viernes, 5 de febrero de 2021

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ SÁBADO 06/02/2021

 




ANA MARÍA MATUTE, MIRANDA ES UN PEINE

I

Después de que regresó de hacer el posgrado de Pediatría en Uruguay, el doctor se instaló en Ocumare del Tuy con su esposa y sus tres hijos. Un pueblo de calor sofocante pero necesitado, como decía, de un médico que se ocupara de los niños 

El vínculo del doctor con el estado Miranda era de toda la vida, pues allí se estableció con su madre cuando era muy pequeño, en la capital. Y cuando su esposa se cansó del calor sofocante de Ocumare, le compró una casa en el frío pueblito de Los Teques. 

Así que ese amor y esa dedicación al pueblo mirandino fue creciendo y ya instalado su consultorio al lado de la casa, recibía pacientes de muchos otros pueblos del estado. 

En Miranda también consiguió el doctor su solaz, pues todos los fines de semana iban a Barlovento, como él lo llamaba. Se lanzaba al mar, nadaba, compraba lebranche y regresaba al frío de Los Teques. 

II

Cuando estudiaba bachillerato por alguna razón se celebró el nacimiento de Francisco de Miranda por todo lo alto. Por meses los alumnos de diferentes colegios y liceos practicamos una especie de desfile militar que estaba previsto pasaría por delante del pódium en donde estaría el presidente de la república y todos sus ministros. 

Incluso, nos entregaron botas militares e hicimos formación y todo. Lo cierto es que recorrimos marchando las principales avenidas de Los Teques. No crean que fue muy largo el recorrido, porque era y sigue siendo un pueblo pequeño. 

En ese momento no entendía la dimensión de Francisco de Miranda, pero ya que estoy en estas, debo confesar que siempre lo he preferido sobre la figura de Simón Bolívar. Y lo digo con conocimiento de causa porque pertenecí a eso que llamaban la Sociedad Bolivariana de mi colegio. Sí, siempre fui nerd. 

III 

Ya establecida suficientemente mi conexión con el estado Miranda, debo decir que presencié como periodista la creación de los municipios Baruta, Chacao y El Hatillo. El pionero fue Sucre, con sus extensas barriadas. 

He conocido a varios de los gobernadores mirandinos y he recorrido el estado por aire, por tierra y por mar. He llegado hasta las entrañas de Birongo y he presenciado el baile de los Diablos de Yare y la celebración de San Pedro en Guarenas. Mi hija nació en el municipio Chacao y ha patinado en la plaza de El Hatillo. 

El estado Miranda es diverso y así es su gente, como toda Venezuela. Pero ahora es un peine. Hace semanas se lanzó el rumor de que van a incluir al Distrito Capital los cuatro municipios mirandinos, y los políticos opositores se volvieron locos. Comenzaron con esta excusa una campaña cuyo punto culminante seguramente serán las “elecciones” regionales. Nos dirán una vez más que no podemos “perder los espacios”. 

Algunos ya están visitando pueblos y caseríos para alertar a la gente que lo que quieren es dividir el estado y dejarlo sin la mayor parte de los ingresos que generan estos municipios capitalinos. Además de que contados como parte de la capital, aportarían una inmensa cantidad de votos. Y no dejan de tener razón. 

Yo lo único que digo es que dejen de pisar ese peine. La prueba está en que ni siquiera el gobernador actual está de acuerdo con semejante desmembramiento, y es un líder rojito. No se pongan a comer cuentos con la excusa de que lo que quieren es un puestico de alcalde o de concejal. La oposición debería entender de una vez por todas que la culebra se mata por la cabeza, no desenterrando los huevitos que va dejando por todos los estados. 

Alguno me dirá que es muy temprano estar alertando esto, pero como comencé la semana pasada, insistiré en que la oposición debe dejar de desviarse del camino y última meta. Sacar a los rojitos, no recuperar parcelitas de poder, que si bien puede ser una vía para conseguirlo, es demasiado lenta y los venezolanos ya no aguantamos más. 

Ana María Matute
amatute@el-nacional.com
@anammatute
@ElNacionalWeb
Venezuela

JOSÉ RAFAEL HERRERA, DEL ALMA JUSTA

Decía Platón que las sociedades justas son aquellas en las cuales cada ciudadano ejerce conscientemente la función que le corresponde. Un ambicioso, lujurioso y glotón conductor de Metrobús, por ejemplo, no es la persona más apta para ejercer las delicadas funciones concomitantes a la presidencia de un determinado Estado. Ni el narcotráfico puede ser considerado como una función propiamente dicha, en tanto que aquí se considera por “función” el aporte, cabe decir, la contribución en virtud de la cual cada individuo hace progresar al cuerpo entero de la sociedad, lo cual, evidentemente, no es el caso del narcotráfico. De tal modo que para que cada ciudadano ejerza adecuadamente la función que le corresponde, resulta indispensable la construcción de un riguroso, sólido y vigoroso sistema educativo, porque, como afirmaba Platón, la educación es la base firme sobre la cual se puede construir la residencia, el hogar, de toda auténtica república. Y mientras más profundos sean los fundamentos de la educación de una determinada ciudadanía, mayor será su prosperidad, su libertad y el ejercicio de la justicia.

La función principal de quienes ejercen la responsabilidad de gobernar consiste, según Platón, en la purificación del alma de los ciudadanos, lo cual redunda tanto en su enriquecimiento espiritual como material. En efecto, para el filósofo griego, purificar el alma de la ciudadanía quiere decir hacer que la población se forme cada vez más, que sea instruida y educada convenientemente. O en otros términos, que sea una auténtica ciudadanía, a fin de superar sus naturales inclinaciones bestiales, decadentes y patéticas y, con ello, su consecuente pobreza espiritual. Una efectiva política de Estado debe sostenerse sobre la convicción de que solo las metas a largo plazo, sostenidas en el tiempo y ajenas a los concursos de popularidad –tan afines a la demagogia y al populismo–, son propicias para el desarrollo integral de la sociedad en su conjunto. No es con consignas vaciadas de contenido, gratas a los oídos de la mediocridad, que se construyen los grandes proyectos políticos. Las democracias afectadas por la corrupción y en estado de descomposición son caldos de cultivo propicios para el advenimiento de las tiranías. Estas, a su vez, ofrecen dar rápida y eficaz realización a las promesas incumplidas por gobernantes que decidieron convertir su pomposa palabrería –siempre aderezada de lugares comunes– en la única realidad existente. Pero una vez en el poder, los tiranos comienzan a demostrar su incapacidad absoluta para gobernar. Y cuando tienen inicio las primeras protestas por exigencia de justicia, no dudan en utilizar las armas que ya habían usado contra los demagogos, pero esta vez para apuntar a la población defraudada y, ahora, aterrorizada. Con el tiempo, la tiranía deviene oligarquía. Se trata de un reducido grupo de gánsteres, auténticos criminales que se enriquecen con los dineros provenientes de la corrupción, el narcotráfico y el más desalmado saqueo de los recursos de la extinta nación. Son los que mantienen secuestrado al Estado, y los que, día tras día, abren con mayor profundidad la ya intolerable brecha de las desigualdades sociales. 

