viernes, 15 de marzo de 2019

THAYS PEÑALVER, EL ASESINATO DEL “CHAVISMO”


Si hoy todas las encuestas sostienen que el 75% está en contra del gobierno, me temo que quedan muy pocos que atraer.

Hace poco un reconocido influencer me hizo una acotación: “no hay que olvidar que el chavismo fue la mayoría”, mientras que otro, el mismo día, hablando sobre el Frente Amplio, me indicó la necesidad de: “captar al liderazgo chavista”.

Ambas frases me parecieron importantes, porque dominan en el pensamiento mayoritario incluido el liderazgo opositor, es decir que al repetirse continuamente terminan siendo de aceptación masiva y las masas como los niños, crean monstruos a la medida de sus angustias y esos monstruos terminan por parecer más peligrosos debajo de las camas, de lo que en realidad son.

Dos aspectos me parecen relevantes, el primero es que Chávez en los primeros siete años (1998-2004) no fue jamás un “fenómeno de masas”. En sus primeras dos elecciones no fue capaz de atraer a un tercio de los votantes y su partido es decir “el chavismo” a un 25%. Chávez llegó a ser presidente en esas dos primeras elecciones con menos votos que aquel a quien le dio el golpe -Carlos Andrés Pérez- diez años antes y el chavismo se llevó todas las gobernaciones y alcaldías en 2004 con menos votos que los que obtuvo Jaime Lusinchi.

Y es que hay que decirle muy alto y claro a algunos líderes que tratan de vender la “Cuarta República”, que Hugo Chávez y en especial el “chavismo” fueron su nefasta consecuencia. Porque a la “Quinta República” si hubiera que ponerle verdadera fecha de nacimiento sería la de diciembre de 1974, con el advenimiento de lo que fue el peor y más irresponsable gobierno que hubiera tenido el país –antes que esto- porque la “Gran Venezuela” fue un acto de chavismo salvaje, puro y duro, al igual que la forma en la que se manejó todo el esquema de nacionalización. A partir de allí y una vez terminado el acto más suicida de nuestra historia, antes del chavismo, Venezuela quedó pasmada para siempre. Desde 1979 hasta el Caracazo el país creció cero por ciento (Banco Mundial) y la economía fue arrasada por la improvisación de estos líderes cuyo mayor drama es que siguen sin tener un proyecto propio para el país, es decir que su único plan es esperar un golpe de suerte o el colapso total para volver.

Por eso es que llegadas las elecciones de 1998 el país no había crecido económicamente y tenía más de diez millones de bocas nuevas que alimentar, la guinda en la torta había sido una crisis bancaria, perfectamente evitable, que arrasó con un tercio de los ahorristas es decir a más de la mitad de lo poco que quedaba de la clase media.

Chávez ganó su primera elección porque ese mismo liderazgo opositor, como lo explico en mi libro, destruyó primero a Irene Sáez y después a Salas Römer ya que todos los recursos de las campañas fueron usados para demoler sus imágenes y beneficiaron a Chávez quien no hizo siquiera campaña. El asunto es tan increíble que en la segunda elección Chávez fue solo, pues competía con los suyos. Así que hablar de ese primer Chávez como “fenómeno de masas” es algo que no es cierto, porque el hecho de que usted acuda al hipódromo a competir con un burro, no hace del ganador un buen caballo.

Por todo eso es necesario comprender que Chávez, lejos de cautivar a las masas, no tenía un contendor real. AD se atomizaba en pequeños partidos regionales, Copei desaparecería y frente a él lo único que estaba era el viejo y desprestigiado aparato político, odiado por la inmensa mayoría, que había construido una Coordinadora. Un aparato lleno de líderes que a la vista de todos eran responsabilizados del descalabro económico, responsabilizado por las bases opositoras por haber sido quienes trajeron a Chávez y responsabilizado también por sus propios militantes por haber destruido internamente a los partidos.

Dos aspectos son relevantes a la hora de entender la “magia” posterior del chavismo. Cuando ocurrió el intento de golpe a Lusinchi en 1988, el país exportaba poco más de 1,3 millones de barriles (V mensaje a la nación), cuando se lo dieron a Carlos Andrés exportaba poco más de 1,8 millones de barriles (II mensaje a la nación). Por eso es que la segunda acotación importante es que desde 1986 hasta la primera elección de Chávez el barril había promediado menos de veinte dólares y el día de la elección el barril WTI cotizaba en 11,07 dólares (EIEA).

Chávez recibió un barril a ocho dólares, pero una producción de 3,3 millones de barriles. En un país desbastado después de veinte años de destrucción económica, de pronto ocurrió la “magia chavista”, para las elecciones regionales de 2004 vendía más de dos millones de barriles a 53 dólares, el día de las elecciones presidenciales del 2006 el petróleo cotizaba a 73 y a partir de allí la locura a cien dólares, cuando se convirtió en el comandante galáctico ultraterrestre y supra yacente mientras casi toda la clase media abordaba rumbo a Disney con cinco mil dólares de regalo en sus bolsillos por persona, con la clase media “popular” subvencionada a precios escandalosamente bajos y con los millones de pobres en listados de gratuidades nunca antes vistas, por eso fue que el chavismo se convirtió en un “fenómeno de masas” capaz de atraer al 41% de los electores.

El tercer punto a considerar es quizás el más necesario. Chávez jamás explicó cual era su revolución, ni de que se trataba el socialismo del siglo XXI. Y por más que se declaró marxista, su mensaje era completamente contradictorio pues un día hablaba de los males del capitalismo y otro paseaba por la alfombra roja de Hollywood del brazo de una modelo. Hablaba de socialismo mientras en la práctica basó su gobierno en un estímulo salvaje al consumo y a sus “educandos” prometía socialismo pero siempre con el “mejor sueldo del mundo” y una vida de comodidades gratuitas jamás antes vistas. Por eso siempre pregunto ¿A cuál chavismo es exactamente al que hacen referencia? ¿Y a cuál de lo que poco que queda, es al que tenemos que “capitalizar”?

