sábado, 30 de noviembre de 2019

CARLOS ALBERTO MONTANER: TRUMP FRENTE A BLOOMBERG Y BUTTIGIEG, CASO ESTADOS UNIDOS

Es inevitable el encontronazo en noviembre del 2020, fecha electoral en Estados Unidos. La nación se trenza con percepciones subjetivas y estereotipos. La república, con leyes que responden a los cambios sociales. Eso hay que explicarlo 

La nación nos dibuja la idea platónica de “los americanos”: son blancos, rubios, independientes y bravos, presumiblemente con ojos claros, idealistas, nacionalistas, emprendedores, adoran al dios de los cristianos, heterosexuales y se comunican en inglés. Naturalmente, no todos son así, pero para eso existen los estereotipos. El himno refleja esa mitología. La bandera ondea “sobre la tierra de los libres y el hogar de los valientes”.  

La república, al menos en nuestros días, alega que “los americanos” son de diversos colores y mezclas, creyentes o no creyentes en cualquier dios, y están sujetos por reglas o por convenciones sociales que no toman en cuenta la sexualidad o el género. Muchos han llegado huyendo de los desastres nacionales. Están unidos por la Constitución y la ley, no por la supuesta “identidad nacional”. Se acogen al patriotismo constitucional. A mediados del siglo XXI abundarán más los negros, hispanos y asiáticos que los “americanos blancos”. 

Esta dicotomía volverá a presentarse en las elecciones del 2020 entre Donald Trump, quintaesencia de la nación, y quien resulte electo como candidato demócrata de la docena que aspiran a ser el inquilino de la Casa Blanca.  

Los hay viejos, jóvenes y maduros; cristianos, judíos y agnósticos; blancos, negros, mestizos e hispanos; gays condecorados por su reiterada presencia en las guerras, hombres y mujeres "averages" al sur de la cintura; radicales y conservadores; socialistas y socialdemócratas; billonarios, millonarios y clases medias; personas extremadamente instruidas y seres menos estudiosos.  

El último que ha entrado en la batalla ha sido Mike Bloomberg, un judío neoyorquino, filántropo, de 77 años, y con tres periodos de notable experiencia como alcalde en la administración de New York. Bloomberg es el noveno hombre más rico del planeta. Pero no heredó su fortuna, sino la hizo a golpes de suerte, talento y tecnología. El antisemitismo de la nación, afortunadamente, le queda lejos. En el pasado, los electores, como parte de la identidad nacional, mayoritariamente blancos, fueron antisemitas, anticatólicos, antinegros, antihispanos, antifeministas, como se reflejaba en las populares correrías del KKK a principios del siglo XX, como se refleja en el film “El nacimiento de una nación” (Griffith 1915) y en los sinsabores de las sufragistas.  

La ronda regional de consultas comienza por Iowa. Es probable que gane Pete Buttigieg, alcalde de South Bend, Indiana. Las encuestas así lo manifiestan. El extraño apellido proviene del padre, un profesor universitario procedente de la isla de Malta en el Mediterráneo. Es joven, enérgico, moderado, bien formado académicamente, graduado de Harvard y “Rhode Scholar”, blanco maltés,  lo que significa una gran cantidad de mezclas. Sirvió un par de veces en las guerras del Medio Oriente y obtuvo por ello dos medallas meritorias. 

Es abiertamente gay. Se casó en el 2018 con Chasten Glezman, un maestro que adoptó el apellido del político. Curiosamente, este rasgo de la personalidad de Pete acaso no le perjudique dentro de los demócratas que votan de acuerdo con los verdaderos valores republicanos. Si es legal, y si es el mejor candidato, ¿qué importa lo que sucede en la alcoba de dos adultos decididos a amarse que no eligieron su sexualidad sino la asumieron paladinamente?  

Se trata de una variante del razonamiento que hizo presidente a Barack Obama. (Curiosamente, en Estados Unidos los negros e hispanos son los grupos más cargados de prejuicios sexuales). ¿Qué importaba el color de la piel de Obama? Votar por Obama era demostrar que se podían orillar los prejuicios raciales. Votar por un gay es cancelar los prejuicios sobre el comportamiento íntimo de las personas.  

A fin de cuentas, no sería el primer presidente gay de Estados Unidos, pero sí el primero que admite públicamente su condición de homosexual. Al soltero James Buchanan, el décimoquinto jefe de gobierno del país, le tocó ese role, pero de una manera lateral. Mediado el siglo XIX no era la época adecuada para ese tipo de revelaciones. Sus adversarios le llamaban “Nancy”. En su monumental biografía, Carl Sandburg también lo insinuó de Abraham Lincoln, el décimosexto, aunque sin otra prueba que el hecho de que durante varios años compartiera el lecho con otro adulto llamado Joshua Fry Speed.  

Naturalmente, ganar en Iowa no significa que Pete Buttigieg será el candidato demócrata, aunque le saque 10 puntos a Warren, Biden y Sanders en esta cita electoral. Es sólo el primer obstáculo. Tendrá que saltar o esquivar otros muy importantes antes de enfrentarse a Trump: New Hampshire, Nevada, South Carolina, más el definitivo “Super Tuesday”, todos con distintas mezclas raciales e ideológicas. Todos con diferentes intereses mayoritarios. De alguna manera, será el choque entre la vieja nación y la evolucionada república.  

Carlos Alberto Montaner 
montaner.ca@gmail.com
@CarlosAMontaner 

JOSÉ LUIS MÉNDEZ LA FUENTE: SÁNCHEZ: UN GOBIERNO A CUALQUIER PRECIO, CASO ESPAÑA

Si tuviéramos que compendiar en una sola y única conclusión que resumiera de alguna manera la España política de estas dos décadas que van de siglo sin entrar  detalles de este o aquel otro gobierno, resulta obvio al menos para nosotros que la más acertada y realista sería el debilitamiento del Estado español. 

No se trata de un debilitamiento producido por una pérdida de soberanía externa, que también hay algo de eso, dentro de una Unión Europea o del resto del mundo, sino más bien de soberanía interna o dicho con otras palabras de identidad nacional. 

Una pequeña muestra de ello, quizás la más anecdótica, pero igual de grave que las otras más violentas y sangrientas que los españoles han estado viviendo estos últimos veinte años con o sin ETA dentro de su propio país, se produjo hace unos días cuando en un pequeño pueblo mallorquín de no más de trece mil habitantes, su ayuntamiento le envió una carta a los padres del lugar con las instrucciones y demás información relativa al año escolar próximo escrita en catalán y en árabe, sin que el castellano o español, el idioma oficial de acuerdo con la Constitución de España, país al que pertenece San Pobla, que es el nombre del pueblo en cuestión, apareciera por ningún lado.