Para Platón, la demagogia, la tiranía y la oligarquía son sistemas de gobierno que, en la medida en la cual desprecian el saber, se hacen cada vez más susceptibles a la corrupción y terminan empobreciendo y desintegrando a la sociedad. Todo régimen corrupto, por su propia condición, disocia, disgrega y promueve la injusticia. Por eso mismo, y a medida que va socavando el Ethos, termina siendo débil e incapaz de satisfacer las mínimas necesidades materiales y espirituales de los ciudadanos. Cada individuo, según el filósofo ateniense, está compuesto de cuerpo y alma. El alma, elemento inmaterial, es el aliento, el respiro, el principio de la existencia de los seres humanos. Sin el alma el cuerpo es, apenas, un amasijo de instintos, “la cárcel del alma”. Y mientras que el cuerpo vincula con el mundo sensible, el alma vincula con el mundo inteligible. Por eso mismo, el alma es enérgeia, la energía vital de la corporeidad, la acción productiva propiamente dicha, la fuerza de trabajo que definiera Marx. 

Dice Platón que el alma está formada por tres partes: una parte sensual, que conduce a los vicios de la avaricia, la lujuria y la gula; una pasional, que conduce al vicio de la ira; una racional, que conduce al vicio de la pereza y la soberbia. Pero estos vicios del alma pueden ser reorientados mediante la educación. Es posible formarse para la buena ciudadanía. Así, la parte sensual del alma puede ser elevada a templanza, esa benigna cualidad que impone hacer las cosas con moderación. De igual modo, la parte pasional puede ser educada y convertida en valor, es decir, en arrojo o esfuerzo. Lo mismo que la parte racional puede llegar a conquistar la sabiduría. Un alma que ha sido adecuadamente educada y logra conquistar la templanza, el valor y la sabiduría es llamada por Platón un alma justa. El imperio de las almas justas forma el espíritu de un pueblo sano, próspero, culto y libre. 

Hubo un tiempo en Venezuela en el que las almas justas florecieron por doquier, y como nunca antes en su historia. La formidable migración de profesores universitarios, científicos, artístas y técnicos, llegados de una Europa depauperada y en crisis orgánica, fue uno de los mayores aciertos de la dirigencia política de un país pujante y hambriento de saber que, finalmente, pudo romper la larga y pesada cadena de las dictaduras militares decimonónicas, y poder entrar así –a pesar del retraso histórico– al siglo XX pleno de democracia viva, exenta de la muerta baratija demagógica. Fue a partir de entonces que la educación, comprendida como formación social y cultural, comenzó a dejar de ser un mero requisito formal para obtener un título y transformarse en materia, oficio, compromiso con el pujante país que, en breve lapso, llegó a ser. Se comprende, entonces, la saña del gansterato contra la educación. Sabe bien que ella contiene el alma justa que posa, ante su puerta, los pies de los que la van a enterrar. 

José Rafael Herrera,
jrherreraucv2000@gmail.com
@jrherreraucv
Venezuela

VÍCTOR A. BOLÍVAR, DE LAS MAROMAS ELECTORALES AL CONGRESILLO SINE DIE

La sola comparación de las gráficas tomadas el 23 de enero del 2019 y las de este año delata el grado de postración a la que el G4 redujo a la oposición venezolana que venía del propio Olimpo. Ha sido una de las más grandes pérdidas de capital político alguno en la historia de nuestro país. Basta ver cómo puja con el oficialismo los altos índices de rechazo reflejados en recientes estudios de opinión. Frustrante debe ser para sus dirigentes que desde el 2015, cuando se decretó el fin del régimen en un término de seis meses, hasta la fecha solo puedan exhibir fracasos por sus desatinos y grandes contradicciones.

Cómo explicar los constantes altibajos del carrusel electoral, decididos por los egos que sometieron a los venezolanos a una abstención en las parlamentarias del 2005, a participar en el 2010 y en el 2015, para llamar de nuevo a la abstención en el 2020 bajo el mismo argumento de la falta de garantía y condiciones electorales. ¿Y es que acaso las hubo en el 2015 con las 4 rectoras del chavismo Tibisay Lucena, Socorro Hernández, Sandra Oblitas y Tania D’Amelio?  Entonces se obtuvo una gran victoria que le dio a la oposición una mayoría calificada que no supo aprovechar, pese al escenario de desventaja en los que siempre ha estado jugando. 

Para muestra, recordamos cómo en un detallado trabajo de Phil Gunson, investigador y analista político para Crisis Group, región de los Andes, titulado “Elecciones parlamentarias en Venezuela 2015: unos dados cargados”, nos ponía de relieve toda una carrera de obstáculos en esa campaña electoral que amenazaba con unos resultados nada auspiciosos para la oposición. En ese rosario de dificultades señalaba, entre otras, a: la intimidación de lograr la victoria  oficialista “como sea” y su declaratoria de no “entregar la revolución”, los brotes de violencia, la única observación internacional de los representantes de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR); así como la prohibición de participación de algunos dirigentes opositores, los pequeños partidos intervenidos, el sesgo, las cadenas y el monopolio mediático, la participación de los miembros de las FANB en actividades de proselitismo político, la falta de una auditoría independiente del registro electoral (REP) desde 2005 y la creencia generalizada que el voto no es secreto. 

Sin embargo, en forma extraordinaria, sus resultados sorprendieron a propios y extraños. El país le concedió una significativa dosis de legitimidad a esa dirigencia para conducirlo por un derrotero y lograr como fin propuesto la instauración de otro sistema de gobierno pese a que no había condiciones que garantizaran un resultado favorable. 

De allí, que resulte cuando menos extraña esa especie de reedición parcial de la abstención del 4 de diciembre del 2005, bajo la premisa lastimera de la carencia de condiciones este 6 de diciembre para participar; pero más extraña aún es que, en contravía a la posición de Guaidó y de la posición de la comunidad internacional afecta que exigen elecciones presidenciales, muchos de aquellos quienes alentaron esa abstención hoy se manifiestan a favor de la participación electoral para elegir gobernadores y alcaldes. No les importará en esta oportunidad si hay o no condiciones electorales.  A qué juegan esos irresponsables que con su injustificable actitud desestimaron la oportunidad de evitar por lo menos la obtención de la mayoría calificada de la AN por el chavismo; más aun después de haberle vendido al venezolano falsas expectativas con el espejito de la consulta. Pareciera que toda esa maquinación solo les ha servido para darle continuidad presupuestaria al G4. 

Para ilustrar las consecuencias de cuanto se ha señalado, referimos parte de un trabajo de France 24 (con EFE y AFP) del 6 de enero de este año, que al respecto señala: “Pronto se cumplirán dos años desde ese órdago lanzado por la oposición, que intentó poner contra las cuerdas al Gobierno de Maduro y que provocó una oleada de reconocimiento internacional hacia Guaidó. Sin embargo, el tiempo ha revelado que ese impulso no hizo avanzar a la oposición, especialmente después de que perdiera el control de la Asamblea. El chavismo sigue manteniendo su fuerza en Venezuela”. 

