la Sala Constitucional del TSJ.

A los efectos de la solución constitucional del problema político que tenemos AHORA  los venezolanos, la propuesta de Enmienda planteada tiene un alcance que se limita solamente a la sustitución del  Presidente para enero del 2017, sin contar que en caso de ser aprobada, los Presidentes, Gobernadores y Alcaldes tendrían realmente una duración promedio de 8 años dado que en Venezuela no existe ninguna normativa que limite a estos funcionarios a utilizar todo el poder que les confiere el Estado en el uso de los recursos públicos para imponerse desde sus puestos en contra de cualquiera que les compita. Eso ocurrió con Chávez y el resto de la pandilla desde que se comenzó a hacer uso de la reelección presidencial. Ningún candidato tenía más recursos que el Presidente, que disponía del presupuesto nacional para reelegirse. Es por eso que la norma de reelección del Presidente de la República establecida en la Constitución de 1961, no la establecía de manera inmediata.

Pero apartando ese detalle, importante pero no significativo para nuestro análisis, el planteamiento es del TIEMPO de implementación de la solución, de cómo se sale más rápido del problema político. Suponiendo que el Anteproyecto sea aprobado por la mayoría de los integrantes de la Asamblea Nacional (Art. 341.2 CRBV) inmediatamente (ya que es notoria la inclinación de los Diputados por esa opción), y se convoque al Referéndum Aprobatorio de la Enmienda 30 días después de ser entregada al Poder Electoral (Art. 341.3 CRBV), y siempre antes de las elecciones de Gobernadores en diciembre de este año, sus efectos no los verán los venezolanos sino después de estas mismas fechas el próximo año, cuando tome posesión un supuesto nuevo gobierno constitucional el 10 de Enero de 2017, de ser aprobada la enmienda por el pueblo de Venezuela, eso si la Sala Constitucional del TSJ no pone esa solución en un congelador, luego de ser aprobada por los Diputados, siempre esperando que para ese entonces no estemos bañándonos profunda e irreversiblemente en el Mar de la Felicidad Cubano.

Se les está vendiendo a los venezolanos que la Enmienda Constitucional es la solución más expedita para solucionar el problema político del país y ESO NO ES VERDAD y se puede fácilmente demostrar:

Una convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente por iniciativa de las dos terceras partes de los integrantes de la Asamblea Nacional, está prevista en el Articulo 348 de la Constitución de 1999. Asumamos aquí que los Diputados se despojan de sus apetencias de continuidad política de 5 años en la Asamblea Nacional y convocan al constituyente, por así decirlo, la semana que viene, esto es la semana del 8 de febrero de 2016.

El efecto inmediato de esa decisión es que sin traba alguna de ningún otro poder, el Poder Electoral, está en la obligación Constitucional de convocar un Referéndum Aprobatorio de esa decisión, tal y cual se realizó en 1999. Digamos que esto se hace a los 30 días de recibir el mandato, con las dos preguntas fundamentales al Soberano Pueblo de Venezuela: a) Quieren o no una Constituyente; y b) Aprobación de unas Bases Comiciales propuestas en el mismo acto en caso de que la pregunta en a) sea afirmativa. En ese sentido el Proyecto País Venezuela tiene una propuesta firme de Bases Comiciales que puede ser puesta a disposición de la Asamblea Nacional.

Si el mandato lo recibe el Poder Electoral, digamos que el 15 de febrero, se debía estar convocando el Referéndum para el 15 de Marzo, ¿no es así? Asumiendo que el Poder Electoral se echa una semana para dar los resultados (fíjense que los estoy tratando bien), el 22 de Marzo deberíamos conocer que los venezolanos desean cambiar las estructuras políticas del país con una rotunda aprobación de esa Constituyente.

Asumiendo que el Poder Electoral (que para ese entonces debería tener nuevos Rectores) arranca el proceso de elección constituyente, digamos que el 1ro de abril, con una duración de 90 días para la elección de los constituyentistas, el día 1ro de Julio de 2016 deberíamos tener electa una Asamblea Nacional Constituyente.

Dándole UNA SEMANA para su instalación (que es mucho), la segunda semana de Julio de 2016, la nueva Asamblea Nacional Constituyente, por los poderes investidos por el Soberano Pueblo de Venezuela, DESTITUIRIA como primera decisión al Poder Ejecutivo de Nicolás Maduro, instaurando un Gobierno de Transición que duraría lo mismo que los 180 días de deliberación Constituyente, hasta tener redactada una nueva Constitución que lleve a la elección de los nuevos Poderes Públicos, basados en la nueva Carta Magna;  esto sin desmedro a que decidan la destitución de aquellos Poderes Públicos que lo ameriten inmediatamente, como el Poder Judicial y el Poder Ciudadano. Recuérdese que Hugo Chávez puso su cargo a la orden a la Asamblea Nacional Constituyente de 1999 luego de su instalación. Aquí no habría que esperar por eso.