Si la corrupción de un gobierno daña una sociedad a corto plazo, la de dos, tres o cuatro gobiernos  que llegan al poder a la sombra de la corrupción de sus propias toldas políticas escondida por años tras bastidores, corroe y destruye un país a largo plazo. Sobre todo, cuando no se limita al erario público, sino que se expande a todos los ámbitos hasta convertirse en un medio para conseguir un único fin: el de gobernar a como dé lugar. Es entonces cuando principios como los de la unidad territorial, base del estado, la unidad lingüística y cultural, sin que ello sea óbice para que cada región
tenga derecho a que en la constitución se garantice su propia personalidad cultural, y la homogeneización de los valores institucionales, quedan marginados pasando a un segundo plano.

Los venezolanos de la diáspora chavista, conocen muy bien el tema tanto en la teoría como en la práctica. Ya fueron engañados en estos veinte años que van de siglo unas veces inconscientemente y otras con la conciencia de quien sabe que unas elecciones pueden representar la mayor patraña de la democracia y que el discurso bífido o con lengua de serpiente al que se refirió y cantó una vez Pablo Iglesias, próximo vicepresidente de España, y que ahora él utiliza, augura nubarrones negros cargados
de tormentas aciagas.

Pedro Sánchez tendrá el próximo martes tres de diciembre que iniciar oficialmente otro recorrido para lograr la investidura sin la cual no puede haber gobierno alguno ni sosiego real a sus incontenibles ansias de poder. Los antecedentes recientes hablan por sí mismos, pues Sanchez, quien alcanzó en junio del año pasado la primera magistratura con el voto de los grupos secesionistas, viendo como apenas unos meses mas tarde, en febrero del 2019, los mismos votos le negaban la aprobación del presupuesto anual, en la práctica una moción de censura que lo obligó a llamar a elecciones sin que hasta ahora haya podido formar ese gobierno tan deseado, tendrá irremediablemente que pagar un peaje muy alto. En realidad, más que un precio se trata de un autentico chantaje por parte de los separatistas contra la propia Constitución española y el estado de derecho.

Que ello no le quita el sueño a Sánchez y que además tiene el estómago para digerirlo, es algo de lo que ha venido dando pruebas sin mostrar un ápice de vergüenza, aunque eso sí, de mucho caradurismo. Ni el tema del plagio de su tesis doctoral, demostrado por un prestigioso diario español, pero que el gobierno calificó de campaña en su contra, ni la sentencia de hace unos días de los ERE, una corrupción gigantesca llevada a cabo durante años por prominentes dirigentes del PSOE, ni la violencia desatada por grupos segregacionistas durante varias semanas contra el estado y sus ciudadanos, han podido lograr que el presidente en funciones, algo así como presidente de hecho o sin confirmar por el parlamento, haya dado la cara para pronunciar ni una sola palabra al respecto, menos para firmar su renuncia. Una renuncia que Sánchez e Iglesias, henchidos de una moralidad superior, solicitaron en su momento a Rajoy con motivo de la sentencia del caso Gürtel que implicó al PP en un caso igualmente de corrupción y que a todas luces demuestra la frialdad y cálculo electoral con que actúa el actual presidente de España, quien conoce muy bien que al final del día los españoles recuerdan pero asimismo olvidan, por lo cual a la hora de ir a votar no son muy diferentes de los venezolanos o de los bolivianos o de los alemanes o los norteamericanos a quienes la demagogia y el populismo también convencen.

Todo apunta, por lo dicho, a que el mes de diciembre que se inicia será decisivo para la formación del nuevo gobierno ya pactado entre Sánchez e Iglesias y que para la conformación definitiva del mismo el máximo representante del chavismo español servirá de bisagra con los movimientos separatistas tanto catalanes como vascos, a los cuales Zapatero, su otro mejor emisario, ha venido blanqueando y felicitando por estar haciendo política, lo acaba de repetir con Otegui, y no disparándole al resto de los españoles.

Declaraciones francamente deleznables, impropias de un expresidente, pero demostrativas de que para lograr ese gobierno el PSOE, con Sánchez a la cabeza, está dispuesto a venderle el alma al diablo de ser necesario; aunque no sea la suya la que en realidad estará empeñando, sino la de todos los españoles.

José Luis Méndez La Fuente
xlmlf1@gmail.com 
@xlmlf

LEANDRO RODRÍGUEZ LINÁREZ: CÁNCER MAL TRATADO, CÁNCER QUE MATA

Sí no fueran tan inteligentes dijéramos que son brutos. Nos referimos a la oposición timoteana, todos políticos de gran envergadura, experimentados, con distinguidos laureles académicos, por tal motivo, la verdad sale a flote por sí sola. Continuar insistiendo con mismos métodos fracasados no es una terquedad originada en un presunto espíritu democrático, detrás de ese reiterado suicidio hay grandes intereses particulares, donde se tranza con el régimen por dádivas generosas que, más temprano que tarde, se sabrán… no hay ninguna otra explicación sensata.

A ver ¿Qué sentido tiene continuar asistiendo a farsas electorales? Ninguno, sí antes a cada espacio que perdía el chavismo restaba competencia, facultades y recursos (incluyendo la AN que siendo el poder público más votado de la historia lo inhabilitó inconstitucionalmente), post 6D 2015 el régimen evita los procesos electorales a conveniencia (revocatorio) y edifica otros a su entero interés, imponiendo candidatos, electores e irrisorios resultados.

Lo realmente grave, no es una opinión ¡es una realidad!, es que el castrismo venezolano, alias chavismo, supo aniquilar el voto como herramienta ciudadana de lucha, le arrebató el poder de premio, castigo y cambio, votar se convirtió en un simple simbolismo, en una obligación partidista (del Psuv) para justificar cargos, puestos públicos, la hemorragia de bonos populistas que no alcanzan ni para comprar un cartón de huevos. De esa vil manera, el venezolano dejó de votar y, entiéndase bien, no volverá hacerlo hasta que se recupere la constitucionalidad, la institucionalidad, la democracia… repetimos, no es una opinión, es una realidad inocultable.

Es cierto que la historia nos obsequia felices términos de decenas de dictaduras a través de fórmulas democráticas, sin embargo, el castrismo tiene una gran particularidad; ha sabido camuflarse en presuntos mecanismos democráticos para hacer metástasis a fin de atornillarse en el poder a todo costo, lleva más de 60 años tiranizando a un pueblo extremadamente noble en su isla, en la región, en otras latitudes y más de 20 años tiranizando a Venezuela.