Ya Alemania, República Dominicana y la Unión Europea han tomado iniciativas dentro de ese contexto. Es un hecho que la pirueta de la que surgió la Comisión Delegada como un espectral  “congresillo”  sine die, correrá la misma suerte de esa maroma de la consulta. 

De tanta inconsistencia se cansa uno, como diría Omar Lárez


Víctor Antonio Bolívar Castillo
vabolivar@gmail.com
@vabolivar
Venezuela

LUIS FUENMAYOR TORO, LAS HOY MAL LLAMADAS MEGA ELECCIONES

La primera vez que se habló y calificó a unos comicios como “mega elecciones” fue el 30 de julio de 2000, cuando luego de la aprobación de la Constitución bolivariana se procedió a la relegitimación, así la llamaron, de todos los poderes que habían sido elegidos antes de la modificación constitucional. Se trató de unas elecciones para elegir Presidente de la República, gobernadores, alcaldes, diputados de la Asamblea Nacional (AN), consejos legislativos y concejos municipales, es decir todos los poderes de elección directa, universal y secreta. De allí, que el nombre no estuviera mal aplicado, pues era la elección más grande que se pudiera hacer.

El artífice de la proposición de relegitimar a todos los poderes fue por supuesto el mismo Hugo Chávez, que de esa manera ganaba un año y medio más en su cargo de Presidente, que era el lapso que ya había ejercido desde su elección en diciembre de 1998. Ganaba Chávez también un nuevo Poder legislativo, donde obtuvo más de los 2/3 de los diputados, una composición más acorde con sus intereses hegemónicos. Ganó todas las gobernaciones menos siete y la mayoría de las alcaldías. No sabía en ese momento que recibiría una ayuda inesperada en el año 2002, cuando la Coordinadora Democrática echó el resto, “pues el país no soportaba más la tiranía asesina existente”. Tiranía de un Chávez que todavía no controlaba ni conocía todos los hilos del poder. 

Esas fueron unas mega elecciones en las que Chávez ganó la Presidencia contra su compadre y amigo Francisco Arias Cárdenas, quien fue postulado nada más y nada menos que por la Causa R. La abstención fue del 43,7 por ciento de los inscritos, lo que significó más de 5,1 millones de votos, una cifra muy superior a los 3,8 millones obtenidos por Chávez. Si hubieran votado ganaban con amplia ventaja, sin tener que hacer alianzas con Arias Cárdenas; hubieran podido elegir a Claudio Fermín, tercer candidato que sólo obtuvo 171 mil votos. Por eso, cada vez que oigo que quienes votamos por Chávez somos los culpables del desastre actual, casi me les carcajeo en la cara. 

Las mega elecciones que Maduro y parte de la oposición democrática están proponiendo no son por lo tanto nada mega, pues les faltarían las presidenciales, las de AN y las de concejos municipales. Estas elecciones no tienen el respaldo de ninguna decisión de la fenecida ANC, por lo que no se deberían hacer si respetamos aquello de que “dentro de la Constitución todo, fuera de la Constitución nada”. Además, es público y notorio que una parte de los partidos opositores de las elecciones de diciembre no están de acuerdo con esta violación tan temprana de la Carta Magna. Tan temprana digo en referencia a la decisión que debería tomar la AN para que las mismas pudieran ser convocadas. 

No comprendo la prisa opositora, pues vienen de sufrir una derrota grande por el PSUV de la que requiere recuperarse. Con ventajismo y todas las ilegalidades que sabemos, que además estarán presentes en las elecciones que vengan, sean micro o “mega”. Los comicios que tocan según la Constitución son los de gobernadores y consejos legislativos. La oposición necesita 23 candidatos y además debe tratar de acordarse en torno a los mismos. Debe acordarse también en las candidaturas a los consejos legislativos: varios centenares de candidatos. Deben derrotar a la abstención, su reto mayor. Hay que ser un tanto insensato para meterse en una contienda que incluya además a los 335 alcaldes. Creo que el gobierno quiere hacer caída y mesa limpia y no entiendo que se trabaje para permitírselo.


Luis Fuenmayor Toro
lft3003@gmail.com
@LFuenmayorToro
Venezuela

LUIS A. RAPOZO, OTRO 4F, SIN CHÁVEZ, EMPOBRECIDOS Y EN CRISIS.

Eran las cinco de la mañana en punto y se escuchan cañonazos que se disparan desde algún lugar de Caracas. Son ruidos espaciados. Supuse inmediatamente, que venían del 23 de Enero; del cuartel de la montaña, donde reposa Chávez. Entonces, me levanto y monto mi café, prendo la radio de costumbre y me asomo a la ventana para recibir una cachetada de frío, que viene del este, de la cota mil. Echo para atrás como lo haría un gallo a esa hora y me quedo observando el panorama. Ya no hay fuegos artificiales, ni los escandalosos Bim Laden.

No hay jolgorio, ni franelas rojas deambulando de un lado para el otro. Este 4 de febrero comienza frío, quizás sea por la pandemia en una semana radical, quizás, quizás. Pero, me parece que no hay entusiasmo… Ni siquiera los “cobra-bonos” gritaron una consigna. Me vuelvo a asomar a la ventana y miro a la distancia algunos bloques del 23 de Enero, y siguen durmiendo, en una penumbra extraña. Todo estaba oscuro. Hace 20, 10 y hasta 5 años, una fecha como esta, generaba una furia de plomo al aire de gente del 23 de Enero. Para mí, era como un indicador. Puede ser que una bala esté muy cara, solo disponible para bolichicos, gente con real.

Son 29 años transcurridos desde aquel  4 de febrero de 1992, Chávez y su gente se alzaron contra la Constitución para derrocar al gobierno democrático e incluso dirigieron sus armas sobre la Casona, en La Carlota. Y allí salió una primera dama con cojones democráticos... Un magnicidio frustrado con más de 300 muertos entre civiles y militares. Esa historia, la hemos echado varias veces, en esta, casi treintena de años. Lo que si observo, es que los alzados mejoran cada año su forma de ver el acontecimiento. Ya se parece a la gesta de la batalla de Carabobo. Ustedes saben, que el vencedor cuenta la cosa; la escribe, la canta, la deforma y hasta los cobardes que se mearon los pantalones en esos actos, terminan como héroes y haciendo cosas increíbles que jamás hicieron. No me extrañaría, que un alzado terminaría contando una historia donde él solito hubiera cambiado los resultados, por un pelito más de heroísmo rojo. Al que le pique, que se rasque.