La Asamblea Nacional podría perfectamente permanecer en sus funciones hasta donde el Constituyente lo decida, dado que fue electa el 6 de Diciembre pasado como un poder de reciente legitimación.

Entonces, ni los Diputados ni ninguna otra persona podrían difícilmente argumentar que una Constituyente va a durar un año o más como excusa para evitar esa solución al problema político de los venezolanos. Los tiempos arriba indicados en el ejemplo son los mismos que se utilizaron para la Constituyente de 1999. Lo que si estaría durando un año o más como solución para los venezolanos es precisamente una Enmienda, como se indica anteriormente, siendo además limitada en acción y efectos. En todo caso los tiempos constituyentes podrían retrasarse por la incorporación de Rectores verdaderamente independientes en el CNE, pero en ningún caso se llegaría a enero 2017, sino a lo sumo a agosto de 2016.

Si han llegado tan lejos leyendo esta nota, deben haber podido concluir que la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente es, a) más rápida que la implementación de una Enmienda Constitucional; y b) no solo incluye lo que está proponiendo la Causa R sino muchísimo más y con mayor profundidad en la solución del problema político y social de Venezuela, como por ejemplo la Amnistía inmediata por la ANC de los presos políticos y la apertura económica necesaria para resolver la comida y las medicinas.

Entonces, ¿cuál es la razón por la cual los Diputados, con la excusa del tiempo, evitan la discusión de una Asamblea Nacional Constituyente como una solución integral, global e inmediata al problema político de los venezolanos? ¿Por qué se evita que un Constituyente rehaga el Pacto Social y Político que es urgentísimo discutir en una sociedad completamente dividida? ¿Por qué se evita cambiar las estructuras del Estado que no sirven, federalizando política, administrativa y financieramente al país, dándole paso a la discusión de un nuevo Proyecto de País?

Podría imaginarme varias razones y todas ellas pasan por lo mismo: supervivencia política. Una Asamblea Nacional Constituyente destruiría las aspiraciones políticas de un montón de gente allí, que desde ya han demostrado su interés, no por resolver el estado crítico en que se encuentra Venezuela, sino por llegar a ser Presidentes o Gobernadores, usando la diputación en la Asamblea como trampolín para eso, y ni siquiera llevan tres meses allí como diputados.

Y la verdad no entiendo porque. El país no se va a acabar si Henry Ramos Allup no es Presidente en diciembre o algunos de esos diputados no llegan a Gobernadores ese mes. El problema pasa porque factores importantes de la oposición no desean que Leopoldo López salga en libertad porque amenaza la estabilidad política de alguno de ellos o necesitan –no quisiera pensar en eso- la continuidad del régimen por razones de supervivencia económica. Todo esto a costillas del sufrimiento del pueblo venezolano.

El problema que tenemos aquí va más allá de buscarle una solución a Maduro y su régimen de oprobio. Debemos buscarle una solución profunda al elevado grado de descomposición del tejido moral, político y social de Venezuela. Y esa solución como que no va a pasar esperando que los Diputados entiendan que los venezolanos que votaron el 6D esperan más de lo que ellos pueden dar. Pasará porque el Depositario de la Soberanía, cansado de esperar, se imponga por encima de eso…

Luis Manuel Aguana
luismanuel.aguana@gmail.com
@laguana
Caracas – Venezuela



martes, 29 de diciembre de 2015

LUIS MANUEL AGUANA, 6D-1998 Y 6D-2015: MISMO DÍA, MISMA URGENCIA DE CAMBIO

“… La Constituyente, la línea Constituyente, es la línea macro política, tiene como objetivo exclusivamente transformar el modelo político que es la raíz o una de las raíces del problema. La podredumbre del sistema político venezolano. Yo no creo que haya un solo venezolano que pueda hoy defender este sistema político, a menos que esté interesado en que continúe. Pero los venezolanos honestos, analíticos, observadores tenemos que concluir que hoy tenemos un sistema político que está podrido, esa es una de las razones morales y políticas del drama venezolano…”. Esto no lo dijo alguno de los que proponen ahora la solución constituyente; o este escribidor que los ha estado importunando machaconamente desde hace un buen tiempo, tratando de explicar el para qué queremos una Constituyente. Son palabras de Hugo Chávez Frías en el Programa Primer Plano en su primera entrevista de calibre, el 18 de Octubre de 1998, antes de ser electo Presidente de la República con las reglas de la democracia (ver Hugo Chávez Frías | 1998/10/18 | Marcel Granier, min 45:00, https://youtu.be/U8uxmOEwZcw).

¿Y porque he desempolvado ese video? Porque Chávez utilizó el mismo argumento que estamos usando nosotros pero aplicado a un sistema que todavía podía ser corregido, si los que gobernaban en ese entonces hubieran escuchado las alarmas de cambio que la población había disparado y que se hizo evidente con la elección  de un golpista, paradójicamente el 6D-1998, mismo día en el que los venezolanos manifestaron el mismo deseo de cambio como conmemorando ese día el 6D-2015. Mismo día, mismo deseo de cambio urgente.