Porque los trillones de dólares y Hugo Chávez dieron pie a que al chavismo acudiera desde la izquierda trasnochada, hasta la “derecha endógena”, pasando por los “neoliberales escondidos” pero sobre todo a las mismas masas que se abalanzaron con los adecos hasta que se acabó el dinero. Dicho esto, es necesario preguntarle ¿Cuánto del chavismo está conformado por las masas que acudieron alucinadas por el derroche de dos trillones de dólares?, ¿Cuánto se puede cuantificar como de aquellos que creyeron que era un modelo político válido y que funcionaba?, ¿Cuántos son los beneficiarios directos del petróleo, cuya vida transcurre pensando que lo que viven es una crisis temporal?, ¿Cuántos llegaron porque el despelote les permitió hacerse de algo de poder y dinero en cualquiera de los niveles de gobierno? Y finalmente ¿A qué porcentaje – asignaría usted- se trata de personas que creen que la vía del comunismo cubano es la mejor para Venezuela?

La respuesta a ¿Quién asesinó al chavismo? Es fácil. Porque si algo ha demostrado la historia de Venezuela hasta el cansancio, es que la seducción del guzmancismo: “sobre las masas ignorantes para extraviarlas y conducirlas a su ruina, con ruina general” terminó con las mismas pobladas de ignorantes destruyendo sus estatuas o más recientemente aprendimos que: “adeco es adeco, hasta que se acaba el billete” y miren que esos proyectos si fueron de “masas”. Por eso cuando hablamos del chavismo y de la “magia del chavismo” es necesario entender que este pueblo siempre se va con el mejor postor. Pero solo cuando tiene dinero en las cuentas.

Lo que nos lleva precisamente a la retórica de: “atraer al liderazgo chavista”. ¿Exactamente de cual liderazgo hablamos? Porque si usted contestó que la mayoría fue atraída por el despilfarro y el populismo, entonces no hay liderazgo allí. Si habla de quienes fueron atraídos por poder y dinero, olvídense de ellos porque saben que solo lo tendrán si siguen allí y si usted quiere atraer a los líderes que creen en el comunismo, pues pásese de bando de una vez.

Si hoy todas las encuestas sostienen que el 75% está en contra del gobierno, me temo que quedan muy pocos que atraer y además sirvan para algún fin. Y allí es donde vamos no a la cantidad, sino a la calidad –medida ésta por a cuántos seguidores reales puede atraer-. Y no me refiero a seguidores de twitter, sino a apoyos reales. Y esto no es una tontería. Por eso hay varias preguntas que parecen tener una misma respuesta. ¿Por qué la oposición no es capaz de capitalizar, nada menos que al 70% de los votantes que hoy no son chavistas?, ¿Cuánto le cuesta en imagen a la oposición tener a chavistas sin poder alguno entre sus cuadros?, ¿Qué ganan captando al 10% de los apoyos de lo que queda en pie, si pierden el apoyo de un número igual o mayor de aquellos que han sido sus víctimas políticas, además de sacrificados y leales?. ¿Acaso no recuerdan que cuando se creó el primer frente amplio (Coordinadora) y captaron a los primeros chavistas, el impacto en la imagen los llevó al desprecio del 70% de los votantes?

¿Quieren captar a “otro poder” con fines de una transición y hacerse digeribles? Pues el proyecto para una alternativa de gobierno, comienza por una definición seria y responsable de cómo llegarle al 70% que no los quiere.

Thays Peñalver
@thayspenalver

ANTONIO SÁNCHEZ GARCÍA, EL VENEZOLANAZO O LA RUTA DEL EXTERMINIO


La ruta de esta regresión al corazón de nuestras tinieblas no puede estar más clara y demuestra perfecta sincronización, preparación y decisión de hacer tierra arrasada con el único país de América Latina que supo oponerse a Fidel Castro y vencerlo en los terrenos político, militar y diplomático: la Venezuela liberal democrática del Pacto de Punto Fijo y el liderazgo de Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez. Que en un momento de extrema ceguera y abandono de sus instintos, se dejó vencer por la traición de sus ejércitos, la estupidez de sus élites y la mezquindad de su clase política, llevando a cabo el más absurdo y estúpido proceso de auto mutilación de la historia moderna de América Latina. ¿Existe algún otro país en el mundo civilizado de hoy que haya sido privado de luz durante más de cien horas y de agua durante semanas? ¿Sin alimentos ni medicinas?

La primera estación de este vía crucis la sufrimos con el llamado Caracazo, el 27 de febrero de 1989. Cuando recién instalado el gobierno de Carlos Andrés Pérez y a la menor circunstancia propicia, los partidos marxistas del patio – el MAS, el MIR, la CausaR, la Liga Socialista, el Partido Comunista, y los remanentes de las guerrillas que incubaban las futuras fuerzas del chavismo – se hicieron a la promoción, dirección y coordinación del saqueo del comercio minorista, sobre todo en los barrios populares de Caracas. Una situación que dejada a su suerte alcanzaría dimensiones catastróficas, obligando a la intervención de las fuerzas armadas ante el desborde de las fuerzas policiales. Con un lamentable saldo de muerte y destrucción. Fue el ensayo general de la insurrección, siempre postergada por la decisión del golpismo militar de excluir a las fuerzas civiles de toda participación en el golpe de Estado, ya suficientemente avanzado.