II

¿Qué pasó con la revolución? Eso será analizado en el término de la distancia, pero no precisamente por sus aduladores. No tendría valor alguno. Han pasado 22 años continuos sentados en Miraflores, o en algún bunker, escondidos,  por temor a un atentado descubierto por la inteligencia cubana. Pero, han estado con el poder en la mano. Han perdido apoyo popular, han tenido resistencia a su manía de querer meternos a juro, cucharadas de comunismo mal estudiado.  Han sido corroídos por una gigantesca corrupción. Y quizás, una de las cosas más grave, han destruido  la industria petrolera, que de ser una de las cinco empresas más importantes, en su rublo; la han puesto a nivel de indigencia. Y con ella, a todo un país. Han fracasado. Y siguen con el poder, gracias a una oposición desarticulada, errática. Pero, su tiempo, ya pasó.

Perdieron la oportunidad de lograr importantes avances, con la bonanza petrolera. Solo financiaron los viajes de Chávez por el mundo, en su frenética creencia que llevaba la espada de Bolívar por el mundo y persiguiendo afanosamente, un puesto como líder mundial y propiciador de revoluciones, en el tercer mundo. ¿De qué pueden vanagloriarse? ¿Cuáles han sido sus logros? Ellos tienen la palabra. Hay que preguntarle a la rata peluda de Rafael Ramírez, un choro inteligente;  tipos como Herman El Troudy, otro ladrón de siete suelas, que robó en las narices de Chávez con su cara de pendejo, bien administrada; y a todos esos babosos que han estado y siguen en Miraflores con sus cuentas repletas de dólares. Hoy, pienso que Chávez murió, hizo lo que le dio la gana. Y dejó a su familia millonaria, en un país destrozado, aniquilado, paupérrimo.

III

Se mantienen en el poder con 4 millones de votos, que asistieron a soportar su Asamblea y ante una ausente oposición, que cantaba con pajaritos preñados, con pajaritos en el aire, revoloteando alegremente. Sin embargo, mantener la AN con 249 diputados falsos, que no deberían estar allí y con un pueblo que no respalda esa Asamblea realmente, es un asunto que tiene sus consecuencias. No reflejan la realidad. En la calle, todo hiede a desgaste. ¿Quién quiere revolución? Ustedes saben, que la juventud ha cruzado fronteras; que la gente no está comiendo bien aquí. No digo, que come perra-harina, porque ese alimento es muy caro. Pero si digo que no come las proteínas necesarias. Entonces, el nivel de vida de los venezolanos está por debajo al de aquel venezolano de 1989, 1992, 1998. Cuando consiguieron los elementos, que soportaron su alzamiento. Es decir, estamos peor, en revolución.

Cualquiera podría imaginarse fácilmente, un gobierno que quiere mantenerse 500 años-como dicen-, pero secándose, envejeciendo con su caparazón y haciéndose añicos con el transcurrir del tiempo. Eso es la revolución. Un triste espectáculo, digno de ser retratado por Steven Spilberg, para que haga una película de cómo se cae una revolución sola.

Los revolucionarios, están pegando gritos en la AN, en cualquier parte, pero su fracaso se lee claramente en el mal estado de los servicios; en la ausencia de empleos dignos, en empresas famélicas como perro moribundo, en un estado general de deterioro, que parece un cáncer demoledor. Hoy me atrevo a decir, que la revolución se tiró tres pedos, falta que expire. Los gritos de Maduro en Miraflores, frente a una cámara de TV., no despiertan a la gente del 23 de Enero; no van a parar su caída inexorable, y tampoco podrán justificar su incapacidad en el bloqueo, por siempre. No.

-¿Qué opinas de la revolución ,poeta?-me pregunta un vecino en la esquina de Guanábano, mientras me tomo un cafecito-. Le miro a los ojos y le digo como le respondería un militar en desgracia: ¡Es una mierda!

 

Luis Alfredo Rapozo
luisalfredorapozo@gmail.com
@luisrapozo
Venezuela

JOSÉ ÁNGEL BORREGO, EL PAÍS NECESITA LÍDERES

Verdad absoluta. En un conglomerado destacan personas con ideas para solucionar asuntos comunes. Cada individuo observa, escucha planteamientos, decide sobre su ejecutoria y una vez visto el resultado, positivo claro, ofrece un voto de confianza, mudo o expresivo al embrión de líder que se estimula para nuevas acometidas. Se va forjando el adalid que alguna vez tendrá respuestas para grandes problemas; primero del municipio, luego del estado y al final del país. Un proceso que pocas veces elude el tinglado y permite que la gente juzgue por currículos más que por caras bonitas. Eso acontece en todo el globo y antes ocurrió en Venezuela. 

Ahora, como decíamos ayer, no hay líderes. Tan solo Nicolás Maduro y pecaríamos de mezquinos desconociendo su liderazgo intramuros. El hombre, percibido de reducido kilataje más por propios que por adversos, se irguió a ojos vista, aun entre tanta dificultad; y antes que languidecer se ha robustecido, no por dotes exultantes, sino por competidores inexistentes o pigmeos. Y no solo en la oposición. Tal vez esta asimetría sea mayor dentro del oficialismo, porque lo que no logró Chávez (un solo partido de gobierno) lo ha gestado Maduro quedando apenas un PCV debilitado y en UCI. 

Pese al amalgamiento a la brava, en ese coto rojo no destaca un solo dirigente con característica de líder porque cuando Maduro percibe “algo extraño” guillotina cuellos. Los más recientes degollados fueron El Aissami y Diosdado en ese mismo orden. Jura un colega palaciego que silenciar a El Aissami fue sugerencia de Diosdado. 

En la oposición qué te cuento..! Aquél aciago 5 de enero del 2016 cuando Ramos Allup ofreció la cabeza de Maduro selló su tumba. Luego Borges, cual Esaú bíblico, aceptó gustoso departir ententes opíparas con Jorge Rodríguez en Dominicana y Barbados negociando lentejas que no eran suyas. Todo, sépase, planificado desde Miraflores por consultores de Maduro. 

Lo anterior en lo político, pero tampoco existen líderes empresariales, ni sindicales, ni gremiales, ni estudiantiles, ni sociales ni de ningún sector respetable. Escapa lo episcopal aunque ahora prudente y poco urticarioso. Mientras tanto, Maduro se refocila. 

Llegamos hoy con apenas vestigios de aquella Venezuela de liderazgo descollante “auto-suicidado” por minusvalías e inhibiciones propias. Pero un país necesita líderes y es oportuno el momento para que se postule gente idónea. No necesariamente aspirantes presidenciales. Requerimos emprendedores con ideas interesantes; gerentes que revivan a PDVSA, influencers que descolapsen el marasmo empresarial, profesionales que encumbren luchas productivas, muchachos que vibren con la universidad. Hacen mucha falta. 

José Angel Borrego 
periodistaborrego@gmail.com 
@periodistaborr1 
Venezuela

jueves, 4 de febrero de 2021

ACTUALIZACIÓN DE EL REPUBLICANO LIBERAL DIARIO DE OPINIÓN, http://elrepublicanoliberalii.blogspot.com/ VIERNES 05/02/2021


 


MARYCLEN STELLING, DESDE LAS ENTRAÑAS

Actualmente, desde lo profundo de la sociedad venezolana se confrontan dos procesos. Las fuerzas de la polarización radical y la presión que irrumpe, independientemente de tolda política, por el reconocimiento del otro y el dialogo.