Al igual que sus pares chinos y norcoreanos, los cubanos banalizan los términos “popular”, “democrático”, “social”, entre otras hierbas similares, tras de ese fatuo espejismos se esconde la supresión de derechos, libertades, la imposición ideológica, el culto al fanatismo, la opresión lato sensu. Así, sus pupilos venezolanos, el chavismo, hace lo propio ¿Le parece coincidencia que en las últimas dos décadas se exacerbe tanto el término democracia participativa, protagónica y nuestro país esté sometido como nunca antes a una insensible élite cuya única (in)virtud es la imposición, la fuerza, la violencia, el odio? Pues no es coincidencia, es un libreto tan fielmente copiado que sí revisa la historia cubana de las últimas décadas creerá está leyendo la historia venezolana.

Lamentablemente, el castrismo venezolano ha sido extremadamente claro, sus principales figuras han dicho no saldrán del poder ni por las buenas ni por las malas, se han burlado de diálogos, negociaciones y han hecho de las elecciones una comparsa de tan indignantes como evidentes colaboradores. Ha expropiado las instituciones que deberían ser del pueblo, hoy son del Psuv, la misma FANB se auto relata “profundamente chavista” cuando Chávez es según nuestra constitución y demás leyes solo un expresidente igual que sus predecesores, es otra figura partidista más.

No importa cuantas dictaduras hayan cedido por procesos democráticos, el castrismo es autoinmune a esas estratagemas. No importa cuantas elecciones se hagan, aún ganando la oposición el espacio recuperado es inmediatamente anulado. De este modo, el chavismo empuja, desea, alimenta un desenlace al margen de la democracia, de la paz, de la racionalidad. Acuérdense que el castrismo es como un cáncer, que mal tratado ¡Mata! 

Leandro Rodríguez Linárez  
leandrotango@gmail.com
@leandrotango

ROMÁN IBARRA: ORDEN EN LA CASA

Tras largos meses, quizás años de peleas e insultos recíprocos, a veces explícitos, y a veces a escondidas mediante maniobras nacionales o internacionales, la oposición venezolana pareciera   haber perdido el rumbo, y con ello se corre el riesgo de dilapidar el capital político derivado de las elecciones del 15/Dic/2015 (parlamentarias), garantizando la felicidad del oficialismo.

Parece mentira que una solución tan a la vista de todos, tan sencilla, no pueda ser vista por quienes tienen en sus manos la responsabilidad en la conducción de la política de la oposición. Me refiero a la importancia de alcanzar la unidad total de aquellos que nos oponemos al régimen tras veinte años de destrucción sistemática del país.

Las conspiraciones soterradas por destruir el liderazgo de la oposición lucen más fuertes, y profusas que las luchas que todos juntos deberíamos emprender contra el peor gobierno de la historia republicana venezolana; obviamente hablamos de la dupla hambreadora y miserable de Chávez-Maduro, y sus colonizadores de la dictadura cubana.

Estamos viviendo la hora más obscura de nuestro país, y no queremos darnos cuenta de que cada día que pasa, es un día adicional en la profundización del estado de miseria de la mayoría de los venezolanos, quienes hoy sobreviven consumiendo desperdicios en un promontorio de basura; el único recurso que abunda en la Venezuela de hoy. 
Si atendemos a las encuestas más recientes, las dos terceras partes de la población prefiere una salida pacífica y electoral a la crisis venezolana, a diferencia de quienes piensan que solo puede resolverse por la fuerza. Por ello, es lógico concluir que los esfuerzos de la oposición deben estar dirigidos a dos cosas: primero, alcanzar la unidad de todos y hacer bueno el discurso, según el cual, todos somos necesarios para lograr el objetivo de enfrentar al comunismo, y segundo: negociar desde una posición de fortaleza y unidad, elecciones presidenciales y parlamentarias supervisadas internacionalmente, con nuevo cne, nuevo REP, la garantía del voto de los venezolanos en el exterior, y la liberación de los presos políticos.
Si no se logran todas esas condiciones porque el régimen en su tozudez no accede plenamente, ir de todas maneras a las elecciones y derrotarlos ampliamente, habida cuenta de que la mayoría electoral está con la oposición. Pero ello requiere participación masiva, y defensa del voto en cada mesa. Con unidad plena; votación masiva, y defensa del voto, no hay trampa, ni ventajismo que valga.
Maduro y su combo, favorecen a un sector de la oposición (No representativo de la mayoría), precisamente para intrigar y dividir a la oposición. El oficialismo sabotea las posibilidades de unidad de la oposición porque se sabe derrotado, y nosotros en disputas estériles, les hacemos el juego separándonos.
Lo cierto, es que unidos o separados, el régimen cumpliendo el cronograma constitucional, sin cambiar el cne, ni el REP, y sin supervisión internacional creíble, va a hacer las elecciones parlamentarias en 2020. Los dejamos correr solos; les volvemos a regalar el parlamento como en 2005?
O por el contrario, hacemos un esfuerzo sincero por la unidad de toda la oposición, y nos dedicamos a presionar al régimen para hacer también las presidenciales?
Son preguntas importantes que comportan un interés legítimo por salir de la crisis a través de elecciones, y no seguir creyendo en ¨pájaros preñados¨ para seguir buscando una vía de fuerza inviable.
Lo importante ahora –repito- es la unidad para concretar el objetivo de hacer elecciones, y cuando ello ocurra, solo entonces habrá oportunidad para que quien quiera competir por el liderazgo del país, pueda hacerlo en condiciones democráticas. 
Construimos la Unidad, o comunismo para siempre!

Román Ibarra
romanibarra@gmail.com
@romanibarra

LUIS FUENMAYOR TORO: LA CORRUPCIÓN DE LOS SALVADORES

De los dineros del Estado venezolano se ha enriquecido casi toda la llamada clase política venezolana. Ha hecho lo mismo que la casi todos los grandes empresarios venezolanos, quienes se desarrollaron a partir de los grandes negocios con el Estado. 

No es extraño que así haya ocurrido, pues en Venezuela la riqueza, luego del advenimiento del petróleo, ha sido casi exclusivamente estatal. Si analizamos desde 1958, en los dos momentos de gran acumulación ocurridos se han fortalecido los capitales existentes y se dio paso a nuevos grupos burgueses: los identificados con Carlos Andrés Pérez y recientemente los generados alrededor de Hugo Chávez Frías y sus herederos. Nada nuevo sobre la tierra.