No fue casual que tuviera lugar a pocos días de la visita de Fidel Castro. Y cuando la conspiración golpista ya había trazado su hoja de ruta para el asalto al poder, indistintamente de quien ocupara la presidencia. La fijación inveterada del militarismo venezolano, intentado año tras año desde la caída de Marcos Pérez Jiménez. Como lo contaría el propio Hugo Chávez y lo relatara su cronista y portavoz oficioso Alberto Garrido, se trataba de implementar la política “del chinchorro”: cuando el poder se encontrara en su momento más bajo se procedería a derrocar mediante un golpe de Estado militar a quien ocupara por entonces la Presidencia de la República. Quisieron los hados que fuera el caudillo andino Carlos Andrés Pérez Rodríguez, y que el golpe tuviera lugar no en el momento más bajo del chinchorro, sino cuando sus éxitos macroeconómicos se hallaban en el cenit y el país se aprontaba a dar un salto cualitativo de proporciones históricas. Que hoy nos tendría a la cabeza de América Latina. Así lo reconoció la élite económica mundial en Davos a horas del golpe de Estado. Fue una auténtica puñalada por la espalda.

No se equivocó el golpismo, ya profundamente infiltrado y enquistado en todos los intersticios de la sociedad política, cultural y mediática venezolana. Desde el 4 de febrero en adelante, el golpismo se convirtió en el deporte preferido de una Venezuela frívola, irresponsable e inconsciente. El alevoso respaldo indirecto de Rafael Caldera “a los jóvenes insurrectos” abrió las puertas a la notabilidad que le dio carta de ciudadanía al asalto armado al poder político. Esperar el golpe se convirtió en diversión folklórica del país nacional. El Caracazo abrió las puertas a la quiebra de la estabilidad política, precipitó la fractura del orden interno de las fuerzas armadas, enfrentó a distintos sectores de la clase política y rompió el tabú de la supuesta fortaleza del sistema democrático venezolano.

Lo demás fue coser y cantar. Mientras el establecimiento corría desesperado detrás de quien pudiera representarlo – desde una reina de belleza hasta el capataz del partido mayor – y la cultura caía seducida por la carne en vara, las banderitas tricolor, el joropo y los amaneceres llaneros, el golpismo cívico militar se aprontaba a asaltar Miraflores, suficientemente aupado por los principales medios del país. Carlos Andrés Pérez fue sacrificado luego en una orgía de barbarie jurídico política, el mismo Caldera se prestó a servir de plataforma y puente entre el golpismo militar y las esferas del Poder público y Chávez pudo remontar las encuestas en algunos meses, de un insignificante 2% en enero a un impresionante 56% en noviembre. El resultado: un auténtico asalto electoral. A mano armada. Sirviéndose de un sistema electoral que reconoció con hidalguía su victoria, pero que, ya en manos del golpismo, no permitiría nunca jamás un triunfo opositor. La democracia había muerto, así muy pocos se enteráran del suceso. Un muerto sin dolientes. Una avalancha de caos, ruina y destrucción se desataba empaquetado en la seducción patriotera y fascista que terminaría entregando el petróleo y la soberanía a la tiranía castro comunista cubana. Sin recibir ni disparar un solo tiro. Para hacer trizas una cultura trabajosamente construida.

Han pasado veinte años. La alianza de la corrupta brutalidad militar, la felonía intelectual y la ignorancia de las masas han devastado a la nación. Venezuela yace en ruinas. Y ya al final del camino, cuando asaltantes e invasores no cuentan sino con el apoyo de la fusilería, quisieran dar un zarpazo final mediante un venezolanazo: negarnos la electricidad, el gas, el agua. Los alimentos y las medicinas. Y convertir finalmente a Venezuela en un campo de concentración como Dachau, Auschwitz o Treblinka. Aniquilarnos. Solos, no podemos. Esperamos el auxilio de las fuerzas armadas de los Estados Unidos. O pereceremos.

Antonio Sánchez García
@sangarccs

MARÍA CORINA MACHADO, NECESITAMOS UNA POSICIÓN MÁS CLARA Y FIRME DEL PAPA FRANCISCO


Recuerdo con precisión dónde estaba y lo que sentí cuando nos enteramos que el cardenal Bergoglio asumía como nuevo Papa, y me llenó de una profunda emoción por dos razones: primero porque yo estudié en una universidad jesuita, y en segundo lugar porque es latinoamericano. Así somos los venezolanos, como en el el fútbol cuando juega Brasil, Colombia o Argentina en una Mundial, creemos que nosotros también estamos allí en la cancha. De alguna manera, con la elección de Francisco sentimos algo similar… Teníamos un Papa nuestro. Y pensé inmediatamente en Juan Pablo II, y en lo que hizo por la libertad de su Polonia natal.

Seis años después reconozco acciones y reformas importantes que hacia el interior de la iglesia el papa Francisco ha llevado adelante, pero como venezolana siento que en la defensa de la justicia y la libertad de países de este hemisferio que están bajo el yugo de totalitarismos o de regímenes criminales, se necesita una voz mucho más fuerte y cercana para que el mundo entero entienda precisamente, por la autoridad moral que tiene el Papa, la necesidad de actuar y la corresponsabilidad de todos los ciudadanos del mundo frente a un genocidio que ya no es silencioso en Venezuela .

Para lo que Venezuela está sufriendo, para la necesidad del pueblo, para la magnitud de los crímenes que aquí se están cometiendo, es inconcebible que en estos seis años no se le haya dado la mayor prioridad a la situación de Venezuela. En especial, el espacio para hablar con la verdad, de hacer que el mundo entienda la magnitud de la tragedia que aquí ocurre, y con esa palabra de aliento y de fuerza, transmitirle a los venezolanos que no estamos solos y que contamos con el Papa latinoamericano para avanzar en una ruta de liberación, de paz, de justicia, de reencuentro, de solidaridad.

Debo decir que la Iglesia católica venezolana ha sido una de las instituciones más lúcidas, más coherentes, más firmes, y más valientes en denunciar la naturaleza totalitaria del régimen, primero de Hugo Chávez, y después de Nicolás Maduro, y en acompañar al pueblo cristiano en su dolor. Acompañó a todos los venezolanos. Sin embargo, nosotros sentimos que el pueblo de Cristo en Venezuela está expectante y necesita una posición clara, firme y cercana por parte del papa Francisco.