Además del desgaste propio de la polarización, al interior de cada polo se están produciendo conflictos y contradicciones; están ocurriendo fisuras, fracturas, disputas, tanto por  causas internas como por factores externos.  Desde esas grietas surgen voces que, más allá de mezquinos intereses político-partidistas, comienzan a reconocer al “otro” y enfatizan en la imperante necesidad de dialogar y negociar, como única salida para el país. 

Desde las entrañas de la sociedad emerge y se fortalece una tendencia hacia un proceso de  despolarización y de reencuentro en un espacio democrático de reconstrucción de la convivencia y del país.  La reconciliación  y la paz irrumpen como necesidades fundamentales.     Lentamente están siendo derrotados las y los “odiadores de oficio”, promotores del conflicto y de la destrucción del otro, en tanto enemigo a desaparecer. Una suerte de renacionalización de nuestros problemas nos une en la condena al juego geopolítico que nos empuja a renunciar al bien más preciado,  nuestra independencia. La condena al juego geopolítico nos empuja a defender el bien más preciado,  nuestra independencia. Espontánea, lentamente y con autonomía política, se impone un alto al fuego y la suspensión de hostilidades. No se trata de vencer o claudicar, se trata de negociar en calidad de iguales, respetando el legítimo derecho de existir y coexistir.  En ese sentido, celebramos el encuentro abierto de Fedecámaras con la Comisión de Diálogo encabezada por Jorge Rodríguez. 

Para cerrar, citaremos un fragmento  del poema de   Octavio  Paz titulado “Piedra de Sol”, que alude a la imperante necesidad del “siempre somos nosotros”.  

 “…Los otros que nosotros somos,
Soy otro cuando soy, los actos míos, 
Son más míos si son también de todos, 
Para que pueda ser he de ser de otro, 
Salir de mí, buscarme entre los otros, 
los otros que no son si yo no existo, 
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros…”

 

Maryclen Stelling
maryclenstelling@gmail.com
@maryclens
@UNoticias
Venezuela

TRINO MÁRQUEZ, DIÁLOGO CON LOS SITIADOS

El gobierno inició una ronda de diálogos con distintos sectores, con el supuesto fin de tratar la situación nacional y buscarles salida a los problemas más acuciantes que mantienen en jaque al país. Con quiénes conversará, aun no lo sabemos. El itinerario no se conoce. ¿Incluirá a los partidos que antes integraron la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y ahora se encuentran agrupados en torno del G-4? ¿Hablará con Juan Guaidó y los diputados que integran la Asamblea Nacional electa en 2015? ¿Tomará en cuenta a los obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana? ¿Oirá la opinión de las autoridades de las universidades autónomas y de las universidades privadas más importantes? ¿Intercambiará opiniones con la Federación Venezolana de Maestros y con la Federación Médica Venezolana? ¿Les prestará atención a los estudiantes universitarios? ¿Llamará a los familiares de los presos políticos, civiles y militares? ¿Escuchará la voz de la diáspora? Veremos.

            Tengo la impresión de que Nicolás Maduro y Jorge Rodríguez escogerán con pinza a sus interlocutores. Seleccionarán aquellos sectores que  les resulten más incómodos, porque son más vulnerables. Aunque, si van a pulsar la opinión  del país, deberían buscar una muestra representativa de la Venezuela profunda: de ese país desecho, en el cual dominan los sentimientos de ira, frustración y amargura, asociados a la pobreza generalizada, el deterioro de los servicios públicos, la falta de empleo y oportunidades para progresar. Una sociedad en la que más de un tercio de sus pobladores quiere emigrar cuando pase la pandemia.

El paso inicial del gobierno fue hablar con Fedecamaras. Algunos intransigentes han criticado a la institución por haberse reunido con Rodríguez, tratando de lograr con el Ejecutivo un armisticio que permita la convivencia en el ambiente más distendido posible. A Ricardo Cusanno, su presidente, le han dado sin misericordia. Lo han acusado de colaboracionista, vendido y una larga lista de descalificativos similares. Nada originales, por cierto. Son los mismos denuestos que suelen aplicarse cuando un dirigente  asume responsabilidades que no son del agrado de la jauría.   Seguro que la mayoría de sus detractores no están obligados a pagar una nómina semanal, quincenal o mensual. No tienen ni la más remota idea de lo que significa conseguir insumos y materias primas de forma regular. Ni lidian con los funcionarios del Seniat, muchos de los cuales parecen agentes del Sebin. Ni se imaginan cuánto cuesta mantener la disciplina laboral o incrementar la productividad y la eficiencia,  en una ambiente donde las normas se han resquebrajado.  Por fortuna, Cusanno no se ha dejado intimidar. Ha defendido el derecho y la obligación del gremio empresarial a reunirse con el gobierno para atemperar el clima económico tan hostil existente en Venezuela.  Sería un error garrafal que Fedecamaras volviese a aspirar ocupar el lugar de los partidos y de la dirigencia política.

Es a las organizaciones partidistas –y no a organismos gremiales como Fedecamaras- a los que les corresponde luchar por lograr  negociaciones que aborden los problemas cruciales del país. El primero de ellos es ver cómo salir, al menor costo posible,  del régimen que preside Nicolás Maduro. En diversos estudios de opinión –cuando se enumeran las causas del drama nacional- su gobierno aparece como la causa principal de esas deficiencias. Una sólida mayoría, superior a 60%, piensa  que los problemas                –hiperinflación, colapso de los servicios públicos, pobreza y desempleo- no tendrán respuesta hasta que Maduro abandone Miraflores.  También la mayoría desea que la solución sea pacífica y electoral. No está de acuerdo con ninguna invasión extranjera y, desde hace algunos meses, ni siquiera considera que las sanciones internacionales sean convenientes. Prefiere que el apoyo internacional se traduzca en una fuerte presión sobre la claque gobernante para admita convocar unas elecciones presidenciales transparentes y justas, supervisadas por organismos internacionales.

La convocatoria, en el horizonte cercano, de esas votaciones tendría que ser el asunto medular de una ronda negociadora  comprometida con los intereses nacionales. Pero, para logar ese propósito hay que poseer una fuerza de la cual la oposición política carece en este momento. La MUD se desintegró y el G-4 no logra alcanzar la coherencia que le permita actuar con eficacia. Juan Guaidó perdió su base de sustentación organizativa. Su partido, Voluntad Popular, ha sido desmantelado. Sus dirigentes más importantes se encuentran en el exterior.