En el caso de la corrupción, que involucra la dilapidación y sustracción de recursos públicos por parte de los funcionarios, con participación privada, los mecanismos instrumentados en este largo período fueron alrededor del control (¿descontrol?) de cambios y de los contratos de importación con el gobierno. Nada diferencia a las administraciones adeco copeyanas y chavecistas en esta materia. Ambas actuaron en el mismo sentido, tanto en la instrumentación de un modelo económico basado nada más en la producción de combustible fósil sin mayor valor agregado, como en el reparto de las riquezas generadas por la vía de la adjudicación de divisas y de los contratos. Otras explicaciones son simple cháchara.

Era entonces muy fácil saber lo que iba a ocurrir con los partidos opositores de la Asamblea y su dirigencia, una vez autoproclamado Guaidó como doble presidente, de la Asamblea y de la República, con el respaldo total del gobierno estadounidense. Su acceso a los activos venezolanos en el exterior, CITGO entre ellos, y al financiamiento gringo de todas sus actividades políticas, sin control de nadie y con el beneplácito de una parte de la población venezolana, necesariamente tenía que conducir a la entronización de la corrupción como actividad fundamental de esta “clase” política. Así lo dije desde el mismo momento que se habló de “ayuda humanitaria” y de asumir el control de CITGO. “Zamuros cuidando carne”, pensé.

Por todo eso, no me extrañó la francachela del diputado Superlano en Cúcuta, ni que le hubieran robado 250 mil dólares destinados a la ayuda humanitaria, hechos reseñados públicamente por la prensa y confirmados por Calderón Berti en su informe. Tampoco me sorprendí de que unos rateros designados por Guaidó hubieran hecho negocitos, con el dinero destinado a mantener a los militares venezolanos sedicentes en Cúcuta. Un periodista conocido, serio hasta donde sé, llegó a increparme y casi a defender estas atrocidades exigiéndome pruebas, cuando lo que hice fue denunciar hechos que requerían una investigación y deducir que ésta sería la conducta de toda esa mafia de politiqueros corruptos. Ahora tiene las pruebas.

Otro tanto pasó luego con los bonos que fueron legalizados por la propia AN que los había declarado ilegales. Y luego vino CITGO y la designación ilegal de su directiva y su manejo discrecional por la banda de Guaidó. Pero no contentos con esto, con el mayor cinismo posible designaron como Procurador Especial para defender CITGO al abogado utilizado por la empresa que nos la quiere arrebatar. Prevaricación se llama eso y es penado en todos los países del mundo. Pero aquí, callan todos los líderes opositores y muchos de sus seguidores, abogados algunos que en el pasado enfrentaban este tipo de depravaciones. Y allí está el señor Hernández, protegido y actuando en los futuros grandes negocios de la reconducción de la deuda y los empréstitos, que ya saborean.

Nada me extrañó entonces la destitución de Calderón Berti luego de su informe, persona a quien no conozco ni tengo cerca política ni ideológicamente, pero cuyas declaraciones son más que claras para quienes quieran ver. No es el Fiscal General de Maduro quien lo dice; es un hombre de ellos mismos y a confesión de parte, relevo de pruebas. No me equivoqué entonces al vaticinar todo este desastre. Ni al decir, como hoy repito, que si son éstos quienes van a salvar al país, Dios salve a Venezuela.

Luis Fuenmayor Toro 
lft3003@yahoo.com
@LFuenmayorToro

viernes, 29 de noviembre de 2019

ACTUALIZACIÓN, EL REPUBLICANO LIBERAL II, SÁBADO 30/11/2019

SOLEDAD MORILLO BELLOSO: ¿QUÉ ES LA CALLE?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 7 minutos
La calle es la vía de tierra y asfalto. Pero también es la acera y la plaza, el parque, la oficina y la tienda, el café, el botiquín y la arepera, el hospital y el ambulatorio, la universidad, el laboratorio y la cancha deportiva, la sala, el cuarto y el pasillo de la vivienda; es el sindicato y el gremio, la barbería y la peluquería, la farmacia, la verdulería, la panadería y el mercado. Calle es el partido político y la ONG. Calle es la iglesia y el rezo de viernes, sábado o domingo. Es el autobús, el metro, el taxi y el por puesto. Es la televisión, la radio y el chat de WhatsAp... más »

SJ. LUIS UGALDE: RICOS Y POBRES

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 13 minutos
Evo Morales y cualquier empresario neoliberal de Chile coinciden en algo fundamental: ambos piensan que su éxito es el éxito para todo el país y debe perpetuarse. Sin duda la presidencia de Evo en los primeros años tuvo notables logros socioeconómicos y políticos. Bolivia y su mundo indígena mejoraron, lo que llevó a Evo y a su equipo a buscar la perpetuación en el poder, violando la expresa voluntad de la mayoría. Chile llegó a la salida del dictador Pinochet con una economía en auge. Por eso hasta los socialistas hicieron una transición política respetando la economía neoliber... más »

EDUARDO FERNÁNDEZ: LA MISIÓN

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 20 minutos
Ha llegado la hora de hacer prevalecer la unidad nacional con un programa de paz, de justicia, de reconciliación, de progreso, de bienestar y de felicidad. ¿Cuál será la misión de los cristianos frente a la dolorosa realidad de Venezuela hoy? El evangelio lo dice muy claro: “..Jesús designó a setenta y dos discípulos y los mandó a los pueblos diciéndoles: -Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias. Cuando entren en una casa digan: Que la paz reine en esta casa. Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios-” (Lc10, 1-1... más »

BEATRIZ DE MAJO: LA GRAN CONVERSACIÓN NACIONAL, COLOMBIA EN CÁPSULAS

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 29 minutos
Hasta marzo del año que viene durarían las tratativas que el presidente Iván Duque ha propuesto a su país a través de los líderes regionales y las que formalmente ya arrancaron en manos de Diego Molano. Las bautizó de la “Gran Conversación Nacional”. Hizo falta que el país se desacomodara como consecuencia de la violencia deliberadamente engendrada durante los días del paro nacional para que el presidente asumiera que es la acumulación de insatisfacción lo que está produciendo los reclamos de la sociedad colombiana. Pero no fue con frontalidad ni con pro-actividad que Duque abord... más »

JUAN RAMÓN RALLO: ¿ATRAE EL ESTADO DE BIENESTAR A LOS INMIGRANTES?, DESDE ESPAÑA

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 37 minutos
Durante los últimos días, algunos miembros de Vox han cargado contra la inmigración legal (no ya contra la ilegal, sino contra la legalmente instalada en nuestro país) sugiriendo que esta abusa sobreproporcionalmente de las prestaciones sociales otorgadas por el Estado español. En cierto modo, se pretende trasladar la visión de que gran parte de los extranjeros se instalan legalmente en nuestro país no para cooperar con nosotros sino para parasitarnos: no vienen a trabajar honradamente o incluso a crear empresas sino a mamar de la teta del contribuyente nacional. Ahora bien, ¿qué e... más »

JULIO ESCALONA: ¿DÍA DEL ESTUDIANTE UNIVERSITARIO?