Chávez aprovechó el grito de cambio que hacía la sociedad y se montó sobre ese deseo manifiesto que ya era indetenible. Sabía que la convocatoria a un proceso constituyente renovaría de una manera profunda el sistema, pero lo haría con sus reglas. Y lo pudo haber hecho para bien pero, como supimos amargamente después, traía escondido en su morral un sistema fracasado e importado que no se ha podido instaurar todavía porque no se corresponde con las raíces democráticas del pueblo venezolano. Y por ser un sistema fracasado en el mundo, los problemas que intentó corregir se profundizaron a tal extremo que ya estamos al borde de la hambruna.

Pero eso no quiere decir que el planteamiento de cambio en 1998 no fuera válido. Todo lo contrario, no solo es más válido en estos momentos, sino también urgente, pero con un ingrediente que  no hubo en aquel entonces: todo lo que se hizo desde ese momento hasta ahora para atornillar en el poder a una dictadura, debe desactivarse como se hace con una bomba a punto de estallar; lo que hace que el proceso sea más delicado y que requiera de una ingeniería política de altísima precisión.

Es como si quien accedió al poder en 1998 con la excusa de salvar a Juan Bimba de morirse de hambre, no solo le robo los reales de su comida sino que le puso un chaleco-bomba para matarlo más rápido. Menudo problema...

Pero además de ese, hay otro ingrediente adicional que funciona como una correa extra que le amarra a Juan Bimba el chaleco al cuerpo: que quienes fueron desplazados por el planteamiento de cambio de Chávez de 1998- aquel sistema político podrido que refería-, al comenzar a verse arruinados el 6D-2015 los planes de continuidad del régimen por el fracaso del sistema que se quiso imponer, se plantean ahora  un regreso triunfal como si en ese entonces y ahora, 17 años después, aquí no hubiera pasado nada.

Tal vez eso sería posible si todos nos hubiéramos muerto en estos 17 años de oprobio, o no recordáramos por viejos el porqué nos hallamos aquí, o peor aún, supone que quienes desean ese regreso triunfal nos crean un atajo de idiotas. El pueblo tiene pegada al cuerpo la bomba pero también la correa que la sujeta. La primera no sale sin la segunda…

Debemos desactivar la bomba pero las correas siguen todavía bien amarradas al cuerpo del pueblo porque en todos estos años ahora existe un grueso importante del electorado sobre el que ahora descansan también esas aspiraciones de “regresar”: la gente joven, que solo eran unos niños en 1998, que no podrían recordar el porqué llegamos a Chávez y sus promesas. Y no se preguntan quienes eran de verdad -y todavía son- esos personajes que tampoco querían un cambio político el 6D-1998 y que se disfrazan ahora en la aspiración de un nuevo cambio expresado el 6D-2015.

A esa juventud en especial le recomendamos ver el video arriba reseñado, y son a los que debemos explicarles que el CAMBIO no es solamente salir del castro-chavismo-madurismo y sus herederos, sino del sistema que lo originó, que requiere de una reingeniería total del sistema político venezolano, que pueda preservar las aspiraciones de quienes legítimamente creyeron en el cambio de 1998 y de quienes impulsamos un cambio mucho más profundo del sistema político, económico y social de Venezuela plasmado en las páginas del Proyecto País Venezuela Reconciliada Vía Constituyente (http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/).

Ustedes dirán que este hueso que no suelto de la conducta de la vieja política venezolana es una fijación obsesivo-compulsiva como ya han señalado por escrito mis estimados amigos. Tal vez eso sea posible pero al ver el comportamiento de los viejos y los nuevos partidos ante el fenómeno político del 6D-2015, pensando que de verdad ganaron esa elección, -como lo pensó Chávez en 1998- y no como la manifestación de un profundo deseo de cambio estructural de lo que pasa en el país, no me queda otra cosa que concluir  que todavía no interpretan lo que dijo el pueblo venezolano ese día como tampoco no interpretaron -ni aprendieron nada- lo que el pueblo sentenció en 6D-1998 cuando le entregó el país a Chávez. Y eso tiene consecuencias, como las tuvo el país a partir de 1998.

La gravedad de toda esta situación es tan compleja que requiere de un recomenzar con los que vieron la película completa, con los que llegaron a mitad de la función y con los que ni siquiera vieron el comienzo, y que no pueden ser con los mismos que crearon el problema y le pusieron el chaleco-bomba a Juan Bimba, ni tampoco con los que se lo amarraron al cuerpo. Solo así podremos parir un país nuevo reconciliado en paz y democracia. Y eso mis queridos amigos, es una Constituyente...

Luis Manuel Aguana
luismanuel.aguana@gmail.com
@laguana
Caracas – Venezuela