En medio de este cuadro de debilidad de los partidos democráticos, el gobierno decidió emprender una iniciativa política para refrescarle el rostro a Maduro y darle alguna legitimidad a la desaliñada Asamblea Nacional electa el 6 de diciembre. El gobierno movió sus piezas. Los rusos también juegan, reza el lugar común. Los gremios y grupos de la sociedad civil que Nicolás Maduro convoque al diálogo tendrán que acudir. De lo contrario, las consecuencias serán fatales. El régimen tratara de conectarse con la sociedad sitiada y sin opciones. A la dirigencia democrática le corresponde entender que así funciona la política real. Veremos si finalmente realiza los cambios internos que debe introducir.

Trino Márquez Cegarra
trino.marquez@gmail.com
@trinomarquezc
Venezuela

JOISE MORILLO, SIMÓN BOLÍVAR VS. EL PROTAGONISMO SOCIALISTA

En este trabajo voy a omitir gran parte del vasto ideario político diseminado en toda la literatura apostólica de la libertad del genio estadístico de Bolívar. Por ende, solamente me voy a concentrar en ciertas frases de la inmensa obra historicista, filosófica y poética del más grande estadista de la América de habla hispana, El congreso de Angostura del 15 de febrero de 1819 (CA). Más una referencia del Consejo constituyente de Bolivia 25 de mayo de 1826

 En primer lugar, quiero hacer notar que, espíritu de unión de Bolívar está basado en un concepto filosófico que contempla la comunión entre las gentes para consolidar fuerza, sin embargo, tal fuerza no solamente es la capacidad de combatir al opresor sino de consolidar la libertad de los pueblos mediante el saber y la armonía de sus ciudadanos, cito:  

“Para sacar de este caos a nuestra reciente República todas nuestras facultades Morales no serán bastante sí no fundimos la masa del pueblo en una toda la composición del Gobierno en una toda la legislación en un todo el espíritu nacional tengo una toda unidad, unidad, unidad, debe ser “nuestra” divisa (…) ¡Legisladores! ¡Por el proyecto de Constitución que reverentemente someto a vuestra sabiduría observareis el espíritu que lo ha dictado al proponeros la división de los ciudadanos en activos y pasivos es determinado excitar la prosperidad nacional por las dos más grandes palancas de la industria el trabajo y el saber!” (Escritos fundamentales, 138-140, Ed. Monte Ávila) 

Bolívar, en el discurso de introducción del CA, casi nunca pronuncia la palabra odio o un derivado.  

“¡Cuántos celos, rivalidades y odios se han evitado!” Ibid. 124) 

Mientras la palabra libertad la repite 50 veces en el discurso de Angostura. La palabra libertad es un concepto que casi nunca versa en el discurso de los socialistas, derivado a que para ellos la libertad es un factor de riesgo a su elemento de poder, la opresión. Libertad de movimiento de prensa y pensamiento, está restringida a cero (0).  En su discurso solamente se contempla un supuesto odio que le tiene un enemigo poderoso de inspiración Platónica a los pueblos, el Imperio, actualmente U.S.A., promovido hasta la saciedad morbosa por la doctrina victimizadora de los devotos del marxismo. 

Para el socialismo la mentira es casi indispensable, Agnes Heller en su literatura de la cotidianidad se explaya en ello, llega a afirmar que a veces una mentira es más valiosa que la verdad en muchos casos, Salvador Allende insinúa que el periodismo en revolución no debe ser objetivo sino orientado a su beneficio. 

Como se puede observar el discurso del socialista se enfoca a un ordenamiento doctrinario y no al fomento de la libertad del pensamiento, para ellos la unión solo debe ser en lo que ellos llaman sus cuadros. En su espíritu político, el concurso de ideas no existe, no conciben oposición sino enemigos que hay que combatir y eliminar.  

Mientras que Bolívar propone una justa forma de planear las actividades de producción: “la división de los ciudadanos en activos y pasivos está determinado a excitar la prosperidad nacional por las dos más grandes palancas de la industria el trabajo y el saber”, los socialistas crean odio e intrigas con su discurso, la constante de clases sociales es un emblema morboso que no se desprende de su vocabulario, la profesión del rico contra el pobre es el rosario de su léxico discursivo, no hay una prosa en sus oraciones que no mencione que la culpa del caos que ellos producen no es de ellos sino de sus supuestos enemigos.  El progreso para ellos es la superación de poder de su régimen y no de la calidad de vida de sus conciudadanos. En una ocasión Héctor Rodrigue, ex ministro de educación dijo que el régimen de Maduro no iba a sacar a los pobres de su pobreza para que se conviertan en escuálidos, sino supuestamente para progresar como ciudadanos, con estas palabras se puede deducir un sesgo limitativo del deseo originario del ser. Aman tanto a los pobres que los multiplican (Gloria Álvarez) o, como -según Maduro- Jesús multiplicó los penes.  

En el párrafo anterior (primera cita) se contempla una síntesis del espíritu creador del libertador, con razón se autodenominaba Alfarero de naciones, para él, es importante, tal que su mentor Simón Rodríguez la autonomía de los pueblos, cuya única forma de concebirla es con la comunión de la sabiduría y el trabajo, para él, no hay ricos ni pobres sino ciudadanos que deben unirse para producir, unos mediante el intelecto y otros mediante el uso de la mente y la mano, en otras palabras o “inventamos o erramos”  (Rodríguez ,S., Sociedades americanas) 

Para el socialismo la productividad solo se limita al discurso, en ellos el control alimentario y de los modos y medios de producción es su ideario económico, la iniciativa privada es nula, solo debe haber gente que ordena y gente que obedece. ¡Quien no obedece en revolución no come!, como inspirado de la máxima cuya musa, Trotsky, fue el creador del ejército Rojo soviético que acabó con 10 millones de ucranianos (holodomor) mediante el hambre. Si quieres controlar el pueblo controla su alimentación, máxima de Stalin, personaje a quien Nicolas Maduro le tiene gran simpatía, al punto de que se siente orgulloso de –supuestamente- parecerse a él, de sus propias palabras en una exposición de la organización “cultura” Filven. 

La propaganda de los apóstoles de la victimización y la mentira socialista afirman y ponen palabras en la prosa de alguien que no las escribió y menos la pronunció, la tergiversación es su arte, ejemplo esto Publicado en Aporrea por Alexander Kórdan Acosta R.  25/07/2014. 

 “Bolívar es cristiano, pero también un “socialista humanista” según su época. Piensa en los derechos del “colectivo”, en los de la patria, y de la nación. En Bolívar privan “los derechos de la humanidad” por encima de los privados, y cree que el derecho de propiedad deben regularlo “las leyes y el gobierno”. Afirma que la propiedad social, “….depende del Código Civil…para dicha de vuestros ciudadanos”. Discurso de Bolívar en el Congreso de Bolivia, 1826.” 