No hay en el hemisferio una situación más dramática, que se cuenta en muertes diarias, como la que hoy vive nuestro país. En 20 años por fin hemos logrado que todas las instituciones democráticas del mundo, más de 60 naciones, reconozcan la situación, y quisiéramos que fuese precisamente la cabeza de la Iglesia Católica, tratándose de un pueblo mayoritariamente católico como el venezolano, quien asumiera esa voz de solidaridad, de firmeza, de claridad y de verdad.

Entre el crimen y la Justicia no hay punto medio. Entre la humillación y la dignidad humana, no hay neutralidad. Entre la oscuridad y la luz, entre la verdad y la mentira, no puede haber indiferencia. Lo que estamos viviendo los venezolanos es una cuestión de vida o muerte, y hoy más que nunca, esperamos y necesitamos que el padre de la Iglesia católica acompañe no solamente a la Iglesia venezolana, sino a todos los venezolanos que estamos en esta hora decididos a avanzar en la salvación de nuestro país.

María Corina Machado
@MariaCorinaYA

jueves, 14 de marzo de 2019

ACTUALIZACIÓN, "EL REPUBLICANO LIBERAL II”, VIERNES 15-03-2019,

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, RÍO REVUELTO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 13 minutos
Calma, paciencia… confianza”. En consonancia con la socorrida línea discursiva de otros voceros del gobierno de Nicolás Maduro, eso pedía la Alcaldesa Erika Farías a un país víctima de los rigores de la larga interrupción del servicio de energía eléctrica. País sin luz, sin agua, sin comida; una distopía anunciada que no podía tener peor rostro. Ningún funcionario acreditado apareció en los momentos más críticos del apagón para ofrecer detalles técnicos y orientar a una población crispada por la incertidumbre, por el blackout informativo, por la sensación de orfandad más espesa. Po... más »

TRINO MÁRQUEZ, EL GURI, LA DESTRUCCIÓN DE UN SÍMBOLO

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 27 minutos
La electrificación del país durante la década de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado fue un símbolo de la modernización del país y un emblema inapelable de la transformación de la Venezuela rural y atrasada, en la Venezuela moderna y próspera que va desarrollándose luego de la muerte de Juan Vicente Gómez en diciembre de 1935. La distribución ingente a escala nacional de los recursos financieros generados por el petróleo, tuvo en ese proceso de electrificación, y en la educación masiva, uno de los exponentes más claros de la modernidad. Los ingresos del crudo sirvieron pa... más »

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, GOODBYE LENIN

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 37 minutos
Vladimir Ilich Lenin, fundador de la URSS, formuló en una oportunidad la ecuación del régimen que deseaba construir. Dijo en 1920 que el socialismo era igual a los soviets más electricidad (S= s+e). El voluntarismo antieconómico llevó a que una nación con vastos recursos naturales para generar energía eléctrica y energía primaria de gas y petróleo, finalmente colapsara por su inviabilidad. Cualquier semejanza entre el proceso soviético y la revolución bolivariana desde luego que no es pura coincidencia. El socialismo es por definición la “disipación del capital”. Intenta aumentar ... más »

GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS, OSCURANA

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 54 minutos
Controlar, callar, doblegar, anular, limitar, someter, restringir, amilanar, amedrentar, dominar, humillar, coaccionar, asustar. ...Algunos de los verbos del régimen en su perversa cotidianidad contra la libertad”. Robo este tuit de mi gran amigo Sergio Antillano (@sergioantillano) para sintetizar la labor corrosiva del régimen usurpador, una vez más demostrada con la detención del periodista Luis Carlos Díaz y su posterior liberación bajo condiciones restrictivas. Contabilizados por el Foro Penal Venezolano, a estas fechas son casi mil presos políticos y unos 7.820 venezolanos som... más »

JOSÉ ANTONIO GIL YEPES, ¿CÓMO VAMOS?

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Es muy conocido el “grito de guerra” de la Unidad Democrática ¡“Vamos Bien”! para referirse a que se avanza en la sustitución de Maduro en la Presidencia. He aquí un intento de evaluación de este proceso. Llama la atención que la unidad de la oposición sobre el tema coincide con el compromiso de EEUU en sustituir a Maduro con diplomacia, sanciones personales y al país. Hecho seguido por el Grupo de los 12; la mayoría de la Unión Europea, Japón y Corea del Sur; habiendo ya 58 países que han reconocido a Juan Guaidó como Presidente Interino. De la Unión Europea salió además el Grupo ... más »

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ, VENEZUELA ENTRE EL BIEN Y EL MAL

EL REPUBLICANO LIBERAL en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 1 hora
Nos entristecimos al ver cómo en los momentos que afectó la falla eléctrica nacional un botellón de agua potable subía de 2mil bolívares a 10, 20, 30mil o más. Tampoco faltó el “vivo criollo” que cobró por cargar celulares, por refrigerar los alimentos de otros, quienes cobraban por cocinar a gas la comida de los que no tenían el vital servicio… Etiquetas al ver la conducta de estas personas, con insoportable dolor en el pecho, llegamos a pensar ¡Este país merece al chavismo! Sin embargo, en el deambular por la ciudad, escudriñando por las calles más ocultas tratando de encontr... más »

MIBELIS ACEVEDO DONÍS, RÍO REVUELTO


Calma, paciencia… confianza”. En consonancia con la socorrida línea discursiva de otros voceros del gobierno de Nicolás Maduro, eso pedía la Alcaldesa Erika Farías a un país víctima de los rigores de la larga interrupción del servicio de energía eléctrica. País sin luz, sin agua, sin comida; una distopía anunciada que no podía tener peor rostro. Ningún funcionario acreditado apareció en los momentos más críticos del apagón para ofrecer detalles técnicos y orientar a una población crispada por la incertidumbre, por el blackout informativo, por la sensación de orfandad más espesa. Por la sentencia de muerte en hospitales desmantelados. “Esta es la tragedia civil más importante que ha tenido Venezuela”, precisaba el ingeniero José María De Viana. Y todo parece darle la razón.