Unknown en EL REPUBLICANO LIBERAL II - Hace 46 minutos
En la ANC conversé con Diosdado sobre este tema y su comprensión lo llevó a no hablar del 21/N como día del estudiante universitario. VTV invitó para la celebración del 21/N como Día del Estudiante. Pero en el acto se celebró el ¡Día del estudiante universitario! Estuvo invitada la Federación de Estudiantes de Educación Media, pero lo relevante fue la educación superior. El 21/N, día del estudiante, es clave para nuestra historia. Sin él, los hechos que se encadenaron conduciendo al golpe del 1° de enero, a la eclosión popular que le sigue y de ahí al 23 de enero, ¿se hubiesen dado?... más »


SOLEDAD MORILLO BELLOSO: ¿QUÉ ES LA CALLE?

La calle es la vía de tierra y asfalto. Pero también es la acera y la plaza, el parque, la oficina y la tienda, el café, el botiquín y la arepera, el hospital y el ambulatorio, la universidad, el laboratorio y la cancha deportiva, la sala, el cuarto y el pasillo de la vivienda; es el sindicato y el gremio, la barbería y la peluquería, la farmacia, la verdulería, la panadería y el mercado.

Calle es el partido político y la ONG. Calle es la iglesia y el rezo de viernes, sábado o domingo. Es el autobús, el metro, el taxi y el por puesto. Es la televisión, la radio y el chat de WhatsApp. Es la cámara y el micrófono. Es el periódico, la revista, la página web y el blog. Es la información, el análisis y la opinión. Es la noticia veraz, el reportaje y la entrevista. Es el Twitter, el YouTube y el Instagram.

La calle es la marcha bajo el sol o la lluvia, las cacerolas que suenan en esquinas y ventanas, la bandera puesta de cabeza. Es el hablar, el escuchar, el escribir y el leer. Es el asunto permanente de discutir, debatir, exigir, reclamar, retar. Es el no conformarse, no aceptar domesticación de nadie, no dejarse ningunear. Calle es cuestionar al poder que se cree por encima. Es votar para elegir y no meramente simular. La calle es la ciudadanía que no se arrodilla ante nadie, sea vestido de civil, de uniforme o de sotana.

La calle es el estudiante que cuestiona al profesor y lo inunda de chorros de por qué. La calle es el periodista que indaga sin cesar aún a riesgo que lo persigan. Calle es el intelectual que se plantea dudas, baja a tierra y busca respuestas. Calle es el profesional de la salud que exige para sus pacientes, el maestro que grita por sus alumnos. Calle es el que no calla así haya tenido que migrar y allá donde está le pone voz al dolor de los que quedaron en su país.

No existe democracia sin calle, tanto como no existe nación sin ciudadanos. Una democracia sana tiene calle, mucha calle. Tiene calle que obliga al que se cree superior a escuchar, a atender. La calle es el contacto con la realidad, con la verdad, con la vida, con la demanda de respeto a los derechos y la enseñanza de la importancia de los deberes. La calle es libertad.

Todo eso es la calle. Y mucho, mucho más. La calle no es silencio. Nunca. Y a veces, sí, es "sangre, sudor y lágrimas". Pero también es triunfo. Es "dejar de llorarse las mentiras y pasar a cantarse las verdades".

Soledad Morillo Belloso 
soledadmorillobelloso@gmail.com
@solmorillob

SJ. LUIS UGALDE: RICOS Y POBRES

Evo Morales y cualquier empresario neoliberal de Chile coinciden en algo fundamental: ambos piensan que su éxito es el éxito para todo el país y debe perpetuarse.  Sin duda la presidencia de Evo en los primeros años tuvo notables logros socioeconómicos y políticos. Bolivia y su mundo indígena mejoraron, lo que  llevó a Evo y a su equipo a buscar la perpetuación en el poder, violando la expresa voluntad de la mayoría. Chile llegó a la salida del dictador Pinochet con una economía en auge. Por eso hasta los socialistas  hicieron una transición política respetando la economía neoliberal y la Constitución que restringía las lógicas aspiraciones sociales de la población. Todo razonable excepto la perpetuación de esas restricciones.

Evo creía que su presidencia debía prolongarse por el bien de su pueblo y el neoliberal piensa que basta seguir las divinas leyes del mercado para que la prosperidad llegue a todos. Con ello unos y otros suplantan el sentir y el malestar del resto de la población y van acumulando un combustible  en espera  de una chispa  para prender  incendios indetenibles.

Vivimos en un mundo marcado por la revolución de las expectativas que unifica las aspiraciones de ricos y pobres; revolución contagiosa y general que lleva a aspirar al cambio político y a la alternancia democrática, mientras que todo presidente “revolucionario” se aferra al poder con el deseo de perpetuarse en nombre del pueblo: inevitable el choque entre el deseo de cambio y la voluntad de eternizarse en el poder. En lo económico-social la revolución de las expectativas lleva a nivelar las aspiraciones del más pobre con las del rico. Podrá restringirlas temporalmente, pero no renunciar a ellas para sí o para sus hijos. En la sociedad estamental  la pertenencia a cada clase venía con las aspiraciones reducidas: se transmitía, enseñaba, aceptaba y parecía lógico que unos tuvieran más y otros menos, de acuerdo a su estamento.

Chile es una sociedad moderna, camino de la prosperidad con todas las expectativas desatadas y no acepta la fría prédica neoliberal de que con las prósperas cuentas de su empresa toda la sociedad tiene que estar feliz y agradecida esperando que el incremento macroeconómico se desborde y  por “derrame” lleva la satisfacción hasta  los más pobres. Lo que ciertamente no es así. Una sociedad democrática se cimienta sobre un pacto social con el objetivo de desarrollar  juntos acciones que beneficien a toda la sociedad. La sociedad d que surge del pacto democrático necesita dos alas para volar: la exitosa producción económica y el bienestar, que están relacionados pero no son sinónimos. Hasta ahora en el mundo los hechos demuestran  que la economía capitalista  de libre mercado es superior a todas las demás. Pero ella no es igualadora sino diferenciadora: gana más, prospera más, el que más riqueza produce, más tecnología inventa, más poder tiene en el mercado. Con solo esa ala la sociedad no puede levantar vuelo y termina en unas diferencias crecientes que  incrementan el malestar y llevan al conflicto. La otra ala se basa  en el pacto social constitucional que sella la solidaridad y desarrolla  un “instinto de conservación” y una “conciencia ética”, orientados a tender puentes entre sectores distintos y desarrollar programas sociales comunes (educación, salud, infraestructura…) para ir haciendo verdad que todos somos iguales en dignidad, en derechos y en oportunidades básicas. Hay que cultivar el diálogo que cohesiona y acerca y no la frialdad que congela las relaciones entre distintos y fomenta el deseo de cualquier aventura populista de izquierda o de derecha.