Si bien es cierto que Bolívar no era socialista y menos marxista, también era religioso, en su discurso de introducción del congreso de Bolivia se regodea en insinuar y, hacerlo ver con sus postulados al respecto. En comparación con la tergiversación del autor antes mencionado con lo afirmado por Bolívar el 25 de mayo de 1826, tenemos lo siguiente: 

“Se han establecido las garantías más perfectas: la libertad civil es la verdadera libertad, las demás son nominales, o de poca influencia con respecto a los ciudadanos. Se ha garantizado la seguridad personal, que es el fin de la sociedad y de la cual emanan las demás. En cuanto a la “propiedad” ella depende del Código Civil que vuestra sabiduría debiera componer luego, para la dicha de vuestros conciudadanos. He conservado intacta la ley de las leyes –la igualdad-:  sin ella perecen todas las garantías, todos los derechos. A ella debemos hacer los sacrificios a sus pies, he puesto cubierta de humillación, a la infame esclavitud.” (Mensaje sobre el consejo constituyente de Bolivia) Ibid. 179. 

Como pueden ver Bolívar da más valor a la libertad civil, la personal o sea a la individual que, a cualquier otra libertad, para su entender las demás son nominales, porque sabe, sociológicamente y no socialista, que el individuo es el fin de la sociedad. Bolívar no era socialista – queda tácito – porque el socialismo es una ideología, doctrina creada por Marx, y lógicamente si algo no está creado, entonces no puede tener consecuencias. Cuando Bolívar murió Marx apenas tenía 13 años, empezando hacer gris la vida de sus padres. 

Para muestra un botón, Maduro desde 2013, todos los años, dice que este año va a ser el milagro económico de Venezuela, desarrollado por la gestión socialista que él preside. Sin embargo, la inflación y con ella la miseria del pueblo ha tenido una progresión geométrica que rebasa el 200.000% la primera y el 80% de la población la segunda, actualmente. Contrario al socialista también, Rómulo Betancourt, quien afirmó en una entrevista con Carlos Rangel en 1878, parafraseando, que:  los milagros solo lo hacen los dioses, que los hombres realizaban actos de acuerdo a las circunstancias, los líderes políticos del 1958 se dieron cuenta de que había muchos factores que habían de realizarse para evitar que las dictaduras volvieran a llenar de sangre y miseria y oprobio a Venezuela.  

Espíritu este, que los socialistas actuales Dizque progresistas hacen todo lo contrario y mantienen una dictadura tiránica que ofende la inteligencia del mundo, como “Dictadura del proletariado”. 

En el discurso socialista la mentira y la falacia son su divisa. 

Kaojoise@gmail.com
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@kao_joi_lin
Venezuela-EEUU

ANTONIO J. MONAGAS, EN DIRECCIÓN EQUIVOCADA

El aparato público venezolano, se encuentra profundamente extraviado de lo que su misión establece. Muy a pesar de haber entrado a la tercera década del siglo XXI. El artículo 156 constitucional es categórico al referir las competencias del Poder Público Nacional. Tal es la crisis de la administración de gobierno, que se haya embarrado en medio de la turbidez de un charco de contaminada condición. Los problemas que agobian al aludido aparato público venezolano, son fundamentalmente estructurales. Además, afectados en su diversidad funcional. Y esparcidos por la geografía político-administrativa venezolana. 

Aunque esta realidad pareciera suscribir el caos que su asincrónico, desarticulado y descompuesto funcionamiento ha provocado, la situación derivada de dicho desbarajuste va más allá de un escueto diagnóstico. O de una azarosa declaración política. 

En principio, debe confirmarse que por encima de incompatibilidades jurídicas, organizacionales y gerenciales, así como de coordinación, planificación, administración y de evaluación, está la incidencia directa que encierra la desidia del funcionario. Su actitud de displicencia o indolencia, ha sido determinante en el desbarajuste que derivó en el caótico desarreglo del aparato público venezolano. 

Pero no porque tan abrumadora situación haya tenido una fecha de inicio. Lo que sí detenta, es un origen. Un antecedente que coincide con el surgimiento de la Venezuela urbana. Condición esta animada por la irrupción de la Venezuela petrolera. Hecho éste ocurrido en los años veinte del siglo XX. Específicamente en diciembre de 1922. Fue cuando Venezuela dio a conocer su inmenso potencial petrolífero incitado por la explotación de petróleo. Desde entonces, se ha convertido en fuente primordial de ingreso nacional. Asimismo, de cambio de conducta social, política y económica del venezolano. 

Fueron tiempos de inicio de un populismo precario. Ahí comenzó a verse desplazado el sistema político dominado por el caudillismo propio de la Venezuela rural de entonces. Profundamente agrícola y pecuaria. 

El hecho causado por un modelo político que posibilitó decisiones de gobierno capaces de encubrir actitudes prestadas a manejos impropios del aparato público, degeneró en gruesos problemas. Problemas que traban procesos de desarrollo a todos los niveles operativos del Estado venezolano. 

Los años siguientes corrieron apegados a determinaciones que diferían de propuestas anunciadas en coyunturas político-electorales. Las realidades evidenciaban gruesas brechas entre el discurso y la praxis. Los procesos de desarrollo fueron rezagándose con excusas casi siempre achacadas a causas administrativas, financieras, operativas o político-partidistas. 

La crisis venezolana en la transición

La década de los sesenta, trajo consigo el compromiso de lidiar con rémoras arrastradas por aquellas excusas. Por tanto, el país ganó algún espacio que permitió superar ciertas distancias señaladas por planes de desarrollo de entonces. Sin embargo, su cumplimiento fue limitado dado el carácter normativo de esos planes. Aún cuando en rubros relacionados con educación, industrialización, infraestructura y vialidad, no pueden negarse resultados satisfactorios. Incluso, referidos por organismos internacionales dedicados a indagar los correspondientes procesos. 

Pese a los esfuerzos para entonces llevados adelante, las políticas públicas pretendidas no adquirieron la formalidad institucional propia de su importancia. Tampoco, la consistencia que implica su elaboración, planificación y evaluación necesaria como puntales confiables de toda gestión de gobierno. 

En Venezuela, las políticas públicas terminan siendo compromisos convertidos en órdenes emanadas a manera de dictados oficiales. Son generalizadas mediante mecanismos de poder administrados por despachos gubernamentales. O a través de cuerpos militares o policiales imprimiéndole un aire de coacción y represión. 

La crisis de servicios públicos que derivó de la apatía gubernamental, ya en el curso de los primeros años del siglo XXI, copó las realidades venezolanas. Las tecnologías de información y comunicación necesarias para soportar las exigencias del desarrollo anunciado sin mayor fundamento por el populismo imperante, no traducían las necesidades de conciliar necesidades con recursos. 

Esto provocó la crisis que sumió a Venezuela en un desvergonzado retraso de gestión de su administración de gobierno. Fue la crisis de sus estamentos e instancias gubernamentales. La crisis envolvió conceptos y prácticas que marcaron los desvaríos que encauzaron al país en grado superlativo. Sus efectos alcanzaron un insólito nivel de intensidad que históricamente son casi comparables con causales similares. 

La relación entre institucionalidad gubernamental y la sociedad en su total exposición, se dio inversamente proporcional a la relación entre necesidades clamadas y los recursos a disposición de dichas exigencias. Tal vez, sea la razón que mejor explique la ligereza e inconstancia que trazó el país en su desviado discurrir. Y de los consiguientes análisis se supeditaron decisiones públicas que forzaron políticas asumidas como medidas de Estado. 