Pero la “lucha ideológica” (siguiendo a Wilhelm Reich, ¿se puede llamar ideología a lo que más bien atiende a una perversa estructura del carácter?) no dispensa treguas, ni siquiera en medio del avance tecnológico, político y cultural que supone vivir en pleno siglo XXI. Lejos de asumir el control y la responsabilidad que le corresponden en este trance, el régimen no ha perdido chance de medrar en el naufragio, y emplear todos los medios de comunicación a su alcance para amplificar diagnósticos sobre “sabotajes” y “ataques del imperio” hechos en tiempo récord; ataques de los que, según aseguraba el ministro de Defensa en patriótico rapto, “saldremos airosos y vencedores”.

Aún desgarrados por la mezquindad de ese cálculo, el manoseo del drama colectivo no es algo que nos debería tomar por sorpresa, claro está. La maña para exacerbar las divisiones y el conflicto maniqueo del cual depende el populismo, apela de nuevo al fantasma del enemigo externo e interno, a la temeraria táctica de jugar con fuego y desplazar la culpa hacia un demonizado “otro”, el “enemigo del pueblo”; el distinto-a-mí, sometido por esa tortura de la uniformidad que confina al lecho de Procusto. Ocioso jadeo para un modelo que ya demostró su total incompetencia, es cierto, pero cuyos representantes no dejan de aferrarse con uñas y dientes al poder que no merecen y que aún, injustamente, detentan y exprimen. En su infinita cerrazón hoy les da por invocar una confianza prácticamente inexistente, por victimizarse tras habernos advertido días antes que “apenas habíamos visto un pedacito de lo que son capaces de hacer”. He allí el penoso reflejo de un autoritarismo despojado de auctoritas.

A merced de esa hýbris desatada estamos los venezolanos, forzados a contemplar el potencial de este infierno para inaugurar nuevos sótanos. Prácticamente ardidos por la petición de “máxima espiritualidad” que lanza el régimen, no abundan entre nosotros los motivos para el aguante. Tras dos décadas de errores la revolución revela su absoluta impericia para gobernar un país, su apuesta radical contra el progreso: y el apagón nacional es apenas guinda sobre la pila de escombros que, sabemos, está dejando como legado el socialismo del siglo XXI. Si alguna certeza nos junta tras este pavoroso preview del colapso sistémico, es el apremio por cambiar esta realidad que hoy tenemos. La desesperación manda, nos hinca su obstinada pica en las vísceras. Lamentablemente, nos vuelve también blanco de otros extremismos.

En efecto, no angustia menos saber que la ansiedad, la autoestima magullada, el miedo y la inseguridad constante, el odio o el hartazgo alimentan un río revuelto al que acuden a abrevar los oportunistas que aguaitan en la otra orilla. Allí están, atentos a cualquier mínima señal de quiebre en la vacilante convicción, prestos a cazar “true believers”, calificados y “verdaderos creyentes”, como los llama Eric Hoffer, que empujen a trocar la desinformación en “argumento” para otro tipo de acciones. Aprovechando los huecos que a veces deja la ambigua retórica de una dirigencia que sí está bregando por gestionar apoyos reales, se habla incluso de “invasiones piadosas”, se reinterpretan ladinamente artículos de la Constitución para exigir al Parlamento lo que no está a su alcance, la autorización del uso de la fuerza; “soluciones morales” que hasta la propia comunidad internacional, muy al corriente de sus altísimos riesgos, ha descartado reiteradamente.

La temeridad no es virtù, enseña Maquiavelo, aún cuando la circunstancia a menudo lleve a confundirla con arrojo, con suficiencia. No abogamos por blanduras respecto a un régimen que no las merece, tampoco por la decisión que anuncia un parto maltrecho y con fórceps, uno que ocurre a expensas del crónico abatimiento y la confusión, del familiar manoseo del drama colectivo. Respecto a la vía pacífica-democrática-constitucional-electoral y las opciones de las que hoy disponemos es hora de hablar con verdad, de conjurar cierta mendaz oscurana estrujada por los extremos. Esto hay que tenerlo muy en cuenta, conscientes de que los días por venir podrían llevar el apretujamiento de estómagos y voluntades a límites insospechados.

Mibelis Acevedo Donís
@Mibelis

TRINO MÁRQUEZ, EL GURI, LA DESTRUCCIÓN DE UN SÍMBOLO


La electrificación del país durante la década de los años cincuenta y sesenta del siglo pasado fue un símbolo de la modernización del país y un emblema inapelable de la transformación de la Venezuela rural y atrasada, en la Venezuela moderna y próspera que va desarrollándose luego de la muerte de Juan Vicente Gómez en diciembre de 1935. La distribución ingente a escala nacional de los recursos financieros generados por el petróleo, tuvo en ese proceso de electrificación, y en la educación masiva, uno de los exponentes más claros de la modernidad. Los ingresos del crudo sirvieron para transformar el perfil físico de la nación. La extensión de la electricidad en todo el territorio nacional encarnó ese proyecto de cambio modernizador.

La represa del Guri fue orgullo nacional y latinoamericano. Junto a la presa de Asuán, en Egipto, se consideraba un prodigio de la ingeniería moderna. Una maravilla del mundo. Expresión del talento nacional y del valor de nuestros ingenieros, arquitectos y técnicos en distintas áreas. La electricidad generada en el Guri sirvió para impulsar el crecimiento industrial a través de la sustitución de importaciones. La CVG se organizó teniendo como eje la energía hidroeléctrica generada en nuestra principal represa. Empresas de aluminio tan importantes como la Reynolds, se establecieron en Guayana para aprovechar la abundante energía eléctrica que se producía. A Edelca, Electrificación del Caroní, se incorporaron los mejores ingenieros electricistas graduados en las universidades nacionales.