Históricamente se ha demostrado que el marxismo  no sirve para lograr esto  porque tiene una idea deformada de la condición humana. Aunque en la empresa (sobre todo en la liberal del siglo XIX) el capital y el trabajo explotado tienden a ser antagónicos y aquel trata de ganar más pagando menos a este y  mantenerlo en la miseria, empresarios del siglo XXI – luego de guerras sociales y dramáticas guerras mundiales- por instinto de conservación y por conciencia van descubriendo que les conviene la constante mejora del trabajador y su familia con las puertas abiertas al permanente ascenso social.  Pero a muchos les ciega su ambición. Al mismo tiempo la empresa del siglo XXI tiene que ir a la competencia internacional jugando en equipo y le interesa que el conjunto de su capital, gerentes y trabajadores sean de primera; lo que solo se consigue si todos ellos se proponen permanente mejoramiento educativo y desempeño productivo, todos participan en los beneficios y se sienten humanamente satisfechos. Lo que pasa es que todavía gran cantidad de empresarios  dan la razón a Marx y son más del siglo XIX que del siglo XXI.

Algo similar le pasa al llamado socialismo, que se autocalifica “del siglo XXI”,  pero es del XIX: cuando llegan al Estado lo convierten en dictadura sobre el proletariado y secuestran el poder para perpetuarse  tratando de que “ni por las buenas ni por las malas” los desalojen, como repite en Venezuela el militar con mazo y disfraz de “socialista”. Lo que está pasando en Chile, Bolivia, Argentina, Venezuela… o va a pasar en México, Brasil etc. es inevitable mientras se busque la solución para evitar el enfrentamiento de pobres y ricos, y la negación recíproca del otro.  Para que nuestros países superen la pobreza y los pobres dejen de serlo, ambas partes tienen que aliarse en la producción exitosa, para ambos ser ganadores jugando en equipo; revolucionar juntos la educación y avanzar hacia la igualdad de dignidad, de derechos y de oportunidades, aunque todos seamos distintos. De ahí surge la confianza, la convivencia y la paz social, con calidad de vida compartida.  Es el bien común que solo lo pueden alcanzar juntos y con instituciones solidarias. En Venezuela a los ricos no les irá bien mientras en su bienestar no incluyan la superación de la pobreza y no se sientan   un «nos-otros» con los trabajadores. Y el pobre no podrá superar sus carencias si no incluye y busca la prosperidad de las empresas y la calidad de las instituciones públicas.

La revolución de las aspiraciones es un hecho, pero  para satisfacerlas  hay que elevar la capacidad de producir lo que las satisface. Muy frustrante, aspirar mucho y producir poco, individual y colectivamente. Hoy lamentablemente (aquí, en Europa, en Estados Unidos …) se nos induce a querer más de lo que producimos. Muchos políticos ganan prometiendo lo que no pueden o no saben cómo producir y el consumismo capitalista exacerba los deseos y pone la felicitad en el mercado, es decir donde no está.  Así el malestar y los estallidos sociales son inevitables

SJ. Luis Ugalde
lugalde@ucab.edu.ve

Enviado a nuestros Twitter por
L R Ferrer
@lrferrer
El Nacional
@ElNacionalWeb
https://www.elnacional.com/opinion/ricos-y-pobres/

EDUARDO FERNÁNDEZ: LA MISIÓN

Ha llegado la hora de hacer prevalecer la unidad nacional con un programa de paz, de justicia, de reconciliación, de progreso, de bienestar y de felicidad.

¿Cuál será la misión de los cristianos frente a la dolorosa realidad de Venezuela hoy?

El evangelio lo dice muy claro: “..Jesús designó a setenta y dos discípulos y los mandó a los pueblos diciéndoles: -Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias. Cuando entren en una casa digan: Que la paz reine en esta casa. Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios-” (Lc10, 1-12; 17-20).

Debemos ser “mensajeros de paz”. Pero no puede haber paz en donde no hay justicia. En nuestro país  la primera tarea de los cristianos como “mensajeros de la paz” es luchar contra toda forma de injusticia. Por eso estamos comprometidos a luchar contra este gobierno que ha sembrado a Venezuela de injusticia y de sufrimiento. Por eso tenemos que luchar por darle un gobierno nuevo lo más pronto y lo menos traumáticamente posible.

“Mensajeros de la Paz” contra toda forma de violencia.

Luchadores por la justicia contra toda forma de explotación.

Abanderados del amor, de la fraternidad y de la solidaridad contra toda manifestación de odio y de venganza.

La misión de los cristianos en la Venezuela contemporánea es ser agentes de la paz, de la justicia, de la solidaridad, del amor. Pero también es nuestro deber ser agentes de la esperanza, dar palabras de consuelo, convocar a todos a no resignarnos, a no rendirnos, a luchar con constancia y con perseverancia. Nuestra misión es la de trabajar por una Venezuela mejor.

Tenemos el deber de imaginar una Venezuela nueva. No podemos resignarnos ni conformarnos con la Venezuela que tenemos. La lucha de los cristianos tiene que ser a favor del cambio. Tenemos el deber de apelar a la inteligencia y al patriotismo de los venezolanos todos, de los dirigentes y de los ciudadanos de a pie. No son los caminos de la violencia los que nos pueden conducir a la construcción de una nueva civilización fundada en el amor y en la solidaridad. Es el camino de una lucha recia, sólida, perseverante, inteligente y patriótica.

Hasta ahora el gobierno ha tenido éxito cultivando el odio, la división y la confrontación.

Ha llegado la hora de hacer prevalecer la unidad nacional con un programa de paz, de justicia, de reconciliación, de progreso, de bienestar y de felicidad.

Un mundo mejor es posible. Una Venezuela mejor también es posible.

Seguiremos conversando.