En el fragor de tales precariedades, que además continúan asumiéndose entre recurrentes improvisaciones, acontece una crisis política, económica y social. Ahora complicada con una profunda crisis de salud provocada por la pandemia del Covd-19. 

He ahí el problema del cual da cuenta la actitud del funcionario. En todos sus rangos de autoridad. Esto ha sido el cauce para tener un país en los últimos lugares de los índices de gobernabilidad, transparencia y desarrollo económico y social. 

En medio de tan profunda crisis, casi en grado de colapso total, es bastante difícil despejar las incógnitas que lucen como abrumadoras ecuaciones políticas y económicas. Ellas engrosan la interrogante de: ¿hacia dónde va la administración pública en el marco de las actuales contingencias? Es casi inminente admitir o predecir, que anda perdida. O sea, va en dirección equivocada. 

Antonio José Monagas
antoniomonagas@gmail.com
@ajmonagas
Venezuela

JUAN GUERRERO , RESISTIR EN LA CULTURA, LECTURAS DE PAPEL

Las diversas invasiones que el ejército cubano-castrista ha ejecutado desde inicios de 1960, tanto en África como en países latinoamericanos, son muestra de la barbarie palpable del denominado hipócritamente, ‘internacionalismo militar’o fraternidad, o hermandad socialista. Ejemplo palpable de ocupación bárbara, por más de 15 años, es lo ocurrido en Angola, donde el ejército de ocupación cubano-castrista incendió una iglesia católica, ejecutó al sacerdote y los feligreses, luego, todo el mobiliario de madera, bancos, cruces y santos, fue usado para cocinarle a los soldados invasores y festejar la matanza.

  Similares actos de barbarie ejecutaron las fuerzas militares de ocupación cubano castristas, en Etiopía, Siria, Argelia, Guinea, y todos aquellos países donde la presencia de los ‘internacionalistas’ cubano-castristas ha sido documentada por investigadores independientes. En América Latina la presencia de esta barbarie siempre se ha solapado con el fantasma del ‘imperialismo norteamericano y sus lacayos’, propaganda que ha servido para ocultar la presencia armada de las fuerzas regulares castristas, en Bolivia, Nicaragua, Dominicana, Panamá, Chile, y en dos oportunidades en Venezuela. 

  En este último país, la ocupación cubano-castrista se realizó a partir de un plan que incluyó, tanto a políticos, empresarios, financistas, académicos, intelectuales, periodistas, como a militares del propio país. Porque los ciudadanos son quienes tienen menos responsabilidad en la ocupación que desde hace poco más de 20 años, disfrazados de enfermeras, masajistas, asesores deportivos, culturales, militares, entre otros, realizaron para lograr finalmente, ocupar todo un país con la excusa de realizar actividades de ayuda humanitaria. 

  Una pequeña muestra de la barbarie cubano-castrista en Venezuela, es la planificación, construcción y la ejecución posterior de los centros de tortura, como ese sitio de terror llamado La tumba, dirigido inicialmente por un oficial venezolano, Miguel Rodríguez Torres, bajo asesoría de la ‘inteligencia’ cubana. La ‘formación y prácticas de tortura’, sobre todo psicológicas, son copia fiel de las antiguas usadas en Cuba, a la vez, heredadas de la URSS y la Alemania nazi (nacional socialista). 

  La presencia de esta gigantesca fuerza de ocupación militar cubano-castrista en Venezuela, que en su tiempo Chávez, en un Aló presidente, indicó en más de treinta mil internacionalistas, ha dado sus claros y crueles resultados: una población que alcanza poco más de 96% en situación de pobreza, de ese porcentaje, el 80% se encuentra en pobreza extrema. La estructura administrativa del Estado, total y absolutamente desarticulada. La industria pesada nacional, con su empresa emblemática, PDVSA, destruida, saqueada y sin capacidad tecnológica para competir en el mercado internacional, igual ocurre con las industrias siderúrgica, hierro, aluminio, carbón, petroquímica. La estructura financiera nacional, con el signo monetario, el bolívar, en la más profunda crisis monetaria, poco más de 140 mil kilómetros cuadros (el Esequibo) de territorio en riesgo de perderse, los sistemas sociosanitario, educativo, cultural, deportivo, en franco deterioro y desarticulados. 

  La ocupación de las fuerzas militares cubano-castristas, con la anuencia de empresarios, políticos oficialistas y de oposición, militares, académicos e intelectuales venezolanos, ha significado un claro, evidente y notorio retroceso en los procesos de modernización de la sociedad y es un claropeligro para la plena vigencia de la República y el Estado de Derecho como unidad histórica y cultural. 

  La realidad no puede ocultarse y se muestra en la inexistencia de construcciones a lo largo y ancho del país.En poco más de 20 años de presencia efectiva del llamado socialismo del siglo XXI y del ‘internacionalismo’ cubano-castrista, asoman apenas dos edificaciones: el segundo puente sobre el río Orinoco, en Guayana, y la reconstrucción del Viaducto en la autopista Caracas-La Guaira. De resto, solo enfermedades que habían sido erradicadas, vuelven como señales de atraso y penuria de una presencia cruel y bárbara extrajera, con la anuencia de traidores nacionales: tuberculosis, malaria, cólera, lepra, difteria, sarampión, sarna, junto con la desnutrición infantil, es lo que deja la presencia del ‘internacionalismo’ cubano-castrista en Venezuela. 

  Difícil será levantar una sociedad mal acostumbrada a la vida parasitaria, a la holgazanería, a realzar la pobreza material, intelectual, espiritual como forma de vida. Un proceso acentuado de exaltación de toda forma de violencia, civil y militar, resulta muy cuesta arriba superar en un territorio dominado por el totalitarismo de militares y civiles, por hampones y pillos que se disfrazan de humanistas, de progresistas y a su vez, usan estrategias populistas para crear odio, resentimiento y hundir en la ignorancia a millones de seres humanos. 

  En nombre del socialismo, del comunismo, del populismo, el ejército de ocupación cubano-castrista invadió un país, Venezuela, y sigue, disfrazado de ‘internacionalismo y hermandad’ diezmando a toda una sociedad, aniquilando su historia, sus valores, principios y toda forma de progreso. Es la neo esclavitud en pleno siglo XXI y ante la mirada, unas veces cómplice, otras veces ingenua, pero siempre hipócrita, de quienes se dicen defender la democracia y la libertad. 

  Resistir, insistir y seguir defendiendo lo más sagrado que nos queda: nuestra historia, nuestra cultura, nuestro idioma, nuestras creencias y principios, apoyando todo movimientoque impulse la libertad, todo grupo cultural con iniciativas de producción y difusión del arte y la literatura. Ahí somos invencibles y eternos. 

Juan Guerrero
camilodeasis@hotmail.com    
@camilodeasis    
Venezuela