El panorama comenzó a cambiar radicalmente con la llegada de Hugo Chávez. Sus ideas disparatadas acerca de la meritocracia modificaron la estructura y funcionamiento gerencial de toda la GVG. Designaron en cargos directivos a viejos comunistas, como Carlos Lanz, sin la menor idea acerca del significado de administrar un complejo industrial como ese. En relación con Edelca se tomaron decisiones caprichosas. Las peores, violar los protocolos relacionados con la conservación y mantenimiento de la red de generación, transmisión y distribución de energía eléctrica. Las infracciones comenzaron a generar los primeros cortes prolongados de luz en servicios y ciudades con alta demanda de energía. Los primeros apagones se sintieron en Maracaibo, Valencia, Barquisimeto, San Cristóbal y Mérida, y también en pequeñas localidades del interior. Aún vivía Hugo Chávez. Se encendieron las alarmas. Caracas estuvo protegida. A pesar de esa precaución, el Metro sufrió varios y prolongados apagones que colapsaron la capital. Los periódicos les dedicaron largos reportajes al tema. César Miguel Rondón, Carlos Fernandes, Fausto Masó y Roberto Giusti, entre otros comunicadores sociales, les dedicaron numerosos programas a tratar el tema con los mejores especialistas del área. El Colegio de Ingenieros organizó foros y mesas redondas. El régimen, hace una década, cuando las fallas eran inocultables, decretó el racionamiento eléctrico. Chávez atribuyó las dificultades a la existencia del fenómeno El Niño.

Pasada la sequía y reiniciado el ciclo de lluvias, la escasez se mantuvo. Jesse Chacón, ministro de Energía y responsable de invertir con probidad al menos 14 mil millones de dólares, prometió que en cien días él resolvería el problema, o de lo contrario renunciaría. Ni lo uno, ni lo otro. Eso sí, esos miles de millones, y muchos más, fueron a parar a los bolsillos de los bolichicos, quienes se enriquecieron a costa de la ruina nacional.

El gran apagón que comenzó el jueves 7 de marzo es el resultado trágico de la desidia, sordera, irresponsabilidad, corrupción sevicia del régimen. En veinte años destruyó uno de los signos más conspicuos de la transformación modernizadora. Ahora tratan de ocultar su fracaso y el gigantesco daño causado, acusando a jóvenes y talentosos periodistas como Luis Carlos Díaz, o urdiendo mentiras apocalípticas como los supuestos ataques cibernéticos o electromagnéticos. Historias sacadas, no de la ciencia ficción que es una disciplina muy seria y rigurosa, sino de series de televisión mediocres, dirigidas a encandilar incautos con narraciones truculentas en las cuales la realidad compleja desaparece, quedando reducida a un combate maniqueo entre un grupo de malignos, con los Estados Unidos al frente, y los buenos, siempre víctimas favoritas del Imperio.

La improvisación, indolencia y corrupción en torno al servicio eléctrico han causado un daño enorme a la nación. Hasta este momento, Asdrúbal Oliveros habla de $875 millones de dólares en pérdidas. El monto seguirá creciendo. La incuria del régimen carece de límites. Nuevamente ocurre en Venezuela lo sucedido en otros lugares del mundo: el socialismo solo provoca ruina. Destruye y reprime a mansalva. La democracia construyó esa obra majestuosa que es el Guri. El socialismo del siglo XXI no ha servido ni siquiera para crear un cortafuego alrededor de sus torres de transmisión.

Después dicen que la máquina del tiempo no es posible. Pues sí que lo es: Maduro nos llevó al siglo XIX.

Trino Márquez
@trinomarquezc

PEDRO ELÍAS HERNÁNDEZ, GOODBYE LENIN


Vladimir Ilich Lenin, fundador de la URSS, formuló en una oportunidad la ecuación del régimen que deseaba construir. Dijo en 1920 que el socialismo era igual a los soviets más electricidad (S= s+e). El voluntarismo antieconómico llevó a que una nación con vastos recursos naturales para generar energía eléctrica y energía primaria de gas y petróleo, finalmente colapsara por su inviabilidad. Cualquier semejanza entre el proceso soviético y la revolución bolivariana desde luego que no es pura coincidencia.

El socialismo es por definición la “disipación del capital”. Intenta aumentar el consumo de la población en detrimento del capital existente. La consecuencia: sacrifica el porvenir en favor del presente. Está en su naturaleza aumentar la parte de los bienes destinados al consumo del ahora, a expensas del consumo diferido, es decir, del ahorro y la inversión. Esta noción, que parece un poco teórica, en realidad no lo es, por el contrario, es absolutamente empírica. Nuestro país aumentó entre 1999 al 2012 en un 50% su consumo per cápita, pero su producción por habitante sólo aumentó 12% en ese lapso. En otras palabras, consumimos 4 veces más de lo que producimos. La diferencia entre una cosa y otra fue compensada mientras se pudo con ingresos externos originados en una abundante renta petrolera no asociada a la marcha de la economía interna venezolana y además con endeudamiento público masivo que fue contraído por el Estado. Cuando esto no se pudo seguir haciendo se recurrió al expediente de la emisión artificial de dinero. De allí el devastador proceso de empobrecimiento que experimentamos hoy.

Si un país realiza un esfuerzo productivo pero consume bienes y servicios ampliamente superiores a los que genera, entonces no hay capacidad de ahorro y de inversión, como tampoco de acumulación de capital, por lo que la tendencia es a comerse sus reservas materiales y muy seguramente comprometer la riqueza que obtendría en el tiempo futuro. Es exactamente lo que le pasó a la URSS y lo que le pasa hoy a Venezuela. La corrupción, la falta de mantenimiento e inversión es el resultado de un esquema de incentivos perversos que genera el estatismo económico, es decir, el socialismo, en la administración de las empresas públicas. Por eso no hay capacidad para generar electricidad ni petróleo en un país con abundantes recursos energéticos.