Eduardo Fernández
@EFernandezVE

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BEATRIZ DE MAJO: LA GRAN CONVERSACIÓN NACIONAL, COLOMBIA EN CÁPSULAS

Hasta marzo del año que viene durarían las tratativas que el presidente Iván Duque ha propuesto a su país a través de los líderes regionales y las que formalmente ya arrancaron en manos de Diego Molano. Las bautizó de la “Gran Conversación Nacional”.  

Hizo falta que el país se desacomodara como consecuencia de la violencia deliberadamente engendrada durante los días del paro nacional para que el presidente asumiera que es la acumulación de insatisfacción lo que está produciendo los reclamos de la sociedad colombiana. Pero no fue con frontalidad ni con pro-actividad que Duque abordó este desorden que el país no se puede permitir. Le pareció que discutiendo con la sociedad seis temas que, sin duda, son vitales para todo país, era la mejor forma de aproximarse a soluciones. Ellos son: Crecimiento con Equidad, Transparencia y lucha contra la Corrupción, Educación, Paz y Legalidad, Medio Ambiente y Fortalecimiento de las Instituciones. O sea una nueva Carta al Niño Jesús, o todo un nuevo plan de gobierno a ser negociado con los descontentos, para partir de cero cuando ya lleva 16 meses instalado en la Casa de Nariño.  

Que el ejercicio de conversar sea incluyente es lo menos que se puede esperar, pero que el mismo lleve el sello de la humildad, como lo afirmó Duque, no. Lo que Colombia anhela con desespero es un dirigente que vaya por la calle del medio, que apoye a quienes lo llevaron a la presidencia y deseche la inutilidad del resto. La realidad del momento es que Colombia no está para diálogos, ni intercambio de ideas, sino para tener al frente de la convulsionada dinámica nacional a alguien que sostenga la rienda de manera fuerte y avance.  El país está desordenado como consecuencia de acciones planificadas externamente y soportadas por los factores radicales de izquierda que tienen como propósito doblegar al legítimo gobierno, ponerle volumen a sus falencias e impulsar una necesidad popular de un cambio inmediato que el presidente ni el gobierno puede ofrecerle al país. 

Ya Duque no es líder que llegó al fin de la carrera electoral de 2018 ungido con la mano protectora del titán Alvaro Uribe y apoyado por el Centro Democrático. Hoy muchos de sus propios copartidarios lo atacan de manera inmisericorde mientras que su contraparte electoral, Gustavo Petro, se divierte calladamente, pero actuando con consistencia a través de las redes sociales para quitarle la alfombra de debajo de los pies. Los izquierdistas colombianos se regodean al observar las faltas de un liderazgo que, en mala hora, se ha tornado blandengue. El juego de Juan Manuel Santos es el más perverso de todos. Desea más que nada el fracaso del gobierno de Duque para poder demostrar que no es el malparido Acuerdo de Paz la causa de la confusión generalizada, sino el gobierno de su sucesor que no ha sabido ejecutarlo ni ponerlo a andar.  

Esta determinación a conciliar en momentos de crisis y de urgencias nacionales, en lugar de fajarse a ordenar el juego, abona las tesis de que el país se encamina hacia un peligrosísimo precipicio. Si se mira más de cerca lo que exige la oposición huelguista ayudada por sectores de izquierda radical, salta a la vista que no hay nada que negociar. Dentro del ramillete de exigencias estos piden que el gobierno retire la reforma laboral, la tributaria, la de pensiones y el plan de privatizaciones, a la vez que exigen el cumplimiento de los acuerdos de paz con la guerrilla de las FARC, sin contar con que también piden la disolución del Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía Nacional. 

Duque como jefe del Ejecutivo cuenta con facultades claras que le señala la Carta Magna colombiana. En razón de ello sus pasos en este momento deben encaminarse a gobernar, a poner orden y a abocarse a los objetivos que prometió alcanzar a sus electores.  De conversar, de conciliar, nada. 

Beatriz de Majo
beatriz@demajo.net.ve
@beatrizdemajo1

JUAN RAMÓN RALLO: ¿ATRAE EL ESTADO DE BIENESTAR A LOS INMIGRANTES?, DESDE ESPAÑA

Durante los últimos días, algunos miembros de Vox han cargado contra la inmigración legal (no ya contra la ilegal, sino contra la legalmente instalada en nuestro país) sugiriendo que esta abusa sobreproporcionalmente de las prestaciones sociales otorgadas por el Estado español. En cierto modo, se pretende trasladar la visión de que gran parte de los extranjeros se instalan legalmente en nuestro país no para cooperar con nosotros sino para parasitarnos: no vienen a trabajar honradamente o incluso a crear empresas sino a mamar de la teta del contribuyente nacional. Ahora bien, ¿qué evidencia tenemos de que los inmigrantes realmente acuden a Europa para aprovecharse de las generosas ayudas sociales que les confiere el Estado de bienestar?

Desde luego, las motivaciones de una persona para emigrar a otro país pueden ser múltiples: cercanía geográfica, facilidad de encontrar empleo, nivel salarial, respeto hacia su identidad cultural, presencia de otros inmigrantes similares y, también, generosidad del Estado de bienestar. Desentrañar la importancia relativa de cada una de esas heterogéneas motivaciones no es sencillo porque, en el fondo, solo podemos observar la decisión final de cada emigrante, que es el resultado de todos los factores anteriores; además, tampoco cabe preguntarles por sus razones pues podrían engañarnos (si vinieran para aprovecharse de las ayudas sociales, es poco probable que lo reconocieran). En realidad, pues, para poder resolver esta cuestión, necesitaríamos efectuar un experimento social: suspender las transferencias que reciben los inmigrantes y observar cómo varían consecuentemente los flujos migratorios.

Por suerte, ese experimento social ya se ha hecho: en 2002, Dinamarca recortó a la mitad las ayudas a los inmigrantes legales extracomunitarios (pero no para los nacionales o inmigrantes legales comunitarios) y, en 2015, después de un intenso debate al respecto, las terminó restableciendo. ¿Cómo afectó este cambio institucional a los flujos migratorios? Esa es la cuestión que estudian en un reciente artículo los economistas Ole Agersnap, Amalie Sofie Jensen y Henrik Kleven.

El análisis ofrece resultados mixtos tanto para los defensores como para los detractores de la hipótesis de que los inmigrantes vienen para aprovecharse de nuestro Estado de bienestar. Por un lado, la reducción de las ayudas sociales sí produjo una reducción del flujo migratorio hacia Dinamarca, validando, de acuerdo con los autores, la idea de que existe un “efecto imán del Estado de bienestar que es grande y altamente significativo”. En particular, la entrada anual neta de inmigrantes se redujo aproximadamente a la mitad de lo que cabía esperar en presencia de las ayudas. Por otro lado, sin embargo, no se produjo ninguna oleada de salidas del país: de hecho, la caída en la inmigración neta anual solo fue equivalente al 3,7% del 'stock' de inmigrantes legales extracomunitarios; es más, esa minoración se concentró en las entradas por reunificación familiar y por asilo, pero no afectó a las entradas por permiso de trabajo.