La privatización del holding eléctrico para que el sector se maneje en función de un esquema de incentivos de rentabilidad en base a costos- beneficios, es la única solución si queremos tener buen servicio. Hace dos semanas pagué el recibo de 2 meses de luz y fueron Bs 15 en total. Con esas tarifas surrealistas tenemos un servicio eléctrico que es todo lo bueno que lo gratis puede pagar. Hay que generar políticas económicas que permitan que la gente tenga suficientes ingresos para pagar por lo que valen realmente las cosas. Lo contrario es demagogia y empobrecimiento, lo cual está a la vista. El gobierno dice que en Venezuela el servicio eléctrico es muy barato para beneficiar al pueblo. Falso. En realidad es carísimo. Se paga con mega apagones, cuantiosas pérdidas materiales e irreparables pérdidas humanas.

Como aquella excelente película alemana “God Bye Lenin”, en la cual se narra la caída del Muro de Berlín y del socialismo en Europa oriental, el mega apagón ocurrido la semana pasada es también una perfecta metáfora de la tragedia que constituye un sistema económico que de manera criminal disipó la más cuantiosa y extensa bonanza dineraria que haya tenido nación alguna en la historia de Latinoamérica.

Pedro Elías Hernández
@pedroeliashb

GIOCONDA CUNTO DE SAN BLAS, OSCURANA


Controlar, callar, doblegar, anular, limitar, someter, restringir, amilanar, amedrentar, dominar, humillar, coaccionar, asustar. ...Algunos de los verbos del régimen en su perversa cotidianidad contra la libertad”. Robo este tuit de mi gran amigo Sergio Antillano (@sergioantillano) para sintetizar la labor corrosiva del régimen usurpador, una vez más demostrada con la detención del periodista Luis Carlos Díaz y su posterior liberación bajo condiciones restrictivas. Contabilizados por el Foro Penal Venezolano, a estas fechas son casi mil presos políticos y unos 7.820 venezolanos sometidos a procesos penales por razones políticas, algunos con "medidas de libertad restringida". A ellos se suman los perseguidos, torturados y asesinados a manos de los cuerpos de seguridad del estado.


En su insaciable exigencia de sumisión, cualquier excusa es válida para el régimen en responsabilizar a otros por sus desmanes. El más reciente, el mega apagón que desde el jueves 8 de marzo sufrimos los venezolanos a nivel nacional. Luego de 20 años en el poder y en un intento vano por engañarnos, los usurpadores responsabilizan al “imperio” por la catástrofe nacional, ignorando los descalabros que desde hace no menos de 15 años, los expertos han estado anunciando, de no cambiar las políticas públicas de la “revolución bonita”. Prefirieron expulsar a los técnicos altamente capacitados para dar espacio a las incompetentes fichas del partido. Los resultados están a la vista.

Sin luz, sin agua, sin internet, sin comida, sin servicios básicos de salud, sin libertad, en esta semana nuestras vidas se han retrotraído a los días coloniales cuando ninguno de esos beneficios existía, una experiencia dolorosa en lo íntimo y en lo social, al excluirnos del siglo XXI, la era del conocimiento y la información.

Los saqueos en estos días (en Maracaibo, más de 500 establecimientos comerciales sufrieron los desmanes de hordas enardecidas que destruyeron todo a su paso) son la representación grosera de la debacle económica de un país que mal que bien era puntero en América Latina en cuanto a riqueza material y estabilidad. Al paso de los bárbaros por el poder, Venezuela se ha convertido en un erial, con una moneda devaluada cien millones (108) de veces desde 2008 y una hiperinflación anual acumulada que sobrepasó 1,6 millones por ciento en 2018, una pobreza que alcanza al 90% de la población y una emigración de 12%, unos servicios públicos hechos añicos como producto de la corrupción y la incompetencia. Cumple así el régimen con la palabra empeñada de dejar a Venezuela en cenizas llegado el momento de abandonar el poder, tal vez su única promesa satisfecha.

La ruina en salud es tema de comentarios universales. El aumento en los casos de malaria desde 2000 hasta 2015 suma 359%, seguido por un nuevo incremento de 71% en 2017 que está también afectando a Brasil, a tenor del éxodo venezolano hacia el norte de dicho país, un dato particularmente doloroso por cuanto la labor titánica de Arnoldo Gabaldón y su equipo en el Ministerio de Sanidad, en la segunda mitad del siglo pasado, condujo a una reducción notable de este flagelo en Venezuela. No solo es paludismo, son otras enfermedades inducidas por vectores, son las cifras de muertes maternas, de desnutrición infantil, de tratamientos fallidos y defunciones prematuras por falta de medicamentos, de equipamiento apropiado o de energía eléctrica para manejarlos, que han retrotraído nuestro sistema de salud en 50 o más años y según informes recientes, han recortado la esperanza de vida del venezolano en tres años y medio, a la existente en 1996.

Es la miseria también en educación a todos los niveles, desde preescolar hasta educación universitaria: deserción y ausentismo escolar, renuncia de más del 40% del plantel docente, emigración, falta de recursos para elevar el nivel de la educación pública. Sume y siga…

La Historia recogerá todos estos relatos de ignominia. Y también las glorias asociadas a las luchas por la libertad, inherentes al espíritu humano. Es lo que estamos viviendo en la Venezuela de estos tiempos, un renacer del espíritu levantisco que hará posible el pronto retorno a la democracia y a la libertad usurpadas por quienes creen equivocadamente, al igual que Hitler con su Tercer Reich, que su perversa quinta república duraría mil años.

Contamos para eso con Juan Guaidó, Presidente (e) de la República, con nuestros diputados a la Asamblea Nacional y sobre todo, con el concurso de los ciudadanos que bajo ese fresco liderazgo “no permitiremos que la oscuridad que esparce el régimen entre en nuestros corazones” (Guaidó dixit), mientras labramos unidos esta lucha en las calles para alcanzar la ansiada libertad.

Gioconda San-Blas
gsanblas@gmail.com
@davinci1412

JOSÉ ANTONIO GIL YEPES, ¿CÓMO VAMOS?


Es muy conocido el “grito de guerra” de la Unidad Democrática ¡“Vamos Bien”! para referirse a que se avanza en la sustitución de Maduro en la Presidencia. He aquí un intento de evaluación de este proceso.

Llama la atención que la unidad de la oposición sobre el tema coincide con el compromiso de EEUU en sustituir a Maduro con diplomacia, sanciones personales y al país. Hecho seguido por el Grupo de los 12; la mayoría de la Unión Europea, Japón y Corea del Sur; habiendo ya 58 países que han reconocido a Juan Guaidó como Presidente Interino. De la Unión Europea salió además el Grupo de Contacto, el cual, junto a países latinoamericanos, decidió, exceptuando México, rechazar la propuesta de Diálogo de Maduro y exigir que se repita la elección presidencial en no más de 90 días; lo cual desconoce su reelección del 20-05-18. Así, es obvio que la iniciativa en política ha pasado a la Unidad Democrática.

Esta iniciativa opositora subió de temperatura con la Ley de Amnistía y aún más con la ayuda humanitaria. Esta última reveló una estrategia de situaciones dilemáticas; aquellas. Es decir, si el gobierno aceptaba dicha ayuda, perdía el juego y, si no lo hacía, perdía también. Es curioso que, siendo asesorado por el G2 cubano, tan estratega y manipulador, no se dieron cuenta de que en un dilema debe optarse por el mal menor: aceptar la ayuda, para luego criticar y enredar su distribución para comprar tiempo. En la segunda ronda dilemática, el regreso de Juan Guaidó, el madurismo aprendió: lo dejó regresar. Si hubiese repetido su error, poniéndolo preso, se arriesgaba a una invasión militar extranjera, unilateral o autorizada por la Asamblea Nacional, Art. 187, # 11 de la Constitución.

Al regresar Guaidó, tocaba insistir en la calle, ayuda humanitaria, volver a viajar, en pulir la opción de Amnistía porque ningún jerarca militar ha optado por ella y, sin ese paso, será muy costoso cambiar a Maduro. Pero el proceso ha perdido calentura, a la vez que el gobierno alargó las vacaciones de Carnaval y el Colapso Eléctrico, que él mismo ocasionó, le ha venido “de perlas” para prolongar el enfriamiento. ¿Cómo vamos? No sé.

José Antonio Gil Yepes
@joseagilyepes

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ, VENEZUELA ENTRE EL BIEN Y EL MAL


Nos entristecimos al ver cómo en los momentos que afectó la falla eléctrica nacional un botellón de agua potable subía de 2mil bolívares a 10, 20, 30mil o más. Tampoco faltó el “vivo criollo” que cobró por cargar celulares, por refrigerar los alimentos de otros, quienes cobraban por cocinar a gas la comida de los que no tenían el vital servicio…



Etiquetas al ver la conducta de estas personas, con insoportable dolor en el pecho, llegamos a pensar ¡Este país merece al chavismo!
 

Sin embargo, en el deambular por la ciudad, escudriñando por las calles más ocultas tratando de encontrar alimentos y demás productos que sobran en todos los países de la región, menos en Cuba y en este país colonizado por ellos, también nos topamos con gente honesta, infatigable a la hora de generar los cambios que merecen, familias enteras dedicadas a las faenas de llenar con agua filtrada y gratuitamente los botellones de los sedientos, ciudadanos desviviéndose por cargar las baterías de los celulares sin cobrar un céntimo a sabiendas que en esos momentos la comunicación con los seres queridos era esencial, tampoco faltaban quienes de corazón prestaban sus cocinas, sus neveras y hasta quienes obsequiaban comida… nos dimos cuenta que ese país es mayoría y que por nada del mundo se merece el chavismo.

Brilló la desinformación oficial oportuna y veraz, como siempre “la culpa fue de otros” a pesar que para nadie es un secreto la destrucción del sistema eléctrico nacional por corrupción atroz e ineptitud, así como hicieron mismos deshonores a Pdvsa, al sistema de salud, al educativo, al de transporte y al vial, en fin… a todo lo que tocan, son como “El Rey Midas” pero con efecto inverso, todo lo que tocan lo vuelven m…..

Esos que usufructuaron despreciable provecho de las necesidades y del dolor de sus prójimos les importa un comino el país, más bien, desean continúe “Cuesta abajo en su rodada” como diría Gardel, así poder seguir convirtiendo las lágrimas de los sufridos en beneficios propios. A esos no les importan las leyes, la democracia, absolutamente nada de lo que ponderan los hombres de bien.

Ese es el exacto reflejo de una dirigencia política nauseabunda, que siembra el odio, la mentira, que ve su sostenibilidad en la creación de necesidades, que empobrece para manipular, una casta aferrada a la castración de derechos y libertades, que hace de las excusas falaces su modus vivendi. Un mal ejemplo que replican los inmorales, esos gobernantes y seguidores son los verdaderos culpables de este país arrastrado a la miseria… miseria material y humana.

Pero lo dicho, los buenos son más, inquebrantables. Así, como sobraron las buenas costumbres, el honor y la rectitud en los días de sombras, es menester que en quienes recae el protagonismo de propiciar los cambios necesarios emulen estas acciones que emergen desde el seno mismo de una sociedad hastiada de tanta maldad, la patria requiere hechos, ya basta de predicas que se erosionan.

Aunque se palió la falla eléctrica (propensa a repetirse) el país sigue sumergido en una espesa tiniebla, un derrotero colmado de injusticias e ilegalidades, de inquerencias. Se necesita el concierto de toda la gente buena de este país que es la inmensa mayoría, decirle NO y evitar los abusos, los atropellos, la evasión de la ley, frenar a quienes se benefician del dolor y la tragedia. Así, continuarán sumándose buenas voluntades de la diplomacia mundial a nuestra buena causa. El camino es empinado, pero se acerca a su final, como siempre, los buenos se alzarán triunfantes ante el mal ¡Venezuela está renaciendo!

Leandro Rodríguez Linárez
@leandrotango