¿Qué conclusiones cabe extraer de todo ello? Primero, los inmigrantes reaccionan a los mismos incentivos que los nacionales: a igualdad de circunstancias, preferirán instalarse allí donde puedan recibir más transferencias netas del Estado. Pero, como ya apuntó hace 20 años el economista George Borjas, cambiar de ubicación, una vez estás residiendo en un lugar, implica asumir unos altos costes que ni los nacionales ni los inmigrantes ya instalados quieren asumir (por eso no se produce ninguna salida masiva de inmigrantes cuando se recortan las ayudas): distinto es el caso de los nuevos inmigrantes, puesto que ellos sí han decidido cargar con el coste de desplazarse y, por tanto, escogen la más beneficiosa de entre las múltiples destinaciones posibles. Segundo, el recorte de las ayudas sociales afecta especialmente a aquellos nuevos inmigrantes que cabe pensar que se beneficiarán en mayor medida de las mismas: refugiados —con dificultades para trabajar durante los primeros meses— y familiares dependientes (niños, ancianos, cónyuges que permanezcan en el hogar, discapacitados, etc.). No afecta de un modo significativo, en cambio, a los muchos inmigrantes que siguen viniendo a trabajar y a prosperar (y recordemos, a propósito, que la evidencia no apoya la idea de que los inmigrantes constituyan una carga neta para el contribuyente nacional: más bien al revés).

Esto último, por cierto, tampoco tiene nada de especialmente sorprendente: si los inmigrantes asentados que trabajan están pagando impuestos (y muchos impuestos en países como Dinamarca), probablemente no cuenten con una renta disponible suficiente para hacerse cargo de sus familiares dependientes. De hecho, la lógica de Estados tan redistributivos como el danés es que los ciudadanos abonan una factura tributaria altísima a cambio de que el Estado posteriormente se la devuelva en forma de servicios públicos y de transferencias: si se mantiene la factura pero se eliminan las transferencias, el ciudadano queda cuasi depauperado.

Cuestión distinta, claro, es que los liberales consideremos que el modelo socialdemócrata basado en altísimos impuestos y enorme gasto público es un modelo a abandonar, tanto por criterios morales (es injusto) como económicos (es ineficiente). Pero entonces habrá que abandonarlo tanto para nacionales como para inmigrantes; no defenderlo para unos y restringirlo para otros. En caso contrario, pasaríamos de la hipótesis de que “los inmigrantes vienen a aprovecharse del contribuyente nacional” a la política económica de que “el nacional se aprovecha de los contribuyentes inmigrantes”.

En definitiva, la motivación fundamental del grueso de los inmigrantes es trabajar y prosperar en el país de acogida. A igualdad de circunstancias, los inmigrantes, especialmente aquellos que no van a poder trabajar, prefieren instalarse en países con ayudas sociales más generosas (sobre todo si, además, las cargas fiscales que soportan en esos países son muy elevadas). Exactamente lo mismo, por cierto, que sucede con los nacionales: si hoy no vemos desplazamientos masivos de nacionales hacia otros destinos extranjeros con ayudas sociales más amplias, es por los mismos motivos por los que no observamos salidas masivas de inmigrantes instalados cuando se les recortan las ayudas sociales, esto es, porque desplazarse implica unos altos costes fijos que no desean asumir. En el fondo, pues, los inmigrantes responden a los mismos incentivos que los nacionales: si esos incentivos no nos agradan, cambiemos para todos el marco institucional que los genera.

Este artículo fue publicado originalmente en el blog Laissez Faire de El Confidencial (España) el 27 de noviembre de 2019.

Juan Ramon Rallo
info@juandemariana.org
@juanrallo
Instituto Juan de Mariana
España

JULIO ESCALONA: ¿DÍA DEL ESTUDIANTE UNIVERSITARIO?

En la ANC conversé con Diosdado sobre este tema y su comprensión lo llevó a no hablar del 21/N como día del estudiante universitario. VTV invitó para la celebración del 21/N como Día del Estudiante. Pero en el acto se celebró el ¡Día del estudiante universitario! Estuvo invitada la Federación de Estudiantes de Educación Media, pero lo relevante fue la educación superior. El 21/N, día del estudiante, es clave para nuestra historia. Sin él, los hechos que se encadenaron conduciendo al golpe del 1° de enero, a la eclosión popular que le sigue y de ahí al 23 de enero, ¿se hubiesen dado?

No se rinde homenaje a los estudiantes de educación media que fueron perseguidos, torturados en las peores cárceles y campos de concentración del S. XX. Rómulo Henríquez, preso a los 16 años, no es el único ejemplo.

En 1957, la resistencia universitaria, por la represión, estaba debilitada. Un soplo vino en 1956 desde las huelgas antidictadura de la Normal Miguel Antonio Caro, los liceos Fermín Toro, Andrés Bello, Luis Razzeti, Caracas… La huelga se hizo y PJ cerró las universidades. Tomamos la calle, universitarios y liceístas. Vino el golpe del 1° de enero. Fuimos creando un movimiento civil-militar antidictadura. La burguesía proimperialista se separó de PJ, se unió a la derecha de AD, liderada por Betancourt; a Copei, URD, la derecha militar. Ese bloque, escondido detrás del pueblo, derrocó a PJ.

El pueblo fue creando una democracia desde la calle. Nixon, vicepresidente de EEUU, no llega al panteón; derrota al golpe de Castro León… El presidente Sanabria, por mandato de la calle, decreta el Día del Estudiante:

“Que es un deber del Gobierno señalar y enaltecer aquellas fechas significativas de la lucha del pueblo venezolano por la consolidación de un orden democrático y el establecimiento de un Estado de derecho”. “Art. 1°- Celébrese el Día del Estudiante el 21 de noviembre de cada año.” Es ilegal celebrar el 21/N como día del estudiante universitario.

La historia dice que el puntofijismo nace el 23 de enero. No, es un período de democracia directa. El 21/N, Día del Estudiante Universitario, fue una creación de la derecha. Utilizó la Unesco, un ministro de educación superior y la Ucab.

Presidente Maduro, garante de la paz, adelante para que la era siga pariendo corazones.

Julio Escalona
@julioescalona58  
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